{"id":248527,"date":"2017-11-09T14:53:39","date_gmt":"2017-11-09T16:53:39","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=248527\/"},"modified":"2017-11-09T18:48:44","modified_gmt":"2017-11-09T20:48:44","slug":"energia-para-el-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/energia-para-el-corazon\/","title":{"rendered":"Energ\u00eda para el coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/050-051_infarto_250info.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-248528\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/050-051_infarto_250info-833x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"369\" \/><\/a>Una de las posibles consecuencias de un infarto de miocardio es la resistencia transitoria a la insulina, una alteraci\u00f3n que conduce a un aumento en las concentraciones de az\u00facar (glucosa) en el torrente sangu\u00edneo. Usualmente, los m\u00e9dicos perciben a este efecto metab\u00f3lico como algo negativo: ese cuadro normalmente se asocia al riesgo de desarrollar diabetes y a una mayor mortalidad. Un nuevo estudio indica que podr\u00eda hallarse una soluci\u00f3n donde antes parec\u00eda existir un problema. Los resultados m\u00e1s recientes detectados por el grupo del m\u00e9dico Andrei Sposito, cardi\u00f3logo y docente de la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Universidad de Campinas (Unicamp), indican que la resistencia a la insulina ser\u00eda esencial para aportarle mayor energ\u00eda al coraz\u00f3n, colaborando en la recuperaci\u00f3n del \u00f3rgano.<\/p>\n<p>Los investigadores de la Unicamp extrajeron muestras de sangre de alrededor de 500 pacientes atendidos en el Hospital de Base de Brasilia, en dos instancias: durante las 24 horas posteriores al infarto y nuevamente, cinco d\u00edas despu\u00e9s. En los pacientes cuya resistencia a la insulina se increment\u00f3 inicialmente y luego fue disminuyendo en forma gradual y moderada al cabo de cinco d\u00edas, la evoluci\u00f3n del cuadro cl\u00ednico result\u00f3 mejor, y la recuperaci\u00f3n, m\u00e1s r\u00e1pida. Pero esa alteraci\u00f3n no se produjo en todos los pacientes, seg\u00fan los resultados descritos en un art\u00edculo a\u00fan no publicado, que forma parte de la tesis doctoral del m\u00e9dico Filipe Azevedo Moura, del grupo de Sposito, quien la defendiera en mayo de este a\u00f1o. En algunos pacientes, la resistencia a la insulina aumentaba s\u00fabitamente e inmediatamente disminu\u00eda muy r\u00e1pido, o bien, se elevaba muy poco manteni\u00e9ndose as\u00ed por varios d\u00edas. En esos casos, considerados extremos, la evoluci\u00f3n del cuadro cl\u00ednico era peor y el riesgo de fallecimiento se incrementaba. \u201cLos datos se\u00f1alan que no hay una conexi\u00f3n lineal entre la mortalidad y el aumento de la resistencia a la insulina\u201d, dice Sposito. El mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares estaba igualmente distribuido en los dos extremos de un gr\u00e1fico con aspecto de U (<em>arriba<\/em>), en el cual la reducci\u00f3n de la resistencia a la insulina durante los primeros d\u00edas posteriores al infarto es muy alta o muy baja.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis del cardi\u00f3logo indica que \u00e9sa ser\u00eda una manera que el cuerpo encontr\u00f3 para aportarle energ\u00eda al coraz\u00f3n para su propia recuperaci\u00f3n. El infarto surge por una obstrucci\u00f3n causada por placas de grasa (ateromas) que bloquean el ingreso de la sangre al coraz\u00f3n. Con la reducci\u00f3n del flujo sangu\u00edneo, al \u00f3rgano le falta ox\u00edgeno para producir \u00e1cidos grasos, el combustible ideal para que contin\u00fae latiendo. La soluci\u00f3n consiste en usar glucosa. \u201cEse mecanismo parece ser una funci\u00f3n del metabolismo. Hay un inter\u00e9s biol\u00f3gico por brindarle protecci\u00f3n al coraz\u00f3n, aportando m\u00e1s glucosa y controlando su disponibilidad por medio de la resistencia a la insulina\u201d, dice Sposito. Seg\u00fan el m\u00e9dico, la investigaci\u00f3n abre nuevas posibilidades, cuyos mecanismos deber\u00e1n dilucidarse mediante estudios ulteriores.<\/p>\n<p>Para la m\u00e9dica Maria L\u00facia Corr\u00eaa Giannella, endocrin\u00f3loga y docente en la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FM-USP), quien no intervino en el estudio, la hip\u00f3tesis que contempla un efecto ben\u00e9fico de la resistencia a la insulina es plausible. Pero ella duda ante la posibilidad de que sea un fen\u00f3meno coincidente, sin relaci\u00f3n de causa y efecto. \u201cLa resistencia a la insulina aparece en situaciones de estr\u00e9s intenso, como en el caso de un infarto de miocardio o infecciones muy potentes\u201d, explica. Corr\u00eaa Giannella que en esas instancias se liberan hormonas que contrarrestan el efecto de la insulina, tales como el glucag\u00f3n y el cortisol, a las cuales se las conoce como las \u201chormonas del estr\u00e9s\u201d.<\/p>\n<p><strong>Diagn\u00f3stico tard\u00edo<\/strong><br \/>\nLa relaci\u00f3n directa entre la diabetes y el riesgo de problemas cardiovasculares ya ha sido demostrada en innumerables estudios, incluso del mismo grupo de la Unicamp. Un art\u00edculo que public\u00f3 Sposito en 2013 en la revista <em>Current Medical Research and Opinion<\/em> en colaboraci\u00f3n con otros colegas de su instituci\u00f3n y de la Universidad de Brasilia (UnB) se\u00f1al\u00f3 que la tasa de mortalidad como consecuencia del infarto era dos veces mayor entre los diab\u00e9ticos que en los no diab\u00e9ticos. Para los portadores no diagnosticados de esa enfermedad, que a causa de ello no realizan ning\u00fan tratamiento, el riesgo de muerte llega a ser hasta cuatro veces mayor. \u201cIncluso el tratamiento con\u00a0 medicamentos m\u00e1s simples, tales como los que distribuye el SUS [el Sistema \u00danico de Salud], reduce a la mitad el riesgo de defunci\u00f3n\u201d, dice Sposito.<\/p>\n<p>Giannella recuerda que la diabetes tipo 2, que representa alrededor del 90% del total de casos de la enfermedad, tiene un inicio sutil y asintom\u00e1tico y por eso su diagn\u00f3stico puede que se produzca con varios a\u00f1os de retraso. En un estudio de 2014 realizado por la <em>International Diabetes Federation <\/em>(Federaci\u00f3n Internacional de la Diabetes) se estim\u00f3 que, tan s\u00f3lo en Brasil, alrededor de 3,3 millones de diab\u00e9ticos no est\u00e1n diagnosticados. \u201cEs importante estar atentos a los factores de riesgo para la diabetes, para poder efectuar el diagn\u00f3stico y adoptar un tratamiento adecuado. Muchos descubren que padecen la dolencia reci\u00e9n cuando reciben atenci\u00f3n m\u00e9dica por un infarto agudo de miocardio y las complicaciones pueden resultar fatales\u201d, advierte la m\u00e9dica.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nFIGUEIREDO, V. N.<em> et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/abs\/10.1185\/03007995.2013.832186\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Diabetes mellitus unawareness is a strong determinant of mortality in patients manifesting myocardial infarction<\/a>. <strong>Current Medical Research and Opinion<\/strong>. v. 29, p. 1423-27. 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El az\u00facar en sangre podr\u00eda colaborar en la recuperaci\u00f3n a un infarto","protected":false},"author":605,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[305,316],"coauthors":[1610],"class_list":["post-248527","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-fisiologia-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248527","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/605"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248527"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248527\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248527"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248527"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248527"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=248527"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}