{"id":248268,"date":"2017-10-31T16:04:24","date_gmt":"2017-10-31T18:04:24","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=248268\/"},"modified":"2017-10-31T16:11:29","modified_gmt":"2017-10-31T18:11:29","slug":"america-acuatica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/america-acuatica\/","title":{"rendered":"Am\u00e9rica acu\u00e1tica"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/066_peixes.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-248269\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/066_peixes.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"451\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/066_peixes.jpg 665w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/066_peixes-120x180.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/066_peixes-250x376.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos, tomadas en el acuario de S\u00e3o Paulo<\/span><\/a>En Am\u00e9rica del Sur, la diversidad de peces incluso es mayor de lo que se pensaba. Mientras que hace menos de 20 a\u00f1os, las estimaciones que contemplaban 8 mil especies eran consideradas una exageraci\u00f3n, las m\u00e1s de 100 especies descritas en la \u00faltima d\u00e9cada permiten estimarla actualmente en alrededor de 9 mil especies. Entre ellas, una cifra relativamente baja, que va del 4% al 10%, se encuentra bajo amenaza de extinci\u00f3n, mientras que en Am\u00e9rica del Norte y Europa, esos \u00edndices son de 27% y 37% respectivamente. No obstante, aqu\u00ed, el avance del desmonte, de la urbanizaci\u00f3n, de los embalses fluviales, entre otros factores, amenaza ese bienestar relativo. Eso es lo que revela el art\u00edculo del bi\u00f3logo Roberto Reis, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Rio Grande do Sul (PUC-RS), publicado en una <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/jfb.2016.89.issue-1\/issuetoc\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">edici\u00f3n especial de <em>Journal of Fish Biology<\/em> lanzada en el mes de julio<\/a>, que aporta datos in\u00e9ditos acerca de la conservaci\u00f3n de los h\u00e1bitats acu\u00e1ticos: no s\u00f3lo en lo referente a r\u00edos y mar, sino tambi\u00e9n en cuanto a manglares, estuarios, lagunas costeras, lagos y arroyos.<\/p>\n<p>Los estuarios, m\u00e1s sensibles a las alteraciones ocasionadas de la actividad humana que los grandes cuerpos de agua, son sitios importantes para la reproducci\u00f3n y cr\u00eda de los peces que habitan tanto en r\u00edos como en el mar. Adem\u00e1s, las lagunas y arroyos cobijan especies end\u00e9micas que, al no existir en otro lugar, pueden resultar extintas cuando se alteran esos ecosistemas. \u201cEspecialmente en las costas del nordeste y sudeste de Brasil, hay muchas lagunas que ni siquiera figuran en los mapas y se convierten en pantanos o se secan por completo a ra\u00edz del drenaje y la acumulaci\u00f3n de sedimentos, impidiendo saber si hab\u00eda especies end\u00e9micas\u201d, dice la bi\u00f3loga Ana Cristina Petry, del N\u00facleo de Ecolog\u00eda y Desarrollo Socioambiental de Maca\u00e9, en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ).<\/p>\n<p>En un trabajo conjunto con un equipo de cient\u00edficos de Piau\u00ed a Mar del Plata, Argentina, Petry recopil\u00f3 datos de 103 lagunas de la costa atl\u00e1ntica del continente, que sumaron alrededor de 5.400 kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>) de superficie y una cifra variable de especies: desde tan s\u00f3lo una hasta 76. Hay un dato alarmante: alrededor del 80% de las lagunas estudiadas no est\u00e1n contempladas como unidades de conservaci\u00f3n. \u201cLas lagunas costeras prestan servicios ecosist\u00e9micos importantes como sitios de reproducci\u00f3n y cr\u00eda, no s\u00f3lo para peces marinos y de agua dulce, sino para insectos, anfibios, reptiles y aves, aparte de ser sitios de pesca\u201d, explica. Varias de las lagunas en estudio sufrieron, a lo largo de d\u00e9cadas, profundas modificaciones en cuanto a su \u00e1rea y diversidad de especies.<\/p>\n<p>Una amenaza reside en la introducci\u00f3n de especies ex\u00f3ticas, que compiten por el alimento y las \u00e1reas de reproducci\u00f3n con las nativas, causando un desequilibrio al sistema. En el caso de las peque\u00f1as lagunas costeras nordestinas, con una superficie menor a 1 km<sup>2<\/sup>, esas especies for\u00e1neas representan el 50% de las especies.<\/p>\n<p>Otros ambientes acu\u00e1ticos sensibles a la actividad humana son los arroyos, cuyas dimensiones son menores a las de los r\u00edos y normalmente se encuentran cerca de la selva. Los organismos que pululan en sus aguas dependen del alimento que aquella les aporta en forma de hojas, frutos e insectos. Algunos arroyos forman microcuencas independientes de las grandes cuencas hidrogr\u00e1ficas y se encuentran incluso m\u00e1s amenazados por el desmonte y la contaminaci\u00f3n. Ese es el caso del r\u00edo Mato Grosso, que, a pesar de su nombre, es un arroyo en el estado de R\u00edo de Janeiro. La bi\u00f3loga Rosana Mazzoni, de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj), analiz\u00f3 la fauna de tres segmentos diferentes de ese arroyo: uno bien preservado, con aguas transparentes donde no penetra la luz, dado el dosel cerrado que forman los \u00e1rboles sobre el mismo, un segundo tramo, donde la selva fue parcialmente talada y un tercero, donde el desmonte es total, con bastante incidencia de luz y aguas turbias debido al exceso de algas y a la erosi\u00f3n de las costas.<\/p>\n<div id=\"attachment_248271\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/067_peixes.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248271\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/067_peixes-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos, tomadas en el acuario de S\u00e3o Paulo<\/span><\/a> Piraruc\u00fa: pesca controlada en la Amazonia, aunque no se sabe cu\u00e1ntas especies se encuentran amenazadas<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos, tomadas en el acuario de S\u00e3o Paulo<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Impacto<\/strong><br \/>\nLa bi\u00f3loga y sus colaboradores detectaron disparidades significativas en esos sitios, en cuanto a la densidad pisc\u00edcola y su pauta alimentaria. Mientras que cinco especies de peces se hallan presentes en cada uno de esos lugares, la zona sin selva propici\u00f3 la proliferaci\u00f3n de animales tolerantes a los sedimentos, como son los casos del plecostomo punteado (<em>Hypostomus <\/em>punctatus) y el vulgarmente conocido como \u201climpia vidrio\u201d (<em>Parotocinclus maculicauda<\/em>), dos especies cuyo nombre popular es vieja del agua. Adem\u00e1s, mientras que en el \u00e1rea preservada la principal fuente de alimento de los peces eran invertebrados tales como larvas, en las zonas de desmonte esa dieta la suplantaban con detritos, materia org\u00e1nica y algas, que se tornan abundantes en ausencia de una cobertura forestal, gracias a una mayor incidencia lum\u00ednica que propicia la fotos\u00edntesis. \u201cEn este caso, la remoci\u00f3n de la selva al menos no extingui\u00f3 especies, las cuales lograron adaptarse\u201d, dice Mazzoni. \u201cEmpero, la densidad de algunas de ellas es bastante variable seg\u00fan las condiciones locales\u201d. Del mismo modo que las viejas del agua proliferan en las \u00e1reas degradadas, las mojarras <em>Astyanax taeniatus<\/em> y <em>Characidium vidali<\/em>, que abundan en las \u00e1reas preservadas, van torn\u00e1ndose m\u00e1s raras a medida que aumenta el desmonte.<\/p>\n<p>El bi\u00f3logo M\u00e1rio Barletta, editor de la edici\u00f3n especial del <em>Journal of Fish Biology<\/em> y docente de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE) hace hincapi\u00e9 en la necesidad de encauzar las pol\u00edticas de conservaci\u00f3n acorde a datos cient\u00edficos, algo que no siempre se realiza. \u201cEl desarrollo econ\u00f3mico es necesario, pero se debe tener siempre en cuenta el impacto que ocasiona en el ambiente\u201d, recomienda. El investigador pone \u00e9nfasis en las grandes obras de infraestructura, cuya ejecuci\u00f3n no siempre es precedida de estudios. En uno de los casos en los que s\u00ed se hizo, \u00e9l pudo hacer un mapeo de la fauna de un \u00e1rea de estuario previamente, durante y despu\u00e9s de un dragado para la construcci\u00f3n de una terminal portuaria en el complejo estuarino de la bah\u00eda de Paranagu\u00e1, en el estado de Paran\u00e1. El gradiente de salinidad de los estuarios \u2012una transici\u00f3n entre r\u00edo y mar\u2012 favorece tanto a peces como a crust\u00e1ceos.<\/p>\n<p>El dragado, donde se extraen sedimentos del fondo, se realiza en \u00e1reas portuarias para profundizarlas y posibilitar que atraquen grandes buques. \u201cLa acumulaci\u00f3n de sedimentos en el fondo se produce, en parte, porque las costas de los r\u00edos fueron taladas. La selva retiene esos materiales y no deja que vayan a parar al agua\u201d, explica Barletta. Si no hubiera vegetaci\u00f3n en la zona, poco tiempo despu\u00e9s del dragado, el mismo vuelve a ser necesario, porque los sedimentos tienden a acumularse nuevamente en el lecho.<\/p>\n<p>En el estudio del estuario de la bah\u00eda de Paranagu\u00e1, una importante \u00e1rea de pesca artesanal, lugar de reproducci\u00f3n y cr\u00eda de peces marinos y estuarinos, ciertas especies de importancia comercial local, tales como la especie que en Brasil denominan <em>betara o<\/em> <em>papa-terra<\/em> (<em>Menticirrhus americanus<\/em>) y la corvinata blanca (<em>Cynoscion leiarchus<\/em>) pr\u00e1cticamente desaparecieron durante e inmediatamente despu\u00e9s de la obra. Simult\u00e1neamente y atra\u00eddos por los peces muertos, los bagres <em>Cathorops spixii<\/em> y <em>Aspistor luniscutis<\/em> incrementaron hasta 10 veces su densidad durante la ejecuci\u00f3n de la obra. Barletta y otros investigadores involucrados en el estudio determinaron, por lo tanto, que los dragados deber\u00edan hacerse entre el final de la estaci\u00f3n lluviosa y el inicio de la seca, cuando no se registra actividad reproductiva en el \u00e1rea. \u201cGracias al estudio previo, determinamos la mejor \u00e9poca para la realizaci\u00f3n de la obra y reducir su impacto\u201d, comenta.<\/p>\n<div id=\"attachment_248270\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/066_peixes_02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-248270\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/066_peixes_02-762x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"403\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos, tomadas en el acuario de S\u00e3o Paulo<\/span><\/a> Cachama (<em>Colossoma macropomum<\/em>): la diversidad gen\u00e9tica puede alterarse por interferencias en la Cuenca Amaz\u00f3nica<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos, tomadas en el acuario de S\u00e3o Paulo<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Pl\u00e1stico<\/strong><br \/>\nIncluso cuando se respeta la \u00e9poca de reproducci\u00f3n de los peces, existe una amenaza creciente que incide en el inicio de la vida de estos animales: la presencia de pl\u00e1stico en los cuerpos de agua. En otro estudio publicado en el mismo fasc\u00edculo, Barletta intentaba enumerar las especies presentes en los manglares del estuario del r\u00edo Goiana, en la costa de Pernambuco, seg\u00fan las fases de la luna. De acuerdo con el bi\u00f3logo, los estudios de poblaciones de peces normalmente tienen en cuenta escalas temporales de meses y a\u00f1os, raramente ciclos lunares o per\u00edodos de d\u00edas o semanas. Sin embargo, en esos breves intervalos puede percibirse una relaci\u00f3n m\u00e1s directa entre el h\u00e1bitat y sus recursos (alimentaci\u00f3n, resguardo, protecci\u00f3n ante predadores y otros comportamientos).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de enumerar las especies, en todas las \u00e1reas estudiadas se hallaron micro y macropl\u00e1sticos (fragmentos menores o mayores a 5 mil\u00edmetros, respectivamente), en densidades similares a las de los huevos y larvas de la tercera especie m\u00e1s abundante, la sardina (<em>Rhinosardinia bahiensis<\/em>). Durante el per\u00edodo de luna menguante, cuando hay menos zooplancton (larvas y cr\u00edas muy peque\u00f1as), es justamente cuando se detecta mayor cantidad de micropl\u00e1sticos, como resultado de la degradaci\u00f3n de botellas PET, bolsas, hilos y redes de pesca, bajo los efectos del sol y el agua.<\/p>\n<p>La presencia de esos residuos en los manglares es especialmente alarmante, ya que es en esos ecosistemas donde viven las larvas, alevinos y cr\u00edas de otros animales acu\u00e1ticos hasta alcanzar una edad segura que les permite migrar hacia un r\u00edo, estuario o al oc\u00e9ano. \u201cAl compartir el h\u00e1bitat de los peces y larvas, el micropl\u00e1stico puede ser ingerido incorpor\u00e1ndose a la cadena tr\u00f3fica, junto con los contaminantes que contiene, tales como cadmio, cobre y zinc\u201d, explica Barletta. Esto significa que los contaminantes no s\u00f3lo afectar\u00e1n a los seres que comieron el micropl\u00e1stico, sino que pasar\u00e1n a sus predadores y, sucesivamente, a los que se alimentan de ellos, llegando a los seres humanos.<\/p>\n<div id=\"attachment_248272\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/069_peixes.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248272\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/069_peixes-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos, tomadas en el acuario de S\u00e3o Paulo<\/span><\/a> Pez gato de cola roja (<em>Phractocephalus hemioliopterus<\/em>): su dieta incluye otros peces, lo que aumenta el riesgo de contaminaci\u00f3n por mercurio<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos, tomadas en el acuario de S\u00e3o Paulo<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Pesca<\/strong><br \/>\nEse es el motivo por el cual, los proyectos de conservaci\u00f3n deben tener en cuenta el factor humano. En el caso del piraruc\u00fa (<em>Arapaima sp.<\/em>), por ejemplo, pese a que su pesca se encuentra prohibida en el estado de Amazonas, se comercializa ampliamente all\u00ed. Una posible soluci\u00f3n ser\u00eda lo que se denomina manejo comunitario. El bi\u00f3logo Thiago Petersen, quien realiza un doctorado en el Instituto de Investigaciones de la Amazonia (Inpa) estudi\u00f3 de cerca la recuperaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n de piraruc\u00fas de la Reserva de Desarrollo Sostenible Piaga\u00e7u-Purus, uno de los pocos sitios donde ese pez, de h\u00e1bitat lacustre, puede pescarse en Amazonas.<\/p>\n<p>\u201cEn el caso del manejo comunitario se efect\u00faa un recuento de la poblaci\u00f3n de piraruc\u00fas de cada lago, y a continuaci\u00f3n se genera un plan de gesti\u00f3n con la comunidad, en el cual se establecen cu\u00e1les lagos permitir\u00e1n la pesca comercial, cu\u00e1les s\u00f3lo para el consumo de la comunidad y aquellos en los que no se puede pescar\u201d, dice Petersen. En los lugares donde ese modelo de gesti\u00f3n es m\u00e1s antiguo, como es el caso de la Reserva de Desarrollo Sostenible Mamirau\u00e1, tambi\u00e9n en Amazonas, se permite la extracci\u00f3n de hasta un 30% de la poblaci\u00f3n pisc\u00edcola por a\u00f1o. En las \u00e1reas que reci\u00e9n se inician en el empleo del manejo comunitario, tal el caso de Piaga\u00e7u-Purus, se estipula un l\u00edmite m\u00e1s conservador, que va de un 8% a un 10%. En este caso, el esfuerzo dio resultado: desde 2008, cuando se implement\u00f3 ese tipo de manejo, hasta 2014, el aumento de las poblaciones del pez fluctu\u00f3 entre un 62% y un 99%.<\/p>\n<p>Pese a algunas tentativas exitosas de preservaci\u00f3n, Leandro Castello, coautor del art\u00edculo sobre piraruc\u00fas y docente del Virginia Polytechnic Institute and State University, en Estados Unidos, advierte que falta informaci\u00f3n para conocer con mayor precisi\u00f3n cu\u00e1ntas son las especies amenazadas. \u201cEn la Amazonia, por ejemplo, la degradaci\u00f3n de esos ecosistemas es relativamente baja, pero esto est\u00e1 cambiando aceleradamente y es cuesti\u00f3n de tiempo hasta que el panorama se altere por completo\u201d, afirma. Uno de los factores que afectan directamente a los peces amaz\u00f3nicos son las centrales hidroel\u00e9ctricas. \u201cLos peces incluso atraviesan los embalses para desovar en los tramos altos del r\u00edo\u201d, relata Roberto Reis. \u201cSin embargo, cuando los huevos descienden por el r\u00edo y llegan a una represa, ya no hay corriente que los empuje y quedan fondeados en un lecho sin ox\u00edgeno y mueren. Los que quedan, son engullidos por los millones de mojarras que habitan en las represas\u201d.<\/p>\n<p>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\nREIS, R. E. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/jfb.13016\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Fish biodiversity and conservation in South America<\/a>.<strong> Journal of Fish Biology<\/strong>. v. 89, p. 1-16. Jul. 2016.<br \/>\nLOB\u00d3N-CERVI\u00c1, J. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/jfb.12973\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Effects of riparian forest removal on the trophic dynamics of a Neotropical stream fish assemblage<\/a><strong>. Journal of Fish Biology<\/strong>. v. 89, p. 50-64. Jul. 2016.<br \/>\nBARLETTA, M. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/jfb.12999\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Effects of dredging operations on the demersal fish fauna of a South American tropical-subtropical transition estuary<\/a>.<strong> Journal of Fish Biology<\/strong>. v. 89, p. 890-920. Jul. 2016.<br \/>\nLIMA, A. R. A. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/jfb.12838\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Changes in the composition of ichthyoplankton assemblage and plastic debris in mangrove creeks relative to moon phases<\/a>. <strong>Journal of Fish Biology<\/strong>. v. 89, p. 619-40. Jul. 2016.<br \/>\nPETERSEN, T. A. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/jfb.12968\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Recovery of <em>Arapaima <\/em>sp. populations by community-based management in floodplains of the Purus River, Amazon<\/a>. <strong>Journal of Fish Biology<\/strong>. v. 89, p. 241-48. Jul. 2016.<br \/>\nPETRY, A. C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/jfb.13011\/abstract\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Fish composition and species richness in eastern South American coastal lagoons: Additional support for the freshwater ecoregions of the world<\/a>. <strong>Journal of Fish Biology<\/strong>. v. 89, p. 280-314. Jul. 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La degradaci\u00f3n de h\u00e1bitats podr\u00eda amenazar la diversidad de peces","protected":false},"author":576,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,278,269,331,335],"coauthors":[1539],"class_list":["post-248268","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-biologia-es","tag-ambiente-es","tag-sostenibilidad","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248268","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/576"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248268"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248268\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248268"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=248268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}