{"id":257641,"date":"2018-06-01T17:07:44","date_gmt":"2018-06-01T20:07:44","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=257641"},"modified":"2018-08-29T14:05:26","modified_gmt":"2018-08-29T17:05:26","slug":"los-efectos-perdurables-de-la-inmigracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-efectos-perdurables-de-la-inmigracion\/","title":{"rendered":"Los efectos perdurables de la inmigraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Hijo de un boliviano que siendo adolescente se fue a R\u00edo de Janeiro hace m\u00e1s de 60 a\u00f1os y se recibi\u00f3 de m\u00e9dico, el economista Leonardo Monasterio investiga si los actuales descendientes de los inmigrantes europeos y japoneses que llegaron a Brasil durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX usufruct\u00faan a\u00fan hoy en d\u00eda las ventajas econ\u00f3micas y educativas asociadas a sus ancestros. De acuerdo con un estudio publicado por Monasterio el 5 de mayo en la revista cient\u00edfica <em>PLOS ONE<\/em>, los trabajadores brasile\u00f1os con contratos formales que tienen al menos un apellido japon\u00e9s, italiano, alem\u00e1n o del Este Europeo ganan significativamente m\u00e1s y tienen un nivel de escolaridad ligeramente mayor que los portadores de nombres de familias ib\u00e9ricas, originarios de Portugal o de Espa\u00f1a. Esta disparidad se vuelve a\u00fan mayor si la comparaci\u00f3n incluye a las ganancias y los a\u00f1os formales de estudio de los trabajadores negros, pardos y descendientes de abor\u00edgenes, que representan alrededor del 55% de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>El sueldo promedio y la escolaridad de los individuos con apellidos nipones fueron los m\u00e1s elevados de la muestra, que determin\u00f3 la ancestralidad de los trabajadores con empleos formales en Brasil con base en el an\u00e1lisis de sus apellidos. De acuerdo con el art\u00edculo, los trabajadores de origen japon\u00e9s ganan en promedio 73 reales por hora, m\u00e1s del doble que los portadores de apellidos ib\u00e9ricos y casi tres veces m\u00e1s que los negros y mulatos. Los descendientes de asi\u00e1ticos frecuentaron la escuela, en promedio, durante 13,6 a\u00f1os, alrededor de tres a\u00f1os m\u00e1s que negros y pardos. Luego se ubicaron, y tanto en el apartado econ\u00f3mico como en el educativo, siempre en este orden, los descendientes de italianos, de alemanes y de europeos orientales (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/inmigraci\u00f3n.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">v\u00e9ase el recuadro<\/a><\/em>). \u201cNo podemos saber a\u00fan cu\u00e1l es la causa de la desigualdad. En esa \u00e9poca, los inmigrantes estaban m\u00e1s alfabetizados que los brasile\u00f1os, y una parte de ellos recibieron subsidios\u201d, explica Monasterio, del Instituto de Investigaci\u00f3n Econ\u00f3mica Aplicada (Ipea) y docente del posgrado en econom\u00eda de la Universidad Cat\u00f3lica de Brasilia (UCB). \u201cPero la discriminaci\u00f3n hist\u00f3rica y contempor\u00e1nea o incluso las diferencias culturales tambi\u00e9n pueden explicar el plus salarial concedido a los no ib\u00e9ricos.\u201d<\/p>\n<p>Para realizar el estudio, el economista tuvo acceso a la edici\u00f3n de 2013 del Registro Anual de Informaci\u00f3n Social (Rais). Se trata de un conjunto de datos socioecon\u00f3micos que los empleadores le suministran al Ministerio del Trabajo. Ese a\u00f1o, el Rais conten\u00eda informaci\u00f3n sobre 46,8 millones de brasile\u00f1os con edades entre 23 y 60 a\u00f1os que trabajaban al menos 40 horas semanales. Las ganancias de los muy ricos, que no viven de sueldos, y de los m\u00e1s pobres, que no tienen ocupaciones registradas, no constan en el estudio realizado por el ministerio. \u201cEl Rais suministra una buena idea de c\u00f3mo son los salarios de las capas medias de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a\u201d, explica Monasterio.<\/p>\n<p>Con la ayuda de m\u00e9todos autom\u00e1ticos que se valen de algoritmos para discriminar el origen de los apellidos, el investigador encontr\u00f3 poco m\u00e1s de medio mill\u00f3n de diferentes nombres de familias en la enorme base de datos. Sin embargo, los cinco nombres de familias m\u00e1s comunes (Silva, Santos, Oliveira, Souza y Pereira) eran usados como segundo o \u00faltimo apellido por 14 millones de trabajadores, casi una tercera parte de los registrados en el Rais (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/inmigraci\u00f3n-rais.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">v\u00e9ase el recuadro<\/a><\/em>). Cuando un individuo ten\u00eda m\u00e1s de un apellido, s\u00f3lo el \u00faltimo de \u00e9stos se tuvo en cuenta en los an\u00e1lisis referentes a escolaridad e ingresos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>La constataci\u00f3n de que los actuales descendientes de los inmigrantes japoneses, italianos, alemanes y del Este Europeo ganan m\u00e1s que los blancos de origen ib\u00e9rico y mucho m\u00e1s que los negros, mulatos e ind\u00edgenas era esperable. La misma constituye un reflejo de una desigualdad socioecon\u00f3mica que perdura desde hace d\u00e9cadas en el pa\u00eds. Entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, la llegada a Brasil de inmigrantes europeos y tambi\u00e9n provenientes de Jap\u00f3n form\u00f3 parte de una pol\u00edtica de Estado que apunt\u00f3 a sustituir la antigua mano de obra negra y esclava, que hab\u00eda sido libertada hac\u00eda poco tiempo, por trabajadores blancos.<\/p>\n<p>\u201cLos inmigrantes, y despu\u00e9s sus descendientes fueron los primeros en tener acceso a los empleos formales en Brasil, as\u00ed como a la educaci\u00f3n\u201d, comenta la soci\u00f3loga Rosana Baeninger, del N\u00facleo de Estudios de Poblaci\u00f3n (Nepo) de la Universidad de Campinas (Unicamp), estudiosa del proceso inmigratorio en S\u00e3o Paulo. \u201cTambi\u00e9n pose\u00edan habilidades que fueron importantes para el desarrollo de las ciudades y difund\u00edan la idea de que se dedicaban al trabajo\u201d. En resumen, las mejores oportunidades se les ofrecieron hist\u00f3ricamente a los contingentes de origen europeo (o nip\u00f3n) de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a, mientras que los descendientes de los esclavos libertos y de los pueblos originarios quedaron relegados a un plano secundario.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/inmigraci\u00f3n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1300\" height=\"857\" class=\"size-full wp-image-257643 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/inmigraci\u00f3n.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/inmigraci\u00f3n.jpg 1300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/inmigraci\u00f3n-250x165.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/inmigraci\u00f3n-700x461.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/inmigraci\u00f3n-120x79.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1300px) 100vw, 1300px\" \/><\/a>Ib\u00e9ricos, pero no tanto<br \/>\n<\/strong>La determinaci\u00f3n de la ancestralidad de un individuo parece ser una tarea sencilla, siempre y cuando se tenga acceso a su apellido. Pero existen obst\u00e1culos y limitaciones que deben solucionarse. En el caso del trabajo del economista del Ipea, el primero de ellos era de \u00edndole cuantitativa. No es factible clasificar manualmente a medio mill\u00f3n de distintos apellidos recurriendo s\u00f3lo a fuentes hist\u00f3ricas. Pero existen programas de computadoras que lo hacen en forma autom\u00e1tica. De este modo, Monasterio separ\u00f3 los nombres de familias en cinco categor\u00edas: japoneses, italianos, alemanes, del Este Europeo e ib\u00e9ricos, que respondieron por la mayor parte del flujo migratorio de 3,2 millones de extranjeros que ingresaron en Brasil en el viraje del siglo XIX al siglo XX.<\/p>\n<p>En los cuatro primeros casos, la asociaci\u00f3n casi siempre es directa e inmediata. Una persona con apellido nip\u00f3n es descendiente de japoneses que probablemente llegaron a Brasil hace alrededor de 100 a\u00f1os, el principal momento hist\u00f3rico de la entrada de inmigrantes en el pa\u00eds. La estrategia funciona en la mayor\u00eda de los casos, pero no es perfecta. Un apellido teut\u00f3n puede indicar en rigor la existencia de un descendiente de alemanes, pero tambi\u00e9n de austr\u00edacos o suizos de lengua germana. Los apellidos de pueblos cuya inmigraci\u00f3n a Brasil fue menos significativa que la de los europeos (tal el caso de los \u00e1rabes) terminan quedando clasificados en forma imperfecta.<\/p>\n<p>El mayor desaf\u00edo del estudio consisti\u00f3 en asociar los apellidos ib\u00e9ricos al flujo migratorio de portugueses o espa\u00f1oles a Brasil. Los algoritmos que emple\u00f3 Monasterio no diferencian a los apellidos de origen portugu\u00e9s de los oriundos de Espa\u00f1a, pues tienen una graf\u00eda muy parecida. La salida consisti\u00f3 en adoptar la clasificaci\u00f3n paraguas de apellido ib\u00e9rico. Pero los problemas no terminaron all\u00ed. Aparte de abarcar a individuos blancos que realmente descienden de inmigrantes portugueses y espa\u00f1oles, esta clasificaci\u00f3n tambi\u00e9n incluye a negros, pardos e ind\u00edgenas cuyas familias se vieron probablemente obligadas a adoptar un apellido ib\u00e9rico en el pasado. Por ende, en Brasil, el hecho de tener un apellido t\u00edpicamente lusitano como Silva u Oliveira no necesariamente implica ser hijo, nieto o bisnieto de portugueses. Para separar a los due\u00f1os de apellidos ib\u00e9ricos que son blancos y descienden de europeos de los que son negros y pardos, cuyos ancestros africanos fueron tra\u00eddos a la fuerza y esclavizados en Brasil, el economista debi\u00f3 agregar el criterio del color o la raza al Rais. \u201cEn esos casos, para determinar la ancestralidad, tuvimos que crear un \u00edndice h\u00edbrido, que ten\u00eda en cuenta el apellido y tambi\u00e9n el color autodeclarado\u201d, aclara el economista.<\/p>\n<div class=\"box\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/inmigraci\u00f3n-rais.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"1032\" class=\"alignright size-full wp-image-257642\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/inmigraci\u00f3n-rais.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/inmigraci\u00f3n-rais.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/inmigraci\u00f3n-rais-250x369.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/inmigraci\u00f3n-rais-120x177.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><strong>El peso de los apellidos<\/strong><\/p>\n<p>Los 46,8 millones de trabajadores registrados en el Rais tienen 531.009 apellidos distintos. En ese contingente, que equivale casi a una cuarta parte de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a, la inmensa mayor\u00eda posee nombres de familia oriundos de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica: el \u00faltimo o el segundo apellido del 88,1% de los registrados es de origen portugu\u00e9s o espa\u00f1ol. Hay 6 millones de Silva, 3,5 millones de Santos y 1,9 millones de Oliveira, por ejemplo. Luego aparecen los apellidos italianos (el 7,2% de los empleados), alemanes (el 3,2%), europeos del este (el 0,8%) y japoneses (un 0,7%). Como Brasil no recibe grandes flujos migratorios desde hace m\u00e1s de un siglo, la presencia actual de apellidos de otros pa\u00edses es modesta. Pero \u00e9ste no es un est\u00e1ndar universal. En Espa\u00f1a, en la lista de los 500 apellidos m\u00e1s comunes actualmente, aparecen un apellido indio (Singh) y uno chino (Chen).<\/p>\n<p>La mayor concentraci\u00f3n de apellidos no ib\u00e9ricos se ubica en la franja territorial que empieza en el centro-norte de Rio Grande do Sul, pasa por Santa Catarina y termina en el centro-sur del estado de Paran\u00e1, seg\u00fan el estudio de Leonardo Monasterio. La presencia de un gran contingente de trabajadores con nombres de familias de origen italiano, alem\u00e1n, del Este Europeo y japon\u00e9s en una regi\u00f3n o un pa\u00eds parece producir efectos positivos sobre todos los empleados de ese lugar, seg\u00fan resultados preliminares de un trabajo que est\u00e1n realizando Monasterio y su colega Philipp Ehrl, economista de la UCB. \u201cUn aumento del 10% en el porcentaje de trabajadores brasile\u00f1os con ancestralidad no ib\u00e9rica, estimada de acuerdo con el apellido, genera un incremento del 2,2% en los sueldos de todos\u201d, estima Monasterio. Este efecto ser\u00eda m\u00e1s perceptible en ciudades que son \u00e9tnicamente m\u00e1s diversas y funcionan como un polo de atracci\u00f3n de trabajadores con nuevas habilidades. Los economistas est\u00e1n ahora trabajando con datos del Rais sobre Rio Grande do Sul para poner a prueba esta tesis.<\/div>\n<p><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nMONASTERIO, L. <a href=\"http:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0176890\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Surnames and ancestry in Brazil<\/a>. <strong>PLOS One<\/strong>. 8 may. 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El origen de los apellidos puede constituir un indicador de escolaridad y salario","protected":false},"author":13,"featured_media":257844,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[294,330],"coauthors":[101],"class_list":["post-257641","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-economia-es","tag-sociologia-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/257641","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=257641"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/257641\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/257844"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=257641"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=257641"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=257641"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=257641"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}