{"id":248758,"date":"2017-11-08T19:09:46","date_gmt":"2017-11-08T21:09:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=248758\/"},"modified":"2017-11-08T19:09:46","modified_gmt":"2017-11-08T21:09:46","slug":"prueba-de-velocidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/prueba-de-velocidad\/","title":{"rendered":"Prueba de velocidad"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/supercomputadoras_01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-248759\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/supercomputadoras_01-1024x388.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"220\" \/><\/a>En un intervalo de escasos meses, Brasil descendi\u00f3 siete puestos en el <em>ranking <\/em>de las naciones con los mayores parques de supercomputadoras (<a href=\"http:\/\/www.top500.org\">www.top500.org<\/a>). En noviembre del a\u00f1o pasado, el pa\u00eds ocupaba la 10\u00aa posici\u00f3n, con seis m\u00e1quinas entre las 500 con mayor desempe\u00f1o del mundo. En junio de este a\u00f1o, cay\u00f3 al puesto 17\u00ba, con cuatro computadoras. El mejor momento del pa\u00eds fue en 2004, cuando contaba con nueve representantes en esa lista. Las dos supercomputadoras brasile\u00f1as que salieron del <em>ranking<\/em> pertenecen a Petrobras y al Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe). Ambas contin\u00faan realizando c\u00e1lculos complejos y veloces, en un rango de dos billones de operaciones por segundo, y son indispensables para simular perforaciones en campos petrol\u00edferos y para la producci\u00f3n de investigaciones sobre el clima y pron\u00f3sticos meteorol\u00f3gicos\u00a0 rigurosos. Pero ya no figuran entre las 500 m\u00e1s veloces porque fueron superadas por otras de fabricaci\u00f3n reciente. La computadora m\u00e1s veloz del mundo, denominada Sunway TaihuLight, de China, que comenz\u00f3 a operar este a\u00f1o, es capaz de realizar 93 mil billones de c\u00e1lculos por segundo, un desempe\u00f1o tres veces superior al de la que ocupa el 2\u00ba puesto, Tinhae-2, tambi\u00e9n china. El pa\u00eds asi\u00e1tico cuenta con 168 equipos dentro del Top 500, que desde 1993 elaboran y divulgan, en conjunto, las universidades de Mannheim, en Alemania, y de Tennessee, en Estados Unidos.<\/p>\n<p>Las supercomputadoras brasile\u00f1as que figuran en el <em>ranking<\/em> comenzaron a operar el a\u00f1o pasado. Tres de ellas componen el cl\u00faster Santos Dumont, que funciona en el Laboratorio Nacional de Computaci\u00f3n Cient\u00edfica (LNCC), en R\u00edo de Janeiro, y la otra, denominada Yemoja, se encuentra instalada en el Campus Integrado de Manufactura y Tecnolog\u00eda del Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (Senai Cimatec), en Salvador, estado de Bah\u00eda. \u201cLa p\u00e9rdida de posiciones evidencia que Brasil actualiza su parque de supercomputadoras a un ritmo m\u00e1s lento que el de otros pa\u00edses\u201d, afirma Pedro Leite da Silva Dias, docente del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP), quien fuera director del LNCC entre 2007 y 2015. El laboratorio est\u00e1 vinculado al Ministerio de Ciencia, Tecnolog\u00eda, Innovaciones y Comunicaciones. \u201cPor otra parte, durante un buen tiempo tuvimos solamente una computadora en la lista, que es din\u00e1mica y cambia r\u00e1pidamente. Para mantenerse en la vanguardia, o por lo menos no caer, se necesita una gran inversi\u00f3n en la modernizaci\u00f3n del acervo computacional de alto desempe\u00f1o\u201d, a\u00f1ade Dias. El descenso de Brasil en el <em>ranking<\/em> enciende una se\u00f1al de alarma. \u201cEl dominio de las tecnolog\u00edas de procesamiento computacional es una ventaja competitiva, puesto que las supercomputadoras colaboran para el desarrollo de investigaciones en la frontera del conocimiento\u201d, dice Augusto Gadelha, actual director del LNCC. \u201cLos equipos m\u00e1s potentes motivan a los investigadores a tratar de resolver problemas m\u00e1s complejos\u201d. Durante la segunda mitad de los a\u00f1os 1990, Brasil era el l\u00edder en cuanto a cantidad de supercomputadoras entre las naciones que hoy componen el bloque de los BRICS [Brasil, Rusia, India, China y Sud\u00e1frica]. En la actualidad tan s\u00f3lo se encuentra por delante de Sud\u00e1frica. \u201cEn los \u00faltimos a\u00f1os, asistimos al avance de China, que super\u00f3 a Estados Unidos y hoy cuenta con un parque mayor. La rivalidad entre esos dos pa\u00edses gener\u00f3 una especie de Guerra Fr\u00eda de la supercomputaci\u00f3n\u201d, se\u00f1ala Dias. Hay una disputa para ver qui\u00e9n ser\u00e1 el primero en disponer de una computadora capaz de alcanzar los exaflops, es decir, llegar a un rango de 1 trill\u00f3n de operaciones matem\u00e1ticas por segundo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de ser una poderosa herramienta de investigaci\u00f3n, las supercomputadoras tambi\u00e9n brindan soporte en \u00e1reas que son consideradas estrat\u00e9gicas por muchos gobiernos, tales como defensa, energ\u00eda nuclear y salud. En 2014, el Laboratorio Nacional Oak Ridge y el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, ambos en Estados Unidos, invirtieron 325 millones de d\u00f3lares para la adquisici\u00f3n de supercomputadoras a IBM que actualmente son utilizadas por investigadores para realizar estudios sobre cambios clim\u00e1ticos, nuevos materiales y energ\u00edas renovables. Esa infraestructura la comparten con organismos gubernamentales, tales como el Departamento de Energ\u00eda (DOE). En el caso de China, buena parte de las supercomputadoras se encuentran al servicio de instituciones gubernamentales. \u201cEllas sirven de ayuda en varios frentes, como por ejemplo, en la planificaci\u00f3n de la construcci\u00f3n de centrales hidroel\u00e9ctricas\u201d, explica Dias.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/supercomputadoras_249_03.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-248761\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/supercomputadoras_249_03-1024x336.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"190\" \/><\/a>L\u00edder en Am\u00e9rica Latina<br \/>\n<\/strong>Brasil es el \u00fanico pa\u00eds de Latinoam\u00e9rica que figura en el <em>ranking<\/em> Top 500, y dispone solamente del 0,8% de las 500 supercomputadoras m\u00e1s potentes del globo, un porcentaje inferior al aporte del pa\u00eds a la ciencia mundial, que es de algo m\u00e1s del 2% de los art\u00edculos publicados en revistas indexadas. La computaci\u00f3n de alto desempe\u00f1o es relativamente nueva en el pa\u00eds: la primera adquisici\u00f3n se remonta al final de los a\u00f1os 1980. En aquella \u00e9poca, la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep) lanz\u00f3 un programa para promover la compra de supercomputadoras para universidades e institutos de investigaci\u00f3n cient\u00edfica. La primera beneficiaria fue la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS). En 1994, el Centro de Previsi\u00f3n del Tiempo y Estudios Clim\u00e1ticos (CPTEC) del Inpe, adquiri\u00f3 su primera supercomputadora, un NEC Sx-3, con 3,2 gigaflops de capacidad. \u201cEl pron\u00f3stico del tiempo exige la resoluci\u00f3n de ecuaciones complejas en pocas horas. Y eso s\u00f3lo puede hacerse mediante un procesamiento extremadamente veloz\u201d, explica Luiz Fl\u00e1vio Rodrigues, jefe del servicio de supercomputadoras y soporte del CPTEC-Inpe.<\/p>\n<p>Para atender a semejantes exigencias, las supercomputadoras deben reemplazarse cada cuatro o cinco a\u00f1os. Desde 1994, el Inpe ya ha cambiado cinco equipamientos. El m\u00e1s reciente es una Cray XT-6, bautizada con el nombre de Tup\u00e3 (trueno, en guaran\u00ed), que se adquiri\u00f3 en 2010, a un costo de 50 millones de reales, de los cuales, 15 millones los aport\u00f3 la FAPESP y 35 millones el gobierno federal. Esa supercomputadora\u00a0 posee una capacidad de 256 teraflops. \u201cA ra\u00edz de la crisis, no hay perspectivas de poder sustituirla a corto plazo. Como esa computadora ya se acerca al final de su vida \u00fatil, actualizamos algunos componentes, lo cual la mantendr\u00e1 en condiciones operativas durante otros dos a\u00f1os\u201d, comenta Rodrigues.<\/p>\n<p>Tup\u00e3 alterna en dos frentes de trabajo: el 50% de su tiempo en actividad se dedica al trabajo operativo del CPTEC, que incluye la previsi\u00f3n meteorol\u00f3gica, y el otro 50% se dedica a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Una de sus aplicaciones es el procesamiento del Modelo Brasile\u00f1o del Sistema Terrestre (Brazilian Earth System Model-Besm), uno de los pilares del Programa FAPESP de Investigaciones en Cambios Clim\u00e1ticos Globales, que fue lanzado en 2008. Bajo la coordinaci\u00f3n del Inpe, el Besm fue desarrollado con base en los par\u00e1metros clim\u00e1ticos de Am\u00e9rica del Sur, incorporando procesos regionales de formaci\u00f3n de nubes, adem\u00e1s del conocimiento forjado en el pa\u00eds en cuanto a la influencia de la Selva Amaz\u00f3nica sobre el clima global. En 2012, el modelo brasile\u00f1o comenz\u00f3 a contribuir con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC, por su sigla en ingl\u00e9s).<\/p>\n<div id=\"attachment_248763\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/037_compu_santosdumont_249.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248763\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/037_compu_santosdumont_249-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Paulo Faria<\/span><\/a> El cl\u00faster computacional Santos Dumont est\u00e1 instalado en la sede del LNCC en Petr\u00f3polis, R\u00edo de Janeiro<span class=\"media-credits\">Paulo Faria<\/span><\/p><\/div>\n<p>La industria de petr\u00f3leo y gas tambi\u00e9n utiliza en forma intensiva las supercomputadoras para evaluar el potencial de las reservas y reducir el riesgo de derrames, entre otras aplicaciones. Las dos principales computadoras de Petrobras, denominadas Grifo04 y Grifo06, se emplean para generar mapas de alta resoluci\u00f3n del subsuelo, que se obtienen mediante la emisi\u00f3n de ondas sonoras. La empresa tambi\u00e9n utiliza la capacidad de procesamiento de instituciones colaboradoras, tales como el Instituto Alberto Luiz Coimbra de Posgrado e Investigaci\u00f3n en Ingenier\u00eda de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (Coppe-UFRJ). Muchos proyectos de Petrobras est\u00e1n liderados por investigadores del N\u00facleo Avanzado de Computaci\u00f3n de Alto Desempe\u00f1o (Nacad) del Coppe y del Centro de Investigaci\u00f3n y Desarrollo (Cenpes) de Petrobras. En el mes de julio, el Coppe inaugur\u00f3 Lobo Carneiro, un superordenador fabricado por la empresa estadounidense SGI, con capacidad de 226 teraflops, es decir, puede ejecutar 226 billones de operaciones matem\u00e1ticas por segundo. Del mismo modo que la computadora Santos Dumont del LNCC, esta m\u00e1quina tambi\u00e9n estar\u00e1 abocada al proyecto High Performance Computing for Energy (HPC4E), que congrega a instituciones de investigaci\u00f3n y a empresas de Brasil y de la Uni\u00f3n Europea con el objetivo de mejorar la eficiencia del sector energ\u00e9tico. \u201cAdem\u00e1s de los clientes en el \u00e1rea de petr\u00f3leo y gas, tal como es el caso de Petrobras, muchos de nuestros usuarios se desempe\u00f1an en \u00e1reas de ingenier\u00eda, con relieve para los estudios de distintas formas de energ\u00eda, tales como la solar y la e\u00f3lica\u201d, explica Guilherme Horta Travassos, docente del Programa de Sistemas y Computaci\u00f3n de la Coppe-UFRJ y presidente de la comisi\u00f3n administrativa del Nacad. Lobo Carneiro cost\u00f3 4,2 millones de d\u00f3lares. Los recursos llegaron provenientes de fuentes tales como la UFRJ y la Agencia Nacional del Petr\u00f3leo (ANP), entre otras.<\/p>\n<p><strong>Refuerzo bahiano<br \/>\n<\/strong>Otra de las novedades para el segmento de petr\u00f3leo y gas en el pa\u00eds comenz\u00f3 a operar recientemente en Salvador, estado de Bah\u00eda. Se trata de Yemoja (Yemany\u00e1, en lengua yoruba), fabricada por SGI. Es una una de las computadoras m\u00e1s r\u00e1pidas disponibles en Am\u00e9rica Latina, y fue adquirida en 2015 merced a un convenio entre Senai de Bah\u00eda y BG Brasil (Shell). Existen proyectos en curso enfocados en la innovaci\u00f3n en el \u00e1rea de petr\u00f3leo y el gas, pero el Senai Cimatec no divulga informaci\u00f3n sobre los mismos. Con 405 teraflops de capacidad de procesamiento, Yemoja ocupaba el puesto 95\u00ba en el Top 500 al comenzar a operar y ahora se ubica 323\u00ba en ese <em>ranking<\/em>. \u201cSe implementar\u00e1 una segunda supercomputadora que estar\u00e1 dedicada a estudios en las \u00e1reas de biomedicina, rob\u00f3tica, procesamiento de im\u00e1genes y energ\u00edas alternativas\u201d, informa el ingeniero Jo\u00e3o Marcelo Silva Souza, l\u00edder del \u00e1rea de procesamiento de alto desempe\u00f1o del Senai Cimatec.<\/p>\n<p>Otra inversi\u00f3n reciente en computaci\u00f3n de alta rendimiento benefici\u00f3 al Centro de Ciencias Matem\u00e1ticas Aplicadas a la Industria (CeMEAI), uno de los Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid) patrocinados por la FAPESP, que inaugur\u00f3 en julio de 2015 el cl\u00faste<em>r<\/em> computacional Euler, en el campus S\u00e3o Carlos de la USP. El sistema, adquirido por 4,5 millones de reales, est\u00e1 compuesto por 104 computadoras conectadas en red, con capacidad para realizar 47 billones de operaciones por segundo. \u201cEs una de las computadoras m\u00e1s veloces instaladas en las universidades de S\u00e3o Paulo\u201d, dice Jos\u00e9 Alberto Cuminato, docente del Instituto de Ciencias Matem\u00e1ticas y de la Computaci\u00f3n (ICMC) de la USP y director del CeMEAI.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/supercomputadoras_249_02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-248760\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/supercomputadoras_249_02-513x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"598\" \/><\/a>El sistema, bautizado as\u00ed en homenaje al matem\u00e1tico y f\u00edsico suizo Leonhard Paul Euler (1707-1783), se emplea para realizar simulaciones de circulaci\u00f3n de fluidos, con aplicaciones en la ingenier\u00eda del petr\u00f3leo y aeroespacial, de redes complejas, tales como la propagaci\u00f3n de epidemias, y de nanoestructuras, entre otras. Como se trata de un equipo multiusuarioa financiado por la FAPESP, se encuentra disponible para otras instituciones del estado de S\u00e3o Paulo. Algunos de los principales usuarios del Euler son los investigadores del Instituto Tecnol\u00f3gico de Aeron\u00e1utica (ITA), en S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar), del Laboratorio Nacional de Luz Sincrotr\u00f3n (LNLS) y de la Universidad de Texas, en Estados Unidos.<\/p>\n<p>Un grupo de cient\u00edficos del ICMC-USP utiliza el cl\u00faster, en colaboraci\u00f3n con Petrobras, para efectuar simulaciones de extracci\u00f3n, refinaci\u00f3n y combusti\u00f3n de petr\u00f3leo. En marzo de 2017, Euler ser\u00e1 actualizada por primera vez, a un costo de 2 millones de reales. \u201cNo basta con disponer solamente de los recursos para la compra de una supercomputadora. El manejo de este tipo de dispositivos implica gastos de mantenimiento y energ\u00eda. Cada instituci\u00f3n debe contemplar todos esos \u00edtems dentro del presupuesto\u201d, analiza Cuminato, recordando que la cuenta de la energ\u00eda que consume Euler la paga la USP. Para incrementar su capacidad de procesamiento, la USP firm\u00f3 en 2012 un acuerdo con la Universidad Rice, de Estados Unidos, que dispone de una computadora donada por IBM llamada Blue Gene\/Q, con una capacidad de 189 teraflops. \u201cLa USP contrata sus servicios anualmente y utiliza aproximadamente el 30% de la capacidad de esa supercomputadora para estudios en \u00e1reas tales como ingenier\u00eda, f\u00edsica, astronom\u00eda y ciencias atmosf\u00e9ricas\u201d, dice Jo\u00e3o Eduardo Ferreira, superintendente de Tecnolog\u00eda de la Informaci\u00f3n de la USP. Alrededor del 41% de la cuota de la USP en la Blue Gene la utilizan investigadores del Instituto de F\u00edsica, un 18%, la Escuela Polit\u00e9cnica (Poli) y un 17% el Instituto de Astronom\u00eda y Geof\u00edsica (IAG). En conjunto, la USP desembolsa alrededor de 500 mil d\u00f3lares por a\u00f1o para disponer de acceso a la Blue Gene\/Q. Otros dos cl\u00fasteres computacionales de la USP, denominados \u00c1guila (45 teraflops) y Lince (70 teraflops), complementan la labor de la m\u00e1quina estadounidense. A juicio de Ferreira, el convenio de la USP con la Universidad Rice tuvo en cuenta el factor de sostenibilidad de la supercomputadora. Blue Gene\/Q es uno de los equipos m\u00e1s econ\u00f3micos del mundo y figura en el Top Green 500, otra clasifiaci\u00f3n que divulga las m\u00e1quinas con mayor eficiencia energ\u00e9tica.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/supercomputadoras_249_04.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-248762\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/supercomputadoras_249_04-300x295.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"295\" \/><\/a>Costos elevados<br \/>\n<\/strong>M\u00e1s all\u00e1 de su alto costo y de contar con una vida \u00fatil relativamente corta, una supercomputadora necesita un mantenimiento oneroso. Para Travassos, de la UFRJ, los costos energ\u00e9ticos y de mantenimiento fueron factores importantes que definieron la adquisici\u00f3n de la supercomputadora Lobo Carneiro. \u201cIncluso siendo muy eficiente, la cuenta de la luz puede llegar a sumar 60 mil reales mensuales, utilizando el sistema a pleno\u201d, afirma. El inter\u00e9s por las computadoras econ\u00f3micas es global. \u201cLas supercomputadoras generan altos gastos de mantenimiento y en la factura de la luz\u201d, dice Pedro Dias, de la USP. El cl\u00faster Santos Dumont, del LNCC, reci\u00e9n comenz\u00f3 a operar a pleno en el mes de junio. Entre enero y mayo, funcion\u00f3 tan s\u00f3lo cuatro horas diarias y no se hallaba disponible para la comunidad cient\u00edfica. El motivo fue la falta de recursos. \u201cEl LNCC sufri\u00f3 una reducci\u00f3n en su presupuesto entre 2015 y 2016. En el mes de junio eso pudo resolverse y ahora, Santos Dumont atiende a 42 proyectos, en temas tales como nanotecnolog\u00eda, energ\u00edas renovables, ingenier\u00eda civil, desarrollo de vacunas contra el dengue y el zika, producci\u00f3n de <em>software<\/em> y astronom\u00eda, entre otros\u201d, dice Gadelha. La m\u00e1quina consume 0,8 megavatios (MW) y el costo de la cuenta de la luz es de 350 mil a 400 mil reales por mes. Santos Dumont y Lobo Carneiro son las \u00fanicas m\u00e1quinas brasile\u00f1as que este a\u00f1o figuraron en la Green 500.<\/p>\n<p>La supercomputadora Santos Dumont, adquirida por unos 45 millones de reales a la empresa francesa Atos\/Bull, est\u00e1 compuesta por tres sistemas computacionales distintos, con capacidad para llegar a 1,1 petaflops. Eso significa que puede realizar mil billones de operaciones matem\u00e1ticas por segundo, una velocidad aproximadamente 1 mill\u00f3n de veces mayor que una <em>notebook<\/em> est\u00e1ndar. Constituye la pieza central del Sistema Nacional de Procesamiento de Alto Desempe\u00f1o (Sinapad), una red integrada por nueve Centros Nacionales de Procesamiento de Alto Desempe\u00f1o (Cenapads), operados por universidades e instituciones de investigaci\u00f3n. El Nacad, del Coppe, es uno de esos centros que se encuentran interconectados y pueden utilizarse en forma remota por investigadores de todo el pa\u00eds. El Cenapad de S\u00e3o Paulo, que fue creado en 1994, est\u00e1 emplazado en la Universidad de Campinas (Unicamp) y ya lo han utilizado investigadores de 18 estados brasile\u00f1os, de los cuales, un 36% son de S\u00e3o Paulo, un 25% de Rio Grande do Sul y un 13% de Minas Gerais. \u201cLa mayor parte de los usuarios trabaja en las \u00e1reas de matem\u00e1tica, f\u00edsica, qu\u00edmica, geociencias y biolog\u00eda\u201d, dice Jos\u00e9 Augusto Chinellato, docente del Instituto de F\u00edsica Gleb Wataghin de la Unicamp y coordinador del Cenapad-SP. En total, hay 172 proyectos en curso que son ejecutados por 502 investigadores de instituciones de todo Brasil. \u201cEl Sinapad se consolid\u00f3 como una red de computaci\u00f3n de alto desempe\u00f1o volcada a las universidades e instituciones de investigaci\u00f3n cient\u00edfica\u201d, explica Chinellato.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Pedro Dias, Brasil apost\u00f3 por la atomizaci\u00f3n de los recursos para la computaci\u00f3n de alto desempe\u00f1o. \u201cSe opt\u00f3 por la adquisici\u00f3n de una gran cantidad de peque\u00f1as m\u00e1quinas\u201d, explica. En Estados Unidos, impera el modelo opuesto: existen grandes centros inform\u00e1ticos distribuidos por todo el pa\u00eds, que atienden las demandas acad\u00e9micas y de la industria. A su juicio, la carencia de equipos m\u00e1s potentes explica por qu\u00e9 muchos cient\u00edficos brasile\u00f1os recurren a computadoras instaladas en el exterior, mediante colaboraciones cient\u00edficas o contratando servicios de procesamiento que prestan empresas tales como Google y Amazon. En opini\u00f3n de Gadelha, del LNCC, el modelo adoptado por Brasil es la herencia del final de los a\u00f1os 1980, una \u00e9poca en que no hab\u00eda en el pa\u00eds una tecnolog\u00eda capaz de garantizar que los investigadores de zonas alejadas pudiesen utilizar remotamente una supercomputadora instalada en el sudeste, por ejemplo. \u201cPor eso instituciones de varios estados destinaban recursos para adquirir sus propias computadoras de alto desempe\u00f1o\u201d, explica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Brasil pierde relevancia en el ranking mundial de supercomputadoras","protected":false},"author":421,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[288,333],"coauthors":[740],"class_list":["post-248758","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-computacion","tag-tecnologia-de-la-informacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248758","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/421"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248758"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248758\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248758"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248758"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248758"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=248758"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}