{"id":254855,"date":"2018-04-12T14:51:36","date_gmt":"2018-04-12T17:51:36","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=254855\/"},"modified":"2018-04-12T15:15:03","modified_gmt":"2018-04-12T18:15:03","slug":"un-enorme-huerto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-enorme-huerto\/","title":{"rendered":"Un enorme huerto"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_254856\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/046-050_geoglifos_253-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-254856\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/046-050_geoglifos_253-1-768x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"400\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Carolina Levis  <\/span><\/a> \u00c1rboles utilizados por el hombre predominan en un \u00e1rea de tierra f\u00e9rtil del Parque Nacional de Humait\u00e1, en el estado de Amazonas<span class=\"media-credits\">Carolina Levis  <\/span><\/p><\/div>\n<p>Mucho antes del arribo de los europeos a Am\u00e9rica, la Amazonia estaba poblada por ind\u00edgenas que sab\u00edan valerse muy bien de la selva en beneficio propio. Seleccionaban y cultivaban plantas a punto tal de alterar sus propiedades, excavaban zanjas circulares o cuadrangulares visibles a kil\u00f3metros de altura y dispon\u00edan de reservorios de agua. El resultado de milenios de alteraciones es una selva que poco tiene de virgen, seg\u00fan los bot\u00e1nicos y los arque\u00f3logos.<\/p>\n<p>\u201cDetectamos que en las proximidades de los sitios arqueol\u00f3gicos existe una mayor concentraci\u00f3n y diversidad de \u00e1rboles que eran utilizados por los ind\u00edgenas\u201d, comenta la bi\u00f3loga Carolina Levis, doctorando en el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa) y en la Universidad de Wageningen, en Holanda, que es la primera autora de un art\u00edculo publicado este mes en la revista <em>Science<\/em>, que por primera vez analiz\u00f3 correspondencias entre los registros arqueol\u00f3gicos y bot\u00e1nicos. Las diferencias son tan evidentes que la investigadora sugiere el empleo de la composici\u00f3n de la flora como caracter\u00edstica para la localizaci\u00f3n de asentamientos humanos antiguos. Teniendo en cuenta a los \u00e1rboles actuales, ella detect\u00f3 85 especies usadas y domesticadas por los abor\u00edgenes, como son la palmera de asa\u00ed (<em>Euterpe oleracea<\/em>), la nuez de Brasil (<em>Bertholletia excelsa<\/em>) y el \u00e1rbol del caucho (<em>Hevea brasiliensis<\/em>).<\/p>\n<p>Los resultados fueron posibles gracias a dos extensos bancos de datos. Uno compilado por el arque\u00f3logo Eduardo Tamanaha, doctorando en el Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda de la USP (MAE-USP), y por el ec\u00f3logo Andr\u00e9 Junqueira, quien actualmente realiza una pasant\u00eda posdoctoral en la Universidad de Wageningen, que incluye datos de m\u00e1s de 3 mil sitios arqueol\u00f3gicos. El otro fue creado por el bot\u00e1nicos Hans ter Steege, del Centro de Biodiversidad Naturalis, en Holanda, que integran una red de investigadores que hicieron inventarios bot\u00e1nicos en 1.170 parcelas de muestreo en la Amazonia, con m\u00e1s de 4 mil especies arb\u00f3reas.<\/p>\n<div id=\"attachment_254857\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/046-050_geoglifos_253-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254857\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/046-050_geoglifos_253-2-300x201.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"201\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Edison Caetano<\/span><\/a> El geoglifo Hortigranjeira, descubierto en el estado de Acre, es considerado complejo por contar con varios elementos<span class=\"media-credits\">Edison Caetano<\/span><\/p><\/div>\n<p>Quien haya visitado un huerto y aprendi\u00f3 cu\u00e1les \u00e1rboles son los que rinden los mejores frutos puede imaginarse a esta selecci\u00f3n como el primer paso de la domesticaci\u00f3n. Poco a poco, empieza a haber un manejo diferenciado de estas plantas. El pr\u00f3ximo paso consiste cultivarlas fuera del entorno de la selva, como por ejemplo, en huertas y chacras. Con el tiempo, la morfolog\u00eda y la gen\u00e9tica del fruto se van alterando, generando poblaciones e individuos con caracter\u00edsticas muy dis\u00edmiles a las del original.<\/p>\n<p><strong>Itinerarios<\/strong><br \/>\nLa prospecci\u00f3n de pistas del proceso de domesticaci\u00f3n en el material gen\u00e9tico de esas plantas es el objetivo que se propuso el bi\u00f3logo estadounidense Charles Clement, del Inpa, codirector de doctorado de Levis junto a la bi\u00f3loga Fl\u00e1via Costa, y uno de los autores del art\u00edculo. Un ejemplo de ello es el chontaduro o (<em>Bactris gasipaes<\/em>), una palmera a la cual destaca por lo apreciado que son sus frutos, no s\u00f3lo por el palmito m\u00e1s conocido en el sudeste. En la variedad silvestre, cada fruto pesa alrededor de 1 gramo (g), pero puede llegar a 200 g en la Amazonia occidental, en la versi\u00f3n dom\u00e9stica. Los estudios, que lleva adelante desde su maestr\u00eda, indican que la domesticaci\u00f3n del chontaduro se inici\u00f3 en lo que hoy es la Amazonia boliviana y se difundi\u00f3 por dos rutas distintas. La variedad que abunda en la Amazonia occidental es fuente de pulpa buena para la fermentaci\u00f3n. \u201cLa cerveza de chontaduro es la predilecta de los abor\u00edgenes\u201d, comenta. En la regi\u00f3n de Manaos y Bel\u00e9m, los frutos, ricos en aceites, no fermentan bien. En este caso, se los cuece y son muy apreciados como aperitivo. Los marcadores gen\u00e9ticos, sin embargo, no permiten determinar cu\u00e1ndo ocurrieron esos eventos.<\/p>\n<p>La bot\u00e1nica Priscila Moreira, doctoranda bajo la direcci\u00f3n de Clement, obtuvo resultados m\u00e1s precisos con el j\u00edcaro (<em>Crescentia cujete<\/em>), empleando m\u00e9todos de secuenciaci\u00f3n que realiz\u00f3 en colaboraci\u00f3n con el genetista Yves Vigouroux, del Instituto de Investigaci\u00f3n para el Desarrollo, en Francia. En un art\u00edculo aceptado para su publicaci\u00f3n en la revista <em>Evolutiuonary Applications<\/em>, la investigadora refuta que el j\u00edcaro haya sido domesticado en la Amazonia o en M\u00e9xico. La planta lleg\u00f3 a la Amazonia ya domesticada y se cruz\u00f3 con el j\u00edcaro silvestre, generando h\u00edbridos que producen frutos menores que los de la especie dom\u00e9stica. Su formato tambi\u00e9n var\u00eda, y los abor\u00edgenes actuales utilizan cada tipo de una manera espec\u00edfica.<\/p>\n<div id=\"attachment_254858\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/046-050_geoglifos_253-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254858\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/046-050_geoglifos_253-3-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Val Moraes\/ Central Amazon Project  <\/span><\/a> Cer\u00e1micas de m\u00e1s de mil a\u00f1os en el sitio Hatahara, cerca del r\u00edo Solim\u00f5es<span class=\"media-credits\">Val Moraes\/ Central Amazon Project  <\/span><\/p><\/div>\n<p>Para Clement, las investigaciones sugieren que la agricultura no es inherente a las grandes sociedades. Para aqu\u00e9l que vive en una selva, la domesticaci\u00f3n del h\u00e1bitat puede generar tanto alimento como los cultivos en otros lugares del mundo. La abundancia de las plantas empleadas por los pueblos originarios sugiere que muchas de las domesticaciones ocurrieron en el sudoeste de la Amazonia, donde tambi\u00e9n habr\u00edan surgido familias ling\u00fc\u00edsticas importantes, como las del tup\u00ed y el arawak. \u201cEstos grupos podr\u00edan haber transportado a las plantas a trav\u00e9s de grandes distancias\u201d, sugiere Levis. La correlaci\u00f3n entre \u00e1rboles hiperdominantes e indicios de poblaciones humanas antiguas es m\u00e1s concluyente en el sudoeste de la Amazonia, tal el caso del estado de Rond\u00f4nia, as\u00ed como tambi\u00e9n en la regi\u00f3n del delta del Amazonas, pero las conclusiones definitivas apuntan a amplias extensiones desconocidas, tanto desde el punto de vista de la flora como desde lo arqueol\u00f3gico. Una de las dificultades radica en determinar si la distribuci\u00f3n de los \u00e1rboles realmente fue alterada por generaciones tras generaciones de abor\u00edgenes, o bien, si esos pueblos se afincaron all\u00ed donde ya hab\u00eda recursos valiosos. Levi apuesta al primer supuesto. \u201cHallamos \u00e1rboles con preferencias ecol\u00f3gicas distintas creciendo en las mismas parcelas de muestreo, algo que ser\u00eda improbable que ocurriera naturalmente\u201d.<\/p>\n<p><strong>La vida en la selva<\/strong><br \/>\n\u201cLos resultados corroboran la suposici\u00f3n de que siempre hubo gente habitando la Amazonia y la selva actual no es tan natural como podr\u00eda creerse\u201d, desaf\u00eda el arque\u00f3logo Eduardo G\u00f3es Neves, docente del MAE y uno de los autores del estudio. El pr\u00f3ximo paso consiste en trabajar con mayor minuciosidad, investigando a partir de los datos arqueol\u00f3gicos las especies domesticadas en el pasado. \u201cLa arqueolog\u00eda es una ciencia social pero debe interactuar con las ciencias naturales\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_254859\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/046-050_geoglifos_253-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-254859\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/046-050_geoglifos_253-4-853x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"360\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">William Farfan-Rios<\/span><\/a> &#8230;y arte rupestre en Hinkiori, Per\u00fa<span class=\"media-credits\">William Farfan-Rios<\/span><\/p><\/div>\n<p>Seg\u00fan G\u00f3es Neves, la lentitud de los estudios arqueol\u00f3gicos constituye un obst\u00e1culo. \u201cLos bot\u00e1nicos pueden recoger muestras de varios puntos predefinidos en una semana\u201d, dice. \u201cNosotros pasamos a\u00f1os excavando en un mismo sitio, es un ritmo muy lento de producci\u00f3n de conocimiento\u201d. Por eso el estudio de la revista <em>Science<\/em> solamente tuvo en cuenta la presencia o ausencia de sitios arqueol\u00f3gicos. La variaci\u00f3n, por ende, podr\u00eda ser inmensa, tanto en lo referente a las caracter\u00edsticas de los habitantes como en cuanto al tiempo.<\/p>\n<p>Una porci\u00f3n importante de esta historia antigua est\u00e1 en Rond\u00f4nia, cerca de la localidad de Porto Velho, donde G\u00f3es Neves comenz\u00f3 a excavar hace 10 a\u00f1os junto al arque\u00f3logo Fernando Almeida, por entonces su alumno y ahora docente de la Universidad Federal de Sergipe. Una abundancia de tierra negra, como resultado de sucesivas quemas que desintegran la materia org\u00e1nica, incluso los excrementos (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2011\/05\/01\/abono-precolombino\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 183<\/em><\/a>), sugiere una gran poblaci\u00f3n durante un per\u00edodo prolongado. Es un suelo m\u00e1s f\u00e9rtil que no se degrada con el paso del tiempo y de las aguas. Adem\u00e1s, su pH casi neutro preserva vestigios de plantas, cer\u00e1micas y otros indicios de habitaci\u00f3n humana, en este caso, de hasta 6.500 a\u00f1os atr\u00e1s. \u201cEn esa \u00e9poca ya hab\u00eda plantas domesticadas\u201d, relata el profesor del MAE.<\/p>\n<p>Durante sus migraciones por las inmensas extensiones amaz\u00f3nicas, los grupos humanos probablemente se topaban con una barrera en la cascada de Teot\u00f4nio, en el r\u00edo Madeira. Ah\u00ed hab\u00eda cantidades industriales de peces a disposici\u00f3n hasta que el \u00e1rea fue inundada cuando se construy\u00f3 la represa de la central hidroel\u00e9ctrica de Santo Ant\u00f4nio, en 2011. \u201cLa pesca favorec\u00eda el sedentarismo\u201d, comenta Almeida. Pero tambi\u00e9n hay indicios de que el cultivo de la mandioca comenz\u00f3 all\u00ed, seg\u00fan dice, en gran medida para elaborar cerveza. Hace milenios, esa bebida no s\u00f3lo se emplea en rituales, sino tambi\u00e9n como alimento, seg\u00fan se describe en un art\u00edculo de 2015 en la revista <em>Estudos Avan\u00e7ados<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_254860\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/046-050_geoglifos_253-5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254860\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/046-050_geoglifos_253-5-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jorge Contreras<\/span><\/a> Frutos domesticados: an\u00f3n amaz\u00f3nico (<em>Anonna mucosa<\/em>)<span class=\"media-credits\">Jorge Contreras<\/span><\/p><\/div>\n<p>La fermentaci\u00f3n deja un craquelado t\u00edpico en las cer\u00e1micas, pero la identificaci\u00f3n de las plantas empleadas (con frecuencia ma\u00edz, adem\u00e1s de mandioca) requiere de un an\u00e1lisis de vestigios vegetales. La arque\u00f3loga inglesa Jennifer Watling, quien realiza una pasant\u00eda de posdoctorado en el MAE bajo la supervisi\u00f3n de G\u00f3es Neves, ha encontrado en Teot\u00f4nio muestras antiguas de plantas tales como calabaza, frijol y ma\u00edz, incluso en el interior de fragmentos de cer\u00e1mica: un indicio de su uso como alimento.<\/p>\n<p>A unos 400 kil\u00f3metros de all\u00ed, en el estado de Acre, Watling tambi\u00e9n estudi\u00f3 la vegetaci\u00f3n \u2013actual y antigua\u2013 en torno a fosos de hasta 11 metros (m) de ancho y 4 m de profundidad formando figuras geom\u00e9tricas de hasta 300 m de di\u00e1metro, los geoglifos. Los vestigios de plantas, conocidos con el nombre de fitolitos, permitieron entender un poco m\u00e1s de la construcci\u00f3n y el uso de esas estructuras, seg\u00fan consta en un art\u00edculo publicado en febrero en la revista <em>PNAS<\/em>. \u201cLos fitolitos son testimonios de parte de la selva arcaica\u201d, resume la inglesa. \u00c9stos revelan que hace 6 mil a\u00f1os la regi\u00f3n estaba cubierta por ca\u00f1a de bamb\u00fa, todav\u00eda hoy dominante, y que los geoglifos m\u00e1s antiguos se construyeron entre 3 mil y 3.500 a\u00f1os atr\u00e1s en un ecosistema ya alterado por la actividad humana. Esta vegetaci\u00f3n, m\u00e1s f\u00e1cil de cortar, se extra\u00eda solamente en los sitios de excavaci\u00f3n, de forma tal que esas estructuras quedaban ocultas. Otro indicio de alteraci\u00f3n antr\u00f3pica es una gran cantidad de palmeras hace 2 mil a\u00f1os, durante un per\u00edodo en el cual se produjeron incendios y las condiciones clim\u00e1ticas no propiciaban un aumento en la densidad de ese tipo de plantas.<\/p>\n<p><strong>Construcci\u00f3n<\/strong><br \/>\nWatling explica que los distintos grupos habr\u00edan usado los geoglifos durante extensos per\u00edodos, de hasta 3 mil a\u00f1os, como punto de encuentro. Pero no existen indicios de grandes asentamientos en las cercan\u00edas. \u201cLos humanos eran n\u00f3mades y acampaban en el exterior de los geoglifos\u201d, dice la arque\u00f3loga Denise Schaan, docente en la Universidad Federal de Par\u00e1. Vali\u00e9ndose de im\u00e1genes satelitales, la investigadora estudia esas estructuras desde 2005, en colaboraci\u00f3n con colegas finlandeses, en toda la regi\u00f3n que abarca las fronteras entre los estados de Acre, Rond\u00f4nia, Amazonas y Bolivia (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2011\/08\/01\/la-cultura-de-los-geoglifos\/?cat=humanidades\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 186<\/em><\/a>). Desde finales de 2016, empezaron a utilizar una t\u00e9cnica conocida con el nombre de LiDAR (Light Detection and Ranging), a bordo de drones, para mapear la topograf\u00eda del suelo en \u00e1reas selv\u00e1ticas. \u201cEstamos detectando estructuras que, incluso en \u00e1reas desprovistas de gran vegetaci\u00f3n ten\u00edamos dificultades para divisarlas\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_254861\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/046-050_geoglifos_253-6.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254861\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/046-050_geoglifos_253-6-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Carolina Levis<\/span><\/a> &#8230;y asa\u00ed de la selva o chonta (<em>Euterpe precatoria<\/em>)<span class=\"media-credits\">Carolina Levis<\/span><\/p><\/div>\n<p>Bastante lejos de all\u00ed, Schaan tambi\u00e9n estudia indicios de poblados en la regi\u00f3n de Santarem-Belterra, en el centro de Par\u00e1. Son m\u00e1s de 100 sitios arqueol\u00f3gicos en una regi\u00f3n dominada por los indios Tapaj\u00f3s y deteriorada por el cultivo sistem\u00e1tico de soja. Lo sorprendente fue que se hallaron se\u00f1ales de poblaciones antiguas en mesetas y lejos de los grandes r\u00edos. \u201cEllos aprovechaban las depresiones para excavar pozos que pod\u00edan tener de 8 a 100 metros de ancho, en los cuales almacenaban agua de lluvia y practicaban la agricultura\u201d. La investigadora comenta que hasta hace poco las poblaciones locales utilizaban esos pozos, una pr\u00e1ctica abolida a causa de la contaminaci\u00f3n por los pesticidas agr\u00edcolas.<\/p>\n<p>En conjunto, estos estudios refuerzan la noci\u00f3n de que hab\u00eda mucha gente\u00a0 en la Amazonia antes del arribo de los europeos, tal vez entre 8 y 10 millones de abor\u00edgenes. No obstante, algunas interpretaciones son tomadas con cautela por otros cient\u00edficos, como en el caso de la paleoec\u00f3loga Crystal McMichael, docente en la Universidad de \u00c1msterdam, en Holanda. En un art\u00edculo publicado en enero en la revista <em>PNAS<\/em>, McMichael y otros colegas se\u00f1alan que gran parte de los estudios bot\u00e1nicos se realiza en los sitios donde habitaron seres humanos, de manera tal que las alteraciones dejadas en la selva podr\u00edan tener un peso desproporcionado para la comprensi\u00f3n ecol\u00f3gica de la regi\u00f3n. \u201cEstudiamos una fracci\u00f3n tan peque\u00f1a de la Amazonia, tanto en t\u00e9rminos de arqueolog\u00eda como de ecolog\u00eda, que debemos tener cuidado al extrapolar en \u00e1reas inexploradas en cualquiera de las disciplinas\u201d, advierte.<\/p>\n<div id=\"attachment_254862\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/046-050_geoglifos_253-7.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254862\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/046-050_geoglifos_253-7-300x203.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"203\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Salman Kahn<\/span><\/a> T\u00e9cnica l\u00e1ser (LiDAR) a bordo de drones permite divisar estructuras debajo de la selva<span class=\"media-credits\">Salman Kahn<\/span><\/p><\/div>\n<p>La investigadora no est\u00e1 convencida de la relaci\u00f3n causal entre las poblaciones antiguas y las alteraciones en la selva y dice que resta probar cu\u00e1ndo se hicieron las domesticaciones. Para G\u00f3es Neves, estas discordancias son positivas y han conducido a los investigadores a una revisi\u00f3n de sus datos para hallar las respuestas. \u201cCreo que muchas de la discrepancias surgen del hecho de que los arque\u00f3logos, los ec\u00f3logos y los paleoec\u00f3logos no hablan un lenguaje com\u00fan, aunque estamos comenzando a compartir ideas\u201d, sugiere Crystal.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Relaciones estructuradoras entre hidrolog\u00eda y vegetaci\u00f3n en el Interfluvio Purus-Madeira (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/27537\/relacoes-estruturantes-entre-hidrologia-e-vegetacao-no-interfluvio-purus-madeira\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 09\/53369-6<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; Acuerdo Fapeam; <strong>Investigador responsable<\/strong> Javier Tomasella (Inpe); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 138.310,07 (FAPESP).<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Interacciones precolombinas hombre-ambiente en la cuenca del Alto Madeira, al sudoeste de la Amazonia (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/156890\/interacoes-pre-colombianas-homem-ambiente-na-bacia-de-alto-madeira-sudoeste-da-amazonia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 14\/21207-5<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca de Posdoctorado; <strong>Investigador responsable<\/strong> Eduardo G\u00f3es Neves (USP); <strong>Becaria<\/strong> Jennifer Watling; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 280.149,35<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nLEVIS, C.<em> et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/science.sciencemag.org\/content\/355\/6328\/925\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Persistent effects of pre-Columbian plant domestication on Amazonian forest composition<\/a>. <strong>Science<\/strong>. v. 355, n. 6328, p. 925-31. 3 mar. 2017.<br \/>\nWATLING, J. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.pnas.org\/content\/114\/8\/1868.abstract\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Impact of pre-Columbian \u201cgeoglyph\u201d builders on Amazonian forests<\/a>. <strong>PNAS<\/strong>. v. 114, n. 8, p. 1868-73. 6 feb. 2017.<br \/>\nMCMICHAEL, C. N. H. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.pnas.org\/content\/114\/3\/522.abstract?sid=047340bb-2b0a-4381-aca3-3a2860f4aebd\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Ancient human disturbances may be skewing our understanding of Amazonian forests<\/a>. <strong>PNAS<\/strong>. v. 114, n. 3, p. 522-7. 17 ene. 2017.<br \/>\nCLEMENT, C. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/rspb.royalsocietypublishing.org\/content\/282\/1812\/20150813.short\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">The domestication of Amazonia before European conquest.<\/a> Proceedings of the Royal Society B. v. 282, n. 1812. 7 ago. 2015.<br \/>\nALMEIDA, F. O. de. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S0103-40142015000100087&amp;script=sci_arttext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">A arqueologia dos fermentados: A et\u00edlica hist\u00f3ria dos Tupi-Guarani<\/a>. <strong>Estudos Avan\u00e7ados<\/strong>. v. 29, n. 83, p. 87-118. ene-abr. 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Poblaciones precolombinas pueden haber alterado la flora amaz\u00f3nica","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[271,278,282,293],"coauthors":[1601],"class_list":["post-254855","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-arqueologia-es","tag-biologia-es","tag-botanica-es","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254855","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=254855"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254855\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=254855"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=254855"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=254855"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=254855"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}