{"id":257531,"date":"2018-06-01T16:42:25","date_gmt":"2018-06-01T19:42:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistapesquisa.fapesp.br\/?p=257531"},"modified":"2018-06-29T15:42:53","modified_gmt":"2018-06-29T18:42:53","slug":"maria-ligia-coelho-prado-temas-abiertos-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/maria-ligia-coelho-prado-temas-abiertos-en-america-latina\/","title":{"rendered":"Maria Ligia Coelho Prado: Temas abiertos en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2517\" height=\"3364\" class=\"alignright size-full wp-image-257821\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-1.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-1.jpg 2517w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-1-250x334.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-1-700x936.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-1-120x160.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2517px) 100vw, 2517px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/a>Maria Ligia Coelho Prado ya era madre de tres hijos cuando decidi\u00f3, con 27 a\u00f1os de edad, estudiar historia en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Supuestamente tard\u00eda, esa elecci\u00f3n se revelar\u00eda como m\u00e1s que acertada: m\u00e1s all\u00e1 del \u201camor a primera vista\u201d por la disciplina, la misma le granje\u00f3 el ejercicio del magisterio, oficio en el cual se destacar\u00eda como pocos de sus pares. Coelho Prado dio clases en escuelas secundarias p\u00fablicas y privadas. En la d\u00e9cada de 1980, recorri\u00f3 el estado de S\u00e3o Paulo impartiendo clases de historia de Am\u00e9rica dirigidas a docentes de ense\u00f1anza media. En cuanto a la educaci\u00f3n superior, antes de ser contratada por la propia Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas (FFLCH) de la USP, comenz\u00f3 su carrera como profesora de historia contempor\u00e1nea de futuros arquitectos.<\/p>\n<p>Entre las grandes tem\u00e1ticas que se propuso debatir en las aulas figuraban la esclavitud, el capitalismo e interpretaciones sobre el desarrollo de Am\u00e9rica Latina. Adem\u00e1s de la bibliograf\u00eda convencional, era afecta a presentarles a sus alumnos contratos laborales, declaraciones de obreros y plataformas de partidos pol\u00edticos. Hizo caso omiso de las fronteras y, atendiendo a invitaciones de instituciones estadounidenses, entre 1987 y 1995 dict\u00f3 ocho cursos en Estados Unidos: tres de grado y cinco de posgrado, en universidades tales como Brown, Stanford y de Nueva York.<\/p>\n<p>Maria Ligia Coelho Prado form\u00f3 a generaciones de profesionales, tanto en carreras de grado como en el posgrado, y trab\u00f3 grandes amistades. Una de ellas fue con su colega, tambi\u00e9n historiadora, Maria Helena Capelato. \u201cDefendimos nuestras tesinas de maestr\u00eda el mismo d\u00eda, ante el mismo tribunal, una despu\u00e9s de la otra\u201d, relata. M\u00e1s tarde lanzaron un libro en coautor\u00eda, <em>O bravo matutino<\/em> (editorial Alfa Omega, 1980), con los resultados de la investigaci\u00f3n sobre el peri\u00f3dico <em>O Estado de S.Paulo<\/em>. Entre los libros que public\u00f3, de uno de ellos, el paradid\u00e1ctico <em>A forma\u00e7\u00e3o das na\u00e7\u00f5es latino-americanas <\/em>(editorial Atual, 1985), se imprimieron 23 ediciones y vendi\u00f3 m\u00e1s de 70 mil ejemplares. Actualmente est\u00e1 preparando un nuevo libro con art\u00edculos ya publicados y textos in\u00e9ditos, entre los cuales figura uno sobre los significados de la pena de muerte aplicada a las mujeres que la Corona Espa\u00f1ola consideraba traidoras, durante las guerras de la independencia, y otro sobre el debate al respecto del rol del Estado, de la Iglesia y de la familia en la educaci\u00f3n p\u00fablica en la Colombia del final del siglo XIX.<\/p>\n<p>Fundadora de la Asociaci\u00f3n Nacional de Investigadores y Docentes de Historia de las Am\u00e9ricas (ANPHLAC, por sus siglas en portugu\u00e9s), que presidi\u00f3 entre 1998 y 2000, Coelho Prado habl\u00f3 con <em>Pesquisa FAPESP<\/em> sobre Am\u00e9rica Latina, su identidad, el papel del discurso hist\u00f3rico y la funci\u00f3n del conocimiento.<br \/>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Edad<br \/>\n<\/strong>76 a\u00f1os<br \/>\n<strong>Especialidad<\/strong><br \/>\nHistoria de Am\u00e9rica Latina<br \/>\n<strong>Estudios<\/strong><br \/>\nGraduada en historia (1971), maestr\u00eda (1974) y doctorado (1982) en historia social por la USP<br \/>\n<strong>Instituci\u00f3n<\/strong><br \/>\nUSP<br \/>\n<strong>Producci\u00f3n cient\u00edfica<\/strong><br \/>\n15 libros, de los cuales cinco en coautor\u00eda; dirigi\u00f3 19 alumnos de maestr\u00eda, 32 de doctorado y realiz\u00f3 6 supervisiones de posdoctorado<\/div><\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 su inter\u00e9s por Am\u00e9rica Latina como objeto de investigaci\u00f3n?<\/strong><br \/>\nCuando estudiaba en la carrera de historia hab\u00eda dos materias sobre Am\u00e9rica: Historia de la Am\u00e9rica Colonial e Historia de la Am\u00e9rica Independiente. Me gradu\u00e9 en 1971, pero jam\u00e1s estudi\u00e9 Am\u00e9rica independiente, porque nunca pasamos del per\u00edodo del caudillismo. Nos quedamos all\u00e1 atr\u00e1s. Como alumna nunca estudi\u00e9 nada sobre Am\u00e9rica Latina despu\u00e9s de 1850. Nada. En 1975, cuando entr\u00e9 en la universidad como docente, en un concurso para historia de Am\u00e9rica, ten\u00eda que dar clases de historia de la Am\u00e9rica independiente. Mi intenci\u00f3n era cambiar m\u00e1s adelante, porque yo investigaba la historia de Brasil. Soy autodidacta en cuanto a historia de Am\u00e9rica Latina, comenc\u00e9 sin tener ninguna referencia. Empec\u00e9 a estudiarla y qued\u00e9 fascinada.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 fue lo que le caus\u00f3 tal fascinaci\u00f3n?<\/strong><br \/>\nPuedo dar un ejemplo: la historia de M\u00e9xico, del mundo ind\u00edgena y de c\u00f3mo se form\u00f3 el Estado mexicano. No tenemos noci\u00f3n de lo que fueron las comunidades abor\u00edgenes en M\u00e9xico, y despu\u00e9s en Per\u00fa, Bolivia, Guatemala. Lo que fueron las reformas liberales en M\u00e9xico, y m\u00e1s tarde en toda Hispanoam\u00e9rica, que es el intento de destrucci\u00f3n de la comunidad ind\u00edgena. El mundo cultural, la cuesti\u00f3n de la lengua, del arte, el lugar de la Iglesia Cat\u00f3lica. Y las disputas entre el mundo laico y el mundo religioso.<\/p>\n<p><strong>Su profundizaci\u00f3n, en distintos aspectos de la historia, \u00bfsiempre es inherente a Am\u00e9rica Latina?<\/strong><br \/>\nSiempre. Yo conozco la historia de algunos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, no la de todos porque eso es imposible. Conozco mejor la historia de M\u00e9xico, de Argentina y de Chile. Cuando comenc\u00e9 a estudiar, en plena dictadura, Cuba era un tema prohibido, un tab\u00fa. Entonces no se estudiaba. Am\u00e9rica Latina era un sitio de dictaduras. Como estaba encuadrada pol\u00edticamente a la izquierda, ya comenc\u00e9 posicion\u00e1ndome en contra de la dictadura. Eso contribuy\u00f3 a fomentar cierto encantamiento que siento por la regi\u00f3n. Algo que me apasion\u00f3 desde los primeros instantes fueron los acercamientos hist\u00f3ricos entre la Am\u00e9rica portuguesa y la Am\u00e9rica espa\u00f1ola, entre ellos, las perspectivas de pensar al conocimiento, la religi\u00f3n y el arte a la par de las particulares relaciones sociales que se forman en ese espacio con marcada poblaci\u00f3n ind\u00edgena y africana.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1ndo surge la noci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina? \u00bfCu\u00e1ndo pasa a denominarse as\u00ed a la regi\u00f3n?<\/strong><br \/>\nA ese asunto lo considero muy interesante porque la gente emplea el t\u00e9rmino sin reparar en sus significados. Se trata de una denominaci\u00f3n que fue construida en el siglo XIX, seg\u00fan parece, por los franceses. Existe un amplio debate al respecto. El economista Michel Chevalier [1806-1879] fue el primero que concibi\u00f3 esa diferenciaci\u00f3n, que era habitual en el siglo XIX, entre latinos y anglosajones. Y como los franceses ten\u00edan intereses en Am\u00e9rica, fuertes intereses en M\u00e9xico, se instal\u00f3 la idea de que esa parte de Am\u00e9rica, que no era anglosajona, constitu\u00eda una porci\u00f3n latina que acercaba toda la regi\u00f3n a Francia. En los textos, por ejemplo, de <em>Revue des deux Mondes<\/em> [una revista francesa que circulaba en el siglo XIX], se afirma muy claramente que Francia era el principal pa\u00eds latino del mundo y, por lo tanto, esta parte de Am\u00e9rica se identificaba con los franceses. Entonces esta es una de las versiones, un t\u00e9rmino acu\u00f1ado en el exterior, con intenciones for\u00e1neas, un t\u00e9rmino impuesto, por decirlo de alg\u00fan modo.<\/p>\n<p><strong>Pero existe otro enfoque, el de aqu\u00e9llos que entienden que el t\u00e9rmino, en realidad, surgi\u00f3 en la propia Am\u00e9rica Latina.<\/strong><br \/>\nEn efecto, hay todo un debate en torno al escritor colombiano Torres Caicedo [1830-1889], quien escribi\u00f3 un poema en el que habla de una Am\u00e9rica Latina. Pero el punto principal de esa disputa es un problema siempre presente. Esto es, si la expresi\u00f3n fue creada afuera, por Europa, por el imperialismo y termin\u00f3 imponi\u00e9ndonoslo a nosotros, o bien, si naci\u00f3 en la propia Am\u00e9rica Ib\u00e9rica como un modo de pensar en una Latinoam\u00e9rica unida, en donde hab\u00eda cierta aproximaci\u00f3n entre la parte espa\u00f1ola y, de alguna manera, la parte portuguesa, que afrontar\u00edan las vicisitudes en conjunto. O sea, el propio apelativo ya introduce un problema.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo concibe usted el asunto de la identidad latinoamericana?<\/strong><br \/>\nVoy a permitirme una digresi\u00f3n para llegar ah\u00ed, a su punto. Si tomamos en cuenta los textos de los letrados \u2013que pueden ser intelectuales o pol\u00edticos\u2013, como es el caso de los de Sim\u00f3n Bol\u00edvar [1783-1830], por ejemplo, \u00e9l se pregunta en la famosa <em>Carta de Jamaica<\/em>, que data de 1815: \u201c\u00bfQui\u00e9nes somos nosotros? No somos americanos y tampoco europeos\u201d. Esa b\u00fasqueda de una afirmaci\u00f3n tiene una fuerte presencia en los textos y luego en muchas manifestaciones que ocurrir\u00e1n durante el siglo XIX. Digo esto para destacar que la cuesti\u00f3n de la identidad es algo que nos acompa\u00f1a desde la \u00e9poca de la independencia. Si estudiamos las fuentes desde aquel entonces, hay documentos y actividades que muestran una preocupaci\u00f3n por la aproximaci\u00f3n entre las diversas partes de la Am\u00e9rica colonizada por los espa\u00f1oles y, posteriormente, ya en el siglo XX, con Brasil.<\/p>\n<div id=\"attachment_257532\" style=\"max-width: 835px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/www.revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-257532 size-full\" src=\"http:\/\/www.revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-2.jpg\" alt=\"\" width=\"825\" height=\"1215\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-2.jpg 825w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-2-250x368.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-2-700x1031.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-2-120x177.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 825px) 100vw, 825px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo personal<\/span><\/a> Junto a Maria Helena Capelato (<em>a la izq.<\/em>) en 1980, durante el lanzamiento de <em>O bravo matutino<\/em>, escrito por ambas<span class=\"media-credits\">Archivo personal<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Por lo tanto, siempre fue algo relacional<\/strong><br \/>\nAs\u00ed es, y mucho. Tenemos los textos del intelectual y pol\u00edtico chileno Francisco Bilbao [1823-1865] de los a\u00f1os 1850, donde describe una Am\u00e9rica en peligro, considerando lo que m\u00e1s tarde ser\u00e1 denominado Am\u00e9rica Latina, contraponi\u00e9ndose a Estados Unidos. El problema de la identidad no es algo creado por los historiadores o los antrop\u00f3logos. No es algo artificial, seg\u00fan mi manera de interpretarlo. No obstante, tal como ya lo he escrito, el trabajo con identidades es algo que debe ser asegurado por el esp\u00edritu cr\u00edtico, puesto que las identidades derriban las contradicciones. Las identidades armonizan.<\/p>\n<p><strong>Casi que pasteurizan&#8230;<\/strong><br \/>\nExacto. Todas las mujeres son iguales, todos los negros son iguales, todos los indios son iguales, usando la terminolog\u00eda habitual del siglo XIX, y las contradicciones, las tensiones, los conflictos, son camuflados. La identidad, que permea los sentimientos, es una construcci\u00f3n intelectual, pero se introduce en los corazones, impacta en la vida, en las elecciones, y hace que las diferencias y los conflictos sean dejados de lado. Hay que disponer de un gran esp\u00edritu cr\u00edtico para trabajar con el tema. La identidad tambi\u00e9n supone al otro, y el otro es el enemigo. Hay que elegir. En el caso de los latinoamericanos, la construcci\u00f3n del enemigo, ya en el siglo XIX, pasa por Estados Unidos. Hay una fecha clave, que es 1898, cuando Estados Unidos interviene en la guerra de independencia de Cuba junto a los cubanos, es decir, contra los espa\u00f1oles, y transforman a Cuba en un protectorado.<\/p>\n<p><strong>Usted escribi\u00f3 que a partir de la independencia de sus pa\u00edses, las aristocracias latinoamericanas aspiraban a consolidar su dominaci\u00f3n sobre la sociedad, bas\u00e1ndose en una identidad homog\u00e9nea que les asegurase la hegemon\u00eda pol\u00edtica. \u00bfPodr\u00eda decirse que en cierta medida ellas no fueron tan exitosas en Am\u00e9rica Latina?<\/strong><br \/>\n\u00c9sa es una pregunta que suelen hacerme y es muy dif\u00edcil de responder. El siglo XIX resulta maravilloso para estudiarlo porque los intelectuales, los pol\u00edticos plantearon las preguntas esenciales con las cuales a\u00fan seguimos trabajando. \u00bfQu\u00e9 es naci\u00f3n, qu\u00e9 es civilizaci\u00f3n, qu\u00e9 es lo leg\u00edtimo, qu\u00e9 es el Estado? Y las respondieron estableciendo modelos de aquello que deber\u00eda ser la \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d. La asociaci\u00f3n establecida entre raza y cultura fue un elemento central en la dominaci\u00f3n simb\u00f3lica practicada por las elites, propiciando la discriminaci\u00f3n y los prejuicios. Pese a ser artificial e inveros\u00edmil, ese discurso tuvo un gran poder de persuasi\u00f3n en las sociedades latinoamericanas hasta nuestros d\u00edas. El discurso blanco y civilizado insist\u00eda en imponer su visi\u00f3n sobre toda la sociedad, tratando de marcar la distancia que lo separaba del otro, \u201cel b\u00e1rbaro\u201d. Con todo, nunca fue posible controlar o anular a \u201clos de abajo\u201d. Abor\u00edgenes, esclavos, mestizos y mujeres marcan su presencia en la pol\u00edtica, el arte, la literatura y resisten la dominaci\u00f3n impuesta por los blancos. En fin, creo que las burgues\u00edas fueron exitosas, no as\u00ed su proyecto de dominaci\u00f3n. No obstante, se hace necesario reafirmar la importancia de la presencia de los subalternos que desempe\u00f1an un rol pol\u00edtico protag\u00f3nico sin haber sido, en muchas ocasiones, reconocidos por la historiograf\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEn la historia reciente de Am\u00e9rica Latina hubo un momento en que los pa\u00edses que la integran estuvieron m\u00e1s cerca, incluso como objeto de estudio?<\/strong><br \/>\nAs\u00ed es, durante las dictaduras recientes, m\u00e1s cerca a causa de las circunstancias pol\u00edticas de una lucha arm\u00f3nica por la democracia. Hubo una aproximaci\u00f3n, un inter\u00e9s, un conocimiento mayor. El advenimiento de la democracia acab\u00f3 distanci\u00e1ndonos. Brasil le dio nuevamente la espalda a Am\u00e9rica Latina y, otra vez, se ubic\u00f3 como un pa\u00eds diferente. Queda claro que, en la historia pol\u00edtica y diplom\u00e1tica brasile\u00f1a, Brasil siempre quiso ser el pa\u00eds hegem\u00f3nico de Am\u00e9rica del Sur. Eso cobra repercusi\u00f3n en el lugar de Am\u00e9rica Latina y en la importancia de la misma en el marco de los estudios hist\u00f3ricos. Al ignorarla, perdimos esa perspectiva de abrir ventanas hacia una comprensi\u00f3n del propio Brasil. Cuando hacemos un seguimiento y estudiamos la historia de esos pa\u00edses logramos comprender muchos de los temas de la historia brasile\u00f1a. Los historiadores se encuentran muy habituados a cerrarse dentro de las interpretaciones de las historiograf\u00edas nacionales, todav\u00eda signadas por las construcciones elaboradas en el siglo XIX.<\/p>\n<p><strong>Usted se ocup\u00f3 de este tema en su libro <\/strong><strong>Am\u00e9rica Latina no s\u00e9culo XIX: Tramas, telas e textos (Editorial Edusp, 1999).<\/strong><br \/>\nEn primer lugar, reafirmo la importancia de pensar a Brasil como parte de Am\u00e9rica Latina. Trascender las fronteras le ofrece al historiador posibilidades incitantes de plantear nuevos problemas y ampliar los di\u00e1logos historiogr\u00e1ficos. Como se sabe, en el siglo XIX, luego de las independencias, se organizan los Estados nacionales y se construyen las identidades nacionales. Desde mi perspectiva, la cuesti\u00f3n nacional se impon\u00eda y penetraba en la variada producci\u00f3n pol\u00edtica, historiogr\u00e1fica y art\u00edstica de la \u00e9poca; pol\u00edticos, publicistas, historiadores, mujeres y varones letrados y artistas, en los m\u00e1s diversos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, se dedicaron a pensar la cuesti\u00f3n nacional. M\u00e1s all\u00e1 de los problemas econ\u00f3micos, de las disputas pol\u00edticas, de las convulsiones sociales, de las guerras civiles, que movilizaron las energ\u00edas de las sociedades, se produjeron apasionados debates sobre la construcci\u00f3n de la Naci\u00f3n y de las identidades.<\/p>\n<blockquote><p>Las mujeres tambi\u00e9n participaron en las guerras, sobre todo en el caso de la Am\u00e9rica espa\u00f1ola<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Eso tambi\u00e9n remite al concepto de transculturaci\u00f3n del soci\u00f3logo cubano Fernando Ortiz. \u00bfPodr\u00eda reflexionar un poco acerca de \u00e9l?<\/strong><br \/>\nEn su libro <em>Contrapunto cubano del tabaco y del az\u00facar<\/em>, publicado en 1940, Ortiz [1881-1969], al pensar la cultura cubana, acaba por acu\u00f1ar ese concepto de transculturaci\u00f3n, del que luego se apropiaron muchos cr\u00edticos literarios, antrop\u00f3logos e historiadores. El concepto carga con una idea, con la cual yo coincido, que es muy importante para pensar Am\u00e9rica Latina. Durante mucho tiempo se afirm\u00f3 que la cultura europea nos fue impuesta, impuesta a los pueblos que habitaban aqu\u00ed antes de la llegada de los europeos, y despu\u00e9s, a aquellos que viv\u00edan en las colonias. La cultura europea habr\u00eda sido transpuesta e impuesta aqu\u00ed. Lo que qued\u00f3 habr\u00eda sido solamente la aceptaci\u00f3n. El resultado de dicha aceptaci\u00f3n ser\u00eda la copia. Ortiz dice que no se puede pensar \u2013y \u00e9l se refiere a Cuba\u2013 en una simple imposici\u00f3n de afuera hacia dentro, incluso en una sociedad estructurada en torno de la esclavitud. A su juicio, aqu\u00ed y all\u00e1 se gener\u00f3 una cultura muy particular y los europeos no fueron inmunes al medio en que viv\u00edan, incluyendo la cultura africana. Se trata de una v\u00eda de doble mano. Hay lo que se denomina una cuesti\u00f3n de poder y Europa fue el vencedor en cuanto a la lengua, la religi\u00f3n, pero debe lograr comprenderse a estas relaciones que se dan a todos los niveles, tal como \u00e9l dice, desde lo econ\u00f3mico hasta lo sexual. Aquello que se estudia de aquel ambiente societario es una transculturaci\u00f3n, sufre mutaciones y es repensado nuevamente. Desde mi punto de vista eso es algo que sigue teniendo sentido.<\/p>\n<p><strong>\u00bfDesde su perspectiva, el discurso hist\u00f3rico podr\u00eda circunscribirse a una mera funci\u00f3n de conocimiento? \u00bfO el mismo tendr\u00eda una funci\u00f3n social?<\/strong><br \/>\nSi me hubieran preguntado eso en 1975 hubiera dicho que el discurso hist\u00f3rico no se reduce a una funci\u00f3n de conocimiento y que posee una funci\u00f3n social, interviniendo en la realidad donde ser\u00eda m\u00e1s o menos \u00fatil para las facciones en disputa. La comprensi\u00f3n del pasado otorgaba condiciones para el conocimiento del presente y trazar un pron\u00f3stico del futuro. La historia desempe\u00f1aba, en efecto, un rol destacado en la confrontaci\u00f3n ideol\u00f3gica, y tanto historiadores como acad\u00e9micos deber\u00edan comprender que su trabajo no estaba aislado de su responsabilidad pol\u00edtica. En la actualidad, los debates son de otro orden. Tomemos el asunto de la \u201cEscuela sin Partido\u201d, la cual parte, sin duda, del concepto de que el discurso hist\u00f3rico tiene una funci\u00f3n social. Ese grupo, declaradamente de derecha, ataca a la izquierda porque \u00e9sta estar\u00eda instrumentalizando el saber con fines ideol\u00f3gicos y pol\u00edticos, sosteniendo, por lo tanto, que el conocimiento no es neutro. En cambio, contradictoriamente, se presenta como algo inmune a la pol\u00edtica y se enarbola como guardi\u00e1n\u00a0 de la \u00fanica \u201cverdad\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPueden notarse cambios en la historiograf\u00eda que aludan a esa funci\u00f3n social del conocimiento?<\/strong><br \/>\nEspecialmente durante la dictadura [1964-1985], pens\u00e1bamos que el conocimiento ser\u00eda emancipador, que traer\u00eda la democracia, propiciar\u00eda la instauraci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s justa. Si pensamos en una funci\u00f3n social es porque el conocimiento y las ideas producen acci\u00f3n. Las propuestas pol\u00edticas que van a efectivizarse se basan en ideas y, en este sentido, el conocimiento de la historia resulta fundamental. Analicemos, por ejemplo, el lugar que el ind\u00edgena ocupaba en la sociedad. Los antrop\u00f3logos e historiadores trabajaron para revelar el modo en que los abor\u00edgenes fueron explotados, oprimidos, humillados. Lo mismo se hizo con los esclavos africanos en Brasil. La historiograf\u00eda brasile\u00f1a, al igual que la cubana, trabaj\u00f3 mucho para desplazarse hacia el lado opuesto al enfoque establecido. Otra cosa que sugiere su pregunta es la idea de que, en el caso de la historia, finalmente se va a revelar la verdad. Los historiadores se encuentran divididos al reflexionar sobre el asunto de la verdad. \u00bfQu\u00e9 es la verdad? A m\u00ed me gusta usar como ejemplo algo alejado de nuestra realidad: la Revoluci\u00f3n Francesa. Aqu\u00e9llos que escribieron sobre ella, sus contempor\u00e1neos y las primeras generaciones posteriores. \u00bfC\u00f3mo es posible escribir al respecto de la Revoluci\u00f3n Francesa [1789-1799] sin tomar partido? \u00bfCu\u00e1l es la noci\u00f3n que un arist\u00f3crata, pensemos, por ejemplo, en Alexis de Tocqueville [1805-1859], posee sobre ella? \u00bfY en el caso de un hombre de izquierda, en el marco del espectro pol\u00edtico franc\u00e9s del siglo XIX? Existen algunos hechos concretos e indiscutibles: el rey y la reina fueron guillotinados. Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo interpretamos nosotros esos actos? \u00c9sa es la cuesti\u00f3n. Podemos reducirla a declarar: \u201cAhora yo voy a contar\u00a0 la verdad al respecto de la Revoluci\u00f3n Francesa\u201d. \u00bfCu\u00e1l verdad? Eso quiere decir que estamos interpretando, analizando documentos. Se requiere de una formaci\u00f3n te\u00f3rica para comprender cu\u00e1l es la funci\u00f3n, cu\u00e1l es el \u00e1mbito de aquel documento y lo que el mismo expresa.<\/p>\n<div id=\"attachment_257533\" style=\"max-width: 1350px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/www.revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-257533 size-full\" src=\"http:\/\/www.revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-3.jpg\" alt=\"\" width=\"1340\" height=\"902\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-3.jpg 1340w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-3-250x168.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-3-700x471.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/026-031_Entrevista-ML\u00edgia_257-3-120x81.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1340px) 100vw, 1340px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo personal<\/span><\/a> Exalumnos de Coelho Prado (<em>en el centro, en azul<\/em>): Jos\u00e9 Luis Beired (Unesp), S\u00edlvia Miskulin (UMC), Luiz Felipe Moreira (UEM), K\u00e1tia Gerab Baggio (UFMG) y Stella Maris Vilardaga (USP)<span class=\"media-credits\">Archivo personal<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>\u00bfLa historia no ense\u00f1a? \u00bfO es la humanidad la que no aprende?<\/strong><br \/>\nHe pensado bastante al respecto. No es que sea una obsesionada por la Revoluci\u00f3n Francesa, pero voy a tomarla como ejemplo nuevamente. La Revoluci\u00f3n Francesa determin\u00f3 que la tortura no debe ser una pr\u00e1ctica legal, que el ser humano no puede ser violado. No lo hizo exactamente en esos t\u00e9rminos, pero se hizo por primera vez esa afirmaci\u00f3n. Antes, la tortura estaba considerada absolutamente legal y leg\u00edtima. \u00c9ste es un hito muy importante en la historia reciente de la humanidad del mundo occidental al menos. Lo que no significa, como bien sabemos, que la tortura haya sido proscrita.<\/p>\n<p><strong>Todav\u00eda es poco conocido el rol de la mujer en las luchas por la independencia, por ejemplo, un tema relevante en sus estudios. \u00bfPodr\u00eda referirse un poco sobre sus hallazgos?<\/strong><br \/>\nA las mujeres la historiograf\u00eda las estudia, siempre en t\u00e9rminos de los siglos XIX y XX, como entes inexistentes desde el punto de vista de su actividad pol\u00edtica. Hay muchos trabajos importantes sobre la valoraci\u00f3n de ese lugar de la mujer como pensadora, escritora y periodista. Pero lo que me atrajo fue reflexionar sobre la participaci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres en el siglo XIX. De manera general, la historiograf\u00eda comienza a apuntar la presencia de las mujeres en la pol\u00edtica a partir del tema del sufragio, cuando ellas empiezan a luchar por su derecho al voto. No obstante, aunque en peque\u00f1a cantidad, ellas tuvieron participaci\u00f3n pol\u00edtica en la historia de Brasil y de Am\u00e9rica Latina en el siglo XIX. Part\u00ed de esta idea: \u00bfpor qu\u00e9 Maria Quit\u00e9ria [1792-1853], que viv\u00eda en el sert\u00f3n de Bah\u00eda, se visti\u00f3 de var\u00f3n, quiso ser soldado y luchar por la Independencia de Brasil contra las fuerzas portuguesas del general Madeira? La historia de Maria Quit\u00e9ria es \u00e9sta: ella oy\u00f3 en la casa de su padre a un emisario que estaba buscando voluntarios para la guerra. Como mi cabeza siempre est\u00e1 atravesando fronteras pens\u00e9 en la Am\u00e9rica espa\u00f1ola, Ah\u00ed fue cuando luego de investigar bastante, leer muchas biograf\u00edas y uno que otro peri\u00f3dico de la \u00e9poca, descubr\u00ed que las mujeres participaron en la guerra, sobre todo en el caso de la Am\u00e9rica espa\u00f1ola, porque aqu\u00ed en Brasil fue todo muy r\u00e1pido. En la Am\u00e9rica espa\u00f1ola, durante los 10 o 12 a\u00f1os que duraron las guerras, las mujeres participaron de maneras muy diversas.<\/p>\n<p><strong>Incluso tomando las armas.<\/strong><br \/>\nEn efecto, ellas tomaron las armas, se vistieron como soldados y muchas de ellas fueron las denominadas \u201cmensajeras\u201d, es decir, aqu\u00e9llas que se infiltraban y ocupaban un cargo, corr\u00edan riesgos. Para m\u00ed, el punto es que ellas se interesaron en participar, no fueron ajenas. Incluso cuando se piensa en los varones, es preciso recordar que las guerras por la independencia le pertenecen a una minor\u00eda. Tan s\u00f3lo un peque\u00f1o porcentaje de la poblaci\u00f3n participa, Est\u00e1n aqupellos que creen en la causa, toman las armas y van a luchar para ganar o perder, corren un riesgo. Hay mujeres que fueron capturadas, juzgadas y condenadas. Un caso ejemplar es el de la colombiana Policarpa Salavarrieta [1795-1817], fusilada en la plaza de Santa Fe, en Bogot\u00e1. Ella y siete varones, entre los cuales se hallaba su novio. La muerte de Salavarrieta fue un hito que cobr\u00f3 gran repercusi\u00f3n. Existen cuadros de artistas an\u00f3nimos retrat\u00e1ndola en el cadalso. Se escribieron poemas en su honor, obras de teatro. Como ella, tambi\u00e9n fueron condenadas a muerte otras mujeres, o a castigos p\u00fablicos, tal como raparles la cabellera, obligarlas a andar desnudas por la ciudad. Hay muchas historias, pero eso es absolutamente despreciado, ignorado. Sin embargo, es un hecho: en Latinoam\u00e9rica la mujer y la pol\u00edtica marcharon juntas durante el siglo XIX.<\/p>\n<p><strong>En sus textos, usted tambi\u00e9n plantea importantes reflexiones sobre las utop\u00edas.<\/strong><br \/>\nNo cabe duda de que, para m\u00ed generaci\u00f3n, que vivi\u00f3 bajo la dictadura, exist\u00eda una utop\u00eda socialista en el horizonte, algo que nos daba esperanza y fortaleza para afrontar lo cotidiano. M\u00e1s tarde, en los a\u00f1os 1980, se hizo muy fuerte la perspectiva de la importancia fundamental de la democracia, que tambi\u00e9n surgi\u00f3 como una utop\u00eda en Am\u00e9rica Latina. Actualmente vivimos un momento muy dif\u00edcil, de grandes conflictos, confrontaciones ideol\u00f3gicas, de posturas pol\u00edticas muchas veces tomadas de prisa, sin reflexionar demasiado en los significados que poseen. Para m\u00ed, el problema m\u00e1s contundente es la falta de una utop\u00eda. En las instancias de extrema dificultad y desesperanza, mi generaci\u00f3n imaginaba que en el horizonte hab\u00eda algo mejor, el futuro nos ofrecer\u00eda de alguna manera una sociedad m\u00e1s justa, la democracia, menos opresi\u00f3n. Eso hac\u00eda que simult\u00e1neamente soport\u00e1semos aquel per\u00edodo dif\u00edcil y nos solidariz\u00e1ramos. Hoy el mundo parece ser tan c\u00ednico&#8230; El consumismo gan\u00f3 un espacio enorme. La idea de los grandes principios que signaron muchos de los derroteros de pol\u00edticos e intelectuales, trabajadores del siglo XX, parecen haberse perdido. Todo es muy pragm\u00e1tico, inmediato. A m\u00ed me parece que eso es algo perturbador y peligroso. Es necesario contar con un proyecto de futuro para poder soportar el cotidiano pol\u00edtico. Necesitamos tener un horizonte. En la actualidad, el gran paraguas que parece unificar a la gente es la ecolog\u00eda, pensar las cuestiones ambientales, la conservaci\u00f3n de la naturaleza. Eso es algo que conmueve y convoca incluso a aqu\u00e9llos con ideolog\u00edas pol\u00edticas dis\u00edmiles, de izquierda o de derecha. Pero no observo una utop\u00eda que nos diga \u201ctendremos un mundo con menos pobreza, con mayor igualdad\u201d, algo que nos aliment\u00f3 en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles del pasado. No es que sea esc\u00e9ptica al imaginar que las cosas no van a cambiar. Creo que cambiar\u00e1n, pero muy lentamente.<\/p>\n<p><strong>Usted dice que la dimensi\u00f3n de la esperanza como br\u00fajula fue la elecci\u00f3n de su generaci\u00f3n. \u00bfHacia d\u00f3nde apunta su br\u00fajula en la actualidad?<\/strong><br \/>\nHasta el comienzo de los a\u00f1os 1990 yo ten\u00eda muchas certezas, porque soy parte de una generaci\u00f3n que ostentaba certezas en cuanto al futuro, particularmente de Brasil, de Am\u00e9rica Latina. Al inicio de los a\u00f1os 2000 \u2013para bien, creo\u2013 perd\u00ed esas certezas, aunque mantengo el mismo \u00e1nimo y entusiasmo en el porvenir. Anhelo otear el horizonte e intentar divisar bosquejos aunque sea mal hilvanados de utop\u00edas. Es necesaria una reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre el presente para entender que aquello que se vive no es \u201cnatural\u201d, sino el resultado de las acciones y contradicciones de los individuos a lo largo de la historia. Y finalmente recordar que se debe tener paciencia, puesto que sabemos que las ideas dan fruto a largo plazo, que no coinciden con\u00a0 los tiempos de actividades de los pol\u00edticos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La historiadora habla sobre identidades, guerras de independencia e interpretaciones acerca del desarrollo de la regi\u00f3n","protected":false},"author":522,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[295,310],"coauthors":[1319],"class_list":["post-257531","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevista-es","tag-educacion","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/257531","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/522"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=257531"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/257531\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=257531"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=257531"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=257531"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=257531"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}