{"id":237352,"date":"2017-04-27T15:56:58","date_gmt":"2017-04-27T18:56:58","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=237352"},"modified":"2017-04-28T16:19:50","modified_gmt":"2017-04-28T19:19:50","slug":"los-impactos-de-las-inversiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-impactos-de-las-inversiones\/","title":{"rendered":"Los impactos de las inversiones"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Ejemplos-de-Investigacion_246.jpg\" rel=\"attachment wp-att-237353\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-237353\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Ejemplos-de-Investigacion_246-300x265.jpg\" alt=\"Ejemplos-de-Investigacion_246\" width=\"300\" height=\"265\" \/><\/a>En tiempos de crisis econ\u00f3mica, es com\u00fan que la sociedad ponga en tela de juicio la destinaci\u00f3n de los fondos p\u00fablicos y quiera privilegiar aquellas actividades que generen un retorno visible e inmediato. Las \u00e1reas donde los resultados son m\u00e1s difusos o menos palpables, a menudo comienzan dejar de percibirse como prioritarias a la hora de la asignaci\u00f3n de recursos. Cuando este fen\u00f3meno afecta al sistema de investigaci\u00f3n cient\u00edfica, cuya financiaci\u00f3n depende, en gran medida \u2012var\u00eda seg\u00fan el pa\u00eds\u2012 del Estado, se traduce con frecuencia en una oposici\u00f3n entre investigaci\u00f3n b\u00e1sica e investigaci\u00f3n aplicada, como si fueran conceptos independientes y no profundamente interconectados. La inversi\u00f3n en investigaciones cuyos resultados inmediatos son nuevos productos y tecnolog\u00edas tiende a ser vista como algo m\u00e1s importante, porque ofrecen un retorno tangible a la sociedad. En tanto, a los recursos destinados a la ciencia b\u00e1sica a veces se los considera una extravagancia, tal como lo defini\u00f3 en 1967 el entonces gobernador electo de California, el republicano Ronald Reagan, cuando propuso, como medida para resolver problemas presupuestarios, que los contribuyentes dejaran de financiar la \u201ccuriosidad intelectual\u201d en programas y carreras de las universidades de dicho estado. \u201cCreemos que hay ciertos lujos intelectuales de los que tal vez podr\u00edamos prescindir\u201d, dijo Reagan, suscitando cr\u00edticas generalizadas. \u201cSi la universidad no es el lugar en donde la curiosidad intelectual debe fomentarse y subvencionarse, entonces no es nada\u201d, reaccion\u00f3 en esa \u00e9poca el peri\u00f3dico <em>The Los Angeles Times<\/em>, en su editorial.<\/p>\n<p>Para la realidad de la ciencia en el siglo XXI, este debate requiere clasificaciones bastante m\u00e1s complejas que las que las dos categor\u00edas mencionadas \u2012investigaci\u00f3n b\u00e1sica e investigaci\u00f3n aplicada\u2012 tienen para ofrecer. \u201cLos conceptos de investigaci\u00f3n pura y aplicada pueden ser de alguna utilidad en discusiones abstractas y funcionar en contextos espec\u00edficos, pero no resultan adecuados para categorizar a la ciencia\u201d, sostiene Graeme Reid, docente de pol\u00edtica cient\u00edfica en la University College London, del Reino Unido, y autor del informe <em>Why should the taxpayer fund science and research?<\/em> (\u201c\u00bfPor qu\u00e9 deber\u00eda el contribuyente financiar la ciencia y la investigaci\u00f3n?\u201d, que se public\u00f3 en 2014. En primer lugar, dice, el com\u00fan denominador para una clasificaci\u00f3n de la ciencia debe ser la \u201cexcelencia\u201d, sin la cual ni el conocimiento b\u00e1sico ni el aplicado producen resultados consistentes.<\/p>\n<p>Reid cita como ejemplo al Higher Education Funding Council for England (Hefce), un organismo que financia y eval\u00faa al sistema educativo y de investigaci\u00f3n universitario de Inglaterra. El Hefce distribuye recursos sin diferenciar entre ambas categor\u00edas, toda vez que la calidad de la investigaci\u00f3n es lo que la habilita a lograr impacto. El informe menciona un documento emitido en 2010 por el Consejo de Ciencia y Tecnolog\u00eda ligado al primer ministro del Reino Unido, intitulado <em>A vision for UK research<\/em>, seg\u00fan el cual el meollo de la actividad de investigaci\u00f3n reside en su capacidad para formular planteos relevantes; la insistencia por diferenciar una vertiente pura y otra aplicada genera m\u00e1s problemas y divisiones que soluciones. Reid afirma que los beneficios resultantes de las inversiones en investigaci\u00f3n cient\u00edfica se tradujeron en formas variadas que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de la polarizaci\u00f3n entre las ventajas de comprender mejor los fen\u00f3menos, por un lado, y los beneficios generados por el desarrollo de tecnolog\u00edas, por el otro, tales como las <em>startup<\/em> emergentes de universidades que pueden transformar r\u00e1pidamente conocimiento en riqueza, la atracci\u00f3n de inversiones globales en investigaci\u00f3n y desarrollo (I&amp;D) para universidades y polos de innovaci\u00f3n o, incluso, la oferta de mano de obra altamente especializada para empresas y organizaciones p\u00fablicas, entre otras. \u201cEl ambiente de investigaci\u00f3n es un ecosistema delicado que ofrece m\u00faltiples beneficios a la econom\u00eda y a la sociedad a lo largo de senderos complejos e interconectados\u201d, dice.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/El-Equilibrio.jpg\" rel=\"attachment wp-att-237355\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-237355\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/El-Equilibrio-300x164.jpg\" alt=\"El-Equilibrio\" width=\"300\" height=\"164\" \/><\/a>En lugar de diferenciar los beneficios de la ciencia b\u00e1sica y la aplicada, actores e instituciones del sistema de ciencia elaboraron nuevas formas de clasificaci\u00f3n para los objetivos de la investigaci\u00f3n, que orbitan en torno de un concepto clave: el impacto que la inversi\u00f3n puede generar. \u201cEl impacto es un concepto bastante amplio y tiene diversas dimensiones, tales como lo social, lo econ\u00f3mico y lo intelectual\u201d, subray\u00f3 Carlos Henrique de Brito Cruz, director cient\u00edfico de la FAPESP, <a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/306356343_University_research_comes_in_many_shapes?ev=prf_pub%E2%80%8B\" target=\"_blank\">en el cap\u00edtulo que escribi\u00f3 para el libro <em>University priorities and constraints <\/em><\/a>(editorial Economica, 2016), que re\u00fane las contribuciones de 23 l\u00edderes de universidades de investigaci\u00f3n presentadas en el mes de junio de 2015 en el foro Glion Colloquium, que se llev\u00f3 a cabo en Suiza. Hay investigaciones que promueven beneficios para la sociedad al inspirar o dar respaldo a pol\u00edticas p\u00fablicas en pr\u00e1cticamente todas las esferas. Un ejemplo general es el del aporte de varias disciplinas a la comprensi\u00f3n de los fen\u00f3menos relacionados con el clima. Otro, m\u00e1s espec\u00edfico, es el papel de los resultados del programa Biota-FAPESP en la actividad legislativa. Ese programa, creado en 1999 para mapear la biodiversidad del estado de S\u00e3o Paulo, produjo conocimientos que se divulgaron bajo la forma de art\u00edculos cient\u00edficos, libros, atlas y mapas, que sirvieron como referencia para la promulgaci\u00f3n de seis decretos gubernamentales y 13 resoluciones sobre el ambiente.<\/p>\n<p>En un estudio que se llev\u00f3 a cabo en 2005, financiado por el Departamento de Investigaci\u00f3n, Ciencia y Tecnolog\u00eda de Quebec, en Canad\u00e1, los polit\u00f3logos Beno\u00eet Godin y Christian Dor\u00e9 se propusieron mapear los diferentes tipos de impacto generados por la investigaci\u00f3n y arribaron a una lista con 11 puntos. Algunos de ellos son evidentes, tales como el cient\u00edfico, el tecnol\u00f3gico y el econ\u00f3mico. Otros han sido menos estudiados, como en el caso del impacto cultural, entendido como las transformaciones en las habilidades y actitudes de los individuos generadas por una comprensi\u00f3n ampliada de los fen\u00f3menos de la naturaleza; o el impacto organizativo, donde los nuevos conocimientos promueven un perfeccionamiento de la gesti\u00f3n (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Impacto_246.jpg\" target=\"_blank\">observe el cuadro<\/a><\/em>). \u201cSi bien el impacto econ\u00f3mico no debe desmerecerse, el mismo representa una fracci\u00f3n de un todo que se extiende a las esferas social, cultural y organizativa de la sociedad\u201d, explicaron Godin y Dor\u00e9 en el estudio.<\/p>\n<p><strong>La ciencia por la ciencia misma<br \/>\n<\/strong>En este debate hay un gran villano que es la llamada investigaci\u00f3n en aras de la curiosidad, a la que, err\u00f3neamente, se la toma como un sin\u00f3nimo de investigaci\u00f3n b\u00e1sica. En realidad, se trata de aqu\u00e9lla en la cual el cient\u00edfico elije el tema que va a investigar \u2012en lugar de inducirlo a estudiar determinada \u00e1rea o problema\u2012, que puede ser de car\u00e1cter abstracto, aplicado, o bien una combinaci\u00f3n de ambos. Esta vertiente, si bien que no intencionalmente, ha derivado en aportes singulares en \u00e1reas tales como l\u00e1ser, f\u00edsica at\u00f3mica y biotecnolog\u00eda. Un caso cl\u00e1sico se produjo en 1983, cuando dos equipos de cient\u00edficos, trabajando en pa\u00edses diferentes, descubrieron que un retrovirus, al que posteriormente se lo bautiz\u00f3 VIH, era el causante de una enfermedad recientemente descubierta, el s\u00edndrome de inmunodeficiencia adquirida (Sida). Los equipos del estadounidense Robert Gallo y del franc\u00e9s Luc Montagnier tuvieron \u00e9xito gracias a a\u00f1os de investigaci\u00f3n sobre retrovirus impulsada por la curiosidad de los cient\u00edficos, puesto que no se imaginaba que tuviera importancia para la salud humana (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Ejemplos-de-Investigacion_246.jpg\" target=\"_blank\">vea otros ejemplos<\/a><\/em>).<\/p>\n<div id=\"attachment_237358\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/ci\u00eancia_GettyImages-515032442_Site.jpg\" rel=\"attachment wp-att-237358\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-237358\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/ci\u00eancia_GettyImages-515032442_Site-300x202.jpg\" alt=\"En 1967, el gobernador de California, Ronald Reagan, enfrent\u00f3 protestas contra su plan de recorte de 64 millones de d\u00f3lares del presupuesto de las universidades estaduales: para \u00e9l, la financiaci\u00f3n de la \u201ccuriosidad intelectual\u201d pod\u00eda suprimirse\" width=\"300\" height=\"202\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Bettmann\/ Getty Images<\/span><\/a> En 1967, el gobernador de California, Ronald Reagan, enfrent\u00f3 protestas contra su plan de recorte de 64 millones de d\u00f3lares del presupuesto de las universidades estaduales: para \u00e9l, la financiaci\u00f3n de la \u201ccuriosidad intelectual\u201d pod\u00eda suprimirse<span class=\"media-credits\">Bettmann\/ Getty Images<\/span><\/p><\/div>\n<p>La investigaci\u00f3n con impacto intelectual tambi\u00e9n puede derivar en impacto econ\u00f3mico o social, pero una parte de ella servir\u00e1 exclusivamente para ampliar el umbral del conocimiento, sin un beneficio tangible inmediato. \u201cNo siempre hay un objetivo final por alcanzar en la investigaci\u00f3n b\u00e1sica\u201d, dijo el bioqu\u00edmico Stephen Buratowski, docente de la Universidad Harvard, cuyo laboratorio estudia los mecanismos de expresi\u00f3n de los genes en c\u00e9lulas eucariotas, en el marco de una entrevista para el sitio web de la Harvard Medical School. \u201cMuchos de los temas que se estudian a partir de la curiosidad de los cient\u00edficos se proponen hallar respuestas a temas fundamentales de la biolog\u00eda. Su comprensi\u00f3n hace posible seguir adelante y afrontar problemas cl\u00ednicos concretos\u201d.<\/p>\n<p>Un ejemplo de una nueva categor\u00eda de producci\u00f3n de conocimiento fuertemente basada en la investigaci\u00f3n impulsada por la curiosidad es lo que se ha definido como investigaci\u00f3n transformadora, que abarca ideas y hallazgos con potencial para alterar radicalmente la comprensi\u00f3n sobre conceptos cient\u00edficos generando nuevos paradigmas. El t\u00e9rmino, adoptado en la segunda mitad de la d\u00e9cada pasada por la National Science Foundation (NSF), la principal agencia de investigaci\u00f3n b\u00e1sica de Estados Unidos, y por el Engineering and Physical Sciences Research Council (EPSRC), del Reino Unido, no s\u00f3lo comprende a la investigaci\u00f3n que implica creatividad y alto riesgo, sino tambi\u00e9n a aqu\u00e9lla que tiene capacidad para conducir a tecnolog\u00edas radicalmente novedosas, con posibilidades de retorno fabulosas. No obstante, para lograr tales resultados, debe considerarse que las ideas realmente revolucionarias podr\u00edan demandar un largo per\u00edodo de desarrollo, posiblemente requieran cuantiosas inversiones y, finalmente, tal vez no ofrezcan los resultados deseados. As\u00ed es la ciencia.<\/p>\n<p>La dificultad para comprender esas limitaciones de la ciencia menudo genera tensiones. En el mes de febrero, se aprob\u00f3 en la C\u00e1mara de Representantes de Estados Unidos, tal como se denomina a la C\u00e1mara de Diputados de ese pa\u00eds, un proyecto de ley que propone modificaciones en el proceso de evaluaci\u00f3n de la NSF. El texto de la iniciativa que todav\u00eda debe votarse en el Senado, exige que todo proyecto de investigaci\u00f3n que se presente a la NSF est\u00e9 acompa\u00f1ado de una justificaci\u00f3n que describa el modo en que no s\u00f3lo \u201cpromueve el progreso de la ciencia en Estados Unidos\u201d sino tambi\u00e9n que atiende al \u201cinter\u00e9s nacional\u201d. \u201cMuchos de los criterios mencionados para determinar si un proyecto es de inter\u00e9s nacional no se aplican a la ciencia b\u00e1sica\u201d, rechaz\u00f3 John Holdren, director de la oficina de Pol\u00edtica Cient\u00edfica y Tecnol\u00f3gica de la Casa Blanca, proponiendo el veto al proyecto si el mismo fuera aprobado. \u201cLos autores del proyecto de ley cuestionan si la investigaci\u00f3n incrementar\u00e1 la competitividad de la econom\u00eda, mejorar\u00e1 la salud y el bienestar, o se traducir\u00e1 en un fortalecimiento de la defensa nacional. Eso s\u00f3lo es potestad de la investigaci\u00f3n aplicada. \u00bfEs que no entienden que la investigaci\u00f3n b\u00e1sica implica una b\u00fasqueda de comprensi\u00f3n cient\u00edfica sin prever ning\u00fan beneficio en particular?\u201d, indag\u00f3. Esa clase de presi\u00f3n en el parlamento no constituye una novedad para la NSF. En 2013, la agencia suspendi\u00f3 la selecci\u00f3n anual de proyectos en ciencia pol\u00edtica luego de que el Congreso aprobara una ley que le impidi\u00f3 financiar investigaciones en ese campo del conocimiento si no hab\u00eda garant\u00edas de que las mismas beneficiar\u00edan la seguridad nacional o tendr\u00edan alg\u00fan inter\u00e9s econ\u00f3mico. En las negociaciones del presupuesto, el senador republicano Tom Coburn se refiri\u00f3 al \u201cdesperdicio de recursos federales en proyectos de ciencia pol\u00edtica\u201d.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/El-reparto_246.jpg\" rel=\"attachment wp-att-237354\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-237354\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/El-reparto_246-300x268.jpg\" alt=\"El reparto_246\" width=\"300\" height=\"268\" \/><\/a>Conocimiento y desarrollo<\/strong><br \/>\nEl debate al respecto de la inversi\u00f3n p\u00fablica en investigaci\u00f3n cient\u00edfica surge a partir de que varios pa\u00edses decidieron estructurar sistemas p\u00fablicos nacionales de ciencia y tecnolog\u00eda. Eso sucedi\u00f3 luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando la aplicaci\u00f3n de una serie de desarrollos cient\u00edficos, tales como el radar y el pl\u00e1stico, as\u00ed como la expansi\u00f3n de la ciencia de la nutrici\u00f3n, tuvieron un gran impacto, consolidando la percepci\u00f3n de que el conocimiento conduce al desarrollo, justificando de esa forma la financiaci\u00f3n estatal. El modelo que determina que al Estado le cabe patrocinar la investigaci\u00f3n b\u00e1sica y aplicada fue dise\u00f1ado por el ingeniero estadounidense Vannevar Bush, quien comand\u00f3 la US Office of Scientific Research and Development (OSRD), un organismo del gobierno estadounidense por medio del cual se ejecut\u00f3 pr\u00e1cticamente todo el esfuerzo de I&amp;D durante la guerra. A instancias del gobierno, Bush elabor\u00f3 en 1945 un documento intitulado <em>Science, the endless frontier<\/em> (<em>Ciencia, la frontera sin fin<\/em>), en el cual propuso que la investigaci\u00f3n b\u00e1sica deber\u00eda realizarse sin contemplar finalidades pr\u00e1cticas. Ese conocimiento general aportar\u00eda los medios para afrontar un gran n\u00famero de problemas pr\u00e1cticos importantes, aunque no brindase respuestas espec\u00edficas completas para ninguno de ellos, puesto que ser\u00eda la investigaci\u00f3n aplicada la encargada de aportar las soluciones. \u201cLa manera m\u00e1s simple y eficaz en que el gobierno puede fortalecer la investigaci\u00f3n empresarial consiste en apoyar la investigaci\u00f3n b\u00e1sica y desarrollar talentos cient\u00edficos\u201d, escribi\u00f3 Bush.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo\u00a0 publicado en 2014 en la <em>Revista Brasileira de Inova\u00e7\u00e3o<\/em>, Carlos Henrique de Brito Cruz recuerda que Bush consideraba insuficiente el volumen de investigaci\u00f3n b\u00e1sica que Estados Unidos produc\u00eda en aquella \u00e9poca, tan es as\u00ed que muchas aplicaciones desarrolladas en el pa\u00eds se basaban en conocimiento fundamental proveniente de universidades europeas. Las reacciones que suscit\u00f3 el informe en Estados Unidos fueron curiosas, tal como muestra Brito Cruz: \u201cEl <em>New York Times<\/em> lo critic\u00f3 al publicar que el informe propon\u00eda una escasa participaci\u00f3n gubernamental en el apoyo a la investigaci\u00f3n; el <em>Wall Street Journal<\/em> hizo lo propio, al sostener que la industria podr\u00eda hacerse cargo de todo lo que all\u00ed se propon\u00eda, siempre que obtuviera una mayor reducci\u00f3n de impuestos por medio de incentivos fiscales. Y el director de la Oficina de Presupuesto del gobierno, Harold Smith, consider\u00f3 inadecuada la defensa de la libertad de investigaci\u00f3n con recursos p\u00fablicos. Ir\u00f3nicamente sugiri\u00f3 que podr\u00eda cambi\u00e1rsele el t\u00edtulo al informe por \u2018Ciencia: el gasto sin fin\u2019\u201d.<\/p>\n<p>\u201cBush abog\u00f3 por la libertad de investigaci\u00f3n y la inversi\u00f3n en ciencia desvinculada de cualquier tipo de inter\u00e9s en aplicaciones\u201d, comenta la polit\u00f3loga Elizabeth Balbachevsky, de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP). Para Bush, la ciencia constitu\u00eda una fuente inagotable de conocimiento y de desarrollos que fomentaba innovaciones. El documento inspir\u00f3 la creaci\u00f3n de la NSF en 1950 y funcion\u00f3 como norte orientador para el surgimiento de agencias de fomento de la investigaci\u00f3n en diversos pa\u00edses, incluso Brasil, interesados en crear sus propios sistemas de ciencia y tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Impacto_246.jpg\" rel=\"attachment wp-att-237356\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-237356\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Impacto_246-300x269.jpg\" alt=\"Impacto_246\" width=\"300\" height=\"269\" \/><\/a>Ese sistema funcion\u00f3 sin grandes sobresaltos hasta la d\u00e9cada de 1970, cuando el mundo afront\u00f3 la primera crisis econ\u00f3mica de posguerra que afect\u00f3 a los principales pa\u00edses desarrollados, y arrastr\u00f3 consigo a muchos pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo. Los gobiernos comenzaron a requerir un retorno m\u00e1s r\u00e1pido de sus inversiones p\u00fablicas en ciencia. \u201cEl costo cada vez mayor de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica tambi\u00e9n estrech\u00f3 los presupuestos de gobiernos y agencias de fomento y propici\u00f3 la b\u00fasqueda de impacto y resultados a corto plazo\u201d, explica Brito Cruz. Seg\u00fan datos del Tufts Center for the Study of Drug Development, los costos de los ensayos precl\u00ednicos y cl\u00ednicos para nuevos medicamentos se incrementaron 15 veces entre las d\u00e9cadas de 1970 y 2010, y tan s\u00f3lo en la d\u00e9cada pasada, ese aumento fue de un 145%. Simult\u00e1neamente, se busc\u00f3 ampliar y comprender mejor las interacciones de las universidades con las empresas y el gobierno. \u201cEl auge de las empresas <em>startup<\/em> a partir de la d\u00e9cada de 1980 les dej\u00f3 en claro a los contribuyentes y sus representantes que ah\u00ed hab\u00eda una oportunidad lista para explotar: la de generar riqueza a partir del conocimiento a una velocidad mucho mayor que hasta entonces\u201d, dice Brito Cruz.<\/p>\n<p>En 1980, entr\u00f3 en vigencia el Bayh-Dole Act, una ley estadounidense que regula la propiedad intelectual derivada de investigaciones financiadas por el gobierno. Hasta entonces, el gobierno no dispon\u00eda de una pol\u00edtica unificada al respecto de dichas patentes. Los convenios de financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica suscritos por las agencias gubernamentales con instituciones de investigaci\u00f3n, empresas u organizaciones sin fines de lucro comenzaron a incluir cl\u00e1usulas que le permiten al gobierno ceder la titularidad de las invenciones. Un aspecto importante de la nueva legislaci\u00f3n consisti\u00f3 en la ampliaci\u00f3n de los resultados de investigaci\u00f3n patentables, que pasaron a incluir conocimientos y m\u00e9todos no directamente asociados con una aplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La colaboraci\u00f3n entre universidades y empresas, los programas de apoyo a la investigaci\u00f3n en peque\u00f1as empresas y el licenciamiento de la propiedad intelectual producida por cient\u00edficos se tornaron objetivos de agencias de fomento, universidades e instituciones de investigaci\u00f3n cient\u00edfica. La fluidez de la interacci\u00f3n entre universidades y empresas tiene como uno de sus par\u00e1metros la participaci\u00f3n relativa de la industria en la financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n. En Estados Unidos, ese porcentaje oscil\u00f3 en a\u00f1os recientes entre un 5% y un 7%. En la mayor\u00eda de los pa\u00edses que forman parte de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3mico (OCDE), la participaci\u00f3n del sector privado en la financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n en las universidades var\u00eda de un 2% a un 10%. Un ejemplo fuera de esa variable es Alemania, donde llega al 14%.<\/p>\n<p>En general, estas interacciones constituyen v\u00edas de doble sentido. Las industrias recurren a las universidades para compartir los riesgos de la investigaci\u00f3n, adem\u00e1s de contar con acceso a cient\u00edficos calificados, instalaciones apropiadas y cuadros de investigadores y estudiantes que pueden fortalecer su cuerpo de investigaci\u00f3n. Las universidades tienden a tomar a las colaboraciones como una oportunidad para captar recursos para la investigaci\u00f3n y disponer de acceso a los desaf\u00edos cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos que afrontan las fuerzas productivas. Seg\u00fan Carlos Am\u00e9rico Pacheco, docente del Instituto de Econom\u00eda de la Unicamp, la experiencia internacional demuestra que la producci\u00f3n de patentes en las universidades y el licenciamiento de la propiedad intelectual a las empresas ocupan un rol importante, aunque complementario, en el inter\u00e9s de las empresas. \u201cLas fuentes de informaci\u00f3n para la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de las empresas se basan mayormente en su cadena de proveedores y clientes que en las universidades. Es a trav\u00e9s de la ciencia que las empresas viabilizan sus esfuerzos de desarrollo, pero \u00e9stas se enfocan m\u00e1s en lo que pide el mercado que en lo que la universidad tiene para ofrecer\u201d, afirma. Seg\u00fan Pacheco, la creaci\u00f3n de <em>startups<\/em> ha sido un mecanismo\u00a0 m\u00e1s sofisticado y eficiente para acercar la academia al sector privado. \u201cEsto apuntal\u00f3 ciertos cl\u00fasteres regionales en torno a las universidades, atrayendo a laboratorios de empresas e inversores, que se transforman en un microcosmo estimulante\u201d, aclara el economista, quien se desempe\u00f1\u00f3 como secretario ejecutivo del Ministerio de Ciencia y Tecnolog\u00eda entre 1999 y 2002.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Investigacion_246.jpg\" rel=\"attachment wp-att-237357\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-237357\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Investigacion_246-300x266.jpg\" alt=\"Investigacion_246\" width=\"300\" height=\"266\" \/><\/a>El cuadrante de Pasteur<\/strong><br \/>\nUn hito en el debate sobre la dicotom\u00eda entre ciencia pura y aplicada fue la publicaci\u00f3n del libro <em>Pasteur\u2019s Quadrant \u2013 Basic Science and Technological Innovation<\/em>, en 1997 (<em>El cuadrante de Pasteur \u2013 Ciencia b\u00e1sica e Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica<\/em>), editado en 2005 en Brasil por la editorial de la Unicamp, del polit\u00f3logo Donald Stokes, de la Universidad de Princeton. En esa obra, Stokes propuso una nueva clasificaci\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 de las investigaciones b\u00e1sicas \u2012buen ejemplo de las cuales son los trabajos del f\u00edsico dan\u00e9s Niels Bohr al respecto de la estructura at\u00f3mica y la f\u00edsica cu\u00e1ntica en la primera mitad del siglo XX\u2012 y las que producen innovaciones tecnol\u00f3gicas \u2012simbolizadas por la iluminaci\u00f3n el\u00e9ctrica de Thomas Alva Edison\u2012, Stokes destac\u00f3 otra categor\u00eda: la de aqu\u00e9llas que pueden contribuir al avance del conocimiento a la vez que ofrecen perspectivas de aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de alto impacto (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/El-quadrante_246.jpg\" target=\"_blank\">observe el cuadro<\/a><\/em>). Las investigaciones del franc\u00e9s Louis Pasteur en el campo de la microbiolog\u00eda, que suscitaron un avance del conocimiento y redundaron en beneficios econ\u00f3micos, se emplean como uno de los ejemplos de dicha categor\u00eda, adem\u00e1s de haber inspirado el t\u00edtulo de la obra.<\/p>\n<p>\u201cStokes demostr\u00f3 que el modelo de Vannevar Bush funcion\u00f3 en Estados Unidos de un modo diferente a lo que pudo verificarse en otros pa\u00edses, toda vez que el gobierno estadounidense invert\u00eda cuantiosamente en \u00e1reas b\u00e1sicas, aunque simult\u00e1neamente procuraban responder a cuestiones pr\u00e1cticas a mediano y largo plazo\u201d, dice Balvachevsky. \u201cEse es el caso de agencias tales como los Institutos Nacionales de la Salud, que administran m\u00e1s recursos que la NSF, o el Departamento de Defensa\u201d. En Estados Unidos siempre se mantuvo un sistema dual, enfocado en el avance del conocimiento, por un lado, y en aplicaciones, por otro, donde cada agencia de fomento destina recursos para ambas categor\u00edas (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/El-reparto_246.jpg\" target=\"_blank\">observe el cuadro<\/a><\/em>). La percepci\u00f3n de que ese tipo de inversi\u00f3n multiplic\u00f3 la capacidad de innovaci\u00f3n estadounidense moviliz\u00f3 a Europa en los a\u00f1os 1990. \u201cLos pa\u00edses europeos hab\u00edan adherido al modelo de Bush y produjeron ciencia de alta calidad, pero no desarrollaron la misma interfaz con el sector productivo\u201d, agrega Balvachevsky. En las \u00faltimas d\u00e9cadas, Europa se empe\u00f1\u00f3 en la creaci\u00f3n de interfaces con el sector empresarial. \u201cActualmente, en la Comunidad Europea, pr\u00e1cticamente todos los programas buscan establecer redes en las cuales gobiernos y empresas aportan cada uno una parte de los recursos\u201d.<\/p>\n<p>En Horizonte 2020, el principal programa cient\u00edfico de la Uni\u00f3n Europea, cuyo presupuesto es de 80 mil millones de euros (unos 285 mil millones de reales) para el per\u00edodo 2014-2020, los recursos se dividen en tres partes. Una de ellas es la investigaci\u00f3n b\u00e1sica, que financia proyectos impulsados por la curiosidad, pero tambi\u00e9n en temas tendientes a servir de base a nuevas tecnolog\u00edas. La segunda es la investigaci\u00f3n en empresas, que ofrece recursos y cr\u00e9ditos para grandes, medianas y peque\u00f1as compa\u00f1\u00edas, incluso en programas cuyo retorno se considera de alto riesgo. Y, finalmente, la correspondiente a la investigaci\u00f3n que se propone afrontar \u201cretos para la sociedad\u201d en marcos interdisciplinarios tales como envejecimiento de la poblaci\u00f3n, la eficiencia energ\u00e9tica y la seguridad alimentaria.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de reto para la sociedad se torn\u00f3 omnipresente en el presupuesto destinado a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica en muchos pa\u00edses, seg\u00fan un informe divulgado en octubre de 2015 por un grupo de investigadores del Departamento de Investigaci\u00f3n en Pol\u00edtica Cient\u00edfica de la Universidad de Sussex, en Inglaterra. En ese trabajo se compar\u00f3 la inversi\u00f3n p\u00fablica en I&amp;D efectuada en los pa\u00edses n\u00f3rdicos (Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia), con la de algunos de los BRICS (Brasil, la India y China) y la de Estados Unidos, y se revel\u00f3 que esa categor\u00eda cobr\u00f3 preponderancia en las estrategias de todas las naciones en estudio, con inversiones en \u00e1reas tales como energ\u00eda, clima y salud. El punto fuera de la curva, seg\u00fan el informe, es Estados Unidos, donde las asignaciones del gobierno para I&amp;D se concentran mayormente en el \u00e1rea de defensa (un 53% del total en 2013), y, en segundo lugar, en el \u00e1rea de la salud (un 24,3% del total). El estudio concluye que no hay un modelo que indique la porci\u00f3n ideal de inversi\u00f3n que deba dedicarse a investigaci\u00f3n pura e investigaci\u00f3n aplicada. En los pa\u00edses escandinavos, la tendencia marca una erogaci\u00f3n de alrededor del 40% de la asignaci\u00f3n p\u00fablica en ciencias para la investigaci\u00f3n b\u00e1sica. En tanto, China y la India le asignan un porcentaje menor, del orden del 20% al 25% (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/El-Equilibrio.jpg\" target=\"_blank\">observe el cuadro<\/a><\/em>). El an\u00e1lisis no detect\u00f3 datos consolidados al respecto de la divisi\u00f3n de esas inversiones en Brasil.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/El-quadrante_246.jpg\" rel=\"attachment wp-att-237359\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-237359\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/El-quadrante_246-300x171.jpg\" alt=\"El-quadrante_246\" width=\"300\" height=\"171\" \/><\/a>Un Estado emprendedor<\/strong><br \/>\nEn \u00faltima instancia, \u00bfel Estado debe invertir o no en investigaci\u00f3n? Para la economista italiana Mariana Mazzucato, docente de la Universidad de Sussex, la inversi\u00f3n p\u00fablica en ciencia cumple un papel crucial en la producci\u00f3n de conocimiento, principalmente cuando dicho proceso implica costos y riesgos elevados, que las empresas evitan. \u00c9se es uno de los temas sobre los que versa su libro <em>The Entrepreneurial State<\/em> (en Brasil, <em>O Estado emprendedor <\/em>\u2013 de editorial Companhia das Letras, 2014). Seg\u00fan esa obra, incluso en \u00e1reas altamente innovadoras, tales como la farmac\u00e9utica, la de energ\u00edas renovables o la de tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n, el sector privado reci\u00e9n interviene una vez que la financiaci\u00f3n p\u00fablica ha destinado grandes inversiones en investigaci\u00f3n en aquellas etapas en las cuales los resultados eran totalmente inciertos. \u201cEn biotecnolog\u00eda, nanotecnolog\u00eda e internet, el capital de riesgo apareci\u00f3 15 \u00f3 20 a\u00f1os despu\u00e9s que se hicieran las inversiones m\u00e1s importantes con recursos provenientes del sector p\u00fablico\u201d, escribi\u00f3 Mazzucato. \u201cEl Estado es el soporte de la mayor\u00eda de las revoluciones tecnol\u00f3gicas y de los largos per\u00edodos de crecimiento. Por eso es que se necesita un \u2018Estado emprendedor\u2019 que asuma el riesgo y genere una nueva perspectiva, en lugar de corregir solamente los errores del mercado\u201d. En sus conferencias, ella cita el ejemplo de los <em>smartphones<\/em>, para demostrar que buena parte de la tecnolog\u00eda que \u00e9stos contiene fue fruto de inversiones p\u00fablicas, con una participaci\u00f3n notoria del Departamento de Defensa de Estados Unidos, cuando ni siquiera se imaginaba el alcance que tendr\u00eda, como ocurre en los casos de internet, el sistema de navegaci\u00f3n GPS y la pantalla t\u00e1ctil.<\/p>\n<p>El apoyo a la investigaci\u00f3n estatal en la denominada investigaci\u00f3n b\u00e1sica obtuvo recientemente el aval del pa\u00eds que m\u00e1s invierte en I&amp;D en t\u00e9rminos relativos \u2012el equivalente al 4% de su Producto Interno Bruto\u2012 y que, tradicionalmente, asigna menos del 20% de ese total a la ciencia b\u00e1sica: Corea del Sur. La estrategia que aceler\u00f3 el desarrollo de su econom\u00eda, basada en el perfeccionamiento y abaratamiento de tecnolog\u00edas elaboradas en otros pa\u00edses, ahora apunta a la investigaci\u00f3n b\u00e1sica. En la ciudad de Daejeon se est\u00e1 elaborando un experimento enfocado en detectar la existencia del axi\u00f3n, una part\u00edcula singular que, hipot\u00e9ticamente, compondr\u00eda lo que se denomina materia oscura, que forma buena parte del Universo pero es invisible. Se trata de una iniciativa de alto riesgo, que simboliza la ambici\u00f3n del pa\u00eds por alcanzar un liderazgo en investigaci\u00f3n b\u00e1sica. Si el proyecto, que le cuesta al pa\u00eds 7,6 millones de d\u00f3lares por a\u00f1o, fuera exitoso, podr\u00eda granjearle a Corea del Sur la consecuci\u00f3n de un a\u00f1orado premio Nobel. En el mes de mayo, el presidente surcoreano Park Geun-hye anunci\u00f3 que elevar\u00e1 al 36% el nivel de financiaci\u00f3n a la investigaci\u00f3n b\u00e1sica en el pa\u00eds. \u201cLa investigaci\u00f3n b\u00e1sica surge de una inquietud intelectual de cient\u00edficos y t\u00e9cnicos, pero podr\u00eda transformarse en una fuente de nuevas tecnolog\u00edas e industrias\u201d, manifest\u00f3, seg\u00fan publica la revista <em>Nature<\/em>.<\/p>\n<p>Habi\u00e9ndose consensuado que el Estado debe invertir en investigaci\u00f3n a cuenta de los beneficios tangibles e intangibles que \u00e9sta aporta, subsiste el debate acerca de c\u00f3mo distribuir los recursos disponibles para lograr cumplir con las expectativas de la sociedad a corto y largo plazo. Los interrogantes que se les plantean a pol\u00edticos y administradores del sistema p\u00fablico de ciencia y tecnolog\u00eda consisten en determinar cu\u00e1nto debe asign\u00e1rsele a cada categor\u00eda de investigaci\u00f3n cient\u00edfica y hasta qu\u00e9 punto interferir\u00e1n ellos al efectuar tal distribuci\u00f3n, para determinar lo que los cient\u00edficos deben investigar. La b\u00fasqueda de un equilibrio resulta importante para que las instituciones de investigaci\u00f3n p\u00fablicas puedan obtener resultados de impacto para la sociedad y, al mismo tiempo sigan produciendo un <em>stock<\/em> consistente de conocimiento fundamental. Cuando todos se ubican en un s\u00f3lo lado del barco, \u00e9ste acaba naufragando, dijo Francis Collins, presidente de los Institutos Nacionales de la Salud, al sostener, en un art\u00edculo publicado en 2012 en la revista <em>Science<\/em>, la importancia de preservar las asignaciones de la agencia destinadas a la investigaci\u00f3n b\u00e1sica. Pero tambi\u00e9n es menester que los cient\u00edficos le transmitan a la sociedad permanentemente lo que est\u00e1n haciendo y el impacto del conocimiento generado, tal como sostuvo un editorial de la revista <em>Nature<\/em>, al final del mes de julio, al festejar los resultados de un experimento piloto llevado a cabo por el European Research Council sobre 199 proyectos de investigaci\u00f3n b\u00e1sica que financi\u00f3. Ese an\u00e1lisis revel\u00f3 que las tres cuartas partes de los proyectos generaron desarrollos cient\u00edficos significativos y, al menos un cuarto, tuvo impacto sobre la econom\u00eda, la sociedad o la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas.<\/p>\n<p>La utilidad del \u201cconocimiento in\u00fatil\u201d qued\u00f3 sintetizada en la charla que mantuvo el educador estadounidense Abraham Flexner, fundador del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton, con el empresario George Eastman, inventor de la pel\u00edcula fotogr\u00e1fica, que se relata en un <a href=\"https:\/\/library.ias.edu\/files\/UsefulnessHarpers.pdf\" target=\"_blank\">art\u00edculo que publicara Flexner en la revista <em>Harpers<\/em><\/a>, en 1939. El empresario pensaba dedicar su vasta fortuna a la promoci\u00f3n de la educaci\u00f3n en temas \u00fatiles. Flexner le pregunt\u00f3 a qui\u00e9n consideraba \u201cel trabajador de la ciencia m\u00e1s \u00fatil del mundo\u201d. Enseguida tuvo esta respuesta: Guglielmo Marconi, el italiano que invent\u00f3 la radio. Flexner sorprendi\u00f3 a su interlocutor al declarar que, independientemente de la utilidad de la radio, el aporte del italiano era m\u00ednimo. Le explic\u00f3 que Marconi no podr\u00eda haber hecho nada sin los aportes del cient\u00edfico escoc\u00e9s James Clerk Maxwell, cuyas ecuaciones abstractas impulsaron investigaciones en el campo del magnetismo y de la electricidad, y del f\u00edsico alem\u00e1n Heinrich Hertz, quien m\u00e1s adelante demostr\u00f3 la existencia de la radiaci\u00f3n electromagn\u00e9tica. \u201cNi Maxwell ni Hertz nutr\u00edan ning\u00fan inter\u00e9s relacionado con la utilidad de sus respectivos trabajos; dicho pensamiento nunca se les cruz\u00f3 por la cabeza. Ellos no ten\u00edan ning\u00fan objetivo pr\u00e1ctico. Evidentemente, el inventor, en sentido legal, fue Marconi, pero, \u00bfqu\u00e9 fue lo que \u00e9l invent\u00f3? Solamente un \u00faltimo detalle t\u00e9cnico, un dispositivo de recepci\u00f3n, el cohesor, que ya resulta obsoleto y est\u00e1 casi universalmente descartado\u201d, dijo Flexner. Hertz y Maxwelll no inventaron nada, pero su \u201ctrabajo te\u00f3rico in\u00fatil\u201d fue utilizado por un t\u00e9cnico inteligente para la creaci\u00f3n de nuevos medios de comunicaci\u00f3n, utilidades y diversi\u00f3n, escribi\u00f3 el educador. \u201c\u00bfQui\u00e9nes fueron las personalidades \u00fatiles? No fue Marconi, por cierto, sino Clerk Maxwell y Heirich Hertz. Ambos eran genios sin pensamiento utilitario. Marconi fue un inventor inteligente, sin ninguna otra clase de pensamiento m\u00e1s all\u00e1 de lo utilitario\u201d.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><br \/>\nBRITO CRUZ, C. H. \u201c<a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/306356343_University_research_comes_in_many_shapes?ev=prf_pub\u200b\" target=\"_blank\">University research comes in many shapes<\/a>\u201d, p. 131-42 in University priorities and constraints, Weber, Luc E. and Duderstadt, James J. (eds.). <strong>Glion Colloquium Series<\/strong>. n. 9 (Economica London, Paris, Gen\u00e8ve, 2016).<br \/>\nMAZZUCATO, M. O Estado empreendedor. S\u00e3o Paulo: Companhia das Letras, 2014.<br \/>\nBUSH, V. Science: The endless frontier. Reproduzido em <strong>Revista Brasileira de Inova\u00e7\u00e3o<\/strong>. v. 13, n. 2 jul.\/dez. 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La exigencia de un retorno de la financiaci\u00f3n p\u00fablica destinada a la ciencia","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[294,303],"coauthors":[98],"class_list":["post-237352","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-economia-es","tag-financiacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/237352","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=237352"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/237352\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=237352"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=237352"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=237352"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=237352"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}