{"id":248504,"date":"2017-11-09T14:50:51","date_gmt":"2017-11-09T16:50:51","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=248504\/"},"modified":"2017-11-09T14:50:51","modified_gmt":"2017-11-09T16:50:51","slug":"la-disputa-de-los-grandes-journals","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-disputa-de-los-grandes-journals\/","title":{"rendered":"La disputa de los grandes <em>journals<\/em>"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/034-037_megajournals_250-info4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-248507\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/034-037_megajournals_250-info4-938x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"327\" \/><\/a>Los mega <em>journals<\/em>, revistas cient\u00edficas que publican una gran cantidad de art\u00edculos de acceso abierto en internet, viven momentos de ebullici\u00f3n. En septiembre, el liderazgo de ese nicho de peri\u00f3dicos cient\u00edficos cambi\u00f3 de manos por primera vez, cuando <em>Scientific Reports<\/em>, la publicaci\u00f3n del grupo Springer Nature desde 2011 public\u00f3, en un intervalo de 30 d\u00edas, un total de 1.940 <em>papers<\/em>. La revista super\u00f3 a <em>PLOS ONE<\/em>, la respetada publicaci\u00f3n lanzada en 2006 por Public Library of Sience (PLOS), una organizaci\u00f3n sin fines de lucro, que en aquel mes, public\u00f3 1.746 art\u00edculos. En agosto, <em>PLOS ONE <\/em>hab\u00eda logrado mantenerse al frente por un estrecho margen de 40 art\u00edculos.<\/p>\n<p>Ambas publicaciones difunden <em>papers<\/em> de un amplio espectro de disciplinas, que incluyen las ciencias, ingenier\u00edas y matem\u00e1tica, aunque <em>PLOS ONE<\/em> re\u00fane un mayor conjunto de art\u00edculos en el campo de las ciencias de la vida y la nueva l\u00edder, en el de las ciencias naturales. El ascenso de <em>Scientific Reports<\/em> se explica por un conjunto de factores. Una de las ventajas competitivas reside en el factor de impacto, un indicador de la repercusi\u00f3n de la producci\u00f3n cient\u00edfica publicada. Actualmente, ese \u00edndice es de 5,2. Esto significa que los art\u00edculos publicados en la revista entre 2013 y 2014, sumaron, en promedio, 5,2 citas en otros <em>papers<\/em> en 2015. Este \u00edndice parece bajo cuando se lo compara con el de otros peri\u00f3dicos del grupo, siendo que el factor de impacto de la revista <em>Nature<\/em>, por ejemplo, es de 38,1. Pero en realidad, se trata de un \u00edndice robusto para un tipo de revista que s\u00f3lo existe en internet, publica un gran c\u00famulo de art\u00edculos y no exige que los autores presenten novedades en sus manuscritos, basta que los datos sean s\u00f3lidos.<\/p>\n<p>En tanto, <em>PLOS ONE <\/em>ha visto descender su factor de impacto a lo largo del tiempo, ostentando actualmente un \u00edndice de 3, frente a otro de 4,4 en 2010. Seg\u00fan la bi\u00f3loga V\u00e9ronique Kiermer, editora ejecutiva de las revistas <em>PLOS<\/em>, hay que relativizar la importancia del factor de impacto en una categor\u00eda de revistas que publica art\u00edculos de \u00e1reas variadas, cada cual con una cifra tradicional de citas, y que ofrece menos restricciones que los peri\u00f3dicos tradicionales, admitiendo incluso <em>papers<\/em> sobre investigaciones que arribaron a resultados negativos o inconclusos. \u201cEse tipo de art\u00edculos, naturalmente recibe pocas citas\u201d, escribi\u00f3 Kiermer en el <em>blog<\/em> de PLOS en julio. No obstante, ella avala la difusi\u00f3n de ese tipo de <em>paper<\/em> como forma de evitar la publicaci\u00f3n de resultados parciales o sesgados de investigaciones. El auge de <em>PLOS ONE<\/em> se registr\u00f3 en el a\u00f1o 2013, cuando public\u00f3 31.509 art\u00edculos. En 2015, el total anual fue de 28.105.<\/p>\n<p>Otro de los contrapuntos del reto entre las revistas se relaciona con la capacidad de publicar art\u00edculos r\u00e1pidamente, una cualidad muy valorada por los autores que recurren a los mega <em>journals<\/em>. Un estudio reciente, realizado por el experto estadounidense en bibliometr\u00eda, Phil Davis, compar\u00f3 los plazos de aceptaci\u00f3n y de publicaci\u00f3n en ambos peri\u00f3dicos cient\u00edficos, luego de analizar un conjunto de 100 art\u00edculos de cada uno de ellos. El tr\u00e1mite de publicaci\u00f3n de un art\u00edculo en la <em>Scientific Reports<\/em>, incluyendo todas las etapas del proceso de revisi\u00f3n por pares, demand\u00f3 99 d\u00edas, frente a los 132 que le demanda a <em>PLOS ONE<\/em>. Una vez que se acepta el art\u00edculo, <em>PLOS ONE <\/em>lo publica con mayor prontitud: 19 d\u00edas, en promedio, ante los 27 de su competidora. Con todo, sumando ambos plazos, la ventaja de <em>Scientific Reports<\/em> fue de 25 d\u00edas. Un estudio que investigadores de Finlandia realizaron en 2013 revel\u00f3 que el plazo de publicaci\u00f3n en las revistas cient\u00edficas tradicionales oscila entre 9 y 18 meses, dependiendo del \u00e1rea del conocimiento.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/034-037_megajournals_250-info3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-248506\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/034-037_megajournals_250-info3-300x196.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"196\" \/><\/a>Datos brutos<br \/>\n<\/strong>Otra de las diferencias de la revista del grupo Springer Nature est\u00e1 relacionada con las exigencias que se les hacen a los autores. Mientras <em>PLOS ONE<\/em> obliga a los mismos a almacenar los datos brutos de sus investigaciones en repositorios abiertos, con la finalidad de que puedan consultarlos otros investigadores, su competidora del grupo Nature tan s\u00f3lo recomienda esa medida de transparencia.<\/p>\n<p>Los grandes <em>journals<\/em> constituyeron una gran novedad del mundo de las publicaciones cient\u00edficas en los \u00faltimos 10 a\u00f1os. Florecieron con un modelo de negocios diferente al de los peri\u00f3dicos cient\u00edficos tradicionales, enfoc\u00e1ndose en la difusi\u00f3n de la informaci\u00f3n cient\u00edficas en internet. Su funcionamiento es de acceso abierto, en el cual, cualquier interesado puede leer los art\u00edculos en la web sin tener que pagar un canon por ello. Los beneficios no provienen de suscripciones ni de la comercializaci\u00f3n de anuncios, sino exclusivamente de una tasa que abonan los autores de los art\u00edculos, donde cada <em>paper<\/em>, una vez sometido a la revisi\u00f3n por pares y aceptado para su publicaci\u00f3n, cuesta un monto determinado. Un factor importante de este modelo es el bajo rechazo de art\u00edculos. La revista <em>PLOS ONE<\/em>, por ejemplo, publica un 65% a un 70% de los manuscritos que recibe. <em>Scientific Reports <\/em>es m\u00e1s selectiva: publica alrededor del 55% de los<em> papers<\/em> que le env\u00edan.<\/p>\n<p>Durante 10 a\u00f1os, <em>PLOS ONE<\/em> domin\u00f3 el universo de los mega <em>journals<\/em>. Con un cuerpo de revisores de alto nivel, desafi\u00f3 la idea de que el medio digital <em>online <\/em>era impropio para la divulgaci\u00f3n de contenido cient\u00edfico de calidad, si bien acepta art\u00edculos independientemente del nivel de novedad de sus hallazgos. As\u00ed fue acumulando prestigio. \u201cLos investigadores brasile\u00f1os de varias disciplinas son proclives a publicar en la <em>PLOS ONE<\/em> porque la revista es apreciada por las evaluaciones de varios programas de posgrado\u201d, dice Abel Packer, coordinador de la biblioteca electr\u00f3nica SciELO Brasil, en referencia al sistema Qualis, de la Coordinaci\u00f3n de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes), que otorga un gran peso a los <em>papers<\/em> publicados en ese peri\u00f3dico en \u00e1reas tales como biotecnolog\u00eda e ingenier\u00edas. \u201cEsto no se observa a\u00fan en el caso de la <em>Scientific Reports<\/em>, que es una revista bastante m\u00e1s reciente\u201d. En la <em>PLOS ONE<\/em>, los autores brasile\u00f1os ostentan el 1,77% de los registros de art\u00edculos, seg\u00fan el Science Citation Index Expanded de la base de datos Web of Science. En tanto, en la <em>Scientific Reports<\/em>, el pa\u00eds responde por un 0,6% de los registros de art\u00edculos.<\/p>\n<p>El modelo de megaperi\u00f3dicos cient\u00edficos fue celebrado como una alternativa m\u00e1s democr\u00e1tica ante los peri\u00f3dicos tradicionales, ya que es capaz de publicar una vasta cantidad de investigaciones, dej\u00e1ndole a la comunidad cient\u00edfica la tarea de identificar aquello relevante dentro de ese universo, una labor que le cabe, en las revistas cient\u00edficas tradicionales, a un conjunto acotado de revisores. A esta perspectiva de los mega <em>journals<\/em> como herramienta de popularizaci\u00f3n de la informaci\u00f3n cient\u00edfica hoy se le a\u00f1ade otro an\u00e1lisis, que apunta que se han tornado un nicho del mercado altamente lucrativo para las editoriales. Tanto para <em>PLOS ONE<\/em> como para <em>Scientific Reports<\/em>, la tasa de procesamiento de art\u00edculos (APC, por sus siglas en ingl\u00e9s) es de 1.495 d\u00f3lares, que equivalen a poco m\u00e1s de 5 mil reales. Una de las particularidades reside en que la facturaci\u00f3n de la revista avanza a medida que ella publica m\u00e1s art\u00edculos. \u201cMultipl\u00edquese eso por la cantidad de art\u00edculos y la cifra llega a m\u00e1s de 2,5 millones de d\u00f3lares de ingresos mensuales para uno de estos megaperi\u00f3dicos. Se trata de un negocio extremadamente lucrativo\u201d, dice Rog\u00e9rio Meneghini, coordinador cient\u00edfico de la biblioteca electr\u00f3nica SciELO Brasil.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/034-037_megajournals_250-info2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-248505\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/034-037_megajournals_250-info2-821x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"374\" \/><\/a>Rentabilidad<br \/>\n<\/strong>En lugar de competir con t\u00edtulos convencionales, los mega <em>journals<\/em> pasaron a tener una relaci\u00f3n simbi\u00f3tica con las revistas m\u00e1s selectas generando una econom\u00eda a gran escala para las editoriales, explica Stephen Pinfield, docente de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, l\u00edder de un proyecto de investigaci\u00f3n que estudia la trayectoria y el futuro de los grandes peri\u00f3dicos cient\u00edficos, el cual estar\u00e1 listo en 2017. El sost\u00e9n de un mega <em>journal<\/em> puede ayudarle a una editorial a financiar la operaci\u00f3n de publicaciones que le otorgan mucho m\u00e1s prestigio que dinero. Esto es cierto en el caso de <em>PLOS ONE<\/em>, cuyo rendimiento ayuda a sostener otras publicaciones del mismo grupo, pero de \u00edndole m\u00e1s acotada, tales como <em>PLOS Biology<\/em> y <em>PLOS Medicine<\/em>. La otra cara de esta simbiosis es que los megaperi\u00f3dicos cient\u00edficos tambi\u00e9n pueden beneficiarse del prestigio de las revistas asociadas, como en el caso del \u00e9xito de <em>Scientific Reports<\/em> dentro del grupo Nature, que parece ser un ejemplo de ello.<\/p>\n<p>La celeridad de <em>Scientific Reports<\/em> para publicar art\u00edculos tambi\u00e9n le granje\u00f3 magullones a la imagen de la revista. En mayo de 2015, el que por entonces era el editor de la revista, Mark Maslin, renunci\u00f3 a su cargo como protesta ante una nueva pol\u00edtica del grupo Nature, que comenz\u00f3 a ofrecerles a los autores la posibilidad de acelerar el proceso de revisi\u00f3n por pares por medio del pago de una tarifa extra. Seg\u00fan Maslin, quien se desempe\u00f1a como docente de biogeograf\u00eda en la University College London, el nuevo sistema le permite a quien dispone de dinero publicar m\u00e1s r\u00e1pidamente y subvierte la igualdad de condiciones en un an\u00e1lisis tradicional para el funcionamiento de las publicaciones cient\u00edficas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de este duelo entre los dos principales mega <em>journals<\/em>, el futuro de este tipo de publicaciones implica un cierto grado de incertidumbre. \u201cTodo depender\u00e1 de la forma en que el acceso abierto a las publicaciones cient\u00edficas gane terreno en los pr\u00f3ximos a\u00f1os\u201d, dice Abel Packer. \u00c9ste pone de relieve el crecimiento de la tendencia a publicar en repositorios de art\u00edculos a\u00fan no sometidos a revisi\u00f3n por pares, aqu\u00e9llos a los cuales se denomina <em>preprints<\/em>, llev\u00e1ndolos al sondeo inmediato de la comunidad cient\u00edfica. \u201cUno de los principales atractivos de los mega <em>journals<\/em> es la publicaci\u00f3n r\u00e1pida, pero en los repositorios la publicaci\u00f3n es inmediata\u201d, dice. Ese modelo era adoptado por escasas \u00e1reas de la comunidad cient\u00edfica \u2012el repositorio arXiv, que utilizaban los f\u00edsicos hace 25 a\u00f1os, constituye el ejemplo principal\u2012 pero ahora lo est\u00e1n adoptando otras disciplinas, tales como la biolog\u00eda y las ciencias sociales. \u201cA la luz de un escenario que parece cada vez m\u00e1s probable, los investigadores publicar\u00e1n sus hallazgos preliminares en repositorios para reci\u00e9n m\u00e1s tarde, si fuera el caso, buscar un peri\u00f3dico cient\u00edficos prestigioso para divulgar un art\u00edculo elaborado. En ese \u00e1mbito, los mega <em>journals<\/em> podr\u00edan perder su atractivo\u201d, analiza Packer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un duelo indica cambios en el mercado de las publicaciones cient\u00edficas","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[289,294],"coauthors":[98],"class_list":["post-248504","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-comunicacion","tag-economia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248504","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248504"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248504\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248504"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248504"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248504"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=248504"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}