{"id":248189,"date":"2017-10-31T15:41:51","date_gmt":"2017-10-31T17:41:51","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=248189\/"},"modified":"2017-10-31T15:51:33","modified_gmt":"2017-10-31T17:51:33","slug":"la-fragilidad-de-la-salud-en-los-adolescentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-fragilidad-de-la-salud-en-los-adolescentes\/","title":{"rendered":"La fragilidad de la salud en los adolescentes"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_248193\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/019_adolescente.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248193\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/019_adolescente-300x184.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"184\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/a> La mayor\u00eda prefiere los alimentos industrializados y pocos optan por las frutas a la hora de la merienda<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los adolescentes pasan por tantas transformaciones que incluso eventuales problemas de salud pueden tomarse como trastornos pasajeros. Algunas alteraciones son normales en esa etapa, pero a futuro, no todo puede resolverse sin mayores dramas. Dos amplias encuestas a nivel nacional \u2012una con un muestreo de 75 mil y otra en la que se evaluaron 100 mil adolescentes en todo el pa\u00eds\u2012 esbozan un cuadro preocupante de la salud de los chicos. Uno de cada cuatro adolescentes presenta exceso de peso (sobrepeso u obesidad) y uno de cada diez, hipertensi\u00f3n arterial. Seg\u00fan se desprende de los an\u00e1lisis de sangre que se efectuaron en uno de los estudios, en uno de cada cinco se detect\u00f3 la existencia de niveles de colesterol total superiores a lo recomendable. Estas alteraciones metab\u00f3licas aumentan el riesgo de muerte por infarto y propician el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y diabetes. La obesidad, el sedentarismo y el tabaquismo, tambi\u00e9n detectado entre los j\u00f3venes en niveles que los expertos consideran preocupantes, pueden contribuir al desarrollo de algunos tipos de c\u00e1ncer. El exceso de grasas circulantes en el organismo puede incluso afectar el funcionamiento del hipot\u00e1lamo, la regi\u00f3n del sistema nervioso central que, entre otras funciones, regula el apetito (<em>observe el diagrama<\/em>).<\/p>\n<p>Uno de los mapeos, el Estudio de Riesgos Cardiovasculares en Adolescentes (Erica), involucr\u00f3 a unos 500 investigadores de 30 universidades del pa\u00eds. En 2013 y 2014, los entrevistadores recolectaron informaci\u00f3n sobre 75 mil adolescentes con edades entre 12 y 17 a\u00f1os en 1.247 escuelas p\u00fablicas y privadas de 124 municipios de todo el pa\u00eds. De acuerdo con ese estudio, financiado por el Ministerio de Salud (MS), el sedentarismo, que puede conducir a un permanente aumento de peso, es alto. La mayor\u00eda (un 54,3%) de los adolescentes evaluados no practica actividades f\u00edsicas regulares m\u00e1s all\u00e1 de las clases de educaci\u00f3n f\u00edsica, como modo de llegar a las cinco horas semanales de ejercicios, recomendables para esa franja etaria.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda (un 66,6%) tambi\u00e9n pasa dos o m\u00e1s horas diarias frente al televisor, delante del cual prefieren comer, pero no siempre en forma regular. La mitad de los participantes en el estudio dijo tener el h\u00e1bito de desayunar y hacer las comidas junto a sus padres, pero la otra mitad, principalmente los estudiantes de las escuelas p\u00fablicas, no tienen horarios regulares ni compa\u00f1\u00eda de sus familiares, y mantienen una alimentaci\u00f3n desequilibrada y escasamente nutritiva, donde figuran muchos alimentos industrializados, generalmente muy cal\u00f3ricos, con altos niveles de grasas y sal.<\/p>\n<div id=\"attachment_248195\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/021_adolescente.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248195\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/021_adolescente-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/a> M\u00e1s f\u00fatbol y sudor para mantenerse en forma: el 20% de los adolescentes hipertensos podr\u00eda normalizar la presi\u00f3n si dejaran de ser obesos<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cHay que tomar conciencia de los problemas de salud y los h\u00e1bitos de los adolescentes, tales como el sedentarismo, el consumo de bebidas alcoh\u00f3licas y el tabaquismo, que dif\u00edcilmente podr\u00e1n modificarse m\u00e1s tarde\u201d, comenta la m\u00e9dica Katia Vergetti Bloch, docente de epidemiolog\u00eda del Instituto de Estudios en Salud Colectiva de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) y coordinadora nacional del Erica, que se describe en 13 art\u00edculos publicados en la edici\u00f3n del mes de febrero de la <em>Revista de Sa\u00fade P\u00fablica<\/em>. \u201cHay un riego muy alto de que se conviertan en adultos con problemas de salud cr\u00f3nicos\u201d.<\/p>\n<p>Muchos de los resultados del Erica son similares a los que se registraron en la Investigaci\u00f3n Nacional de la Salud Escolar 2015 (Pense, por sus siglas en portugu\u00e9s), efectuada por el Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE) y por el MS a partir de los datos sobre 109.104 adolescentes de 13 a 17 a\u00f1os recopilados en 2015, entre 2.842 escuelas de todo el pa\u00eds. El estudio Pense, divulgado en agosto de este a\u00f1o en el sitio web del IBGE, registr\u00f3 una incidencia del 23,7% de exceso de peso, una tasa que corresponde a un total estimado de 3 millones de alumnos; en la versi\u00f3n anterior, de 2012, esa incidencia era del 20%. Pese a ciertas diferencias \u2012la Pense, por ejemplo, evalu\u00f3 exhaustivamente el acceso a pistas deportivas en las escuelas\u2012, en ambos estudios, los adolescentes de los estados del sur y sudeste registraron los \u00edndices m\u00e1s altos de exceso de peso e hipertensi\u00f3n y, los del norte y nordeste, los menores (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/capa_saude_adolescentes_248.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>observe los gr\u00e1ficos<\/em><\/a>).<\/p>\n<p><strong>Las ra\u00edces del problema<\/strong><br \/>\n\u201cLa salud de los adolescentes es el reflejo de trastornos profundos, que comienzan en la infancia, con la visi\u00f3n err\u00f3nea de que un ni\u00f1o gordito es m\u00e1s sano\u201d, dice Elizabeth Fujimori, docente de enfermer\u00eda y salud p\u00fablica de la Escuela de Enfermer\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (EE-USP) y una de las coordinadoras del Erica en el estado de S\u00e3o Paulo. Un estudio publicado en el <em>Journal of Pediatric Nursing<\/em> analiz\u00f3 la percepci\u00f3n de las madres al respecto del peso de sus hijos de hasta 3 a\u00f1os de edad que son atendidos en los dispensarios de una ciudad del interior paulista. \u201cM\u00e1s de la mitad de las madres quer\u00eda que sus hijos pesaran m\u00e1s, aunque ya estuvieran con sobrepeso\u201d, comenta Luciane Duarte, doctoranda de la EE-USP, quien llev\u00f3 a cabo ese estudio, bajo la supervisi\u00f3n de Fujimori. \u201cSi la madre no nota que el ni\u00f1o presenta exceso de peso, no buscar\u00e1 ayuda\u201d.<\/p>\n<p>En el marco del Erica y siendo Duarte una de las 12 supervisoras responsables de recabar datos en las 122 escuelas del Gran S\u00e3o Paulo elegidas para la evaluaci\u00f3n, ella se ocupaba de establecer el primer contacto con los directores y estudiantes para explicarles los objetivos del estudio y concertar las fechas para las entrevistas, evaluaciones f\u00edsicas y extracciones de sangre. Luego entraba en escena el equipo de trabajo de campo. En 2014, Renata Gon\u00e7alves, una de las supervisoras de campo del equipo de Fujimori, se despertaba a las 4 de la ma\u00f1ana, reun\u00eda las computadoras port\u00e1tiles con las cuales los chicos respond\u00edan al cuestionario sobre sus h\u00e1bitos alimentarios y de salud, las balanzas y otros dispositivos para medir la presi\u00f3n arterial, estatura y di\u00e1metro abdominal, y se dirig\u00eda a las escuelas de la capital paulista y de ciudades cercanas con m\u00e1s de 100 mil habitantes. Las entrevistas, mediciones y extracciones de sangre comenzaban a las 7 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<div id=\"attachment_248197\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/023_adolescente.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248197\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/023_adolescente-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/a> Un nutricionista del Cren preguntando cu\u00e1l ni\u00f1o tiene \u201cel mayor bigote\u201d luego de preparar y probar un licuado de leche y frutas<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>Ni bien dispon\u00edan de los resultados de los hemogramas que evaluaban los niveles de glucosa, insulina, colesterol y triglic\u00e9ridos, adem\u00e1s de los datos antropom\u00e9tricos y de presi\u00f3n arterial, los supervisores volv\u00edan a las escuelas, presentaban un informe general al director y a cada adolescente que hubiera participado en el estudio, le entregaban los resultados de los an\u00e1lisis en sobres cerrados. \u201cAlgunos preguntaban qu\u00e9 era el colesterol, muchos se mostraban interesados en cambiar sus h\u00e1bitos y algunos declaraban \u2018estoy bien as\u00ed\u2019, incluso no est\u00e1ndolo\u201d, dijo Duarte. Los investigadores derivaban a los casos m\u00e1s graves a los servicios de salud, recomend\u00e1ndoles que iniciaran inmediatamente un tratamiento para controlar la presi\u00f3n arterial, la glucemia elevada o el exceso de peso. En todo el pa\u00eds, hubo 25.787 adolescentes, una cifra que equivale al 30,2% de los evaluados, que presentaron alg\u00fan par\u00e1metro por encima de lo normal y fueron derivados a los servicios de salud.<\/p>\n<p>Los estudios publicados en la <em>Revista de Sa\u00fade P\u00fablica<\/em> tambi\u00e9n contienen datos sobre el comportamiento de los adolescentes en relaci\u00f3n con las bebidas alcoh\u00f3licas y el sexo. Del total de los entrevistados, la mitad (un 54%) ya hab\u00eda probado alguna bebida alcoh\u00f3lica y el 24,1% bebi\u00f3 por primera vez antes de cumplir los 12 a\u00f1os de edad. Las m\u00e1s consumidas fueron las bebidas a base de vodka y cerveza. \u201cEl conocimiento de este patr\u00f3n de preferencia de los adolescentes puede ayudar para el dise\u00f1o de estrategias de prevenci\u00f3n\u201d, dice Vergetti. En las evaluaciones Pense, donde se investig\u00f3 por primera vez ese tema, el 26% de los adolescentes hab\u00edan consumido alguna bebida alcoh\u00f3lica y el 21% sufrieron alg\u00fan episodio de embriaguez en los 30 d\u00edas previos a la encuesta.<\/p>\n<p>Entre los entrevistados del Erica, un 28% hab\u00edan comenzado su vida sexual, un porcentaje que aumentaba con la edad y, a los 17 a\u00f1os, m\u00e1s de la mitad de los entrevistados dijo que ya hab\u00edan debutado sexualmente. La mayor\u00eda (un 82%) utiliz\u00f3 alg\u00fan m\u00e9todo anticonceptivo en su \u00faltima relaci\u00f3n sexual, principalmente el preservativo masculino (el 69%). \u201cEse porcentaje podr\u00eda ser mayor\u201d, dice Ana Luiza Vilela Borges, la docente de la EE-USP que evalu\u00f3 los datos. Un resultado que le llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue el marcado contraste regional en el uso de la p\u00edldora anticonceptiva. En la regi\u00f3n sur, el 27% de las adolescentes manifestaron que usaban ese m\u00e9todo, mientras que en el norte, ese porcentaje era tan s\u00f3lo del 3%. Una posible explicaci\u00f3n para tal diferencia, seg\u00fan Borges, podr\u00eda ser la dificultad del acceso a las mismas, porque las adolescentes s\u00f3lo reciben la p\u00edldora luego de acudir a una consulta m\u00e9dica en los centros de salud.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/022_adolescente.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-248196\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/022_adolescente.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"412\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/022_adolescente.jpg 582w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/022_adolescente-120x165.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/022_adolescente-250x344.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o ramos<\/span><\/a>\u00bfQu\u00e9 puede hacerse?<\/strong><br \/>\n\u201cNo necesitamos decirles a los adolescentes de Porto Alegre que dejen la parrillada en familia, pero podemos sugerirles que coman m\u00e1s frutas, verduras y otros alimentos menos procesados\u201d, sostiene Vergetti. Seg\u00fan se desprende de varios estudios, la mayor\u00eda de los adolescentes mantiene una dieta a base de alimentos tradicionales, tales como el arroz, frijoles y carne, pero consumen bebidas azucaradas y productos ultraprocesados en demas\u00eda, adem\u00e1s de cantidades de sodio por encima de los niveles recomendados, algo que, en conjunto, contribuye al desarrollo de hipertensi\u00f3n y exceso de peso.<\/p>\n<p>\u201cComo los adolescentes son rebeldes por naturaleza y hacen lo contrario a lo que les sugieren los adultos, para cambiar sus h\u00e1bitos alimentarios debemos echar mano de estrategias de intervenci\u00f3n que tengan en cuenta los comportamientos grupales\u201d, analiza Vergetti Bloch. \u201cHay que lograr que el grupo al que pertenecen les parezca simp\u00e1tico intervenir en competencias deportivas en lugar de quedarse siempre en la calle comiendo papas fritas y bebiendo\u201d. Un art\u00edculo publicado en el mes de julio de este a\u00f1o en la revista <em>PNAS<\/em> por investigadores de las universidades de Chicago y de Texas corrobora la sugerencia de Vergetti: un estudio doble ciego con 536 alumnos de la ense\u00f1anza media se\u00f1al\u00f3 que el cambio de h\u00e1bitos alimentarios podr\u00eda ser m\u00e1s efectivo cuando los adolescentes tienen autonom\u00eda para escoger entre opciones m\u00e1s sanas y perciben en el hecho de alimentarse mejor, una actitud de rebeld\u00eda frente a la comida chatarra.<\/p>\n<p>Los chicos necesitan sudar algo m\u00e1s, insisten los investigadores. Se estima que el 20% de los adolescentes hipertensos \u2012el equivalente a 200 mil brasile\u00f1os en ese rango de edad\u2012 podr\u00edan normalizar su presi\u00f3n arterial si dejaran de ser obesos, lo cual indica que algunos efectos del sedentarismo y de una alimentaci\u00f3n inadecuada podr\u00edan revertirse. \u201cLas dos clases semanales usuales de educaci\u00f3n f\u00edsica en la ense\u00f1anza b\u00e1sica y media, de 50 minutos cada una, por s\u00ed solas no resultan suficientes como para que los adolescentes sean activos en forma adecuada, teniendo en cuenta los 60 minutos diarios que se recomienda internacionalmente\u201d, aclara el profesor de educaci\u00f3n f\u00edsica Dilson Belfort, docente de la Universidad Federal de Amap\u00e1 (Unifap), uno de los coordinadores del equipo del Erica en el estado. Por medio de un proyecto de extensi\u00f3n, Belfort imparte clases de atletismo a alrededor de 40 alumnos de la universidad y de comunidades pr\u00f3ximas en el complejo deportivo de la universidad, tres veces por semana, de 7 a 8 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>En el sal\u00f3n de clases, Belfort emplea las conclusiones del Erica para incentivar a los estudiantes para que se muevan m\u00e1s y coman mejor. La <em>Gu\u00eda alimentar para a popula\u00e7\u00e3o brasileira<\/em>, que se public\u00f3 en 2014, se transform\u00f3 en una referencia para ese campo, al proponerle a la gente que se re\u00fanan para comer, valoren los alimentos naturales (frescos) o m\u00ednimamente procesados, limiten los procesados, tales como el extracto de tomate, el charqui, el tocino, frutas en conserva o cristalizadas, y eviten los ultraprocesados, tales como las galletas rellenas, saladitos, refrescos, pastas instant\u00e1neas, salchichas y otros embutidos, que son poco nutritivos y muy cal\u00f3ricos, y tienden a consumirse en exceso. La preparaci\u00f3n de los propios alimentos tambi\u00e9n propicia una alimentaci\u00f3n saludable.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/capa_saude_adolescentes_248.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-248201\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/capa_saude_adolescentes_248-300x186.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"186\" \/><\/a>Para rehaciendo los h\u00e1bitos alimentarios<\/strong><br \/>\n\u201cCon los adolescentes debemos manejarnos con mucha humildad, o\u00edrlos m\u00e1s y planificar con ellos lo que podamos hacer juntos\u201d, dice la pediatra Maria Paula Albuquerque, directora cl\u00ednica del Centro de Recuperaci\u00f3n y Educaci\u00f3n Nutricional (Cren), que fue creado en 1994 como un proyecto de extensi\u00f3n de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp) y actualmente cuenta con la ayuda econ\u00f3mica de organizaciones nacionales e internacionales. Desde hace 10 a\u00f1os, el hospital del Cren atiende a adolescentes con exceso de peso, siendo exitosos en la reducci\u00f3n del peso en el 70% de los casos tratados, y sumando una experiencia de casi 30 a\u00f1os en el tratamiento de ni\u00f1os desnutridos y obesos.<\/p>\n<p>En el hospital de d\u00eda de los dos centros de atenci\u00f3n hay nutricionistas, psic\u00f3logos, asistentes sociales, enfermeros, pedagogos y m\u00e9dicos que atienden a 144 ni\u00f1os de hasta 5 a\u00f1os de edad, identificados, en forma conjunta con el servicio de salud p\u00fablica, en \u00e1reas de extrema pobreza de la ciudad de S\u00e3o Paulo. Con el consentimiento de la familia, los ni\u00f1os con s\u00edntomas de mala nutrici\u00f3n comienzan a acudir al Cren, donde pasan el d\u00eda, reciben cinco comidas diarias \u2012que incluyen leche sin az\u00facar, jugos naturales y, de ser necesario, un complemento vitam\u00ednico\u2012 y prueban verduras, legumbres y frutas, en un marco de actividades pedag\u00f3gicas. El equipo intenta motivar a las madres para que cocinen m\u00e1s, usando alimentos frescos, promoviendo la comida en familia y rescatando recetas antiguas. \u201cEl <em>confort food<\/em>, que propicia un placer r\u00e1pido, en general consta de alimentos ultraprocesados, con demasiada sal, grasas y az\u00facares. El verdadero <em>confort food<\/em> remite a los lazos afectivos, a la comida materna\u201d, dice Albuquerque, mientras pasa al lado de ella un ni\u00f1o de un a\u00f1o y medio que pesa 8 kilogramos, en compa\u00f1\u00eda de una nutricionista. \u201cLa subnutrici\u00f3n a\u00fan es un problema en el pa\u00eds y, a diferencia de la obesidad, pasa f\u00e1cilmente desapercibida, porque buena parte de los ni\u00f1os tan s\u00f3lo es m\u00e1s bajo que otros de su misma edad\u201d.<\/p>\n<p>Si se los trata durante dos a\u00f1os, generalmente los ni\u00f1os ganan estatura y masa muscular en funci\u00f3n de los nuevos h\u00e1bitos alimentarios, que parecen perdurar a lo largo de los a\u00f1os, de acuerdo con un estudio publicado en 2006 en la revista <em>Journal of Nutrition<\/em>. \u201cLos ni\u00f1os siguen viviendo en las favelas, pero se alimentan mejor que otros de su misma edad, debido al cambio de h\u00e1bitos de su familia\u201d, sostiene Albuquerque. En los \u00faltimos a\u00f1os, el porcentaje de ni\u00f1os obesos ha superado al de los chicos desnutridos, algo que refleja una mayor oferta y una reducci\u00f3n en el precio de los alimentos y, simult\u00e1neamente, un cambio de h\u00e1bitos en la poblaci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/018_adolescente.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-248190\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/018_adolescente.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"451\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/018_adolescente.jpg 665w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/018_adolescente-120x180.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/018_adolescente-250x376.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00c9O RAMOS<\/span><\/a>\u201cLa obesidad se convirti\u00f3 en un problema de salud p\u00fablica a partir de la d\u00e9cada de 1980, cuando las empresas productoras de alimentos industrializados descubrieron c\u00f3mo conservar mejor y ampliar la distribuci\u00f3n de sus productos, en primera instancia, en Estados Unidos e Inglaterra y, posteriormente, en otros pa\u00edses\u201d, informa la bi\u00f3loga Ana Lydia Sawaya, docente de la Unifesp y una de las fundadoras del Cren, del que fuera su directora hasta 2006. \u201cLa obesidad est\u00e1 disminuyendo entre las clases m\u00e1s altas, a causa del reconocimiento de sus causas, pero sigue creciendo entre las m\u00e1s bajas. En consecuencia, ahora estamos detectando ni\u00f1os de 12 a\u00f1os con diabetes tipo 2, como resultado de un exceso de az\u00facar en la sangre, y esteatosis hep\u00e1tica, es decir, acumulaci\u00f3n de grasa en el h\u00edgado. En 30 a\u00f1os, nunca hab\u00eda visto casos similares\u201d, dice Sawaya, refiri\u00e9ndose a las primeras evaluaciones de un nuevo proyecto del Cren para el tratamiento de 930 ni\u00f1os obesos con edades entre 10 y 12 a\u00f1os que estudian principalmente en escuelas p\u00fablicas.<\/p>\n<p>\u201cNo es dif\u00edcil ni caro eliminar la desnutrici\u00f3n y la obesidad como problemas de salud p\u00fablica\u201d, dice Sawaya. \u201cEl Estado ya cuenta con una estructura para proporcionar contenidos sobre buena alimentaci\u00f3n en forma persuasiva, comprensible y adecuada, por medio de campa\u00f1as en centros de salud y capacitaci\u00f3n en nutrici\u00f3n para los equipos de los programas del servicio de salud p\u00fablica\u201d. En su opini\u00f3n, la venta de alimentos ultraprocesados a ni\u00f1os y adolescentes menores de 18 a\u00f1os en las escuelas deber\u00eda prohibirse, tal como ya se hace con los cigarrillos. \u201cUna legislaci\u00f3n adecuada implicar\u00eda un impacto inmediato en millones de personas\u201d. Seg\u00fan datos surgidos de la Pense, la mitad de los estudiantes de las escuelas p\u00fablicas puede comprar pasteles, bebidas gaseosas y bocaditos industrializados, en las cantinas de sus escuelas, e ingerir golosinas durante casi todo el d\u00eda.<\/p>\n<p>Algunos estados comienzan a movilizarse para cambiar esta situaci\u00f3n. La noche del 13 de septiembre, el noticiero de la cadena Globo en S\u00e3o Paulo (<em>SPTV<\/em>), mostr\u00f3 el comienzo de los debates en la Legislatura paulista que se proponen vetar la venta de pasteles, bebidas gaseosas y otros alimentos muy cal\u00f3ricos en las escuelas del estado. \u201cVoy por buen camino\u201d, record\u00f3 Solange Tagliapietra, la directora del Colegio Pietra, una escuela particular de la zona norte de S\u00e3o Paulo que particip\u00f3 en el Erica, al o\u00edr la noticia. Hace a\u00f1os que ella prohibi\u00f3 esos productos en la cantina de la escuela, pero todav\u00eda se vend\u00edan saladitos, a los cuales ella pretend\u00eda abolir. En los recreos de las clases de aquel d\u00eda, los adolescentes, sentados en grupos al costado del campo de deportes, charlaban entre ellos saboreando sus almuerzos. La mayor\u00eda mataba el hambre con paquetes de galletitas o papas fritas y bebidas gaseosas; pocos com\u00edan frutas y s\u00e1ndwiches integrales.<\/p>\n<p><strong>Respuesta al az\u00facar<br \/>\n<\/strong><em>El hipot\u00e1lamo de los adolescentes obesos reacciona con mayor lentitud que el de los delgados ante la ingesta de una soluci\u00f3n superconcentrada de glucosa<\/em><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/024_criancas2_248.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-248345\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/024_criancas2_248-1024x456.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"258\" \/><\/a><\/p>\n<p>Investigadores de la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Universidad de Campinas (FCM-UNicamp) detectaron alteraciones \u2012supuestamente reversibles\u2012 en la estructura y el funcionamiento del hipot\u00e1lamo de ni\u00f1os y adolescentes obesos. Ese \u00f3rgano, que est\u00e1 ubicado en un \u00e1rea profunda del cerebro, entre otras funciones, controla la producci\u00f3n de hormonas reguladoras del apetito.<\/p>\n<p>Las alteraciones se detectaron por medio de estudios por resonancia magn\u00e9tica del hipot\u00e1lamo en ni\u00f1os y adolescentes de 9 a 17 a\u00f1os de edad, divididos en dos grupos: 12 de ellos presentaban exceso de peso y 11, un peso normal. Los participantes con un peso superior al recomendable presentaron un fen\u00f3meno al que se conoce con el nombre de gliosis, que se caracteriza por la proliferaci\u00f3n e inflamaci\u00f3n de las c\u00e9lulas gliales, las cuales, al igual que las neuronas, componen el sistema nervioso. Las c\u00e9lulas gliales forman una especie de cicatriz, como respuesta a una lesi\u00f3n, probablemente causada por un exceso de l\u00edpidos (grasas) circulantes en el organismo, y dejan de funcionar normalmente. La gliosis es una de las caracter\u00edsticas de los trastornos mentales, tal como el Alzheimer, com\u00fan entre los ancianos.<\/p>\n<div id=\"attachment_248194\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/020_adolescente.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-248194\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/020_adolescente.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"315\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/020_adolescente.jpg 488w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/020_adolescente-120x126.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/020_adolescente-250x263.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">LETICIA SEWAYBRICKER \/ UNICAMP <\/span><\/a> El sobrepeso podr\u00eda da\u00f1ar a las c\u00e9lulas del hipot\u00e1lamo (<em>arriba, en verde<\/em>), que controla la producci\u00f3n de las hormonas reguladoras del apetito<span class=\"media-credits\">LETICIA SEWAYBRICKER \/ UNICAMP <\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cLa inflamaci\u00f3n de las c\u00e9lulas gliales y las alteraciones funcionales del hipot\u00e1lamo explican algunos de los fen\u00f3menos habituales verificados, tal como la compulsi\u00f3n alimentaria, m\u00e1s frecuente en los individuos con exceso de peso\u201d, dice la pediatra Leticia Sewaybricker, quien llev\u00f3 a cabo ese estudio como parte de su doctorado, supervisado por el pediatra de la Unicamp, Gil Guerra Junior, que concluy\u00f3 en el mes de septiembre. La investigadora tambi\u00e9n comprob\u00f3 que el hipot\u00e1lamo de los ni\u00f1os y adolescentes con exceso de peso no reaccion\u00f3 luego de la ingesta de una soluci\u00f3n concentrada de glucosa. En comparaci\u00f3n, la respuesta de los participantes cuyo peso era normal fue ascendente y \u201cel cerebro envi\u00f3 r\u00e1pidamente se\u00f1ales de saciedad\u201d, seg\u00fan not\u00f3 (<em>obs\u00e9rvese el gr\u00e1fico<\/em>). Adem\u00e1s, el hipot\u00e1lamo del grupo con exceso de peso present\u00f3 menos conexiones con el cerebro y otras regiones del sistema nervioso central que el del otro grupo.<\/p>\n<p>\u201cEl est\u00edmulo inflamatorio que causa la gliosis persistir\u00e1 mientras se sigan consumiendo demasiadas grasas saturadas\u201d, dice L\u00edcio Velloso, docente de la FCM-Unicamp y uno de los coordinadores del estudio, ligado al Centro Multidisciplinario de Investigaci\u00f3n de la Obesidad y Comorbilidades (OCRC), uno de los Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid) patrocinados por la FAPESP. \u201cComo resultado, los adolescentes con exceso de peso tendr\u00e1n a\u00fan mayores dificultades para controlar el apetito, regulado por el hipot\u00e1lamo, y continuar\u00e1n comiendo m\u00e1s de lo que realmente necesitan\u201d.<\/p>\n<p>Este cuadro tal vez pueda revertirse, al menos en parte. Estudios con ratones indicaron que la reducci\u00f3n de la inflamaci\u00f3n de las c\u00e9lulas gliales propicia la p\u00e9rdida de peso, y los \u00e1cidos grasos insaturados, tales como el omega 3, podr\u00edan revertir los da\u00f1os causados por el exceso de grasas saturadas, tales como las presentes en las carnes rojas, ayudando a la recuperaci\u00f3n de las neuronas (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2016\/09\/06\/grasa-contra-la-obesidad\/?\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP, <em>edici\u00f3n n\u00ba 240<\/em><\/a>). Adem\u00e1s, el hipot\u00e1lamo de los obesos volvi\u00f3 a funcionar como es deseable luego de que se sometieron a una cirug\u00eda bari\u00e1trica. Bas\u00e1ndose en esas observaciones, los investigadores creen que los cambios en la dieta, con la consiguiente reducci\u00f3n del consumo de grasas saturadas as\u00ed como la disminuci\u00f3n del \u00edndice de glucosa, posiblemente podr\u00edan revertir esas alteraciones detectadas en el hipot\u00e1lamo de los ni\u00f1os y adolescentes con exceso de peso.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nBLOCH, K. V. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/pdf\/rsp\/v50s1\/pt_0034-8910-rsp-S01518-87872016050006685.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Erica: Preponderancia de hipertensi\u00f3n arterial y obesidad en los adolescentes brasile\u00f1os<\/a>. <strong>Revista de Sa\u00fade P\u00fablica<\/strong>. v. 50, p. 1s-13s. 2016.<br \/>\nDUARTE, L. S. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0882596316300033\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Brazilian maternal weight perception and satisfaction with toddler body size: A study in primary health care<\/a>. <strong>Journal of Pediatric Nursing.<\/strong> v. 31, p. 490-7. 2016.<br \/>\nBRYAN, C. J. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.pnas.org\/content\/113\/39\/10830.abstract\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Harnessing adolescent values to motivate healthier eating<\/a>. <strong>PNAS<\/strong>. v. 113, n. 39. 2016.<br \/>\nDAS NEVES, J.<em> et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/jn.nutrition.org\/content\/136\/3\/648.short\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Malnourished children treated in day-hospital or outpatient clinics exhibit linear catch-up and normal body composition<\/a>. <strong>Journal of Nutrition<\/strong>. v. 136, n. 3, p. 648-55. 2006.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><br \/>\nMinisterio de Salud. <strong>Guia alimentar para a popula\u00e7\u00e3o brasileira<\/strong>. 2<sup>a<\/sup> ed., Brasilia: MS, 2014.<br \/>\nInstituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica. <strong>Pesquisa Nacional de Sa\u00fade do Escolar<\/strong> <strong>2015<\/strong>. R\u00edo de Janeiro: IBGE, 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Dos estudios brasile\u00f1os advierten sobre la salud en los adolescentes","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[316,320,329],"coauthors":[5968],"class_list":["post-248189","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-medicina-es","tag-nutricion","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248189","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248189"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248189\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248189"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248189"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248189"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=248189"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}