{"id":248241,"date":"2017-10-31T16:02:20","date_gmt":"2017-10-31T18:02:20","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=248241\/"},"modified":"2017-11-01T18:51:03","modified_gmt":"2017-11-01T20:51:03","slug":"la-turbulenta-formacion-de-un-oceano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-turbulenta-formacion-de-un-oceano\/","title":{"rendered":"La turbulenta formaci\u00f3n de un oc\u00e9ano"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_248242\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/052_atlantico.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248242\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/052_atlantico-300x202.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"202\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">MARIO ASSINE\/ UNESP<\/span><\/a> Serra do Ton\u00e3, en el estado de Bah\u00eda: vestigios de la invasi\u00f3n del mar<span class=\"media-credits\">MARIO ASSINE\/ UNESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>El ge\u00f3logo Mario Assine contempla las capas de rocas sedimentarias que afloran en la meseta de Araripe, en el l\u00edmite entre los estados de Cear\u00e1 y Pernambuco, como las p\u00e1ginas de un libro que registra parte de la historia del planeta. \u201cLas rocas m\u00e1s profundas y antiguas son las primeras p\u00e1ginas, que se conservan bajo estratos de rocas m\u00e1s j\u00f3venes, que nos cuentan lo que sobrevino despu\u00e9s\u201d, explica el investigador, quien estudia la regi\u00f3n desde hace 30 a\u00f1os y es docente en la Universidade Estadual Paulista (Unesp), campus de Rio Claro. Assine considera a las capas rocosas con f\u00f3siles marinos de Araripe la mejor pista geol\u00f3gica de lo que ocurri\u00f3 hace entre 125 y 100 millones de a\u00f1os en la regi\u00f3n que hoy en d\u00eda es el nordeste brasile\u00f1o. \u201cSus rocas albergan marcas de eventos importantes que ayudan a entender c\u00f3mo terminaron por separarse Sudam\u00e9rica y \u00c1frica, permitiendo que el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico Norte se conectara con el Atl\u00e1ntico Sur\u201d, concluye.<\/p>\n<p>En aquella \u00e9poca, la distribuci\u00f3n de los continentes era bastante diferente a la actual. Al comienzo del Aptiense, un per\u00edodo que comprende de 125 a 113 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, los inmensos bloques rocosos que hoy forman Am\u00e9rica del Sur y \u00c1frica estaban unidos formando el supercontinente Gondwana, del cual ya hab\u00edan formado parte la Ant\u00e1rtida, Australia y Madagascar (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/052_055_atlanticosul_248.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">observe el mapa<\/a><\/em>). Luego de un extenso per\u00edodo en que estuvieron unidos, comenzaron a sufrir rupturas causadas por fuerzas provenientes del interior del planeta y a alejarse. Poco a poco, las aguas de los oc\u00e9anos primitivos ocuparon el espacio entre los continentes y contribuyeron al surgimiento de los oc\u00e9anos actuales.<\/p>\n<p>A medida que Sudam\u00e9rica y \u00c1frica se alejaban, en un proceso de separaci\u00f3n que comenz\u00f3 en su parte austral, se iba conformando el futuro Atl\u00e1ntico Sur. Mientras tanto, cerca del ecuador terrestre, en el norte de Gondwana, el proto Atl\u00e1ntico Norte recib\u00eda las aguas de un oc\u00e9ano denominado Tethys y cobraba volumen con el distanciamiento entre Am\u00e9rica del Norte, Europa y la porci\u00f3n septentrional de \u00c1frica. Pasaron millones de a\u00f1os hasta que ese alejamiento se complet\u00f3 y surgi\u00f3 un oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico \u00fanico, dado que lo que hoy es el nordeste brasile\u00f1o segu\u00eda conectado al continente africano.<\/p>\n<p>Las rocas de Araripe nos cuentan parte de la historia del surgimiento del Atl\u00e1ntico, pero no muestran todos los detalles. Falta informaci\u00f3n como para responder a interrogantes fundamentales. Uno de ellos consiste en definir las rutas de entrada de las aguas marinas en aquella regi\u00f3n del planeta, conectando el Atl\u00e1ntico Norte con el Atl\u00e1ntico Sur, hace unos 115 millones de a\u00f1os. Por el momento, los f\u00f3siles marinos que se hallaron en el Araripe sugieren tan s\u00f3lo que el origen de esas aguas es el Atl\u00e1ntico Norte.<\/p>\n<p>En pos de mayor informaci\u00f3n sobre lo que habr\u00eda ocurrido durante ese per\u00edodo, Assine y sus colaboradores extendieron la b\u00fasqueda de vestigios de esas invasiones hasta los afloramientos rocosos de Serra do Ton\u00e3, en el estado de Bah\u00eda, 200 kil\u00f3metros al sudeste de Araripe. Los resultados de dicha b\u00fasqueda constituyen la tesina de maestr\u00eda del ge\u00f3logo Filipe Varej\u00e3o, elaborada bajo la supervisi\u00f3n de Assine, y fueron publicados en el mes de julio en la revista <em>Cretaceous Research<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_248243\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/053_atlantico.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-248243\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/053_atlantico-682x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"450\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">MARIO ASSINE\/ UNESP<\/span><\/a> Un equipo de la Unesp estudia un afloramiento calc\u00e1reo en la cima de Serra do Ton\u00e3: rocas que se formaron hace entre 125 y 113 millones de a\u00f1os<span class=\"media-credits\">MARIO ASSINE\/ UNESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>En ese trabajo, Assine y sus colaboradores mostraron que los estratos rocosos de aquella \u00e9poca que se conservan en Serra do Ton\u00e3 sugieren que las aguas de Tethys habr\u00edan, en primera instancia, avanzado hacia el sur por alg\u00fan camino desconocido, al este de la costa brasile\u00f1a. Al llegar a la regi\u00f3n que hoy es el sur de Bah\u00eda, las mismas habr\u00edan sido desviadas hacia el noroeste, invadiendo el interior del nordeste.<\/p>\n<p>Esta interpretaci\u00f3n se basa en el registro geol\u00f3gico que se conserva en las cuencas sedimentarias, recuperado en marcas petrificadas que el flujo de los r\u00edos entonces existentes dej\u00f3 en la regi\u00f3n. Esta conclusi\u00f3n contradice la reconstrucci\u00f3n paleogeogr\u00e1fica (de los paisajes antiguos) propuesta por el ge\u00f3logo experto en paleontolog\u00eda Mitsuru Arai a partir del estudio de f\u00f3siles marinos hallados en el nordeste. Arai y Assine coinciden en que las aguas que ocuparon la regi\u00f3n vinieron del Atl\u00e1ntico Norte. Sin embargo, difieren en cuanto al recorrido que habr\u00edan efectuado por el interior del antiguo continente.<\/p>\n<p>\u201cA mi entender, la conclusi\u00f3n de que el avance marino desde el nordeste habr\u00eda ocurrido a partir de aguas provenientes del sur constituye un absurdo\u201d, dice Arai, quien trabaj\u00f3 durante 37 a\u00f1os en Petrobras y actualmente es docente en la Unesp de Rio Claro. El ge\u00f3logo y paleont\u00f3logo present\u00f3 su escenario paleogeogr\u00e1fico en 2014, en el <em>Brazilian Journal of Geology<\/em>. \u201cEl mar lleg\u00f3 desde el norte\u201d, sostiene.<\/p>\n<p>Esa discordancia ha propiciado debates acalorados entre ellos. Para ambos, habr\u00eda que efectuar estudios m\u00e1s minuciosos en los afloramientos del Aptiense, en la cuenca sedimentaria del r\u00edo Parna\u00edba, para dilucidar definitivamente ese asunto.<\/p>\n<p><strong>Conexi\u00f3n con el presal<\/strong><br \/>\nLa investigaci\u00f3n de Assine en Araripe y en Serra do Ton\u00e3 se llev\u00f3 a cabo con financiaci\u00f3n de proyectos de la FAPESP y Petrobras. La industria petrolera est\u00e1 interesada en conocer mejor las rocas del final del Aptiense en el nordeste porque tienen la misma edad y la misma composici\u00f3n qu\u00edmica y geol\u00f3gica que las rocas que albergan las reservas de petr\u00f3leo del presal en las cuencas sedimentarias de Santos y Esp\u00edrito Santo, en la costa continental brasile\u00f1a. \u201cLas formaciones rocosas de esa \u00e9poca en el nordeste y en la costa continental guardan registros de la misma secuencia de eventos\u201d, explica Assine. \u201cAraripe y Serra do Ton\u00e3 funcionan como modelos para entender la cadena rocosa del presal, a la cual nuestro acceso es limitado\u201d.<\/p>\n<p>El ge\u00f3logo Webster Mohriak, experto en tect\u00f3nica de sal de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj), relata que en el Aptiense, de 125 a 113 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, el Atl\u00e1ntico Sur era un oc\u00e9ano abierto desde Argentina hasta la actual cuenca sedimentaria de Pelotas, en Rio Grande do Sul. Una cadena de monta\u00f1as volc\u00e1nicas denominada Alzamiento Rio Grande guardaba all\u00ed la entrada a un estrecho golfo marino, que terminaba al norte de lo que hoy es el litoral de Sergipe y Alagoas (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2014\/10\/14\/los-ecos-de-la-separacion-3\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 224<\/em><\/a>). Ese golfo ten\u00eda contornos similares a los del golfo del Mar Rojo, que separa \u00c1frica de la pen\u00ednsula Ar\u00e1biga y en 2014 y 2015, Mohriak present\u00f3 evidencias, en conferencias internacionales, de que el mecanismo de formaci\u00f3n de ambos fue id\u00e9ntico.<\/p>\n<div id=\"attachment_248244\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/054_atlantico.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248244\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/054_atlantico-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">MARIO ASSINE\/ UNESP<\/span><\/a> Cantera de Nova Olinda, en la cuenca del Araripe, estado de Cear\u00e1: calizas laminadas del Aptiense usadas como piedra de revestimiento<span class=\"media-credits\">MARIO ASSINE\/ UNESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Hacia el final del Aptiense, el clima de la Tierra se torn\u00f3 m\u00e1s \u00e1rido y el golfo marino del interior de Gondwana, entre lo que ser\u00eda Am\u00e9rica del Sur y \u00c1frica, pudo haberse secado totalmente. Con la evaporaci\u00f3n del agua, la sal precipit\u00f3 y form\u00f3 una gruesa capa que sell\u00f3 la materia org\u00e1nica en las capas de sedimentos existentes inmediatamente debajo, dando origen a las reservas de petr\u00f3leo del presal.<\/p>\n<p>Por encima de las capas de sal de las cuencas de la costa brasile\u00f1a, los ge\u00f3logos hallaron capas de suelo calc\u00e1reo marino, t\u00edpico de aguas salobres poco profundas, cubiertas por estratos de sedimentos depositados en un ambiente de mar profundo. Esa sucesi\u00f3n indica que, luego de secarse, el golfo volvi\u00f3 a inundarse, abri\u00e9ndose cada vez m\u00e1s hasta la corteza continental entre Brasil y \u00c1frica se separ\u00f3 por completo hace 100 millones de a\u00f1os, al final del Albiense.<\/p>\n<p><strong>Interpretaciones distintas<\/strong><br \/>\nSeg\u00fan Assine, las principales reconstrucciones de los continentes tal como eran en el pasado, como por ejemplo, las que realiz\u00f3 el ge\u00f3logo Christopher Scotese, de la Universidad de Texas en Arlington, en Estados Unidos, indican que las aguas del Atl\u00e1ntico Norte y del Atl\u00e1ntico Sur s\u00f3lo se encontraron una vez que Am\u00e9rica del Sur se separ\u00f3 finalmente de \u00c1frica. \u201cCon todo, esas reconstrucciones no tienen en cuenta que el mar invadi\u00f3 el interior de Gondwana en el Aptiense, hace unos 115 millones de a\u00f1os\u201d, explica. \u201cLas capas de <em>shale<\/em> que contienen f\u00f3siles marinos que hay sobre los dep\u00f3sitos de sal y de caliza laminada de la meseta de Araripe constituyen una clara evidencia de dicho avance\u201d.<\/p>\n<p>Recientemente, Assine recopil\u00f3 indicios de que el Araripe form\u00f3 parte de una cuenca sedimentaria mayor. Los dep\u00f3sitos de caliza que se encontraron all\u00ed ser\u00edan restos de sedimentos que se acumularon en una regi\u00f3n mucho m\u00e1s vasta, que abarcaba por lo menos Araripe y Serra do Ton\u00e3. Casi toda esa \u00e1rea fue erosionada durante los \u00faltimos 65 millones de a\u00f1os por los r\u00edos luego de que el nordeste se elev\u00f3 por encima del nivel del mar. Assine compara los dep\u00f3sitos del Araripe con lo que queda de un pastel festivo: \u201cEs la mayor porci\u00f3n que qued\u00f3 en el centro de la bandeja\u201d.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 1960, el ge\u00f3logo Oscar Gross Braun ya hab\u00eda identificado dos porciones menores de esa torta: Serra Negra, en Pernambuco, y Serra do Ton\u00e3, en Bah\u00eda. Ahora, Assine, Varej\u00e3o y los ge\u00f3logos Jos\u00e9 Perinotto y Lucas Warren, tambi\u00e9n de la Unesp, regresaron a esas formaciones para estudiarlas minuciosamente con herramientas modernas. En un trabajo conjunto con los ge\u00f3logos Bernardo Freitas, de la Universidad de Campinas (Unicamp), Renato Paes de Almeida, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y Virg\u00ednio Neumann, de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), identificaron dos secuencias de capas de rocas del Aptiense id\u00e9nticas a las secuencias con la misma edad existentes en el Araripe. En opini\u00f3n de Assine y sus colaboradores, tal coincidencia confirma que la meseta de Araripe y Serra do Ton\u00e3 ya hab\u00edan formado parte de la misma cuenca.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/052_055_atlanticosul_248.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-248246\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/052_055_atlanticosul_248-300x192.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"192\" \/><\/a>Esas secuencias de capas comienzan como dep\u00f3sitos de ambientes fluviales y a ellas les siguen rocas carbon\u00edferas y arcillosas que se formaron en las desembocaduras de r\u00edos y lagos. A partir de las estructuras y formas de las capas de arenisca del Ton\u00e3, los cient\u00edficos determinaron el sentido de las corrientes fluviales antiguas (paleocorrientes) y definieron hacia donde flu\u00edan las aguas de los r\u00edos que existieron ah\u00ed en aquel pasado distante. \u201cLas aguas flu\u00edan hacia el sur, sugiriendo que hab\u00eda tierras m\u00e1s altas al norte del Araripe\u201d, dice Assine. \u201cLo que queda claro es que el interior del nordeste ten\u00eda un relieve alto que funcionaba como una divisoria de aguas entre la cuenca del Parna\u00edba, en el estado de Maranh\u00e3o, y la formaci\u00f3n de la cual eran parte las cuencas de Araripe y de Tucano, donde se encuentra Serra do Ton\u00e3. Con esa barrera natural, el mar que invadi\u00f3 la regi\u00f3n s\u00f3lo pudo haber venido desde el sur hacia el norte, ingresando al continente por el fondo de los valles fluviales, en direcci\u00f3n contraria a la del flujo de los r\u00edos\u201d.<\/p>\n<p>Como los an\u00e1lisis de los f\u00f3siles de microorganismos y de peces sugieren que la fauna marina del Araripe y del Ton\u00e3 estaba emparentada con especies del oc\u00e9ano Tethys (un indicador de que las aguas habr\u00edan venido del norte), Assine intenta conciliar las evidencias contrapuestas. \u00c9l especula que podr\u00eda haber un paso en la costa ecuatorial de Brasil, la regi\u00f3n del litoral que se extiende desde el actual delta del r\u00edo Amazonas hasta Rio Grande do Norte, por el cual habr\u00edan ingresado las aguas de Tethys, recorriendo la regi\u00f3n donde hoy se encuentra la costa de los estados de Rio Grande do Norte, Alagoas y Sergipe, para reci\u00e9n entonces dirigirse finalmente hacia el sur e invadir el interior del nordeste hasta el Araripe. \u201cEste a\u00fan es un tema abierto\u201d, admite. \u201cLa costa ecuatorial brasile\u00f1a, as\u00ed como la cuenca del Parna\u00edba, todav\u00eda es poco conocida y podr\u00edamos tener sorpresas\u201d.<\/p>\n<p>Mitsuru Arai discrepa en cuanto a la existencia de la divisoria de aguas entre las cuencas del Parna\u00edba y del Araripe. \u201cEl contenido f\u00f3sil de las rocas halladas en una y otra cuenca es muy similar\u201d, dice. \u201cSi hubiese existido tal divisoria, la fauna y la flora de esas cuencas ser\u00edan diferentes entre s\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Arai tambi\u00e9n objeta el sentido de las corrientes de los r\u00edos primitivos de Ton\u00e3 propuesto por Assine y sus colaboradores. Para el paleont\u00f3logo, los dep\u00f3sitos de arenisca no se formaron por la actividad de r\u00edos, sino por corrientes marinas que se habr\u00edan producido cuando las cuencas del Parna\u00edba y del Araripe fueron invadidas por las aguas del oc\u00e9ano. Estas aguas provenientes del norte, habr\u00edan formado un inmenso canal marino en el interior del continente, similar al Canal de la Mancha, que separa Gran Breta\u00f1a de Francia.<\/p>\n<p>\u201cTambi\u00e9n necesitamos determinar c\u00f3mo eran las paleocorrientes de los r\u00edos y de los mares en la cuenca del Parna\u00edba\u201d, sugiere Arai. \u201cSi esas paleocorrientes discurrieron hacia el sur, yo gano la partida. Si fluyeron hacia el norte, Assine puede seguir polemizando\u201d.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1. <\/strong>Revaluaci\u00f3n de la geolog\u00eda de la cuenca del Araripe, nordeste de Brasil (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/20799\/reavaliacao-da-geologia-da-bacia-do-araripe-nordeste-do-brasil\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2004\/15786-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Apoyo a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Mario Luis Assine (Unesp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 78.939, 46<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Desarrollo de modelos de configuraci\u00f3n para grandes r\u00edos: Procesos y productos en bocas activas en la Amazonia brasile\u00f1a e implicaciones para las reconstrucciones paleogeogr\u00e1ficas del Ne\u00f3geno en la Amazonia y del Mesozoico gondw\u00e1nico en el noreste de Brasil y este de Australia (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/88292\/desenvolvimento-de-modelos-de-facies-para-grandes-rios-processos-e-produtos-em-barras-ativas-na-ama\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2014\/16739-8<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Apoyo a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Renato Paes de Almeida (IGc-USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 224.884,80<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nVAREJ\u00c3O, F. G; <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0195667116301203\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Upper Aptian mixed carbonate-siliciclastic sequences from Tucano Basin, Northeastern Brazil: Implications for paleogeographic reconstructions following Gondwana break-up<\/a>. <strong>Cretaceous Research<\/strong>. v. 67, p. 44-58. jul. 2016.<br \/>\nARAI, M. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S2317-48892014000100339&amp;script=sci_arttext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Aptian\/ Albian (Early Cretaceous) paleogeography of the South Atlantic: A paleontological perspective<\/a>. <strong>Brazilian Journal of Geology<\/strong>. v. 44 (2), p. 339-50. jun. 2014.<br \/>\nASSINE, M. L. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/pdf\/bjgeo\/v46n1\/2317-4889-bjgeo-46-01-00003.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Comments on paper by M. Arai \u201cAptian\/ Albian (Early Cretaceous) paleogeography of the South Atlantic: A paleontological perspective\u201d<\/a>. <strong>Brazilian Journal of Geology<\/strong>. v. 46 (1), p. 3-7. mar. 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Cuando el mar invadi\u00f3 el actual nordeste brasile\u00f1o y unific\u00f3 el Atl\u00e1ntico","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309],"coauthors":[103],"class_list":["post-248241","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248241","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248241"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248241\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248241"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248241"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248241"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=248241"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}