{"id":254337,"date":"2018-03-19T16:51:40","date_gmt":"2018-03-19T19:51:40","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=254337\/"},"modified":"2018-03-19T17:06:51","modified_gmt":"2018-03-19T20:06:51","slug":"refugio-de-gigantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/refugio-de-gigantes\/","title":{"rendered":"Refugio de gigantes"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_254338\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/058_paleo_01_252.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254338\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/058_paleo_01_252-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Francisco Buchmann\/ Unesp<\/span><\/a> Una cueva en Minas Gerais, con marcas similares a ara\u00f1azos en la pared y una concavidad que puede haber servido como lugar de descanso de los perezosos terrestres<span class=\"media-credits\">Francisco Buchmann\/ Unesp<\/span><\/p><\/div>\n<p>El Valle de los Gigantes: as\u00ed denomina el paleont\u00f3logo y ocean\u00f3grafo Francisco Buchmann a un tramo de 250 metros (m) de extensi\u00f3n del r\u00edo Esmeril, en la zona rural de Rio Pardo de Minas, un municipio de 30 mil habitantes situado en el norte del estado de Minas Gerais, en Brasil. All\u00ed, las barrancas escarpadas del r\u00edo est\u00e1n cubiertas por un monte alto, espeso e infestado de garrapatas y abejas, que esconde la entrada de seis grutas de un porte admirable: tienen hasta 40 m de extensi\u00f3n y casi siempre terminan en una c\u00e1mara amplia, de 5 a 10 m de ancho y hasta 4 m de altura. Lo m\u00e1s impresionante es que posiblemente fueron excavadas por mam\u00edferos de gran porte, tales como armadillos gigantes y perezosos terrestres, que vivieron hace unos 10 mil a\u00f1os en donde actualmente es Brasil y compon\u00edan la llamada megafauna sudamericana.<\/p>\n<p>Buchmann, docente de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) en S\u00e3o Vicente, conoci\u00f3 esas grutas en 2012, cuando el ge\u00f3logo Vitor Ferreira, de la minera Sul Americana de Metais, las descubri\u00f3 por casualidad, durante la prospecci\u00f3n para la instalaci\u00f3n de una unidad de miner\u00eda de hierro en la zona. Al a\u00f1o siguiente, Buchmann retorn\u00f3 con su equipo para mapear las grutas e investigar el origen de las curiosas marcas grabadas en sus paredes.<\/p>\n<p>Los t\u00faneles con paredes y techo en forma de arco y los surcos en las rocas, compatibles con ara\u00f1azos hechos por garras poderosas, llevaron a los investigadores a la conclusi\u00f3n de que las grutas del Valle de los Gigantes habr\u00edan sido excavadas por animales de gran porte como los que integraron la megafauna de Am\u00e9rica del Sur. En un art\u00edculo publicado en mayo de 2016 en la <em>Revista Brasileira de Paleontologia, <\/em>el grupo afirma que esas grutas no habr\u00edan sido abiertas por la erosi\u00f3n de las aguas ni por ning\u00fan otro proceso geol\u00f3gico. Ser\u00edan enormes paleomadrigueras, cuevas excavadas por animales en las rocas, quiz\u00e1 las mayores que se hayan descubierto en el mundo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/paleoadrigueras.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-254344\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/paleoadrigueras-567x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"542\" \/><\/a>En compa\u00f1\u00eda con el ge\u00f3logo Heinrich Frank, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), y otros colaboradores, Buchmann ha descubierto m\u00e1s de 1.500 paleomadrigueras en las regiones sur y sudeste de Brasil durante los \u00faltimos 15 a\u00f1os. Sin embargo, los investigadores consideran que las del Valle de los Gigantes son especiales, as\u00ed como otras nueve encontradas en los valles de tres r\u00edos vecinos, a menos de 8 kil\u00f3metros de distancia. Para los estudiosos, esas paleomadrigueras son distintas porque guardan las evidencias m\u00e1s fuertes de que los animales que las excavaron viv\u00edan en manadas: sus antiguas madrigueras est\u00e1n cerca unas de otras y, en la c\u00e1mara m\u00e1s interna de cada una de ellas, existen varios espacios que los investigadores imaginan que habr\u00edan servido de sitios de descanso a los animales. \u201cUna comunidad de perezosos terrestres habr\u00eda excavado esos t\u00faneles\u201d, supone Buchmann. \u201cProbablemente una familia de ellos viv\u00eda all\u00ed.\u201d<\/p>\n<p>Extintos hace al menos 10 mil a\u00f1os, los perezosos terrestres est\u00e1n emparentados con los perezosos actuales. Pero ten\u00edan h\u00e1bitos muy distintos. Los perezosos de las seis especies existentes hoy en d\u00eda pasan su vida agarrados a las ramas y los troncos de \u00e1rboles, donde se alimentan de hojas y frutos. Sus brazos y sus patas no est\u00e1n adaptados para caminar en el suelo, cosa que hacen raramente y con suma dificultad, apoyados sobre sus codos. En tanto, las casi 100 especies de perezosos terrestres que existieron en Am\u00e9rica hace entre 15 millones y 10 mil a\u00f1os andaban con las cuatro patas en el suelo, y eventualmente se ergu\u00edan apoyados sobre las patas traseras, con las delanteras libres para agarrar frutos o excavar.<\/p>\n<div id=\"attachment_254340\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/058_paleo_03_252.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-254340 size-medium\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/058_paleo_03_252-300x181.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"181\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Francisco Buchmann\/ Unesp<\/span><\/a> El ge\u00f3logo Vitor Sandin observa una concavidad en una paleomadriguera del Valle de los Gigantes, en Minas Gerais&#8230;<span class=\"media-credits\">Francisco Buchmann\/ Unesp<\/span><\/p><\/div>\n<p>Su tama\u00f1o variaba bastante, aunque se los conoce como perezosos gigantes. Los mayores pertenec\u00edan a la familia de los megat\u00e9ridos, que erguidos pod\u00edan llegar a medir 6 m de altura. No obstante, estudios de los huesos fosilizados sugieren que las articulaciones de los brazos de los megat\u00e9ridos no les permit\u00edan excavar con facilidad, pese a sus enormes garras curvas. Este hecho y la comparaci\u00f3n con las marcas encontradas en las paleomadrigueras de Minas Gerais llevaron al equipo de Buchmann a sospechar que esas grutas habr\u00edan sido esculpidas en las rocas por especies de la familia de los milod\u00f3ntidos, de hasta 2 m de altura.<\/p>\n<p>Los paleont\u00f3logos de la Unesp y de la UFRGS interpretan las centenas de surcos grabados en las paredes de las paleomadrigueras como marcas dejadas por las garras de los animales que abrieron los t\u00faneles. Por ahora, dichas marcas constituyen el principal indicio de la identidad de los excavadores, toda vez que nunca se encontr\u00f3 un f\u00f3sil de perezoso primitivo en paleomadrigueras de Brasil.<\/p>\n<p>Buchmann compar\u00f3 moldes de silicona de esas huellas con ejemplares de patas fosilizadas de perezosos terrestres encontradas en Minas Gerais, todos preservados en el Museo de Ciencias Naturales de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica (PUC) de Minas Gerais, con sede en la capital del estado, Belo Horizonte. Las marcas en las paredes de las paleomadrigueras combinaban mejor con las garras de milod\u00f3ntidos del g\u00e9nero<em> Valgipes <\/em>que con las garras de otros presuntos excavadores de las madrigueras, como los extintos armadillos gigantes del g\u00e9nero <em>Pampatherium<\/em>, que habitaron lo que actualmente son las pampas argentinas, el sur y el sudeste brasile\u00f1o en esa misma \u00e9poca.<\/p>\n<div id=\"attachment_254339\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/058_paleo_02_252.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-254339 size-medium\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/058_paleo_02_252-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Francisco Buchmann\/ Unesp<\/span><\/a> &#8230;y la ge\u00f3loga Milene Fornari inspecciona una paleomadriguera en Doctor Pedrinho, estado de Santa Catarina<span class=\"media-credits\">Francisco Buchmann\/ Unesp<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los investigadores notaron otra caracter\u00edstica com\u00fan en las 15 paleomadrigueras del norte de Minas Gerais. En la c\u00e1mara final, adem\u00e1s de las marcas de garras, hab\u00eda siempre entre una y tres concavidades en la pared, muy cerca del suelo, cada una con entre 1 y 3 metros de largo (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/058_paleo_01_252.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">vea la foto<\/a><\/em>). \u201cLa superficie de las mismas es lisa, parece que fue muy pulida\u201d, comenta Buchmann. Para el investigador, estas superficies marcar\u00edan los cubiles, los sitios favoritos de descanso de los milodontes.<\/p>\n<p>Los paleont\u00f3logos ya han planteado la posibilidad de que al menos algunas de las especies de perezosos terrestres pudieran haber vivido en manadas. Buchmann apuesta a esa hip\u00f3tesis para explicar de qu\u00e9 manera los perezosos habr\u00edan sido capaces de abrir t\u00faneles tan grandes en el Valle de los Gigantes. \u201cCuando pienso en el volumen de sedimento excavado, no logro imaginar c\u00f3mo podr\u00eda haber hecho eso un solo ejemplar\u201d, comenta. \u201cMe parece m\u00e1s probable que haya existido una colonia de animales viviendo y cavando juntos.\u201d<\/p>\n<p>\u201cEstos descubrimientos constituyen un hito\u201d, comenta C\u00e1stor Cartelle, paleont\u00f3logo experto en mam\u00edferos prehist\u00f3ricos y curador del museo de la PUC-Minas. \u201cEl trabajo del equipo de Buchmann aporta numerosas e interesantes evidencias de que los animales ocupaban esas madrigueras al menos durante alg\u00fan tiempo y dejaban sus marcas en las paredes.\u201d<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/madrigueras.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-254343\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/madrigueras-300x92.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"92\" \/><\/a>Cartelle no est\u00e1 convencido \u00fanicamente de que las madrigueras hayan sido ocupadas por perezosos. Sostiene que existe una gran variaci\u00f3n de tama\u00f1o y en el formato de las garras de los perezosos, aun entre individuos de una misma especie, y cuestiona la identificaci\u00f3n de las huellas. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 excavar\u00eda una madriguera un perezoso?\u201d, se pregunta. \u201cUna madriguera de ese tama\u00f1o no le servir\u00eda de protecci\u00f3n contra predadores tales como los <em>Smilodon<\/em>, los tigres de dientes de sable\u201d. Para el investigador, es m\u00e1s probable que las madrigueras hayan sido cavadas por armadillos gigantes como el <em>Pampatherium.<\/em><\/p>\n<p>Buchmann sospecha que las madrigueras efectivamente no habr\u00edan sido excavadas en busca de seguridad, pues hab\u00eda pocos predadores de perezosos. Para \u00e9l y sus colegas, la hip\u00f3tesis m\u00e1s probable indica que los perezosos excavaban en busca de refugio de la intemperie, ya que en ese entonces el clima era m\u00e1s fr\u00edo y seco. La anatom\u00eda de los perezosos terrestres sugiere que, al igual que los perezosos actuales, no lograban mantener un buen control sobre la temperatura de sus cuerpos.<\/p>\n<p>Cartelle apunta otras posibilidades para explicar la dimensi\u00f3n de las madrigueras y las se\u00f1ales de ocupaci\u00f3n de las mismas por diversos animales. Una de \u00e9stas indica que puede ser que ya existieran grandes grietas en las rocas de esas monta\u00f1as. Por eso los animales no habr\u00edan abierto las cuevas, sino que les habr\u00edan realizado un acabado. Otra posibilidad indica que un animal podr\u00eda haber ocupado la madriguera y dejado sus marcas, y tiempo despu\u00e9s, otro miembro de la especie habr\u00eda hecho lo propio.<\/p>\n<div id=\"attachment_254341\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/058_paleo_04_252.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254341\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/058_paleo_04_252-300x209.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"209\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Francisco Buchmann\/ Unesp<\/span><\/a> Garra fosilizada de perezoso gigante del g\u00e9nero <em>Valgipes<\/em>&#8230;<span class=\"media-credits\">Francisco Buchmann\/ Unesp<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cCoincido en que la ocupaci\u00f3n de animales de tama\u00f1os parecidos en per\u00edodos de tiempo distintos constituye una explicaci\u00f3n m\u00e1s plausible acerca de la existencia de m\u00e1s de un \u00e1rea de reposo en esas cuevas\u201d, pondera Renato Lopes, paleont\u00f3logo de la Universidad Federal de la Pampa (Unipampa), en Rio Grande do Sul, y colaborador de Buchmann y Frank. \u201cNo se conocen xenartros [el orden de los mam\u00edferos que engloba a los armadillos y a los perezosos] que formen grupos familiares, salvo la madre con sus cr\u00edas.\u201d<\/p>\n<p><strong>De tama\u00f1os peque\u00f1o y grande<\/strong><br \/>\nSe estima que las paleomadrigueras brasile\u00f1as son los mayores icnof\u00f3siles del mundo. Los icnof\u00f3siles son las marcas que dejan animales y que permanecen preservadas en las rocas, tales como huellas y cuevas. Al igual que las especies actuales y los f\u00f3siles, los icnof\u00f3siles se clasifican seg\u00fan su g\u00e9nero y su especie. Lopes, Buchmann, Frank y Felipe Caron, de la Unipampa, publicaron en septiembre de 2016 en <em>Ichnos<\/em> la primera clasificaci\u00f3n oficial de las paleomadrigueras de Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina. Existen paleomadrigueras en otras regiones, pero no tan grandes. Los t\u00faneles atribuidos a las excavaciones de armadillos gigantes o perezosos terrestres son icnof\u00f3siles del g\u00e9nero <em>Megaichnus<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_254342\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/058_paleo_05_252.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-254342\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/058_paleo_05_252-897x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"342\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Francisco Buchmann\/ Unesp<\/span><\/a> &#8230;compatible con las huellas que se ven en las paredes de las paleomadrigueras de Minas Gerais<span class=\"media-credits\">Francisco Buchmann\/ Unesp<\/span><\/p><\/div>\n<p>A este nuevo g\u00e9nero se lo dividi\u00f3 en dos especies. Las paleomadrigueras mayores y m\u00e1s anchas, atribuidas a los perezosos, pertenecen a la especie <em>Megaichnus major<\/em> (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/madrigueras.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">vea el esquema<\/a><\/em>). La mayor\u00eda de ellas se hallaron en el sur de Brasil y algunas en Minas Gerais y en S\u00e3o Paulo. En 2015, una fue descubierta en Acre y otra en Rond\u00f4nia. Situada en los alrededores de la ciudad de Porto Velho, la \u00faltima es la m\u00e1s extensa de las paleomadrigueras, con 600 m.<\/p>\n<p>M\u00e1s abundantes, las paleomadrigueras m\u00e1s estrechas quedaron clasificadas como <em>Megaichnus minor<\/em>. La mayor\u00eda de \u00e9stas est\u00e1n ocupadas por sedimentos transportados por inundaciones. Los pocos t\u00faneles abiertos se extienden por m\u00e1s de 30 metros, y pueden bifurcarse y formar galer\u00edas. Los investigadores ya identificaron en sus paredes marcas de garras, pelos y placas de caparazones de armadillos gigantes de los g\u00e9neros <em>Pampatherium y Propaopus<\/em>.<\/p>\n<p>Buchmann coordina el proyecto Paleomadrigueras, desarrollado por investigadores de seis instituciones brasile\u00f1as, y durante los \u00faltimos 10 a\u00f1os ha realizado el reconocimiento de miles de esos t\u00faneles. El grupo trabaja en la detecci\u00f3n y el mapeo de las paleomadrigueras y en la divulgaci\u00f3n del conocimiento sobre las mismas en el sur Brasil, donde muchas de ellas ya eran conocidas por la poblaci\u00f3n local, pero confundidas con grutas o atribuidas a excavaciones realizadas por los abor\u00edgenes.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nLOPES, R. P. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/abs\/10.1080\/10420940.2016.1223654\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Megaichnus igen. nov.: Giant paleoburrows attributed to extinct Cenozoic mammals from South America<\/a>. <strong>Ichnos<\/strong>. 15 sep. 2016.<br \/>\nBUCHMANN, F. S.<em> et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/sbpbrasil.org\/assets\/uploads\/files\/09_Buchmann_et_al_pg259a270_web.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Evid\u00eancia de vida greg\u00e1ria em paletocas atribu\u00eddas a mylodontidae (pregui\u00e7as-gigantes)<\/a>. <strong>Revista Brasileira de Paleontologia<\/strong>. v. 19 (2). p. 259-70 may.-ago. 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Madrigueras gigantes pueden haber sido excavadas por armadillos primitivos","protected":false},"author":547,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[324],"coauthors":[1500],"class_list":["post-254337","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254337","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/547"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=254337"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254337\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=254337"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=254337"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=254337"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=254337"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}