{"id":248730,"date":"2017-11-08T19:04:14","date_gmt":"2017-11-08T21:04:14","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=248730\/"},"modified":"2017-11-08T19:04:14","modified_gmt":"2017-11-08T21:04:14","slug":"un-brasil-mas-vulnerable-en-el-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-brasil-mas-vulnerable-en-el-siglo-xxi\/","title":{"rendered":"Un Brasil m\u00e1s vulnerable en el siglo XXI"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_248732\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/016_desastres_abre_249.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248732\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/016_desastres_abre_249-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Marcello Casal Jr\/ Ag\u00eancia Brasil<\/span><\/a> Alrededores de la central de Sobradinho, en el estado de Bah\u00eda: las sequ\u00edas afectar\u00e1n otras regiones del pa\u00eds en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas<span class=\"media-credits\">Marcello Casal Jr\/ Ag\u00eancia Brasil<\/span><\/p><\/div>\n<p>Fuera de la ruta de los grandes huracanes, sin volcanes activos, y desprovisto de zonas habitadas sujetas a fuertes terremotos, Brasil no figura entre los pa\u00edses m\u00e1s susceptibles a sufrir desastres naturales. Se encuentra s\u00f3lo en el puesto 123\u00ba en un \u00edndice mundial de los pa\u00edses m\u00e1s vulnerables a cataclismos. Sin embargo, habr\u00eda que relativizar esta apariencia de sitio seguro, protegido de los humores del clima y de las sacudidas geol\u00f3gicas. Alrededor del 85% de los desastres locales son causados por tres tipos de sucesos: inundaciones bruscas, deslizamientos de tierra y sequ\u00edas prolongadas. Estos fen\u00f3menos son relativamente recurrentes en las zonas tropicales y sus efectos pueden atenuarse, en gran medida, mediante pol\u00edticas p\u00fablicas de reducci\u00f3n de da\u00f1os. En las \u00faltimas cinco d\u00e9cadas, m\u00e1s de 10.225 brasile\u00f1os fallecieron en desastres naturales, la mayor\u00eda durante inundaciones y a causa de derrumbes de vertientes. Las sequ\u00edas prolongadas, tales como las que com\u00fanmente ocurren en el nordeste del pa\u00eds, constituyen, no obstante, el tipo de sucesos que provocan m\u00e1s v\u00edctimas no fatales en el pa\u00eds (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2016\/12\/20\/cincuenta-anos-de-calamidades-en-america-del-sur\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP, edici\u00f3n n\u00ba 241<\/a>).<\/p>\n<p>Dos estudios basados en simulaciones clim\u00e1ticas efectuados por cient\u00edficos brasile\u00f1os indican que el riesgo de episodios de desastres de esos tres tipos, que se relacionan con el exceso o la falta de agua, se incrementar\u00e1, hacia el final del siglo, en la mayor\u00eda de las \u00e1reas actualmente afectadas por esos fen\u00f3menos. Tambi\u00e9n se\u00f1alan nuevos puntos del territorio nacional, generalmente adyacentes a las zonas afectadas por esos sucesos, que se transformar\u00e1n en \u00e1reas con riesgo significativo para esos mismos problemas. \u201cLos impactos tienden a ser mayores en el futuro, debido a los cambios clim\u00e1ticos, el crecimiento de las ciudades y de su poblaci\u00f3n y una mayor ocupaci\u00f3n de las \u00e1reas de riesgo\u201d, comenta Jos\u00e9 A. Marengo, jefe de la Divisi\u00f3n de Productos Integrados de Investigaci\u00f3n y Desarrollo del Centro Nacional de Monitoreo y Alerta de Desastres Naturales (Cemaden), un organismo ligado al Ministerio de Ciencia, Tecnolog\u00eda, Innovaci\u00f3n y Comunicaciones (MCTIC), que coordin\u00f3 las simulaciones clim\u00e1ticas. Parte de los resultados de las proyecciones ya ha sido divulgada en congresos e informes, tales como el documento federal que se envi\u00f3 en abril de este a\u00f1o a la Convenci\u00f3n Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim\u00e1tico (UNFCCC, seg\u00fan su sigla en ingl\u00e9s), y sirve como aval para elaborar las estrategias del recientemente creado Plan Nacional de Adaptaci\u00f3n al Cambio Clim\u00e1tico. Otros datos espec\u00edficos que surgen de las simulaciones saldr\u00e1n en un art\u00edculo cient\u00edfico que ya fue aceptado para su publicaci\u00f3n en la revista <em>Natural Hazards<\/em> y en trabajos destinados a otros peri\u00f3dicos.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/desastres-naturales_249.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-248735\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/desastres-naturales_249-300x167.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"167\" \/><\/a>Expansi\u00f3n de las sequ\u00edas<\/strong><br \/>\nDe acuerdo con los estudios, las sequ\u00edas severas, actualmente un azote p\u00fablico casi siempre asociado con las localidades del nordeste, tambi\u00e9n se intensificar\u00e1n en el oeste y parte del este de la Amazonia, en el centro-oeste del pa\u00eds, incluso en los alrededores de Brasilia, en ciertos puntos de los estados del sudeste y aun en el sur. \u201cSi bien parte del nordeste es naturalmente m\u00e1s \u00e1rido, la sequ\u00eda no es consecuencia tan s\u00f3lo del clima\u201d, sostiene el ingeniero civil Pedro Ivo Camarinha, investigador del Cemaden. \u201cLa vulnerabilidad de la regi\u00f3n se debe tambi\u00e9n a una serie de problemas de \u00edndole socioecon\u00f3mica, del uso del suelo y debido a la escasa capacidad de adaptaci\u00f3n a los impactos de los cambios clim\u00e1ticos\u201d. La carencia de pol\u00edticas p\u00fablicas espec\u00edficas para enfrentar los meses de sequ\u00eda, el bajo grado de escolaridad de la poblaci\u00f3n y la escasez de recursos son algunos de los factores que los autores citan como determinantes para elevar la exposici\u00f3n de porciones significativas del nordeste a sequ\u00edas futuras.<\/p>\n<p>La vulnerabilidad ante las inundaciones y aluviones tiende a elevarse hasta un 30% en los tres estados del sur, en la regi\u00f3n meridional del estado de Mato Grosso y en buena parte de la franja del litoral del nordeste, seg\u00fan un escenario que las simulaciones clim\u00e1ticas proyectaron para 2100. En el estado de S\u00e3o Paulo, el m\u00e1s populoso del pa\u00eds, la intensificaci\u00f3n de la aparici\u00f3n de inundaciones intempestivas, aqu\u00e9llas que se originan luego de pocos minutos de lluvias torrenciales, ser\u00eda m\u00e1s modesta, situ\u00e1ndose en un rango de un 10%, una cifra, empero, significativa. En el centro de Brasil, la vulnerabilidad a las inundaciones descender\u00e1, incluso porque las proyecciones indican menos lluvias (y m\u00e1s sequ\u00eda) en buena parte de esa regi\u00f3n. \u201cLos modelos son divergentes en cuanto al futuro r\u00e9gimen de lluvias en el oeste de la Amazonia\u201d, explica Marengo, cuyas investigaciones se desarrollaron, en parte, en el marco de un proyecto tem\u00e1tico de la FAPESP. \u201cUno de ellos indica un incremento expresivo en la frecuencia de las inundaciones, en tanto que el otro marca un escenario de estabilidad o de leve aumento de las crecientes\u201d.<\/p>\n<p>El modelo de deslizamientos de tierra, asociado a la ocurrencia de lluvias intensas o prolongadas durante d\u00edas, seguir\u00e1, <em>grosso modo<\/em>, las mismas tendencias verificadas con las inundaciones, aunque a un ritmo de crecimiento m\u00e1s moderado. El incremento en la incidencia de derrumbes de vertientes variar\u00e1 entre un 3% y un 15% en los sitios actualmente afectados por ese tipo de fen\u00f3meno. Las perspectivas m\u00e1s negativas recaen sobre el sector m\u00e1s meridional del pa\u00eds. Las \u00e1reas sujetas a aludes en los estados de Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paran\u00e1 se expandir\u00e1n y abarcar\u00e1n buena parte de estos estados hacia 2100. En el sudeste, la regi\u00f3n serrana situada entre los l\u00edmites de S\u00e3o Paulo, R\u00edo de Janeiro y Minas Gerais se tornar\u00e1 m\u00e1s vulnerable a este tipo de desastres. \u201cNecesitamos implementar urgentemente pol\u00edticas p\u00fablicas en las regiones m\u00e1s vulnerables a las inundaciones y deslizamientos de tierra\u201d, afirma el ge\u00f3grafo Nathan Debortoli, coautor de los estudios, quien actualmente realiza una pasant\u00eda de posdoctorado en la Universidad McGill, de Canad\u00e1. \u201cUna mayor exposici\u00f3n a los cambios clim\u00e1ticos podr\u00eda tornar inviable la supervivencia en algunas regiones del pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_248734\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/016_desastres_uniao_da_vitoria_249.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248734\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/016_desastres_uniao_da_vitoria_249-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Arnaldo Alves\/ ANPr<\/span><\/a> Inundaci\u00f3n de 2014 en Uni\u00e3o da Vit\u00f3ria (Santa Catarina): El sur de Brasil ser\u00e1 el escenario de las mayores inundaciones<span class=\"media-credits\">Arnaldo Alves\/ ANPr<\/span><\/p><\/div>\n<p>Para generar las proyecciones del riesgo futuro de cat\u00e1strofes, se emplearon dos modelos clim\u00e1ticos globales, el HadGEM2 ES, desarrollado por el Centro Hadley, de Inglaterra, y el Miroc5, elaborado por el centro meteorol\u00f3gico japon\u00e9s. El modelo a escala regional Eta, creado por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), funciona acoplado a ellos. Mediante el trabajo llevado a cabo de ese modo, los autores lograron evaluar los modelos predominantes del clima del futuro que est\u00e1n asociados a la contingencia de desastres naturales en \u00e1reas con un m\u00ednimo de 400 kil\u00f3metros cuadrados, es decir, la extensi\u00f3n de un cuadrado de 20 kil\u00f3metros de lado.<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s convergencias que divergencias<\/strong><br \/>\nLos resultados emergentes de los dos modelos clim\u00e1ticos en cuesti\u00f3n son similares para alrededor del 80% del territorio nacional. Esto le otorga robustez a las proyecciones. El modelo ingl\u00e9s se utiliza desde hace m\u00e1s de 10 a\u00f1os en las simulaciones que elaboran los climat\u00f3logos brasile\u00f1os, que cuentan con una buena experiencia acumulada con \u00e9l. El modelo japon\u00e9s ahora empieza a usarse con mayor frecuencia. No obstante, hay algunas discordancias en las simulaciones a largo plazo generadas por ambos modelos. La lista, por ejemplo, de los 100 municipios m\u00e1s vulnerables a episodios de sequ\u00eda en las pr\u00f3ximas tres d\u00e9cadas, provista por las simulaciones del HadGEM2 ES, resulta diferente a la que se obtiene con el Miroc5. Las ciudades con mayor riesgo se encuentran, seg\u00fan el modelo japon\u00e9s, en cuatro estados del nordeste: Rio Grande do Norte, Para\u00edba, Pernambuco y Alagoas. Las que determina el modelo ingl\u00e9s se ubican, mayoritariamente, en otros estados del nordeste y tambi\u00e9n en el centro-oeste y en el norte de Minas Gerais. \u201cA excepci\u00f3n de esos ejemplos extremos, las proyecciones de ambos modelos son coincidentes, en gran medida\u201d, comenta Camarinha. En el caso de los fen\u00f3menos h\u00eddricos, la divergencia m\u00e1s significativa surge al respecto del r\u00e9gimen pluvial en la Amazonia, especialmente\u00a0 en los estados del oeste de la regi\u00f3n norte (Acre, Amazonas y Rond\u00f4nia). El HadGEM2 ES proyecta m\u00e1s lluvias \u2012por lo tanto, un riesgo mayor de inundaciones y deslizamientos\u2012 y el Miroc5, menos. \u201cLa previsi\u00f3n de las lluvias en la Amazonia a\u00fan constituye un desaf\u00edo para los modelos\u201d, dice Marengo.<\/p>\n<p>Para calcular el riesgo futuro de que sobrevengan cat\u00e1strofes naturales en un \u00e1rea, es necesario incluir en las simulaciones, adem\u00e1s de las informaciones clim\u00e1ticas, una serie de datos locales, tales como las condiciones econ\u00f3micas, sociales y ambientales de los m\u00e1s de 5.500 municipios brasile\u00f1os y de su poblaci\u00f3n. Al finalizar los c\u00e1lculos, cada \u00e1rea queda clasificada en uno de cinco niveles de vulnerabilidad: muy baja, baja, media, alta y muy alta. \u201cEl modelo elegido, la calidad de los datos de cada ciudad y la importancia que se le otorga a cada variable influyen en el \u00edndice final obtenido\u201d, explica Camarinha.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/desastres-naturales03_249.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-248737\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/desastres-naturales03_249-300x248.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"248\" \/><\/a>La influencia humana<\/strong><br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 de la susceptibilidad natural a las sequ\u00edas, inundaciones, deslizamientos u otras calamidades, la actividad humana tiene una incidencia considerable para transformar lo que podr\u00eda ser un inconveniente de poca monta en una cat\u00e1strofe. Los investigadores estiman que un tercio de los impactos de los deslizamientos del terreno y la mitad de los estragos que provocan las inundaciones podr\u00edan evitarse modificando ciertas pr\u00e1cticas humanas relacionadas con la ocupaci\u00f3n del suelo y mejoras en las condiciones socioecon\u00f3micas de la poblaci\u00f3n en \u00e1reas de riesgo.<\/p>\n<p>Viviendas precarias en sitios inadecuados, cerca de laderas o en locaciones anegadizas; p\u00e9sima infraestructura, como es el caso de carreteras o calles que no permiten un acceso f\u00e1cil a zonas de gran vulnerabilidad; carencia de una organizaci\u00f3n de defensa civil activa; metr\u00f3polis superpobladas e impermeabilizadas, que no escurren el agua de lluvia: todos esos factores no naturales de la cultura humana pueden influir en el desenlace final de una situaci\u00f3n de riesgo. \u201cIncluso ciertos h\u00e1bitos cotidianos, como no arrojar basura en la calle, y el nivel de solidaridad y cohesi\u00f3n social de una poblaci\u00f3n, podr\u00edan al menos mitigar los impactos de una cat\u00e1strofe\u201d, analiza la ge\u00f3grafa Luc\u00ed Hidalgo Nunes, del Instituto de Geociencias de la Universidad de Campinas (IG-Unicamp). \u201cObviamente, hay desastres naturales tan intensos, como los grandes terremotos en Jap\u00f3n, que incluso una poblaci\u00f3n extremadamente prevenida no logra evitar. Pero la recuperaci\u00f3n en los pa\u00edses m\u00e1s organizados es mucho m\u00e1s r\u00e1pida\u201d.<\/p>\n<p>En sus trabajos, los cient\u00edficos adoptaron un escenario global para fin de siglo relativamente pesimista, pero bastante probable: el RCP 8.5, que consta en el quinto informe de evaluaci\u00f3n del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC). Dicho escenario est\u00e1 signado por grandes incrementos de la temperatura y el recrudecimiento tanto de lluvias como de sequ\u00edas intensas. En el caso de Brasil, las proyecciones indican que el pa\u00eds sufrir\u00e1 un incremento de la temperatura de 3 \u00baC hacia el final del siglo y que las lluvias podr\u00edan incrementarse hasta un 30% en el sur-sudeste y disminuir hasta un 40% en el norte-nordeste. Los cambios clim\u00e1ticos tornar\u00e1n m\u00e1s frecuentes los denominados eventos extremos, que pueden manifestarse de diferentes formas: sequ\u00edas prolongadas, picos de temperatura, tempestades m\u00e1s intensas, lluvia prolongada durante varios d\u00edas, mayores resacas. Esos incidentes aumentan el riesgo de desastres. \u201cNo se trata, por ejemplo, s\u00f3lo de la cantidad de lluvia que cae en un lugar\u201d, explica Marengo. \u201cEn ocasiones, incluso la cantidad puede que no var\u00ede, pero la distribuci\u00f3n de las precipitaciones a lo largo del tiempo se altera y ese cambio puede generar m\u00e1s desastres\u201d. En una ciudad como S\u00e3o Paulo, si llueven 50 mil\u00edmetros en un\u00a0 lapso de tres o cuatro d\u00edas, dif\u00edcilmente esto cause da\u00f1os. Sin embargo, si esa precipitaci\u00f3n se concentra en tan s\u00f3lo una tarde, probablemente se producir\u00e1n anegamientos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/desastres-naturales02_249.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-248736\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/desastres-naturales02_249-300x266.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"266\" \/><\/a>Para probar el grado de confiabilidad del \u00edndice de vulnerabilidad, los investigadores brasile\u00f1os compararon los resultados obtenidos por los modelos con los registros reales de cat\u00e1strofes del pasado reciente (de 1960 a 1990), compilados en el <em>Atlas brasileiro de desastres naturais<\/em>. De este modo, se pudo contar con una buena idea al respecto de si los modelos eran, en efecto, \u00fatiles para prever las \u00e1reas donde se producen inundaciones, deslizamientos de tierra y sequ\u00edas en Brasil, durante las \u00faltimas d\u00e9cadas. Los datos consignados en el atlas tambi\u00e9n sirvieron como informaci\u00f3n comparativa, como base presente para calcular el aumento o la disminuci\u00f3n de la vulnerabilidad futura de un \u00e1rea de desastres. Para el caso de las sequ\u00edas, las simulaciones del Miroc5 generalmente se mostraron m\u00e1s confiables en la mayor parte del territorio nacional. En el caso de las inundaciones y deslizamientos del terreno, el HadGEM2 ES aport\u00f3 previsiones m\u00e1s precisas para \u00e1reas subtropicales y monta\u00f1osas, en el sur y sudeste, y el Miroc5, para el resto del pa\u00eds. La Amazonia, como ya se mencion\u00f3, fue objeto de divergencias.<\/p>\n<p>En el mes de abril, se public\u00f3 un trabajo en el peri\u00f3dico <em>International Journal of Disaster Risk Reduction<\/em>, el cual emple\u00f3 una metodolog\u00eda similar a la utilizada por los estudios de Marengo y sus colaboradores, pero haciendo hincapi\u00e9 solamente en la situaci\u00f3n actual, sin las proyecciones de incremento o disminuci\u00f3n de riesgo futuro. En colaboraci\u00f3n con investigadores alemanes, el ge\u00f3grafo Lutiane Queiroz de Almeida, de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), calcul\u00f3 un conjunto de \u00edndices que indicar\u00eda el riesgo de que ocurran desastres naturales en cada municipio del pa\u00eds. Ese indicador, denominado Drib (<em>Disaster risk indicators in Brazil<\/em>), es una adaptaci\u00f3n del trabajo realizado a escala mundial por la Universidad de las Naciones Unidas e instituciones europeas (<em>observe el mapa y el texto de las p\u00e1ginas 22 y 23<\/em>). M\u00e1s all\u00e1 de considerar datos sobre el riesgo de sequ\u00edas, inundaciones y deslizamientos de tierra, el Drib incluye en su \u00edndice la exposici\u00f3n de las localidades costeras al aumento del nivel del mar. Para este tipo de problema, las ciudades que revelaron hallarse en mayor peligro fueron Vila Velha y Vit\u00f3ria, en el estado de Esp\u00edrito Santo, Santos (S\u00e3o Paulo) y Salvador (Bah\u00eda).<\/p>\n<p>Almeida calcul\u00f3 \u00edndices de vulnerabilidad para los principales tipos de cat\u00e1strofes en todo el territorio nacional y una cifra final, el Drib, que indicar\u00eda el riesgo general de ocurrencia de eventos extremos en un lugar. Lo que llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue que se clasificara a pr\u00e1cticamente la totalidad del territorio de Amazonas y de Acre, as\u00ed como la mitad de Par\u00e1, como \u00e1reas de riesgo muy elevado, con poblaciones socialmente vulnerables y expuestas a inundaciones. Entre los 20 municipios con peor desempe\u00f1o seg\u00fan el \u00edndice Drib, 12 pertenecen a la regi\u00f3n norte. Los dem\u00e1s son del nordeste (seis) y del sudeste (dos). \u201cEsas localidades poseen peque\u00f1as poblaciones, de entre 3 mil y 25 mil habitantes, alta exposici\u00f3n ante desastres y baja capacidad adaptativa\u201d, comenta el ge\u00f3grafo de la UFRN. \u201cEl estudio se\u00f1ala que tan s\u00f3lo el 20% de los municipios brasile\u00f1os se encuentran bien preparados para mitigar los impactos y reaccionar inmediatamente ante eventos extremos\u201d. En general, esa es una caracter\u00edstica de las regiones sur y sudeste.<\/p>\n<div id=\"attachment_248731\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/016_desastres_232549_249.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248731\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/016_desastres_232549_249-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Marlene Bergamo\/ Folhapress<\/span><\/a> Un deslizamiento en Nova Friburgo (R\u00edo de Janeiro) en 2011: alta vulnerabilidad frente a cat\u00e1strofes<span class=\"media-credits\">Marlene Bergamo\/ Folhapress<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Tragedias que se reiteran<\/strong><br \/>\nMucho antes de que surgieran las actuales discusiones sobre los cambios clim\u00e1ticos, los cataclismos naturales despertaron el inter\u00e9s del hombre. Las hecatombes constituyen un cap\u00edtulo tr\u00e1gico de la historia de la humanidad desde tiempos inmemoriales. Con el pretexto de un castigo divino, el m\u00edtico diluvio universal que habr\u00eda acabado con la vida en la Tierra, con excepci\u00f3n de las personas y animales que embarcaron con No\u00e9 en el arca, es una historia que se relata en el G\u00e9nesis, el primer libro del Antiguo Testamento cristiano y del Tanaj, el conjunto de textos sagrados del juda\u00edsmo. Supuestas inundaciones gigantescas y catastr\u00f3ficas, antes y despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del G\u00e9nesis, aparecen en relatos de varias culturas a lo largo de los tiempos, desde los antiguos mesopot\u00e1micos y griegos hasta los mayas centroamericanos y los vikingos. Las antiguas ciudades romanas de Pompeya y Herculano fueron enterradas por la lava del monte Vesubio durante la famosa erupci\u00f3n del a\u00f1o 79 d. C., donde se estima que murieron 2 mil personas. Diecisiete a\u00f1os antes, esa regi\u00f3n de la Campania italiana ya hab\u00eda sido afectada por un terremoto de menor magnitud. \u201cSolemos decir que, si ya ocurri\u00f3 una cat\u00e1strofe en un lugar, \u00e9sta va a repetirse, antes o despu\u00e9s\u201d, comenta Hidalgo Nunes.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nAssessment of impacts and vulnerability to climate change in Brazil and strategies for adaptation option (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/29498\/assessment-of-impacts-and-vulnerability-to-climate-change-in-brazil-and-strategies-for-adaptation-op\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2008\/58161-1<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Apoyo a la Investigaci\u00f3n \u2013 Programa de Investigaci\u00f3n sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales \u2013 Tem\u00e1tico (Convenio FAPESP\/ CNPq \u2013 Pronex); <strong>Investigador responsable<\/strong> Jos\u00e9 A. Marengo (Cemaden); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 812.135,64<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nDEBORTOLI, N. S <em>et al<\/em>. An index of Brazil\u2019s vulnerability to expected increases in natural flash flooding and landslide disasters in the context of climate change. <strong>Natural Hazards<\/strong>. En prensa.<br \/>\nALMEIDA, L. Q.<em> et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S2212420916300644\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Disaster risk indicators in Brazil: A proposal based on the world risk index<\/a>. <strong>International Journal of Disaster Risk Reduction<\/strong>. 17 abr. 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las proyecciones indican un aumento del riesgo de desastres naturales","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[286,269],"coauthors":[101],"class_list":["post-248730","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-clima-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248730","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248730"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248730\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248730"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248730"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248730"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=248730"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}