{"id":237429,"date":"2017-04-27T17:30:40","date_gmt":"2017-04-27T20:30:40","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/?p=237429"},"modified":"2017-05-15T13:21:14","modified_gmt":"2017-05-15T16:21:14","slug":"al-abrigo-de-los-andes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/al-abrigo-de-los-andes\/","title":{"rendered":"Al abrigo de los Andes"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_237430\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Geografia_Aconcagua_view_Site.jpg\" rel=\"attachment wp-att-237430\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-237430\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Geografia_Aconcagua_view_Site-300x199.jpg\" alt=\"El Aconcagua, en Argentina, el pico m\u00e1s elevado del continente: la cordillera presiona a las estructuras rocosas del este\" width=\"300\" height=\"199\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jorge D\u00edaz\/ Wikicommons<\/span><\/a> El Aconcagua, en Argentina, el pico m\u00e1s elevado del continente: la cordillera presiona a las estructuras rocosas del este<span class=\"media-credits\">Jorge D\u00edaz\/ Wikicommons<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201c\u00a1Son dunas!\u201d, exclam\u00f3 asombrado el ge\u00f3grafo Jurandyr Ross, docente de la Universidad de S\u00e3o Paulo, al divisar las elevaciones del suelo arenoso tapizadas por manchones de plantas espinosas, ovejas y llamas, en las cercan\u00edas de las planicies que se conocen como mesetas del desierto de la Patagonia, en el sudoeste argentino, ni bien hab\u00eda pasado la Navidad de 2015. Bajo un sol intenso, en un viaje que demand\u00f3 16 d\u00edas a trav\u00e9s de 9.000 kil\u00f3metros, Ross y otros ge\u00f3grafos despejaban las \u00faltimas dudas que planteaban las im\u00e1genes por radar y sat\u00e9lite que se hab\u00edan empleado para elaborar el mapa del relieve de Am\u00e9rica del Sur en el que todo su equipo hab\u00eda trabajado durante ese a\u00f1o. Ese nuevo mapa, publicado como parte de un art\u00edculo en la edici\u00f3n de agosto de 2016 de la <em>Revista Brasileira de Geografia<\/em>, sustituye al anterior, bastante m\u00e1s sencillo, de la d\u00e9cada de 1940, resalta 35 unidades distintas y describe las particularidades de los tres grandes bloques que forman el continente: la Cordillera de los Andes al oeste, la gran planicie central adyacente a las monta\u00f1as y los altiplanos de escasa altitud que integran casi en su totalidad el territorio brasile\u00f1o. Esas divisiones, algunas con cientos de kil\u00f3metros cuadrados, proporcionan una perspectiva integral del continente y reflejan el v\u00ednculo del relieve brasile\u00f1o con\u00a0 la cordillera andina.<\/p>\n<p>\u201cSi bien las estructuras basales del relieve brasile\u00f1o son muy antiguas, las formas actuales son resultado de fuertes influencias de la actividad tect\u00f3nica de los Andes, que geol\u00f3gicamente, son mucho m\u00e1s recientes\u201d, dice Ross. La orog\u00e9nesis de la cordillera, como resultado de la presi\u00f3n de las placas tect\u00f3nicas sobre el lecho marino, determin\u00f3 el cambio de pendiente \u2012de oeste a este\u2012 del r\u00edo Amazonas y otros de la cuenca amaz\u00f3nica. Adem\u00e1s, seg\u00fan el investigador, las sierras del Mar y de Mantiqueira, a lo largo del litoral, as\u00ed como el Valle del Para\u00edba, en la regi\u00f3n de Taubat\u00e9, se originaron a expensas de la presi\u00f3n y del plegamiento de la cordillera sobre la estructura rocosa situada al este.<\/p>\n<p>\u201cActualmente transitamos una etapa de calma tect\u00f3nica, pero la reconfiguraci\u00f3n del relieve ha sido mucho m\u00e1s intensa, a causa de los Andes\u201d, dice el ge\u00f3grafo Silvio Rodrigues, profesor de la Universidad Federal de Uberl\u00e2ndia, en Minas Gerais. Seg\u00fan \u00e9l, los Andes todav\u00eda influyen en el continente porque se yerguen sobre dos placas tect\u00f3nicas activas, la de Nazca y la Sudamericana, que generan energ\u00eda, por medio de procesos tect\u00f3nicos, que puede llegar hasta el litoral del Atl\u00e1ntico. \u201cComo el relieve brasile\u00f1o ya es bastante conocido, lo m\u00e1s interesante de este mapa es el an\u00e1lisis de los Andes y de la depresi\u00f3n central, entre la cordillera y el territorio brasile\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>Una vez terminado el mapa del relieve brasile\u00f1o a escala 1:5 millones (uno en cinco millones, donde 1 cent\u00edmetro, en el mapa, equivale a 50 kil\u00f3metros), publicado en 1996 en el libro <em>Geografia do Brasil <\/em>(Editorial Edusp), y asimismo el del relieve del estado de S\u00e3o Paulo a escala 1:500.000, dos a\u00f1os m\u00e1s tarde (<em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 35<\/em>), Ross se aboc\u00f3 a la elaboraci\u00f3n de una s\u00edntesis del relieve de Am\u00e9rica del Sur porque no hab\u00eda ning\u00fan mapa actualizado que pudiera usar en su c\u00e1tedra. El \u00fanico que pudo hallar, cuando su trabajo ya estaba avanzado, lo hab\u00eda elaborado el Servicio Geol\u00f3gico de Estados Unidos, y databa de 1942. \u00c9l se vali\u00f3 principalmente de las im\u00e1genes trazadas por radar, desde el sat\u00e9lite Shuttle Radar Topography Mission (SRTM), de la NASA, la agencia espacial estadounidense, y recurri\u00f3, como complemento, a las que aporta Google Earth, al mapa geol\u00f3gico de Am\u00e9rica del Sur, elaborado por la Compa\u00f1\u00eda de Investigaci\u00f3n de Recursos Minerales (CPRM) \u2012una empresa p\u00fablica dependiente del Ministerio de Minas y Energ\u00eda\u2012, y a trabajos acad\u00e9micos.<\/p>\n<p>El nuevo mapa, que se realiz\u00f3 a escala 1:8 millones, podr\u00eda ser de utilidad para la planificaci\u00f3n ambiental y econ\u00f3mica. \u201cEl relieve, los suelos y el clima condicionan la ocupaci\u00f3n humana y el agronegocio\u201d, dice Ross, que asocia las planicies del Mato Grosso con el cultivo de soja y ca\u00f1a de az\u00facar, y los valles chilenos, en medio de las monta\u00f1as, con la producci\u00f3n de frutas. Las formas del relieve, se\u00f1ala, reflejan tanto las fuerzas internas de la Tierra, como son los desplazamientos del magma, como las externas, donde intervienen la erosi\u00f3n y los grandes eventos clim\u00e1ticos.<\/p>\n<p>El mapa delimita las unidades de los tres bloques fundamentales del continente con base en las diferencias de constituci\u00f3n geol\u00f3gica, suelos y formas de relieve.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Mapa_246.jpg\" rel=\"attachment wp-att-237434\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-237434\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Mapa_246-300x194.jpg\" alt=\"Mapa_246\" width=\"300\" height=\"194\" \/><\/a>El bloque oriental incluye a las mesetas de baja altitud, que albergan las cuencas de los principales r\u00edos brasile\u00f1os, representadas por las \u00e1reas azules en el mapa, las depresiones en anaranjado, y las sierras costeras en rojo. Esa es la parte m\u00e1s antigua del continente, con m\u00e1s de mil millones de a\u00f1os, que se form\u00f3 en la era Prec\u00e1mbrica (actualmente denominada supere\u00f3n Prec\u00e1mbrico).<\/p>\n<p>Ese bloque era parte, conjuntamente con lo que en la actualidad son \u00c1frica e India, del supercontinente Gondwana, que comenz\u00f3 a fragmentarse hace unos 150 millones de a\u00f1os, durante el per\u00edodo Jur\u00e1sico, signado tambi\u00e9n por la apertura del Atl\u00e1ntico sur. El crat\u00f3n amaz\u00f3nico, al norte y al sur de las planicies del r\u00edo Amazonas, forma las estructuras rocosas m\u00e1s antiguas del continente, con alrededor de 2.500 millones de a\u00f1os. En rojo, los cerros y sierras representan los vestigios ya bastante erosionados de cordilleras m\u00e1s antiguas que la de los Andes. \u201cCuando ellas se formaron, entre 550 y 1.500 millones de a\u00f1os, eran tan altas como los Andes\u201d, dice Ross.<\/p>\n<p>Al oeste, se alza la cordillera de los Andes, un bloque geol\u00f3gico m\u00e1s reciente que el del sector del este. Ross resalta el tramo m\u00e1s antiguo y m\u00e1s elevado, la cordillera oriental, que data de unos 100 millones de a\u00f1os y presenta altitudes promedio de 4 mil metros, en Bolivia y Argentina.<\/p>\n<p><strong>La monta\u00f1a m\u00e1s reciente<\/strong><br \/>\nLa cadena monta\u00f1osa predominante, que se extiende de norte a sur del continente, con altitudes entre 1.500 y 2.600 metros, es la cordillera occidental, que se elev\u00f3 en dos etapas: una, hace alrededor de 85 millones de a\u00f1os, y otra, hace 40 millones de a\u00f1os. La cordillera costera es a\u00fan m\u00e1s reciente, del final del per\u00edodo Cenozoico, entre 1,7 y 23 millones de a\u00f1os. Entre las monta\u00f1as, existen valles ocupados por ciudades, como es el caso de Santiago, en Chile, a 800 metros sobre el nivel del mar, y el desierto de Atacama, sitio que Ross visit\u00f3 en noviembre, durante otra expedici\u00f3n de reconocimiento de campo, donde contempl\u00f3 asombrado el blanco manto de sal sobre el \u00e1rido suelo rojizo.<\/p>\n<p>En el sector comprendido entre las monta\u00f1as y las mesetas bajas de Brasil, se extiende la Depresi\u00f3n Central Sudamericana, formada por llanuras con tramos aluvionales, tales como las de los r\u00edos Orinoco, en Venezuela, Mamor\u00e9-Beni, en Bolivia y la del Paraguay, en Brasil, Paraguay y Argentina. La edad promedio de la superficie de esta \u00e1rea (demarcada en amarillo en el mapa) var\u00eda entre 10 mil y 3 millones de a\u00f1os, con una altitud m\u00e1xima de 200 metros en la regi\u00f3n comprendida entre Paraguay y Bolivia. \u201cLa totalidad de esta \u00e1rea muy baja, con colinas de cima plana, valles levemente demarcados, llanuras y pantanales, denominada chaco o Gran Chaco, en los \u00faltimos dos casos, era antiguamente un gran mar, hace millones de a\u00f1os, antes del alzamiento de los Andes\u201d, dice Ross.<\/p>\n<p>La ge\u00f3grafa Isabel Cristina Gouveia, docente de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), campus de Presidente Prudente, comenta que dos destacados ge\u00f3grafos brasile\u00f1os del siglo pasado, Aziz Ab\u2019Saber y Fernando de Almeida, brindaron un gran aporte al conocimiento del territorio nacional, incluso sin contar con im\u00e1genes satelitales, hoy de f\u00e1cil acceso. \u201cCuriosamente\u201d, dice, \u201caun disponiendo de im\u00e1genes de alta resoluci\u00f3n y recursos de Sistemas de Informaci\u00f3n Geogr\u00e1fica, todav\u00eda son escasos los estudios que valoran el mapeo geomorfol\u00f3gico como m\u00e9todo de an\u00e1lisis y sistematizaci\u00f3n del conocimiento sobre el relieve\u201d.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nROSS, J. L. S. <a href=\"http:\/\/rbg.ibge.gov.br\/index.php\/rbg\/article\/view\/28\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Compartimenta\u00e7\u00e3o do relevo da Am\u00e9rica do Sul<\/a>. <strong>Revista Brasileira de Geografia<\/strong>. v. 61, n. 1, p. 21-58, 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El relieve de Am\u00e9rica del Sur dividido ahora en 35 unidades en un mapa","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[304,308,309],"coauthors":[5968],"class_list":["post-237429","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-fisica-es","tag-geografia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/237429","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=237429"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/237429\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=237429"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=237429"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=237429"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=237429"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}