{"id":249587,"date":"2017-11-28T17:48:47","date_gmt":"2017-11-28T19:48:47","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=249587\/"},"modified":"2017-11-28T17:58:19","modified_gmt":"2017-11-28T19:58:19","slug":"la-jaula-que-salva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-jaula-que-salva\/","title":{"rendered":"La jaula que salva"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_249588\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/046-051_mutum_251-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-249588\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/046-051_mutum_251-1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jo\u00e3o Marcos Rosa<\/span><\/a> An\u00e1lisis gen\u00e9ticos ayudaron a separar a la poblaci\u00f3n pura del pauj\u00ed de Alagoas (<em>aqu\u00ed un ejemplar en primer plano<\/em>) de las aves h\u00edbridas (<em>desenfocada<\/em>)<span class=\"media-credits\">Jo\u00e3o Marcos Rosa<\/span><\/p><\/div>\n<p>Avistada por \u00faltima vez en fragmentos remanentes de Bosque Atl\u00e1ntico del estado brasile\u00f1o de Alagoas hace casi 40 a\u00f1os, la rar\u00edsima ave <em>Pauxi mitu <\/em>est\u00e1 considerada extinta en la naturaleza. Esta especie, que alcanza hasta 90 cent\u00edmetros (cm) de largo, con un plumaje de tonos negro azulados, fue v\u00edctima de los cazadores \u00e1vidos de su suculenta carne y de una dr\u00e1stica reducci\u00f3n de su h\u00e1bitat, hoy en d\u00eda con menos del 2% de su extensi\u00f3n original. El pav\u00f3n pico de hacha o pauj\u00ed de Alagoas, tales los nombres populares de este gallin\u00e1ceo, no ha desaparecido completamente s\u00f3lo porque tres criadores, con la ayuda de bi\u00f3logos, se han dedicado a reproducirlo en cautiverio. Por fortuna, esta iniciativa ha tenido \u00e9xito. Con tan s\u00f3lo un macho y dos hembras silvestres, los \u00faltimos espec\u00edmenes capturados en los montes de Alagoas en 1979, la poblaci\u00f3n de esta ave ha renacido y en la actualidad cuenta con alrededor de 230 ejemplares mantenidos en cautiverio.<\/p>\n<p>Un detalle importante que hizo su aporte al \u00e9xito de esta empresa termin\u00f3 parad\u00f3jicamente erigi\u00e9ndose en un problema por resolverse antes de que la especie rediviva se encuentre lista para su reinserci\u00f3n en la naturaleza, cuya concreci\u00f3n est\u00e1 prevista para el segundo semestre de este a\u00f1o. Las aves h\u00edbridas, fruto de cruzamientos no totalmente controlados del pav\u00f3n pico de hacha con el pauj\u00ed tuberoso (<em>Pauxi<\/em> <em>tuberosa<\/em>), una especie hermana existente en la Amazonia, se encontraban mezcladas con los ejemplares puros de <em>P<\/em>. <em>mitu<\/em> en cautiverio. Este enredo empez\u00f3 en 1990 como fruto de las mejores intenciones de Pedro Nardelli, el criador que sac\u00f3 de los montes de Alagoas a los tres \u00faltimos pauj\u00edes encontrados en la naturaleza, una iniciativa que salv\u00f3 a la especie de la extinci\u00f3n total. En esa \u00e9poca, Nardelli ten\u00eda en su criadero situado en Nil\u00f3polis, en los alrededores de la capital fluminense, cinco machos sin parejas para su reproducci\u00f3n entre la poblaci\u00f3n de 19 pauj\u00edes. Para que todos los machos tuviesen posibilidades de aparearse, el criador resolvi\u00f3 introducir en el mismo espacio hembras de pauj\u00ed tuberoso. \u201cCruc\u00e9 a las dos especies para asegurar la continuaci\u00f3n del linaje del pav\u00f3n pico de hacha\u201d, se justifica Nardelli, quien actualmente tiene 80 a\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"attachment_249589\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/046-051_mutum_251-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-249589\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/046-051_mutum_251-2-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Elisa Carareto<\/span><\/a> Esta xilograf\u00eda del siglo XVII es la primera representaci\u00f3n del pav\u00f3n pico de hacha<span class=\"media-credits\">Elisa Carareto<\/span><\/p><\/div>\n<p>Con el tiempo, la poblaci\u00f3n de aves reproducidas bajo custodia humana pas\u00f3 a contar con dos tipos de pauj\u00edes de Alagoas: los puros, oriundos de cruzamientos entre machos y hembras de<em> P. mitu<\/em>, y distintos h\u00edbridos que cargaban material gen\u00e9tico de ambas especies en proporciones diferentes. El registro exacto de los que eran puros y los que eran h\u00edbridos termin\u00f3 perdi\u00e9ndose en 1999, cuando Nardelli se vio obligado a cerrar su criadero. Las 44 aves existentes fueron enviadas a dos criadores de Minas Gerais. \u201cComo algunos h\u00edbridos presentan rasgos f\u00edsicos muy parecidos a los de los ejemplares puros, no es posible diferenciarlos \u00fanicamente seg\u00fan su morfolog\u00eda\u201d, explica Lu\u00eds F\u00e1bio Silveira, curador de la secci\u00f3n de ornitolog\u00eda del Museo de Zoolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (MZ-USP). \u201cTuvimos que desarrollar un abordaje gen\u00e9tico para distinguir a los dos grupos.\u201d<\/p>\n<p>Los investigadores recurrieron a dos t\u00e9cnicas distintas de la biolog\u00eda molecular para separar a los ejemplares puros de los h\u00edbridos, seg\u00fan lo informan en un art\u00edculo aceptado para su publicaci\u00f3n en la revista cient\u00edfica <em>PLOS ONE<\/em>. Mediante la aplicaci\u00f3n de la primera se analiz\u00f3 el ADN mitocondrial, un tipo de material gen\u00e9tico heredado \u00fanicamente del linaje materno. Como buena parte de los h\u00edbridos tienen hembras de pauj\u00ed tuberoso entre sus ancestros, con este tipo de abordaje es posible detectar a las aves mestizas con ese perfil gen\u00e9tico. La segunda t\u00e9cnica consisti\u00f3 en el estudio de 14 microsat\u00e9lites, peque\u00f1os fragmentos repetidos de ADN que se emplean en la gen\u00e9tica de poblaciones para determinar el grado de parentesco entre ejemplares, grupos, especies o subespecies. Algunas de las variantes de microsat\u00e9lites son espec\u00edficas de cada especie. Si se los encuentra en otra especie, indican la presencia de un ave con alg\u00fan grado de hibridismo. Al conjugar ambas metodolog\u00edas, se pudo identificar a un grupo de 66 pauj\u00edes de Alagoas puros, por coincidencia, 33 yuntas, entre los 148 ejemplares que se encontraban vivos entre 2008 y 2012 en los dos criaderos de Minas Gerais.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/mutum-1_251-esp.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-249592\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/mutum-1_251-esp-944x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"325\" \/><\/a>El proceso de determinaci\u00f3n del grado de pureza de una poblaci\u00f3n por la v\u00eda molecular no es infalible, pero los autores del trabajo dicen que la confiabilidad de este abordaje es alt\u00edsima. \u201cEl riesgo de habernos equivocado en la identificaci\u00f3n de un ave pura es del 2%\u201d, comenta el bi\u00f3logo Mercival Roberto Francisco, de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar), en su campus de la localidad de Sorocaba, quien coordin\u00f3 la parte gen\u00e9tica de los estudios. \u201cEs un valor sumamente bajo, toda vez que en la literatura cient\u00edfica el riesgo de error en trabajos similares es del 5%\u201d. Desde que se lo identific\u00f3, el grupo de aves puras es mantenido separado. Su edad es relativamente avanzada: entre 16 y 20 a\u00f1os. Por fortuna, el pav\u00f3n pico de hacha vive hasta los 30 a\u00f1os en cautiverio y se mantiene reproductivo durante buena parte de su vida. \u201cActualmente contamos con 18 yuntas j\u00f3venes y puras de pav\u00f3n pico de hacha, que nacieron durante los \u00faltimos tres a\u00f1os\u201d, comenta Roberto Azeredo, titular del criadero Crax \u2013 Sociedade de Pesquisa da Fauna Silvestre, con sede en la localidad de Contagem, en la Regi\u00f3n Metropolitana de Belo Horizonte.<\/p>\n<p>Enamorado de los cr\u00e1cidos, una familia de las aves galliformes, que incluye a los pauj\u00edes, las yacutingas, las pavas y las guacharacas, Azeredo es en la actualidad quien m\u00e1s entiende de los h\u00e1bitos del ave de Alagoas. Alrededor del 90% de los ejemplares vivos del pav\u00f3n pico de hacha, incluidos los h\u00edbridos, est\u00e1n en su criadero (el resto se encuentra en otro criadero de la localidad de Po\u00e7os de Caldas). Con el fin de encontrar a la pareja perfecta, puede pasarse horas observando las reacciones de aves puestas a aparearse. \u201cAzeredo es capaz de percatarse de que la hembra no est\u00e1 c\u00f3moda con el macho y cambiar uno de los ejemplares para encontrar a la mejor pareja\u201d, comenta Silveira, del MZ-USP. \u201cSin \u00e9l, no habr\u00edamos logrado criar en cautiverio tantos pauj\u00edes\u201d. En los \u00faltimos a\u00f1os, y luego de analizar parte del ADN de todas las aves criadas en cautiverio, el bi\u00f3logo Mercival pas\u00f3 a enviarle peri\u00f3dicamente a Azeredo sugerencias de parejas ideales desde el punto de vista de quien desea asegurarse la diversidad gen\u00e9tica de la especie. \u201cEl problema radica en que las aves no siempre coinciden con la gen\u00e9tica\u201d, bromea el criador.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/mutum-2_251-esp.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-249593\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/mutum-2_251-esp-803x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"382\" \/><\/a>Este exadministrador de empresas dice que el secreto de su trabajo consiste en promover apareamientos con sensibilidad. Los pauj\u00edes de Alagoas viven generalmente en yuntas. \u201cPero a veces pueden ser agresivos. En esos casos, s\u00f3lo pongo a la pareja junta en el vivero a la hora del cruzamiento\u201d, explica Azeredo. La hembra entra en edad reproductiva generalmente al llegar a los tres a\u00f1os. Entre septiembre y noviembre, si ha sido fecundada, pone dos huevos. Experiencia con cr\u00e1cidos \u00e9l tiene de sobra. Desde la d\u00e9cada de 1970, Azeredo reproduce en sus criaderos ejemplares de pauj\u00ed pequirrojo (<em>Crax blumenbachii<\/em>), una especie amenazada de extinci\u00f3n, pero en un estado no tan cr\u00edtico como el de su primo de Alagoas. Y fue pionero en la reintroducci\u00f3n del <em>C. blumenbachii <\/em>en la naturaleza, con gran \u00e9xito. \u201cTener un criadero es una manera de empobrecerse con alegr\u00eda\u201d, dice Azeredo, sin perder el buen humor.<\/p>\n<p><strong>Un cuello de botella gen\u00e9tico <\/strong><br \/>\nEn art\u00edculo en la revista <em>PLOS ONE<\/em>, Mercival y Silveira afirman que la historia del pav\u00f3n pico de hacha es uno de los casos m\u00e1s extremos de cuello de botella gen\u00e9tico o poblacional documentado en la literatura cient\u00edfica con un final feliz. Pese a haberse reducido tan s\u00f3lo a tres ejemplares mantenidos en cautiverio en su momento m\u00e1s delicado, hace poco m\u00e1s de 35 a\u00f1os, la especie escap\u00f3 de la extinci\u00f3n total con la ayuda del hombre. \u201cEl cern\u00edcalo de la isla Mauricio, que estuvo considerado como el ave m\u00e1s rara del mundo, pas\u00f3 por una situaci\u00f3n an\u00e1loga en 1974, cuando quedaban s\u00f3lo cuatro ejemplares\u201d, comenta Silveira. End\u00e9mica del referido archipi\u00e9lago del oc\u00e9ano \u00cdndico, la especie <em>Falco punctatus,<\/em> de s\u00f3lo 25 cm de largo, desapareci\u00f3 casi por completo en raz\u00f3n de la destrucci\u00f3n progresiva de su h\u00e1bitat. En la actualidad, despu\u00e9s de esfuerzos conservacionistas que llevaron a su reproducci\u00f3n en la naturaleza y tambi\u00e9n en cautiverio, la poblaci\u00f3n de esta ave de rapi\u00f1a asciende a 400 espec\u00edmenes. El caso de la petroica de las Chathan (<em>Petroica<\/em> <em>traversi<\/em>), en Nueva Zelanda, fue a\u00fan m\u00e1s cr\u00edtico. \u201cSe cree que los aproximadamente 280 individuos actuales son descendientes una sola pareja, que se reprodujo entre 1979 y 1982\u201d, comenta Mercival.<\/p>\n<div id=\"attachment_249590\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/046-051_mutum_251-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-249590\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/046-051_mutum_251-3-300x220.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"220\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">John Maremootoo\/ Wikimedia Commons<\/span><\/a> La poblaci\u00f3n actual del cern\u00edcalo de la isla Mauricio deriva de s\u00f3lo cuatro ejemplares<span class=\"media-credits\">John Maremootoo\/ Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>La especie m\u00e1s conocida de ave brasile\u00f1a probablemente extinta en la naturaleza y que sobrevive \u00fanicamente en cautiverio es el guacamayo de Spix (<em>Cyanopsitta spixii<\/em>). Originalmente end\u00e9mica de un \u00e1rea de la zona conocida como Caatinga del norte del estado de Bah\u00eda, esta especie cuenta actualmente con una poblaci\u00f3n de algo m\u00e1s de 50 ejemplares mantenidos en el pa\u00eds y en el exterior. Sin embargo, a\u00fan no ha sido devuelta su h\u00e1bitat. De acuerdo con la lista roja elaborada por la Uni\u00f3n Internacional para la Conservaci\u00f3n de la Naturaleza (IUCN, en ingl\u00e9s), existen actualmente 68 especies de animales y plantas desaparecidas en el mundo silvestre, pero que se encuentran conservadas en lugares mantenidos por el hombre. \u201cVale la pena invertir en esas especies\u201d, afirma Mercival. \u201cCuando pusimos en marcha nuestro proyecto, fuimos cuestionados acerca de si estaba bien trabajar con una especie cuya poblaci\u00f3n en cautiverio acaso ya no contara con ejemplares puros.\u201d<\/p>\n<p><strong>Mansa y sabrosa<\/strong><br \/>\nLa primera referencia al pav\u00f3n pico de hacha se remonta al siglo XVII. \u201cEsta ave se amansa f\u00e1cilmente; le gusta asentarse en un lugar alto, como al pavo real com\u00fan y tambi\u00e9n trepa a los \u00e1rboles. Su carne es muy buena\u201d. As\u00ed termina la primera descripci\u00f3n de la especie, publicada en 1658 en las p\u00e1ginas de <em>Historia Naturalis Brasiliae.<\/em> El texto es de autor\u00eda del naturalista alem\u00e1n George Marcgrave, uno de los miembros de la comitiva holandesa de Juan Mauricio de Nassau-Siegen, que se instal\u00f3 en el nordeste de Brasil durante la primera mitad del siglo XVII, y es coautor de la obra junto a Willem Piso. Una xilograf\u00eda acompa\u00f1a la descripci\u00f3n del ave, proveniente de un cautiverio probablemente situado en la ciudad de Recife, y denominada <em>mitu<\/em> por Marcgrave<em>, <\/em>vocablo proveniente del tupi que utilizaban los indios para referirse a este gallin\u00e1ceo.<\/p>\n<div id=\"attachment_249591\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/046-051_mutum_251-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-249591\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/046-051_mutum_251-4-682x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"450\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jo\u00e3o Marcos Rosa  <\/span><\/a> El criador Roberto Azeredo es el principal responsable de la reproducci\u00f3n en cautiverio del ave<span class=\"media-credits\">Jo\u00e3o Marcos Rosa  <\/span><\/p><\/div>\n<p>Pese a esta antigua referencia, que deja evidente el fin culinario dado al animal por la <em>troupe<\/em> de Nassau, el pav\u00f3n pico de hacha permaneci\u00f3 envuelto en un cierto misterio desde ese entonces. Casi nadie lo vio y frecuentemente se lo confundi\u00f3 con el pauj\u00ed tuberoso. \u201cFue una especie rara y fantasma dentro de la ornitolog\u00eda\u201d, afirma Silveira. \u201cEn los museos de historia natural de Europa, los ejemplares atribuidos al pav\u00f3n pico de hacha son, a decir verdad, del pauj\u00ed tuberoso\u201d. Esto no impidi\u00f3 que autores de renombre mencionasen al ave nordestina en sus trabajos. En 1766, m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s de <em>Historia Naturalis Brasiliae<\/em>, el sueco Carlos Linneo utiliz\u00f3 las informaciones de Marcgrave y bautiz\u00f3 al ave <em>Crax mitu<\/em>, en consonancia con su nueva terminolog\u00eda cient\u00edfica binomial<em>.<\/em> Estudios posteriores reubicaron al pav\u00f3n pico de hacha, pasando del g\u00e9nero <em>Crax<\/em> al <em>Pauxi<\/em>.<\/p>\n<p>Hasta mediados del siglo XX, no hab\u00eda ni un solo ejemplar del verdadero pav\u00f3n pico de hacha en ninguna colecci\u00f3n cient\u00edfica del mundo. En 1951, el ornit\u00f3logo Oliv\u00e9rio Pinto, del MZ-USP, captur\u00f3 una hembra de la especie en un \u00e1rea de Bosque Atl\u00e1ntico de Alagoas y demostr\u00f3 que el <em>P. mitu<\/em> no era un mito. Oliv\u00e9rio Pinto describi\u00f3 las principales caracter\u00edsticas morfol\u00f3gicas del pav\u00f3n pico de hacha. El color y el formato del pico, la ausencia de plumas en la regi\u00f3n auricular y la coloraci\u00f3n de parte de la cola constituyen los rasgos m\u00e1s importantes y que lo distinguen f\u00e1cilmente de su pariente amaz\u00f3nico (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/mutum-2_251-esp.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">vea el cuadro<\/a><\/em>). Sin embargo, la misteriosa especie s\u00f3lo ser\u00eda nuevamente capturada casi tres d\u00e9cadas despu\u00e9s por el criador Pedro Nardelli, el protector de la poblaci\u00f3n de pav\u00f3n pico de hacha que actualmente se mantiene en cautiverio.<\/p>\n<p>Hace ocho a\u00f1os, cuando el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil lanz\u00f3 un plan nacional para la conservaci\u00f3n del <em>P. mitu<\/em>, con la participaci\u00f3n de universidades y criaderos, Mercival y Silveira ten\u00edan el desaf\u00edo cient\u00edfico de demostrar que a\u00fan exist\u00edan aves puras de la especie mantenidas en cautiverio y que val\u00eda la pena invertir en su preservaci\u00f3n. Esa parte del trabajo se hizo. El pr\u00f3ximo paso consiste en devolver a los pauj\u00edes de Alagoas puros a su h\u00e1bitat. Para que esto se concrete pronto, los investigadores cuentan con la participaci\u00f3n de la gobernaci\u00f3n de Alagoas y de empresas y entidades locales. Una Reserva Particular de Patrimonio Natural (RPPN) con 900 hect\u00e1reas de monte contiguo, un tipo de unidad de conservaci\u00f3n ubicada en tierras privadas, se cre\u00f3 recientemente en una central de az\u00facar y alcohol de Rio Largo, cerca de Macei\u00f3, la capital del estado, para recibir a los primeros ejemplares del ave. \u201cAnta\u00f1o, las empresas estaban involucradas en la destrucci\u00f3n de los bosques, pero hoy en d\u00eda saben que cumplen un papel importante en la preservaci\u00f3n de la fauna y flora de la zona\u201d, dice Fernando Pinto, fundador y presidente del Instituto para la Preservaci\u00f3n del Bosque Atl\u00e1ntico (IPMA, por sus siglas en portugu\u00e9s), una entidad local que lleva adelante trabajos en pro del regreso del pauj\u00ed a su territorio original.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/mutum-3_251-esp.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-249594\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/mutum-3_251-esp-300x210.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"210\" \/><\/a>Pinto, un ingeniero civil, es una de las pocas personas que vio a esta ave en la naturaleza a finales de la d\u00e9cada de 1970. Lleg\u00f3 a fotografiar a una hembra empollando sus huevos en un \u00e1rbol. En esa \u00e9poca \u00e9l trabajaba en una destiler\u00eda de alcohol, y recuerda haber presenciado el desmonte de 10 mil hect\u00e1reas de selva en ocho meses. Tuvo una hembra de pav\u00f3n pico de hacha en su casa antes de don\u00e1rsela a Nardelli, quien se qued\u00f3 alrededor de un a\u00f1o\u00a0 y medio en la regi\u00f3n buscando ejemplares de la especie. \u201cLa caza a\u00fan forma parte de la cultura local\u201d, advierte Pinto. \u201c\u00c9ste ser\u00e1 el mayor riesgo para el pav\u00f3n pico de hacha tras su reintroducci\u00f3n. Pero creo que lograremos mantener el control dentro de la reserva\u201d. Un centro de visitantes, con dos ejemplares del ave en exposici\u00f3n, se erigir\u00e1 al lado de la RPPN. De este modo, todos podr\u00e1n conocer m\u00e1s f\u00e1cilmente al <em>P. mitu<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Estudios de la variabilidad gen\u00e9tica de cr\u00e1cidos brasile\u00f1os amenazados de extinci\u00f3n (aves, galliformes), como aportes a la conservaci\u00f3n <em>ex situ <\/em>(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/5137\/estudos-da-variabilidade-genetica-de-cracideos-brasileiros-ameacados-de-extincao-aves-galliformes\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2008\/51197-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Apoyo a J\u00f3venes Investigadores; <strong>Investigador responsable<\/strong> Mercival Roberto Francisco (UFSCar); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 327.788,81<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Sistem\u00e1tica, taxonom\u00eda y biogeograf\u00eda de aves neotropicales: Los Cracidae como modelo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/26090\/sistematica-taxonomia-e-biogeografia-de-aves-neotropicais-os-cracidae-como-modelo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2007\/56378-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; \u00a0<strong>Investigador responsable<\/strong> Lu\u00eds F\u00e1bio Silveira (MZ-USP); <strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 86.928,28<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nCOSTA, M. C. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0169636\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Recovering the genetic identity of an extinct-in-the-wild species: The puzzling case of the Alagoas curassow<\/a>. <strong>PLOS ONE<\/strong>. En prensa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El pav\u00f3n pico de hacha escapa de su desaparici\u00f3n total gracias a un proyecto","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,278,293,306,331,335],"coauthors":[101],"class_list":["post-249587","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-biologia-es","tag-ecologia-es","tag-genetica-es","tag-sostenibilidad","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249587","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=249587"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249587\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=249587"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=249587"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=249587"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=249587"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}