{"id":249672,"date":"2017-11-28T17:54:27","date_gmt":"2017-11-28T19:54:27","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=249672\/"},"modified":"2017-11-28T17:54:27","modified_gmt":"2017-11-28T19:54:27","slug":"cooperativas-contra-la-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cooperativas-contra-la-crisis\/","title":{"rendered":"Cooperativas contra la crisis"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/086-090_autogestacao251-abre.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-249673\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/086-090_autogestacao251-abre.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"399\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/086-090_autogestacao251-abre.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/086-090_autogestacao251-abre-120x160.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/086-090_autogestacao251-abre-250x333.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Nelson Provazi<\/span><\/a>Durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas, sucesivas crisis econ\u00f3micas llevaron a que miles de empresas bajasen sus persianas. Para preservar su trabajo, muchos trabajadores fundaron cooperativas y asumieron el control de las f\u00e1bricas quebradas, de manera tal de mantenerlas en actividad. En mayo de 2016, por ejemplo, los obreros ocuparon Karmann Ghia, en S\u00e3o Bernardo do Campo (SP), y est\u00e1n intentando recuperar la compa\u00f1\u00eda. Y no son los \u00fanicos que avanzan por ese camino: seg\u00fan el Ministerio de Trabajo, en 2014 se crearon 324 cooperativas en Brasil. En 2015, esa cifra trep\u00f3 a 444.<\/p>\n<p>Los intentos por hallar una salida colectiva a las dificultades econ\u00f3micas nacieron por fuera del Estado. De acuerdo con Jacob Carlos Lima, docente del Departamento de Sociolog\u00eda de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar) e investigador de las \u00e1reas de sociolog\u00eda del trabajo y sociolog\u00eda econ\u00f3mica, fue as\u00ed con las cooperativas agr\u00edcolas de los sin tierra en los a\u00f1os 1980, con el movimiento de f\u00e1bricas recuperadas en la d\u00e9cada de 1990 y con las asociaciones de recolectores de material reciclable durante esta misma d\u00e9cada. De entrada contaron con el apoyo de organismos de la Iglesia Cat\u00f3lica (tales como la Comisi\u00f3n Pastoral de la Tierra y C\u00e1ritas), de sindicatos y organizaciones no gubernamentales. Pero s\u00f3lo empezaron a contar con el respaldo del Estado en 2003, cuando se cre\u00f3 la Secretaria Nacional de Econom\u00eda Solidaria (Senaes) en el Ministerio del Trabajo, comenta Lima. M\u00e1s recientemente, en 2012, se instituy\u00f3 el programa de fomento a las cooperativas de trabajo.<\/p>\n<p>El investigador explica que \u201clas cooperativas siempre estuvieron presentes en los momentos de crisis\u201d, pero hoy en d\u00eda \u201cse han convertido efectivamente en una pol\u00edtica social para ocupar a las personas, para insertarlas en el mercado y generar ingresos\u201d. Diversas categor\u00edas laborales se benefician con estas asociaciones. Seg\u00fan el Departamento Intersindical de Estad\u00edstica y Estudios Socioecon\u00f3micos (Dieese), en el \u00faltimo sondeo realizado sobre este tema, entre 2009 y 2013 se registraron en todo Brasil 19.708 emprendimientos gestionados por los propios trabajadores, que congregaban a 1.423.631 personas, entre las cuales hab\u00eda agricultores, artesanos, artistas, cartoneros, buscadores de metales y piedras preciosas y profesionales liberales.<\/p>\n<p>Las cooperativas pueden dividirse en tres grandes bloques, seg\u00fan sostiene el soci\u00f3logo Luiz In\u00e1cio Gaiger, docente de la Universidad de Vale do Rio dos Sinos, en un art\u00edculo publicado en 2013 en la <em>Revista Brasileira de Ciencias Sociais<\/em>, intitulado \u201cLa econom\u00eda solidaria y la revitalizaci\u00f3n del paradigma cooperativo\u201d: las organizaciones genuinas de trabajadores o consumidores, que funcionan mediante instancias colectivas y paritarias de decisi\u00f3n; las cooperativas empresariales, en las cuales los socios son propietarios que se asocian para elevar su productividad o para reforzar su posici\u00f3n en el mercado; y las cooperativas de fachada, que usan el marco legal de las cooperativas para intermediar la oferta de mano de obra barata. Dentro de cada bloque, aclara Gaiger en su art\u00edculo, existen enormes contrastes: las cooperativas de las f\u00e1bricas recuperadas, organizadas por trabajadores sindicalizados, son muy distintas a las llamadas cooperativas populares de costureras o recolectores de material reciclable, o a aqu\u00e9llas formadas por trabajadores rurales.<\/p>\n<p>Si bien las distinciones son en teor\u00eda relativamente claras, las cooperativas en ocasiones se deslizan de una categor\u00eda a otra. Dificultades en la colocaci\u00f3n de sus productos pueden inducir a una cooperativa de trabajadores a convertirse una organizaci\u00f3n de fachada, que suministra mano de obra barata a otra empresa. Esto ya ha ocurrido con asociaciones de costureras que pasaron a trabajar para empresas de confecciones. Con todo, en la mayor parte de los casos es la propia empresa la que crea una cooperativa para subcontratar a una parte de su fuerza de trabajo, evitando una serie de cargas y responsabilidades determinadas por la Consolidaci\u00f3n de las Leyes del Trabajo (CLT). \u201cLa cooperativa es muy interesante para la empresa, pues con ella se libra de los problemas que la gesti\u00f3n de la mano de obra acarrea\u201d, subraya Jacob Lima.<\/p>\n<p>Aline Suelen Pires, profesora adjunta del Departamento de Sociolog\u00eda de la UFSCar, public\u00f3 recientemente el libro <em>As f\u00e1bricas recuperadas no Brasil \u2013 O desafio da autogest\u00e3o <\/em>[Las f\u00e1bricas recuperadas en Brasil. El desaf\u00edo de la autogesti\u00f3n] (EdUFSCar), en el cual lleva a cabo un estudio de nueve f\u00e1bricas brasile\u00f1as recuperadas por sus trabajadores y compara esas iniciativas con experiencias en Argentina. La soci\u00f3loga muestra en su trabajo que los obst\u00e1culos para salvar a una compa\u00f1\u00eda cuya quiebra ha sido decretada son inmensos: en general las mismas operan con m\u00e1quinas obsoletas y est\u00e1n muy endeudadas, los procesos judiciales para hacerse con el control de la empresa son lentos, y el esfuerzo para reinsertarla en el mercado y gestionarla en r\u00e9gimen de autogesti\u00f3n no siempre tienen \u00e9xito.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/086-090_autogestacao251-c.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-249675\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/086-090_autogestacao251-c-300x91.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"91\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Nelson Provazi<\/span><\/a>Estas dificultades tambi\u00e9n quedan claras en la tesis intitulada \u201cEmpresas recuperadas por trabajadores en Brasil y en Argentina\u201d, de Fl\u00e1vio Chedid Henriques, defendida en 2013 en el Programa de Posgrado en Planificaci\u00f3n Urbano y Regional de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ). El Grupo de Investigaci\u00f3n en Empresas Recuperadas por Trabajadores (GPERT), del cual forma parte, list\u00f3 67 empresas recuperadas por trabajadores en actividad y otras 78 que ya hab\u00edan desaparecido, ya sea porque fueron vendidas por los socios o porque cerraron definitivamente. Chedid Henriques le explic\u00f3 a <em>Pesquisa FAPESP<\/em> que esos datos en ninguna hip\u00f3tesis indican un fracaso de los procesos de recuperaci\u00f3n, ya que \u201cmuchos de esos 78 casos preservaron durante un tiempo inesperado los puestos de trabajo\u201d. En algunas firmas, las quiebras fueron resultado sencillamente de la obsolescencia del producto, tal como sucedi\u00f3 con Facit y Remington, fabricantes de m\u00e1quinas de escribir. \u201cEn otros casos, el cierre de las industrias result\u00f3 sobre todo de la apertura del mercado nacional a la competencia extranjera, cosa que no afect\u00f3 s\u00f3lo a las cooperativas\u201d. Brasil entero pas\u00f3 por un acentuado proceso de desindustrializaci\u00f3n: de 1986 a 1998, el peso de la industria de transformaci\u00f3n en el PIB cay\u00f3 del 32,1% al 19,7%, de acuerdo con el estudio intitulado \u201c\u00bfOcurri\u00f3 una desindustrializaci\u00f3n en Brasil?\u201d, publicado en el sitio web del Instituto de Estudios para el Desarrollo Industrial (Iedi), con sede en S\u00e3o Paulo. Ese trabajo lleva la firma de los economistas Carmen Aparecida Feij\u00f3, docente del Centro de Estudios Sociales Aplicados de la Universidad Federal Fluminense, J\u00falio S\u00e9rgio Gomes de Almeida, del Instituto de Econom\u00eda de la Universidad de Campinas (IE-Unicamp), y Paulo Gonzaga de Carvalho, del Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE).<\/p>\n<p>Una de las empresas cerradas fue Makerli, gran fabricante de calzados de Franca (S\u00e3o Paulo). Fragilizada por la apertura del mercado y la depreciaci\u00f3n de la moneda brasile\u00f1a despu\u00e9s del Plan Collor, la f\u00e1brica anunci\u00f3 su cierre en 1991. Con el apoyo del Sindicato de los Zapateros de Franca y del Dieese, los obreros se hicieron cargo de la compa\u00f1\u00eda en 1992, pero no lograron renovar los pr\u00e9stamos bancarios y cesaron sus actividades en 1995. Pero en otros casos las recuperaciones fueron exitosas. Los trabajadores que ocuparon Cooperminas en Crici\u00fama (Santa Catarina) enfrentaron a la polic\u00eda y un juicio que se extendi\u00f3 durante 10 a\u00f1os (de 1987 a 1997). Desde entonces, la empresa moderniz\u00f3 las instalaciones, elev\u00f3 los sueldos, redujo la jornada de trabajo a 30 horas semanales e invirti\u00f3 en la preservaci\u00f3n ambiental.<\/p>\n<p>Pese a las dificultades para administrar una empresa mediante la autogesti\u00f3n, Chedid Henriques subraya que, m\u00e1s all\u00e1 de la disminuci\u00f3n de diferencias salariales entre las diversas funciones, en las cooperativas existen \u201cun mayor espacio para la toma de decisiones colectivas sobre temas estrat\u00e9gicos de las empresas; rotaci\u00f3n de funciones; menor cantidad de accidentes, en general relacionados con la posibilidad de que los trabajadores definan sus ritmos de trabajo; cambios en el dise\u00f1o de las empresas, que acercan el sector administrativo al sector de producci\u00f3n, y cambios en la relaci\u00f3n de la empresa con la comunidad de sus alrededores\u201d. Y hace hincapi\u00e9 en que se basa en la investigaci\u00f3n realizada con casos en Brasil y en Argentina.<\/p>\n<p>Para el economista Paul Singer, quien organiz\u00f3 la Secretar\u00eda Nacional de Econom\u00eda Solidaria en 2003 y la dirigi\u00f3 hasta 2016, las cooperativas constituyen el embri\u00f3n de un modo de producci\u00f3n caracterizado por la igualdad: \u201cLa econom\u00eda solidaria es totalmente democr\u00e1tica porque nadie manda en las cooperativas\u201d, declar\u00f3 Singer a <em>Pesquisa FAPESP. <\/em>El economista, que organiz\u00f3 el libro <em>A economia solid\u00e1ria no Brasil: Autogest\u00e3o como resposta ao desemprego <\/em>[La econom\u00eda solidaria en Brasil: la autogesti\u00f3n como respuesta al desempleo], en colaboraci\u00f3n con el soci\u00f3logo Andr\u00e9 Ricardo de Souza, del N\u00facleo Multidisciplinario e Integrado de Econom\u00eda Solidaria de la UFSCar, explica que, cuando las empresas son peque\u00f1as, no existen distinciones significativas entre el personal, y en ellas las decisiones las toman los cooperadores en asambleas. Cuando las compa\u00f1\u00edas se vuelven m\u00e1s grandes, los cargos de direcci\u00f3n deben ser ocupados por representantes elegidos, que se encargan de la administraci\u00f3n diaria.<\/p>\n<p>La simple participaci\u00f3n de los socios en las decisiones tiene un impacto profundo en el ambiente de trabajo, asevera el economista Henrique Tahan Novaes, autor de <em>O fetiche da tecnologia: A experi\u00eancia das f\u00e1bricas recuperadas<\/em> (Express\u00e3o Popular). Docente de la Facultad de Filosof\u00eda y Ciencias de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) con sede en la localidad de Mar\u00edlia, Tahan Novaes dice que \u201clos trabajadores de las empresas recuperadas promueven diversas modificaciones en la tecnolog\u00eda y en los procesos decisorios y de trabajo\u201d, adem\u00e1s de alterar en forma significativa los criterios de remuneraci\u00f3n y de uso del excedente. Pero el investigador recuerda que esas empresas est\u00e1n insertas en el mercado capitalista, que impone restricciones a la adopci\u00f3n de una organizaci\u00f3n paritaria y democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Cooperminas, por ejemplo, se vio obligada a limitar la cantidad de cooperados: actualmente tiene 400 socios y 400 asalariados. No puede aceptar m\u00e1s cooperadores porque ya prev\u00e9 el agotamiento de una mina y debe ajustar su fuerza de trabajo a esa futura disminuci\u00f3n. Asimismo, la direcci\u00f3n de la empresa observa que la gran cantidad de socios dificulta la toma de decisiones.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/086-090_autogestacao251-b.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-249674\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/086-090_autogestacao251-b-300x131.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"131\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Nelson Provazi<\/span><\/a>Otra gran dificultad reside en concientizar a los socios de que todos son responsables de los resultados de la empresa. Seg\u00fan Jacob Lima, uno de los investigadores principales del proyecto tem\u00e1tico intitulado \u201cContradicciones del trabajo en el Brasil actual: Formalizaci\u00f3n, precariedad, tercerizaci\u00f3n y regulaci\u00f3n\u201d, la preservaci\u00f3n del ideal de buscar la autogesti\u00f3n obrera en una empresa que depende del mercado es una tarea dif\u00edcil. \u201cNo se puede andar aumentando los sueldos y hay que imponer disciplina, porque no se logra hacer que la f\u00e1brica funcione sin la misma. Algunas de las que cerraron fueron por ese camino: como las personas pensaban que eran las due\u00f1as, cre\u00edan que pod\u00edan hacer lo que quer\u00edan.\u201d<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, el \u00e9xito del emprendimiento tambi\u00e9n crea problemas. Si la compa\u00f1\u00eda empieza a expandirse, al menos en teor\u00eda debe incorporar a nuevos socios para dar cuenta de los pedidos. Pero no todos los que trabajan quieren convertirse en cooperadores, porque para eso deber\u00edan de desistir de algunos derechos laborales como el Fondo de Garant\u00eda de Tiempo de Servicio (FGTS). Singer pone de relieve eso: \u201cUn empleado registrado est\u00e1 a salvo, tiene derechos adquiridos suceda lo que suceda con la empresa. Si la empresa quiebra, ser\u00e1 uno de los primeros que cobrar\u00e1\u201d. Por eso, dice Singer, algunas personas rechazan el cooperativismo. \u201cPor ejemplo, la cooperativa invita a un ingeniero a ser socio, pero \u00e9ste quiere seguir siendo empleado. El cooperador manda en la cooperativa, pero prefiere la seguridad de la legislaci\u00f3n laboral\u201d.<\/p>\n<p>\u201cSi la cooperativa es un \u00e9xito, en general tiene dificultades para seguir siendo tal en funci\u00f3n de ese \u00e9xito\u201d, afirma Jacob Lima. El investigador menciona el caso de Uniforja, de la ciudad de Diadema (S\u00e3o Paulo): \u201cExist\u00eda un anhelo de transformar a todos en cooperadores. Cuando surge un pedido grande, basta con contratar trabajadores. Con la disminuci\u00f3n de la producci\u00f3n, es f\u00e1cil despedir a los trabajadores asalariados, pero no se puede echar a un socio\u201d. Y menciona a las cooperativas del Complejo Cooperativo de Mondrag\u00f3n, en el Pa\u00eds Vasco, una regi\u00f3n de Espa\u00f1a, que funciona como una multinacional. Las empresas del complejo se internacionalizaron, pero no como cooperativas\u201d, Una de ellas, de gran \u00e9xito internacional, fabrica carrocer\u00edas de autobuses (incluso en Brasil), pero sali\u00f3 del Complejo Cooperativo.<\/p>\n<p>Fl\u00e1vio Chedid Henriques disiente, y argumenta que las empresas pueden expandirse aun sin contratar asalariados. Seg\u00fan informa, un estudio realizado en 2013 apunt\u00f3 que en el 60% de las empresas recuperadas en Brasil no hab\u00eda m\u00e1s de 10 asalariados. En Argentina, por ejemplo, la contrataci\u00f3n de empleados en las cooperativas est\u00e1 prohibida, con excepci\u00f3n de los casos de pr\u00e1cticas a prueba. Y en ese pa\u00eds, la cantidad de empresas recuperadas por trabajadores es mucho mayor: 295 en funcionamiento, frente a 67 de Brasil y 50 en Uruguay, seg\u00fan datos recabados por Henrique Tahan Novaes.<\/p>\n<p>Existe actualmente dentro de las universidades un debate acerca de la naturaleza de las cooperativas. Para algunos te\u00f3ricos como Paul Singer, \u00e9stas abren el camino hacia una sociedad m\u00e1s democr\u00e1tica e igualitaria. Para otros, como el soci\u00f3logo Ginez Leopoldo Rodrigues de Campos, docente del Instituto de Filosof\u00eda y Ciencias Humanas de la Universidad de Paso Fundo, en Rio Grande do Sul, constituyen tan s\u00f3lo una forma de inclusi\u00f3n social precaria que fragiliza a los trabajadores. En 2006, la tesis doctoral de Rodrigues de Campos defendida en la Universidad Federal de Santa Catarina fue sobre este tema: \u201cTrabajo precario, tercerizaci\u00f3n y cooperativas de trabajo: Cuando \u2018estar juntos\u2019 se convierte en una forma colectiva y precaria de inclusi\u00f3n social\u201d.<\/p>\n<p>Para Aline Pires, aun con limitaciones, las cooperativas, en el caso de las f\u00e1bricas recuperadas, permitieron mantener puestos de trabajo y, en general, la implementaci\u00f3n de pr\u00e1cticas de gesti\u00f3n m\u00e1s inclusivas y democr\u00e1ticas. En el caso de las cooperativas populares, de acuerdo con la investigadora, aumentaron los ingresos de categor\u00edas sociales que estaban excluidas del mercado. Seg\u00fan datos del Ministerio de Trabajo de Brasil, alrededor de un mill\u00f3n y medio de personas se benefician con estas asociaciones.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Las contradicciones del trabajo en el Brasil actual: Formalizaci\u00f3n, precariedad, tercerizaci\u00f3n y regulaci\u00f3n (n\u00ba\u00a02012\/20408-1); <strong>Modalida<\/strong>d Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Tem\u00e1tico; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Marcia de Paula Leite (FE-Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 967.823,39<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Las f\u00e1bricas recuperadas y los trabajadores: La autogesti\u00f3n entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica (n\u00ba 2009\/54878-1); <strong>Modalidad<\/strong> Beca en Brasil \u2013 Doctorado; <strong>Investigador responsable<\/strong> Jacob Carlos Lima (CECH-UFSCar); <strong>Beneficiaria <\/strong>Aline Suelen Pires; <strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 157.846,70<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nLIMA, J. C.\u00a0 <a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/profile\/Jacob_Lima\/publication\/301749217_I3_-Economia_Solidaria_de_movimento_social_a_politica_publica\/links\/572531e708aef9c00b846a64.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Economia solidaria: De movimento social a pol\u00edtica p\u00fablica<\/a>. En: Leite, M. P.; Ara\u00fajo, A. M. C.; Lima, J. C. <strong>O trabalho na econom\u00eda solidaria: Entre precariedade e emancipa\u00e7\u00e3o<\/strong>. S\u00e3o Paulo: Annablume, 2014, 402 p.<br \/>\nLIMA, J. C. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/pdf\/rbcsoc\/v19n56\/a04v1956.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">O trabalho autogestion\u00e1rio em cooperativas de produ\u00e7\u00e3o: O paradigma revisitado<\/a>. S\u00e3o Paulo: <strong>Revista Brasileira de Ci\u00eancias Sociais<\/strong>, 2004, v. 19, n. 56. oct\/ 2004, p. 45-62.<br \/>\nLIMA, J. 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(2005). \u201c<a href=\"http:\/\/www.iedi.org.br\/admin_ori\/pdf\/20051129_desindustrializacao.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Ocorreu uma desindustrializa\u00e7\u00e3o no Brasil<\/a>?\u201d. S\u00e3o Paulo: <strong>Iedi<\/strong>, 2005, mimeograf\u00eda. .<\/p>\n<p><strong>Libros<\/strong><br \/>\nPIRES, A. S. As f\u00e1bricas recuperadas no Brasil: O desafio da autogest\u00e3o. S\u00e3o Carlos: <strong>EdUFSCar\/ FAPESP<\/strong>, 2016, 241 p.<br \/>\nNOVAES, H. T. O fetiche da tecnolog\u00eda \u2013 A experi\u00eancia das f\u00e1bricas recuperadas. S\u00e3o Paulo: <strong>Expresi\u00f3n Popular\/FAPESP<\/strong>, 2007, 351 p.<br \/>\nSOUZA, Andr\u00e9 Ricardo de; SINGER, Paul (comp.). A economia solid\u00e1ria no Brasil: A autogest\u00e3o como resposta ao desemprego. S\u00e3o Paulo: <strong>Contexto<\/strong>, 2003, v. 1, 360 p.<br \/>\nLIMA, J. C. As artimanhas da flexibiliza\u00e7\u00e3o: O trabalho tercerizado em cooperativas de produ\u00e7\u00e3o. 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