{"id":247895,"date":"2017-10-26T15:01:46","date_gmt":"2017-10-26T17:01:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=247895\/"},"modified":"2017-10-26T15:47:40","modified_gmt":"2017-10-26T17:47:40","slug":"sylvio-ferraz-mello-una-trayectoria-singular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/sylvio-ferraz-mello-una-trayectoria-singular\/","title":{"rendered":"Sylvio Ferraz Mello: Una trayectoria singular"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/026_entrevista01_247_alta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-247896\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/026_entrevista01_247_alta-705x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"436\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/a>El 22 de mayo, el paulistano Sylvio Ferraz Mello, profesor em\u00e9rito y exdirector del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP), estuvo en Nashville. Su visita a la meca de la m\u00fasica <em>country<\/em> no fue para presenciar espect\u00e1culos. Viaj\u00f3 a Estados Unidos para participar en el congreso anual de la Divisi\u00f3n de Astronom\u00eda Din\u00e1mica de la Sociedad Americana de Astronom\u00eda, que lo galardon\u00f3 con el Brower Award, un premio que concede a cient\u00edficos que hayan realizado un aporte destacado en el \u00e1rea.<\/p>\n<p>La astronom\u00eda din\u00e1mica estudia los desplazamientos de los cuerpos celestes, tales como planetas, sat\u00e9lites y asteroides, regidos fundamentalmente por las interacciones gravitatorias entre esos objetos. No se trata de un \u00e1rea que genere com\u00fanmente titulares en publicaciones no especializadas. Pero sus teor\u00edas, ecuaciones y modelos constituyen la base para explicar por qu\u00e9 el Sistema Solar y, m\u00e1s recientemente, los conjuntos de exoplanetas exhiben sus actuales configuraciones.<\/p>\n<p>F\u00edsico de carrera, Ferraz Mello es el asociado n\u00famero 1 de la Sociedad Astron\u00f3mica Brasile\u00f1a (SAB). En 1967 se doctor\u00f3 en la Universidad de Par\u00eds (La Sorbona). Entre 1987 y 1994 se desempe\u00f1\u00f3 como coordinador adjunto del \u00e1rea de Ciencias Exactas e Ingenier\u00edas de la FAPESP. Durante su carrera, estudi\u00f3 las \u00f3rbitas de sat\u00e9lites, asteroides y, recientemente, de planetas extrasolares. Sus modelos ayudaron a entender, entre otros temas, por qu\u00e9 hay tantos asteroides en el Sistema Solar con un per\u00edodo orbital de ocho a\u00f1os y pocos o casi ninguno con per\u00edodos de cuatro y seis a\u00f1os.<\/p>\n<p>Uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s estudiados por Ferraz Mello es la resonancia, un tipo de influencia gravitatoria que un cuerpo celeste ejerce sobre otro cuando sus per\u00edodos orbitales son conmensurables; es decir, cuando el per\u00edodo de uno es una proporci\u00f3n racional del otro, tal como ocurre en el caso de los asteroides que demoran seis a\u00f1os en su revoluci\u00f3n alrededor del Sol, la mitad del tiempo que necesita J\u00fapiter para completar el mismo ciclo. En esta entrevista, adem\u00e1s de las investigaciones, Ferraz Mello efect\u00faa una rese\u00f1a de su trayectoria, que incluye su paso por la astronom\u00eda en el Instituto Tecnol\u00f3gico de Aeron\u00e1utica (ITA), por el Observatorio Nacional (ON), su larga carrera en la USP y su participaci\u00f3n en la labor de prospecci\u00f3n del sitio en donde se instalar\u00eda, en los a\u00f1os 1970, el Observatorio de Pico dos Dias, del Laboratorio Nacional de Astrof\u00edsica (LNA). \u201cA ese lugar lo descubrimos casi por casualidad\u201d, recuerda, a\u00fan activo, desde su oficina en el IAG, a punto de cumplir 80 a\u00f1os en el mes de octubre.<\/p>\n<table class=\"tabela_interna\" border=\"0\" align=\"left\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><b>Edad<\/b><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>80<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Especialidad<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Din\u00e1mica del Sistema Solar y sistemas planetarios extrasolares<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Estudios<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Graduado en F\u00edsica en la Universidad de S\u00e3o Paulo (1959); doctorado en astronom\u00eda otorgado por La Sorbona (Universidad de Par\u00eds) (1966)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Instituci\u00f3n<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>IAG-USP<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Producci\u00f3n cient\u00edfica <\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>137 art\u00edculos, 40 cap\u00edtulos de libros, 19 libros como autor o compilador. Dirigi\u00f3 17 maestr\u00edas y 23 doctorados (uno en curso)<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><strong>\u00bfUsted se hizo acreedor al Brower Award por alg\u00fan trabajo espec\u00edfico o por el conjunto de su obra?<\/strong><br \/>\nFundamentalmente, por mi trabajo sobre asteroides. Tambi\u00e9n hay otros dos temas que deben haber influido. Uno fue la importancia que posee actualmente la comunidad de astronom\u00eda din\u00e1mica en Am\u00e9rica Latina. Hace tres a\u00f1os, la Divisi\u00f3n de Astronom\u00eda Din\u00e1mica de la Sociedad Americana de Astronom\u00eda celebr\u00f3 su reuni\u00f3n anual en la ciudad de Paraty y se llev\u00f3 una sorpresa. Fue el mayor encuentro en cuanto a cantidad de participantes. Aqu\u00ed hay pocos congresos, entonces, cuando hay uno, van todos. Creo que tambi\u00e9n influy\u00f3 mi trabajo en la revista de la comunidad, <em>Celestial Mechanics and Dynamical Astronomy<\/em>. Desde 2001, soy su editor en jefe, cargo que dejar\u00e9 el a\u00f1o pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p><strong>En 1983, se le dio su nombre a un asteroide, el 5201 Ferraz-Mello. \u00bfPor qu\u00e9 se le concedi\u00f3 ese honor?<\/strong><br \/>\nPr\u00e1cticamente todos los colegas de la comunidad de astronom\u00eda din\u00e1mica tienen su asteroide. No es algo exclusivo. El descubridor del mismo, Ted Bowell, es alguien con quien siempre me llev\u00e9 bien, y \u00e9l fue quien me hizo ese homenaje. Se trata de un asteroide muy peculiar. Me hizo muy feliz y comenc\u00e9 a estudiarlo. En el mismo, descubr\u00ed ciertas caracter\u00edsticas din\u00e1micas notables. Tiene una \u00f3rbita de alrededor de seis a\u00f1os, muy el\u00edptica, y es resonante. Colegas de R\u00edo de Janeiro lo observaron desde el Soar [el Observatorio Austral de Investigaci\u00f3n Astrof\u00edsica, en Chile] y descubrimos que podr\u00eda tratarse de un cometa extinto, o bien de uno que nunca brill\u00f3. Dentro de dos a\u00f1os se aproximar\u00e1 bastante a la Tierra y entonces se lo podr\u00e1 observar mejor. Podr\u00edamos verificar si aparece una aureola de gas alrededor de \u00e9l. Cuando se acerque m\u00e1s al Sol, la misma podr\u00eda calentarse y formar una cola. Eso ser\u00eda un indicador de su condici\u00f3n de cometa.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 eligi\u00f3 estudiar el fen\u00f3meno de la resonancia orbital en asteroides?<\/strong><br \/>\nAnteriormente estudiaba la din\u00e1mica de los sat\u00e9lites, un \u00e1rea relativamente ingrata, extremadamente importante, pero acotada. Conoc\u00eda a casi todos los que trabajaban en ese tema. Habr\u00eda menos de 100 investigadores s\u00e9nior del \u00e1rea en todo el mundo. Es un sector que requiere tener conocimientos muy precisos para respaldar las misiones espaciales. En determinado momento, not\u00e9 que hab\u00eda similitud entre un problema espec\u00edfico de los sat\u00e9lites y de los asteroides. Pens\u00e9 en sacar provecho de esa conexi\u00f3n. En ese entonces, se conoc\u00edan 40 \u00f3 50 sat\u00e9lites, mientras que los asteroides conocidos eran m\u00e1s de mil. Por lo tanto, \u00e9se era un tema m\u00e1s amplio, que involucraba a una comunidad mucho mayor. Comenc\u00e9 a trabajar con asteroides en la d\u00e9cada de 1980.<\/p>\n<p><strong>Pero, \u00bfqu\u00e9 fue exactamente lo que lo atrajo hacia ese campo?<\/strong><br \/>\nObserv\u00e9 que exist\u00edan problemas no resueltos con asteroides y que merec\u00edan un estudio sistem\u00e1tico. Tambi\u00e9n se dio una circunstancia favorable. Yo formaba parte de un grupo muy bueno de alumnos de posgrado en el IAG. Casi todos eran becarios de la FAPESP y, dos de ellos, luego del doctorado, recibieron varios premios. Junto a ese grupo, conceb\u00ed un proyecto tem\u00e1tico que me permiti\u00f3 adquirir una <em>workstation<\/em> con alta capacidad de procesamiento, de lo mejor que hab\u00eda. Tan es as\u00ed que dispon\u00eda de un poder de c\u00e1lculo mayor que el de muchos colegas del exterior. Los procesadores RISC de HP (Hewlett-Packard) reci\u00e9n aparec\u00edan, y uno de los primeros ordenadores vino ac\u00e1. As\u00ed pudimos estudiar varios de los problemas de los asteroides y resolvimos algunos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les eran esos problemas?<\/strong><br \/>\nSiempre me expreso en n\u00fameros redondos para hacerlo m\u00e1s sencillo. A J\u00fapiter le toma 12 a\u00f1os dar una vuelta alrededor del Sol. Los per\u00edodos de los asteroides van de 2 a 12 a\u00f1os. Algunos de ellos se encuentran en resonancia orbital con el planeta. Poseen per\u00edodos conmensurables con el de J\u00fapiter. Por ende, se cruzan con ese planeta siempre en el mismo punto de su \u00f3rbita. Los asteroides que no est\u00e1n en resonancia se cruzan con \u00e9l, cada vez en un sitio diferente. La resonancia altera en forma significativa el movimiento del asteroide, ampliando su \u00f3rbita. Ese proceso se inici\u00f3 con estudios de otros investigadores sobre asteroides con \u00f3rbitas de cuatro a\u00f1os, un tercio de la de J\u00fapiter. Ellos quer\u00edan saber por qu\u00e9 no existen asteroides con \u00f3rbitas de cuatro a\u00f1os en el Sistema Solar. Esta particularidad se denomina fallas de Kirkwood.<\/p>\n<div id=\"attachment_247897\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/029_entrevista01_247_alta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-247897\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/029_entrevista01_247_alta-300x206.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"206\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo particular<\/span><\/a> Ferraz Mello en 1997 junto a sus exalumnos Daniela Lazzaro, Tatiana Michtchenko, Fernando Roig, Cristian Beaug\u00e9, Alessandro Simula, Roberto Vieira Martins, Tadashi Yokoyama y Rodney Gomes<span class=\"media-credits\">Archivo particular<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>\u00bfDe qu\u00e9 se trata?<\/strong><br \/>\nCuando nos concentramos en la distribuci\u00f3n de los asteroides, hallamos cuerpos cuyas \u00f3rbitas son mayores o menores, pero nunca de cuatro a\u00f1os. \u00bfPor qu\u00e9 en esa cifra que representa un tercio del per\u00edodo que le demanda a J\u00fapiter no hay asteroides? Este tema fue resuelto en los a\u00f1os 1980, antes de que yo comience a estudiar asteroides. La resonancia provoca reacciones a las que se denomina ca\u00f3ticas sobre la \u00f3rbita de un cuerpo. El asteroide se desplaza alrededor de J\u00fapiter, pero como se ve afectado por un impulso gravitatorio del planeta gaseoso siempre en el mismo lugar, su \u00f3rbita comienza a deformarse. Se va haciendo extremadamente el\u00edptica. El asteroide comienza a viajar por un \u00e1rea mucho mayor del Sistema Solar. Esto podr\u00eda conducirlo virtualmente a una colisi\u00f3n con Marte. Al colisionar, deja de ser un asteroide con un per\u00edodo de cuatro a\u00f1os. Sigue existiendo, pero en otra \u00f3rbita. En nuestro primer trabajo estudiamos este tema, y observamos que tal situaci\u00f3n era mucho m\u00e1s dr\u00e1stica que lo que los colegas hab\u00edan verificado.<\/p>\n<p><strong>\u00bfDr\u00e1stica en qu\u00e9 sentido?<\/strong><br \/>\nEn esa situaci\u00f3n, el asteroide no s\u00f3lo podr\u00eda cruzar la \u00f3rbita de Marte, sino tambi\u00e9n la de la Tierra. Podr\u00eda pasar a menos de un mill\u00f3n de kil\u00f3metros (km) de distancia de la nuestro planeta, lo cual es muy cerca. Nada impide que un buen d\u00eda, cualquiera de esos objetos choque con la Tierra. Esto no quiere decir necesariamente que se produzca una colisi\u00f3n f\u00edsica, sino que pase demasiado cerca. Si eso ocurriera, el asteroide ser\u00eda desviado de su trayectoria hacia una u otra \u00f3rbita. Ese tipo de inestabilidad est\u00e1 presente en muchos asteroides. A continuaci\u00f3n, me propuse estudiar con el mismo m\u00e9todo a los asteroides con per\u00edodos de seis a\u00f1os, pero ese abordaje no funcion\u00f3. La \u00f3rbita de esos asteroides no crec\u00eda lo suficiente como para llevarlo a una colisi\u00f3n con otros planetas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY qu\u00e9 hizo entonces?<\/strong><br \/>\nComenc\u00e9 a trabajar con la familia de asteroides con \u00f3rbitas de ocho a\u00f1os, equivalente a dos tercios de la de J\u00fapiter. Este caso es algo diferente. En lugar de haber una falla, hay un grupo de asteroides con ese per\u00edodo. Muchos intentaban comprender por qu\u00e9 ocurr\u00eda eso. Entonces, como ya mencion\u00e9, adquirimos una buena computadora y perfeccionamos el modelo para esa eventualidad. Cuanto m\u00e1s complicado es el modelo, m\u00e1s complejas son las ecuaciones. Para estudiar la ausencia de asteroides con \u00f3rbita de cuatro a\u00f1os, hab\u00edamos adoptado un modelo simple, con tres cuerpos, donde figuraban el Sol, J\u00fapiter y un asteroide en \u00f3rbita. Para el caso de los asteroides con per\u00edodo de ocho a\u00f1os, elaboramos un modelo m\u00e1s complejo, gracias al nuevo equipamiento. Cuando agregamos ese planeta extra en el modelo, todo se resolvi\u00f3 f\u00e1cilmente. Incluso pudimos explicar por qu\u00e9 no hay grandes asteroides con per\u00edodos de seis a\u00f1os. No hay asteroides antiguos en esa resonancia, tan s\u00f3lo guijarros que entraron ah\u00ed recientemente.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEsto quiere decir que el modelo serv\u00eda para explicar tanto la ausencia de grandes asteroides con per\u00edodo de seis a\u00f1os como el exceso de los mismos, con per\u00edodo de ocho a\u00f1os?<\/strong><br \/>\nCuando planteamos las ecuaciones para los asteroides de seis y de ocho a\u00f1os, comprobamos que eran rigurosamente las mismas. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 no hab\u00eda asteroides de un tipo y exceso del otro? \u00bfPor qu\u00e9 algunos pod\u00edan desviarse hacia las proximidades de un planeta y los otros no? Para responder a ese punto, tuvimos que realizar nuestra labor m\u00e1s extensa hasta entonces. Llegamos a la conclusi\u00f3n de que los dos casos eran id\u00e9nticos, pero la escala de tiempo asociada a cada situaci\u00f3n era diferente. Se trataba de un tema num\u00e9rico. El espacio que ocupan los asteroides con \u00f3rbita de ocho a\u00f1os tambi\u00e9n se va a vaciar de ellos, s\u00f3lo que eso todav\u00eda no ocurri\u00f3. Estimamos que ser\u00e1n necesarios unos 10 mil o 20 mil millones de a\u00f1os para que eso ocurra. Pero el Sistema Solar s\u00f3lo tiene cinco mil millones de a\u00f1os. En la regi\u00f3n donde se encontraban los asteroides con per\u00edodo de seis a\u00f1os, el tiempo de vaciamiento es de 100 millones a mil millones de a\u00f1os. Ya pas\u00f3 el tiempo para que ocurriera eso. As\u00ed pudimos resolver ese acertijo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSu respuesta fue aceptada inmediatamente por la comunidad cient\u00edfica?<\/strong><br \/>\nLa primera vez que present\u00e9 ese trabajo fue en Belgirate, Italia, en 1993. Fue en el marco de un evento, que se desarrollaba en el segundo piso de un edificio, y casi me tiran por la ventana cuando expuse mis resultados. Incluso me obligaron a eliminar varios tramos del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en los anales de ese evento.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l era la cr\u00edtica principal al trabajo?<\/strong><br \/>\nCreo que era haber hallado algo que el resto no hab\u00eda detectado y haber revelado las \u00f3rbitas en\u00a0 que los asteroides dan esos grandes saltos gravitatorios. Para arribar a ese c\u00e1lculo, que apunta que la regi\u00f3n con los asteroides de seis a\u00f1os se vaciaba en un plazo m\u00e1ximo de mil millones de a\u00f1os, utilic\u00e9 una f\u00f3rmula emp\u00edrica, que hab\u00eda sido deducida por cient\u00edficos de Harvard partir de experimentos num\u00e9ricos. Sabemos que la f\u00f3rmula es una verdad pr\u00e1ctica, estad\u00edstica, pero no existe un teorema matem\u00e1tico que la compruebe. Inmediatamente despu\u00e9s, acog\u00ed a un\u00a0 excelente alumno de la Rep\u00fablica Checa, David Nesvorny, quien se hizo cargo del estudio de ese tema mediante una metodolog\u00eda m\u00e1s s\u00f3lida y m\u00e1s f\u00e1cil de aceptar por mis colegas europeos, cuya formaci\u00f3n es m\u00e1s matem\u00e1tica. \u00c9l realiz\u00f3 un gran trabajo. Se pas\u00f3 a\u00f1os programando y calculando, y logr\u00f3 demostrar de manera irrefutable, por A m\u00e1s B, un tipo de asteroide perd\u00eda la resonancia en menos de mil millones de a\u00f1os, mientras que a otro le demandar\u00eda al menos 10 mil o 20 mil millones de a\u00f1os perderla. En cuanto a esto, pas\u00f3 algo divertido. Una de las personas que estaban en la reuni\u00f3n de Belgirate y que me formul\u00f3 varias preguntas \u2012en forma amable, porque todos \u00e9ramos amigos\u2012, era un estudiante, un\u00a0 flamante doctor de Mil\u00e1n, Alessandro Morbidelli. M\u00e1s adelante, \u00e9l se rindi\u00f3 ante nuestros argumentos y utiliz\u00f3 una imagen nuestra para ilustrar la tapa del libro que escribi\u00f3 sobre la din\u00e1mica del Sistema Solar.<\/p>\n<div id=\"attachment_247898\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/030_entrevista01_247_alta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-247898\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/030_entrevista01_247_alta.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"384\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/030_entrevista01_247_alta.jpg 547w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/030_entrevista01_247_alta-120x154.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/030_entrevista01_247_alta-250x320.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo particular<\/span><\/a> Delante del Palais de L\u2018Institut, en Par\u00eds, alrededor de 1970: doctorado en La Sorbona<span class=\"media-credits\">Archivo particular<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo fue que comenz\u00f3 a estudiar la \u00f3rbita de los exoplanetas?<\/strong><br \/>\nHubo algo que disfrut\u00e9 mucho. Estuve dos a\u00f1os en el Observatorio Nacional, en R\u00edo de Janeiro, entre 1999 y 2001, y luego regres\u00e9 a la USP. Cuando retorn\u00e9, la profesora Tatiana Michtchenko, quien form\u00f3 parte de mi equipo de alumnos y ahora trabaja en un despacho contiguo al m\u00edo, estaba estudiando los movimientos en sistemas resonantes de exoplanetas, junto a otro exintegrante del equipo, el investigador argentino Cristian Beaug\u00e9. Yo tambi\u00e9n estaba empezando a estudiar ese tema, pero desde otro abordaje, analizando la evoluci\u00f3n de sistemas resonantes bajo el efecto de la marea [efecto secundario de la gravedad que provoca una mayor atracci\u00f3n sobre las partes m\u00e1s cercanas de un cuerpo que sobre las m\u00e1s distantes]. Cierto d\u00eda les mostr\u00e9 a ellos un esquema y ellos me mostraron otro, id\u00e9ntico al m\u00edo. Hab\u00edamos arribado a los mismos resultados. Creo que fuimos los primeros que estudiamos sistemas de planetas extrasolares cuyas \u00f3rbitas son resonantes entre s\u00ed. Uno de los sistemas que estudiamos fue el Gliese 876, cuyo planeta m\u00e1s interno tarda 200 d\u00edas en dar una vuelta en torno a su estrella, mientras que el otro planeta demora 400 d\u00edas, exactamente el doble.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEl perfeccionamiento de los espectr\u00f3grafos fue lo que posibilit\u00f3 el descubrimiento de los planetas extrasolares?<\/strong><br \/>\nExactamente. Hoy en d\u00eda, un espectr\u00f3grafo mide velocidades radiales con una precisi\u00f3n de un metro por segundo. Como referencia, Usain Bolt corre 10 metros por segundo. El dispositivo mide el efecto Doppler en Usain Bolt. Su precisi\u00f3n es realmente asombrosa.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 opina de la astronom\u00eda brasile\u00f1a actual?<\/strong><br \/>\nEs una astronom\u00eda de buena calidad. Contamos con varios colegas que son muy respetados en sus \u00e1reas. El problema, como el de toda la ciencia brasile\u00f1a, es que disponemos de un referente internacional en cada \u00e1rea. Hay uno en una cierta especialidad A, otro en una B y otro en una C. Pero no poseemos masa cr\u00edtica para llegar a formar equipos. Padecemos del mal de la universidad. Cuando surge una vacante, se debe buscar a la mejor persona posible para el puesto. El concurso por la vacante debe ser amplio. Pero a veces, la persona elegida, que es la mejor, no tiene inter\u00e9s por nada de lo que hacen el resto de los investigadores de la universidad. Para la universidad, eso no es un problema. La diversificaci\u00f3n es algo importante para ella. No obstante, desde el punto de vista de la consolidaci\u00f3n cient\u00edfica, eso no contribuye para el mantenimiento de equipos de trabajo. \u00c9stos se forman, cumplen un cierto ciclo de vida, pero el trabajo no tiene continuidad. Lo mismo ocurre en los institutos ligados al CNPq [el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico], que podr\u00edan pensar distinto, pero terminar por hacer exactamente lo mismo que las universidades.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 su inter\u00e9s por la astronom\u00eda? \u00bfAlguien de su familia era cient\u00edfico?<\/strong><br \/>\nTen\u00eda un t\u00edo, Ary Ferraz Mello, que era qu\u00edmico e influy\u00f3 bastante en mi elecci\u00f3n. Era profesor de cursos t\u00e9cnicos y tambi\u00e9n fue docente universitario. Escribi\u00f3 un libro de qu\u00edmica anal\u00edtica que se us\u00f3 en varias universidades y llegaron a invitarlo a trabajar aqu\u00ed en la USP, pero \u00e9l ya ten\u00eda su vida organizada y no acept\u00f3. Por aquel entonces, en los a\u00f1os 1960, quien trabajaba en la USP ten\u00eda que ser rico. Pod\u00edan pasar tres o cuatro meses sin goce de sueldo hasta que finalizaran los tr\u00e1mites burocr\u00e1ticos de la contrataci\u00f3n. Pero mi ingreso a la astronom\u00eda, en parte fue por casualidad. A\u00fan hoy en d\u00eda me cuesta considerarme astr\u00f3nomo. Soy f\u00edsico, no astr\u00f3nomo. Mi f\u00edsica tiene mucho de matem\u00e1tica. En Francia, donde realic\u00e9 el doctorado, la astronom\u00eda b\u00e1sica se estudiaba dentro de la matem\u00e1tica. No se c\u00f3mo es actualmente. Creo ahora ser\u00eda un doctorado en astronom\u00eda, no en f\u00edsica ni en matem\u00e1tica.<\/p>\n<p><strong>Usted form\u00f3 parte del t\u00e9cnico de la USP antes de ser docente. \u00bfC\u00f3mo fue eso?<\/strong><br \/>\nEn 1955 ingres\u00e9 en la carrera de f\u00edsica de la USP, que funcionaba en el edificio de la calle Maria Ant\u00f4nia, en el centro de S\u00e3o Paulo, y ah\u00ed estuve cinco a\u00f1os. Un d\u00eda fuimos con el profesor de mec\u00e1nica Abrah\u00e3o de Moraes a tomar un caf\u00e9 en el bar de la esquina. \u00c9l llevaba un cuaderno en la mano y lo puso arriba de la mesa. El cuaderno ten\u00eda una etiqueta en la cual estaba escrito: Observatorio de S\u00e3o Paulo. No ten\u00eda idea de que existiera un observatorio en S\u00e3o Paulo. Entonces comenc\u00e9 a hacerle preguntas sobre astronom\u00eda. Algunos meses despu\u00e9s, \u00e9l me invit\u00f3 a trabajar como t\u00e9cnico en el observatorio, que se encuentra en Parque do Estado, en el barrio de \u00c1gua Funda [ah\u00ed funcion\u00f3 el IAG hasta el comienzo de este siglo]. Yo cursaba el segundo a\u00f1o de la facultad y era pasante en el acelerador Van de Graaff, con el profesor Oscar Sala. En el IAG, trabaj\u00e9 varios a\u00f1os como t\u00e9cnico, realizando c\u00e1lculos para las publicaciones del instituto. En realidad, la historia es algo m\u00e1s complicada, pas\u00e9 un largo per\u00edodo estudiando en el Colegio Bandeirantes, luego en la carrera de F\u00edsica de la USP, pero m\u00e1s adelante, acab\u00e9 vincul\u00e1ndome al IAG y aqu\u00ed estoy hasta ahora.<\/p>\n<div id=\"attachment_247899\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/030_entrevista02_247_alta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-247899\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/030_entrevista02_247_alta.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"409\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/030_entrevista02_247_alta.jpg 587w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/030_entrevista02_247_alta-120x164.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/030_entrevista02_247_alta-250x341.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo particular<\/span><\/a> Junto a Luiz Muniz Barreto, Abrah\u00e3o de Moraes y el belga Sylvain Arend: en un congreso de astr\u00f3nomos realizado en Hamburgo, en 1964<span class=\"media-credits\">Archivo particular<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>\u00bfHubo un estudio interesante al respecto del primer sat\u00e9lite artificial sovi\u00e9tico, el Sputnik?<\/strong><br \/>\nEso fue as\u00ed: Luiz de Queiroz Orsini y Ant\u00f4nio H\u00e9lio Guerra Vieira, de la Escuela Polit\u00e9cnica, construyeron una antena para medir las radiaciones que atraviesan la ion\u00f3sfera y llegan hasta aqu\u00ed cuando el centro de la galaxia coincide con el meridiano. La antena no era una parab\u00f3lica, sino una red de cables. Ellos pretend\u00edan hacer esa medici\u00f3n todos los d\u00edas y comprobar c\u00f3mo variaba la ion\u00f3sfera. Cuando lanzaron el Sputnik, en 1957, el paso del sat\u00e9lite apareci\u00f3 en el registro. Estudiamos al Sputnik 1 y al Sputnik 2.<\/p>\n<p><strong>Como t\u00e9cnico, \u00bfya pensaba convertirse en investigador?<\/strong><br \/>\nHice la carrera de f\u00edsica para ser investigador. Eso es lo que pensaba.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo era la astronom\u00eda brasile\u00f1a en aquella \u00e9poca?<\/strong><br \/>\nNo exist\u00eda. Fui uno de los primeros en salir del pa\u00eds para estudiar y luego volver. Trabaj\u00e9 con el profesor Abrah\u00e3o de Moraes [f\u00edsico y astr\u00f3nomo, que dirigi\u00f3 el Instituto Astron\u00f3mico y Geof\u00edsico, que fue el primer nombre del actual IAG-USP, entre 1955 y 1970] desde 1956 hasta que part\u00ed para Francia en 1962. Estaba todo el d\u00eda con \u00e9l. Al principio, incluso nos repart\u00edamos la mesa de trabajo.<\/p>\n<p><strong>Luego de su doctorado en el exterior, \u00bfc\u00f3mo fue el regreso a Brasil con la dictadura ya instalada?<\/strong><br \/>\nFue un per\u00edodo medio gris. Cuando finalic\u00e9 el doctorado, no ten\u00eda empleo en la USP. Estaba a punto de regresar a Brasil, pero no sab\u00eda qu\u00e9 iba a hacer. Varios a\u00f1os despu\u00e9s supe que circul\u00f3 la noticia de que yo ser\u00eda comunista e incluso estaba fichado en el Dops. De hecho, yo hab\u00eda sido del Partido Socialista antes de salir de Brasil. Eso pudo haber influido en mis relaciones aqu\u00ed, pero seguro que no con respecto a De Moraes. Cierto d\u00eda, a\u00fan en Par\u00eds, me encontr\u00e9 con unos docentes del ITA que realizaban una pasant\u00eda all\u00e1 y les mencion\u00e9 mis dificultades. Ellos me sugirieron que fuese al ITA. Largu\u00e9 una carcajada y pens\u00e9 c\u00f3mo me ir\u00eda en medio de los militares. Entonces me contaron que en el ITA hab\u00edan acabado de instalar un telescopio y el rector, el profesor Francisco Ant\u00f4nio Lacaz Netto, quer\u00eda desarrollar la astronom\u00eda. Le escrib\u00ed una carta solicit\u00e1ndole dar clases en el departamento de matem\u00e1tica. Me respondi\u00f3 que en esa c\u00e1tedra no hab\u00eda vacante, pero que si me interesaba desarrollar la astronom\u00eda, me contratar\u00eda. Entonces fui al ITA, donde me qued\u00e9 durante ocho a\u00f1os. Ah\u00ed gest\u00e9 el primer posgrado en astronom\u00eda de Brasil, en 1968. Inmediatamente despu\u00e9s surgi\u00f3 el del Mackenzie, creado por Pierre Kaufmann. Cuando se cre\u00f3 el posgrado en el IAG, en 1973, volv\u00ed a trabajar aqu\u00ed, primero s\u00f3lo a tiempo parcial, dando clases. Pero tambi\u00e9n continu\u00e9 en el ITA, hasta 1975, cuando me vine definitivamente para la USP.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEs cierto que usted es el socio n\u00famero 1 de la SAB, que se fund\u00f3 en 1974?<\/strong><br \/>\nEn efecto, lo soy. Pero eso fue porque fui el que hizo la lista de los asociados iniciales. Cualquiera que la hubiera hecho, igualmente ser\u00eda el n\u00famero 1. Inicialmente, la cantidad de socios era de unas 60 personas. Se llenaba un sal\u00f3n. De alguna manera, est\u00e1bamos procurando organizar la astronom\u00eda en Brasil. Llevamos a cabo una reuni\u00f3n en el edificio de la antigua rector\u00eda de la USP, donde el IAG dispon\u00eda de algunas salas. Ah\u00ed tuvimos una reuni\u00f3n donde resolvimos formar una sociedad. En esa \u00e9poca, se desarrollaba un trabajo conjunto entre la USP, el Observatorio Nacional, el ITA, la Universidad Federal de Minas Gerais, y el Instituto Mackenzie, para dotar a Brasil de un observatorio. Est\u00e1bamos buscando el sitio para montar el Laboratorio Nacional de Astrof\u00edsica, el LNA. Mientras todav\u00eda estaba en el ITA, coordin\u00e9 los a\u00f1os finales de esa b\u00fasqueda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfFue algo sencillo la elecci\u00f3n de Pico dos Dias, en Braz\u00f3polis (Minas Gerais)?<\/strong><br \/>\nPara nada. Descubrimos esa \u00e1rea por casualidad. Se suscit\u00f3 un problema: est\u00e1bamos explorando el mejor lugar para la instalaci\u00f3n del observatorio en Brasil, pero no dispon\u00edamos de un buen mapa de la regi\u00f3n donde se alzaba el cerro. Ten\u00edamos que adivinar d\u00f3nde estaban las cosas. Por entonces, los mejores mapas disponibles eran las cartas aeron\u00e1uticas. Ah\u00ed estaba todo el relieve marcado, el lugar donde estaban los cerros. El estado de Minas Gerais ocupaba varias hojas enormes del mapa, con vastos detalles. Pero casualmente, Braz\u00f3polis se ubicaba en el \u00e1rea de exclusi\u00f3n a\u00e9rea de la escuela de aeron\u00e1utica de Guaratinguet\u00e1. En esa \u00e1rea, el mapa estaba todo sombreado y ah\u00ed no se observaba ning\u00fan cerro. Mientras nos hall\u00e1bamos estudiando una cumbre cercana, en Maria da F\u00e9, Germano Rodrigo Quast, quien se jubil\u00f3 recientemente del LNA, dijo, oteando a trav\u00e9s de los binoculares: \u201c\u00bfCu\u00e1l es ese cerr\u00f3 que estoy viendo desde aqu\u00ed?\u201d. As\u00ed se detect\u00f3, para la astronom\u00eda brasile\u00f1a, la existencia de Pico dos Dias, en Braz\u00f3polis.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El astrof\u00edsico ayud\u00f3 a entender las \u00f3rbitas de cuerpos celestes","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[274,304],"coauthors":[101,103],"class_list":["post-247895","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevista-es","tag-astronomia-es","tag-fisica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247895","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=247895"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247895\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=247895"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=247895"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=247895"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=247895"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}