{"id":254874,"date":"2018-04-12T14:52:19","date_gmt":"2018-04-12T17:52:19","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=254874\/"},"modified":"2018-04-12T15:27:15","modified_gmt":"2018-04-12T18:27:15","slug":"el-zika-al-comienzo-del-embarazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-zika-al-comienzo-del-embarazo\/","title":{"rendered":"El zika al comienzo del embarazo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_254875\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/056-059_zika_253-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254875\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/056-059_zika_253-1-300x272.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"272\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span><\/a> Ilustraci\u00f3n de un feto durante la gestaci\u00f3n<span class=\"media-credits\">SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span><\/p><\/div>\n<p>Dos trabajos recientes de grupos en los cuales participan cient\u00edficos brasile\u00f1os suministraron nuevas evidencias de que habr\u00eda una ventana de tiempo durante la cual la infecci\u00f3n por el virus del Zika en embarazadas les producir\u00eda da\u00f1os severos a los fetos, llevando a la microcefalia en los casos m\u00e1s graves. Pasado ese intervalo cr\u00edtico, que comprender\u00eda <em>grosso modo<\/em> el primer trimestre de la gestaci\u00f3n, los riesgos se reducir\u00edan considerablemente para los hijos de mujeres contaminadas por el virus, aunque no es posible afirmar que las infecciones m\u00e1s tard\u00edas sean inocuas.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado el 13 de febrero en la revista cient\u00edfica <em>PNAS<\/em>, un equipo internacional que cuenta con la participaci\u00f3n del bioqu\u00edmico brasile\u00f1o Sergio Verjovski-Almeida, del Instituto Butantan y del Instituto de Qu\u00edmica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IQ-USP), sostiene que la placenta humana es m\u00e1s sensible a la infecci\u00f3n por el virus durante los tres primeros meses del embarazo. En esa fase, la placenta (que carga el material gen\u00e9tico del feto) a\u00fan no posee todas las defensas inmunol\u00f3gicas y produce prote\u00ednas que estimulan la adherencia y la entrada del agente infeccioso en las c\u00e9lulas del beb\u00e9 en formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro estudio, coordinado por el m\u00e9dico Jos\u00e9 Xavier-Neto, del Laboratorio Nacional de Biolog\u00eda (LNBio), con sede en Campinas, indica que la infecci\u00f3n por el virus del Zika s\u00f3lo produce anomal\u00edas graves en cr\u00edas de ratones cuando sus madres quedan expuestas al pat\u00f3geno entre el quinto y el 12\u00ba d\u00eda despu\u00e9s de la fecundaci\u00f3n. En los seres humanos, ese lapso de tiempo equivale al per\u00edodo situado entre la segunda y la quinta semana de gestaci\u00f3n. En los roedores, la infecci\u00f3n por el virus del Zika despu\u00e9s del 12\u00ba d\u00eda pasado el acto sexual no deriv\u00f3 en malformaciones significativas en las cr\u00edas. Este trabajo lleg\u00f3 a las p\u00e1ginas electr\u00f3nicas del peri\u00f3dico cient\u00edfico digital <em>Plos Neglected Tropical Diseases<\/em> el d\u00eda 23 de febrero.<\/p>\n<p><strong>Una placenta madura y resistente<\/strong><br \/>\nEl primer estudio apunt\u00f3 a hallar una explicaci\u00f3n para la evidencia de que los fetos de las mujeres infectadas por el virus del Zika durante los tres meses iniciales de gestaci\u00f3n presentan un riesgo mayor de nacer con problemas de salud como la microcefalia que los beb\u00e9s de madres que entraron en contacto con el pat\u00f3geno en etapas posteriores del embarazo. De acuerdo con el art\u00edculo publicado en <em>PNAS<\/em>, la placenta madura, al final del embarazo, es mucho m\u00e1s resistente a la infecci\u00f3n por el virus que la placenta primitiva, presente hasta el tercer mes de gestaci\u00f3n. En esa etapa inicial de la gestaci\u00f3n, este \u00f3rgano de comunicaci\u00f3n entre la madre y el feto produce prote\u00ednas \u2013los llamados receptores de uni\u00f3n\u2013 que estimulan la adherencia y la entrada del agente infeccioso en las c\u00e9lulas del beb\u00e9 en formaci\u00f3n. Dichas c\u00e9lulas, seg\u00fan afirman los autores del trabajo, a\u00fan no disponen de defensas inmunol\u00f3gicas totalmente constituidas como para frenar la penetraci\u00f3n del virus del Zika.<\/p>\n<p>Con el correr del tiempo, la placenta m\u00e1s madura crea un panorama totalmente distinto, adverso al avance del virus materno rumbo al feto. \u201cLas c\u00e9lulas de la placenta al final del embarazo son resistentes a la infecci\u00f3n por el virus, pues no expresan los genes que codifican las prote\u00ednas encargadas de promover la uni\u00f3n y la entrada del virus al tejido del feto, y al mismo tiempo activan varios genes asociados con la defensa antiviral\u201d, explica Verjovski-Almeida.<\/p>\n<p>El bi\u00f3logo ruso Dinar Yunusov, en ese momento alumno de doctorado del bioqu\u00edmico del IQ, realiz\u00f3 el a\u00f1o pasado los an\u00e1lisis de expresi\u00f3n g\u00e9nica en c\u00e9lulas de placentas maduras y en un modelo experimental \u2012compuesto por c\u00e9lulas madre embrionarias reprogramadas\u2012 que mimetiza la placenta del primer trimestre de la gestaci\u00f3n. \u201cEl virus del Zika parece realmente necesitar la presencia de esos receptores de uni\u00f3n para a atacar a las c\u00e9lulas del feto\u201d, comenta Yunusov, quien actualmente est\u00e1 haciendo una pasant\u00eda posdoctoral en Estados Unidos.<\/p>\n<p>Frente a ese indicio de que la placenta ser\u00eda m\u00e1s vulnerable al virus del Zika durante el primer trimestre de embarazo, Verjovski-Almeida dice que podr\u00eda ser \u00fatil desarrollar alguna forma de refuerzo de las defensas biol\u00f3gicas de este \u00f3rgano. Por ejemplo, la creaci\u00f3n de un suero que se les suministrar\u00eda a las mujeres infectadas por el virus al comienzo de la gestaci\u00f3n. \u201cPero debemos investigar eso con cautela, porque es muy delicado prescribirles algo a las mujeres durante los primeros meses del embarazo\u201d, pondera el bioqu\u00edmico. En simult\u00e1neo con esa l\u00ednea de estudio, Verjovski-Almeida pretende averiguar si el patr\u00f3n de activaci\u00f3n de los genes que controlan la producci\u00f3n de receptores virales en la placenta inmadura puede variar entre las personas pertenecientes a una poblaci\u00f3n y si puede utiliz\u00e1rselo como un test que indique una mayor o menor vulnerabilidad del \u00f3rgano al ataque del virus del Zika.<\/p>\n<div id=\"attachment_254876\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/056-059_zika_253-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254876\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/056-059_zika_253-2-300x148.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"148\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Manuel Almagro Rivas\/  Wikimedia Commons<\/span><\/a> Representaci\u00f3n tridimensional del virus del Zika, que atraviesa la placenta y da\u00f1a tejidos cerebrales<span class=\"media-credits\">Manuel Almagro Rivas\/  Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un estudio publicado hacia el final del a\u00f1o pasado en\u00a0 <em>Journal of the American Medical Asociation<\/em> indic\u00f3 que la aparici\u00f3n de microcefalia y otras anormalidades cerebrales en beb\u00e9s nacidos de 442 mujeres estadounidenses infectadas por el\u00a0 virus del Zika fue del 5,9%, pero ninguna anomal\u00eda se manifest\u00f3 entre los hijos de gestantes que estuvieron en contacto con el virus a partir del segundo trimestre del embarazo. \u201cExisten evidencias cient\u00edficas que demuestran que la placenta inmadura es m\u00e1s permisiva con otros virus, como el de la rubeola\u201d, comenta el investigador R. Michael Roberts, de la Universidad de Misuri y coordinador del equipo que realiz\u00f3 los experimentos con placentas maduras e inmaduras y el virus del Zika publicado en <em>PNAS<\/em>.<\/p>\n<p>Un dato interesante que tambi\u00e9n aparece en ese art\u00edculo se refiere una cuesti\u00f3n evolutiva del pat\u00f3geno. En experimentos realizados en laboratorio, la cepa original del Zika, oriunda de Uganda, en \u00c1frica, infect\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pido y en forma m\u00e1s perjudicial al modelo de placenta inmadura que la variedad proveniente de Asia, que lleg\u00f3 a Am\u00e9rica y es similar a la que circula en Brasil y causa microcefalia. Los investigadores arribaron a la conclusi\u00f3n de que la variedad africana es tan agresiva que puede destruir la placenta durante el primer semestre de la gestaci\u00f3n. En ese caso, una infecci\u00f3n por el Zika africano al comienzo del embarazo podr\u00eda llevar a la no implantaci\u00f3n del feto en el \u00fatero. En otras palabras, al aborto. \u201cEsta agresividad del virus del Zika africano podr\u00eda ser la explicaci\u00f3n de la inexistencia de registro de casos de microcefalia en \u00c1frica\u201d, conjetura Verjovski-Almeida. \u201cLos fetos infectados ni siquiera llegar\u00edan a nacer. Ser\u00edan abortados antes.\u201d<\/p>\n<p><strong>Hidrocefalia y microcefalia<\/strong><br \/>\nEl trabajo del equipo del LNBio incluy\u00f3 la creaci\u00f3n de un modelo animal de la infecci\u00f3n por el virus del Zika que fuese similar a la que ocurre en humanos. En dos linajes silvestres de ratones, con un sistema inmunol\u00f3gico apto para combatir infecciones, los investigadores inyectaron el virus en la vena yugular de hembras embarazadas en distintos momentos de la gestaci\u00f3n, entre 5,5 y 19,5 d\u00edas despu\u00e9s de la fecundaci\u00f3n. As\u00ed pudieron ver la serie de problemas que el virus causa en las cr\u00edas de roedores en funci\u00f3n del estadio del embarazo en el que se produjo el contacto con el virus del Zika. \u201cPretend\u00edamos mapear la ventana cr\u00edtica en la cual la infecci\u00f3n durante el embarazo produce malformaciones cong\u00e9nitas\u201d, explica Jos\u00e9 Xavier-Neto.<\/p>\n<p>Las cr\u00edas de hembras que fueron contaminados cinco d\u00edas despu\u00e9s de la fecundaci\u00f3n presentaron una serie de problemas de desarrollo: cierre incompleto del tubo neural (disrafia), hidrocefalia (acumulaci\u00f3n de l\u00edquido cefalorraqu\u00eddeo en el cerebro, que lleva al aumento de tama\u00f1o y a la inflamaci\u00f3n del cr\u00e1neo), retraso en el crecimiento del embri\u00f3n y otras severas malformaciones. \u201cEn humanos, la hidrocefalia es un preanuncio de que habr\u00e1 microcefalia\u201d, comenta Xavier-Neto. Cuando la infecci\u00f3n suced\u00eda entre 7,5 y 9,5 d\u00edas despu\u00e9s de la fecundaci\u00f3n, las cr\u00edas exhib\u00edan un cuadro cl\u00ednico que no se limitaba a la microcefalia. Tambi\u00e9n padec\u00edan hemorragia en el interior de la bolsa amni\u00f3tica, edema generalizado y poca vascularizaci\u00f3n, sobre todo en la regi\u00f3n cerebral. Algunos embriones llegaron incluso a morir en el \u00fatero tras la infecci\u00f3n. Seg\u00fan el investigador, el modelo animal de zika desarrollado en el LNBio es el \u00fanico que muestra disrafia, hidrocefalia y artrogriposis (la contracci\u00f3n cong\u00e9nita de las articulaciones que lleva a la formaci\u00f3n de manos y pies torcidos o encurvados).<\/p>\n<p>Infecciones inducidas despu\u00e9s del 12\u00ba d\u00eda de fecundaci\u00f3n no provocaron da\u00f1os mayores en los fetos de roedores. Aunque estaba ausente de los tejidos cerebrales de los embriones que se encontraban en esa etapa de la gestaci\u00f3n, se detect\u00f3 el genoma del Zika en c\u00e9lulas del bazo, del h\u00edgado y de los ri\u00f1ones de los ratones en formaci\u00f3n. \u201cNo podemos decir que existe un per\u00edodo seguro del embarazo para que ocurra una infecci\u00f3n por Zika\u201d, explica el cardi\u00f3logo Kleber Franchini, del LNBio, otro autor del estudio.<\/p>\n<p>Una cantidad razonable de investigaciones indican que la aparici\u00f3n de las anomal\u00edas cong\u00e9nitas asociadas con el virus del Zika depende del momento del embarazo en el cual se produjo la infecci\u00f3n. Algunos trabajos tambi\u00e9n sugieren que otros factores, tales como la virulencia de la cepa del virus y las particularidades gen\u00e9ticas de una poblaci\u00f3n, tambi\u00e9n son relevantes para favorecer desenlaces m\u00e1s o menos graves de la infecci\u00f3n por el virus del Zika. En un art\u00edculo publicado el 11 de mayo del a\u00f1o pasado en la revista <em>Nature<\/em>, cient\u00edficos de la Universidad de California en San Diego (UCSD) y de la USP informaron sobre un experimento que grafica esta situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los investigadores inyectaron el virus del Zika en las colas de ratones de dos linajes \u2013uno de ellos distinto a las variedades de roedores silvestres utilizadas en el experimento del LNBio\u2013 entre el 10\u00ba y el 12\u00ba d\u00eda de gestaci\u00f3n. Uno present\u00f3 una serie de malformaciones \u2012microcefalia inclusive\u2012 asociadas con la infecci\u00f3n por el virus. El otro gener\u00f3 cr\u00edas resistentes a la infecci\u00f3n. \u201cEl momento en que ocurre la infecci\u00f3n por el virus del Zika es sin duda importante para determinar la gravedad de las lesiones, pero la respuesta inmunol\u00f3gica de cada individuo tambi\u00e9n parece ser crucial\u201d, comenta el neuroinmun\u00f3logo Jean Pierre Peron, del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas (ICB) de la USP, uno de los autores del estudio publicado en 2016. \u201cLa parte m\u00e1s interesante del trabajo del equipo del LNBio es la que muestra la aparici\u00f3n de la artrogriposis en un modelo animal, algo que a\u00fan no hab\u00eda sido constatado.\u201d<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/zika.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-254877\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/zika-300x274.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"274\" \/><\/a>El brote lleva a una multiplicaci\u00f3n de los trabajos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong><em>En dos a\u00f1os, la cantidad de art\u00edculos sobre el virus aument\u00f3 20 veces. Brasil ocupa el segundo lugar como productor de trabajos sobre la enfermedad<\/em><\/p>\n<p>Un mapeo bibliom\u00e9trico llevado a cabo por un equipo de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz) y de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) indica que ha habido un incremento de alrededor de 20 veces en la producci\u00f3n de art\u00edculos cient\u00edficos sobre el virus del Zika luego de que se confirmara la asociaci\u00f3n del pat\u00f3geno con los casos de microcefalia en Brasil y que la enfermedad se convirtiera entonces en una preocupaci\u00f3n sanitaria internacional. Despu\u00e9s de los estadounidenses, los autores con domicilio de trabajo en Brasil fueron los que m\u00e1s produjeron <em>papers<\/em> sobre el virus, ubic\u00e1ndose a la delantera frente a los cient\u00edficos brit\u00e1nicos. Este trabajo sali\u00f3 publicado en la revista cient\u00edfica <em>PLOS Neglected Tropical Diseases <\/em>el 19 de enero.<\/p>\n<p>Desde 1952, cuando se aisl\u00f3 el virus por primera vez en Uganda, hasta 2013, el a\u00f1o en que hubo un brote de zika en la Polinesia Francesa, los investigadores contabilizaron 44 trabajos en la base de datos Scopus y 28 en la base Web of Science cuyo t\u00edtulo conten\u00edan las palabras \u201c<em>zika virus<\/em>\u201d en ingl\u00e9s. De enero de 2014 a agosto de 2016, la cantidad de art\u00edculos en ambas bases con esos dos t\u00e9rminos se ubic\u00f3 en 1.300 <em>papers (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/zika.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">vea el gr\u00e1fico<\/a>). <\/em>En Google Academics, la comparaci\u00f3n de la producci\u00f3n cient\u00edfica indexada por el mecanismo de b\u00fasqueda con los t\u00e9rminos \u201c<em>zika virus<\/em>\u201d apunt\u00f3 n\u00fameros similares: fueron 47 <em>papers<\/em> entre 1952 y 2013 y alrededor de 1.600 entre 2014 y 2016.<\/p>\n<p>Tanto en Scopus como en Web of Science, la mayor parte de la producci\u00f3n de art\u00edculos cient\u00edficos sobre el virus del Zika estaba a cargo de cient\u00edficos de 18 pa\u00edses. Los estadounidenses respondieron por alrededor del 31% de los trabajos y los brasile\u00f1os por el 12%. Los brit\u00e1nicos, terceros en el <em>ranking <\/em>de <em>papers<\/em>, fueron autores del 9% de los estudios. \u201cDebemos reconocer que la eficiencia de los cient\u00edficos brasile\u00f1os ha sido realmente encomiable, pese a las innumerables dificultades log\u00edsticas y de financiaci\u00f3n\u201d, comenta el farmac\u00e9utico Marcio L. Rodrigues, vicecoordinador general del Centro de Desarrollo Tecnol\u00f3gico de la Fiocruz y profesor asociado del Instituto de Microbiolog\u00eda de la UFRJ, autor del trabajo junto con Priscila Albuquerque. El esfuerzo cient\u00edfico en torno del tema del zika a\u00fan est\u00e1 concentrado en la investigaci\u00f3n b\u00e1sica. En el mapeo, no se encontraron alteraciones significativas en la cantidad de patentes relacionadas con la enfermedad en el mundo.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong> 1.<\/strong> Caracterizaci\u00f3n de los mecanismos de acci\u00f3n de ARNs largos no codificadores implicados en los programas de activaci\u00f3n g\u00e9nica en c\u00e9lulas humanas (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/85864\/caracterizacao-dos-mecanismos-de-acao-de-rnas-longos-nao-codificadores-envolvidos-nos-programas-de-a\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 14\/03620-2<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Sergio Verjovski-Almeida (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 2.149.830,50<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Functional characterization of long non-coding RNA transcribed from the antisense strand in the VEGFA gene locus (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/114254\/functional-characterization-of-long-non-coding-rna-transcribed-from-the-antisense-strand-in-the-vegf\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 10\/51152-7<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca de Doctorado Directo; <strong>Investigador responsable<\/strong> Sergio Verjovski-Almeida (USP); <strong>Becario<\/strong> Dinar Iunusov; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 212.228,31<br \/>\n<strong>3.<\/strong> Origen evolutivo de las redes regulatorias de la segmentaci\u00f3n card\u00edaca en c\u00e1maras de influjo y eflujo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/87267\/origem-evolutiva-das-redes-regulatorias-da-segmentacao-cardiaca-em-camaras-de-influxo-e-efluxo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 13\/22695-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Jos\u00e9 Xavier-Neto (LNBio); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 690.098,30<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nSHERIDAN, M. A.<em> et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.pnas.org\/content\/114\/9\/E1587.short\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Vulnerability of primitive human placental trophoblast to Zika virus<\/a>. <strong>PNAS<\/strong>. 13 feb. 2016.<br \/>\nXAVIER-NETO, J. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/journals.plos.org\/plosntds\/article?id=10.1371\/journal.pntd.0005363\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Hydrocephalus and arthrogryposis in an immunocompetent mouse model of ZIKA teratoge\u00adny: A developmental study<\/a>. <strong>Plos Neglected Tropical Diseases<\/strong>. 23 feb. 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El zika al comienzo del embarazo es m\u00e1s peligroso para los fetos","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[298,316,329],"coauthors":[101],"class_list":["post-254874","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-epidemiologia-es","tag-medicina-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254874","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=254874"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254874\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=254874"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=254874"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=254874"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=254874"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}