{"id":254943,"date":"2018-04-12T15:03:49","date_gmt":"2018-04-12T18:03:49","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=254943\/"},"modified":"2018-04-13T13:11:45","modified_gmt":"2018-04-13T16:11:45","slug":"el-renacimiento-del-barroco-paulista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-renacimiento-del-barroco-paulista\/","title":{"rendered":"El renacimiento del barroco paulista"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_254944\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/082-087_barroco-paulista_253-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-254944\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/082-087_barroco-paulista_253-1-681x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"451\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/a> Iglesia Do Carmo, en S\u00e3o Paulo: pintura de Jesu\u00edno do Monte Carmelo en la nave<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/p><\/div>\n<p>El trabajo mancomunado de investigadores acad\u00e9micos, restauradores profesionales y especialistas de organismos p\u00fablicos y empresas ha resultado en el descubrimiento de obras, autores y documentos del barroco paulista que permanecieron ocultos, desconocidos o guardados durante m\u00e1s de un siglo. Las figuras, las formas y los colores originales emergen a medida que se restauran iglesias y se remueven pinturas m\u00e1s recientes, y as\u00ed se revelan obras de mayor valor art\u00edstico e hist\u00f3rico. Estos hallazgos est\u00e1n redimensionando el valor de las expresiones paulistas de este estilo de arte, m\u00e1s visible y pujante en los estados de Minas Gerais, Bah\u00eda, Pernambuco y R\u00edo de Janeiro. Caracterizado por sus formas rebuscadas y una intensa religiosidad, el barroco dej\u00f3 su impronta durante los primeros tres siglos de la colonizaci\u00f3n europea en Brasil.<\/p>\n<p>Como producto de un trabajo puesto en marcha por el Instituto del Patrimonio Hist\u00f3rico y Art\u00edstico Nacional (Iphan), en 2011 reaparecieron las pinturas de 1796 y 1797 del cura Jesu\u00edno do Monte Carmelo (1764-1819), nacido en Santos, en los cielorrasos de la capilla mayor y de la nave de la iglesia de la Vener\u00e1vel Ordem Terceira de Nossa Senhora do Carmo, ubicada en el centro de la ciudad de S\u00e3o Paulo. El escritor paulista M\u00e1rio de Andrade (1893-1945), poco antes de morir, advirti\u00f3 sobre la probable existencia de esa pintura en el \u00e1rea central de la nave, que estaba cubierta. La imagen original, ahora expuesta, muestra a la Virgen Mar\u00eda rodeada de \u00e1ngeles, nubes y, en los bordes del techo, carmelitas de 2,20 metros (m) de altura. M\u00e1rio de Andrade nunca supo por qu\u00e9 hab\u00eda sido encubierta la pintura original.<\/p>\n<p>La historiadora del arte Danielle Pereira, investigadora del grupo Barroco Memoria Viva del Instituto de Artes de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) en S\u00e3o Paulo, cree que ha descubierto lo que el escritor paulista no sab\u00eda. Durante los \u00faltimos siete a\u00f1os, Pereira peregrin\u00f3 por archivos de iglesias y de organismos p\u00fablicos, examin\u00f3 alrededor de 22 mil p\u00e1ginas de 600 libros antiguos y hall\u00f3 documentos in\u00e9ditos sobre las pinturas y sus autores. Con base en eso documentos, confirm\u00f3 que la obra de Jesu\u00edno no fue la original sino la tercera \u2013los cielorrasos con las dos anteriores habr\u00edan sido retirados\u2013, y encontr\u00f3 el motivo del cambio de pinturas que intrigaba a M\u00e1rio de Andrade. \u201cLos carmelitas cambiaban la ornamentaci\u00f3n de toda la iglesia para seguir los gustos de la \u00e9poca y no quedarle en zaga a las iglesias de otras \u00f3rdenes religiosas, y no escatimaban gastos a tal fin\u201d, sostiene la historiadora. \u201cLa idea de que el barroco paulista era pobre e ingenuo no tiene sentido.\u201d<\/p>\n<div id=\"attachment_254945\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/082-087_barroco-paulista_253-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254945\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/082-087_barroco-paulista_253-2-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00c9O RAMOS CHAVES<\/span><\/a> &#8230; y Cristo crucificado, ambos del siglo XVIII<span class=\"media-credits\">L\u00c9O RAMOS CHAVES<\/span><\/p><\/div>\n<p>Autor de 20 libros sobre arte brasile\u00f1o, el artista pl\u00e1stico e historiador del arte Percival Tirapeli, coordinador del grupo de investigaci\u00f3n sobre el barroco de la Unesp, observa el techo de la Igreja do Carmo y comenta: \u201cFueron cuatro a\u00f1os removiendo con bistur\u00ed las capas recientes de pintura\u201d. Atr\u00e1s del altar est\u00e1 la obra <em>Senhor morto<\/em>, de 1746, en madera, tambi\u00e9n restaurada, de autor\u00eda desconocida, a la que \u00e9l considera \u201cuna de las esculturas m\u00e1s hermosas del barroco paulista\u201d. A casi 30 kil\u00f3metros (km) del centro de la capital, en la capilla de S\u00e3o Miguel Arcanjo, una de las m\u00e1s antiguas del estado, erigida en 1622, se hall\u00f3 una rara pintura en perspectiva del altar que permaneci\u00f3 escondido durante d\u00e9cadas por detr\u00e1s de otro altar de madera construido alrededor de 150 a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Obras de arte ins\u00f3litas aparecieron tambi\u00e9n en la matriz de Nossa Senhora da Candel\u00e1ria de Itu, a 101 km de la capital, la mayor iglesia barroca del estado de S\u00e3o Paulo, construida en 1780, en restauraci\u00f3n desde 2001. Por recomendaci\u00f3n del m\u00fasico Lu\u00eds Roberto de Francisco, investigador del Museo de M\u00fasica de la ciudad, los equipos de restauraci\u00f3n rescataron seis planchas de madera que retratan una de las escenas del calvario de Cristo. Cubiertas por una capa de cal, eran probablemente las originales del cielorraso del coro de la iglesia, y posiblemente se las utiliz\u00f3 como protecci\u00f3n de un reloj de la torre. Fueron realizadas por Jesu\u00edno do Monte Carmelo, y no se sab\u00eda de su existencia.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/barroco_mapa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-254950\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/barroco_mapa-885x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"347\" \/><\/a>En 2015, los equipos de restauraci\u00f3n encontraron pinturas en azul en las paredes de la capilla mayor de la matriz de Itu, cubiertas de pintura de desde hac\u00eda d\u00e9cadas. Hab\u00eda una fecha, 1788, y una firma, que revel\u00f3 en ese caso un autor desconocido, Mathias Teixeira da Silva, sobre el cual poco se sabe. Las investigaciones sobre ese artista, llevadas adelante por el historiador del Iphan Carlos Gutierrez Cerqueira, llevaron a la identificaci\u00f3n del escultor Bartolomeu Teixeira Guimar\u00e3es (1738-?) como autor del monumental altar mayor, de 12 m de altura por 6 m de ancho. Emergieron tambi\u00e9n indicios de la colaboraci\u00f3n entre Guimar\u00e3es y Jos\u00e9 Patr\u00edcio da Silva Manso (1753-1801), autor de la pintura del cielorraso y maestro de Jesu\u00edno, que apuntan hacia las conexiones entre los artistas y sus obras. Jesu\u00edno tambi\u00e9n realiz\u00f3 pinturas en otras tres iglesias de Itu: Do Carmo, Nossa Senhora do Patroc\u00ednio y Bom Jesus.<\/p>\n<p><strong>Ideas renovadas<br \/>\n<\/strong>\u201cEstamos deshaciendo el prejuicio de que el barroco paulista era pobre e inexpresivo\u201d, dice el restaurador J\u00falio Moraes, propietario de una empresa de restauraci\u00f3n. Moraes empez\u00f3 a trabajar con el barroco paulista en 1990, cuando restaur\u00f3 la capilla de 1681 de un campo en S\u00e3o Roque, cerca de la capital paulista, donado por M\u00e1rio de Andrade al Iphan. \u201cExisten efectivamente muchas m\u00e1s obras y m\u00e1s artistas de lo que se pensaba\u201d, a\u00f1ade, confirmando las advertencias de sus docentes de la carrera de artes pl\u00e1sticas en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) a mediados de la d\u00e9cada de 1970. En 2001, con su equipo, Moraes restaur\u00f3 la pintura del techo de la capilla mayor de la iglesia Candel\u00e1ria de Itu, adonde regres\u00f3 en 2014 para ponerse al cuidado de otras obras.<\/p>\n<div id=\"attachment_254946\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/082-087_barroco-paulista_253-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254946\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/082-087_barroco-paulista_253-3-300x201.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"201\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00c9O RAMOS CHAVES<\/span><\/a> En la iglesia Da Ordem Terceira de S\u00e3o Francisco, en S\u00e3o Paulo, el altar de 1792 volvi\u00f3 a relucir despu\u00e9s de la restauraci\u00f3n<span class=\"media-credits\">L\u00c9O RAMOS CHAVES<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cEsta entrada estaba toda pintada de gris\u201d, dice Tirapeli al ingresar en la iglesia de la Ordem Terceira de S\u00e3o Francisco, en la plaza Largo do S\u00e3o Francisco, en la capital, construida entre 1676 y 1787. \u201cTodo estaba cay\u00e9ndose\u201d. Clausurada durante muchos a\u00f1os, la iglesia fue restaurada en buena medida con recursos aportados por empresas (Ley Rouanet) y tambi\u00e9n del Consejo de Defensa del Patrimonio Hist\u00f3rico, Arqueol\u00f3gico, Art\u00edstico y Tur\u00edstico (Condephaat). Quienes la visiten ahora podr\u00e1n ver las puertas de colores vivos y un altar reluciente terminado en 1792, con un dorado \u201csin equivalente en ning\u00fan otro lugar de Brasil\u201d, dice. Las paredes de la capilla mayor exhiben 10 pinturas religiosas refinadas de la primera mitad del siglo XVIII de 2,2 m de altura, que hasta hace algunos a\u00f1os estaban cubiertas por residuos que las ennegrec\u00edan. Seg\u00fan Tirapeli, esas pinturas fueron realizadas en atelieres portugueses y \u201catestiguan la influencia italiana en el barroco brasile\u00f1o\u201d, adem\u00e1s de mostrar el poder de compra de los religiosos.<\/p>\n<p>Pereira identific\u00f3 a 56 pintores que trabajaron en iglesias de S\u00e3o Paulo, Itu y Mogi das Cruzes entre 1750 y 1827. Como resultado de ello, el grupo de los artistas paulistas m\u00e1s conocidos \u2013Jesu\u00edno do Monte Carmelo y Jos\u00e9 Patr\u00edcio da Silva Manso\u2013 cuenta ahora con los refuerzos de Louren\u00e7o da Costa de Macedo, Antonio dos Santos y Manuel do Sacramento, que pintaron los cielorrasos del vest\u00edbulo, de la capilla mayor y de la nave de la iglesia de la Ordem Terceira do Carmo en Mogi da Cruzes, tal como se especifica en un art\u00edculo publicado en 2016 en la revista <em>Caiana<\/em>, del Centro Argentino de Investigadores de Arte. Pereira identific\u00f3 tambi\u00e9n a una rara pintora, Miquelina Const\u00e2ncia das Chagas, quien se encarg\u00f3 del dorado de los seis altares de la iglesia de la Ordem Terceira de S\u00e3o Francisco, en S\u00e3o Paulo, en el siglo XIX. Si bien las obras y las trayectorias profesionales de los artistas barrocos ahora est\u00e1n m\u00e1s claras, los detalles personales, tales como las fechas de nacimiento y de muerte, permanecen inciertos.<\/p>\n<div id=\"attachment_254947\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/082-087_barroco-paulista_253-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254947\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/082-087_barroco-paulista_253-4-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">l\u00e9o ramos chaves<\/span><\/a> La restauradora Ana Cristina Jacinto recupera el San Juan Evangelista de la iglesia Da Candel\u00e1ria, en Itu<span class=\"media-credits\">l\u00e9o ramos chaves<\/span><\/p><\/div>\n<p>En otro estudio del grupo de la Unesp, el arquitecto Rafael Schunk rescat\u00f3 a dos artistas poco conocidos: el fraile portugu\u00e9s Agostinho da Piedade (1580-1661) y su alumno Agostinho de Jesus (1600-1661), que vivieron y trabajaron en la zona de Vale do Para\u00edba. Schunk considera a Agostinho de Jesus \u201cel primer artista brasile\u00f1o\u201d. Despu\u00e9s de \u00e9ste vinieron los m\u00e1s conocidos del barroco brasile\u00f1o, Antonio Francisco Lisboa (1738-1814) \u2013Aleijadinho\u2013 y Manuel da Costa Ata\u00edde (1762-1830), en Minas Gerais, y Valentim da Fonseca e Silva (1745-1813), en R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>La historiadora del arte Maria Jos\u00e9 Passos, docente de la Universidad Cruzeiro do Sul, identific\u00f3 m\u00e1s obras barrocas de las que esperaba al recorrer 79 iglesias de 47 ciudades del estado de S\u00e3o Paulo como parte de su doctorado, concluido en 2015 en la Unesp (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/barroco_mapa.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>vea el mapa<\/em><\/a>). Una decena de esculturas religiosas con al menos 200 a\u00f1os de edad estaban guardadas sin identificaci\u00f3n en armarios, sacrist\u00edas o dep\u00f3sitos. Y otras se perdieron. \u201cLa mayor parte de los bienes muebles no est\u00e1n debidamente catalogados\u201d, afirm\u00f3.<\/p>\n<p>Passos quedaba intrigada siempre que ve\u00eda esculturas que desentonaban del conjunto, con ojos de vidrio, fundamentalmente en Vale do Para\u00edba, aunque fuesen efectivamente barrocas. La investigadora de la Unesp y restauradora Cristiana Cavaterra ten\u00eda la respuesta: muchas de esas obras hab\u00edan sido realizadas por el artista italiano Marino Del Favero (1864-1943). Del Favero se mud\u00f3 a Brasil a los 28 a\u00f1os y abri\u00f3 un taller de esculturas sacras y altares en el centro de la ciudad de S\u00e3o Paulo. Anunciaba su trabajo en peri\u00f3dicos, vend\u00eda por cat\u00e1logo y recib\u00eda pedidos de S\u00e3o Paulo, Minas Gerais, Mato Grosso, R\u00edo de Janeiro y Rio Grande do Sul, empujando as\u00ed una parte del barroco hacia el comienzo del siglo XX. Los historiadores del arte afirman que el barroco termina formalmente con <em>A \u00faltima<\/em> <em>ceia<\/em>, pintada por Costa Ata\u00edde en el Col\u00e9gio do Cara\u00e7a, en Minas Gerais, en 1828.<\/p>\n<div id=\"attachment_254948\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/082-087_barroco-paulista_253-5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254948\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/082-087_barroco-paulista_253-5-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">l\u00e9o ramos chaves<\/span><\/a> En la capilla mayor de la iglesia Da Candel\u00e1ria, el altar, el techo y las paredes se restauraron&#8230;<span class=\"media-credits\">l\u00e9o ramos chaves<\/span><\/p><\/div>\n<p>Durante 50 a\u00f1os, se estima que el artista italiano habr\u00eda producido 300 altares, tales como los de la matriz de Pindamonhangaba y de una capilla en S\u00e3o Luiz do Paraitinga, ambas en S\u00e3o Paulo, y en una iglesia de Maria da F\u00e9, en Minas Gerais, adem\u00e1s de unas mil esculturas de portes variados. \u201cIncluso con una producci\u00f3n a escala industrial, Del Favero se consideraba artista y velaba por la calidad de lo que produc\u00eda junto a su equipo\u201d, dice Cavaterra. \u201cSu gusto personal y la influencia de los maestros italianos prevalecieron en su obra.\u201d<\/p>\n<p>Los trabajos y los descubrimientos m\u00e1s recientes indican que S\u00e3o Paulo produjo menos obras que estados tales como Minas Gerais, R\u00edo de Janeiro o Bah\u00eda. Las paredes de las iglesias de la capital y del interior paulista eran predominantemente de tapia, con una decoraci\u00f3n sencilla, mientras que en los otros estados eran de piedras y ricamente adornadas. \u201cLas paredes blancas contrastan con un altar colorido\u201d, dice Moraes. \u201cNo era posible cubrir todo de oro, pero a veces usaban plata, que llegaba proveniente de Bolivia, como en Itu.\u201d<\/p>\n<p>Como las ciudades paulistas \u2013fundamentalmente la capital\u2013 crecieron a un ritmo m\u00e1s acelerado a partir del siglo XIX, el arte barroco desentona del paisaje urbano seg\u00fan la \u00f3ptica del artista pl\u00e1stico Emanoel Ara\u00fajo, director del Museo Afro Brasil, en S\u00e3o Paulo: \u201cS\u00e3o Paulo tiene un sesgo espartano\u201d. Como director de la Pinacoteca del Estado de S\u00e3o Paulo entre 1992 y 2002, Ara\u00fajo organiz\u00f3 exposiciones que ampliaron la visibilidad del barroco brasile\u00f1o. En 1998, en la muestra intitulada <em>O universo m\u00e1gico do barroco brasileiro<\/em>, de la cual fue curador, se expusieron 364 obras\u00a0de 1640 a 1820 en el Centro Cultural Fiesp.<\/p>\n<div id=\"attachment_254949\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/082-087_barroco-paulista_253-6.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-254949\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/082-087_barroco-paulista_253-6-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">l\u00e9o ramos chaves<\/span><\/a> &#8230;pero el trabajo sigue adelante en el arco de la entrada<span class=\"media-credits\">l\u00e9o ramos chaves<\/span><\/p><\/div>\n<p>Seg\u00fan Tirapeli, las exposiciones y la publicaci\u00f3n de libros sobre el barroco (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2003\/08\/01\/la-sagrada-alma-brasilena-2\/?cat=humanidades\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 90<\/em><\/a>) en los \u00faltimos a\u00f1os renovaron el inter\u00e9s de los especialistas y de los organismos p\u00fablicos sobre la necesidad de restauraci\u00f3n art\u00edstica de las obras de arte de la \u00e9poca colonial en Brasil. Como consecuencia de esta movilizaci\u00f3n, 10 iglesias del estado rescataron sus colores y su brillo original, tales como la matriz de Itu, la iglesia Da Orden Terceira do Carmo y la de S\u00e3o Francisco, la iglesia Da Boa Muerte y la iglesia de Santo Antonio, en la ciudad de S\u00e3o Paulo; la iglesia Da Candel\u00e1ria, en Itu; la bas\u00edlica antigua de Nossa Senhora da Aparecida, en Aparecida, y la matriz de Jacare\u00ed.<\/p>\n<p>\u201cSe ha perdido mucho mientras el barroco paulista estaba menos valorado\u201d, dice el historiador del arte Mozart Costa, profesor de restauraci\u00f3n art\u00edstica de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica (PUC-SP) y de la Universidade Cidade de S\u00e3o Paulo. Cerqueira, del Iphan, ley\u00f3 relatos sobre 45 capillas rurales paulistas del siglo XVII y las busc\u00f3, pero encontr\u00f3 s\u00f3lo dos. \u201cHa llegado el momento de invertir intensamente en la restauraci\u00f3n de obras art\u00edsticas, del mismo modo que el Iphan ha invertido en la restauraci\u00f3n de la arquitectura de las iglesias desde hace 80 a\u00f1os\u201d, dice. \u201cA\u00fan queda mucho por hacer.\u201d<\/p>\n<p>Aunque el inter\u00e9s por el barroco paulista ha revivido, falta inversi\u00f3n. En las paredes de un corredor de la iglesia Da Ordem Terceira do Carmo hay 19 cuadros de Jesu\u00edno do Monte Carmelo casi totalmente cubiertos de residuos negros. La restauraci\u00f3n de cada uno costar\u00eda alrededor de 50 mil reales y, como no hay dinero, no hay fecha para comenzarla.<\/p>\n<p><em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2017\/03\/21\/o-renascimento-do-barroco-paulista-2\/?cat=galerias-de-imagens\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Vea m\u00e1s im\u00e1genes sobre el barroco paulista<\/a><\/em><\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nAutor\u00eda de las pinturas ilusionistas del estado de S\u00e3o Paulo: S\u00e3o Paulo, Itu y Mogi da Cruzes (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/145629\/autoria-das-pinturas-ilusionistas-do-estado-de-sao-paulo-sao-paulo-itu-e-mogi-das-cruzes\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 13\/04082-1<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca Doctoral; <strong>Investigador responsable<\/strong> Percival Tirapeli (Unesp); <strong>Becaria<\/strong> Danielle Manoel dos Santos Pereira; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 168.710,49<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nPEREIRA, D. M. S. Pint<a href=\"http:\/\/caiana.caia.org.ar\/resources\/uploads\/8-pdf\/Pereira.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">ura setecentista na igreja da Ordem Terceira de Nossa Senhora do Carmo em Mogi das Cruzes (SP-Brasil)<\/a>. <strong>Caiana \u2013 Revista Virtual de Historia del Arte y Cultura Visual<\/strong>. v. 8, n. 1, p. 105-20, 2016.<\/p>\n<p>Libro<br \/>\nTIRAPELI, P. <strong>Arquitetura e urbanismo no Vale do Para\u00edba<\/strong>. S\u00e3o Paulo: editorial Unesp\/ Sesc, 2014. 250 p.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Restauraciones de pinturas y esculturas ponen en valor el barroco paulista","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[273,310],"coauthors":[5968],"class_list":["post-254943","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-artes-plasticas-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254943","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=254943"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254943\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=254943"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=254943"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=254943"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=254943"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}