{"id":256337,"date":"2018-05-14T15:25:17","date_gmt":"2018-05-14T18:25:17","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=256337\/"},"modified":"2018-06-25T19:14:01","modified_gmt":"2018-06-25T22:14:01","slug":"trasponer-fronteras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/trasponer-fronteras\/","title":{"rendered":"Trasponer fronteras"},"content":{"rendered":"<p>El virus del Zika lleg\u00f3 al nordeste brasile\u00f1o un a\u00f1o y medio antes de ser identificado como un enemigo p\u00fablico. Eso es lo que se informa en dos art\u00edculos redactados por grupos de investigadores distintos y publicados el d\u00eda 24 de mayo en la revista <em>Nature<\/em>. El virus se difundi\u00f3 velozmente, sacando partido de los mosquitos de la especie <em>Aedes aegypti<\/em> y de una poblaci\u00f3n humana cuyo sistema inmunol\u00f3gico no pose\u00eda anticuerpos contra el mismo, adem\u00e1s de camuflarse entre los s\u00edntomas del dengue y del chikungu\u00f1a. Los cient\u00edficos trabajaron en forma simult\u00e1nea, con diferentes recursos y con un objetivo com\u00fan: monitorear la evoluci\u00f3n del genoma viral, tanto para entender lo que ocurri\u00f3 como para prever brotes y mantener los m\u00e9todos de diagn\u00f3stico actualizados.<\/p>\n<p>Parte de los resultados surgen a partir del proyecto ZiBRA (An\u00e1lisis del Zika en Brasil en Tiempo Real). A bordo de un laboratorio m\u00f3vil y provisto con una tecnolog\u00eda de secuenciaci\u00f3n gen\u00e9tica que cabe en la palma de la mano, un grupo internacional estudia la trayectoria del virus del Zika desde que el mismo desembarc\u00f3 en Brasil y comenz\u00f3 a propagarse por Am\u00e9rica (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2016\/08\/10\/zika-el-virus-que-tomo-a-brasil-por-sorpresa\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 239<\/em><\/a>). La secuenciaci\u00f3n completa del genoma qued\u00f3 a disposici\u00f3n de otros grupos de investigaci\u00f3n, lo cual permiti\u00f3 ampliar el alcance del trabajo. \u201cLa combinaci\u00f3n de datos epidemiol\u00f3gicos y gen\u00e9ticos nos permiti\u00f3 advertir que el zika circul\u00f3 en forma inadvertida por todas las regiones de Am\u00e9rica durante al menos un a\u00f1o antes de que fuera identificado el virus, en mayo de 2015\u201d, dice el biom\u00e9dico portugu\u00e9s Nuno Faria, de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, primer autor del art\u00edculo que describe los resultados del monitoreo efectuado en 2016.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/zika-itinerario.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1500\" height=\"933\" class=\"alignnone size-full wp-image-256343\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/zika-itinerario.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/zika-itinerario.jpg 1500w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/zika-itinerario-700x435.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/zika-itinerario-120x75.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/zika-itinerario-250x156.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 1500px) 100vw, 1500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Seg\u00fan estima Faria, el virus se introdujo en el nordeste brasile\u00f1o en febrero de 2014. En aquel a\u00f1o, es probable que haya tenido lugar alguna transmisi\u00f3n por la regi\u00f3n, aunque no demasiado acentuada. \u201cEl gran brote epid\u00e9mico se produjo muy probablemente en 2015, en simult\u00e1neo con el del dengue. Desde el nordeste, el virus del Zika se habr\u00eda difundido hacia el sudeste de Brasil [inicialmente en R\u00edo de Janeiro] y tambi\u00e9n hacia el Caribe y otros pa\u00edses de Am\u00e9rica del Sur y Centroam\u00e9rica, llegando hasta la pen\u00ednsula de Florida\u201d, relata.<\/p>\n<p>Las conclusiones a las que se arrib\u00f3 en el marco del Proyecto ZiBRA se basan en el an\u00e1lisis de 254 genomas completos del pat\u00f3geno, 54 de los cuales fueron secuenciados para el estudio publicado en la revista <em>Nature<\/em>. La mayor parte de esos nuevos datos gen\u00e9ticos se obtuvieron gracias a un secuenciador port\u00e1til conocido por la sigla MinION, desarrollado por la empresa Oxford Nanopore Technologies, que pesa menos de 100 gramos. Los protocolos que permitieron el uso de esa tecnolog\u00eda para la secuenciaci\u00f3n del Zika fueron desarrollados en el \u00e1mbito del proyecto ZiBRA y constituyeron la base de un segundo art\u00edculo, que fue publicado el mismo d\u00eda en la revista <em>Nature Protocols<\/em>. La adaptaci\u00f3n de dicho m\u00e9todo para el virus circulante en Brasil se realiz\u00f3 en el Instituto de Medicina Tropical de S\u00e3o Paulo, en la Universidad de S\u00e3o Paulo (IMT-USP), bajo la coordinaci\u00f3n de la epidemi\u00f3loga Ester Sabino y en un trabajo conjunto con colaboradores de la Universidad de Birmingham, en el Reino Unido. \u201cNuestra pasante Ingra Claro testeaba las muestras seg\u00fan las instrucciones de Joshua [Quick, primer autor del art\u00edculo sobre dicho m\u00e9todo], para obtener una cantidad suficiente de ARN del virus\u201d, explica Sabino.<\/p>\n<p>Cuanto mayor es la cantidad de secuencias generadas, a\u00f1ade la investigadora, m\u00e1s f\u00e1cil se hace entender cu\u00e1ndo ingres\u00f3 el virus al pa\u00eds, c\u00f3mo se difundi\u00f3 por el continente y, principalmente, de qu\u00e9 manera est\u00e1 evolucionando. Este an\u00e1lisis es posible gracias a la t\u00e9cnica conocida como reloj molecular, que analiza la acumulaci\u00f3n de alteraciones en ciertos genes. Estas modificaciones se producen a una tasa relativamente constante y los genes funcionan como si fuesen cron\u00f3metros, indicando el tiempo de divergencia entre aislados virales.<\/p>\n<div id=\"attachment_256340\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft normal\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/050_zika03_256.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-256340\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/050_zika03_256-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ricardo Funari<\/span><\/a> Jaqueline Goes de Jesus, de la Fiocruz, y Nuno Faria utilizan el MinION durante un monitoreo en Jo\u00e3o Pessoa, en el estado brasile\u00f1o de Para\u00edba<span class=\"media-credits\">Ricardo Funari<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Un laboratorio en la calle<\/strong><br \/>\n\u201cLa idea del proyecto surgi\u00f3 en 2016, cuando parte del grupo public\u00f3 en la revista <em>Science<\/em> los primeros hallazgos epidemiol\u00f3gicos y gen\u00e9ticos del virus del Zika en Am\u00e9rica. Hab\u00edamos secuenciado siete aislados virales, pero la cantidad de muestras resultaba insuficiente para disponer de una noci\u00f3n amplia de la diversidad del virus en el continente\u201d, informa el genetista Luiz Carlos Alc\u00e2ntara, de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz) en el estado brasile\u00f1o de Bah\u00eda.<\/p>\n<p>El proyecto ZiBRA fue aprobado en el marco de un llamado a la presentaci\u00f3n de propuestas emitido en forma conjunta por las agencias de fomento brit\u00e1nicas Medical Research Council, Newton Fund y Wellcome Trust. Investigadores de diversas instituciones (Fiocruz, Instituto Evandro Chagas, Ministerio de Salud, USP y las universidades de Birmingham y Oxford) se sumaron a esos esfuerzos.<\/p>\n<p>Un laboratorio montado en un autob\u00fas visit\u00f3, a lo largo de 2016, los Laboratorios Centrales de Salud P\u00fablica (Lacen) de los estados de Rio Grande do Norte, de Para\u00edba, de Pernambuco y de Alagoas. Adem\u00e1s de Alc\u00e2ntara, Faria y Sabino tambi\u00e9n fueron coordinadores de la iniciativa los investigadores Nicholas Loman, de la Universidad de Birmingham, Oliver Pybus, de la Universidad de Oxford y Marcio Nunes, del Instituto Evandro Chagas, del estado de Par\u00e1. \u201cEn cada Lacen analizamos entre 300 y 400 muestras de sangre de pacientes con sospecha de portar el virus del Zika, totalizando 1.330 an\u00e1lisis. Hac\u00edamos el diagn\u00f3stico en tiempo real y, cuando el mismo daba positivo, se secuenciaba el material gen\u00e9tico del virus\u201d, relata Alc\u00e2ntara.<\/p>\n<p>Con ayuda de los laboratorios fijos en la Fiocruz de Bah\u00eda, en Salvador, y en el IMT, en S\u00e3o Paulo, el grupo tambi\u00e9n evalu\u00f3 muestras provenientes de la regi\u00f3n sudeste y del estado brasile\u00f1o de Tocantins. En Estados Unidos, otros colaboradores secuenciaron los genomas de cuatro aislados virales de M\u00e9xico y cinco de Colombia. \u201cEsos an\u00e1lisis revelaron que los virus detectados hasta 2016 en las diversas regiones brasile\u00f1as y en sus vecinos latinoamericanos a\u00fan no presentaban una gran diversidad\u201d, dice Alc\u00e2ntara.<\/p>\n<p>De acuerdo con el investigador, el virus originario de \u00c1frica lleg\u00f3 al continente asi\u00e1tico poco antes de 2007, cuando provoc\u00f3 la primera epidemia en Micronesia. M\u00e1s tarde se registraron nuevos brotes en Filipinas (2012) y en la Polinesia Francesa (2013 y 2014). Luego lleg\u00f3 a Brasil, donde se registr\u00f3 la mayor cantidad de casos hasta ahora (en el mes de diciembre de 2016 eran m\u00e1s de 200 mil). \u201cDesde que sali\u00f3 del continente africano, el virus mut\u00f3 bastante. Probablemente, dentro de siete o diez a\u00f1os su diversidad en Am\u00e9rica ser\u00e1 bastante mayor. Necesitamos realizar un control gen\u00f3mico para estar preparados en caso de surgir un nuevo brote\u201d, recomienda Alc\u00e2ntara.<\/p>\n<div id=\"attachment_256339\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright vertical\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/050_zika02_256.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-256339\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/050_zika02_256.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/050_zika02_256.jpg 467w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/050_zika02_256-120x180.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/050_zika02_256-250x375.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ricardo Funari<\/span><\/a> En Natal (Rio Grande do Norte), Marta Giovanetti, de la Fiocruz, prepara la secuenciaci\u00f3n&#8230;<span class=\"media-credits\">Ricardo Funari<\/span><\/p><\/div>\n<p>Adem\u00e1s de ayudar a los Lacen en el diagn\u00f3stico de cientos de casos sospechosos, los investigadores del ZiBRA capacitan a equipos para efectuar un control gen\u00f3mico a partir del MinION. Ahora ha empezado una nueva etapa del proyecto en la cual, m\u00e1s all\u00e1 del Zika, ser\u00e1n monitoreados los virus del dengue, del chikungu\u00f1a y de la fiebre amarilla. \u201cEn Manaos montaremos un laboratorio fijo para analizar muestras de los Lacen de los estados de Amap\u00e1, Acre, Amazonas, Roraima y Rond\u00f4nia. En octubre, iremos con un laboratorio m\u00f3vil a la regi\u00f3n centro-oeste y, en marzo de 2018, continuaremos hacia el sudeste\u201d, anticipa Alc\u00e2ntara.<\/p>\n<p><strong>Monitoreo en el laboratorio<\/strong><br \/>\nEl seguimiento en tiempo real tambi\u00e9n es el objetivo de otro grupo de trabajo internacional, si bien los an\u00e1lisis gen\u00e9ticos se realizan en laboratorios fijos. Parte de los procedimientos fueron los mismos, utilizando en aparatos m\u00e1s potentes los protocolos desarrollados para el MinION. \u201cFueron enfoques complementarios\u201d, analiza la genetista Bronwyn MacInnis, del Instituto Broad, en Estados Unidos. El trabajo coordinado por ella, en colaboraci\u00f3n con su colega Pardis Sabeti, implic\u00f3 la secuenciaci\u00f3n de 110 genomas del virus del Zika recolectados en 10 pa\u00edses. Las conclusiones similares obtenidas por distintos caminos por los dos equipos refuerzan las interpretaciones y convalidan nuevas t\u00e9cnicas de secuenciaci\u00f3n, abriendo nuevas posibilidades de seguimiento de epidemias.<\/p>\n<p>Una dificultad que constituy\u00f3 un reto para ambos grupos fue la baja carga viral (viremia) que se revel\u00f3 como algo t\u00edpico de la infecci\u00f3n por el virus del Zika. \u201cCuando el paciente busca ayuda, la infecci\u00f3n ya est\u00e1 aminorando\u201d, explica MacInnis. En su experiencia anterior, durante el brote de \u00e9bola en \u00c1frica, en 2015, ella detect\u00f3 entre mil y 10 mil veces m\u00e1s copias virales en las muestras extra\u00eddas de los enfermos. Pese a esa diferencia, el entrenamiento con el virus del \u00c9bola constituy\u00f3 el primer paso para que ella y sus colaboradores pudiesen profundizar en el estudio de la epidemia de zika sin siquiera tomarse un respiro. \u201cAquella fue la primera vez que se llev\u00f3 a cabo un monitoreo gen\u00e9tico en tiempo real de una epidemia\u201d, relata. Hasta entonces, era necesario recabar las muestras de los pacientes y cultivarlas en laboratorio para obtener una cantidad suficiente del virus. El problema reside en que no todo lo que se encuentra en la muestra prolifera en cultivo y durante ese proceso se pierde mucho de su diversidad. Lo novedoso fue lograr efectuar los an\u00e1lisis gen\u00e9ticos directamente con la sangre extra\u00edda de los pacientes, vali\u00e9ndose de t\u00e9cnicas para \u201cpescar\u201d el material gen\u00e9tico (ARN, en el caso del Zika) de la muestra.<\/p>\n<p>Ante la emergencia de la epidemia en Brasil y en otros pa\u00edses de Am\u00e9rica del Sur y del Caribe, MacInnis busc\u00f3 colaboradores aqu\u00ed para sumar conocimientos. Junto a Fernando Bozza, Thiago Souza y Patricia Bozza, de la Fiocruz de R\u00edo de Janeiro, estableci\u00f3 lo que califica como una beneficiosa colaboraci\u00f3n. \u201cEllos aportaron la comprensi\u00f3n al respecto de c\u00f3mo estaba evolucionando la enfermedad y de qu\u00e9 manera interactuaba con los virus causantes del dengue y la chikungu\u00f1a\u201d, relata.<\/p>\n<div id=\"attachment_256341\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft normal\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/050_zika04_256.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-256341\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/050_zika04_256-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ricardo Funari<\/span><\/a> &#8230;y mosquitos capturados en la ciudad son examinados<span class=\"media-credits\">Ricardo Funari<\/span><\/p><\/div>\n<p>El grupo carioca ya contaba con un conocimiento epidemiol\u00f3gico del dengue, trabajando con hospitales y realizando un control sistem\u00e1tico de la dolencia. \u201cEl Zika nos dio mucho trabajo al principio, a causa de su escasa viremia\u201d, recuerda Fernando Bozza. Una vez obtenido un test r\u00e1pido para el diagn\u00f3stico, su grupo empez\u00f3 a recabar muestras y a buscar perfeccionar el \u00e9xito de la extracci\u00f3n del ARN, lo cual implica acrecentar la rigurosidad con la que se extrae y se almacena el material.<\/p>\n<p>Para Bozza, la demora en la identificaci\u00f3n del virus del Zika luego de su aparici\u00f3n en Brasil resalta la importancia del monitoreo gen\u00e9tico de enfermedades relevantes ya conocidas en otros continentes. \u201cCuando identificamos el problema, ya hab\u00eda una epidemia en curso\u201d. El conocimiento de la evoluci\u00f3n del virus y contar con las t\u00e9cnicas para su control les permite a los cient\u00edficos el desarrollo de estrategias para detectar enfermedades con mayor celeridad.<\/p>\n<p>Los datos gen\u00e9ticos indican que en Puerto Rico, Honduras y Colombia, y en el \u00e1rea que incluye al Caribe y a Estados Unidos, tambi\u00e9n pasaron meses entre el ingreso del virus y la detecci\u00f3n de los primeros casos. Su circulaci\u00f3n en forma discreta le permiti\u00f3 al virus del Zika llegar a Estados Unidos a partir del Caribe, seg\u00fan muestra un cuarto art\u00edculo publicado en la revista <em>Nature<\/em> ese mismo d\u00eda. Con todo, en aquel pa\u00eds, tan s\u00f3lo el estado de Florida re\u00fane las condiciones adecuadas para la subsistencia del <em>Aedes aegypti<\/em> durante todo el a\u00f1o, permitiendo la difusi\u00f3n del virus. Por eso la enfermedad qued\u00f3 circunscrita a ese estado, sobre todo a la regi\u00f3n de Miami, destino de una gran cantidad de turistas de otros pa\u00edses. \u201cEl virus se introdujo muchas veces, no se trat\u00f3 de un evento aislado\u201d, asegura MacInnis, coautora del trabajo. \u201cLa percepci\u00f3n de c\u00f3mo ocurri\u00f3 eso es importante para coordinar nuestros esfuerzos para controlar al vector y proteger las rutas de entrada\u201d.<\/p>\n<p>Ella sabe que, si bien en Florida rige una etapa de tregua antes del comienzo del verano, sobrevendr\u00e1n otras epidemias. Por ahora, el virus del Zika a\u00fan guarda una dosis de misterio y su circulaci\u00f3n en Brasil durante el \u00faltimo verano fue menor de lo que se esperaba. \u201cContinuaremos monitoreando para tratar de entender c\u00f3mo avanza el virus\u201d, afirma Sabino, cuyo grupo ha realizado un seguimiento de muestras de sangre donadas en cuatro grandes hemocentros de la ciudad de S\u00e3o Paulo. \u201cEstamos aprendiendo la forma de crear grupos de investigaci\u00f3n capaces de brindar respuestas r\u00e1pidas ante una emergencia\u201d. Con el aprendizaje que permite el control gen\u00e9tico y las redes de colaboraci\u00f3n establecidas, disminuyen los riesgos de que los investigadores sean tomados por sorpresa. Las publicaciones concomitantes destacan que ese trabajo conjunto, que re\u00fane a expertos de diversas \u00e1reas, resulta esencial para hacerles frente a las epidemias. Por eso los dos grupos trabajando simult\u00e1neamente \u2013y a sabiendas de ello\u2013 no se cerraron. \u201cA lo largo del proceso nos mantuvimos en contacto, comparando los resultados\u201d, comenta MacInnis.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<br \/>\n<\/strong>Caracterizaci\u00f3n del virus del dengue mediante el an\u00e1lisis del genoma completo viral en muestras de donantes y receptores de sangre en los estados de Pernambuco y R\u00edo de Janeiro (n\u00ba 12\/03417-7); <strong>Modalidad<\/strong> Beca de Doctorado; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Ester Cerdeira Sabino (USP); <strong>Becario<\/strong> Antonio Charlys da Costa; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 145.246,14<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nFARIA, N. R.<em> et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/nature\/journal\/v546\/n7658\/full\/nature22401.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Establishment and cryptic transmission of Zika virus in Brazil and the Americas<\/a>. <strong>Nature<\/strong>. 24 may. 2017.<br \/>\nGRUBAUGH, N. D. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/nature\/journal\/v546\/n7658\/full\/nature22400.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Genomic epidemiology reveals multiple introductions of Zika virus into the United States<\/a>. <strong>Nature<\/strong>. 24 may. 2017.<br \/>\nMETSKY, H. C.<em> et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/nature\/journal\/v546\/n7658\/full\/nature22402.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Zika virus evolution and spread in the Americas<\/a>. <strong>Nature<\/strong>. 24 may. 2017.<br \/>\nQUICK, J. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/nprot\/journal\/v12\/n6\/full\/nprot.2017.066.html?WT.feed_name=subjects_microbiology\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Multiplex PCR method for MinION and Illumina sequencing of Zika and other virus genomes directly from clinical samples<\/a>. <strong>Nature Protocols<\/strong>. v. 12, n. 6, p. 1261-76. 24 may. 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"An\u00e1lisis en tiempo real revelan la trayectoria del virus del Zika en Am\u00e9rica","protected":false},"author":419,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[298,306,311,329],"coauthors":[735,1601],"class_list":["post-256337","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-epidemiologia-es","tag-genetica-es","tag-inmunologia","tag-salud-publica","keywords-virologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/256337","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/419"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=256337"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/256337\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=256337"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=256337"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=256337"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=256337"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}