{"id":245468,"date":"2017-08-23T18:49:45","date_gmt":"2017-08-23T21:49:45","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=245468\/"},"modified":"2017-08-23T18:49:45","modified_gmt":"2017-08-23T21:49:45","slug":"los-pueblos-de-lagoa-santa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-pueblos-de-lagoa-santa\/","title":{"rendered":"Los pueblos de Lagoa Santa"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_245469\" style=\"max-width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/016_arqueologia_01_247_alta-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-245469\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/016_arqueologia_01_247_alta-1-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"387\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">mauricio de paiva<\/span><\/a> Lapa do Santo, un refugio en medio del Cerrado, que parece haber sido un importante centro de rituales ligados a la muerte<span class=\"media-credits\">mauricio de paiva<\/span><\/p><\/div>\n<p><em>Publicado en septiembre de 2016<\/em><\/p>\n<p>Una abertura en un costado de un pe\u00f1asco en medio del Cerrado, en la regi\u00f3n de Lagoa Santa, estado de Minas Gerais, ha revelado sorpresas para arque\u00f3logos, bi\u00f3logos y antrop\u00f3logos. Esa caverna, denominada Lapa do Santo, fue alguna vez un importante centro de rituales ligados a la muerte, tal como lo revelan las excavaciones descritas en un art\u00edculo en proceso de publicaci\u00f3n en la revista <em>Antiquity<\/em>, una de las m\u00e1s prestigiosas del \u00e1rea. Complejos patrones de sepulturas, con desmembramientos de cuerpos y siguiendo una cierta disposici\u00f3n bajo reglas precisas, revelan una sucesi\u00f3n de culturas muy dis\u00edmiles en un per\u00edodo al cual se lo consideraba homog\u00e9neo, hace alrededor de 10 mil a\u00f1os. \u201cEl mayor m\u00e9rito ha sido poder vislumbrar esas transformaciones culturales a lo largo del tiempo que, por alg\u00fan motivo, nadie hab\u00eda podido entrever\u201d, analiza el arque\u00f3logo brasile\u00f1o Andr\u00e9 Strauss, profesor visitante de la Universidad de Tubinga y doctorando en el Instituto Max Planck, ambos en Alemania, y autor principal del art\u00edculo. El estudio indaga m\u00e1s all\u00e1 de la muerte y permite echar una ojeada en c\u00f3mo viv\u00edan y qui\u00e9nes eran esas personas.<\/p>\n<p>Strauss se percat\u00f3 de que ah\u00ed hab\u00eda algo especial cuando cursaba el primer a\u00f1o de la carrera de geolog\u00eda en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), al realizar su primera expedici\u00f3n de campo en car\u00e1cter de pr\u00e1ctica junto al bioantrop\u00f3logo Walter Neves, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB-USP), en 2005. \u201cEstaba en el fondo de una fosa de dos metros de profundidad, cavando y separando lo que encontraba\u201d. Mientras se hallaba all\u00ed, Strauss qued\u00f3 maravillado con lo que hab\u00eda por descubrir y anhelaba dedicarse a algo distinto que el concentrarse en la medici\u00f3n de cr\u00e1neos y en la b\u00fasqueda de indicios de una coexistencia con grandes animales, la megafauna. \u00c9sa era la perspectiva de las investigaciones que se llevaban a cabo en el siglo XIX, cuando el naturalista dan\u00e9s Peter Lund descubri\u00f3 huesos humanos asociados a otros de grandes animales en una cueva de Lagoa Santa y puso en marcha una tradici\u00f3n de excavaciones, en lo que se transform\u00f3 en una de las m\u00e1s longevas regiones arqueol\u00f3gicas de Brasil. Cinco a\u00f1os despu\u00e9s, cuando ya cursaba su maestr\u00eda bajo la supervisi\u00f3n de Neves, Strauss not\u00f3 que hab\u00eda cierto orden en el caos aparente de ese sitio: aquello que parec\u00eda ser una mezcla de huesos sin sentido, a decir verdad se ajustaba a un modelo. \u201cResulta dif\u00edcil percibir las sutilezas, pues las sepulturas son muy complejas\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/mapa-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-245522\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/mapa-1-941x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"326\" \/><\/a>\u201cEso fue posible porque Neves invirti\u00f3 el orden habitual de los procedimientos de campo\u201d, afirma Strauss. Seg\u00fan el investigador, la arqueolog\u00eda brasile\u00f1a se centra de modo general en los artefactos, y solamente convoca a expertos en f\u00f3siles humanos cuando se encuentran huesos. \u201cMuchos esqueletos se da\u00f1an durante el proceso\u201d. En los proyectos de Neves, quien desde 1988 analiza la evoluci\u00f3n humana en Am\u00e9rica, mediante estudios de casos en la regi\u00f3n, los bioantrop\u00f3logos son quienes coordinan la excavaci\u00f3n y documentan todo lo hallado, junto a expertos que analizan los artefactos, los cuales en el caso de Lapa do Santo incluyen piedras talladas y herramientas de hueso, tales como esp\u00e1tulas, buriles y (raramente) anzuelos.<\/p>\n<p>En esa caverna, donde hay paredes decoradas con dibujos en relieve que aluden a rituales de fertilidad (im\u00e1genes f\u00e1licas), el resultado fue significativo. Strauss, Neves y otros colegas identificaron tres per\u00edodos distintos de ocupaci\u00f3n humana, de los cuales el m\u00e1s antiguo data de 12.700 a 11.700 a\u00f1os atr\u00e1s. Entre 2001 y 2009, se exhumaron y se analizaron 26 sepulturas humanas efectuadas aproximadamente entre 10.500 y 8 mil a\u00f1os atr\u00e1s que revelan ritos mortuorios altamente variables y nunca detectados anteriormente en las tierras bajas de Am\u00e9rica del Sur, descritas en el art\u00edculo de <em>Antiquity<\/em> y en otro firmado solamente por Andr\u00e9 Strauss, que sali\u00f3 publicado en la edici\u00f3n de enero-abril del <em>Boletim do Museu Paraense Em\u00edlio Goeldi<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cEn los Andes existieron pr\u00e1cticas funerarias altamente sofisticadas\u201d, relata Neves, \u201cpero las momias chilenas estudiadas son m\u00e1s recientes que el material de Lapa do Santo\u201d. Otra de las particularidades indica que en la caverna de Minas Gerais no hay ofrendas mortuorias, en tanto que la pr\u00e1ctica habitual de los cazadores-recolectores consist\u00eda en sepultar a sus muertos, m\u00ednimamente, junto a sus pertenencias. \u201cLa complejidad de las pr\u00e1cticas de Lapa do Santo no reside en los objetos, sino en una gran manipulaci\u00f3n de los cuerpos y de los esqueletos en forma muy sofisticada\u201d, afirma el profesor de la USP.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/culturas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-245521\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/culturas-1024x362.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"205\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Rituales de muerte<\/strong><br \/>\nEl modelo de sepultura m\u00e1s antiguo, con dataci\u00f3n de hace entre 10.600 y 9.700 a\u00f1os, se describi\u00f3 con base en un hombre y un ni\u00f1o de alrededor de cinco a\u00f1os, ambos enterrados enteros. El ni\u00f1o fue dispuesto sentado, con sus piernas flexionadas y las rodillas cerca de la cabeza. La mand\u00edbula separada, como si la boca estuviese abierta, indica que la fosa no fue tapada completamente.<\/p>\n<p>La remoci\u00f3n de partes de los cad\u00e1veres ni bien mor\u00edan es una caracter\u00edstica del per\u00edodo siguiente, de hace entre 9.600 y 9.400 a\u00f1os. Ese conjunto fue descrito como un segundo patr\u00f3n representado por siete sepulturas, adem\u00e1s de algunos huesos dispersos. Algunos de los esqueletos estaban articulados, pero les faltaban partes. Un caso revelador fue el de un hombre cuya cabeza parece haber sido removida horas despu\u00e9s de la muerte y enterrada junto a las dos manos (tambi\u00e9n seccionadas, tal como lo atestiguan las marcas de corte en los huesos de las mu\u00f1ecas) cubriendo el rostro, una dispuesta hacia arriba y otra hacia abajo, tal como lo describieron Strauss y sus colaboradores en 2015, en la revista <em>PLOS ONE<\/em>.<\/p>\n<p>Otros esqueletos se hallaban completamente desmembrados y amontonados en bultos, lo cual indica que los huesos se almacenaron juntos, tal vez empaquetados, y se los enterr\u00f3 solamente despu\u00e9s de que estuvieron descarnados y secos. Muchos de los huesos aislados tambi\u00e9n sufrieron alteraciones, tales como quema, cortes, aplicaci\u00f3n de pigmento rojo y remoci\u00f3n de los dientes. En algunos casos se hallaban combinados huesos de ni\u00f1os (uno o dos) con el cr\u00e1neo de un adulto y viceversa, lo cual sugiere reglas muy precisas acerca de c\u00f3mo deb\u00eda realizarse esa sepultura. Los dientes tambi\u00e9n se enterraban con los restos mortales de otra persona.<\/p>\n<div id=\"attachment_245473\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/020_arqueologia_01_247_alta-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-245473\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/020_arqueologia_01_247_alta-1-893x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"344\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Rodrigo e. oliveira\/ usp   <\/span><\/a> Un cr\u00e1neo con los dientes extra\u00eddos<span class=\"media-credits\">Rodrigo e. oliveira\/ usp   <\/span><\/p><\/div>\n<p>El tercer modelo de sepultura, que data de entre 8.600 y 8.200 a\u00f1os atr\u00e1s, incluye nueve osamentas dispuestas completamente desarticuladas en tumbas circulares (de 30 a 40 cent\u00edmetros de di\u00e1metro) y tan s\u00f3lo 20 cent\u00edmetros de profundidad. Cada fosa tapada completamente albergaba a un \u00fanico individuo. En el caso de los adultos, los huesos m\u00e1s largos generalmente eran quebrados luego del fallecimiento y s\u00f3lo as\u00ed cab\u00edan en las exiguas tumbas.<\/p>\n<p>Incluso entre tantos desmembramientos, no hay indicios de que la violencia en vida fuese una pr\u00e1ctica corriente. \u201cNosotros leemos los huesos, todo queda registrado en ellos\u201d, comenta Strauss. Y \u00e9stos presentan muy bajos niveles de fracturas reconstituidas, lo cual indicar\u00eda que habr\u00edan ocurrido en vida. De manera general, Strauss considera que los hallazgos representan un cambio en el paradigma sobre la percepci\u00f3n de la ocupaci\u00f3n humana del lugar en ese per\u00edodo, al comienzo del Holoceno. \u201cDurante mucho tiempo, el tema en cuesti\u00f3n era si Luzia era la m\u00e1s antigua de Am\u00e9rica y si se asemejaba a los africanos\u201d, dice, refiri\u00e9ndose al cr\u00e1neo de 11 mil a\u00f1os descrito por Neves y que redefini\u00f3 c\u00f3mo deber\u00eda pensarse la ocupaci\u00f3n humana de esa regi\u00f3n. \u201cAhora sabemos que no hubo un pueblo de Luzia en Lagoa Santa: hubo una sucesi\u00f3n de pueblos que habitaron la zona, con transformaciones culturales muy claras\u201d. Al fin y al cabo, se trata de un per\u00edodo de alrededor de cinco mil a\u00f1os, tiempo suficiente como para que hayan existido asentamientos muy diversos, aun cuando fuesen hasta cierto punto descendientes unos de otros.<\/p>\n<p>Pronto se dispondr\u00e1 de estudios de ADN que comenzar\u00e1n a arrojar resultados y brindar\u00e1n algunas respuestas acerca del modo en que esos grupos se sucedieron y cu\u00e1l era el parentesco entre ellos. \u201cLa morfolog\u00eda craneana revela que pose\u00edan una misma \u2018arquitectura\u2019 general\u201d, comenta Walter Neves. Hay una variaci\u00f3n permanente dentro de ese gran grupo al que el investigador define como paleoamericano. En concordancia con su teor\u00eda, que sostiene que dos migraciones distintas dieron origen a los pobladores de Am\u00e9rica, los primeros individuos con caracter\u00edsticas asi\u00e1ticas habr\u00edan arribado all\u00ed hace alrededor de 7.000 mil a\u00f1os, y no hay vestigios humanos en Lagoa Santa con dataci\u00f3n hace entre 7.000 y 2.000 mil a\u00f1os. De todos modos, los indicios de all\u00ed y de otros lugares, poco a poco han venido redefiniendo la hip\u00f3tesis. \u201cYo cre\u00eda que la segunda oleada migratoria habr\u00eda sustituido al pueblo de Luzia\u201d, admite. \u201cPero ahora contamos con evidencias muy fuertes de que aquella morfolog\u00eda perdur\u00f3 pr\u00e1cticamente intacta hasta el siglo XIX\u201d. \u00c9se es el caso, por citar un ejemplo, de los abor\u00edgenes botocudos (que fueron diezmados durante el per\u00edodo colonial), seg\u00fan puede verificarse en los cr\u00e1neos que se conservan en el Museo Nacional de R\u00edo de Janeiro, tal como sostienen Strauss, Neves y otros colegas en un art\u00edculo publicado en 2015 en la revista <em>American Journal of Physical Antropology<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_245477\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/021_arqueologia_01_247_alta-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-245477\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/021_arqueologia_01_247_alta-1-300x193.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"193\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">arquivo leeeh-usp <\/span><\/a> Anzuelos de hueso<span class=\"media-credits\">arquivo leeeh-usp <\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Pr\u00e1cticas de vida<\/strong><br \/>\nDesde el inicio de su doctorado, en 2011, Strauss coordina los trabajos en Lapa do Santo, con financiaci\u00f3n alemana. La riqueza arqueol\u00f3gica asegura el inter\u00e9s de la colaboraci\u00f3n entre ambos pa\u00edses, que incluye convenios para estudios gen\u00e9ticos. La contraprestaci\u00f3n brasile\u00f1a en el proyecto es Walter Neves, y su Laboratorio de Estudios Evolutivos y Ecol\u00f3gicos Humanos (LEEEH) recibe todo el material recolectado en las expediciones. En los \u00faltimos a\u00f1os, no se han encontrado vestigios de cer\u00e1mica en el lugar, un fuerte indicio de que eran poblaciones de cazadores-recolectores que habitaban all\u00ed una parte del tiempo, y no agricultores, corroborando lo que ya se cre\u00eda. Los animales que cazaban eran lagartos, roedores, armadillos, pecar\u00edes y peque\u00f1os venados, y tambi\u00e9n pescaban; y todos era transportados enteros hacia la caverna. Nada de animales mayores, tales como tapires, ni de los inmensos mam\u00edferos representantes de la megafauna, que se consideraba asociada a los humanos de Lagoa Santa desde que Peter Lund hall\u00f3 dicha asociaci\u00f3n en otra caverna de la regi\u00f3n, entre 1835 y 1844. No siempre, por lo visto.<\/p>\n<p>\u201cEllos incluso com\u00edan <em>moc\u00f3s<\/em>\u201d, exclama Neves, en referencia al roedor <em>Kerodon rupestris<\/em>, algo mayor que un cobayo. Para \u00e9l, no existe nada m\u00e1s precario que incluir a esos animales en la dieta, una se\u00f1al de que los grupos humanos de Lagoa Santa no ten\u00edan mejores fuentes de prote\u00edna a disposici\u00f3n y viv\u00edan en una situaci\u00f3n l\u00edmite para garantizarse la subsistencia. Esto es tan s\u00f3lo una hip\u00f3tesis, pero la escasez de pertenencias en las sepulturas podr\u00eda indicar que no hab\u00eda espacio para el desperdicio, y las herramientas \u2013tales como anzuelos, de los cuales se hallaron siete en Lapa do Santo\u2013 eran necesarias para los vivos. \u201cEllos dedicaban su tiempo a posibilitar la existencia del grupo\u201d, especula Neves. Y eran grupos grandes, estima.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/020_arqueologia_03_247_alta-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-245475\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/020_arqueologia_03_247_alta-1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Andr\u00e9 Strauss\/ Universidade de T\u00fcbingen<\/span><\/a>Su modo de vida podr\u00eda ahora definirse mejor, pero esta conclusi\u00f3n tambi\u00e9n plantea un enigma: los an\u00e1lisis qu\u00edmicos que reflejan su dieta por medio del c\u00e1lculo de is\u00f3topos de carbono y nitr\u00f3geno, a cargo del bi\u00f3logo brasile\u00f1o Tiago Hermenegildo como parte de su doctorado en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, revelaron que los habitantes de esa regi\u00f3n consum\u00edan muchos vegetales y complementaban su dieta con presas de caza. Tal alto grado de consumo de vegetales resulta inesperado entre cazadores-recolectores, especialmente con una dieta rica en carbohidratos que se ve reflejada en las frecuentes caries de los dientes encontrados.<\/p>\n<p>El odont\u00f3logo Rodrigo Elias de Oliveira, investigador del grupo de Neves, es coautor de un art\u00edculo bajo el liderazgo de Pedro T\u00f3tora da Gl\u00f3ria, tambi\u00e9n del LEEEH, al respecto de la salud dental en Lapa do Santo, que saldr\u00e1 publicado en la revista <em>Annals of the Brazilian Academy of Sciences<\/em>. De Oliveira, quien colabora con Strauss desde 2006 en las excavaciones de Lapa do Santo, explica las discrepancias entre la incidencia de caries que ha observado y lo que se ha documentado para otras poblaciones de cazadores-recolectores, con base en el hecho de que Lagoa Santa es una regi\u00f3n con clima tropical, que alberga la flora t\u00edpica del Cerrado, la sabana brasile\u00f1a. \u201cEl resto de los ejemplos con que contamos son de climas templados\u201d, compara. \u201cLos alimentos disponibles naturalmente aqu\u00ed \u2013muchos frutos y tub\u00e9rculos\u2013 pueden generar m\u00e1s caries\u201d. De Oliveira apuesta por el pequi o nuez souari y el guapinol, muy empleados tambi\u00e9n en la actualidad en la zona, como una fuente alimentaria ya desde aquel tiempo. Se trata de frutos ricos en carbohidratos, y se han hallado restos carbonizados de \u00e9stos en los sitios arqueol\u00f3gicos de Lagoa Santa.<\/p>\n<p>De Oliveira, quien realiz\u00f3 su doctorado con Walter Neves y ahora lleva adelante una pasant\u00eda posdoctoral en periodoncia en la Facultad de Odontolog\u00eda de la USP, le aporta al proyecto un estudio detallado de los dientes, cuyo material constitutivo, m\u00e1s resistente que los huesos, los torna abundantes en los sitios arqueol\u00f3gicos. \u201cLos dientes funcionan como c\u00e1psulas, y acaban convirti\u00e9ndose en nuestras cajas fuertes\u201d, afirma. El investigador explica que los huesos se renuevan constantemente, a punto tal que puede afirmarse que, cada 10 a\u00f1os, una persona sustituye totalmente su esqueleto. Sin embargo, las piezas dentales de un adulto son testigos del per\u00edodo de vida en el cual se formaron los dientes permanentes. De Oliveira espera que los estudios con is\u00f3topos, actualmente en curso en colaboraci\u00f3n con Hermenegildo, ayuden a profundizar en los aspectos de la dieta hasta poder determinar qu\u00e9 tipos de plantas consum\u00edan, las migraciones que efectuaban en el curso de sus vidas y cu\u00e1nto tiempo amamantaban a los ni\u00f1os. El odont\u00f3logo adelanta que los is\u00f3topos de estroncio, as\u00ed como el formato del f\u00e9mur, que est\u00e1 ligado a la acci\u00f3n de la musculatura, indican que los individuos hallados en Lapa do Santo eran nativos de Lagoa Santa. \u201cSe movilizaban, pero no eran n\u00f3mades\u201d.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/021_arqueologia_02_247_alta-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-245478\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/021_arqueologia_02_247_alta-1-300x203.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"203\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Mauricio de Paiva <\/span><\/a>Un suelo de cenizas<\/strong><br \/>\nLa deducci\u00f3n de una intensa ocupaci\u00f3n humana surge de la confirmaci\u00f3n del hallazgo de cuantiosas hogueras en Lapa do Santo. \u201cEllos empleaban el fuego permanentemente, sab\u00edan lo que hac\u00edan\u201d, sostiene la arque\u00f3loga Ximena Villagran, del Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda (MAE) de la USP. La investigadora analiz\u00f3 en el microscopio los sedimentos de la caverna y detect\u00f3 una gran cantidad de cenizas hasta una profundidad de un metro, seg\u00fan lo consigna en un art\u00edculo publicado en julio en el sitio web de la revista <em>Journal of Archaeological Science<\/em>. M\u00e1s que un control del fuego, los habitantes de la regi\u00f3n aparentemente planificaban su uso, almacenando madera en proceso de descomposici\u00f3n. Tal nivel de minuciosidad resulta posible merced a los an\u00e1lisis de petrolog\u00eda org\u00e1nica, una t\u00e9cnica que comenz\u00f3 a emplearse recientemente en arqueolog\u00eda, y a la cual Villagran tuvo acceso mediante una colaboraci\u00f3n con el ge\u00f3logo franc\u00e9s Bertrand Ligouis, durante una pasant\u00eda de posdoctorado realizada en la Universidad de Tubinga, donde Ligouis dirige el Laboratorio de Petrolog\u00eda Org\u00e1nica Aplicada.<\/p>\n<p>Otra t\u00e9cnica avanzada que Villagran utiliz\u00f3 fue la Espectrometr\u00eda Infrarroja por Transformada de Fourier (FTIR, por sus siglas en ingl\u00e9s), que normalmente se emplea para el an\u00e1lisis de sedimentos sueltos. La investigadora dispuso sus muestras en portaobjetos de vidrio, de manera tal que pod\u00eda estudiar con precisi\u00f3n por qu\u00e9 el sedimento est\u00e1 compuesto por agregados de varios tonos de amarillo, anaranjado y rojo. Al caracterizar el sedimento interior de la caverna y el de sus alrededores, qued\u00f3 claro que la producci\u00f3n de cenizas ocurr\u00eda dentro del refugio. Tambi\u00e9n detect\u00f3 fragmentos de termiteros, lo cual indicaba que, por alg\u00fan motivo, llevaban ese material al interior de la cueva. \u201cQuiz\u00e1 lo usaron como piedras calientes para cocinar o como horno, tal como los xavantes lo utilizan para cocinar sus tortas de ma\u00edz\u201d, especula. Luego del estudio a escala microsc\u00f3pica, se dio cuenta de que los campos de Lagoa Santa est\u00e1n repletos de termiteros.<\/p>\n<p>Hay un enigma que surgi\u00f3 al comprobar que la coloraci\u00f3n roja oscura presente en ciertas partes del sedimento habr\u00eda exigido altas temperaturas, de m\u00e1s de 600 grados Celsius (\u00baC). En experimentos en los cuales encend\u00eda hogueras e introduc\u00eda en las llamas un term\u00f3metro de cable bien largo, Villagran comprob\u00f3 que el suelo debajo del fuego no se ve\u00eda afectado por tan altas temperaturas. La explicaci\u00f3n literalmente cay\u00f3 en su cabeza la segunda vez que visit\u00f3 el sitio arqueol\u00f3gico. \u201cNot\u00e9 que ca\u00eda una lluvia de sedimento desde el pared\u00f3n de piedra situado arriba de la entrada de la caverna\u201d, relata. Si cayesen directamente sobre una hoguera, esas part\u00edculas se topar\u00edan con temperaturas de entre 800 \u00baC y 1.000 \u00baC.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/020_arqueologia_02_247_alta-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-245474\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/020_arqueologia_02_247_alta-1-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Adriano Gambarini <\/span><\/a>Al analizar la microestructura del sedimento situado alrededor de las sepulturas, Villagran not\u00f3 una continuidad alterada en ciertos puntos, como si alguien hubiera cavado para hacer una fosa. La estudiosa quiere proseguir con los an\u00e1lisis para describir c\u00f3mo se constru\u00edan las sepulturas. Strauss tambi\u00e9n quiere saber si las pr\u00e1cticas funerarias sofisticadas s\u00f3lo se concretaban en Lapa do Santo: \u00e9l cree que habr\u00eda sido una cultura m\u00e1s difundida. \u201cEstudi\u00e9 las publicaciones antiguas y las pruebas se encuentran all\u00ed, s\u00f3lo que no se las analiz\u00f3 de esta manera\u201d, sostiene el arque\u00f3logo, quien se propone ampliar los estudios a otras regiones de Brasil.<\/p>\n<p>Existe una limitaci\u00f3n, y consiste en que lo que ya se ha excavado no puede recuperarse, a no ser que se lo haya documentado muy meticulosamente. Y hasta hace poco, los registros eran defectuosos, incluso debido a la falta de recursos. \u201cCuando se hace una excavaci\u00f3n, es lo mismo que leer un libro y quemar sus p\u00e1ginas\u201d, compara Strauss, quien se especializ\u00f3 en documentaci\u00f3n arqueol\u00f3gica. El investigador relata que la excavaci\u00f3n de una sepultura demanda entre 20 y 25 d\u00edas, durante los cuales se extrae poco a poco el sedimento mientras se genera un modelo tridimensional de los hallazgos y se registra todo con fotograf\u00edas y videos. A su juicio, las libretas de campo de los arque\u00f3logos deben consignar minuciosamente la informaci\u00f3n y las observaciones y ser p\u00fablicas: nada de diarios personales. \u201cEste enfoque a\u00fan est\u00e1 afianz\u00e1ndose en la arqueolog\u00eda brasile\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p>Desde 2011 en adelante se han exhumado otras 11 sepulturas que corroboran los modelos descritos con anterioridad y se encuentran en proceso de estudio. Las excavaciones prosiguen en Lapa do Santo, e incluso prometen revelar otros estratos de tiempo y m\u00e1s costumbres. De acuerdo con el arque\u00f3logo estadounidense Kurt Rademaker, docente de la Universidad del Norte de Illinois y experto en cazadores-recolectores, el trabajo en Lagoa Santa se suma al que se realiza en la regi\u00f3n de los Andes para revelar una gran diversidad cultural. \u201cStrauss y su equipo interdisciplinario est\u00e1n haciendo ciencia arqueol\u00f3gica de punta y enriqueciendo nuestro conocimiento al respecto de la apariencia f\u00edsica, la antig\u00fcedad y los modos de vida de los antiguos sudamericanos, y en particular, sobre sus interesant\u00edsimas pr\u00e1cticas rituales\u201d, afirma. Resulta imposible saber lo que se les pasaba por la cabeza a esos antiguos habitantes de lo que hoy en d\u00eda es el estado de Minas Gerais, pero el equipo que toma parte en los estudios est\u00e1 empe\u00f1ado en la construcci\u00f3n de un retrato aproximado.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nOr\u00edgenes y microevoluci\u00f3n del hombre en Am\u00e9rica: Un abordaje paleoantropol\u00f3gico (III) (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1262\/origens-e-microevolucao-do-homem-na-america-uma-abordagem-paleoantropologica-iii\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2004\/01321-6<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Projecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Walter Alves Neves (IB-USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 2.032.930,19.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nSTRAUSS, A. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/roderic.uv.es\/handle\/10550\/56269\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Early Holocene funerary complexity in South America: The archaeological record of Lapa do Santo (east-central Brazil)<\/a>. <strong>Antiquity<\/strong>. En prensa.<br \/>\nDA-GLORIA, P. J. T. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S0001-37652017005001101&amp;script=sci_arttext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Dental caries at Lapa do Santo, central-eastern Brazil: An Early Holocene archaeological site<\/a>. <strong>Annals of the Brazilian Academy of Sciences<\/strong>. En prensa.<br \/>\nSTRAUSS, A. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1981-81222016000100243\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Os padr\u00f5es de sepultamento do s\u00edtio arqueol\u00f3gico Lapa do Santo (Holoceno Inicial, Brasil)<\/a>. <strong>Boletim do Museu Paraense Em\u00edlio Goeldi<\/strong>. Ci\u00eancias Humanas. v. 11, n. 1, p. 243-76. ene.-abr. 2016.<br \/>\nSTRAUSS, A. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0137456\">The oldest case of decapitation in the New World (Lapa do Santo, east-central Brazil)<\/a>. <strong>PLOS ONE<\/strong>. sept. 2015.<br \/>\nSTRAUSS, A. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1002\/ajpa.22703\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">The cranial morphology of the Botocudo indians, Brazil<\/a>. <strong>American Journal of Physical Anthropology.<\/strong> v. 157, n. 2, p. 202-16. jun. 2015.<br \/>\nVILLAGRAN, X. S.<em> et al.<\/em><a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0305440316300942\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"> Buried in ashes: Site formation processes at Lapa do Santo rockshelter, east-central Brazil.<\/a> <strong>Journal of Archaelogical Science<\/strong>.\u00a0On-line. 26 jul. 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Sepulturas humanas existentes en Minas Gerais revelan una sucesi\u00f3n de costumbres hace entre 10 mil y 8 mil a\u00f1os","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[1601],"class_list":["post-245468","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/245468","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=245468"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/245468\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=245468"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=245468"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=245468"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=245468"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}