{"id":248789,"date":"2017-11-08T19:14:03","date_gmt":"2017-11-08T21:14:03","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=248789\/"},"modified":"2024-06-05T15:52:58","modified_gmt":"2024-06-05T18:52:58","slug":"canto-constante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/canto-constante\/","title":{"rendered":"Canto constante"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_248790\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/056_passaros_249.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-248790\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/056_passaros_249-784x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"392\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Diamante mandar\u00edn: empleado con frecuencia en experimentos conductuales<\/p><\/div>\n<p>Quienes hayan escuchado el canto insistente del zorzal colorado durante los d\u00edas, o tambi\u00e9n a horas inusitadas de las madrugadas de primavera en las ciudades brasile\u00f1as, habr\u00e1n percibido las notas repetidas hasta el cansancio. Una posible explicaci\u00f3n acerca de los aspectos repetitivos de ese canto acaba de surgir con el estudio del cerebro de otro pajarito: el diamante mandar\u00edn (<em>Taeniopygia guttata<\/em>), tambi\u00e9n conocido como pinz\u00f3n cebra, una especie muy utilizada en experimentos conductuales en laboratorio. Uno de los tipos de c\u00e9lulas de la compleja y adaptable red neuronal responsable de las manifestaciones vocales de los p\u00e1jaros cantores se mantiene estable en los diamantes mandar\u00edn, seg\u00fan un art\u00edculo que se public\u00f3 en octubre en la revista <em>Nature Neuroscience<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cEl canto de los ejemplares adultos presenta repeticiones pr\u00e1cticamente id\u00e9nticas unas a otras\u201d, explica el neurocient\u00edfico Tarciso Velho, docente del Instituto del Cerebro de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN) y uno de los autores del estudio. \u201cEsto hace de esos animales un modelo ideal para el estudio de la relaci\u00f3n entre la actividad neuronal y el comportamiento\u201d. El grupo, coordinado por el f\u00edsico estadounidense Timothy Gardner, de la Universidad de Boston, en Estados Unidos, analiz\u00f3 la actividad de dos grupos de neuronas en un \u00e1rea espec\u00edfica del cerebro responsable del control del canto, a la cual se la conoce con el nombre de HVC. La hip\u00f3tesis vigente determina que, cuando la actividad de \u00e9stos disminuye, entra en acci\u00f3n otro tipo de c\u00e9lulas neuronales, las neuronas excitadoras, que activan una cadena de neuronas que controla la musculatura ligada a la producci\u00f3n del canto.<\/p>\n<p>El misterio en cuanto a la estabilidad vocal radica en la plasticidad que caracteriza al n\u00facleo cerebral que controla el canto. En el cerebro del p\u00e1jaro, y en algunas \u00e1reas del de los mam\u00edferos, hay un proceso constante en el que algunas c\u00e9lulas mueren mientras se generan otras. Adem\u00e1s, incluso en una poblaci\u00f3n estable de c\u00e9lulas, las conexiones entre ellas pueden sufrir reacomodamientos. Esas alteraciones en la conectividad neuronal son interpretadas como las bases neuronales del aprendizaje, un proceso en el cual el sue\u00f1o parece ejercer un rol importante. \u201cCuando registramos im\u00e1genes durante el canto, notamos que la actividad de las neuronas excitadoras variaba de un d\u00eda a otro, con c\u00e9lulas entrando o saliendo del conjunto que participaba de la producci\u00f3n del canto, de manera tal, que las que interven\u00edan en la actividad neuronal no eran siempre las mismas\u201d, explica Velho. Pero a pesar de ese escenario din\u00e1mico, el canto permanece estable. El secreto parece hallarse en las c\u00e9lulas inhibitorias: en los experimentos llevados a cabo en Boston, su actividad vari\u00f3 poco. \u00c9sa parece ser la raz\u00f3n de la constancia de un atributo central del reconocimiento dentro de la especie, sin el cual, las hembras tendr\u00edan mayores dificultades para hallar a sus pares reproductivos.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/pajaritos_249.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-248791\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/pajaritos_249-300x221.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"221\" \/><\/a>Dentro del cerebro<\/strong><br \/>\nEsos resultados fueron posibles gracias a unos dispositivos diminutos desarrollados por Gardner. \u201cSi el p\u00e1jaro est\u00e1 amarrado, no canta\u201d, explica Velho. \u201cHay que dejarlo suelto en la jaula, con aparatos que no dificulten su movimiento\u201d. Ante esa necesidad, los investigadores implantaron electrodos en el cerebro de los pajaritos para monitorear las c\u00e9lulas inhibidoras durante varios meses. Todav\u00eda m\u00e1s asombrosos son los microscopios miniaturizados que pesan menos de 2 gramos y se construyen con ayuda de una impresora 3D. Estos microscopios se implantaron en el cerebro de los p\u00e1jaros y permitieron detectar la fluorescencia emitida por la actividad de las c\u00e9lulas excitadoras gracias a una prote\u00edna inoculada a trav\u00e9s un virus y que funciona como sensor del calcio, un elemento central en la actividad el\u00e9ctrica de las neuronas. \u201cAmbos m\u00e9todos permitieron elaborar registros del cerebro en las aves estando despiertas, comport\u00e1ndose y movi\u00e9ndose libremente\u201d, dice Gardner.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el f\u00edsico estadounidense, el comportamiento dis\u00edmil que detectaron mediante esas t\u00e9cnicas en los dos tipos de c\u00e9lulas es lo que subyace en la estabilidad del canto. Aunque la actividad de cada neurona sea variable, las fallas eventuales se compensan con la actividad de c\u00e9lulas vecinas, que tienden a activarse simult\u00e1neamente. \u201cEsta repetici\u00f3n sugiere que, si una c\u00e9lula deja de funcionar, habr\u00e1 otra que desempe\u00f1ar\u00e1 una funci\u00f3n similar, manteniendo la estabilidad de la red y, por consiguiente, el resultado motor\u201d, analiza. El estudio tambi\u00e9n demostr\u00f3 que la actividad local de las c\u00e9lulas inhibidoras es lo que modula el funcionamiento de esa red. \u201cLas neuronas podr\u00edan optimizar su actividad individual dentro de una estructura mayor que permanece inmutable por a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Los diamantes mandarines, con sus comportamientos previsibles e inalterables en su vida en jaulas, impuesta por la condici\u00f3n de cobayos de laboratorio, son los preferidos de los cient\u00edficos que se ocupan de estudiar el desarrollo vocal, un comportamiento aprendido, repetitivo y estereotipado. Gardner sostiene que incluso podr\u00edan contribuir para la comprensi\u00f3n de ciertos aspectos del habla humana. \u201cLas redes neuronales del cerebro de los mam\u00edferos deben resolver problemas similares\u201d, dice. \u201cSer\u00eda interesante investigar si esos programas motores se controlan o mantienen de manera parecida\u201d. Dicen que una vez que se aprende a andar en bicicleta, esto no se olvida nunca. Resta saber si los mecanismos que involucran a las neuronas inhibidoras y excitadoras podr\u00edan estar detr\u00e1s de ese tipo de capacidad motora de larga duraci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nLIBERTI III, W. A. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/neuro\/journal\/vaop\/ncurrent\/full\/nn.4405.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Unstable neurons underlie a stable learned behavior<\/a>. <strong>Nature Neuroscience<\/strong>. Online. 10 de oct. 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Mecanismos neuronales explican la estabilidad vocal de los pajaritos ","protected":false},"author":346,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[319,335],"coauthors":[662,1601],"class_list":["post-248789","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-neurociencia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248789","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/346"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248789"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248789\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":518695,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248789\/revisions\/518695"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248789"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248789"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248789"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=248789"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}