{"id":254318,"date":"2018-03-19T16:50:17","date_gmt":"2018-03-19T19:50:17","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=254318\/"},"modified":"2018-03-20T13:28:42","modified_gmt":"2018-03-20T16:28:42","slug":"microcefalia-in-vitro-2-es","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/microcefalia-in-vitro-2-es\/","title":{"rendered":"Microcefalia <em>in vitro<\/em>"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/zika.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-254319\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/zika-300x231.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"231\" \/><\/a>Cuando el virus del Zika invade el cerebro provoca alteraciones en el funcionamiento de la maquinaria gen\u00e9tica, de modo tal que las c\u00e9lulas nerviosas dejan de dividirse y diferenciarse en los diversos tipos que componen el \u00f3rgano encargado de comandar el funcionamiento del cuerpo. Asimismo, el microorganismo tambi\u00e9n activa genes que lo ayudan a replicarse. Dicho de esta manera, puede parecer casi obvio, pero para arribar a estas conclusiones se hizo necesaria la intervenci\u00f3n de una junta de expertos de diversas instituciones brasile\u00f1as, que trabajaron con los m\u00e1s actuales modelos y t\u00e9cnicas, tal como se muestra en un art\u00edculo publicado el 23 de enero en la revista <em>Scientific Reports<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cPodemos investigar la acci\u00f3n del virus en modelos con una complejidad celular creciente\u201d, comenta el neurocient\u00edfico Erick Loiola, investigador de posdoctorado en Instituto D\u2019Or de Pesquisa e Ensino (Idor), en R\u00edo de Janeiro, uno de los autores del trabajo. Loiola se refiere al cultivo bidimensional de c\u00e9lulas nerviosas en placas, a los agrupamientos de c\u00e9lulas conocidos como neuroesferas y a los minicerebros u organoides cerebrales. Estos \u00faltimos constituyen estructuras m\u00e1s complejas que reproducen las caracter\u00edsticas de un cerebro un poco m\u00e1s desarrollado, como el de un embri\u00f3n a los tres meses de gestaci\u00f3n. El investigador forma parte del grupo encabezado por el neurocient\u00edfico Stevens Rehen, docente de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) y director de investigaci\u00f3n del Idor.<\/p>\n<p>Desde 2009, investigadores liderados por Stevens Rehen cultivan linajes de c\u00e9lulas madre pluripotentes inducidas (iPS), que pueden generar una serie de tejidos partiendo de c\u00e9lulas adultas, fundamentalmente de la piel (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/02\/01\/nuevas-ramificaciones\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 156<\/em><\/a>). A partir de all\u00ed, los cient\u00edficos adquirieron pronto la t\u00e9cnica destinada a producir las versiones tridimensionales que sirven de modelo para el estudio de diversos aspectos del funcionamiento y del desarrollo del cerebro, tal como en el caso de los trastornos psiqui\u00e1tricos que desde hace a\u00f1os Rehen estudia.<\/p>\n<p>Se considera que los minicerebros constituyen modelos para el estudio de la microcefalia desde 2013, dos a\u00f1os antes de que el zika cobrara fama mundial debido al nacimiento de beb\u00e9s con el cerebro menor que lo esperado para la edad gestacional y otros da\u00f1os neurol\u00f3gicos. Y ya se los produc\u00eda en Idor, al igual que las neuroesferas. Esto ubic\u00f3 al laboratorio en una posici\u00f3n privilegiada para hacerle frente a la epidemia y testear los efectos del virus (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2017\/03\/22\/las-conexiones-del-zika\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 242<\/em><\/a>). El a\u00f1o pasado, el grupo apunt\u00f3 que las neuroesferas infectadas por el linaje africano del virus del Zika se degradan y que las c\u00e9lulas infectadas tienen dificultades para formar agrupamientos.<\/p>\n<p><strong>ADN manipulado<\/strong><br \/>\nAhora fue el turno de examinar con mayor precisi\u00f3n lo que sucede en el desarrollo de las c\u00e9lulas infectadas por el linaje viral circulante en Brasil, aislado en un paciente del estado de Esp\u00edrito Santo, y desde el punto de vista de la sala de comando: los genes. Esto fue posible analizando el ARN y sus productos \u2013las prote\u00ednas\u2013 hallados en las c\u00e9lulas, como indicaci\u00f3n de la actividad gen\u00e9tica. \u201cAnalizamos las neuroesferas al comienzo de su desarrollo, antes de que las c\u00e9lulas empezaran a morirse\u201d, explica la bi\u00f3loga Juliana Minardi, quien realiza una pasant\u00eda posdoctoral en el Laboratorio de Neuroprote\u00f3mica de la Universidad de Campinas (Unicamp), coordinada por el bi\u00f3logo Daniel Martins-de-Souza. Los investigadores ya trabajaban en colaboraci\u00f3n con Idor en el marco de un proyecto sobre la esquizofrenia, por eso result\u00f3 sencillo aplicar el mismo modelo a la infecci\u00f3n por zika.<\/p>\n<p>La idea era precisamente investigar qu\u00e9 causaba la deficiencia observada antes en el desarrollo de las neuroesferas, cuando las c\u00e9lulas progenitoras se diferencian en neuronas y en c\u00e9lulas de la gl\u00eda (que forman la estructura del cerebro). Al analizar la diferencia entre c\u00e9lulas infectadas y sanas desde los primeros d\u00edas, detectaron alteraciones en la producci\u00f3n de alrededor de 500 prote\u00ednas, un amplio repertorio como para causar alteraciones en una gama de funciones celulares. Tras identificarlas con base en estudios anteriores, qued\u00f3 claro que el virus del Zika crea un ambiente de inestabilidad que impulsa la producci\u00f3n de prote\u00ednas ligadas a la reparaci\u00f3n de ADN. Pero en la pr\u00e1ctica, esas prote\u00ednas terminan por inhibir la producci\u00f3n de mol\u00e9culas asociadas con la proliferaci\u00f3n y la diferenciaci\u00f3n de las c\u00e9lulas neurales y replican el material gen\u00e9tico del virus. El resultado de esto son neuroesferas m\u00e1s escasas, esmirriadas y malformadas. \u201cEl ambiente que el virus genera en las neuroesferas lleva a sus c\u00e9lulas a interrumpir su ciclo normal de vida, incluso la diferenciaci\u00f3n en neuronas\u201d, concluye Martins-de-Souza.<\/p>\n<p>Para los investigadores de la Unicamp, este tipo de observaci\u00f3n detallada puede ayudar a identificar blancos interesantes de medicamentos que se encuentran en etapa de pruebas para otras enfermedades, adem\u00e1s de otros a\u00fan no descubiertos. Un ejemplo de f\u00e1rmacos conocidos es la cloroquina, que se utiliza desde hace d\u00e9cadas contra el paludismo, que en pruebas con c\u00e9lulas neurales humanas y neuroesferas de ratones se mostr\u00f3 capaz de inhibir la proliferaci\u00f3n del virus y la muerte de c\u00e9lulas, de acuerdo con un estudiocoordinado por el vir\u00f3logo Amilcar Tanuri, de la UFRJ, en colaboraci\u00f3n con el grupo de Rehen y publicado en diciembre en la revista <em>Viruses <\/em>(<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2017\/04\/26\/una-esperanza-contra-el-zika\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 245<\/em><\/a>). En otra colaboraci\u00f3n se evalu\u00f3 al antiviral sofosbuvir, normalmente utilizado contra la hepatitis C, y se detect\u00f3 un efecto protector en minicerebros en un estudio encabezado por el bi\u00f3logo Thiago Moreno Souza, de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz) de R\u00edo de Janeiro, publicado el 18 de enero en <em>Scientific Reports<\/em>. Loiola, tambi\u00e9n coautor de este art\u00edculo, considera que los resultados han sido altamente prometedores, aunque no todos los pa\u00edses han aprobado al sofosbuvir para su uso en embarazadas, cuyos fetos son las mayores v\u00edctimas del riesgo de microcefalia. \u201cEl laboratorio est\u00e1 listo para ofertar los tres modelos neurales, que var\u00edan en complejidad y en velocidad de respuesta, para su uso como plataforma de pruebas de f\u00e1rmacos\u201d, afirma.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nDesarrollo de un test predictivo para la medicaci\u00f3n exitosa y la comprensi\u00f3n de las bases moleculares de la esquizofrenia a trav\u00e9s de la prote\u00f3mica (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/83726\/desenvolvimento-de-um-teste-preditivo-para-medicacao-bem-sucedida-e-compreensao-das-bases-moleculare\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2013\/08711-3<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Joven Investigador; <strong>Investigador responsabl<\/strong>e Daniel Martins-de-Souza (Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 4.774.285,05<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nGARCEZ, P. P. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC5256095\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Zika virus disrupts molecular fingerprinting of human neurospheres<\/a>. <strong>Scientific Reports<\/strong>. v. 7, n. 40780. 23 ene. 2017.<br \/>\nSACRAMENTO, C. Q. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC5241873\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">The clinically approved antiviral drug sofosbuvir inhibits Zika virus replication<\/a>. <strong>Scientific Reports<\/strong>. v. 7, n. 40920. 18 ene. 2017.<br \/>\nDELVECCHIO, R. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.mdpi.com\/1999-4915\/8\/12\/322\/htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Chloroquine, an endocytosis blocking agent, inhibits Zika virus infection in different cell models<\/a>. <strong>Viruses<\/strong>. v. 8, n. 12, p. 322. dic. 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El virus del Zika se replica en las c\u00e9lulas neurales ","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[306,316,319,329],"coauthors":[1601],"class_list":["post-254318","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-genetica-es","tag-medicina-es","tag-neurociencia-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254318","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=254318"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254318\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=254318"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=254318"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=254318"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=254318"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}