{"id":255995,"date":"2018-05-09T14:58:30","date_gmt":"2018-05-09T17:58:30","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=255995\/"},"modified":"2018-05-09T14:58:30","modified_gmt":"2018-05-09T17:58:30","slug":"la-realidad-que-emerge-tras-la-avalancha-de-datos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-realidad-que-emerge-tras-la-avalancha-de-datos\/","title":{"rendered":"La realidad que emerge tras la avalancha de datos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades-digitais_abre.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-256000\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades-digitais_abre-739x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"416\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Z\u00e9 Vicente<\/span><\/a>Las computadoras son herramientas de trabajo para los investigadores de todas las \u00e1reas del conocimiento, pero en el caso de la comunidad de las ciencias humanas y sociales, la digitalizaci\u00f3n de los archivos art\u00edsticos e hist\u00f3ricos, as\u00ed como la oferta de gigantescos bancos de datos con informaciones econ\u00f3micas y sociales, abrieron nuevos frentes de observaci\u00f3n de fen\u00f3menos y de an\u00e1lisis de tendencias. Hubo un natural acercamiento con los cient\u00edficos de la computaci\u00f3n, cuyas investigaciones en Big Data multiplicaron las formas de organizar y analizar informaciones, dando origen a un campo interdisciplinario: las humanidades digitales. \u201cEste t\u00e9rmino fue acu\u00f1ado para definir a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica que incorpora la tecnolog\u00eda inform\u00e1tica a los estudios en humanidades, pero tambi\u00e9n a aqu\u00e9lla que se vale de las humanidades para estudiar la tecnolog\u00eda digital y su influencia en la sociedad y en la cultura\u201d, explica Brett Bobley, director de la Oficina de Humanidades Digitales de la National Endowment for the Humanities (NEH), una agencia de fomento del gobierno estadounidense. No se trata, seg\u00fan Bobley, de una nueva \u00e1rea del conocimiento, sino de una gama de actividades que puede abarcar el uso de fotograf\u00edas a\u00e9reas por arque\u00f3logos para escanear sitios, el desarrollo de t\u00e9cnicas de an\u00e1lisis de datos que ayudan a los ling\u00fcistas en el estudio de peri\u00f3dicos antiguos, y el estudio de la \u00e9tica de la tecnolog\u00eda por fil\u00f3sofos, entre otros ejemplos.<\/p>\n<p>Uno de los proyectos financiados por la NEH en humanidades digitales recuper\u00f3 los diarios de campo del explorador brit\u00e1nico David Livingstone (1813-1873). Relatos de su viaje a \u00c1frica central en 1871 fueron redactados en peri\u00f3dicos antiguos a falta de papel disponible. Con el paso del tiempo, la tinta se desvaneci\u00f3 y quedaron ilegibles los textos en donde Livingstone registr\u00f3 sus impresiones acerca de la din\u00e1mica del comercio de esclavos, entre otras anotaciones. Entre 2013 y 2017, un grupo de investigadores de humanidades y ciencias de la computaci\u00f3n de Estados Unidos y del Reino Unido logr\u00f3 recuperar esos escritos vali\u00e9ndose de t\u00e9cnicas de fotograf\u00eda de imagen espectral, capaces de recuperar informaci\u00f3n que no es visible al ojo humano.<\/p>\n<p>Otro ejemplo fue la colaboraci\u00f3n de historiadores de distintas partes del mundo para organizar registros de alrededor de 36 mil viajes de buques negreros entre 1514 y 1866, que transportaron a m\u00e1s de 12 millones de esclavos desde \u00c1frica. Esta labor, iniciada en los a\u00f1os 1990 por el historiador estadounidense David Eltis, de la Universidad Emory, result\u00f3 en el Banco de Datos sobre el Comercio de Esclavos, disponible en internet desde 2007 en el portal <a href=\"http:\/\/slavevoyages.org\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">slavevoyages.org<\/a>. El estudio de esos datos, que recopila registros en varios idiomas e incluye todo el movimiento en los puertos por donde pasaron los barcos, indic\u00f3 a los historiadores nuevas dimensiones al respecto del modo en que los africanos experimentaron y resistieron la deportaci\u00f3n y la esclavizaci\u00f3n, revelando nuevas conexiones transatl\u00e1nticas en el marco del comercio de esclavos.<\/p>\n<p>En 1999 apareci\u00f3 un primer estudio en formato de CD-ROM, pero el esfuerzo conjunto para obtener datos sobre los viajes consigui\u00f3 trazar posteriormente un retrato m\u00e1s amplio del comercio de esclavos. En una primera etapa, se calcula que Brasil habr\u00eda recibido alrededor de 3,6 millones de esclavos, pero los documentos revelaron que ese contingente lleg\u00f3 a ser de 5 millones, sobre un total de 10,7 millones de africanos deportados hacia Am\u00e9rica. Esa iniciativa produjo diversos impactos en las investigaciones sobre la esclavitud, dice Manolo Florentino, docente de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) y responsable del brazo brasile\u00f1o del proyecto. Lo m\u00e1s destacable fue que reemplaz\u00f3 estimaciones por datos concretos, obtenidos de fuentes primarias. Otro dato fue que revel\u00f3 la preponderancia brasile\u00f1a en el comercio de esclavos. \u201cBuena parte de los documentos obtenidos por el proyecto est\u00e1n escritos en portugu\u00e9s, una especie de lengua franca del tr\u00e1fico negrero\u201d, comenta Florentino, que en a\u00f1os recientes se dedic\u00f3 a traducir todo el sitio web al portugu\u00e9s. La colecci\u00f3n de datos sobre la deportaci\u00f3n y la esclavizaci\u00f3n de los africanos permite ahora, seg\u00fan el historiador, alimentar un frente de investigaci\u00f3n menos explorado, que son las trayectorias recorridas por los esclavos por el interior de Brasil, luego de su arribo a los puertos.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades-digitais_02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-255997\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades-digitais_02-300x153.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"153\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Z\u00e9 Vicente<\/span><\/a>Una diversidad de proyectos<br \/>\n<\/strong>Los resultados de una reciente llamada a la presentaci\u00f3n de proyectos evidenciaron la diversidad de las humanidades digitales. La cuarta edici\u00f3n de la convocatoria denominada Digging Into Data Challenge registr\u00f3 108 propuestas enviadas por equipos interdisciplinarios de 11 pa\u00edses, de las cuales se aprobaron 14. La iniciativa forma parte de la Plataforma Transatl\u00e1ntica (T-AP), un trabajo conjunto en ciencias humanas y sociales que agrupa a 16 agencias de fomento de Europa y Am\u00e9rica, entre las cuales figura la FAPESP. \u201cTuvimos un aumento notorio de pa\u00edses participantes, que en llamados anteriores eran tan s\u00f3lo cuatro. Esto marca una gran diferencia, con el surgimiento de nuevas colaboraciones\u201d, dice Brett Bobley, ide\u00f3logo del programa Digging Into Data en 2008. Los proyectos aprobados est\u00e1n distribuidos por disciplinas, entre las cuales figuran musicolog\u00eda, ling\u00fc\u00edstica, historia, ciencias pol\u00edticas y econom\u00eda, y recibir\u00e1n inversiones que, en total, suman 9,2 millones de d\u00f3lares, el equivalente a 29 millones de reales. Una de las propuestas contempladas re\u00fane a investigadores de Estados Unidos, Alemania y Holanda, y estar\u00e1 abocada al estudio de tres bancos de datos que congregan registros escritos y orales sobre el folklore en varios puntos de Europa. La meta consiste en la identificaci\u00f3n de patrones que se repitan a lo largo del tiempo en lugares diferentes y ayuden a develar cu\u00e1les eran las creencias comunes en el pasado, bas\u00e1ndose en las historias contadas y en la dispersi\u00f3n de leyendas y casos sobrenaturales.<\/p>\n<p>Otro de los proyectos, liderado por economistas y cient\u00edficos de la computaci\u00f3n de Estados Unidos, Canad\u00e1 y Holanda, pretende cruzar informaciones sobre la variaci\u00f3n de los precios de productos vendidos por internet en todo el mundo, recopilados permanentemente por el proyecto Billion Prices, del Massachusetts Institute of Technology (MIT), con datos econ\u00f3micos para elaborar estudios sobre la inflaci\u00f3n, el poder adquisitivo y el est\u00e1ndar de vida en varios pa\u00edses. Tambi\u00e9n hay una iniciativa que analizar\u00e1 70 a\u00f1os de cobertura de la prensa sobre ataques terroristas, en busca de modelos de lo que ser\u00eda un abordaje responsable del problema, e incluso otra que investigar\u00e1 las estructuras mel\u00f3dicas en grabaciones de <em>jazz<\/em>, intentando asociarlas a la evoluci\u00f3n del contexto hist\u00f3rico y social en el cual surgieron esas canciones.<\/p>\n<p>En la selecci\u00f3n de los 14 proyectos contemplados intervinieron m\u00e1s de 200 expertos que evaluaron las 108 propuestas. \u201cLa diversidad de los problemas abordados revela un gran potencial para el desarrollo de las humanidades digitales en Brasil\u201d, comenta Claudia Bauzer Medeiros, docente del Instituto de Computaci\u00f3n de la Universidad de Campinas (Unicamp) y representante de la FAPESP en la T-AP, quien particip\u00f3 en todo el proceso, desde la preparaci\u00f3n del pliego hasta la selecci\u00f3n de los proyectos. \u201cEste campo a\u00fan est\u00e1 poco explorado en el pa\u00eds porque aqu\u00ed todav\u00eda no hay tanta colaboraci\u00f3n entre investigadores de las ciencias humanas y sociales y aquellos de la computaci\u00f3n. Poco a poco ellos van percibiendo que tal interacci\u00f3n es algo factible. No es necesario que el investigador en ciencias humanas y sociales sea un entendido en computaci\u00f3n para trabajar en dicha \u00e1rea, pero es preciso que colabore con expertos en los aspectos inform\u00e1ticos\u201d, dice la investigadora, quien coordina el Programa de Investigaci\u00f3n en e-Science de la FAPESP.<\/p>\n<p>Uno de los proyectos seleccionados en el marco del Digging Into Data Challenge cuenta con la participaci\u00f3n de brasile\u00f1os. Se trata de una colaboraci\u00f3n entre investigadores de Francia, Argentina y Brasil que apunta a estudiar c\u00f3mo se propagan las opiniones en la sociedad y c\u00f3mo ese proceso sufri\u00f3 transformaciones con el avance de la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n. En el estudio se analizar\u00e1n dos bancos de datos para mapear la construcci\u00f3n de redes de relaciones entre grupos de individuos, donde esas conexiones estar\u00e1n representadas en estructuras visuales, los grafos. En uno de los bancos de archivos, el del peri\u00f3dico <em>The New York Times<\/em>, el objetivo ser\u00e1 analizar los art\u00edculos sobre Brasil publicados a lo largo de 70 a\u00f1os para mapear las relaciones entre grupos de individuos y entidades mencionados en esos textos referidos al pa\u00eds. \u201cLa intenci\u00f3n es comprender de d\u00f3nde proven\u00edan y c\u00f3mo se relacionaban las ideas y opiniones reproducidas en los textos, principalmente aqu\u00e9llas que versaban sobre temas pol\u00edticos y econ\u00f3micos, y c\u00f3mo evolucion\u00f3 eso con el tiempo, as\u00ed como verificar la posible influencia de las noticias publicadas en el peri\u00f3dico por corresponsales extranjeros en la formaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica en el pa\u00eds\u201d, explica la investigadora Maria Eunice Quilici Gonzalez, l\u00edder del grupo brasile\u00f1o que participa en el proyecto y docente del Departamento de Filosof\u00eda de la Facultad de Filosof\u00eda y Ciencias de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en su campus de Marilia.<\/p>\n<p>El segundo banco de datos es una colecci\u00f3n de publicaciones sobre procesos electorales en la red social Twitter. La idea es mostrar c\u00f3mo se constituyen y consolidan las opiniones en un ambiente virtual. \u201cQueremos analizar la din\u00e1mica de propagaci\u00f3n de las opiniones en las redes sociales. Cuanto m\u00e1s frecuentes son las relaciones, m\u00e1s densos se tornan los nodos de las redes representadas en los grafos. La tendencia es que ganen centralidad e inhiban el crecimiento de otros nodos, revelando la trayectoria de la formaci\u00f3n de una opini\u00f3n\u201d, informa Quilici Gonzalez. Uno de los intereses reside en el estudio de la formaci\u00f3n de \u00e1mbitos de polarizaci\u00f3n pol\u00edtica en las redes sociales. \u201cGrupos que antiguamente se encontraban aislados logran fortalecer sus opiniones ganado adeptos, aliment\u00e1ndose de las comunicaciones en las redes sociales. Eso es lo que sucedi\u00f3 recientemente, por ejemplo, con los grupos a favor o en contra del <em>impeachment <\/em>[el proceso de destituci\u00f3n o juicio pol\u00edtico] en Brasil\u201d. M\u00e1s all\u00e1 de sus objetivos espec\u00edficos, el proyecto tambi\u00e9n tiene ambiciones m\u00e1s generales, entre las cuales figura la de evaluar la posibilidad de crear modelos para el estudio de las actividades sociales e investigar las posibles consecuencias \u00e9ticas del uso del an\u00e1lisis de Big Data en procesos de autoorganizaci\u00f3n social, emergentes de la interacci\u00f3n espont\u00e1nea entre varios actores sociales, sin el liderazgo o la interferencia de un centro organizador.<\/p>\n<p>El proyecto se realizar\u00e1 en colaboraci\u00f3n con investigadores de las universidades de Cergy-Pontoise, en Francia, y de Buenos Aires (UBA) en Argentina. El equipo es cr\u00edtico de la tesis que sostiene que pueden moldearse comportamientos o encauzar la formaci\u00f3n de la opini\u00f3n manipulando las tendencias obtenidas solamente mediante el an\u00e1lisis de Big Data. \u201cResulta exagerado afirmar que la elecci\u00f3n de Donald Trump como presidente estadounidense o la salida de la Uni\u00f3n Europea que votaron los brit\u00e1nicos se deba exclusivamente a las respectivas campa\u00f1as que utilizaron los servicios de una empresa de <em>marketing<\/em> pol\u00edtico \u2013Cambridge Analytica\u2013 que se habr\u00eda basado en datos y herramientas de las redes sociales para manipular los temores y anhelos de los electores\u201d, dice Quilici Gonzalez. \u201cEl estudio del Big Data puede apuntar tendencias, pero est\u00e1 lejos de explicar la naturaleza humana. Su empleo s\u00f3lo ser\u00e1 eficiente si estuviera acompa\u00f1ado del estudio de las disposiciones de ciertos grupos que, en los casos de Estados Unidos y del Reino Unido estaban relacionadas con la preeminencia de cierto nacionalismo que reniega del multiculturalismo\u201d.<\/p>\n<p>Quilici Gonzales est\u00e1 graduada en f\u00edsica, con m\u00e1ster en filosof\u00eda y doctorado en ling\u00fc\u00edstica y ciencia cognitiva. Colaborar\u00e1 con el proyecto, con la ayuda de un equipo de cient\u00edficos brasile\u00f1os, con reflexiones relativas a la \u00e9tica impl\u00edcita en las intervenciones de los individuos en las redes sociales. \u201cEl concepto de privacidad, por ejemplo, es algo que est\u00e1 cambiando. Algunas de las nociones de privacidad de mi generaci\u00f3n no se aplican a los sujetos en las redes sociales, que exponen sistem\u00e1ticamente detalles personales. Tambi\u00e9n est\u00e1 el problema de aquellos individuos que crean perfiles falsos, alterando sus caracter\u00edsticas personales, situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica e incluso su g\u00e9nero para interactuar virtualmente con otros individuos\u201d, dice. Seg\u00fan la investigadora, si en su intimidad a menudo una persona tiene que mantener una identidad que no le agrada, en las redes sociales puede realizar sus fantas\u00edas sin las supuestas presiones familiares. \u201cLa identidad es ficticia, pero la informaci\u00f3n que el individuo proporciona puede ser real, en cierto sentido. Por medio de ella puede crear una relaci\u00f3n con compa\u00f1eros virtuales, algo que antiguamente no exist\u00eda\u201d. Para estudiar situaciones de este tipo, el grupo brasile\u00f1o razonar\u00e1 sobre el modo en que el an\u00e1lisis del Big Data puede ayudar a una comprensi\u00f3n de nuevos modelos de conducta y al respecto de la din\u00e1mica de la formaci\u00f3n de la opini\u00f3n colectiva.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades-digitais_03.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-255998\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades-digitais_03-300x108.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"108\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Z\u00e9 Vicente<\/span><\/a>Temas y avances<br \/>\n<\/strong>El programa de la pr\u00f3xima edici\u00f3n del simposio Digital Humanities, que congregar\u00e1 en el mes de agosto a alrededor de mil investigadores de varias nacionalidades en la ciudad de Montreal, en Canad\u00e1, brinda una dimensi\u00f3n de los temas y de los avances que establecieron puentes entre los analistas inform\u00e1ticos y los profesionales de las ciencias humanas y sociales. Habr\u00e1 <em>workshops<\/em> que tratar\u00e1n sobre temas tales como la aplicaci\u00f3n en investigaciones de humanidades de herramientas de visualizaci\u00f3n computarizada, un concepto que se utiliza principalmente en el campo de la rob\u00f3tica y por medio del cual, los sistemas artificiales son capaces de extraer informaciones de im\u00e1genes simulando el funcionamiento de la visi\u00f3n humana. O bien, instalar debates sobre problemas \u00e9ticos y legales relacionados con el uso de datos digitalizados que pueden exponer la privacidad de los individuos. En el marco del encuentro en Montreal ser\u00e1n homenajeados los responsables del proyecto Text Encoding Initiative (TEI), un consorcio que desde hace 30 a\u00f1os desarrolla y mantiene un modelo para la codificaci\u00f3n de textos en formato digital que los torna legibles por m\u00e1quinas, y que impuls\u00f3 investigaciones en ciencias humanas, principalmente en el \u00e1rea de la ling\u00fc\u00edstica. \u201cEn los \u00faltimos 15 a\u00f1os se produjo un cambio cualitativo en el volumen de los datos textuales disponibles, algo que modific\u00f3 radicalmente las posibilidades de investigaci\u00f3n\u201d, afirma Karina van Dalen-Oskam, presidente de la Alianza de Organizaciones de Humanidades Digitales (ADHO), la entidad organizadora de la conferencia. Docente de estudios literarios computacionales de la Universidad de \u00c1msterdam, en Holanda, Dale-Oskam resalta el progreso de los nuevos abordajes para la investigaci\u00f3n en literatura, como el concepto de lectura a distancia, que analiza grandes vol\u00famenes de datos relacionados no s\u00f3lo con la obra en estudio, sino con la totalidad del contexto hist\u00f3rico en que la misma fue elaborada, o el campo de la estilometr\u00eda, que posibilita detectar la autor\u00eda de textos ap\u00f3crifos. \u201cTales abordajes permiten saber m\u00e1s sobre el desarrollo de g\u00e9neros literarios e incluso sobre aquellos factores que hacen que un texto se torne o no un <em>best seller<\/em>\u201d, dice.<\/p>\n<p>El crecimiento de este campo interdisciplinario coexiste con cr\u00edticas de que las humanidades digitales producir\u00edan m\u00e1s titulares que avances s\u00f3lidos del conocimiento y tambi\u00e9n sobre que rivalizan con los campos tradicionales de las humanidades en el reparto de la financiaci\u00f3n a la investigaci\u00f3n. En un art\u00edculo publicado en el peri\u00f3dico <em>The New York Times<\/em> en 2015, Armand Marie Leroi, docente de biolog\u00eda evolutiva del Imperial College de Londres, en el Reino Unido, puso en duda la capacidad de las humanidades digitales para producir an\u00e1lisis innovadores en la literatura. A su juicio, la posibilidad de convertir arte en datos torna posible hallar nuevos significados para una obra mediante el uso de nuevos algoritmos. \u201cPero ser\u00e1 necesario crear un algoritmo muy preciso para que sea capaz de detectar la iron\u00eda en la obra de Jane Austen\u201d, escribi\u00f3. \u201cLa verdad de una cr\u00edtica art\u00edstica no es del mismo tipo que una verdad cient\u00edfica\u201d.<\/p>\n<p>Los investigadores del \u00e1rea argumentan que las humanidades digitales ofrecen tan s\u00f3lo una extensi\u00f3n de los m\u00e9todos y habilidades tradicionales sin ambici\u00f3n de sustituirlos. El libro <em>Digital Humanities<\/em> (MIT Press, 2012), redactado por un conjunto de autores, sostiene en su primer cap\u00edtulo que las humanidades digitales \u201cno obliteran las ideas del pasado, sino que suplementan el compromiso de las humanidades con la interpretaci\u00f3n acad\u00e9mica, la investigaci\u00f3n informada, el argumento estructurado y el di\u00e1logo entre las comunidades que la practican\u201d.<\/p>\n<p>El polit\u00f3logo Eduardo Marques, docente de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP), subraya que los abordajes de la ciencia de la computaci\u00f3n y de las ciencias humanas y sociales dentro de las humanidades digitales tienen or\u00edgenes diferentes. \u201cHubo un encuentro de dos movimientos. Uno proveniente de las ciencias duras, con el desarrollo de herramientas de b\u00fasqueda de datos que posibilitaron la producci\u00f3n de informaci\u00f3n sobre el mundo social y la generaci\u00f3n de nuevos campos emp\u00edricos. En tanto, en las ciencias humanas, se parti\u00f3 del uso preestablecido de herramientas estad\u00edsticas para el estudio de fen\u00f3menos sociales\u201d, explica. Como las l\u00f3gicas son distintas, resulta complicado unificarlas, dice Marques. \u201cMientras que los cient\u00edficos de la computaci\u00f3n buscan modelos en los grandes vol\u00famenes de datos para enunciar preguntas de investigaci\u00f3n, los cient\u00edficos sociales parten de supuestos te\u00f3ricos y utilizan herramientas digitales para cotejar su validez. El di\u00e1logo es rico, pero es dif\u00edcil unificar las diferentes formas de encarar el asunto\u201d.<\/p>\n<p>Dicho di\u00e1logo est\u00e1 influyendo en la formaci\u00f3n de los investigadores. En el caso de las ciencias humanas y sociales, las carreras y las materias sobre m\u00e9todos y an\u00e1lisis cuantitativo vienen ganado espacio. \u201cEs una buena noticia porque en Brasil, las ciencias sociales siempre tuvieron una gran fragilidad en ese campo, que tambi\u00e9n se extiende al an\u00e1lisis cualitativo y a estudios con muestras peque\u00f1as\u201d, sostiene Marques, en referencia a iniciativas tales como la Escuela de Verano en Conceptos, M\u00e9todos y T\u00e9cnicas en Ciencia Pol\u00edtica y Relaciones Internacionales, ofrecida por la Asociaci\u00f3n Internacional de Ciencia Pol\u00edtica (Ipsa), el Departamento de Ciencia Pol\u00edtica de la FFLCH-USP y el Instituto de Relaciones Internacionales de la USP. Tambi\u00e9n cobran importancia las asignaturas referidas al uso \u00e9tico de datos. \u201cEs un tema emergente que no s\u00f3lo apunta prevenir la difusi\u00f3n de datos secretos sobre pacientes o informaciones sensibles a la seguridad p\u00fablica\u201d, remarca Claudia Bauzer Medeiros. Se corre el riesgo de realizar an\u00e1lisis sesgados porque muchos programas de computaci\u00f3n \u201caprenden\u201d mientras van procesando los datos. El <em>software<\/em> est\u00e1 desarrollado para identificar patrones a lo largo del tiempo e incorporarlos a su capacidad de an\u00e1lisis. \u201cYa ha habido casos en que el aprendizaje reprodujo prejuicios en forma inadvertida. En Estados Unidos, se detect\u00f3 que un programa experimental utilizado por jueces en algunas ciudades para agilizar los fallos era m\u00e1s riguroso con negros y latinos porque tomaba datos de fallos previos como aprendizaje.<\/p>\n<p>El desarrollo de herramientas inform\u00e1ticas que ayudan a analizar grandes vol\u00famenes de datos sobre salud, demograf\u00eda y violencia promueve estudios sobre procesos sociales que generan aplicaciones en pol\u00edticas p\u00fablicas. \u201cEl uso de an\u00e1lisis de datos socioecon\u00f3micos y demogr\u00e1ficos en estrategias de planificaci\u00f3n urbana es algo com\u00fan. La digitalizaci\u00f3n de datos sobre las oleadas migratorias facilita estudios que ayudan a comprender futuras tendencias inmigratorias\u201d, cita como ejemplo la investigadora del IC-Unicamp.<\/p>\n<p>Un ejemplo de la implicaci\u00f3n creciente de las ciencias sociales con el Big Data en Brasil puede verse en el Centro de Estudios de la Metr\u00f3polis (CEM), uno de los Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid) financiados por la FAPESP. Una de las facetas del centro es la producci\u00f3n y difusi\u00f3n de datos georreferenciados sobre las metr\u00f3polis brasile\u00f1as. Los organismos p\u00fablicos produc\u00edan datos que no quedaban disponibles y finalmente eran apropiados por empresas que cobraban por proveerlos. El CEM adquiri\u00f3 varias bases de datos y digitaliz\u00f3 otras, ofreci\u00e9ndolas <a href=\"http:\/\/fflch.usp.br\/centrodametropole\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">en su sitio web<\/a>. Al principio, las colecciones no eran los suficientemente grandes como para encuadrarse en el concepto de Big Data. Esto cambi\u00f3 hace algunos a\u00f1os, cuando el centro desarroll\u00f3 un banco de datos adecuado para un gran esfuerzo de investigaci\u00f3n sobre el estudio de los modelos de desigualdad en los \u00faltimos 60 a\u00f1os. Fue necesaria una labor intensa para darle consistencia a los cuestionarios y corregir lagunas en una muestra remanente del Censo de 1960, cuyas tarjetas perforadas se perdieron, y reorganizar la informaci\u00f3n de los cinco censos posteriores para generar datos comparables. \u201cEso gener\u00f3 un banco de muchos terabytes de informaci\u00f3n en un volumen mucho mayor que el tradicional para las ciencias sociales en el pa\u00eds\u201d, dice Eduardo Marques, quien fue director del CEM entre 2004 y 2009. Ese esfuerzo se tradujo en el libro <em>Trajet\u00f3rias das desigualdades \u2013 Como o Brasil mudou nos \u00faltimos 50 anos <\/em>(Editorial Unesp, 2015), coordinado por la actual directora del CEM, Marta Arretche, con cap\u00edtulos escritos por especialistas en temas tales como educaci\u00f3n e ingresos, demograf\u00eda, mercado laboral y participaci\u00f3n pol\u00edtica. Cada cap\u00edtulo exigi\u00f3 un procesamiento espec\u00edfico de datos.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades-digitais_04.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-255999 alignleft\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades-digitais_04-959x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"320\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Z\u00e9 Vicente<\/span><\/a>Londres contra el crimen<br \/>\n<\/strong><em>Herramientas que estudian datos sobre 197 mil juicios<\/em><\/p>\n<p>Registros acerca de 197 mil juicios realizados entre 1674 y 1913 en el Tribunal Penal Central de Londres, m\u00e1s conocido como Old Bailey, que es el nombre de la calle en donde est\u00e1 situada la corte, fueron puestos a disposici\u00f3n para la consulta en internet a partir de 2003 en la direcci\u00f3n electr\u00f3nica <a href=\"http:\/\/fflch.usp.br\/centrodametropole\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">oldbaileyonline.org<\/a>. El reto de identificar fen\u00f3menos y tendencias en medio de un volumen de informaci\u00f3n que llega a 127 millones de palabras moviliz\u00f3 a investigadores del Reino Unido y de Estados Unidos, que desarrollaron formas de explorar datos textuales bastante m\u00e1s sofisticados que los de la b\u00fasqueda disponible en el repositorio.<\/p>\n<p>El proyecto Data Mining with Criminal Intent, financiado en 2009 en el marco del primer pliego del llamado a la presentaci\u00f3n de propuestas denominado Digging Into Data, escudri\u00f1\u00f3 en los registros de Old Bailey con la ayuda de una combinaci\u00f3n de herramientas digitales. Una de ellas es la denominada Zotero, que permite recabar y ordenar informaci\u00f3n, y otra, un portal denominado TAPoR, que ayuda a los usuarios en el an\u00e1lisis de textos utilizando diferente <em>software<\/em>. Esa estrategia permiti\u00f3 llegar a resultados singulares. Por ejemplo, se pudo comprobar que la palabra \u201cveneno\u201d estaba asociada m\u00e1s frecuentemente con \u201ccaf\u00e9\u201d que con \u201ccomida\u201d, evidenciando la forma en que los londinenses eran asesinados por envenenamiento.<\/p>\n<p>Del mismo modo, pudo observarse que las penas para los b\u00edgamos atenuaron su severidad con el transcurso del siglo XIX. Seg\u00fan Stephen Ramsay, profesor de ingl\u00e9s de la Universidad de Nebraska-Lincoln, uno de los l\u00edderes de la iniciativa, el aporte del proyecto no se limita a la obtenci\u00f3n de evidencias hist\u00f3ricas que anteriormente no eran percibidas. \u201cLas historias de Old Bailey expresan las motivaciones m\u00e1s densas de la condici\u00f3n humana, tales como la venganza, la deshonra y la p\u00e9rdida, que son la materia prima de las humanidades\u201d, dijo, seg\u00fan publica el peri\u00f3dico <em>The Chronicle of Higher Education<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_255996\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades_abre_praca.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-255996\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades_abre_praca-300x197.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"197\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Hildegard Rosenthal\/ Archivo del Instituto Moreira Salles<\/span><\/a> La ciudad en la d\u00e9cada de 1940, cuando lleg\u00f3 a su primer mill\u00f3n de habitantes<span class=\"media-credits\">Hildegard Rosenthal\/ Archivo del Instituto Moreira Salles<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>C\u00f3mo se urbaniz\u00f3 S\u00e3o Paulo<br \/>\n<\/strong><em>Una plataforma que aglutinar\u00e1 datos georreferenciados sobre la transformaci\u00f3n de la capital paulista entre 1870 y 1940<\/em><\/p>\n<p>La urbanizaci\u00f3n de S\u00e3o Paulo ocurri\u00f3 con mayor velocidad que la de otras metr\u00f3polis, saltando de tan s\u00f3lo 30 mil habitantes en 1870 a 1 mill\u00f3n de habitantes en 1940. El estudio de las transformaciones que sufri\u00f3 la ciudad durante ese per\u00edodo contar\u00e1 con el respaldo de una plataforma con informaciones georreferenciadas que ser\u00e1n provistas por innumerables fuentes, como ser tesis, informes o mapas. Cualquier investigador que disponga de datos y pueda relacionarlos con una direcci\u00f3n electr\u00f3nica de la capital paulista est\u00e1 invitado a incluirlos en la plataforma Pauliceia 2.0, cuyo proyecto fue presentado a potenciales usuarios el 4 de abril, en busca de sugerencias.<\/p>\n<p>El proyecto, que congrega a investigadores de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), del Archivo P\u00fablico del Estado de S\u00e3o Paulo y de la Emory University, de Estados Unidos, cuenta con financiaci\u00f3n del Programa FAPESP de Investigaci\u00f3n en e-Science. \u201cQuien haya estudiado los hoteles de S\u00e3o Paulo podr\u00e1 agregar a las correspondientes direcciones informaci\u00f3n sobre cada uno de ellos. Aqu\u00e9llos que hayan estudiado los delitos cometidos en la ciudad, tambi\u00e9n. Cualquier informaci\u00f3n que pueda ubicarse en forma espacial puede alimentar la plataforma\u201d, dice el historiador Luis Ferla, docente de la Unifesp que es quien coordina el proyecto.<\/p>\n<p>Dentro del proyecto hay un equipo abocado al desarrollo de un banco de datos con la numeraci\u00f3n de las edificaciones de la \u00e9poca, para asegurar que la localizaci\u00f3n de las informaciones sea fidedigna. \u201cEs un trabajo tan complejo que en primera instancia se lo est\u00e1 testeando en un \u00e1rea piloto en el centro de S\u00e3o Paulo\u201d, explica Ferla. Para julio de 2018 estar\u00e1 disponible una versi\u00f3n preliminar de la plataforma para pruebas. \u201cQuienes deseen estudiar ese per\u00edodo encontrar\u00e1n mucho material en la plataforma para elaborar sus propias reflexiones. El proyecto propone la realizaci\u00f3n de una curadur\u00eda del conocimiento sobre la urbanizaci\u00f3n de la ciudad\u201d. M\u00e1s informaci\u00f3n estar\u00e1 disponible en la siguiente direcci\u00f3n electr\u00f3nica: <a href=\"http:\/\/unifesp.br\/himaco\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">unifesp.br\/himaco<\/a>.<\/p>\n<div id=\"attachment_256001\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades-vieira.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-256001\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades-vieira.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"421\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades-vieira.jpg 500w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades-vieira-120x168.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/018-humanidades-vieira-250x351.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n de un \u00f3leo sobre tela de autor an\u00f3nimo de comienzos del siglo XVIII\/ Wikimedia Commons<\/span><\/a> Los escritos del sacerdote Ant\u00f4nio Vieira (1608-1697) forman parte de la colecci\u00f3n<span class=\"media-credits\">Reproducci\u00f3n de un \u00f3leo sobre tela de autor an\u00f3nimo de comienzos del siglo XVIII\/ Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Un <em>corpus <\/em>hist\u00f3rico de la lengua portuguesa<br \/>\n<\/strong><em>Un banco de datos con 3,3 millones de palabras re\u00fane anotaciones sobre textos de distintas \u00e9pocas<\/em><\/p>\n<p>En algunas \u00e1reas de las humanidades, la cooperaci\u00f3n con los cient\u00edficos de la computaci\u00f3n se produjo en forma m\u00e1s natural que en otras. Un ejemplo de ello lo constituyen los estudios sobre las transformaciones en el uso de la lengua. Charlotte Galves, docente del Instituto de Estudios del Lenguaje de la Universidad de Campinas (IEL-Unicamp), suele decir que se dedicaba a las humanidades digitales mucho antes de saber que exist\u00eda esa denominaci\u00f3n. En 1998, la investigadora comenz\u00f3 a recopilar textos de los siglos XVI al XIX para elaborar un <em>corpus<\/em> hist\u00f3rico de la lengua portuguesa, un banco de textos con anotaciones morfosint\u00e1cticas de palabras y oraciones que ha servido de base para una serie de estudios sobre la historia del idioma portugu\u00e9s en Portugal y en Brasil. \u201cSe est\u00e1 pudiendo observar c\u00f3mo se transform\u00f3 el idioma en el curso de los siglos, particularmente en Brasil, donde se viene escindiendo del portugu\u00e9s europeo al influjo del contacto con otras lenguas, pese a que volvi\u00f3 a sufrir su influencia durante la segunda mitad del siglo XIX\u201d, comenta Galves.<\/p>\n<p>El banco de datos fue creciendo y actualmente cuenta con 3,3 millones de palabras provenientes de 76 textos originales. El archivo, bautizado con el nombre de Corpus Tycho Brahe, en referencia al astr\u00f3nomo dan\u00e9s del siglo XVI que se propuso catalogar el desplazamiento de los planetas, tuvo sus primeras herramientas para etiquetar palabras desarrolladas por el cient\u00edfico de la computaci\u00f3n Marcelo Finger, docente del Instituto de Matem\u00e1tica y Estad\u00edstica de la USP. La evoluci\u00f3n fue lenta. Las correcciones de las anotaciones autom\u00e1ticas las fue haciendo Galves en forma personal, con la ayuda de posdoctores y dirigidos. \u201cAprend\u00ed mucho acerca del Big Data, pero no podr\u00eda prescindir de la ayuda de los cient\u00edficos de la computaci\u00f3n\u201d, dice Galves. El paso siguiente consiste en tornar integralmente accesible el banco de datos v\u00eda internet \u2013actualmente puede realizarse la descarga del archivo en la siguiente direcci\u00f3n electr\u00f3nica: <a href=\"http:\/\/tycho.iel.unicamp.br\/corpus\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">tycho.iel.unicamp.br\/corpus<\/a>\u2212, pero no investigaciones <em>online<\/em>.<\/p>\n<p>El mismo modelo del portugu\u00e9s hist\u00f3rico ahora lo est\u00e1n utilizando Galves y Filomena Sandalo, tambi\u00e9n docente de la Unicamp, para el estudio de una lengua ind\u00edgena, el idioma kadiw\u00e9u, hablado por una etnia que habita en el estado de Mato Grosso. Se recopilaron relatos orales de los abor\u00edgenes y se los est\u00e1 convirtiendo en textos escritos con anotaciones. \u201cLa idea es generar un <em>corpus<\/em> ling\u00fc\u00edstico de otros idiomas dentro de la misma plataforma, utilizando las mismas herramientas\u201d, explica Galves.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La realidad que emerge tras la avalancha de datos","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[283,288,295,310,330],"coauthors":[98],"class_list":["post-255995","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-ciencia-politica-es","tag-computacion","tag-educacion","tag-historia-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/255995","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=255995"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/255995\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=255995"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=255995"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=255995"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=255995"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}