{"id":254396,"date":"2018-03-19T16:57:15","date_gmt":"2018-03-19T19:57:15","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=254396\/"},"modified":"2018-03-19T17:15:16","modified_gmt":"2018-03-19T20:15:16","slug":"agricultores-y-sedentarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/agricultores-y-sedentarios\/","title":{"rendered":"Agricultores y sedentarios"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_254397\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_01_252.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254397\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_01_252-300x208.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"208\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Rafael Corteletti  <\/span><\/a> C\u00edrculos en el piso, como el presente en el sitio arqueol\u00f3gico de Campo Belo do Sul, demarcan las \u00e1reas de celebraci\u00f3n funeraria llamadas danceiros<span class=\"media-credits\">Rafael Corteletti  <\/span><\/p><\/div>\n<p>Nuevos estudios arqueol\u00f3gicos han puesto a prueba la visi\u00f3n tradicional sobre los pueblos ind\u00edgenas del tronco ling\u00fc\u00edstico ye, que habitaron una zona comprendida entre el sur de S\u00e3o Paulo y el norte de Rio Grande do Sul durante la primera mitad del milenio pasado. Excavaciones recientes, realizadas en sitios de la meseta de Santa Catarina, indican que dichos grupos, de los cuales descienden los indios de las actuales etnias Kaingang y Lakl\u00e3n\u00f5\/ Xokleng, no eran meros cazadores-recolectores que llevaban una vida n\u00f3made, sin lugar de residencia fija ni jerarqu\u00edas sociales definidas. Tambi\u00e9n practicaban la agricultura y pod\u00edan vivir durante largos per\u00edodos de tiempo en casas subterr\u00e1neas, probablemente para protegerse del fr\u00edo de la regi\u00f3n. Una l\u00ednea de estudios sugiere tambi\u00e9n que los proto-ye, tal como los estudiosos denominan en la actualidad a estos pueblos precolombinos, ten\u00edan un gran conocimiento del ambiente natural, sab\u00edan en alguna medida realizar el manejo de los bosques de araucarias y eran capaces de moldear el paisaje local. Las araucarias les aportaban, por ejemplo, una parte importante de su men\u00fa: los pi\u00f1ones.<\/p>\n<p>La gran interacci\u00f3n con los paisajes de las tierras altas del sur de Brasil constituye un importante indicio del antiguo modo de vida de los proto-ye, que habitaban en general \u00e1reas del interior del pa\u00eds y eran adversarios de los pueblos de la familia ling\u00fc\u00edstica tup\u00ed-guaran\u00ed, m\u00e1s numerosos y com\u00fanmente asociados a las zonas costeras y a las tierras bajas de las grandes llanuras fluviales. Un trabajo publicado en julio de 2016 en la revista cient\u00edfica <em>PLOS ONE<\/em> sobre una gran casa subterr\u00e1nea erigida por los proto-ye ilustra algunas de las hip\u00f3tesis de este nuevo abordaje. En el art\u00edculo, investigadores del Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (MAE-USP) y de dos universidades inglesas, la de Exeter y la de Reading, describen una vivienda con 12 capas arqueol\u00f3gicas de ocupaci\u00f3n en el sitio Baggio I, en Campo Belo do Sul, en la meseta catarinense.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/proto-ye.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-254405\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/proto-ye-300x203.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"203\" \/><\/a>Seg\u00fan sus an\u00e1lisis, dicha morada estuvo ocupada ininterrumpidamente durante alrededor de 250 a\u00f1os, entre 1395 y 1650 d. C. Los vestigios de la vivienda ocupan un \u00e1rea circular de 16 metros (m) de di\u00e1metro y llegan hasta 1,6 m de profundidad. \u201cNo encontramos evidencias de que haya habido alg\u00fan per\u00edodo largo de abandono de esa casa\u201d, comenta el arque\u00f3logo Paulo DeBlasis, del MAE, coordinador de un proyecto internacional en cuyo marco se estudia a los proto-ye del sur de Brasil en colaboraci\u00f3n con el grupo de Jos\u00e9 Iriarte, de la Universidad de Exeter. \u201cEste dato contradice la visi\u00f3n de que esos pueblos no ten\u00edan lugar de residencia fijo\u201d. Antiguas casas subterr\u00e1neas de este tipo, tambi\u00e9n halladas en sitios arqueol\u00f3gicos de otras regiones fr\u00edas del planeta, se construyeron partiendo de la apertura de un gran hoyo redondeado en el piso rocoso. Se colocaban grandes troncos de \u00e1rboles en distintos puntos del piso excavado de la vivienda, que funcionaban como pilares. Con la ayuda de esos puntales y de un armaz\u00f3n de madera, los indios constru\u00edan un techo cubierto de paja que se proyectaba afuera de la hendidura. Una apertura funcionaba como puerta de entrada.<\/p>\n<p>El equipo internacional dat\u00f3 mediante el m\u00e9todo del carbono 14 muestras de carb\u00f3n encontradas en cada una de las 12 capas de la casa. Entre la capa m\u00e1s profunda y antigua y la m\u00e1s superficial y reciente presentes en el lugar donde se construy\u00f3 la residencia, la cronolog\u00eda obtenida es pr\u00e1cticamente continua. \u201cLa casa exhibe evidencias de renovaciones peri\u00f3dicas, incluso de rituales de quema del techo\u201d, dice el arque\u00f3logo brasile\u00f1o Jonas Gregorio de Souza, quien realiza su doctorado en la Universidad de Exeter.<\/p>\n<p>La capa m\u00e1s profunda indica una ocupaci\u00f3n que comienza a finales del siglo XIV y la 12\u00aa es testigo de la finalizaci\u00f3n del uso de la casa a mediados del siglo XVII, cuando los colonizadores europeos ya se hab\u00edan radicado en la zona. Restos de cinco techos distintos, elaborados con fibras vegetales, se hallaron colapsados y quemados en las capas arqueol\u00f3gicas de sedimentos que albergan los vestigios de la morada subterr\u00e1nea. \u201cNo tiene sentido construir una casa con estas caracter\u00edsticas como residencia provisoria\u201d, dice el arque\u00f3logo Rafael Corteletti, de la Universidad Federal de Pelotas (UFPel), participante en el proyecto. \u201cAsimismo, una intervenci\u00f3n de ese porte en el paisaje denota que los proto-ye ten\u00edan, con posterioridad al a\u00f1o 1000 d. C, una organizaci\u00f3n social estructurada.\u201d<\/p>\n<div id=\"attachment_254399\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_032_252.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254399\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_032_252-300x276.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"276\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Rafael Corteletti | Macarena C\u00e1rdenas<\/span><\/a> Para entender la expansi\u00f3n del monte, se estudian vestigios de las plantas que exist\u00edan en la sierra de Santa Catarina en la \u00e9poca de los proto-ye, como el polen de araucaria<span class=\"media-credits\">Rafael Corteletti | Macarena C\u00e1rdenas<\/span><\/p><\/div>\n<p>Alrededor de la casa principal del sitio Baggio I, ubicada en el punto m\u00e1s alto del lugar, a 1.000 m de altura, hay siete viviendas subterr\u00e1neas menores, con un di\u00e1metro de entre 2 y 5 m. En los alrededores de esta aldea aparecen sitios f\u00fanebres llamados popularmente <em>danceiros<\/em>, compuestos por tapiales circulares construidos con tierra y mont\u00edculos funerarios. Los <em>danceiros<\/em> pueden tener m\u00e1s de 150 m de di\u00e1metro. En sectores m\u00e1s bajos del sitio hay un conjunto de ocho habitaciones, cuyos di\u00e1metros miden entre 2,5 y 7 m.<\/p>\n<p>En lo que hace a los artefactos, las excavaciones en el sitio revelaron una gran presencia en los primeros tiempos de ocupaci\u00f3n de la vivienda de un tipo de cer\u00e1mica un tanto distinta a la r\u00fastica tradici\u00f3n Itarar\u00e9-Taquara, caracterizada por sus piezas peque\u00f1as, de espesor delgado y de color oscuro, normalmente asociada con los grupos proto-ye. La cer\u00e1mica hallada m\u00e1s abundantemente en las primeras d\u00e9cadas de uso de la morada tiene un espesor m\u00e1s grueso y es innovadora. La parte interna de muchas piezas est\u00e1 ennegrecida y contiene residuos de quema, un indicio de que se las utilizaba para procesar alimentos. \u201cLa mayor\u00eda de las casas subterr\u00e1neas habr\u00edan sido usadas como residencias, pero no necesariamente por agricultores. Las sociedades de cazadores-recolectores tambi\u00e9n pod\u00edan ocupar este tipo de viviendas\u201d, dice la arque\u00f3loga Silvia Cop\u00e9, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), colaboradora del proyecto, quien ya excav\u00f3 unos 60 sitios proto-ye en las localidades <em>ga\u00fachas<\/em> de Bom Jesus y Pinhal da Serra. \u201cLas casas subterr\u00e1neas tambi\u00e9n pueden haber sido utilizadas como silos.\u201d<\/p>\n<div id=\"attachment_254402\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_05_252.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-254402\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_05_252.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"317\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_05_252.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_05_252-700x740.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_05_252-120x127.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_05_252-250x264.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Gregorio de Souza et al\/ PLOS ONE<\/span><\/a> Fragmentos ennegrecidos de piezas de cer\u00e1mica indican el uso de vasijas para cocinar alimentos<span class=\"media-credits\">Gregorio de Souza et al\/ PLOS ONE<\/span><\/p><\/div>\n<p>Otro sitio de las tierras altas catarinenses que refuerza la hip\u00f3tesis de que los proto-ye no eran n\u00f3mades y tampoco viv\u00edan \u00fanicamente de la caza y de la pesca es Bonin, situado en el municipio de Urubici, cerca de Lages, en la actualidad, uno de los lugares m\u00e1s fr\u00edos de Brasil. En esa localidad se hall\u00f3 una aldea con 23 casas semisubterr\u00e1neas dispersas por una extensi\u00f3n de 3 hect\u00e1reas, en la parte superior de la planicie de la vega del r\u00edo Canoas. En un estudio publicado en junio de 2015 en <em>Journal of Archaeological Science<\/em>, Corteletti, DeBlasis y sus colaboradores informan por primera vez sobre la identificaci\u00f3n de vestigios del consumo de mandioca, fr\u00edjol y quiz\u00e1 \u00f1ame en un sitio proto-ye, adem\u00e1s de los tradicionales ma\u00edz y zapallo. Los investigadores descubrieron residuos de almid\u00f3n y fitolitos (part\u00edculas microsc\u00f3picas de s\u00edlice formadas en las plantas) asociados a estos vegetales en 14 fragmentos de cer\u00e1mica hallados en dos estructuras subterr\u00e1neas que parecen haber sido usadas como \u201ccocinas\u201d en el sitio Bonin. Seg\u00fan las dataciones que los cient\u00edficos realizaron, el sitio estuvo ocupado entre 1300 y 1440 d. C. \u201cEstos descubrimientos indican que los proto-ye del sur de Brasil ten\u00edan una econom\u00eda de subsistencia diversificada y que, adem\u00e1s de cazar, pescar y recolectar, produc\u00edan su propia comida m\u00e1s de un siglo antes de la llegada de los europeos\u201d, comenta Corteletti.<\/p>\n<div id=\"attachment_254398\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_02_252.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254398\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_02_252-300x223.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"223\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ana Luiza Koehler<\/span><\/a> Ilustraci\u00f3n art\u00edstica de c\u00f3mo ser\u00edan las casas subterr\u00e1neas construidas por los proto-ye<span class=\"media-credits\">Ana Luiza Koehler<\/span><\/p><\/div>\n<p>Si estos grupos humanos se dedicaban a alguna forma de agricultura, seg\u00fan estiman los investigadores, probablemente se hab\u00edan establecido en la zona. Sumadas a la evidencia de una larga y continua ocupaci\u00f3n de algunas viviendas en la sierra de Santa Catarina, tal como aparenta ser el caso de la gran morada del sitio Baggio I, las pistas de que los ancestros de los actuales kaingang y de los lakl\u00e3n\u00f5\/xokleng cultivaban la tierra chocan con la idea m\u00e1s tradicional de que estos pueblos aut\u00f3ctonos siguieron siendo n\u00f3mades hasta que entraron en decadencia. Esta visi\u00f3n m\u00e1s difundida apunta que los proto-ye ten\u00edan una econom\u00eda estacional, que los obligaba a alternarse entre las tierras altas y la costa para sobrevivir.<\/p>\n<p>En l\u00edneas generales, seg\u00fan este modelo, las antiguas poblaciones de indios se desplazaban a las regiones de escarpas y de la costa durante el verano y la primavera, debido a la escasez de recursos naturales en las tierras altas durante las estaciones m\u00e1s calurosas, y regresaban a las \u00e1reas serranas en oto\u00f1o, cuando se concretaba la cosecha del pi\u00f1\u00f3n, su principal fuente de alimento. \u201cPero nuestras investigaciones indican que los proto-ye eran tambi\u00e9n agricultores y pod\u00edan asentarse en ciertos lugares\u201d, sugiere DeBlasis. Dependiendo de la \u00e9poca en que se los siembre, la mandioca y fr\u00edjol, dos cultivos presentes en el sitio de Bonin, pueden ser cosechados en primavera y en verano, lo cual, en teor\u00eda, se opone a la idea de que hab\u00eda escasez de recursos en la estaci\u00f3n calurosa en la zona de meseta. Para estudiar de qu\u00e9 manera esos antiguos pueblos ocuparon extensiones de la costa y de las escarpas de la sierra catarinense, en este proyecto internacional tambi\u00e9n se realizan excavaciones en sitios arqueol\u00f3gicos presentes en dos \u00e1reas m\u00e1s bajas: Laguna, en la zona costera, y Rio Fac\u00e3o, en la ladera.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de los proto-ye con el bosque de araucarias y con los pi\u00f1ones es un tema que intriga a los arque\u00f3logos. Las primeras casas subterr\u00e1neas asociadas a esos pueblos datan de 300 a. C. Pero el desarrollo de este tipo de construcciones, presente en un centenar de sitios arqueol\u00f3gicos de Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paran\u00e1, ocurre alrededor del a\u00f1o 1000 d. C, precisamente cuando el monte de araucarias se encuentra en un momento de gran expansi\u00f3n, de acuerdo con datos paleobot\u00e1nicos. Una interpretaci\u00f3n posible de esta coincidencia indica que el crecimiento del bosque de pinos, fuente de alimento de los ind\u00edgenas y atractivo para los animales que \u00e9stos cazan, hizo posible la propagaci\u00f3n de los proto-ye. Algunos investigadores aventuran la posibilidad de que el aumento del \u00e1rea de araucarias podr\u00eda haber sido estimulado al menos en parte por los antiguos habitantes de la zona. Los abor\u00edgenes habr\u00edan aplicado una tala selectiva de \u00e1rboles y as\u00ed habr\u00edan tambi\u00e9n favorecido la propagaci\u00f3n de las araucarias.<\/p>\n<p>La paleoec\u00f3loga chilena Macarena C\u00e1rdenas, quien realiza una pasant\u00eda de posdoctorado en la Universidad de Reading, investiga esta hip\u00f3tesis. La estudiosa ha recolectado muestras de sedimentos en profundidades de hasta 2 m en sitios de las cuatro \u00e1reas en donde se llevan a cabo excavaciones en el marco del proyecto. Con este material, que puede contener vestigios preservados (polen, semillas y carb\u00f3n) acerca de c\u00f3mo ha sido la vegetaci\u00f3n a lo largo de los \u00faltimos 8 mil a\u00f1os, la investigadora est\u00e1 construyendo modelos referentes a la expansi\u00f3n de la regi\u00f3n ocupada por las araucarias en Santa Catarina. \u201cCompararemos la vegetaci\u00f3n en distintas \u00e1reas en el transcurso del tiempo y la cotejaremos con la distribuci\u00f3n de los pueblos proto-ye\u201d, explica C\u00e1rdenas. \u201cEn la Amazonia existen indicios de que el manejo de las palmeras favoreci\u00f3 la expansi\u00f3n de la ocupaci\u00f3n humana en el pasado. A lo mejor, las araucarias cumplieron un rol similar en el sur.\u201d<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nJ\u00ea landscapes of Southern Brazil (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/82868\/je-landscapes-of-southern-brazil\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2012\/51328-3<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Acuerdo<\/strong> AHRC, RCUK; <strong>Investigador responsable<\/strong> Paulo DeBlasis (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 897.654,12 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nSOUZA, J. G. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0158127\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Understanding the chronology and occupation dynamics of oversized pit houses in the southern Brazilian highlands<\/a>. <strong>PLOS ONE<\/strong>. 6 jul. 2016.<br \/>\nCORTELETTI, R. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S030544031500103X\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Revisiting the economy and mobility of southern proto-J\u00ea (Tacuara-Itarar\u00e9) groups in the southern Brazilian highlands: Starch grain and phytoliths analyses from the Bonin site, Urubici, Brazil<\/a>. <strong>Journal of Archaeological Science<\/strong>. v. 58, p. 46-61. jun. 2015.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_07_252.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-254404\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_07_252.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"435\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_07_252.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_07_252-120x174.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_07_252-250x362.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/a>Descubren el sitio arqueol\u00f3gico m\u00e1s antiguo de S\u00e3o Paulo<br \/>\n<\/strong><em>Lascas indican que los paleoind\u00edgenas habitaron el centro del estado, cerca de la actual ciudad de S\u00e3o Carlos, hace 12.600 a\u00f1os<\/em><\/p>\n<p>Identificado hace dos a\u00f1os en tierras del municipio de Dourado, aproximadamente a 50 kil\u00f3metros de S\u00e3o Carlos, el sitio arqueol\u00f3gico Bastos guarda vestigios de la presencia del hombre en el estado de S\u00e3o Paulo que se remontan a 12.600 a\u00f1os atr\u00e1s, de acuerdo con un estudio publicado en diciembre en la revista <em>Palaeoindian Archaeology<\/em>. Se hallaron 449 piezas forjadas por manos humanas, la mayor\u00eda de ellas lascas de arenisca silicificada. Seis muestras de carb\u00f3n y una de materia org\u00e1nica, extra\u00eddas de distintas capas geol\u00f3gicas asociadas a las piezas l\u00edticas, fueron datadas mediante la aplicaci\u00f3n del m\u00e9todo del carbono 14. \u201cEstos datos hacen de Bastos el sitio m\u00e1s antiguo del estado, con una edad equivalente a la de los sitios de Lagoa Santa, en Minas Gerais\u201d, explica el coordinador del equipo que realiz\u00f3 el descubrimiento, el investigador Astolfo Araujo, del Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (MAE-USP). \u201cPoco a poco vamos demostrando que en el interior paulista hay sitios arqueol\u00f3gicos importantes\u201d. Algunas piezas tambi\u00e9n est\u00e1n dat\u00e1ndose con otro m\u00e9todo, el de luminiscencia, pero estos resultados a\u00fan no est\u00e1n listos (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2018\/03\/19\/el-pasado-que-la-ciberarqueologia-revela\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">vea el reportaje<\/a><\/em>). No se hallaron esqueletos humanos en Bastos. Y a\u00fan no se sabe qu\u00e9 pueblo paleoind\u00edgena pudo haberse establecido en Dourado hace m\u00e1s de 10 mil a\u00f1os.<\/p>\n<p>Desde 2009, Araujo y sus alumnos del MAE, como la maestranda Let\u00edcia Correa, por ejemplo, quien particip\u00f3 en las excavaciones en Bastos, organizan sistem\u00e1ticamente viajes de campo en busca de nuevas evidencias de las primeras ocupaciones humanas en el estado de S\u00e3o Paulo. El descubrimiento del sitio en Dourado, que aparece a cielo abierto (por ende, fuera de cualquier caverna o refugio), fue casi casual. Hace cuatro a\u00f1os, el due\u00f1o de una hacienda cafetera del municipio se acerc\u00f3 al investigador y le ofreci\u00f3 su propiedad para la realizaci\u00f3n de excavaciones. \u201c\u00c9l ya hab\u00eda encontrado alg\u00fan material arqueol\u00f3gico all\u00ed, pero no ten\u00eda ni idea de qu\u00e9 se trataba\u201d, comenta Araujo.<\/p>\n<p>Los investigadores realizaron tres viajes al lugar, identificaron el sitio y, tras datar el material encontrado, se sorprendieron con su antig\u00fcedad. De acuerdo con los datos, Bastos fue objeto de dos ocupaciones distintas en la prehistoria: una m\u00e1s antigua, hace alrededor de 12.500 a\u00f1os, y otra m\u00e1s reciente, hace a lo sumo 9.000 a\u00f1os. En la d\u00e9cada de 1980, una dataci\u00f3n realizada con muestras de carb\u00f3n del sitio Alice Boer, en Rio Claro, le adjudic\u00f3 una edad al mismo de 14 mil a\u00f1os, pero ese dato es cuestionado por una buena parte de los arque\u00f3logos. Adem\u00e1s de Bastos, en Dourado, Araujo descubri\u00f3 otro sitio antiguo: Lagoa do Camargo 1, tambi\u00e9n en Rio Claro, cuya ocupaci\u00f3n, seg\u00fan la dataciones, indic\u00f3 que fue ocupado hace 10.500 a\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"attachment_254404\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_07_252.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-254404\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_07_252.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"435\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_07_252.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_07_252-120x174.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/078_proto_07_252-250x362.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/a> Puntas de flechas halladas en el sitio de Caetetuba, en S\u00e3o Manuel, que fueron datadas en casi 11 mil a\u00f1os<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/p><\/div>\n<p>En la misma edici\u00f3n de la revista <em>Palaeoindian Archaeology<\/em>, un equipo de la empresa Zanettini Arqueologia reporta el descubrimiento de otro lugar con artefactos paleoind\u00edgenas muy antiguos en el interior paulista. El sitio Caetetuba, en el municipio de S\u00e3o Manuel, a 25 kil\u00f3metros de Botucatu, suministr\u00f3 alrededor de 3.500 fragmentos y artefactos provenientes de una industria l\u00edtica de origen humano que se estableci\u00f3 all\u00ed hace casi 11 mil a\u00f1os, de acuerdo con dataciones realizadas en muestras de carb\u00f3n extra\u00eddas del lugar. Entre el material rescatado se destacan las puntas de flechas hechas con silexita, adem\u00e1s de raspadores del tipo plano-convexos en arenisca silicificada que parecen babosas.<\/p>\n<p>\u201cPese a toda la investigaci\u00f3n ya realizada, el interior de S\u00e3o Paulo exhibe innumerables vac\u00edos que en ocasiones los completa la arqueolog\u00eda preventiva\u201d, opina Paulo Zanettini, cuya empresa se especializa en desarrollar programas orientados al an\u00e1lisis y la mitigaci\u00f3n de los impactos sobre el patrimonio arqueol\u00f3gico como parte del proceso de licenciamiento ambiental de emprendimientos. El sitio Caetetuba, por ejemplo, fue localizado durante las excavaciones tendientes a prever los efectos de la expansi\u00f3n de un ca\u00f1amelar en la zona.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nLa ocupaci\u00f3n paleoind\u00edgena en el estado de S\u00e3o Paulo: un abordaje geoarqueol\u00f3gico II (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/84580\/a-ocupacao-paleoindia-no-estado-de-sao-paulo-uma-abordagem-geoarqueologica-ii\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 2013\/13794-5<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Astolfo Araujo (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 247.647,91<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nARAUJO, A. G. M. y CORREA, L. <a href=\"http:\/\/kvasirpublishing.com\/journals\/pa\/article\/view\/17\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">First notice of a Paleoindian site in central S\u00e3o Paulo State, Brazil: Bastos site, Dourado County<\/a>. <strong>Palaeoindian Archaeology<\/strong>. v. 1, n. 1, 2016.<br \/>\nTRONCOSO, L. P. S., CORR\u00caA, A. A. y ZANETTINI, P. E. <a href=\"http:\/\/kvasirpublishing.com\/journals\/pa\/article\/view\/14\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Paleo\u00edndios em S\u00e3o Paulo: Nota a respeito do s\u00edtio Caetetuba, munic\u00edpio de S\u00e3o Manuel, SP<\/a>. <strong>Palaeoindian Archaeology<\/strong>.\u00a0 v. 1, n. 1, 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Ancestros de los pueblos ye practicaban la agricultura hace mil a\u00f1os","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[271],"coauthors":[101],"class_list":["post-254396","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-arqueologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254396","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=254396"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254396\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=254396"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=254396"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=254396"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=254396"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}