{"id":247920,"date":"2017-10-26T15:10:27","date_gmt":"2017-10-26T17:10:27","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=247920\/"},"modified":"2017-10-26T15:10:27","modified_gmt":"2017-10-26T17:10:27","slug":"muertes-rodeadas-de-misterio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/muertes-rodeadas-de-misterio\/","title":{"rendered":"Muertes rodeadas de misterio"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_247921\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/042_mortesubita_01_247_alta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-247921\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/042_mortesubita_01_247_alta-300x198.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"198\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ilustraci\u00f3n atribuida a Jean Jouvenet\/ Wikipedia<\/span><\/a> Persona con epilepsia durante una crisis sobre una camilla, obra atribuida a Jean Jouvenet (1644-1717)<span class=\"media-credits\">Ilustraci\u00f3n atribuida a Jean Jouvenet\/ Wikipedia<\/span><\/p><\/div>\n<p>El neurofisi\u00f3logo Fulvio Scorza, coordinador del Laboratorio de Investigaci\u00f3n en Muerte S\u00fabita por Epilepsias de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), est\u00e1 interesado en identificar las posibles alteraciones moleculares que las crisis epil\u00e9pticas pueden provocar en el coraz\u00f3n de ratas. Durante los pr\u00f3ximos meses, su equipo realizar\u00e1 en 40 animales un largo proceso de sensibilizaci\u00f3n del cerebro que lleva a los roedores a desarrollar la epilepsia. Este estudio ayudar\u00e1 en la investigaci\u00f3n que lleva adelante desde hace casi 15 a\u00f1os sobre la causa de las muertes asociadas con la epilepsia, especialmente la muerte s\u00fabita e inesperada o Sudep, en su abreviatura en ingl\u00e9s, un problema pocas veces mencionado por los m\u00e9dicos en las consultas con pacientes y con sus familiares. La sospecha indica que la actividad el\u00e9ctrica anormal del cerebro durante las crisis lleva al coraz\u00f3n a enfermarse y, eventualmente, a dejar de funcionar.<\/p>\n<p>Scorza espera encontrar en el coraz\u00f3n de esos animales algunas mol\u00e9culas producidas a niveles alterados que funcionen como se\u00f1alizadores del da\u00f1o card\u00edaco provocado por la epilepsia. En caso de hallarlas, tal como otros estudios ya han indicado que es posible, y de lograr cuantificarlas mediante de un sencillo an\u00e1lisis de sangre, el investigador estar\u00e1 por fin acerc\u00e1ndose a un marcador de riesgo card\u00edaco espec\u00edfico para la epilepsia. Esta herramienta, buscada en los \u00faltimos tiempos por distintos grupos internacionales, puede ayudar a conocer cu\u00e1les son las personas con esa afecci\u00f3n neurol\u00f3gica que tienen mayores probabilidades de sufrir un paro card\u00edaco durante una crisis epil\u00e9ptica. \u201cDe ser capaces de identificar a esos pacientes, podremos orientarlos a someterse a un seguimiento cardiol\u00f3gico m\u00e1s riguroso o, de ser el caso, indicarle al neur\u00f3logo la necesidad de alterar la medicaci\u00f3n para el control de las crisis\u201d, explica el investigador.<\/p>\n<p>Estudios internacionales indican que la Sudep responde por entre el 8% y el 17% de las muertes entre individuos con epilepsia. Con todo, lo que m\u00e1s sorprende e intriga es que sus v\u00edctimas en general tienen menos de 40 a\u00f1os y no padecen problemas de salud al margen de la epilepsia.<\/p>\n<p>Algunas estimaciones indican que, en promedio, una de cada mil personas con epilepsia sufre muerte s\u00fabita. Si estos datos valieran para Brasil, donde alrededor de dos millones de personas (el 1% de la poblaci\u00f3n) tiene epilepsia activa, la proyecci\u00f3n indica que por ac\u00e1 se producen dos mil casos de Sudep por a\u00f1o. Los expertos sospechan que el paro cord\u00edaco es la causa inmediata de una parte relativamente grande de esas defunciones. \u201cCalculo que en un tercio de los casos, la muerte s\u00fabita es el resultado de arritmias y posteriores paros card\u00edacos\u201d, afirma el neur\u00f3logo brasile\u00f1o Josemir Sander, uno de los m\u00e1s importantes referentes internacionales en la investigaci\u00f3n de la Sudep. Sander vive hace 33 a\u00f1os en Inglaterra, donde es docente de la University College London (UCL), y ha publicado m\u00e1s de 600 art\u00edculos cient\u00edficos, casi el 10% relacionados con la Sudep.<\/p>\n<p>Su inter\u00e9s en el tema surgi\u00f3 a causa una eventualidad ocurrida en 1993, cuando Sander trabajaba como residente m\u00e9dico en el hospital universitario de la UCL. Durante un paseo, encontr\u00f3 al hermano de un paciente que no hab\u00eda ido a las consultas recientes. Sander le pregunt\u00f3 al muchacho sobre la salud de su hermano y se sorprendi\u00f3 al saber que su paciente hab\u00eda fallecido inesperadamente. Esa noticia lo dej\u00f3 at\u00f3nito. \u201cCorr\u00ed rumbo al hospital y empec\u00e9 a buscar los nombres de los pacientes que hab\u00edan faltado a las \u00faltimas consultas\u201d, comenta Sander.<\/p>\n<p>E identific\u00f3 a alrededor de 30 individuos que hab\u00edan dejado de ir al hospital. Entonces le escribi\u00f3 una carta al m\u00e9dico de familia de cada uno de ellos. Este descubrimiento \u2012de que la mayor\u00eda hab\u00eda muerto\u2012 transform\u00f3 su modo de ver a la epilepsia. Buena parte de los neur\u00f3logos consideraba a esta enfermedad como un problema de salud poco grave. Muchos a\u00fan piensan as\u00ed, pero Sander no. Ni tampoco Scorza. \u201cSi no se la trata adecuadamente, la epilepsia puede matar\u201d, enfatiza el neurofisi\u00f3logo de la Unifesp, uno de los pocos que investiga la Sudep en Brasil.<\/p>\n<p>Se estima que existen 50 millones de personas con epilepsia en el mundo, y alrededor de un 80% vive en los pa\u00edses en desarrollo. Estudios realizados en la d\u00e9cada de 1990 y a comienzos de la d\u00e9cada pasada indican que la frecuencia de Sudep puede variar mucho, dependiendo de la gravedad de la epilepsia. Las cifras m\u00e1s bajas, obtenidas en estudios menos rigurosos, muestran que entre una y cuatro personas pueden morir repentinamente en cada grupo de 10 mil individuos con epilepsia cada a\u00f1o. Sin embargo, las estad\u00edsticas m\u00e1s aceptas exhiben n\u00fameros hasta 10 veces m\u00e1s elevados: habr\u00eda entre una y dos muertes por a\u00f1o por grupo de mil personas. Esta proporci\u00f3n puede llegar a uno cada 100 entre las personas con epilepsia de dif\u00edcil control y una elevada cantidad de crisis, candidatas a una cirug\u00eda que remueve el \u00e1rea cerebral disparadora de las tempestades el\u00e9ctricas en el cerebro.<\/p>\n<p>A\u00fan en los a\u00f1os 1990, Sander y sus colaboradores de la UCL iniciaron el seguimiento de distintos grupos de pacientes, algunos de ellos seguidos hasta los d\u00edas actuales, y revisaron la informaci\u00f3n referente a centenas de personas con epilepsia que murieron. Tambi\u00e9n entablaron colaboraciones con investigadores de Europa, \u00c1frica y Asia, a trav\u00e9s de las cuales apuntan a conocer cu\u00e1n com\u00fan es la Sudep. Durante este tiempo, Sander y su equipo han descubierto patrones importantes que ayudaron a caracterizar esta forma de muerte.<\/p>\n<p>Uno de sus primeros hallazgos, confirmado recientemente, indica que la mayor\u00eda de las muertes repentinas ocurre por las noches, en general durante el sue\u00f1o. Casi siempre la persona que muere se encuentra sola y se la encuentra despu\u00e9s con lesiones que indican un ataque reciente, tales como marcas de haberse mordido la lengua. Esta constataci\u00f3n llev\u00f3 a los m\u00e9dicos a formular una recomendaci\u00f3n general: quienes padezcan epilepsia, especial cuando no est\u00e1 controlada con medicamentos, deben, siempre que sea posible, dormir acompa\u00f1ados por un adulto. \u201cUna persona que se encuentre cerca puede impedir que el individuo se sofoque en caso de que sufra una crisis mientras duerme de bruces. Tambi\u00e9n es posible que el sencillo contacto f\u00edsico de quien \u00a0acompa\u00f1a al paciente sea suficiente como para que \u00e9ste recobre los sentidos y vuelva a respirar tras la crisis\u201d, dice Sander.<\/p>\n<div id=\"attachment_247922\" style=\"max-width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/043_mortesubita_01_247_alta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-247922\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/043_mortesubita_01_247_alta-1024x488.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"276\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Registro de una crisis epil\u00e9ptica, con disminuci\u00f3n de la actividad cerebral<\/p><\/div>\n<p><strong>Una tormenta el\u00e9ctrica<\/strong><br \/>\nLa diversidad y la duraci\u00f3n de las crisis var\u00edan mucho. Algunas tardan segundos y casi no se detectan, ya que causan tan s\u00f3lo ligeros temblores o un leve movimiento de la cabeza, en tanto que otras pueden extenderse durante minutos y provocar desmayos y fuertes contracciones musculares. Las m\u00e1s graves son las crisis tonicocl\u00f3nicas generalizadas. \u00c9stas empiezan con el funcionamiento anormal de un grupo de neuronas altamente excitables, que pasan a disparar se\u00f1ales el\u00e9ctricas de manera sincronizada, generando as\u00ed una onda de activaci\u00f3n que toma el cerebro. Esta tormenta el\u00e9ctrica viene acompa\u00f1ada por una descarga de compuestos qu\u00edmicos que inunda el cuerpo. Se liberan varias hormonas, los latidos card\u00edacos pueden trepar de 60 a 180 por minuto y la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica puede subir de 12 a 21 mil\u00edmetros de mercurio.<\/p>\n<p>Durante este tipo de crisis es com\u00fan perder la conciencia. La excitaci\u00f3n de las neuronas hace que los m\u00fasculos se contraigan vigorosamente y permanezcan tiesos durante algunos instantes: es la llamada fase t\u00f3nica. Luego, con la disminuci\u00f3n de las descargas el\u00e9ctricas, empieza la fase cl\u00f3nica, cuando los m\u00fasculos se relajan y se contraen sucesivamente, y hacen que el cuerpo se contorsiona. \u201cEs un per\u00edodo de horror que en general dura entre uno y dos minutos\u201d, resume la neur\u00f3loga Elza Yacubian, docente de la Unifesp y especialista en epilepsia.<\/p>\n<p>Los m\u00e9dicos imaginan que, como una forma de evitar la muerte, el cerebro reacciona a la activaci\u00f3n excesiva liberando neurotransmisores que calman a las neuronas. Pero si esta reacci\u00f3n es demasiado intensa, puede desconectar las \u00e1reas cerebrales que coordinan los latidos card\u00edacos y la respiraci\u00f3n, llevando as\u00ed a la muerte por paro card\u00edaco, paro respiratorio o ambos.<\/p>\n<p>Hace seis a\u00f1os Sander particip\u00f3 en un trabajo en el que se analizaron conjuntamente los resultados de cuatro grandes estudios en los cuales se hab\u00edan comparado las caracter\u00edsticas de las v\u00edctimas de Sudep con las de individuos con epilepsia que segu\u00edan vivos. Al confrontar las se\u00f1ales exhibidas por 289 personas que murieron s\u00fabitamente con las de 958 que hab\u00edan sobrevivido, los investigadores encontraron diferencias importantes.<\/p>\n<p>Uno de los factores que m\u00e1s aument\u00f3 el riesgo de muerte fue la cantidad de crisis epil\u00e9pticas por a\u00f1o. El hecho de padecer una o dos crisis tonicocl\u00f3nicas generalizadas elev\u00f3 tres veces el riesgo de morir repentinamente, de acuerdo con este trabajo, publicado en 2011 en la revista <em>Epilepsia<\/em>. Sin embargo, la probabilidad de muerte s\u00fabita era ocho veces mayor entre las personas que padec\u00edan entre tres y 12 crisis por a\u00f1o que entre aqu\u00e9llas que permanec\u00edan libres de los ataques. Con m\u00e1s de 13 crisis, el riesgo de muerte era 10 veces mayor.<\/p>\n<p>Otros dos factores tambi\u00e9n influyeron en lo que hace al riesgo de muerte: el comienzo temprano de la epilepsia y la cantidad de medicamentos prescritos para intentar mantener a la persona libre de las crisis, un indicador indirecto de la gravedad del problema. En general, cuanto m\u00e1s grave es la epilepsia, m\u00e1s medicamentos deben asociarse para controlar el problema, aunque tambi\u00e9n existe una sospecha no confirmada de que ciertas medicaciones pueden aumentar el riesgo de muerte. Este estudio demostr\u00f3 tambi\u00e9n que el riesgo de muerte crec\u00eda a\u00fan m\u00e1s si, pese al uso de f\u00e1rmacos, la persona sigue padeciendo crisis.<\/p>\n<p>Estudios en los cuales se investigaban casos de paros card\u00edacos s\u00fabitos, ocurridos sin que el coraz\u00f3n estuviera enfermo previamente, suger\u00edan que el problema era hasta 20 veces m\u00e1s com\u00fan entre las personas con epilepsia que entre aqu\u00e9llas que no padecen este problema neurol\u00f3gico. M\u00e1s recientemente, el equipo del neur\u00f3logo franc\u00e9s Philippe Ryvlin constat\u00f3 que la interrupci\u00f3n de la actividad card\u00edaca en general estaba precedida de una parada respiratoria.<\/p>\n<p>Ryvlin es investigador del Centro de Investigaci\u00f3n en Neurociencia de Lyon, en Francia, y del Centro Hospitalario Universitario Vaudois, en Lausana, Suiza. Y coordina el proyecto Mortemus, en cuyo marco se efect\u00faa un seguimiento en cinco pa\u00edses a personas con epilepsia refractaria al tratamiento. En un intento por descubrir los mecanismos inherentes a las muertes, Ryvlin y sus colaboradores reunieron informaci\u00f3n sobre 29 casos de paros cardiorrespiratorios y 16 de Sudep ocurridos tras crisis epil\u00e9pticas. En ese an\u00e1lisis, se detect\u00f3 que inmediatamente despu\u00e9s de la crisis epil\u00e9ptica, la respiraci\u00f3n se aceleraba y en ocasiones se interrump\u00eda moment\u00e1neamente, antes de cesar definitivamente, de acuerdo con los resultados iniciales del estudio presentado en 2013 en la revista <em>Lancet Neurology<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_247923\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/045_mortesubita_01_247_alta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-247923\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/045_mortesubita_01_247_alta.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"422\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/045_mortesubita_01_247_alta.jpg 533w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/045_mortesubita_01_247_alta-120x169.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/045_mortesubita_01_247_alta-250x352.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n de Guido da Vigevano, <em>Anathomia<\/em> (1345)<\/span><\/a> En la imagen del siglo XIV, un m\u00e9dico realiza una trepanaci\u00f3n, una cirug\u00eda que se usaba para tratar la epilepsia<span class=\"media-credits\">Reproducci\u00f3n de Guido da Vigevano, <em>Anathomia<\/em> (1345)<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Casi parando<\/strong><br \/>\nEn 2013, el neur\u00f3logo Veriano Alexandre, m\u00e9dico asistente del Hospital de Cl\u00ednicas de la Facultad de Medicina de Ribeir\u00e3o Preto de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), pas\u00f3 un a\u00f1o en Lyon, en Francia, trabajando con el equipo de Ryvlin en otro proyecto. All\u00ed analiz\u00f3 los datos de los electroencefalogramas de 69 franceses con epilepsia resistente a los medicamentos y constat\u00f3 que, en algunos\u00a0 casos, la actividad el\u00e9ctrica del cerebro disminu\u00eda mucho despu\u00e9s de las crisis, como si el \u00f3rgano estuviera dejando de funcionar. Y vio tambi\u00e9n que pod\u00eda evitarse la disminuci\u00f3n de esa actividad si el paciente recibiera inmediatamente despu\u00e9s del ataque aire rico en ox\u00edgeno. No se sabe si este problema aumenta el riesgo de Sudep, pero los investigadores recomendaron que, siempre que sea posible, se administre ox\u00edgeno durante y despu\u00e9s de la crisis.<\/p>\n<p>Sander comenta que ha desistido de buscar una causa \u00fanica de los paros card\u00edacos y respiratorios asociadas con la epilepsia. \u201cEst\u00e1 quedando claro que la Sudep es un problema multifactorial\u201d, sostiene.<\/p>\n<p>Mientras no se descubre m\u00e1s sobre este problema, los m\u00e9dicos son un\u00e1nimes en sus recomendaciones. Lo m\u00e1s importante, seg\u00fan dicen, es aplicar el tratamiento adecuado para evitar las crisis: los medicamentos controlan la epilepsia de manera eficaz en el 70% de los casos. Y tambi\u00e9n aconsejan mantener h\u00e1bitos saludables, tales como dormir en horarios regulares y practicar actividades f\u00edsicas, adem\u00e1s de evitar el estr\u00e9s excesivo, que puede desencadenar las crisis. En estudios con animales de laboratorio, Scorza, de la Unifesp, hall\u00f3 evidencias de que el consumo de suplementos ricos en \u00e1cidos graso omega 3 ejerce una acci\u00f3n protectora en el cerebro y en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nEl impacto de la frecuencia de crisis epil\u00e9pticas sobre el coraz\u00f3n y sobre la variabilidad de la frecuencia card\u00edaca (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/92382\/o-impacto-da-frequencia-de-crises-epilepticas-no-coracao-e-na-variabilidade-da-frequencia-cardiaca\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2015\/19279-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Fulvio Alexandre Scorza (Unifesp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 77.883,90.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nHERSDORFFER, D. C.; <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/j.1528-1167.2010.02952.x\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Combined analysis of risk factors for Sudep<\/a>. <strong>Epilepsia<\/strong>. 28 ene. 2011.<br \/>\nRYVLIN, P. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.thelancet.com\/journals\/laneur\/article\/PIIS1474-4422(13)70214-X\/abstract\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Incidence and mechanisms of cardiorespiratory arrests in epilepsy monitoring units (Mortemus): A retrospective study<\/a>. <strong>Lancet Neurology<\/strong>. oct. 2013.<br \/>\nALEXANDRE, V. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.neurology.org\/content\/85\/18\/1598.short\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Risk factors of postictal generalized EEG suppression in generalized convulsive seizures<\/a>. <strong>Neurology<\/strong>. sep. 2015.<br \/>\nBORGES, M. A<em>. et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0004-282X2004000200002\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Urban prevalence of epilepsy: Populational study in S\u00e3o Jos\u00e9 do Rio Preto, a medium-sized city in Brazil<\/a>. <strong>Arquivos de Neuropsiquiatria<\/strong>. v. 62 (2-A), p. 199-205. 2004.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Neurocient\u00edficos investigan la muerte s\u00fabita de personas con  epilepsia","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[316,319],"coauthors":[105],"class_list":["post-247920","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-medicina-es","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247920","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=247920"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247920\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=247920"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=247920"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=247920"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=247920"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}