{"id":262363,"date":"2018-09-04T18:41:53","date_gmt":"2018-09-04T21:41:53","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=262363"},"modified":"2018-09-05T13:49:34","modified_gmt":"2018-09-05T16:49:34","slug":"modos-de-liberacion-y-supervivencia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/modos-de-liberacion-y-supervivencia-2\/","title":{"rendered":"Modos de liberaci\u00f3n y supervivencia"},"content":{"rendered":"<p>Negarse a trabajar, contestarles a sus amos y provocarles peque\u00f1as p\u00e9rdidas. Estas actitudes se convirtieron en estratagemas de las mujeres negras esclavizadas para devaluar sus propios precios. Val\u00eda incluso pedirles protecci\u00f3n a familias enemigas de los amos a los que serv\u00edan para conseguir la manumisi\u00f3n. La Abolici\u00f3n s\u00f3lo se concret\u00f3 en Brasil en 1888, pero despu\u00e9s de que se estableci\u00f3 la Ley de Vientres Libres, en 1871, los esclavos pasaron a tener el derecho a comprar su libertad. Juntar dinero a tal fin exig\u00eda sacrificios agregados a la esclavitud, tales como trabajar durante los raros francos, adem\u00e1s de negociar la parte de la remuneraci\u00f3n que se destinar\u00eda a sus propietarios. Al valerse de esta estrategia, las mujeres ten\u00edan m\u00e1s \u00e9xito que los varones, fundamentalmente debido a la demanda de servicios dom\u00e9sticos. Una vez libres, deb\u00edan vencer otros obst\u00e1culos tan dif\u00edciles como los anteriores: conseguir trabajo para sobrevivir, cuidar solas a sus hijos e insertarse en la sociedad local.<\/p>\n<p>En estudios que inici\u00f3 en su maestr\u00eda y prosigui\u00f3 durante un posdoctorado en la Universidad de Nueva York, Estados Unidos, la historiadora L\u00facia Helena Oliveira Silva, docente de la Facultad de Ciencias y Letras de la Universidade Estadual Paulista (FCL-Unesp), en su campus de la ciudad de Assis, analiz\u00f3 de qu\u00e9 manera las esclavas africanas y afrobrasile\u00f1as buscaban su libertad mediante el uso de medios jur\u00eddicos. \u201cA partir de un estudio que comprendi\u00f3 157 acciones que tramitaron en el foro de Campinas, detect\u00e9 que m\u00e1s de la mitad de los expedientes para la compra de la manumisi\u00f3n correspond\u00edan a mujeres\u201d, dice la investigadora, quien es vicecoordinadora del N\u00facleo Negro de Investigaci\u00f3n y Extensi\u00f3n (Nupe-Unesp).<\/p>\n<p>Los esclavos que deseasen comprar su libertad solicitaban una audiencia ante el juez local a los efectos de estipular el valor que deber\u00edan pagar. Deb\u00edan ser representados por un hombre libre, ya que ante la ley no eran personas sino propiedad ajena. Seg\u00fan Oliveira Silva, para obtener el dinero determinado para la manumisi\u00f3n, las esclavas trabajaban lavando ropa y como ayas, amas de leche, bordadoras y planchadoras, aparte de vender alimentos en la calle que ellas mismas preparaban o cultivaban en peque\u00f1as huertas. El mercado dom\u00e9stico ofrec\u00eda m\u00e1s oportunidades a las cautivas que a los esclavos.<\/p>\n<p>Para lograr la libertad m\u00e1s r\u00e1pidamente, ellas adoptaban actitudes tendientes a bajar sus propios precios, como la de emprender fugas constantes, seg\u00fan relata la investigadora. \u00c9se fue el caso, por ejemplo, de la esclava Cristina. Llevada a rega\u00f1adientes de R\u00edo de Janeiro a Campinas, se negaba a permanecer en esa ciudad. Aun cuando a menudo era golpeada, no se somet\u00eda a las \u00f3rdenes de su amo. \u00c9ste lleg\u00f3 entonces a la conclusi\u00f3n de que hab\u00eda hecho un mal negocio y se deshizo de ella, envi\u00e1ndola de regreso a R\u00edo. \u201cCristina estuvo al borde de la muerte, pero al final logr\u00f3 lo que quer\u00eda\u201d, comenta.<\/p>\n<div id=\"attachment_262365\" style=\"max-width: 1157px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/088-091_Escravas_253-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-262365 size-full\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/088-091_Escravas_253-2.jpg\" alt=\"\" width=\"1147\" height=\"1634\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/088-091_Escravas_253-2.jpg 1147w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/088-091_Escravas_253-2-250x356.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/088-091_Escravas_253-2-700x997.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/088-091_Escravas_253-2-120x171.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1147px) 100vw, 1147px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jo\u00e3o Goston, IMS Colecci\u00f3n Pedro Correa do Lago <\/span><\/a> Madre y hijo en Salvador, en una foto de 1884<span class=\"media-credits\">Jo\u00e3o Goston, IMS Colecci\u00f3n Pedro Correa do Lago <\/span><\/p><\/div>\n<p>Otro ardid consist\u00eda en valerse de las enemistades entre los amos. Oliveira Silva cuenta la historia de una cautiva del interior de S\u00e3o Paulo que, tras ser golpeada, huy\u00f3 a la casa de una familia enemiga. La familia que la acogi\u00f3 ten\u00eda como patriarca a un juez. Posteriormente, obtuvo la manumisi\u00f3n con la ayuda de \u00e9ste. \u201cHistorias como \u00e9sta permiten romper con los estereotipos de la esclava de buen comportamiento que se ganaba la carta de manumisi\u00f3n de su patr\u00f3n como recompensa\u201d, sostiene la historiadora. \u201cRompe incluso con la imagen de la rebelde que hu\u00eda constantemente y, por eso mismo, estaba condenada a ser eternamente esclava.\u201d<\/p>\n<p>Una vez obtenida la manumisi\u00f3n, lejos estaba de resolver sus problemas. Al requerir la mediaci\u00f3n de terceros para hacer factible la adquisici\u00f3n de la libertad, se creaban a menudo relaciones de dependencia que pod\u00edan contemplar la prestaci\u00f3n de servicios, v\u00ednculos sexuales o pagos en efectivo.<\/p>\n<p>En el per\u00edodo que se extiende de 1888 a 1926, una estrategia de supervivencia de los libertos de S\u00e3o Paulo consist\u00eda en migrar a R\u00edo. Al analizar el censo disponible en las actas de la Legislatura paulista, Oliveira Silva observ\u00f3 que, entre 1888 y 1890, el estado de S\u00e3o Paulo pose\u00eda el tercer contingente de esclavos de Brasil. Sin embargo, en 1892, la poblaci\u00f3n negra se volvi\u00f3 escasa en la regi\u00f3n. \u201cLas experiencias de los libertos y los afrodescendientes en S\u00e3o Paulo estaban permeadas por expectativas de inserci\u00f3n social e intentos se\u00f1oriales de mantenimiento de la situaci\u00f3n sociorracial anterior a la Abolici\u00f3n\u201d, afirma. Con la llegada de los inmigrantes europeos, el mercado de trabajo se volvi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil, pues los empleadores prefer\u00edan contratar a la poblaci\u00f3n blanca.<\/p>\n<p>Por otra parte, R\u00edo funcionaba como un espacio de confraternizaci\u00f3n de esclavos y libertos provenientes de todo Brasil. \u201cEl muelle del puerto y la existencia de peque\u00f1os trabajos urbanos realizados por la comunidad negra facilitaban la inserci\u00f3n en la sociedad local\u201d, dice. Una hip\u00f3tesis de Oliveira Silva con relaci\u00f3n a este movimiento migratorio indica que los libertos quer\u00edan escapar del estigma de la esclavitud, una marca que sol\u00eda aparecer mayormente en los municipios menores, y S\u00e3o Paulo en 1900 era una ciudad con alrededor de 240 mil habitantes, mientras que la poblaci\u00f3n de R\u00edo ascend\u00eda a 811 mil personas.<\/p>\n<blockquote><p>En la ciudad de Recife, muchas mujeres prefer\u00edan quedarse en la zona para que su condici\u00f3n de libertas no fuese cuestionada<\/p><\/blockquote>\n<p>La historiadora Isabel Cristina Ferreira dos Reis, docente del Centro de Artes, Humanidades y Letras de la Universidad Federal de Rec\u00f4ncavo da Bahia (UFRB), comenta que al contrario de los exesclavizados de S\u00e3o Paulo, los de los ingenios de la zona de Rec\u00f4ncavo Baiano, el \u00e1rea con mayor concentraci\u00f3n de trabajo esclavo en esa regi\u00f3n, permanecieron cerca de los lugares en donde viv\u00edan. La raz\u00f3n para ello era el deseo de preservar los lazos familiares y comunitarios.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en la ciudad nordestina de Recife, muchas libertas optaron por permanecer en la regi\u00f3n para que su condici\u00f3n no fuera cuestionada, ya que no todas las cartas de manumisi\u00f3n ten\u00edan valor oficial, y esas mujeres pod\u00edan ser perseguidas por la polic\u00eda, que las confund\u00eda con esclavas fugitivas. \u201cLas mujeres se libraban de los estigmas del cautiverio creando estrategias tendientes a asegurarse espacios sociales por medio del trabajo o de las redes de compadraje, o afili\u00e1ndose a las hermandades cat\u00f3licas\u201d, comenta la historiadora Val\u00e9ria Costa, docente del Instituto Federal del Sert\u00f3n Pernambucano. Costa relata que hab\u00eda una circulaci\u00f3n intensa de mujeres en las calles, sobre todo en raz\u00f3n del comercio. Como parte de una pol\u00edtica p\u00fablica higienista, que ve\u00eda a la poblaci\u00f3n negra como potencial causante de disturbios, las patrullas municipales prohib\u00edan la circulaci\u00f3n de esclavos y libertos despu\u00e9s de las ocho de la noche en el centro de Recife, especialmente en el barrio de Santo Ant\u00f4nio, de gran movimiento comercial.<\/p>\n<p>En R\u00edo, las libertas provenientes de S\u00e3o Paulo manten\u00edan el mismo oficio de antes de emanciparse. \u201cLas cocineras, por ejemplo, ten\u00edan una gran movilidad en el espacio urbano y preservaban la tradici\u00f3n de preparar comidas populares, tales como el <em>angu<\/em>, una especie de polenta con trozos de carne, como en el tiempo en que eran esclavas\u201d, explica Oliveira Silva. La investigadora constat\u00f3 ese proceso de migraci\u00f3n al analizar alrededor de 300 ejemplares de siete peri\u00f3dicos paulistas le\u00eddos por la comunidad negra, que abarcaban el per\u00edodo que se extiende desde 1886 hasta 1926. Esos peri\u00f3dicos evidenciaban la frustraci\u00f3n de los esclavos y los libertos con la b\u00fasqueda de empleo y con su reconocimiento como ciudadanos.<\/p>\n<p>La investigadora tambi\u00e9n consult\u00f3 expedientes penales y civiles del Archivo Nacional, como as\u00ed tambi\u00e9n 310 prontuarios de la Casa de Detenci\u00f3n de R\u00edo, datados entre 1888 a 1920. Del total de expedientes estudiados, observ\u00f3 que 275 involucraban problemas de ebriedad y desorden, y las mujeres negras permanec\u00edan durante mayor tiempo encarceladas cuando eran detenidas por la noche, en horarios considerados inmorales para ellas.<\/p>\n<div id=\"attachment_262366\" style=\"max-width: 2116px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/088-091_Escravas_253-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-262366 size-full\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/088-091_Escravas_253-3.jpg\" alt=\"\" width=\"2106\" height=\"1682\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/088-091_Escravas_253-3.jpg 2106w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/088-091_Escravas_253-3-250x200.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/088-091_Escravas_253-3-700x559.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/088-091_Escravas_253-3-120x96.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2106px) 100vw, 2106px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">LAGO, Pedro Correa do. Colecci\u00f3n Princesa Isabel: Fotograf\u00eda del siglo XIX. Capivara, 2008 <\/span><\/a> Trabajadoras con sus hijos y dem\u00e1s labradores parten hacia la cosecha de caf\u00e9 en el sur del estado de R\u00edo de Janeiro, en 1885: la maternidad se experimentaba en forma dram\u00e1tica<span class=\"media-credits\">LAGO, Pedro Correa do. Colecci\u00f3n Princesa Isabel: Fotograf\u00eda del siglo XIX. Capivara, 2008 <\/span><\/p><\/div>\n<p>La condici\u00f3n femenina ayudaba a las manumisas a conseguir trabajo, pero tambi\u00e9n las expon\u00eda a la violencia. A diferencia de lo que suced\u00eda con la mayor\u00eda de las mujeres blancas, las negras \u2013esclavas, nacidas libres o libertas\u2013 deb\u00edan enfrentar las calles, trabajando para sus amos o por su propia subsistencia. \u201cEn Bah\u00eda, al igual que en R\u00edo, quedaron expuestas a todo tipo de acosos y agresiones, y se defend\u00edan como pod\u00edan: gritaban y peleaban y terminaban por granjearse mala fama\u201d, relata Ferreira dos Reis, de la UFRB.<\/p>\n<p><strong>La maternidad <\/strong><br \/>\nAunque las investigaciones muestran a las esclavas como mujeres mucho menos pasivas de lo que se pensaba, Maria Helena Pereira Toledo Machado, profesora titular del Departamento de Historia de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), reafirma la precariedad del proceso de emancipaci\u00f3n basado en el trabajo dom\u00e9stico. Los patrones ejerc\u00edan el control sobre la autonom\u00eda de las libertas, que eran separadas de sus familias y ten\u00edan poqu\u00edsimos d\u00edas para descansar.<\/p>\n<p>La historiadora muestra que esas mujeres vivieron la maternidad de una manera dram\u00e1tica, ya sea como esclavas en busca de dinero, antes de 1888, o en la condici\u00f3n de libertas. En sus estudios, la investigadora constat\u00f3 de qu\u00e9 manera la custodia de los hijos a menudo se les quitaba a las libertas, con la justificaci\u00f3n de que no ten\u00edan un comportamiento moral adecuado. A causa de este tipo de situaciones, Pereira Toledo Machado sostiene que la Abolici\u00f3n debe pensarse como un proceso signado por el g\u00e9nero. \u201cNo obstante, ese sufrimiento no anula la lucha de esas mujeres por reinventar sus vidas, y muestra de qu\u00e9 manera fue ardua esa lucha\u201d, concluye.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2018\/04\/12\/modos-de-liberacion-y-supervivencia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Publicado en marzo de 2017<\/em><\/a><\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nDi\u00e1sporas negras tras la Abolici\u00f3n: Libertos y afrodescendientes en S\u00e3o Paulo (1888-1930) (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/76925\/diasporas-negras-no-pos-abolicao-libertos-e-afrodescendentes-em-sao-paulo-1888-1930\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 09\/14974-1<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca de Investigaci\u00f3n en el Exterior; <strong>Investigadora responsable<\/strong> L\u00facia Helena Oliveira da Silva (Unesp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 15.951,30.<\/p>\n<p><strong>Artigos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nSILVA, L. H. O. <a href=\"http:\/\/200.145.171.5\/revistas\/index.php\/orgdemo\/article\/view\/5138\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">A escravid\u00e3o dos povos africanos e afro-brasileiros: A luta das mulheres escravizadas<\/a>. <strong>Revista Org &amp; Demo<\/strong>. v. 16, Edici\u00f3n Especial, p. 85-100, 2015.<br \/>\nSILVA, L. H. O. <a href=\"http:\/\/200.145.6.238\/handle\/11449\/126811\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Aprendizado da liberdade: Estat\u00e9gias de mulheres escravizadas na luta pela emancipa\u00e7\u00e3o<\/a>. <strong>Mnemosine \u2013 Revista do Programa de Pos-Gradua\u00e7\u00e3o em Hist\u00f3ria da UFCG<\/strong>. v. 5, n.1, ene.\/jun., 2014.<br \/>\nP. T. MACHADO, Maria Helena. <a href=\"https:\/\/portalseer.ufba.br\/index.php\/afroasia\/article\/view\/21212\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Corpo g\u00eanero e identidad no limiar da Aboli\u00e7\u00e3o: A hist\u00f3ria de Benedicta Maria Albina da Ilha ou Ov\u00eddia, escrava (Sudeste, 1880)<\/a>. <strong>Afro-\u00c1sia.<\/strong> n. 42, p. 157-93, 2010.<\/p>\n<p><strong>Libro<\/strong><br \/>\nSILVA, L. H. O. <strong>Paulistas e afrodescendentes no Rio de Janeiro Pos-Aboli\u00e7\u00e3o (1888-1926)<\/strong>. S\u00e3o Paulo: Humanitas, 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las mujeres esclavas se val\u00edan de distintas estrategias para comprar su manumisi\u00f3n y trabajar como libertas","protected":false},"author":601,"featured_media":262364,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310,330],"coauthors":[1600],"class_list":["post-262363","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/262363","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/601"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=262363"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/262363\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/262364"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=262363"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=262363"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=262363"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=262363"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}