{"id":248260,"date":"2017-10-31T16:03:25","date_gmt":"2017-10-31T18:03:25","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=248260\/"},"modified":"2017-10-31T16:11:06","modified_gmt":"2017-10-31T18:11:06","slug":"las-apariencias-enganan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-apariencias-enganan\/","title":{"rendered":"Las apariencias enga\u00f1an"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_248262\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/063_orquideas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-248262\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/063_orquideas.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"349\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/063_orquideas.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/063_orquideas-700x814.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/063_orquideas-120x140.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/063_orquideas-250x291.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">B\u00e1rbara Leal\/ UNESP<\/span><\/a> Ibitipoca: partes vegetativas t\u00edpicas de <em>C. coccinea&#8230;<\/em><span class=\"media-credits\">B\u00e1rbara Leal\/ UNESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Flores de un rojo vivo pendiendo de los \u00e1rboles pueden ser vistas por quien recorre el Parque Estadual de Ibitipoca, en el sudeste del estado de Minas Gerais. Se trata de orqu\u00eddeas de un g\u00e9nero muy com\u00fan, que incluso se venden en supermercados. Lo curioso es que los expertos avezados pueden divisar ah\u00ed algo as\u00ed como mu\u00f1ecos con piezas intercambiables: follajes caracter\u00edsticos de una especie, con flores que las asemejan m\u00e1s a otras. Una se\u00f1al de que, a pesar de ser llamativas, y por eso pasibles de comercializaci\u00f3n, a\u00fan resta mucho por descubrir y comprender sobre estas plantas.<\/p>\n<p>No es nada nuevo que la naturaleza mezcle partes de organismos diferentes, usualmente, generando h\u00edbridos. Especulando con ello, la bi\u00f3loga B\u00e1rbara Leal decidi\u00f3 estudiar ese enigma en su maestr\u00eda, bajo la supervisi\u00f3n del bot\u00e1nico Eduardo Borba, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). A partir de identificaciones previas, ella esperaba hallar las orqu\u00eddeas <em>Cattleya coccinea<\/em> y <em>C. brevipedunculata<\/em>, aparte de h\u00edbridos entre ambas. No fue eso lo que descubri\u00f3, por medio de an\u00e1lisis gen\u00e9ticos, y por una sencilla raz\u00f3n. Tan s\u00f3lo la segunda de esas especies existe en Ibitipoca, y presenta una apariencia variable seg\u00fan el ambiente, tal como ella y otros colegas lo describen en un art\u00edculo publicado en agosto en la revista <em>Botanical Journal of de Linnean Society<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_248261\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/062_orquideas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248261\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/062_orquideas-300x250.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"250\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">B\u00e1rbara Leal\/ UNESP<\/span><\/a> &#8230;y de <em>C. brevipedunculata<\/em><span class=\"media-credits\">B\u00e1rbara Leal\/ UNESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>La hip\u00f3tesis de que la presencia de plantas con caracter\u00edsticas mezcladas de ambas especies podr\u00eda explicarse debido a la formaci\u00f3n de h\u00edbridos surgi\u00f3 del trabajo coordinado por la bot\u00e1nica Samantha Koehler, del Instituto de Biolog\u00eda de la Universidad de Campinas (IB-Unicamp), parte del doctorado de la ec\u00f3loga Jucelene Rodrigues en la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz de la Universidad de Sao Paulo (Esalq-USP), supervisada por la ingeniera agr\u00f3noma Elizabeth Veasey. Al analizar la clasificaci\u00f3n de las especies <em>C. coccinea<\/em> y <em>C. mantiqueirae<\/em>, apelando a datos gen\u00e9ticos, el grupo detect\u00f3 que los ejemplares de Ibitipoca, en el municipio de Lima Duarte, parec\u00edan estar m\u00e1s emparentados con <em>C. brevipedunculata<\/em>, tal como lo revelaron en el art\u00edculo publicado el a\u00f1o pasado en la revista <em>Plant Systematics and Evolution<\/em>. \u201cVarios estudios florales muestran que la vegetaci\u00f3n del lugar se asemeja a la de la formaci\u00f3n monta\u00f1osa conocida como Serra do Espinha\u00e7o\u201d, dice Koehler. Seg\u00fan ella, la composici\u00f3n del suelo define un bioma de matorral de altura, propicio para la vegetaci\u00f3n del interior del estado. \u201cLa distribuci\u00f3n de <em>C. brevipedunculata<\/em> se expandi\u00f3 y lleg\u00f3 hasta Serra da Mantiqueira, donde hall\u00f3 un h\u00e1bitat favorable\u201d. Resulta curioso, porque <em>C. coccinea<\/em> abunda en una regi\u00f3n bastante m\u00e1s cercana, en la Serra do Mar, estado de R\u00edo de Janeiro. \u201cEn una hora se llega a Lima Duarte\u201d, comenta la bot\u00e1nica. De ah\u00ed emerge la hip\u00f3tesis de una posible zona de hibridaci\u00f3n, un proceso que puede conducir al surgimiento de una nueva especie (<em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP, <em>edici\u00f3n n\u00b0 212<\/em>), que luego fue estudiada y refutada por Leal.<\/p>\n<p><strong>Versatilidad<\/strong><br \/>\nLas orqu\u00eddeas rojas de Ibitipoca en realidad pertenecen a la especie <em>C. brevipedunculata<\/em>, que prolifera en los t\u00f3rridos matorrales de altura de Serra do Espinha\u00e7o. \u201cEsa especie tan s\u00f3lo era conocida en ambientes abiertos y no hab\u00eda indicios de que presentara caracter\u00edsticas similares a las de la otra especie cuando crece a la sombra\u201d dice Borba. La sombra y humedad abundante es el h\u00e1bitat natural de la <em>C. coccinea<\/em>, del Bosque Atl\u00e1ntico. M\u00e1s all\u00e1 de su coloraci\u00f3n, rosa para las orqu\u00eddeas asoleadas, y rojo para las de la selva, una caracter\u00edstica diferencial entre ambas especies es el pseudobulbo, una estructura que almacena agua ubicada en la base de las hojas. En el caso de <em>C. coccinea<\/em> son alargadas y en <em>C. brevipedunculata<\/em> son esf\u00e9ricas, un formato m\u00e1s eficiente en situaciones de escasez h\u00eddrica. Las plantas que viven en \u00e1reas m\u00e1s soleadas tambi\u00e9n tienen hojas m\u00e1s gruesas y duras, frecuentemente de una coloraci\u00f3n rojiza debido a ciertos pigmentos que la protegen de la luz solar, contrastando con las otras de hojas largas y flexibles. Es otra estrategia de defensa ante condiciones adversas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/062_orquideas_248.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-248265\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/062_orquideas_248-300x230.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"230\" \/><\/a>El hallazgo de una especie disfrazada de otra fue una sorpresa que deja bien claro que confiar solamente en las apariencias puede llevar a equ\u00edvocos, una constataci\u00f3n que podr\u00eda parecer obvia, pero usualmente es ignorada. \u201cCientos de h\u00edbridos se infieren tan s\u00f3lo bas\u00e1ndose en su morfolog\u00eda\u201d, dice Borba. \u201cLa lecci\u00f3n que se aprende es que las diferencias pueden ser producto de una plasticidad fenot\u00edpica\u201d. El investigador se refiere a las caracter\u00edsticas cuya variaci\u00f3n es una respuesta a las condiciones ambientales, independientemente de la gen\u00e9tica. Ibitipoca, en Serra da Mantiqueira, es en este caso un terreno f\u00e9rtil, debido a la conjunci\u00f3n de \u00e1reas pedregosas, con una vegetaci\u00f3n t\u00edpica del matorral de altura, salpicadas de islas de selva densa y h\u00fameda del Bosque Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Para Borba, estos resultados llaman la atenci\u00f3n sobre la necesidad de expandir los procedimientos de clasificaci\u00f3n de las plantas m\u00e1s all\u00e1 de una t\u00e9cnica. No basta con el estudio de las caracter\u00edsticas visibles, el fenotipo. Tampoco basta con considerar la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica. En el caso de las plantas, queda claro que hay varias fuentes de informaci\u00f3n, tales como la gen\u00e9tica, la fisiolog\u00eda y la qu\u00edmica, que se conjugan para establecer una mejor clasificaci\u00f3n de las especies, y lo propio cuenta para la mayor\u00eda de los organismos. Esto que podr\u00eda denominarse taxonom\u00eda integral, est\u00e1 lejos de ser una idea novedosa, pero no es muy frecuente que sea el procedimiento adoptado, tal como hab\u00eda ocurrido hasta ahora con las orqu\u00eddeas de Ibitipoca. El profesor de la UFMG advierte sobre el inter\u00e9s por la conservaci\u00f3n en el caso de las orqu\u00eddeas, que habitualmente integran las listas de especies amenazadas de extinci\u00f3n, ya sea por destrucci\u00f3n del h\u00e1bitat o por cosecha excesiva para el comercio de plantas ornamentales. O tambi\u00e9n por una suma de ambos factores. \u201cUna clasificaci\u00f3n m\u00e1s adecuada de las poblaciones y de las especies nos permite elaborar estrategias para la conservaci\u00f3n y preservaci\u00f3n de las orqu\u00eddeas, en bancos de germoplasma o <em>in situ<\/em>\u201d, explica.<\/p>\n<div id=\"attachment_248266\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/sapos_248.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248266\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/sapos_248-300x162.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"162\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">C\u00c9LIO HADDAD\/ UNESP  <\/span><\/a> Del sur al norte: manchas amarillas en <em>P. burmeisteri<\/em> paulista&#8230;<span class=\"media-credits\">C\u00c9LIO HADDAD\/ UNESP  <\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Encuentros y desencuentros<\/strong><br \/>\nLa situaci\u00f3n taxon\u00f3mica de la <em>C. coccinea<\/em> tambi\u00e9n es objeto de un an\u00e1lisis m\u00e1s profundo, de acuerdo con Koehler. El estudio de 2015 revel\u00f3 una divergencia importante entre las poblaciones del estado de R\u00edo de Janeiro, en las localidades de Petr\u00f3polis y Nova Friburgo, y una en el estado de S\u00e3o Paulo, en S\u00e3o Jos\u00e9 do Barreiro. De ello podr\u00eda inferirse que ya son linajes completamente separados.<\/p>\n<p>M\u00e1s o menos por la misma regi\u00f3n, una rana arbor\u00edcola verde con manchas amarillas a los costados del cuerpo y azules en la parte trasera de los muslos, tambi\u00e9n parece ocultar una nueva especie, seg\u00fan la bi\u00f3loga Tuliana Brunes, quien actualmente cursa una pasant\u00eda de posdoctorado en la USP. Los an\u00e1lisis gen\u00e9ticos efectuados durante su doctorado en la Universidad de Porto, en Portugal, sugieren que <em>Phyllomedusa burmeisteri<\/em> se restringe a una regi\u00f3n de la Serra do Mar, en R\u00edo de Janeiro, donde se supone que hubo un refugio selv\u00e1tico hace alrededor de 1,3 millones de a\u00f1os. \u201cLa poblaci\u00f3n de esa zona se habr\u00eda diferenciado de los individuos que componen el resto de ese grupo\u201d, explica. Ella sostiene que se necesitan estudios m\u00e1s profundos, tanto desde el punto de vista gen\u00e9tico como reproductivo (el canto espec\u00edfico resulta esencial para que las hembras encuentren a los machos de su especie), lo cual confirma que las ranas arbor\u00edcolas actualmente clasificadas como <em>P. burmeisteri<\/em> en los estados de S\u00e3o Paulo, Minas Gerais, Esp\u00edrito Santo y en el sur de Bah\u00eda, en realidad corresponden a una especie diferente.<\/p>\n<div id=\"attachment_248264\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/065_orquideas_02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248264\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/065_orquideas_02-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">TULIANA BRUNES\/ USP<\/span><\/a> &#8230;y muslos azules de <em>P. bahiana<\/em><span class=\"media-credits\">TULIANA BRUNES\/ USP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Otro aspecto singular de estas especies de ranas arbor\u00edcolas, que permite trazar otro paralelismo con las orqu\u00eddeas, es una alteraci\u00f3n en el modelo de pigmentaci\u00f3n de la parte posterior de los muslos entre <em>P. burmeisteri<\/em> y <em>P. bahiana<\/em>, dos especies muy emparentadas, que habitan desde S\u00e3o Paulo hasta Sergipe. Este estudio ya lleva casi 25 a\u00f1os, desde que los zo\u00f3logos Jos\u00e9 Pombal Jr., del Museo Nacional de R\u00edo de Janeiro, y C\u00e9lio Haddad, de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), campus de R\u00edo Claro describieron una tendencia sur-norte en esas ranas arbor\u00edcolas. Las de S\u00e3o Paulo ten\u00edan muchas manchas amarillas en los muslos, mientras que las bahianas no ten\u00edan manchas. Entre esos dos extremos, hab\u00eda un escalonamiento intermedio que suger\u00eda una zona de hibridaci\u00f3n a mitad de camino. Por medio de un muestreo m\u00e1s extenso e intensivo, Tuliana Brunes y sus colegas, entre los que se encuentra Haddad, han comprobado que la distribuci\u00f3n de ese modelo de coloraci\u00f3n no respeta los l\u00edmites de las especies. Al contrario de lo que pudo comprobarse en las orqu\u00eddeas, las ranas arbor\u00edcolas producen efectivamente h\u00edbridos, seg\u00fan revela el art\u00edculo publicado en 2014 en la revista <em>Zoologica Scripta<\/em>. Brunes detect\u00f3 se\u00f1ales gen\u00e9ticas de una hibridaci\u00f3n antigua en el estado de Esp\u00edrito Santo, al sur del r\u00edo Doce, y otra actual en el sur de Bah\u00eda.<\/p>\n<p>Lo sorprendente fue que estas zonas h\u00edbridas no parecen ser la causa de la coloraci\u00f3n considerada intermedia en los muslos de los animales: el estudio revela que es un patr\u00f3n com\u00fan a ambas especies. Una vez m\u00e1s, la apariencia no ayuda. \u201cCreemos que la causa ser\u00eda la selecci\u00f3n natural, las manchas amarillas servir\u00edan como aviso a los predadores de que aquellas ranas tienen toxinas en la piel\u201d, explica. Y son muchas toxinas, puesto que en estos animales ya se han aislado una serie de sustancias qu\u00edmicas con potencial farmacol\u00f3gico (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2007\/03\/01\/la-boticaria-del-desierto\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP, <em>edici\u00f3n n\u00b0 133<\/em><\/a>). Una serpiente podr\u00eda tragarse a una de estas ranas y regurgitarla viva al percibir las sustancias nocivas en su boca. Seg\u00fan Brunes, la coloraci\u00f3n se encuentra en una parte de los muslos normalmente oculta, pero las ranas <em>Phyllomedusa<\/em> disponen de un sistema de comunicaci\u00f3n visual, mediante el cual, al extender sus patas traseras, esos colores quedan a la vista. Esta tendencia a un patr\u00f3n amarillo supondr\u00eda una ventaja para su supervivencia, hip\u00f3tesis que a\u00fan requiere de otros estudios que la corroboren.<\/p>\n<p>Si trazamos un paralelo, tanto orqu\u00eddeas como ranas arbor\u00edcolas llaman la atenci\u00f3n sobre un aspecto que usualmente no se tiene en cuenta al momento de secuenciar material gen\u00e9tico para clasificar animales y plantas: las adaptaciones al ambiente ocurren con frecuencia, resultan esenciales para la supervivencia y no necesariamente dan origen a nuevas especies.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> Sistem\u00e1tica molecular, modelos de diversificaci\u00f3n y conservaci\u00f3n de orqu\u00eddeas brasile\u00f1as (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/4188\/sistematica-molecular-padroes-de-diversificacao-e-conservacao-de-orquideas-brasileiras\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2006\/55121-3<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Programa Joven Investigador; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Samantha Koehler (Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 266.360,99<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Filogeograf\u00eda, gen\u00e9tica de poblaciones y clasificaci\u00f3n de especies del complejo <em>Cattleya coccinea<\/em> (Orquidaceae) (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/46222\/filogeografia-genetica-de-populacoes-e-delimitacao-de-especies-do-complexo-cattleya-coccinea-orqui\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2011\/18532-3<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Apoyo a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Elizabeth Ann Veasey (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 112.022,18<br \/>\n<strong>3.<\/strong> Biogeograf\u00eda, filogeograf\u00eda y diversificaci\u00f3n de anuros end\u00e9micos del Bosque Atl\u00e1ntico de Brasil (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/4005\/biogeografia-filogeografia-e-diversificacao-de-anuros-endemicos-da-mata-atlantica-do-brasil\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2005\/52727-5<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Programa Joven Investigador; <strong>Investigador responsable<\/strong> Jo\u00e3o Alexandrino (Unifesp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 307.302,27<br \/>\n<strong>4.<\/strong> Especiaci\u00f3n de anfibios anuros en biomas de altitud (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/2033\/especiacao-de-anfibios-anuros-em-ambientes-de-altitude\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2008\/50928-1<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> C\u00e9lio Haddad (Unesp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 1.407.985,13<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nLEAL, B. S. S. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/boj.12437\/abstract\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">When hybrids are not hybrids: A case study of a putative hybrid zone between <em>Cattleya coccinea<\/em> and <em>C. brevipedunculata<\/em> (<em>Orchidaceae<\/em>)<\/a>. <strong>Botanical Journal of the Linnean Society<\/strong>. v. 181, n. 4, p. 621-39. Ago. 2016.<br \/>\nRODRIGUES, J. F.<em> et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s00606-014-1156-z\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Species delimitation of <em>Cattleya coccinea<\/em> and <em>C. mantiqueirae<\/em> (<em>Orchidaceae<\/em>): Insights from phylogenetic and population genetics analyses<\/a>. <strong>Plant Systematics and Evolution<\/strong>. v. 301, n. 5, p. 1345-59. May. 2015.<br \/>\nBRUNES, T. O. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/zsc.12079\/abstract\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Species limits, phylogeographic and hybridization patterns in Neotropical leaf frogs (<em>Phyllomedusinae<\/em>)<\/a>. <strong>Zoologica Scripta<\/strong>. v. 43, n. 6, p. 586-604. Nov. 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudios gen\u00e9ticos y ecol\u00f3gicos revelan procesos evolutivos","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,278,282,293,300,335],"coauthors":[1601],"class_list":["post-248260","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-biologia-es","tag-botanica-es","tag-ecologia-es","tag-evolucion","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248260","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248260"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248260\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248260"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248260"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248260"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=248260"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}