{"id":256037,"date":"2018-05-09T15:05:40","date_gmt":"2018-05-09T18:05:40","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=256037\/"},"modified":"2018-05-09T15:05:40","modified_gmt":"2018-05-09T18:05:40","slug":"los-reptiles-de-la-discordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-reptiles-de-la-discordia\/","title":{"rendered":"Los reptiles de la discordia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/040-43_dinos_255-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-256038\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/040-43_dinos_255-1-300x144.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"144\" \/><span class=\"media-credits-inline\">LadyofHats\/ Wikimedia Commons<\/span><\/a>El 22 de marzo, en un art\u00edculo cient\u00edfico que fue el titular principal de la portada de esa edici\u00f3n de la revista <em>Nature<\/em>, el doctorando Matthew Baron y sus dos codirectores de doctorado, David Norman, de la Universidad de Cambridge, y Paul Barret, del Museo de Historia Natural de Londres, presentaron una nueva y pol\u00e9mica clasificaci\u00f3n filogen\u00e9tica que altera las relaciones y el grado de parentesco entre los linajes principales que componen a los dinosaurios. La propuesta refuta la validez de la divisi\u00f3n cl\u00e1sica de esos reptiles en dos grandes grupos, en funci\u00f3n del tipo de estructura presente en su pelvis, y brega por la adopci\u00f3n de otros par\u00e1metros anat\u00f3micos para establecer el grado de proximidad entre las diferentes formas de dinosaurios. En caso de estar correcta y si fuera adoptada por el resto de los paleont\u00f3logos, esta clasificaci\u00f3n alternativa modificar\u00e1 en forma profunda el \u00e1rbol geneal\u00f3gico, el cladograma, seg\u00fan el lenguaje de los tax\u00f3nomos, que se viene elaborando desde finales del siglo XIX y que contiene a dinosaurios de distintos tama\u00f1os, h\u00e1bitos ecol\u00f3gicos y caracter\u00edsticas f\u00edsicas. \u201cYa sab\u00edamos que en caso de estar correcta, esta propuesta supondr\u00eda un gran cambio de paradigma con grandes implicaciones en nuestra \u00e1rea. Por eso, estuvimos mucho tiempo testeando los resultados, explorando y chequeando nuestros datos en procura de errores antes de llegar a publicar nada\u201d, explica Baron, autor principal del estudio.<\/p>\n<p>En 1887, el paleont\u00f3logo ingl\u00e9s Harry Seeley estableci\u00f3 una divisi\u00f3n esencial que, con algunas modificaciones y ajustes perdur\u00f3 hasta los d\u00edas actuales y demarca la labor de clasificaci\u00f3n geneal\u00f3gica de los dinosaurios. Seg\u00fan esa subdivisi\u00f3n, hay dos grandes tipos o ramas de dinosaurios: los que tienen la pelvis parecida a la de las aves \u2013ornitisquios\u2212, y los que presentan una estructura de la misma similar a la de los lagartos \u2013saurisquios\u2212 (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/reptiles-linajes.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">observe el cuadro<\/a><\/em>). Dentro del primer grupo se encuentran los dinosaurios con cuernos (como el triceratops), con armaduras (como en el caso del estegosaurio) y con picos similares a los de los patos. \u00c9stos pod\u00edan ser b\u00edpedos o cuadr\u00fapedos y, en la mayor parte de los casos eran herb\u00edvoros. Los saurisquios est\u00e1n formados por dos subgrupos: los ter\u00f3podos, carn\u00edvoros b\u00edpedos como el tiranosaurio y el velociraptor; y los saur\u00f3podos, en general cuadr\u00fapedos, de gran porte y cuello alargado, que se alimentaban de plantas, tales como el diplodoco y el braquiosaurio.<\/p>\n<div id=\"attachment_256039\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/040-43_dinos_255-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-256039\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/040-43_dinos_255-2-300x145.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"145\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Mark Witton\/ Museo de Historia Natural de Londres <\/span><\/a> Reconstrucci\u00f3n del Ornithischia <em>Pisanosaurus mertii<\/em>&#8230;<span class=\"media-credits\">Mark Witton\/ Museo de Historia Natural de Londres <\/span><\/p><\/div>\n<p>Esos son los tres linajes m\u00e1s antiguos y basales, originados hace alrededor de 230 millones de a\u00f1os en el per\u00edodo Tri\u00e1sico Medio, de los cuales deriva la mayor\u00eda de las especies conocidas de dinosaurios. Tambi\u00e9n hay una cuarta tipolog\u00eda de dinosaurios, descubierta en los a\u00f1os 1960 en Argentina y posteriormente en Brasil: los peque\u00f1os carn\u00edvoros del grupo denominado Herrasauridae. Probablemente sean m\u00e1s antiguos que los miembros de los otros tres linajes, pero su clasificaci\u00f3n es hist\u00f3ricamente problem\u00e1tica, con tan s\u00f3lo media docena de especies conocidas, tales como los argentinos <em>Herrerasaurus ischigualastensis <\/em>y <em>Sanjuansaurus gordilloi<\/em> y el brasile\u00f1o <em>Staurikosaurus pricei<\/em>. Dependiendo del autor, se los considera ter\u00f3podos, saur\u00f3podos e incluso ajenos al \u00e1rbol de los dinosaurios. El registro f\u00f3sil actual indica que el linaje de los herrerasaurios dur\u00f3 alrededor de 30 millones de a\u00f1os y no dej\u00f3 descendientes.<\/p>\n<p>La genealog\u00eda alternativa que defienden Baron, Norman y Barret propugna el fin de la dicotom\u00eda ornitisquios-saurisquios y reordena los linajes basales en dos nuevas ramas centrales. El orden de los saurisquios \u2013Saurischia\u2212 se preservar\u00eda, pero el grupo perder\u00eda a los ter\u00f3podos y quedar\u00eda integrado por saur\u00f3podos y herreras\u00e1uridos. Los ornitisquios \u2013Ornithischia\u2212 y los ter\u00f3podos compartir\u00edan 21 rasgos anat\u00f3micos comunes y ser\u00edan los dos linajes integrantes de un nuevo grupo denominado ornitosc\u00e9lidos (Ornithoscelida). A juzgar por el revuelo entre los paleont\u00f3logos que no est\u00e1n convencidos de la solidez de la nueva clasificaci\u00f3n, la moci\u00f3n deber\u00e1 sobreponerse al escepticismo y al an\u00e1lisis cient\u00edfico de buena parte de sus pares. \u201cNo se trata de discutir sobre el m\u00e9todo que ellos emplearon en el trabajo, que es el mismo que todos usan en el \u00e1rea, sino la calidad de los datos utilizados\u201d, sopesa el paleont\u00f3logo Max Langer, de la Universidad de S\u00e3o Paulo en el campus de Ribeir\u00e3o Preto, experto en el origen y diversificaci\u00f3n de los dinosaurios. \u201cDatos err\u00f3neos conducen a resultados errados. Un resultado excepcional, como \u00e9ste de ellos, debe sostenerse con evidencias incontrastables\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_256040\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/040-43_dinos_255-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-256040\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/040-43_dinos_255-3-300x123.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"123\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">The Lord of the Allosaurs\/ Wikimedia Commons<\/span><\/a> &#8230;y esqueleto del ter\u00f3podo <em>Eoraptor lunensis<\/em>, dinosaurios del grupo Ornithoscelida (ornitosc\u00e9lidos), seg\u00fan la nueva clasificaci\u00f3n<span class=\"media-credits\">The Lord of the Allosaurs\/ Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>Langer y otros nueve paleont\u00f3logos de varios lugares del mundo est\u00e1n revisando las informaciones divulgadas en el trabajo de los ingleses en busca de fallas. Baron asegura que los datos fueron revisados varias veces. \u201cPodr\u00eda haber uno o dos errores en todo el <em>dataset<\/em> [conjunto de datos], algo casi inevitable, y se podr\u00edan cuestionar algunas de nuestras interpretaciones\u201d, retruca el alumno de doctorado. \u201cA medida que la gente conozca mejor nuestro trabajo van a darse cuenta que no se trata de un error, y que debe abrirse la posibilidad de un debate cient\u00edfico en ciernes\u201d.<\/p>\n<p>El grupo de Cambridge y del Museo de Historia Natural de Londres analiz\u00f3 457 caracteres anat\u00f3micos de 74 especies de dinosaurios y reptiles que vivieron poco antes del surgimiento de los dinosaurios. Ese mont\u00f3n de informaci\u00f3n gener\u00f3 una matriz con casi 34 mil datos. \u201cEn el pasado, los paleont\u00f3logos realizaban las comparaciones anat\u00f3micas entre las especies en forma manual\u201d, comenta Langer. \u201cHoy en d\u00eda, sobre todo cuando se trabaja con una gran cantidad de caracter\u00edsticas y de especies, empleamos programas inform\u00e1ticos que realizan esa tarea\u201d. Diversos <em>software<\/em>, tales como el TNT, empleado por el grupo ingl\u00e9s, o el Paup, agrupan las especies en grupos con caracter\u00edsticas anat\u00f3micas comunes, sugieren cu\u00e1les especies surgieron antes que otras y, por \u00faltimo, arman \u00e1rboles geneal\u00f3gicos a partir de una matriz de datos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/reptiles-linajes.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-256044\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/reptiles-linajes-300x255.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"255\" \/><\/a>Cada rasgo anat\u00f3mico de cada especie es transformado en un c\u00f3digo num\u00e9rico, que puede asumir dos formas, 0 o 1, de acuerdo con su significado. Por ejemplo, en el estudio de Baron y sus colegas, la presencia de dientes premaxilares \u2013la caracter\u00edstica incluida con el n\u00famero 150 en la lista que elaboraron los autores\u2212 equivale a 0, y su ausencia, a 1. Cuando no hay certeza sobre las caracter\u00edsticas de un rasgo anat\u00f3mico en una especie, \u00e9ste puede ser codificado con un signo de interrogaci\u00f3n (?). Si el car\u00e1cter no se aplica a una especie se lo representa mediante un guion (\u2212). \u201cLos programas calculan la menor cantidad de pasos evolutivos posibles para que una especie basal pueda conducir a otra, con rasgos derivados\u201d, explica Langer.<\/p>\n<p>Buena parte del conocimiento producido sobre los dinosaurios, criaturas cuasi m\u00edticas que vivieron en la Tierra hace aproximadamente entre 230 y 66 millones de a\u00f1os, probablemente deber\u00e1 reescribirse o enmendarse en el caso de que los postulados de Baron prevalezcan. \u00bfD\u00f3nde y cu\u00e1ndo surgieron los dinosaurios? \u00bfEl carnivorismo surgi\u00f3 una o dos veces? Esos temas siempre fueron m\u00e1s o menos pol\u00e9micos, pero se los estudiaba dentro de un contexto evolutivo anclado en un \u00e1rbol geneal\u00f3gico de los dinosaurios que, pese a no ser perfecto, estaba aceptado desde hace m\u00e1s 130 a\u00f1os. La nueva clasificaci\u00f3n modifica significativamente este escenario e implica una revisi\u00f3n de las hip\u00f3tesis hasta ahora bastante difundidas.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/reptiles.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-256045\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/reptiles-300x178.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"178\" \/><\/a>Los or\u00edgenes<\/strong><br \/>\nLa mayor\u00eda de los paleont\u00f3logos actuales defienden, por ejemplo, la idea de que los dinosaurios surgieron en el hemisferio sur, puesto que los f\u00f3siles m\u00e1s antiguos, cuyas edades datan de unos 230 millones de a\u00f1os, se encontraron en Argentina, Brasil y Tanzania. Seg\u00fan la nueva clasificaci\u00f3n, podr\u00edan haberse originado en cualquier lugar del globo, incluso tal vez en el hemisferio Norte. Al fin y al cabo, de acuerdo con la filogenia que present\u00f3 el grupo de Cambridge, el reptil no dinosaurio anat\u00f3micamente m\u00e1s cercano a los primeros grupos de dinosaurios ser\u00eda el <em>Saltopus elginensis<\/em>, un b\u00edpedo carn\u00edvoro de 60 cent\u00edmetros que vivi\u00f3 hace aproximadamente 240 millones de a\u00f1os en lo que actualmente es Escocia. Los autores de la nueva propuesta de clasificaci\u00f3n geneal\u00f3gica tambi\u00e9n defienden la idea de que los primeros dinosaurios habr\u00edan sido omn\u00edvoros, es decir, inger\u00edan plantas y animales, e insin\u00faan que el carnivorismo habr\u00eda surgido en dos oportunidades, en forma independiente, en los herrerasaurios y en los ter\u00f3podos. El enfoque predominante en la actualidad sugiere que el h\u00e1bito de comer carne apareci\u00f3 solamente una vez y ya estaba presente en los primeros dinosaurios.<\/p>\n<div id=\"attachment_256041\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/040-43_dinos_255-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-256041\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/040-43_dinos_255-4-300x208.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"208\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Fred Wierum\/ Wikimedia Commons <\/span><\/a> En el modelo actual, los paleont\u00f3logos afrontan dificultades para clasificar a los peque\u00f1os carn\u00edvoros denominados <em>Herrerasaurus ischigualastensis<\/em>&#8230;<span class=\"media-credits\">Fred Wierum\/ Wikimedia Commons <\/span><\/p><\/div>\n<p>El estudio del tr\u00edo ingl\u00e9s coincide al menos en un punto con otros trabajos filogen\u00e9ticos recientes. Al igual que otras investigaciones, sostiene que los primeros dinosaurios eran b\u00edpedos peque\u00f1os, con un m\u00e1ximo de dos metros de largo, dotados de miembros superiores libres para capturar a sus presas. \u201cNo podemos transformar las discrepancias en un debate como si se tratara de un partido de f\u00fatbol\u201d, analiza el paleont\u00f3logo Fernando Novas, del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, de Buenos Aires, uno de los mayores expertos y descubridores de dinosaurios en actividad. \u201cNo s\u00e9 si la hip\u00f3tesis de Baron es acertada o err\u00f3nea. La evoluci\u00f3n es algo complejo. Todos los paleont\u00f3logos formulan alg\u00fan tipo de especulaci\u00f3n\u201d. No obstante, a \u00e9l le extra\u00f1\u00f3 la inclusi\u00f3n en el estudio de la revista <em>Nature<\/em> de datos f\u00f3siles de dos especies consideradas como predinosaurios, el <em>S. elginensis<\/em> y el <em>Agnosphytis cromhallensis<\/em>, que vivieron hace alrededor de 240 millones de a\u00f1os. \u201cEsos huesos est\u00e1n mal preservados. Yo no los utilizar\u00eda\u201d, dice Novas.<\/p>\n<p>Para el paleont\u00f3logo Sterling Nesbitt, de Virginia Tech (Instituto Polit\u00e9cnico y Universidad Estadual de Virginia), en Estados Unidos, otro estudioso de los primeros dinosaurios y de sus antecesores, no tiene mucho sentido discutir si los dinosaurios surgieron arriba o abajo del Ecuador. \u201cLos continentes actuales estaban unificados en Pangea cuando aparecieron\u201d, explica. Pangea era el nombre con el que se denomina a un antiguo supercontinente compuesto por la uni\u00f3n de dos grandes masas de tierra: Laurasia, que conten\u00eda a los territorios actuales de Am\u00e9rica del Norte, Europa y Asia, y Gondwana, que abarcaba la mayor parte de Am\u00e9rica del Sur, \u00c1frica, la Ant\u00e1rtida\u00a0 y Madagascar. Laurasia y Gondwana se separaron hace aproximadamente 200 millones de a\u00f1os, bastante despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de los primeros dinosaurios. El mes pasado, Nesbitt describi\u00f3, tambi\u00e9n en las p\u00e1ginas de <em>Nature<\/em>, a un posible ancestro de los dinosaurios, el <em>Teleocrater rhadinos<\/em>, un reptil con cuerpo de cocodrilo, cola y cuello excepcionalmente alargados y algunos huesos t\u00edpicos de dinosaurio. Esa especie habit\u00f3 la Tierra hace 245 millones de a\u00f1os en el actual territorio de Tanzania.<\/p>\n<div id=\"attachment_256042\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/040-43_dinos_255-5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-256042\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/040-43_dinos_255-5-300x274.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"274\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Felipe Alves Elias\/ O guia completo dos dinossauros do Brasil\u2002<\/span><\/a> &#8230; y <em>Staurikosaurus pricei<\/em><span class=\"media-credits\">Felipe Alves Elias\/ O guia completo dos dinossauros do Brasil\u2002<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Sin ADN<\/strong><br \/>\nPara confeccionar sus cladogramas, la paleontolog\u00eda no dispone de muestras de ADN de dinosaurio, una herramienta que actualmente emplean varios campos de la biolog\u00eda para efectuar estudios filogen\u00e9ticos. Por ende, los expertos en estos reptiles est\u00e1n obligados a basar sus trabajos solamente mediante el an\u00e1lisis de las particularidades anat\u00f3micas de los huesos y dientes fosilizados recuperados en sus excavaciones. En este caso, las muestras mejor preservadas aportan mayor informaci\u00f3n que los vestigios fragmentados. El grado de parentesco y la cercan\u00eda de las especies est\u00e1n determinados por el n\u00famero y la importancia evolutiva de los caracteres presentes en las muestras que se analizan. Por eso, a algunos caracteres se los considera basales, es decir, m\u00e1s antiguos y primordiales, dado que surgieron de un ancestro com\u00fan y perduraron en las especies de ese linaje. A otros se los interpreta como rasgos derivados, que no estaban presentes en el antepasado com\u00fan y aparecen m\u00e1s tarde en algunos miembros del linaje. \u201cUn paleont\u00f3logo trabaja con datos morfol\u00f3gicos y realiza comparaciones\u201d, explica Novas. \u201cEstamos buscando novedades evolutivas, rasgos anat\u00f3micos hasta entonces desconocidos\u201d.<\/p>\n<p>Uno de los grandes retos para los paleont\u00f3logos consiste en establecer si la identificaci\u00f3n de un rasgo evolutivo nuevo y com\u00fan a dos linajes distintos significa que ambos se encuentran emparentados, y un d\u00eda compartir\u00e1n un ancestro com\u00fan en alg\u00fan punto de su historia evolutiva, o bien, si ello marca que el surgimiento de esa estructura ocurri\u00f3 en forma independiente en cada caso. Las aves y los murci\u00e9lagos (mam\u00edfero placentario) poseen alas que les permiten volar. Pero se sabe que, en ambos grupos, las alas exhiben estructuras anat\u00f3micas diferentes y que aves y murci\u00e9lagos no comparten una misma historia evolutiva. Ese surgimiento de estructuras con funciones an\u00e1logas (volar), aunque en forma independiente, se denomina convergencia evolutiva. En el caso de los rasgos que aparecen en otro de los cuatro linajes basales de los dinosaurios, esa diferenciaci\u00f3n generalmente resulta problem\u00e1tica. \u201cEn ocasiones, tambi\u00e9n nos topamos con una disyuntiva: los huesos del cr\u00e1neo nos revelan una historia evolutiva y los de la cola, otra diferente\u201d, comenta el paleont\u00f3logo Alex Kellner, del Museo Nacional de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), experto en pterosaurios, reptiles alados extintos que surgieron poco antes de los dinosaurios.<\/p>\n<div id=\"attachment_256043\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/044_dino_255-6.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-256043\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/044_dino_255-6-300x165.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"165\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Mark Witton\/ Museo de Historia Natural de Londres <\/span><\/a> Hace alrededor de 240 millones de a\u00f1os, cuando vivi\u00f3 el predinosaurio <em>Teleocrater rhadinus<\/em>, los bloques terrestres del planeta estaban unidos en el supercontinente Pangea<span class=\"media-credits\">Mark Witton\/ Museo de Historia Natural de Londres <\/span><\/p><\/div>\n<p>Seg\u00fan Kellner, quien ocasionalmente tambi\u00e9n estudia dinosaurios, las nuevas propuestas de clasificaci\u00f3n taxon\u00f3micas deben estudiarse con cuidado y sortear el escrutinio de otros cient\u00edficos. El investigador recuerda la confusi\u00f3n causada recientemente por interpretaciones err\u00f3neas divulgadas por David Peters, un paleoartista gr\u00e1fico y paleont\u00f3logo <em>amateur<\/em> que administra sitios web y public\u00f3 libros y art\u00edculos sobre los pterosaurios. Adem\u00e1s de defender la idea jam\u00e1s comprobada de que hab\u00eda pterosaurios vampiros, que se alimentaban de sangre, Peters lleg\u00f3 a proponer en la d\u00e9cada pasada un \u00e1rbol geneal\u00f3gico para esos reptiles voladores que no prosper\u00f3. Los debates en torno al <em>paper <\/em>de la <em>Nature<\/em> sobre la nueva propuesta de clasificaci\u00f3n de los dinosaurios ocurren y seguir\u00e1n d\u00e1ndose a otro nivel. El art\u00edculo fue elaborado por paleont\u00f3logos pertenecientes a instituciones brit\u00e1nicas de renombre. \u201cSi no se detectaran errores en la manera en que los autores codificaron los rasgos anat\u00f3micos de los dinosaurios, la propuesta podr\u00eda quedar firme. Esas son las reglas del juego\u201d, opina Kellner. \u201cDe existir errores, la ciencia los corregir\u00e1\u201d.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<br \/>\n<\/strong>El origen y difusi\u00f3n de los dinosaurios en Gondwana (Neotri\u00e1sico \u2013 Eojur\u00e1sico) (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/85231\/a-origem-e-irradiacao-dos-dinossauros-no-gondwana-neotriassico-eojurassico\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 14\/03825-3<\/a>);\u00a0<strong>Investigador responsable<\/strong>\u00a0Max Langer (USP);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 1.959.890,17<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>BARON, M. G., NORMAN, D. B. y BARRETT, P. M. <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/nature\/journal\/v543\/n7646\/abs\/nature21700.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">A new hypothesis of dinosaur relationships and early dinosaur evolution<\/a>. <strong>Nature<\/strong>. 22 mar. 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"C\u00f3mo clasificar a los dinosaurios y dividir a los paleont\u00f3logos","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[300,306,324],"coauthors":[101],"class_list":["post-256037","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-evolucion","tag-genetica-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/256037","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=256037"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/256037\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=256037"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=256037"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=256037"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=256037"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}