{"id":248766,"date":"2017-11-08T19:11:19","date_gmt":"2017-11-08T21:11:19","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=248766\/"},"modified":"2017-11-08T19:11:19","modified_gmt":"2017-11-08T21:11:19","slug":"un-protagonismo-poco-comun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-protagonismo-poco-comun\/","title":{"rendered":"Un protagonismo poco com\u00fan"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/036-039_patentes_249.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-248767\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/036-039_patentes_249-300x206.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"206\" \/><span class=\"media-credits-inline\">B\u00e1rbara Malagoli <\/span><\/a>Las universidades p\u00fablicas prevalecieron otra vez en el <em>ranking<\/em> 2015 de los depositantes de solicitudes de patentes de invenci\u00f3n en Brasil. Hay 15 universidades ubicadas entre los primeros 20 puestos, seg\u00fan un estudio efectuado por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (Inpi), el ente aut\u00e1rquico que se ocupa de la concesi\u00f3n y la garant\u00eda de los derechos de la propiedad intelectual en el pa\u00eds. Cuatro empresas y una organizaci\u00f3n de investigaci\u00f3n cient\u00edfica privada completan la lista. Si bien es cierto que el primer puesto lo ocupa Whirlpool, con 90 dep\u00f3sitos, luego de esa multinacional aparecen instituciones de educaci\u00f3n superior, tales como la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), con 56 solicitudes, y la Universidad de Campinas (Unicamp), con 52 (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/patentes02_249_esp.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>vea el recuadro<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Esos datos apuntalan un comportamiento infrecuente del sistema de ciencia y tecnolog\u00eda del pa\u00eds. En los pa\u00edses desarrollados, contrariamente a lo que puede observarse en Brasil, son las empresas, y no las universidades, las organizaciones que se preocupan mayoritariamente por la obtenci\u00f3n de patentes. En la clasificaci\u00f3n de las instituciones alemanas con mayor cantidad de patentes concedidas en ese pa\u00eds en 2015, 18 de los primeros 20 puestos est\u00e1n ocupados por empresas, m\u00e1s de la mitad de ellas pertenecientes al sector automovil\u00edstico, donde General Motors lidera la lista, con 436 concesiones, seg\u00fan datos aportados por la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de Alemania.<\/p>\n<p>Esos datos resultan \u00fatiles para apuntar tendencias, aunque no sean comparables con los de Brasil, donde las estad\u00edsticas, a ra\u00edz de la demora de m\u00e1s de 10 a\u00f1os en el an\u00e1lisis de solicitudes de patentes, monitorean los dep\u00f3sitos y no la obtenci\u00f3n de registros. En el <em>ranking<\/em> alem\u00e1n, las dos instituciones p\u00fablicas que figuran entre los primeros 20 puestos son los institutos Fraunhofer y el centro de investigaci\u00f3n aeroespacial DLR. En Estados Unidos, la primac\u00eda de las empresas es todav\u00eda m\u00e1s elocuente, siendo la Universidad de California la primera instituci\u00f3n p\u00fablica que figura en el <em>ranking<\/em> 2015 de la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de Estados Unidos (USPTO, por sus siglas en ingl\u00e9s), que figura en el puesto 82\u00ba. La lista est\u00e1 dominada por empresas de tecnolog\u00eda tales como IBM, Samsung, Canon, Qualcomm y Google a la cabeza.<\/p>\n<p>La patente protege una invenci\u00f3n, otorg\u00e1ndole a su creador el derecho de establecer, durante un determinado lapso de tiempo, las condiciones en que los terceros podr\u00e1n utilizar esa idea. Se trata de un instrumento que emplean las empresas para salvaguardar sus esfuerzos de investigaci\u00f3n y desarrollo. \u201cUna patente es un bien industrial. Generalmente, las empresas son las principales interesadas en la defensa de la propiedad intelectual\u201d, dice la qu\u00edmica Vanderlan Bolzani, directora de la Agencia Unesp de Innovaci\u00f3n, oficina de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), instituci\u00f3n que figura en el 8\u00ba puesto en el ranking del Inpi, con 33 patentes depositadas en 2015. \u201cEn Brasil, donde hay un sistema de ciencia y tecnolog\u00eda emergente y a\u00fan en etapa de consolidaci\u00f3n, y un sector privado hist\u00f3ricamente reacio a los riesgos, s\u00f3lo en forma reciente surgi\u00f3 esa preocupaci\u00f3n en su agenda\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/patentes02_249_esp.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-248769\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/patentes02_249_esp-300x117.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"117\" \/><\/a>Brasil, Estados Unidos y Alemania presentan distintos desempe\u00f1os en cuanto a la producci\u00f3n de innovaciones y en la protecci\u00f3n de la propiedad intelectual. Basta tomar como ejemplo un indicador que utiliza la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3mico (OCDE) a los efectos de evaluar el impacto internacional de las patentes y comparar la capacidad tecnol\u00f3gica de los pa\u00edses: las familias de patentes tri\u00e1dicas (FPT). En lenguaje simple, \u00e9stas son las patentes que se obtuvieron en m\u00e1s de un pa\u00eds con el objetivo de dotar de una amplia protecci\u00f3n a una invenci\u00f3n. Las empresas e instituciones brasile\u00f1as solicitan entre 50 y 60 patentes tri\u00e1dicas por a\u00f1o, mientras que las de Estados Unidos solicitaron 14.200 y las de Alemania, 5.500, en 2013. \u201cTal disparidad parece revelar que, en general, y con las honrosas excepciones acostumbradas, la mayor\u00eda de las empresas\u00a0 de Brasil realiza investigaci\u00f3n y desarrollo para objetivos relativamente modestos, relacionados con el mercado interno, y con escasas chances de repercusi\u00f3n mundial, al contrario de lo que hacen las empresas de Estados Unidos, China, Espa\u00f1a o Alemania. Las caracter\u00edsticas de la econom\u00eda brasile\u00f1a parecen vedar la osad\u00eda internacional de nuestras empresas\u201d, dice Carlos Henrique de Brito Cruz, director cient\u00edfico de la FAPESP.<\/p>\n<p>Aunque el protagonismo acad\u00e9mico en los <em>rankings<\/em> de patentes pueda ser visto como una anomal\u00eda, existe un inter\u00e9s mundial por aproximar a la universidad con el sector productivo, as\u00ed como un esfuerzo permanente de las instituciones de investigaci\u00f3n para transmitirle el conocimiento a la sociedad. Brasil, Estados Unidos y Alemania disponen de leyes que buscan transformar los resultados cient\u00edficos en aplicaciones para el sector privado. En 1980, Estados Unidos instituy\u00f3 una ley que se convirti\u00f3 en referencia para otros pa\u00edses, el Bayh-Dole Act, allanando el camino para que empresas, universidades e instituciones de investigaci\u00f3n patentaran y comercializaran invenciones financiadas con recursos p\u00fablicos. En 2002, Alemania promovi\u00f3 una reforma que les sac\u00f3 a los investigadores de las universidades la libertad de decidir patentar las innovaciones resultantes de su trabajo. Las universidades pasaron a disponer de esa primac\u00eda. En el caso de Brasil, el marco legal es la Ley de Innovaci\u00f3n, que data de 2004 y que, entre otras disposiciones, estableci\u00f3 que todas las instituciones de ciencia y tecnolog\u00eda del pa\u00eds formaran N\u00facleos de Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica (NIT), creados para la gesti\u00f3n de sus pol\u00edticas de innovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Datos que surgen de dos informes del Formulario para Informaciones sobre la Pol\u00edtica de Propiedad Intelectual de las Instituciones Cient\u00edficas y Tecnol\u00f3gicas de Brasil (Formict), compilados por Carlos Am\u00e9rico Pacheco, docente del Instituto de Econom\u00eda de la Unicamp, revelaron que el n\u00famero de NITs que funcionan en el pa\u00eds se increment\u00f3 de 19 en 2006 a 180 en 2014, y los diversos tipos de protecci\u00f3n, tales como patentes de invenci\u00f3n y registros de <em>software<\/em> y de marcas, entre otros, evolucionaron en ese mismo per\u00edodo de 680 a 2.026 en el pa\u00eds, y de 37 a 137 en el exterior. \u201cResulta bastante asombroso observar el crecimiento del n\u00famero de patentes y la evoluci\u00f3n de los ingresos declarados en contratos de tecnolog\u00eda, que pasaron de menos de 1 mill\u00f3n de reales en 2006 hasta alrededor de 338 millones de la misma moneda en 2014. Las universidades respondieron en forma muy positiva a lo solicitado mediante la Ley de Innovaci\u00f3n. A este aspecto positivo podr\u00eda a\u00f1ad\u00edrsele el est\u00edmulo al emprendimiento que ese cambio trajo consigo. La duda reside en si ese desplazamiento tiene sentido en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, dado que las patentes tambi\u00e9n son un costo\u201d, dice Pacheco, quien ostenta el cargo de presidente del directorio del Consejo T\u00e9cnico Administrativo de la FAPESP.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2000, 20 universidades concentraban el 85% de los dep\u00f3sitos de patentes en el pa\u00eds. En tanto, en 2012, ese porcentaje cay\u00f3 al 60%, un s\u00edntoma de que hubo m\u00e1s instituciones que se involucraron en esa actividad. El director de patentes del Inpi, J\u00falio C\u00e9sar Castelo Branco Reis Moreira, considera que los NITs est\u00e1n apuntalando en las empresas y en las universidades el inter\u00e9s por la innovaci\u00f3n. \u201cEstos n\u00facleos contribuyen a establecer colaboraciones con empresas en los niveles a\u00fan iniciales de la investigaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><strong>Innovaci\u00f3n disruptiva<\/strong><br \/>\nPrecursora de los NITs, la Agencia de Innovaci\u00f3n Inova Unicamp se transform\u00f3 en referente entre las universidades brasile\u00f1as. Su creaci\u00f3n oficial fue en 2003, aunque ya exist\u00eda desde los a\u00f1os 1980 como Comisi\u00f3n Permanente de la Propiedad Intelectual y Oficina de Transferencia de Tecnolog\u00eda (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/01\/01\/esfuerzo-pionero\/?cat=politica\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 155<\/em><\/a>). Los dep\u00f3sitos de tecnolog\u00edas protegidas rebasaron las 1.000 patentes activas y 131 de ellas se utilizan bajo licencia por empresas. En 2015, los ingresos por regal\u00edas llegaron a 2 millones de reales. \u201cNuestro sue\u00f1o es poder licenciar una innovaci\u00f3n disruptiva que genere recursos significativos\u201d, dice Milton Mori, director ejecutivo de Inova Unicamp.<\/p>\n<p>La experiencia de los NITs revela que la inversi\u00f3n de las universidades en patentes y en la adquisici\u00f3n de licencias de tecnolog\u00eda no se justifica por su potencial retorno financiero directo, sino porque genera un \u00e1mbito de innovaci\u00f3n en torno a la instituci\u00f3n, con posibilidades de generar riqueza. En este aspecto, la Unicamp ha logrado resultados significativos: suma 434 empresas incubadas en la universidad o creadas por gente con v\u00ednculos con la instituci\u00f3n. Estas empresas emergentes de la Unicamp, brindaron empleo a m\u00e1s de 20 mil personas y facturaron m\u00e1s de 3 mil millones de reales en 2015.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/patentes_249_esp.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-248768\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/patentes_249_esp-300x172.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"172\" \/><\/a>Las patentes acad\u00e9micas son bastante onerosas. Los datos que aporta la Asociaci\u00f3n de Administradores de Tecnolog\u00eda de las Universidades (AUTM) para 2015 revelan que las universidades estadounidenses destinaron 66.500 millones de d\u00f3lares para la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y solicitaron 15.953 patentes, a un promedio de 4,2 millones de d\u00f3lares en investigaci\u00f3n por cada patente. En la mayor\u00eda de los casos, las licencias de tecnolog\u00edas y la comercializaci\u00f3n de patentes no cubren los costos de las agencias de innovaci\u00f3n. \u201cIncluso entre las universidades estadounidenses, se necesita que haya 100 colaboraciones entre universidades y empresas para generar 10 patentes y que una de ellas sea licenciada\u201d, dice Moreira, del Inpi.<\/p>\n<p>Ni siquiera la Universidad Stanford, pionera en la creaci\u00f3n de una oficina de transferencia de tecnolog\u00eda en 1970, escapa a esa problem\u00e1tica. En un informe reciente, la oficina anunci\u00f3 que a partir de 2017, por primera vez en m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, la tasa de un 15% que se cobra sobre las regal\u00edas de licencias no ser\u00e1 suficiente para sostener su operaci\u00f3n, a ra\u00edz de la p\u00e9rdida de valor de las patentes de alto valor econ\u00f3mico. Y eso pese a que Stanford obtiene 180 patentes por a\u00f1o en Estados Unidos y un porcentaje que fluct\u00faa entre el 20% y el 25% de esas tecnolog\u00edas se licencian.<\/p>\n<p>La Agencia Unesp de Innovaci\u00f3n resolvi\u00f3 recientemente dejar de abonar las tasas que cobra el Inpi para mantener decenas de pedidos y registros de patentes que no encontraban interesados en licenciarlas. Para mantener una solicitud de patente de innovaci\u00f3n, el depositante debe abonar una tarifa anual de 295 reales, y fuera del plazo de vencimiento, ese valor sube a 590 reales. Una vez que se concede la patente, el costo anual va de 780 a 2000 reales y, cu\u00e1nto m\u00e1s antigua sea la patente, mayor ser\u00e1 ese valor. \u201cElaboramos un protocolo para definir cu\u00e1les solicitudes y registros de patentes deben abandonarse, seleccionando a aqu\u00e9llos que son muy antiguos y que ya se han ofrecido a varias empresas sin tener \u00e9xito\u201d, dice Bolzani. La agencia fue creada hace siete a\u00f1os y su equipo administra\u00a0 m\u00e1s de 300 patentes. La universidad prosigue en la b\u00fasqueda de aplicaciones para sus tecnolog\u00edas. En una experiencia piloto, se est\u00e1 evaluando parte de la cartera de pedidos de patentes de la Unesp para integrar un programa conjunto con el Centro Estadual de Educaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica Paula Souza y otros agentes financieros, y ser\u00e1 objeto de estudios de factibilidad t\u00e9cnica y econ\u00f3mica. \u201cSe espera que eso ayude a detectar empresas e instituciones que puedan explotar las innovaciones de la Unesp\u201d, dice Bolzani.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/patentes03_249_esp.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-248770\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/patentes03_249_esp-300x181.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"181\" \/><\/a>Redacci\u00f3n de patentes<\/strong><br \/>\nTambi\u00e9n se destaca el trabajo de la Coordinaci\u00f3n de Transferencia e Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica (CTIT) de la UFMG. La misma es responsable de 818 dep\u00f3sitos de patentes en el pa\u00eds y m\u00e1s de 200 en el exterior, y ha firmado 87 contratos de licencias. Su actividad se inici\u00f3 hace 20 a\u00f1os, enfoc\u00e1ndose en las patentes, y a partir de 2006 comenz\u00f3 a trabajar en otros frentes para transferir tecnolog\u00edas. \u201cSomos una de las pocas universidades del pa\u00eds donde la redacci\u00f3n de las patentes est\u00e1 a cargo de un equipo interno\u201d, dice la coordinadora general de la CTIT, Juliana Crepalde. El equipo de redacci\u00f3n de patentes posee siete colaboradores y est\u00e1 integrado por expertos en qu\u00edmica, farmacia e ingenier\u00eda. \u201cLa mayor\u00eda de las agencias contrata oficinas especializadas para esa labor\u201d.<\/p>\n<p>La agencia USP de Innovaci\u00f3n fue fundada en 2005 y tuvo una evoluci\u00f3n notable. Hace 15 a\u00f1os, depositaba entre 5 y 10 patentes por a\u00f1o, y actualmente esas solicitudes son anualmente entre 60 y 80. El licenciamiento de tecnolog\u00edas a\u00fan es restringido, manteni\u00e9ndose en alrededor de cinco por a\u00f1o. El f\u00edsico Vanderlei Bagnato, coordinador de la agencia, relata que la crisis econ\u00f3mica dificult\u00f3 los planes de alcanzar un ingreso por regal\u00edas de 5 millones de reales y actualmente ese valor ronda los 2 millones de reales. \u201cSe cay\u00f3 la facturaci\u00f3n de las empresas a las cuales les transferimos tecnolog\u00edas y la recaudaci\u00f3n por regal\u00edas perdi\u00f3 aliento\u201d, explica. \u201cTambi\u00e9n disminuy\u00f3 el inter\u00e9s de las empresas por adquirir la licencia de patentes\u201d. Para afrontar esta situaci\u00f3n, la estrategia pasa por negociar patentes a precios simb\u00f3licos. \u201cPero acordamos que dentro de dos a\u00f1os, dependiendo de los beneficios obtenidos, volveremos a conversar. Estamos negociando en esos t\u00e9rminos con 20 empresas\u201d, dice. Otra de las preocupaciones es tratar de acercar a los grupos de investigaci\u00f3n de la USP y las empresas, con la expectativa de firmen convenios. \u201cLa cantidad de nuevos proyectos de empresas con la USP se mantiene en un rango de 70 a 90 por a\u00f1o\u201d, dice Bagnato. \u201cLas patentes resultantes de esas colaboraciones tambi\u00e9n pertenecen a las empresas\u201d.<\/p>\n<p>La iniciativa de la Agencia USP de Innovaci\u00f3n no es un ejemplo aislado. Hace dos a\u00f1os, la UFMG comenz\u00f3 a difundir la labor de sus grupos de investigaci\u00f3n en busca de colaboraciones con empresas. Ya se han pactado 90 acuerdos de codesarrollo, donde confluyen equipos de investigadores de la UFMG y de empresas colaboradoras. La agencia Inova Unicamp se contact\u00f3 con empresas pero no para ofrecerles patentes, sino para divulgar el trabajo de los grupos de la Unicamp que tienen vocaci\u00f3n por establecer colaboraciones. \u201cCuando una patente surge de un trabajo mancomunado entre la universidad y la empresa, las posibilidades de que la empresa haga uso de tales tecnolog\u00edas es bastante mayor\u201d, dice Milton Mori.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las universidades brasile\u00f1as ocupan espacios que cubren las empresas","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[289,295,303],"coauthors":[98],"class_list":["post-248766","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-comunicacion","tag-educacion","tag-financiacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248766","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248766"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248766\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248766"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248766"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248766"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=248766"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}