{"id":256077,"date":"2018-05-09T15:11:22","date_gmt":"2018-05-09T18:11:22","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=256077\/"},"modified":"2018-05-09T15:16:36","modified_gmt":"2018-05-09T18:16:36","slug":"los-seres-de-la-noche-urbana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-seres-de-la-noche-urbana\/","title":{"rendered":"Los seres de la noche urbana"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_256078\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/060-062_morcego_255-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-256078\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/060-062_morcego_255-1-300x183.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"183\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span><\/a> En una expedici\u00f3n a un parque de la zona sur de la capital paulista, el veterinario Marcelo Nardi examina un <em>Artibeus planirostris<\/em>&#8230;<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las ciudades se han convertido en refugios relevantes para los murci\u00e9lagos. De las 178 especies de este grupo de mam\u00edferos encontradas en el pa\u00eds, hay 84 \u2012casi la mitad de ese total\u2012 que viven en centros urbanos, fundamentalmente en parques o fragmentos forestales, seg\u00fan indica un estudio realizado en la Universidad Federal de Para\u00edba (UFPB) y publicado en diciembre de 2016 en la revista <em>Urban Ecosystems<\/em>. Dicho trabajo, elaborado con base en el an\u00e1lisis de 111 art\u00edculos cient\u00edficos, registra la existencia de murci\u00e9lagos en 65 ciudades brasile\u00f1as.<\/p>\n<p>En el sur y en el sudeste de Brasil, la especie m\u00e1s com\u00fan es el <em>Artibeus lituratus<\/em>, un consumidor de frutos que posee rayas blancas en su cabeza, y que vive solo o en peque\u00f1as colonias en las copas de los \u00e1rboles o en s\u00f3tanos, gabinetes de aire acondicionado, garajes y tejados. Aparte de los frug\u00edvoros, existen especies que se nutren de insectos, y otras lo hacen del n\u00e9ctar de las flores. Los hemat\u00f3fagos, muy raros en los centros urbanos, se alimentan de sangre de vacas, caballos y aves, y si bien existen s\u00f3lo tres especies de \u00e9stos en el mundo, son los principales responsables de la imagen negativa de estos animales.<\/p>\n<p>Los investigadores de la UFPB se sorprendieron al encontrar una diversidad de especies tan alta en las \u00e1reas urbanas, pero tambi\u00e9n se inquietaron. \u201c\u201dDebemos analizar la salud de los murci\u00e9lagos que viven en las ciudades, pues ya hemos visto que el ambiente urbano puede perjudicar a otros mam\u00edferos silvestres, que est\u00e1n teniendo menos cr\u00edas y aliment\u00e1ndose mucho m\u00e1s que los de los bosques a causa de la basura\u201d, dice el bi\u00f3logo Pedro Estrela, docente de la UFPB y coordinador del grupo responsable de ese estudio. \u201cEn Jo\u00e3o Pessoa, capturamos murci\u00e9lagos con heridas o con alopecia \u2012falta de pelo\u2012, que son posibles indicadores de estr\u00e9s\u201d, asevera la bi\u00f3loga Hannah Nunes, integrante del equipo.<\/p>\n<p>Los estudios que se llevan a cabo en la capital del estado de Para\u00edba est\u00e1n indicando c\u00f3mo se puede vencer a los mayores enemigos de esos animales: el prejuicio y la falta de informaci\u00f3n. Si bien generalmente son inofensivos, los murci\u00e9lagos a menudo inspiran miedo y repugnancia entre la gente. Pese a que est\u00e1n protegidos por ley pues son animales silvestres, son hostilizados y en general eliminados por habitantes disconformes porque entran en sus salas de estar, sus ba\u00f1os o sus garajes. Capaces de asustar f\u00e1cilmente cuando salen al anochecer en bandadas de sus refugios \u2012hendijas existentes en edificios, troncos de \u00e1rboles, cielorrasos de casas\u2013, a los \u00fanicos mam\u00edferos voladores raramente se los valora por su papel ecol\u00f3gico, que beneficia a las personas, ya que son voraces consumidores de insectos, polinizan flores y dispersan semillas, y de este modo favorecen la multiplicaci\u00f3n de las plantas.<\/p>\n<div id=\"attachment_256079\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/060-062_morcego_255-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-256079\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/060-062_morcego_255-2-300x204.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"204\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span><\/a> &#8230;capturado por los bi\u00f3logos Marcus Azevedo y Adriana Ruckert para su identificaci\u00f3n y una extracci\u00f3n de sangre<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cEl acto de mostrar a los animales ayuda mucho a superar los prejuicios\u201d, sugiere Nunes. En 2014 y 2015, la investigadora sali\u00f3 en busca de murci\u00e9lagos en el \u00e1rea urbana de Jo\u00e3o Pessoa y captur\u00f3 3.427 ejemplares de 23 especies, fundamentalmente en los fragmentos forestales. Seg\u00fan la bi\u00f3loga, los habitantes que acompa\u00f1aban las capturas se sorprend\u00edan al tener a los murci\u00e9lagos cerca de ellos y ver que su pelaje es similar al de los perros.<\/p>\n<p>En el Gran S\u00e3o Paulo viven 43 especies ya identificadas \u2013las m\u00e1s comunes son las del g\u00e9nero <em>Artibeus<\/em>, presentes principalmente en los parques\u2013, de acuerdo con los estudios del Centro de Control de Zoonosis (CCZ) de la capital paulista junto a otras instituciones. Adriana Ruckert, bi\u00f3loga del CCZ, ha venido observando la adaptaci\u00f3n de los murci\u00e9lagos a los ambientes urbanos. Los ha hallado en lugares ruidosos tales como talleres de costura y f\u00e1bricas, pese a que tienen una audici\u00f3n sensible. \u201cLe tienen miedo a la luz, pero aprovechan los postes de alumbrado p\u00fablico para cazar insectos\u201d, dice la investigadora.<\/p>\n<p>El equipo del CCZ recibe en promedio tres pedidos de ayuda diarios de personas desesperadas ante un inesperado murci\u00e9lago que entr\u00f3 por la ventana, se escondi\u00f3 en la toalla del ba\u00f1o o se meti\u00f3 detr\u00e1s de un armario de la cocina. De acuerdo con el equipo del CCZ, hay mucha falta de informaci\u00f3n. \u201cUna persona nos trajo una golondrina que cre\u00eda que era un murci\u00e9lago\u201d, comenta Ruckert. \u201cCierta vez, una mujer llam\u00f3 para denunciar la existencia de un murci\u00e9lago inmenso, con alas negras y pico, posado en su ventana. Era un zopilote&#8230;\u201d<\/p>\n<p>La falta de informaci\u00f3n ha derivado en situaciones extremas de crueldad y compasi\u00f3n. M\u00e1s de una vez, el equipo de Ruckert ha recibido murci\u00e9lagos sin cabeza, porque ciertas personas creen que debe decapit\u00e1rselos, habida cuenta de los significados negativos que portan: su identificaci\u00f3n con figuras m\u00edticas de la literatura como los vampiros, por ejemplo. Y lo contrario tambi\u00e9n sucede. Una mujer llam\u00f3 para preguntar c\u00f3mo cuidar a un murci\u00e9lago al cual estaba intentando infructuosamente darle leche. En Cotia, en el Gran S\u00e3o Paulo, un <em>Myotis nigricans<\/em>, que es insect\u00edvoro, fue encontrado ca\u00eddo en el patio de una casa y unos ni\u00f1os quer\u00edan cuidarlo. El equipo del CCZ les solicit\u00f3 que entregasen el animal y recomend\u00f3 que los ni\u00f1os empezasen urgentemente a tomar el suero y que se les aplicase la vacuna contra el virus de la rabia, tras su detecci\u00f3n en el murci\u00e9lago. \u201cCuando se dejan capturar, los murci\u00e9lagos pueden tener rabia\u201d, dice la investigadora.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/murcielago.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-256081\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/murcielago-300x177.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"177\" \/><\/a>Por una convivencia pac\u00edfica<\/strong><br \/>\nDe los 400 murci\u00e9lagos recolectados en promedio anualmente en la capital paulista y examinados en el CCZ, entre tres y cuatro son portadores del virus de la rabia, el agente causal de enfermedades m\u00e1s com\u00fan, que es transmitido por estos animales. De las 84 especies del estudio nacional, 27 portaban al menos uno entre los 11 tipos de agentes causantes de enfermedades ya registrados, fundamentalmente el virus de la rabia (el 75% de los casos).<\/p>\n<p>El CCZ, adem\u00e1s de la rabia, investiga otras enfermedades relacionadas con los murci\u00e9lagos. En uno de los laboratorios, la bi\u00f3loga Adriana Menezes se encarga de los test realizados regularmente en busca del hongo <em>Histoplasma capsulatum<\/em> en las v\u00edsceras y en los excrementos de los murci\u00e9lagos. El <em>H. capsulatum<\/em> puede provocar infecciones graves en personas con las defensas org\u00e1nicas debilitadas (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2017\/03\/24\/el-ataque-silencioso-de-los-hongos\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 243<\/em><\/a>), pero las personas sanas tambi\u00e9n pueden padecer problemas, seg\u00fan la investigadora: \u201cLa gravedad de la infecci\u00f3n var\u00eda de acuerdo con la intensidad de la exposici\u00f3n al hongo y la demora en el diagn\u00f3stico\u201d.<\/p>\n<p>En diciembre de 2016, Adriana Menezes detect\u00f3 este hongo en muestras de materia fecal de murci\u00e9lagos del municipio de S\u00e3o Paulo mediante una t\u00e9cnica que implement\u00f3 en su laboratorio, la\u00a0reacci\u00f3n en cadena de la polimerasa en tiempo real. En enero, con la misma metodolog\u00eda, otro an\u00e1lisis dio positivo. Ahora, mediante este test, el resultado sale el mismo d\u00eda, cuando\u00a0 antes tardaba alrededor de 50 d\u00edas, pues deb\u00eda cultivarse el hongo para su posterior identificaci\u00f3n. Con base en ello, los bi\u00f3logos pueden alertar a los habitantes de las \u00e1reas de recolecci\u00f3n de materia fecal para limpiar los cielorrasos de las casas empleando mascarillas, para evitar la propagaci\u00f3n de ese hongo.<\/p>\n<p>Con sus colegas del CCZ, del Programa de Conservaci\u00f3n de Murci\u00e9lagos de Brasil (PCMBrasil) y voluntarios, Adriana Ruckert organiza desde hace tres a\u00f1os el D\u00eda del Murci\u00e9lago, el 1\u00ba de octubre, recreando cavernas, huecos de \u00e1rboles y tejados de viviendas. En el a\u00f1o 2016, esa actividad reuni\u00f3 a 300 ni\u00f1os y adultos en el Parque Ibirapuera. Y la investigadora tambi\u00e9n elabor\u00f3 el folleto intitulado <em>Dez motivos para gostar de morcegos <\/em>[Diez motivos para que te gusten los murci\u00e9lagos], que recuerda que esos animales comen centenas de insectos en pocos minutos. A su vez, los bi\u00f3logos del Instituto Butantan crearon la <em>Guia para conviv\u00eancia com morcegos <\/em>[Gu\u00eda para la convivencia con los murci\u00e9lagos], donde se ve que un murci\u00e9lago que entra por la ventana de una casa casi siempre est\u00e1 tan asustado como las personas que all\u00ed se encuentran (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/murcielago.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en el recuadro<\/em><\/a>), por ejemplo. El equipo del Butantan organiza encuentros con escuelas y caminatas por el monte del instituto, en el cual viven 11 especies identificadas de murci\u00e9lagos. \u201cLa observaci\u00f3n de los murci\u00e9lagos es una forma de conectarse con la naturaleza, al igual que es posible hacerlo con las aves, las mariposas, los tit\u00edes y otros animales que viven en las ciudades\u201d, dice la bi\u00f3loga Erika Hingst-Zaher, coordinadora del Observatorio de Aves del Butantan.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nEstudio de la prevalencia de <em>Histoplasma capsulatum<\/em> y <em>Sporothrix<\/em> spp. en muestras ambientales de \u00e1reas urbanas de la ciudad de S\u00e3o Paulo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/86424\/estudo-da-prevalencia-de-histoplasma-capsulatum-e-sporothrix-spp-em-amostras-ambientais-de-areas-urb\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 14\/06571-2<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Adriana Araujo Reis Menezes (CCZ-SP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 126.221,14<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nNUNES, H. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s11252-016-0632-3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Bats in urban areas of Brazil: Roosts, food resources and parasites in disturbed environments<\/a>. <strong>Urban Escosystems<\/strong>. 2016 (en prensa).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Casi la mitad de las especies de murci\u00e9lagos de Brasil viven en ciudades","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,278,293,335],"coauthors":[5968],"class_list":["post-256077","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-biologia-es","tag-ecologia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/256077","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=256077"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/256077\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=256077"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=256077"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=256077"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=256077"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}