{"id":247842,"date":"2017-10-26T15:00:32","date_gmt":"2017-10-26T17:00:32","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=247842\/"},"modified":"2017-10-26T15:03:51","modified_gmt":"2017-10-26T17:03:51","slug":"los-pueblos-de-lagoa-santa-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-pueblos-de-lagoa-santa-2\/","title":{"rendered":"Los pueblos  de Lagoa Santa"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_247843\" style=\"max-width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/016_arqueologia_01_247_alta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-247843\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/016_arqueologia_01_247_alta-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"387\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Mauricio de Paiva<\/span><\/a> Un albergue en medio del Cerrado, Lapa do Santo parece haber sido un importante centro de rituales ligados a la muerte<span class=\"media-credits\">Mauricio de Paiva<\/span><\/p><\/div>\n<p>Una abertura en la ladera de un pe\u00f1asco en medio del Cerrado, en la regi\u00f3n de Lagoa Santa, estado de Minas Gerais, ha suscitado sorpresas para arque\u00f3logos, bi\u00f3logos y antrop\u00f3logos. Esa caverna, denominada Lapa do Santo, ha sido un importante enclave de rituales ligados a la muerte, tal como revelan las excavaciones descritas en un art\u00edculo en proceso de publicaci\u00f3n en la revista <em>Antiquity<\/em>, una de las m\u00e1s prestigiosas del \u00e1rea. Complejos patrones de sepulturas, con desmembramiento de cad\u00e1veres y siguiendo una disposici\u00f3n bajo reglas estrictas, revelan un repertorio de culturas muy dis\u00edmiles en un per\u00edodo al cual se consideraba homog\u00e9neo, hace alrededor de 10 mil a\u00f1os. \u201cEl mayor m\u00e9rito ha sido poder vislumbrar esas transformaciones culturales a lo largo del tiempo, que, por alg\u00fan motivo, nadie hab\u00eda podido entrever\u201d, analiza el arque\u00f3logo brasile\u00f1o Andr\u00e9 Strauss, profesor visitante en la Universidad de Tubinga y doctorando en el Instituto Max Planck, ambos en Alemania, y autor principal del art\u00edculo. El estudio indaga m\u00e1s all\u00e1 de la muerte y permite echar una ojeada al modo de vida para entender qui\u00e9nes eran esas personas.<\/p>\n<p>Strauss percibi\u00f3 que ah\u00ed hab\u00eda algo singular cuando cursaba el primer a\u00f1o de la carrera de geolog\u00eda en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), cuando efectu\u00f3 su primera expedici\u00f3n de campo como pasante junto al bioantrop\u00f3logo Walter Neves, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB-USP), en 2005. \u201cEstaba en el fondo de una fosa de 2 metros de profundidad, cavando y separando lo que encontraba\u201d. Mientras se hallaba all\u00ed, Strauss qued\u00f3 maravillado con lo que hab\u00eda por descubrir y anhelaba dedicarse a algo distinto que concentrarse en la medici\u00f3n de cr\u00e1neos y en la b\u00fasqueda de indicios de una coexistencia con grandes animales, la megafauna. Esa era la perspectiva de las investigaciones que se llevaban a cabo hacia el siglo XIX, cuando el naturalista dan\u00e9s Peter Lund descubri\u00f3 huesos humanos asociados a otros de grandes animales en una cueva de Lagoa Santa dando el puntapi\u00e9 inicial a una tradici\u00f3n de excavaciones, en lo que se transform\u00f3 en una de las m\u00e1s longevas regiones arqueol\u00f3gicas del pa\u00eds. Cinco a\u00f1os despu\u00e9s, cuando ya realizaba un m\u00e1ster bajo la supervisi\u00f3n de Neves, Strauss not\u00f3 que hab\u00eda cierto orden en el caos aparente de ese sitio: aquello que parec\u00eda un barullo de huesos sin sentido, en realidad se ajustaba a un modelo. \u201cResulta dif\u00edcil percibir las sutilezas, las sepulturas son muy complejas\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/arqueologia_247_mapa_esp.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-247854\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/arqueologia_247_mapa_esp-300x297.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"297\" \/><\/a>\u201cTal cosa fue posible porque Neves invirti\u00f3 el orden habitual de los procedimientos de campo\u201d, dice Strauss. Seg\u00fan \u00e9l, la arqueolog\u00eda brasile\u00f1a se centra, de modo general, en utensilios, y solamente convoca a expertos en f\u00f3siles humanos cuando se encuentran huesos. \u201cMuchos esqueletos se da\u00f1an durante el proceso\u201d. En los proyectos de Neves, quien desde 1988 analiza la evoluci\u00f3n humana en Am\u00e9rica, mediante un estudio de caso en la regi\u00f3n, los bioantrop\u00f3logos son quienes coordinan la excavaci\u00f3n y documentan todo lo hallado, junto a expertos que analizan los artefactos, que en el caso de Lapa do Santo, incluyen piedras talladas y herramientas de hueso tales como esp\u00e1tulas, buriles y (raramente) anzuelos.<\/p>\n<p>En esa caverna, donde hay paredes decoradas con dibujos en relieve que aluden a rituales de fertilidad (im\u00e1genes f\u00e1licas), el resultado fue determinante. Strauss, Neves y otros colegas identificaron tres per\u00edodos distintos de ocupaci\u00f3n humana, donde el m\u00e1s antiguo data de 12.700 a 11.700 a\u00f1os atr\u00e1s. Entre 2001 y 2009, se exhumaron y analizaron 26 sepulturas humanas efectuadas aproximadamente entre 10.500 y 8 mil a\u00f1os atr\u00e1s que revelan ritos mortuorios altamente variables y nunca detectados anteriormente en las tierras bajas de Am\u00e9rica del Sur, descritas en el art\u00edculo de la <em>Antiquity<\/em> y en otro firmado solamente por Andr\u00e9 Strauss, que fue publicado en la edici\u00f3n de enero-abril del <em>Bolet\u00edn del Museo Paraense Em\u00edlio Goeldi<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cEn los Andes existieron pr\u00e1cticas funerarias altamente sofisticadas\u201d, relata Neves, \u201cpero las momias chilenas estudiadas son m\u00e1s recientes que el material de Lapa do Santo\u201d. Otra de las particularidades es que en la caverna minera no hay ofrendas mortuorias, mientras que la pr\u00e1ctica habitual de los cazadores-recolectores consist\u00eda en sepultar a sus muertos, m\u00ednimamente, junto a sus pertenencias. \u201cLa complejidad de las pr\u00e1cticas de Lapa do Santo no reside en los objetos, sino en una gran manipulaci\u00f3n del cuerpo y del esqueleto en forma muy sofisticada\u201d, afirma el profesor de la USP.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/arqueologia_247_ossos_esp.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-247855\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/arqueologia_247_ossos_esp-1024x369.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"209\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Rituales de muerte<\/strong><br \/>\nEl modelo de sepultura m\u00e1s antiguo, datado entre 10.600 y 9.700 a\u00f1os atr\u00e1s, fue descrito bas\u00e1ndose en un hombre y un ni\u00f1o de alrededor de 5 a\u00f1os, ambos enterrados enteros. El ni\u00f1o fue dispuesto sentado, con sus piernas flexionadas y las rodillas cerca de la cabeza. La mand\u00edbula separada, como si la boca estuviese abierta, indica que la fosa no fue tapada completamente.<\/p>\n<p>La remoci\u00f3n de partes de los cad\u00e1veres ni bien mor\u00edan es una caracter\u00edstica del per\u00edodo siguiente, entre 9.600 y 9.400 a\u00f1os atr\u00e1s. Ese conjunto fue descrito como un segundo patr\u00f3n, representado por siete sepulturas, adem\u00e1s de algunos huesos dispersos. Algunos de los esqueletos estaban articulados, pero les faltaban partes. Un caso revelador fue el de un hombre cuya testa parece haber sido removida horas despu\u00e9s de la muerte y enterrada junto a las dos manos (tambi\u00e9n seccionadas, tal como lo atestiguan las marcas de corte en los huesos de la mu\u00f1eca) cubriendo el rostro, una dispuesta hacia arriba y otra hacia abajo, tal como describieron Strauss y sus colaboradores en 2015, en la revista <em>PLOS ONE<\/em>.<\/p>\n<p>Otros esqueletos se hallaban completamente desmembrados y amontonados en bultos, indicando que los huesos se almacenaron juntos, tal vez empaquetados, y se los enterr\u00f3 solamente despu\u00e9s que estuvieron descarnados y secos. Muchos de los huesos aislados tambi\u00e9n sufrieron alteraciones, tales como quema, cortes, aplicaci\u00f3n de pigmento rojo y remoci\u00f3n de los dientes. En algunos casos, se hallaban huesos combinados de ni\u00f1os (uno o dos) con el cr\u00e1neo de un adulto, y viceversa, de modo tal que sugiere un ritual muy preciso acerca de c\u00f3mo deb\u00eda realizarse esa sepultura. Las piezas dentales tambi\u00e9n se enterraban con los restos mortales de otros individuos.<\/p>\n<div id=\"attachment_247847\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/020_arqueologia_01_247_alta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-247847\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/020_arqueologia_01_247_alta-893x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"344\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Mauricio de Paiva <\/span><\/a> Un cr\u00e1neo con los dientes extra\u00eddos<span class=\"media-credits\">Mauricio de Paiva <\/span><\/p><\/div>\n<p>El tercer modelo de sepultura, que data de entre 8.600 y 8.200 a\u00f1os atr\u00e1s, incluye a nueve osamentas dispuestas completamente desarticuladas en cavas circulares (de 30 a 40 cent\u00edmetros de di\u00e1metro) y tan s\u00f3lo 20 cent\u00edmetros de profundidad. Cada fosa tapada completamente, albergaba un \u00fanico individuo. En el caso de los adultos, los huesos m\u00e1s largos generalmente eran quebrados luego del fallecimiento y s\u00f3lo as\u00ed cab\u00edan en las exiguas tumbas.<\/p>\n<p>Incluso entre tantos desmembramientos, no hay indicios de que la violencia en vida fuese una pr\u00e1ctica corriente. \u201cNosotros leemos los huesos, todo queda registrado en ellos\u201d, comenta Strauss. Y ellos presentan muy bajos niveles de fracturas reconstituidas, lo cual indicar\u00eda que hubieran ocurrido en vida. De manera general, Strauss considera que los hallazgos representan un cambio en el paradigma sobre la percepci\u00f3n de la ocupaci\u00f3n humana del local en ese per\u00edodo, al comienzo del Holoceno. \u201cDurante mucho tiempo, el tema en cuesti\u00f3n <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2012\/08\/22\/la-america-de-luzia\/?\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">era si Luzia era la m\u00e1s antigua de Am\u00e9rica<\/a> y si se asemejaba a los africanos\u201d, dice, refiri\u00e9ndose al cr\u00e1neo de 11 mil a\u00f1os descrito por Neves y que redefini\u00f3 c\u00f3mo deber\u00eda pensarse la ocupaci\u00f3n humana de esa regi\u00f3n. \u201cAhora sabemos que no hubo un pueblo de Luzia en Lagoa Santa; fueron varios pueblos los que habitaron la regi\u00f3n, que registraron transformaciones culturales evidentes\u201d Al fin y al cabo, se trata de un per\u00edodo de alrededor de 5 mil a\u00f1os, tiempo suficiente para asentamientos muy diversos, incluso aunque fueran hasta cierto punto descendientes unos de otros.<\/p>\n<p>Pronto se dispondr\u00e1 de estudios de ADN que comenzar\u00e1n a arrojar resultados y brindar\u00e1n algunas respuestas acerca del modo en que esos grupos se sucedieron y cu\u00e1l era el parentesco entre ellos. \u201cLa morfolog\u00eda craneana revela que ellos pose\u00edan una misma \u2018arquitectura\u2019 general\u201d, comenta Walter Neves. Hay una variaci\u00f3n permanente dentro de ese gran grupo al que \u00e9l define como paleoamericano. En concordancia con su teor\u00eda, que sostiene que el origen de los pobladores de Am\u00e9rica fueron dos migraciones distintas, los primeros individuos con caracter\u00edsticas asi\u00e1ticas habr\u00edan arribado all\u00ed hace alrededor de 7 mil a\u00f1os, y no hay vestigios humanos en Lagoa Santa datados entre 7 mil y 2 mil a\u00f1os atr\u00e1s. Eventualmente, los indicios de ah\u00ed y de otros lugares, poco a poco van redefiniendo la hip\u00f3tesis. \u201cYo cre\u00eda que la segunda oleada migratoria habr\u00eda sustituido al pueblo de Luzia\u201d, admite. \u201cPero ahora contamos con evidencias muy fuertes de que aquella morfolog\u00eda perdur\u00f3 pr\u00e1cticamente intacta hasta el siglo XIX\u201d. Ese es el caso, por citar un ejemplo, de los abor\u00edgenes Botocudos (que fueron diezmados durante el per\u00edodo colonial), seg\u00fan puede comprobarse mediante los cr\u00e1neos que se conservan en el Museo Nacional de R\u00edo de Janeiro, tal como sostienen Strauss, Neves y otros colegas en un art\u00edculo publicado en 2015 en la revista <em>American Journal of Physical Antropology<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_247851\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/021_arqueologia_01_247_alta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-247851\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/021_arqueologia_01_247_alta-300x193.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"193\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Mauricio de Paiva <\/span><\/a> Anzuelos de hueso<span class=\"media-credits\">Mauricio de Paiva <\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Pr\u00e1cticas de vida<\/strong><br \/>\nDesde el inicio de su doctorado, en 2011, Strauss coordina los trabajos en Lapa do Santo, con financiaci\u00f3n alemana. La riqueza arqueol\u00f3gica garantiza el inter\u00e9s de la colaboraci\u00f3n a los dos pa\u00edses, que incluye convenios para estudios gen\u00e9ticos. La contraprestaci\u00f3n brasile\u00f1a en el proyecto es Walter Neves, y su Laboratorio de Estudios Evolutivos y Ecol\u00f3gicos Humanos (LEEEH) recibe todo el material recolectado en las expediciones. En los \u00faltimos a\u00f1os, no se han encontrado vestigios de cer\u00e1mica en el lugar, un fuerte indicio de que eran poblaciones de cazadores-recolectores que habitaban all\u00ed una parte del tiempo, y no agricultores, corroborando lo que ya se cre\u00eda. Los animales que cazaban eran peces, lagartos, roedores, armadillos, pecar\u00edes y peque\u00f1os venados, todos transportados enteros hacia la caverna. Nada de animales mayores, tales como tapires, ni de los inmensos mam\u00edferos representantes de la megafauna, que se consideraba asociada a los humanos de Lagoa Santa desde que Peter Lund\u00a0 hall\u00f3 dicha asociaci\u00f3n en otra caverna de la regi\u00f3n, entre 1835 y 1844. No siempre, por lo visto.<\/p>\n<p>\u201cEllos incluso com\u00edan moc\u00f3s\u201d, exclama Neves, refiri\u00e9ndose a un roedor similar a la mara patag\u00f3nica (<em>Kerodon rupestris<\/em>) algo mayor que un cobayo. Para \u00e9l, no existe nada m\u00e1s precario\u00a0 que incluir a esos animales en la dieta, una se\u00f1al de que los grupos humanos de Lagoa Santa no ten\u00edan mejores fuentes de prote\u00edna a disposici\u00f3n y viv\u00edan en una situaci\u00f3n l\u00edmite para garantizarse la subsistencia. Eso es tan s\u00f3lo una hip\u00f3tesis, pero la escasez de pertenencias en las sepulturas podr\u00eda indicar que no hab\u00eda espacio para el desperdicio, y las herramientas \u2012tales como anzuelos, de los cuales se hallaron siete en Lapa do Santo\u2012 eran necesarias para los vivos. \u201cEllos empleaban su tiempo en posibilitar la existencia del grupo\u201d, especula Neves. Y eran grupos grandes, estima.<\/p>\n<div id=\"attachment_247849\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/020_arqueologia_03_247_alta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-247849\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/020_arqueologia_03_247_alta-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Andr\u00e9 Strauss\/ Universidad de Tubinga<\/span><\/a> Im\u00e1genes del trabajo de campo&#8230;<span class=\"media-credits\">Andr\u00e9 Strauss\/ Universidad de Tubinga<\/span><\/p><\/div>\n<p>Su modo de vida ahora podr\u00eda definirse mejor, pero esa conclusi\u00f3n tambi\u00e9n plantea un enigma: los an\u00e1lisis qu\u00edmicos que reflejan su dieta por medio del c\u00e1lculo de is\u00f3topos de carbono y nitr\u00f3geno, que llev\u00f3 a cabo el bi\u00f3logo brasile\u00f1o Tiago Hermenegildo como parte de su doctorado en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, revelaron que los habitantes de la regi\u00f3n consum\u00edan muchos vegetales y complementaban su dieta con presas de caza. Tal alto grado de consumo de vegetales resulta inesperado entre cazadores-recolectores, especialmente con una dieta rica en carbohidratos que se ve reflejada en las frecuentes caries de los dientes encontrados.<\/p>\n<p>El odont\u00f3logo Rodrigo Elias de Oliveira, investigador del grupo de Neves, es coautor de un art\u00edculo bajo el liderazgo de Pedro T\u00f3tora da Gl\u00f3ria, tambi\u00e9n del LEEEH, al respecto de la salud dental en Lapa do Santo, que ser\u00e1 publicado en la revista <em>Annals of the Brazilian Academy of Sciences<\/em>. Oliveira, quien colabora con Strauss desde 2006 en las excavaciones de Lapa do Santo, explica las discrepancias entre la incidencia de caries que ha observado y lo que se ha documentado para otras poblaciones de cazadores-recolectores, en el hecho de que Lagoa Santa es una regi\u00f3n con clima tropical, que alberga la flora t\u00edpica del Cerrado. \u201cEl resto de los ejemplos con que contamos son de climas templados\u201d, compara. \u201cLos alimentos disponibles naturalmente aqu\u00ed \u2012muchos frutos y tub\u00e9rculos\u2012 pueden generar m\u00e1s caries\u201d. \u00c9l apuesta por el pequi o nuez souari y el guapinol, muy empleados tambi\u00e9n en la actualidad en la regi\u00f3n, como una fuente alimentaria ya desde aqu\u00e9l tiempo. Se trata de frutos ricos en carbohidratos y se hallaron restos carbonizados de ellos en los yacimientos arqueol\u00f3gicos de Lagoa Santa.<\/p>\n<p>Oliveira, quien realiz\u00f3 su doctorado con Walter Neves y ahora hace una pasant\u00eda de posdoctorado en periodoncia en la Facultad de Odontolog\u00eda de la USP, le aporta al proyecto un estudio detallado de los dientes, cuyo material constitutivo, m\u00e1s resistente que los huesos, los torna abundantes en los sitios arqueol\u00f3gicos. \u201cEl diente funciona como una c\u00e1psula, acaba convirti\u00e9ndose en nuestra caja fuerte\u201d, afirma. \u00c9l explica que los huesos se renuevan constantemente, hasta el punto que puede afirmarse que cada 10 a\u00f1os, una persona sustituye totalmente su esqueleto. Sin embargo, los dientes de un adulto, son testigos del per\u00edodo de vida en el cual se formaron los dientes permanentes. \u00c9l espera que los estudios con is\u00f3topos, actualmente en curso en colaboraci\u00f3n con Hermenegildo, ayuden a profundizar los aspectos de la dieta hasta poder determinar qu\u00e9 tipos de plantas consum\u00edan, las migraciones que efectuaban en el curso de su vida y cu\u00e1nto tiempo amamantaban a los ni\u00f1os. El odont\u00f3logo adelanta que los is\u00f3topos de estroncio, as\u00ed como el formato del f\u00e9mur, que est\u00e1 ligado a la acci\u00f3n de la musculatura, indican que los individuos hallados en Lapa do Santo eran nativos de Lagoa Santa. \u201cSe movilizaban, pero no eran n\u00f3mades\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_247852\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/021_arqueologia_02_247_alta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-247852\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/021_arqueologia_02_247_alta-300x203.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"203\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Mauricio de Paiva <\/span><\/a> &#8230;y laboratorio<span class=\"media-credits\">Mauricio de Paiva <\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Un suelo de cenizas<\/strong><br \/>\nLa deducci\u00f3n de una intensa ocupaci\u00f3n humana surge de la confirmaci\u00f3n del hallazgo de muchas hogueras en Lapa do Santo. \u201cEllos empleaban el fuego permanentemente, sab\u00edan lo que hac\u00edan\u201d, sostiene la arque\u00f3loga Ximena Villagran, del Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda (MAE) de la USP. Ella analiz\u00f3 bajo el microscopio los sedimentos de la caverna y detect\u00f3 una gran cantidad de cenizas hasta una profundidad de 1 metro, seg\u00fan lo consigna en un art\u00edculo publicado en julio en el sitio web de la revista <em>Journal of Archaeological Science<\/em>. M\u00e1s que un control del fuego, los habitantes de la regi\u00f3n aparentemente planificaban su uso, almacenando madera en proceso de descomposici\u00f3n. Tal nivel de minuciosidad resulta posible gracias a los an\u00e1lisis de petrolog\u00eda org\u00e1nica, una t\u00e9cnica que comenz\u00f3 a emplearse recientemente en la arqueolog\u00eda, y a la cual Villagran tuvo acceso por medio de una colaboraci\u00f3n con el ge\u00f3logo franc\u00e9s Bertrand Ligouis durante una pasant\u00eda de posdoctorado en la Universidad de Tubinga, donde \u00e9l est\u00e1 a cargo del Laboratorio de Petrolog\u00eda Org\u00e1nica Aplicada.<\/p>\n<p>Otra t\u00e9cnica avanzada que ella utiliz\u00f3 fue la Espectrometr\u00eda Infrarroja por Transformada de Fourier (FTIR, seg\u00fan su sigla inglesa), que normalmente se emplea para el an\u00e1lisis de sedimentos sueltos. Villagran dispuso sus muestras en portaobjetos de vidrio, de manera tal que pod\u00eda estudiar con precisi\u00f3n por qu\u00e9 el sedimento est\u00e1 compuesto por agregados de varios tonos de amarillo, anaranjado y rojo. Al caracterizar el sedimento interior de la caverna y alrededor de ella, qued\u00f3 claro que la producci\u00f3n de cenizas ocurr\u00eda dentro del refugio. Ella tambi\u00e9n detect\u00f3 fragmentos de termiteros, lo cual indicaba que, por alg\u00fan motivo, llevaban ese material para el interior de la cueva. \u201cTal vez lo usaran como piedras calientes para cocinar o como horno, tal como los abor\u00edgenes <em>xavantes<\/em> lo utilizan para cocinar sus tortas de ma\u00edz\u201d, especula. Luego del estudio a escala microsc\u00f3pica, se dio cuenta de que los campos de Lagoa Santa est\u00e1n repletos de termiteros.<\/p>\n<p>Hay un enigma que surgi\u00f3 al comprobar que la coloraci\u00f3n roja oscura presente en ciertas partes del sedimento habr\u00eda exigido altas temperaturas, m\u00e1s de 600 grados Celsius (\u00baC). En experimentos en los cuales encend\u00eda hogueras e introduc\u00eda en las llamas un term\u00f3metro de cable bien largo, Villagran comprob\u00f3 que el suelo debajo del fuego no se ve\u00eda afectado por tan altas temperaturas. La explicaci\u00f3n literalmente cay\u00f3 en su cabeza la segunda vez que visit\u00f3 el sitio arqueol\u00f3gico. \u201cNot\u00e9 que ca\u00eda una lluvia de sedimento desde el pared\u00f3n de piedra situado arriba de la entrada de la caverna\u201d, relata. Si cayesen directamente sobre una hoguera, esas part\u00edculas se topar\u00edan con temperaturas entre 800 \u00baC y 1000 \u00baC.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/020_arqueologia_02_247_alta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-247848\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/020_arqueologia_02_247_alta-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Adriano Gambarini <\/span><\/a>Al analizar la microestructura del sedimento alrededor de las sepulturas, Villagran not\u00f3 una continuidad alterada en ciertos puntos, como si alguien hubiera cavado para hacer una fosa. Ella quiere proseguir con los an\u00e1lisis para describir c\u00f3mo se constru\u00edan las sepulturas. Strauss tambi\u00e9n quiere saber si las pr\u00e1cticas funerarias sofisticadas s\u00f3lo se daban en Lapa do Santo: \u00e9l cree que habr\u00eda sido una cultura m\u00e1s difundida. \u201cEstudi\u00e9 las publicaciones antiguas y las pruebas se encuentran ah\u00ed, s\u00f3lo que no se las analiz\u00f3 de esta manera\u201d, sostiene el arque\u00f3logo, quien se propone ampliar los estudios para otras regiones del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Hay una limitaci\u00f3n, y esta es que lo que ya se ha excavado no puede recuperarse, a no ser que se lo haya documentado muy meticulosamente. Y hasta hace poco, los registros eran defectuosos, incluso por falta de recursos. \u201cCuando se hace una excavaci\u00f3n, es lo mismo que leer un libro y quemar sus p\u00e1ginas\u201d, compara Strauss, quien se especializ\u00f3 en documentaci\u00f3n arqueol\u00f3gica. \u00c9l relata que excavar una sepultura demanda entre 20 y 25 d\u00edas, durante los cuales se extrae poco a poco el sedimento mientras se genera un modelo tridimensional de los hallazgos y se registra todo con fotograf\u00edas y video. Seg\u00fan \u00e9l, las libretas de campo de los arque\u00f3logos deben consignar minuciosamente la informaci\u00f3n y observaciones y ser p\u00fablicas: nada de diarios personales. \u201cEste enfoque incluso se est\u00e1 profundizando en la arqueolog\u00eda brasile\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p>Desde 2011 en adelante, se exhumaron otras 11 sepulturas, que corroboran los modelos descritos con anterioridad y atraviesan un proceso de estudio. Las excavaciones prosiguen en Lapa do Santo e incluso prometen revelar otros lapsos de tiempo y costumbres. En opini\u00f3n del arque\u00f3logo estadounidense Kurt Rademaker, docente de la Universidad del Norte de Illinois y experto en cazadores-recolectores, el trabajo en Lagoa Santa se suma al que se realiza en la regi\u00f3n de los Andes y que alumbra una gran diversidad cultural. \u201cStrauss y su equipo interdisciplinario est\u00e1n haciendo ciencia arqueol\u00f3gica de punta y enriqueciendo nuestro conocimiento al respecto de la apariencia f\u00edsica, la antig\u00fcedad y los modos de vida de los antepasados sudamericanos y, en particular, sobre sus interesant\u00edsimas pr\u00e1cticas rituales\u201d, afirma. Resulta imposible saber lo que se les pasaba por la cabeza a esos antiguos habitantes de lo que hoy es el estado de Minas Gerais, pero el equipo involucrado en los estudios est\u00e1 empe\u00f1ado en la construcci\u00f3n de un retrato aproximado.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nOr\u00edgenes y microevoluci\u00f3n del hombre en Am\u00e9rica: Un abordaje paleoantropol\u00f3gico (III) (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1262\/origens-e-microevolucao-do-homem-na-america-uma-abordagem-paleoantropologica-iii\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2004\/01321-6<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Apoyo a la Investigaci\u00f3n \u2013 Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable <\/strong>Walter Alves Neves (IB-USP);<strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 2.032.930,19<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nSTRAUSS, A. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/roderic.uv.es\/handle\/10550\/56269\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Early Holocene funerary complexity in South America: The archaeological record of Lapa do Santo (east-central Brazil)<\/a>. <strong>Antiquity<\/strong>. En prensa.<br \/>\nDA-GLORIA, P. J. T. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S0001-37652017005001101&amp;script=sci_arttext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Dental caries at Lapa do Santo, central-eastern Brazil: An Early Holocene archaeological site<\/a>. <strong>Annals of the Brazilian Academy of Sciences<\/strong>. En prensa.<br \/>\nSTRAUSS, A. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1981-81222016000100243\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Os padr\u00f5es de sepultamento do s\u00edtio arqueol\u00f3gico Lapa do Santo (Holoceno Inicial, Brasil)<\/a>. <strong>Boletim do Museu Paraense Em\u00edlio Goeldi. Ci\u00eancias Humanas<\/strong>. v. 11, n. 1, p. 243-76. ene.-abr. 2016.<br \/>\nSTRAUSS, A. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0137456\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">The oldest case of decapitation in the New World (Lapa do Santo, east-central Brazil)<\/a>. <strong>PLOS ONE<\/strong>. sept. 2015.<br \/>\nSTRAUSS, A<em>. et al.<\/em> The cranial morphology of the Botocudo indians, Brazil. <strong>American Journal of Physical Anthropology<\/strong>. v. 157, n. 2, p. 202-16. jun. 2015.<br \/>\nVILLAGRAN, X. S. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0305440316300942\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Buried in ashes: Site formation processes at Lapa do Santo rockshelter, east-central Brazil<\/a>. <strong>Journal of Archaelogical Science<\/strong>. Online. 26 jul. 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Rituales funerarios revelan una cultura de hace entre 10 mil y 8 mil a\u00f1os","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[270,271,278,309,310,320,324,328],"coauthors":[1601],"class_list":["post-247842","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-antropologia-es","tag-arqueologia-es","tag-biologia-es","tag-geologia-es","tag-historia-es","tag-nutricion","tag-paleontologia-es","tag-quimica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247842","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=247842"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247842\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=247842"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=247842"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=247842"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=247842"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}