{"id":254312,"date":"2018-03-19T16:50:02","date_gmt":"2018-03-19T19:50:02","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=254312\/"},"modified":"2018-03-19T17:08:12","modified_gmt":"2018-03-19T20:08:12","slug":"el-peso-a-traves-de-las-generaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-peso-a-traves-de-las-generaciones\/","title":{"rendered":"El peso a trav\u00e9s de las generaciones"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/046_obesidade_252_01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-254314\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/046_obesidade_252_01-792x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"388\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Negreiros<\/span><\/a>Experimentos con ratas llevados a cabo por cient\u00edficos de universidades de S\u00e3o Paulo refuerzan la idea de que el exceso de peso podr\u00eda ser un fen\u00f3meno que trasciende generaciones, y no s\u00f3lo porque los hijos tiendan a heredar de sus padres los genes que propician la acumulaci\u00f3n de energ\u00eda y los predispongan a la obesidad, o bien porque vivan en un ambiente con excesiva disponibilidad de alimento. Las alteraciones en la oferta de alimento para las hembras un poco antes o durante la pre\u00f1ez parecen incrementar, mediante de mecanismos a\u00fan poco comprendidos, la probabilidad de que tengan hijos e incluso nietos con sobrepeso.<\/p>\n<p>En una serie de pruebas, la bi\u00f3loga Maria Martha Bernardi y su equipo de la Universidad Paulista (Unip) alimentaron a algunas ratas al comienzo de su etapa reproductiva y a otras ya pre\u00f1adas con una dieta bastante cal\u00f3rica y esperaron para ver lo que suced\u00eda con la primera generaci\u00f3n de cr\u00edas, como as\u00ed tambi\u00e9n con los hijos de esas cr\u00edas. Tanto los roedores que nacieron de madres sobrealimentadas como los de la generaci\u00f3n posterior exhibieron \u00a0mayor predisposici\u00f3n a desarrollar sobrepeso.<\/p>\n<p>La tendencia a una ganancia de peso excesiva surgi\u00f3 incluso cuando los hijos y nietos de esas ratas fueron alimentados tan s\u00f3lo con la dieta est\u00e1ndar de laboratorio. Seg\u00fan Bernardi, estos resultados indican que el per\u00edodo en el cual el feto se est\u00e1 desarrollando en el \u00fatero resulta crucial para definir la regulaci\u00f3n del metabolismo del animal y, al menos al de la generaci\u00f3n siguiente.<\/p>\n<p>Si estos cambios aparecieran solamente en la primera generaci\u00f3n, lo m\u00e1s natural ser\u00eda imaginar que ciertas alteraciones hormonales provocadas por la dieta materna habr\u00edan afectado a las cr\u00edas. Como el efecto perdura hasta la segunda generaci\u00f3n, los cient\u00edficos sospechan que la propensi\u00f3n a ganar peso se mantendr\u00eda mediante mecanismos epigen\u00e9ticos: alteraciones en el modelo de activaci\u00f3n y desconexi\u00f3n de los genes debido a factores ambientales, como en el caso de la dieta, y que se transmiten a las generaciones posteriores. Esos cambios en el perfil de activaci\u00f3n de los genes no alteran directamente la secuencia de \u201cletras qu\u00edmicas\u201d del ADN, pese a ser heredadas generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n. Si bien el grupo de Bernardi no analiz\u00f3 el modelo de actividad de los genes, ciertos datos recabados por cient\u00edficos en el extranjero indican que los cambios en el perfil de activaci\u00f3n gen\u00e9tica sin alteraci\u00f3n de la secuencia de ADN podr\u00edan ocurrir tanto en animales como en seres humanos.<\/p>\n<p><strong>Una dieta que engorda<\/strong><br \/>\nCuriosamente, no fue s\u00f3lo la sobrealimentaci\u00f3n materna durante la gestaci\u00f3n lo que parece haber influido en el perfil de activaci\u00f3n de sus genes transfiri\u00e9ndoles a las cr\u00edas y nietos la tendencia a engordar. En uno de los experimentos, realizado en forma conjunta con investigadores de las universidades de S\u00e3o Paulo (USP), Federal del ABC (UFABC) y Santo Amaro (Unisa), 12 ratas hembras recibieron un 40% menos de lo que se considera normal de alimento para las roedoras pre\u00f1adas, mientras que ocho ratas del grupo de control fueron alimentadas con la dieta habitual de laboratorio.<\/p>\n<p>Las hembras que pasaron hambre durante la gestaci\u00f3n ganaron menos de la mitad del peso que las ratas que pudieron alimentarse a voluntad. Las cr\u00edas de las madres sometidas a la restricci\u00f3n alimentaria nacieron con menor tama\u00f1o y se mantuvieron delgadas durante cierto tiempo, aunque recibiesen la misma cantidad de comida que las cr\u00edas de las ratas que no pasaron hambre. Reci\u00e9n al llegar a la adultez desapareci\u00f3 esa diferencia y los dos grupos de roedores alcanzaron un peso similar, aunque las cr\u00edas de las ratas hambrientas presentaron una mayor proporci\u00f3n de grasa corporal, especialmente, de una forma de adiposidad que se acumula en los \u00f3rganos (grasa visceral), asociada a un riesgo mayor de problemas cardiovasculares.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/046_obesidade_02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-254313\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/046_obesidade_02-300x205.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"205\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Negreiros<\/span><\/a>La diferencia m\u00e1s importante apareci\u00f3 en la segunda generaci\u00f3n. Los nietos\u00a0 de las ratas que hab\u00edan comido poco mientras se hallaban pre\u00f1adas nacieron con menor tama\u00f1o, pero luego, en la adultez, eran un poco (entre un 10% y un 15%) m\u00e1s pesados que los nietos de las ratas alimentadas en forma normal. Ellos presentaban m\u00e1s adiposidad visceral y tambi\u00e9n s\u00edntomas de inflamaci\u00f3n cerebral. Esa ganancia extra de peso apareci\u00f3 incluso en las hembras de la primera generaci\u00f3n, es decir, las madres de esos animales, que hab\u00edan sido alimentadas con normalidad. La privaci\u00f3n de alimento que experimentaron las ratas de la generaci\u00f3n inicial provocar\u00eda una reprogramaci\u00f3n metab\u00f3lica y duradera en sus descendientes, afirman los investigadores en un art\u00edculo publicado en mayo de 2016 en la revista <em>Reproduction, Fertility and Development<\/em>.<\/p>\n<p>En este punto, el trabajo del equipo paulista confirma las investigaciones previas que ya hab\u00edan detectado una asociaci\u00f3n entre los episodios de hambre en el embarazo y el nacimiento de cr\u00edas con propensi\u00f3n al aumento de peso y a los problemas de salud asociados con esa condici\u00f3n. Aunque no pudieron identificar el mecanismo espec\u00edfico que subyace detr\u00e1s de ese efecto, Martha Bernardi y su equipo sospechan que ciertos compuestos producidos por el organismo de las madres de la generaci\u00f3n inicial, parcialmente privadas de alimentos durante la gestaci\u00f3n, activar\u00edan determinados genes que propician un r\u00e1pido aumento de peso en las cr\u00edas. De este modo, las se\u00f1ales qu\u00edmicas emitidas por el organismo materno funcionar\u00edan como un aviso de que el ambiente es de escasez y que resulta necesario utilizar con m\u00e1xima eficiencia los recursos alimentarios disponibles. Esta se\u00f1al recibida por el organismo de las cr\u00edas podr\u00eda resultar determinante, representando la posibilidad de crecer y sobrevivir en un ambiente con privaci\u00f3n de alimento. \u201cPero tambi\u00e9n puede conducir a la obesidad, en el caso de que la oferta de alimentos vuelva a normalizarse luego del nacimiento\u201d, explica Bernardi.<\/p>\n<p>Estudios efectuados en las d\u00e9cadas anteriores revelaron una situaci\u00f3n muy similar a la descrita m\u00e1s anteriormente entre los descendientes de las mujeres que quedaron embarazadas durante lo que se conoce como <em>Hongerwinter <\/em>(invierno del hambre, en holand\u00e9s), cuando los ej\u00e9rcitos nazis en retirada en Holanda ante el avance de los Aliados interrumpieron buena parte del transporte de suministros hacia el pa\u00eds entre el final de 1944 y comienzos de 1945, al final de la Segunda Gran Guerra. Tanto los hijos como los nietos de las sobrevivientes del <em>Hongerwinter<\/em> presentaban \u00edndices de obesidad y problemas metab\u00f3licos superiores a lo esperado para la poblaci\u00f3n general.<\/p>\n<p><strong>Inflamaci\u00f3n del cerebro<\/strong><br \/>\nEn otro estudio, Bernardi y sus colegas suministraron alimentaci\u00f3n hipercal\u00f3rica \u2012una mezcla del alimento est\u00e1ndar con el agregado de un suplemento l\u00edquido con abundancia de diferentes tipos de grasas\u2012 a 10 ratas inmediatamente despu\u00e9s del destete, mientras que otro grupo de hembras recibi\u00f3 la alimentaci\u00f3n normal y sirvi\u00f3 de control. Conforme a lo esperado, las ratas sometidas a la dieta hipercal\u00f3rica cuando eran beb\u00e9s mostraron sobrepeso aunque sin ser obesas al llegar a la pubertad. Efectos similares pudieron observarse en sus cr\u00edas: eran ratas que, al arribar a la adultez, presentaron sobrepeso y alteraciones metab\u00f3licas, tales como la acumulaci\u00f3n de grasa visceral, aunque hubieran sido alimentadas solamente con una dieta balanceada durante toda su vida. Ese trabajo, que tambi\u00e9n se public\u00f3 en la revista <em>Reproduction, Fertility and Development<\/em>, y otros estudios realizados por el grupo, indican que el sobrepeso fue el desencadenante de procesos inflamatorios que afectaron al cerebro de la madre y de la prole, aparentemente en forma duradera.<\/p>\n<p>Si bien parece raro imaginar que el exceso de peso pueda conducir a una inflamaci\u00f3n cerebral, es pertinente recordar que las c\u00e9lulas adiposas no son meros dep\u00f3sitos de calor\u00edas. Los adipocitos, tal como se los denomina, producen una gran variedad de sustancias, entre las que se encuentran mol\u00e9culas desencadenantes de inflamaciones que llegan al torrente sangu\u00edneo y, a partir de \u00e9l, al hipot\u00e1lamo, una zona del cerebro asociada, entre otras funciones, al control del hambre.<\/p>\n<p>Trabajos del grupo de la Unip que a\u00fan no se han publicado indican que esta inflamaci\u00f3n podr\u00eda afectar otras \u00e1reas cerebrales de los roedores. La hip\u00f3tesis de los investigadores es que el proceso inflamatorio en el \u00f3rgano estar\u00eda ligado a la reprogramaci\u00f3n del organismo transmitida de la madre a las cr\u00edas, incluyendo las alteraciones en el control del apetito que pueden perdurar en la vida adulta.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/046_obesidade_252_03.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-254315\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/046_obesidade_252_03-300x229.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"229\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Negreiros<\/span><\/a>Para Alicia Kowaltowski, investigadora del Instituto de Qu\u00edmica de la USP que estudia la relaci\u00f3n entre la dieta y los mecanismos de producci\u00f3n de energ\u00eda de las c\u00e9lulas, existe una gran posibilidad de que la tendencia al sobrepeso y a la obesidad se transmita de una generaci\u00f3n a otra por medios que no involucren\u00a0 la herencia de genes que favorezcan el aumento de peso. \u201cEl punto es descubrir cu\u00e1les son los mecanismos subyacentes tras estos fen\u00f3menos\u201d, comenta la investigadora.<\/p>\n<p>Entre esos mecanismos, un candidato que ha ganado estatus son las transformaciones epigen\u00e9ticas. El prefijo griego <em>epi<\/em> significa superior, y en la palabra epigen\u00e9tica, acu\u00f1ada en los a\u00f1os 1940 por el embri\u00f3logo ingl\u00e9s Conrad Waddington, designa al \u00e1rea de la biolog\u00eda que estudia las alteraciones qu\u00edmicas motivadas por el ambiente y que conducen a la activaci\u00f3n o inactivaci\u00f3n de los genes y alteran el funcionamiento del organismo. Una de las modificaciones qu\u00edmicas m\u00e1s comunes y simples que sufren los genes es lo que se denomina metilaci\u00f3n. En ella, un grupo metilo, formado por un \u00e1tomo de carbono y tres de hidr\u00f3geno (CH<sub>3<\/sub>), se acopla a un tramo de ADN, impidiendo que el mismo sea le\u00eddo por la maquinaria celular. El resultado de ello es la anulaci\u00f3n de ese segmento. Estudios efectuados con decenas de especies de animales, plantas y hongos han revelado que el perfil de metilaci\u00f3n puede transmitirse de una generaci\u00f3n a otra incidiendo en las caracter\u00edsticas de la prole.<\/p>\n<p><strong>Influencia paterna<\/strong><br \/>\nEl rol de las madres en el sobrepeso de los hijos parece ser cada vez m\u00e1s s\u00f3lido. \u00bfY en lo concerniente al papel del padre? \u201cHay algunos indicios de que la influencia paterna tambi\u00e9n puede aparecer, pero son menos evidentes\u201d, dice Martha Bernardi. Por un lado, tiene sentido que las influencias epigen\u00e9ticas puedan transmitirse por v\u00eda paterna, as\u00ed como otras c\u00e9lulas del organismo, los espermatozoides, podr\u00edan verse afectados por alteraciones en el patr\u00f3n de activaci\u00f3n de los genes producidas por influencia del ambiente. Si tales alteraciones no fueran totalmente eliminadas luego del encuentro entre las c\u00e9lulas sexuales masculinas y los \u00f3vulos, el nuevo individuo generado por la fecundaci\u00f3n podr\u00eda cargar parte de la memoria epigen\u00e9tica de su progenitor.<\/p>\n<p>Un estudio llevado a cabo en 2015, elaborado por un equipo de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, bajo el liderazgo de Romain Barr\u00e8s, revel\u00f3 que ese escenario es factible al estudiar los espermatozoides de 16 varones obesos y otros 10 cuyo peso era normal. En el caso de los voluntarios obesos, los patrones epigen\u00e9ticos, como en el caso de los de metilaci\u00f3n, se concentraban en los genes ligados al desarrollo del sistema nervioso, en especial, en aqu\u00e9llos que son de importancia para el control del apetito (y, por lo tanto, del peso), algo que no ocurr\u00eda con los varones delgados.<\/p>\n<p>Barr\u00e8s y sus colegas realizaron otra comparaci\u00f3n sugerente entre las marcas epigen\u00e9ticas de los espermatozoides de los obesos antes de una cirug\u00eda de reducci\u00f3n del est\u00f3mago y las de esos mismos participantes luego de dicha operaci\u00f3n. El resultado: despu\u00e9s de la cirug\u00eda, la pauta epigen\u00e9tica de las c\u00e9lulas se asemejaba a la de los varones con peso normal.<\/p>\n<p>\u201cLo m\u00e1s relevante al respecto de estos hallazgos es que sugieren que tales modificaciones pueden producirse en las c\u00e9lulas reproductoras, es decir, en los \u00f3vulos y espermatozoides, transmiti\u00e9ndose a las generaciones siguientes\u201d, dice el m\u00e9dico Licio Augusto Velloso, docente de la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Universidad de Campinas (FCM-Unicamp), quien estudia los mecanismos celulares y moleculares relacionados con el origen de la obesidad y de la diabetes. \u201cLos estudios epigen\u00e9ticos avanzaron mucho en la \u00faltima d\u00e9cada y se espera que, en un futuro no muy lejano, el mapeo de los factores ambientales y de su impacto en los diferentes aspectos de la epigen\u00e9tica nos ayuden a prevenir enfermedades importantes\u201d, dice Velloso.<\/p>\n<p>La percepci\u00f3n del exceso de peso desde una perspectiva epigen\u00e9tica podr\u00eda sumar otra pieza importante al rompecabezas de la epidemia global de obesidad y enfermedades metab\u00f3licas relacionadas con ella. El exceso de peso, hist\u00f3ricamente asociado a la salud y a la abundancia, se torn\u00f3 un problema de grandes proporciones inicialmente en los pa\u00edses ricos, pero ahora es cada vez m\u00e1s com\u00fan en los pa\u00edses m\u00e1s pobres, empezando por Brasil, donde casi el 60% de la poblaci\u00f3n adulta est\u00e1 por encima del peso considerado saludable, seg\u00fan datos del Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE). Muchos pa\u00edses en desarrollo pasaron r\u00e1pidamente de un contexto en el que la desnutrici\u00f3n era un problema grave a otro en el que la obesidad es mucho m\u00e1s preocupante.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nJOAQUIM, A. O. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.publish.csiro.au\/rd\/RD15309\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Maternal food restriction in rats of the F0 generation increases retroperitoneal fat, the number and size of adipocytes and induces periventricular astrogliosis in female F1 and male F2 generations<\/a>. <strong>Reproduction, Fertility and Development<\/strong>. 31 may. 2016.<br \/>\nJOAQUIM, A. O.<em> et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.publish.csiro.au\/rd\/RD15165\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Transgenerational effects of a hypercaloric diet<\/a>. <strong>Reproduction, Fertility and Development<\/strong>. 25 ago. 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En las ratas, el peso puede transmitirse a trav\u00e9s de las generaciones","protected":false},"author":40,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[305,306,320],"coauthors":[139],"class_list":["post-254312","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-fisiologia-es","tag-genetica-es","tag-nutricion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254312","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/40"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=254312"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254312\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=254312"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=254312"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=254312"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=254312"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}