{"id":264564,"date":"2018-10-16T17:29:19","date_gmt":"2018-10-16T20:29:19","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=264564"},"modified":"2018-10-16T18:01:24","modified_gmt":"2018-10-16T21:01:24","slug":"el-homo-sapiens-en-el-corazon-de-america-del-sur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-homo-sapiens-en-el-corazon-de-america-del-sur\/","title":{"rendered":"El <em>Homo sapiens<\/em> en el coraz\u00f3n de Am\u00e9rica del Sur"},"content":{"rendered":"<p>A unos 80 kil\u00f3metros (km) hacia el noroeste de Cuiab\u00e1, la localidad de Jangada, en el estado brasile\u00f1o de Mato Grosso, est\u00e1 emplazada en el centro geogr\u00e1fico de Am\u00e9rica del Sur. Caminando en cualquier direcci\u00f3n, el avistamiento de cualquiera de los dos oc\u00e9anos, tanto el Pac\u00edfico como el Atl\u00e1ntico, reci\u00e9n aparece luego de recorrer al menos 1.500 km. En ese sector de la ecorregi\u00f3n del Cerrado, la sabana brasile\u00f1a, la vegetaci\u00f3n es m\u00e1s densa y los cerros que componen la Serra das Araras, cuyas altitudes oscilan entre 500 y 800 metros (m), sirven de marco al paisaje. En un refugio sobre pe\u00f1ascos de dif\u00edcil acceso, situada en un valle del sector sudeste de la cadena monta\u00f1osa, dos paredones calc\u00e1reos preservan una parte poco conocida de la prehistoria de Brasil y de Am\u00e9rica. Entre 1984 y 2004, el matrimonio de arque\u00f3logos formado por Denis Vialou y \u00c1gueda Vilhena Vialou, del Museo Nacional de Historia Natural de Francia, coordin\u00f3 excavaciones en dos \u00e1reas contiguas de 80 metros cuadrados de ese refugio rupestre y descubri\u00f3 indicios de que el hombre moderno habr\u00eda habitado en esa regi\u00f3n en dos per\u00edodos: hace unos 27 mil a\u00f1os y entre 12 mil y 2 mil a\u00f1os atr\u00e1s. No se encontraron esqueletos de <em>Homo Sapiens<\/em> en el lugar, sino una serie de vestigios indirectos de su presencia. C\u00f3mo es que la especie humana se habr\u00eda establecido en un punto tan alejado del litoral en tiempos tan remotos constituye, sin embargo, un misterio para el cual a\u00fan no existe respuesta.<\/p>\n<p>Una s\u00edntesis de los hallazgos realizados durante dos d\u00e9cadas y con base en estudios posteriores llevados a cabo con el material hallado en el refugio Santa Elina, tal el nombre del sitio paleoarqueol\u00f3gico, figura en las p\u00e1ginas de la edici\u00f3n del mes de agosto de la revista cient\u00edfica <em>Antiquity<\/em>. La informaci\u00f3n contenida en el art\u00edculo ya hab\u00eda sido presentada en textos e incluso en libros redactados en portugu\u00e9s o en franc\u00e9s, pero no en ingl\u00e9s, ni en una revista internacional de fuste del \u00e1mbito de la arqueolog\u00eda. En ese trabajo, la brasile\u00f1a \u00c1gueda Vilhena y el franc\u00e9s Denis Vialou, con ayuda de otros colaboradores, detallan los tres tipos de vestigios de la presencia humana hallados en la regi\u00f3n y las dataciones asociadas a ellos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Homo-sapiens-Mapa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"1095\" class=\"aligncenter size-full wp-image-264589\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Homo-sapiens-Mapa.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Homo-sapiens-Mapa.jpg 1000w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Homo-sapiens-Mapa-250x274.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Homo-sapiens-Mapa-700x767.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Homo-sapiens-Mapa-120x131.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El primero de ellos est\u00e1 constituido por fragmentos de piedra que exhiben marcas, tales como aserrados, tallado y rayas, que s\u00f3lo podr\u00edan haber sido realizadas en forma artificial por una mano humana y con ayuda de alguna herramienta l\u00edtica. El segundo, est\u00e1 constituido por huesos de dos ejemplares de perezosos gigantes del g\u00e9nero <em>Glossotherium<\/em> descubiertos en capas geol\u00f3gicas junto a gran cantidad de artefactos de piedra tallados por los habitantes del refugio. \u201cHallamos dos adornos, con orificios en sus extremos, elaborados con osteodermos de perezoso\u201d, relata Vilhena. Los osteodermos son placas \u00f3seas similares a escamas que el animal pose\u00eda sobre el lomo. El tercer tipo de vestigios comprende restos de hogueras de origen antr\u00f3pico, presentes a lo largo de los estratos asociados a la ocupaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>El material recabado en Santa Elina se encuentra guardado en el Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (MAE-USP), donde la pareja de arque\u00f3logos da clases durante dos meses al a\u00f1o en calidad de profesores invitados. Algunos de sus colaboradores brasile\u00f1os tambi\u00e9n son investigadores de la instituci\u00f3n paulista, como es el caso de los arque\u00f3logos Levy Figuti y Veronica Wesolowski de Aguiar e Santos. La colecci\u00f3n del refugio rupestre cuenta con 4 mil piezas de la industria l\u00edtica, aparte de m\u00e1s de 200 huesos de perezosos gigantes. El sitio arqueol\u00f3gico contiene, incluso, unas mil pinturas rupestres\u201d, resalta Vialou. Sobre los paredones que protegen el refugio, los dibujos, generalmente de figuras humanas, animales o seres informes, presentan tonalidades rojizas, derivadas del uso de hematita, la forma principal del mineral de hierro. La hematita era trasladada al interior del sitio y se la restregaba sobre los bloques de piedra que formaban una especie de sost\u00e9n interno. De esa forma el hombre prehist\u00f3rico obten\u00eda el pigmento para sus dibujos. Esos bloques, algunos de ellos guardados en el MAE-USP, todav\u00eda conservan en la actualidad manchas del color del mineral de hierro.<\/p>\n<div id=\"attachment_264581\" style=\"max-width: 613px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/080-083_Arqueologiab_259.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-264581 size-full\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/080-083_Arqueologiab_259.jpg\" alt=\"\" width=\"603\" height=\"731\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/080-083_Arqueologiab_259.jpg 603w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/080-083_Arqueologiab_259-250x303.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/080-083_Arqueologiab_259-120x145.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 603px) 100vw, 603px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro <em>Pr\u00e9-Hist\u00f3ria de Mato Grosso<\/em> \u2013 Vol. 1 \u2013 <em>Santa Elina<\/em> | L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/a> Adorno de 25 mil a\u00f1os fabricado con hueso de perezoso y artefacto l\u00edtico modificado por el hombre<span class=\"media-credits\">Reproducci\u00f3n del libro <em>Pr\u00e9-Hist\u00f3ria de Mato Grosso<\/em> \u2013 Vol. 1 \u2013 <em>Santa Elina<\/em> | L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/p><\/div>\n<p>Diferentes muestras extra\u00eddas de Santa Elina, cuyas excavaciones llegaron en algunos puntos hasta 4 m de profundidad, fueron sometidas a tres t\u00e9cnicas distintas de dataci\u00f3n y los resultados fueron coincidentes. M\u00e1s de 50 muestras de carb\u00f3n, restos de hogueras encendidas por humanos halladas en las capas m\u00e1s superficiales del sitio fueron datadas por carbono 14. La edad de la mayor\u00eda de las muestras oscil\u00f3 entre 2 mil y 12 mil a\u00f1os y seis de ellas entre 10 mil y 20 mil a\u00f1os. Astillas de madera y microcarbones, provenientes de excavaciones m\u00e1s profundas tambi\u00e9n fueron datados por medio de ese m\u00e9todo cl\u00e1sico y arrojaron alrededor de 27 mil a\u00f1os. Dos huesos provenientes de la megafauna, uno extra\u00eddo de una capa superficial y otro oriundo de sedimentos m\u00e1s profundos, fueron sometidos al m\u00e9todo denominado uranio\/ torio. El primero registr\u00f3 una edad de 13 mil a\u00f1os y el segundo, de 27 mil a\u00f1os. Tres muestras de sedimentos que conten\u00edan cuarzo de distintos estratos (2,30 m, 3 m y 3,85 m de profundidad) fueron datadas mediante termoluminiscencia \u00f3ptica. Las edades respectivas fueron 18 mil, 25 mil y 27 mil a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Escritos abor\u00edgenes<\/strong><br \/>\nEl matrimonio francobrasile\u00f1o tom\u00f3 conocimiento de la existencia del refugio Santa Elina al comienzo de la d\u00e9cada de 1980. Durante los meses que suelen pasar en Brasil, \u00c1gueda y Denis fueron invitados por un conocido de Cuiab\u00e1 para visitarlo en su finca de Mato Grosso, donde hab\u00eda \u201cescrituras abor\u00edgenes\u201d en puntos aislados de Serra das Araras. Ese viaje fue provechoso y reditu\u00f3 el hallazgo del refugio rupestre atiborrado de pinturas y con riqueza de material paleoarqueol\u00f3gico. En simult\u00e1neo a las excavaciones en Santa Elina, la pareja, siempre con ayuda de colegas y alumnos de universidades brasile\u00f1as y francesas, tambi\u00e9n inici\u00f3 trabajos de campo en otro sitio del estado de Mato Grosso. Cerca de Rondon\u00f3polis, a unos 300 km al sur de la localidad de Jangada, hay un conjunto de m\u00e1s de 170 mojones l\u00edticos denominado Ciudad de Piedra. Aparte de pinturas, la regi\u00f3n contiene cer\u00e1micas, adornos fabricados con trozos de hematita y abundantes vestigios de hogueras antr\u00f3picas de la prehistoria. \u201cDatamos carbones de esas hogueras y los resultados indican una presencia humana en la mencionada Ciudad de Piedra entre 6 mil y 2 mil a\u00f1os atr\u00e1s\u201d, aclara Vilhena.<\/p>\n<p>La cronolog\u00eda propuesta por el matrimonio para los sitios arqueol\u00f3gicos matogrossenses, en particular para el refugio Santa Elina, apuntan que el <em>Homo sapiens<\/em> se habr\u00eda establecido mucho antes de lo que se pensaba en el centro de Sudam\u00e9rica. En Brasil, solamente la regi\u00f3n del Parque Nacional de Serra da Capivara, en S\u00e3o Raimundo Nonato, en el estado de Piau\u00ed, aporta indicios de la presencia humana tanto o m\u00e1s antiguos que los de Santa Elina. Desde la d\u00e9cada de 1980, la arque\u00f3loga brasile\u00f1a Ni\u00e8de Guidon sostiene que esa regi\u00f3n del nordeste brasile\u00f1o, donde existen 1.350 sitios arqueol\u00f3gicos conocidos, habr\u00eda sido poblada por el hombre hace algunas decenas de miles de a\u00f1os o incluso 100 mil a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo, las dataciones m\u00e1s antiguas avaladas por Guidon, que se basaban en an\u00e1lisis de carbones de hogueras y posteriormente en material l\u00edtico trabajado por el hombre, fueron objeto de grandes pol\u00e9micas. En los \u00faltimos a\u00f1os, nuevos estudios se\u00f1alan que la presencia humana en la regi\u00f3n de Piau\u00ed parece realmente sobrepasar, al menos, los 20 mil a\u00f1os. \u201cNo hay ning\u00fan inconveniente en que haya dataciones muy antiguas en varios sitios de Am\u00e9rica, como es el caso de Santa Elina\u201d, comenta Guidon, directora presidenta de la Fundaci\u00f3n Museo del Hombre Americano (FUMDHAM), una entidad civil que administra el parque en colaboraci\u00f3n con el Instituto Chico Mendes de Conservaci\u00f3n de la Biodiversidad (ICMBio) y el Instituto del Patrimonio Hist\u00f3rico y Art\u00edstico Nacional (IPHAN).<\/p>\n<div id=\"attachment_264565\" style=\"max-width: 1010px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/080-083_Arqueologia03b_259.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-264565 size-full\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/080-083_Arqueologia03b_259.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"1405\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/080-083_Arqueologia03b_259.jpg 1000w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/080-083_Arqueologia03b_259-250x351.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/080-083_Arqueologia03b_259-700x984.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/080-083_Arqueologia03b_259-120x169.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro<em> Pr\u00e9-Hist\u00f3ria de Mato Grosso<\/em> \u2013 Vol. 2 \u2013 <em>Cidade de Pedra<\/em>\u2002<\/span><\/a> Pintura rupestre de uno de los 170 sitios arqueol\u00f3gicos prehist\u00f3ricos de la Ciudad de Piedra, cercana a Rondon\u00f3polis<span class=\"media-credits\">Reproducci\u00f3n del libro<em> Pr\u00e9-Hist\u00f3ria de Mato Grosso<\/em> \u2013 Vol. 2 \u2013 <em>Cidade de Pedra<\/em>\u2002<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Un cambio de paradigma<\/strong><br \/>\nLa cronolog\u00eda del arribo del <em>Homo sapiens<\/em> a Am\u00e9rica, el \u00faltimo continente conquistado por el hombre moderno, ha sufrido grandes revisiones durante los \u00faltimos 15 a\u00f1os. \u201cSe produjo un cambio de paradigma\u201d, explica la arque\u00f3loga Adriana Schmidt Dias, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS). \u201cLa idea difundida por los colegas estadounidenses, que sostiene que la denominada cultura Clovis fue la primera de Am\u00e9rica, actualmente se ve superada por el descubrimiento de sitios m\u00e1s antiguos en varias partes del continente. Hoy en d\u00eda, las revistas cient\u00edficas se muestran abiertas a estudios que avalan esta \u00faltima l\u00ednea\u201d. La cultura Clovis, b\u00e1sicamente conocida a partir de las puntas de piedra halladas en localidades del estado de Nuevo M\u00e9xico, presenta sitios cuya dataci\u00f3n, como m\u00e1ximo, registr\u00f3 unos 13 mil a\u00f1os. Su supuesta primac\u00eda en t\u00e9rm<\/p>\n<p>inos de antig\u00fcedad coincid\u00eda con la hip\u00f3tesis de la llegada del <em>Homo sapiens<\/em>, m\u00e1s o menos por esa misma \u00e9poca, a trav\u00e9s de Beringia, la antigua porci\u00f3n de tierra firme que conectaba Siberia con Alaska, y su posterior difusi\u00f3n por Am\u00e9rica por rutas internas.<\/p>\n<p>Mientras ese abordaje fue el predominante, aquellos sitios arqueol\u00f3gicos que ofrec\u00edan indicios de seres m\u00e1s antiguos que la cultura Clovis, o bien que no avalaban el ingreso del hombre moderno en Am\u00e9rica a trav\u00e9s de Alaska, eran tomados con extrema desconfianza. El sitio chileno de Monte Verde, por ejemplo, ha sido blanco de acalorados debates entre los arque\u00f3logos desde la d\u00e9cada de 1970, cuando surgieron los primeros datos que insinuaban la presencia del hombre en el sur del continente hace 14.500 a\u00f1os. La revisi\u00f3n m\u00e1s reciente del estatus de Monte Verde se llev\u00f3 a cabo en noviembre de 2015, cuando un estudio de la revista <em>PLOS ONE<\/em> dat\u00f3 artefactos de piedra modificados por humanos en 18.500 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El matrimonio Vialou evita el debate sobre c\u00f3mo habr\u00eda llegado el hombre a Santa Elina, en el coraz\u00f3n de Am\u00e9rica del Sur, hace m\u00e1s de 25 mil a\u00f1os. Dada su ubicaci\u00f3n, el albergue funciona como un refugio natural en medio de las elevaciones de la cadena monta\u00f1osa. Es probable que esa regi\u00f3n haya sido accesible por navegaci\u00f3n fluvial desde tiempos remotos, puesto que la Serra das Araras se encuentra a 30 km del r\u00edo Cuiab\u00e1, un afluente importante de la cuenca del Paran\u00e1-Paraguay. \u201cNo disponemos en Am\u00e9rica de un n\u00famero suficiente de sitios arqueol\u00f3gicos con una antig\u00fcedad de 25 mil a\u00f1os como para esbozar una ruta probable\u201d, dice Denis Vialou. \u201cLo que s\u00ed sabemos es que hace 10 mil a\u00f1os el hombre ya estaba presente en todo el continente\u201d.<\/p>\n<p>Un estudio publicado en 2013 en la revista cient\u00edfica <em>Qaternary International<\/em> apunta que, entre 13 mil y 8 mil a\u00f1os atr\u00e1s el hombre se habr\u00eda establecido en todas las regiones y biomas de Brasil. El trabajo hace un recuento de datos de 90 sitios arqueol\u00f3gicos y 277 dataciones. \u201cProbablemente, el hombre habr\u00eda entrado en Am\u00e9rica hace al menos 18 mil a\u00f1os\u201d, sugiere Adriana Dias, autora del estudio junto a los arque\u00f3logos Lucas Bueno, de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), y James Steele, del University College London, en el Reino Unido. \u201cPero la ocupaci\u00f3n efectiva de todo el continente se produjo hace alrededor de 12 mil a\u00f1os. El sitio de Santa Elina es una vela parpadeando en el panel de la colonizaci\u00f3n que atestigua la posibilidad de que haya existido una poblaci\u00f3n antigua en el centro de Am\u00e9rica del Sur\u201d.<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nVIALOU, D. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.cambridge.org\/core\/journals\/antiquity\/article\/peopling-south-americas-centre-the-late-pleistocene-site-of-santa-elina\/04FF5616EBC1883B6B79A2F1BDFB928E\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Peopling South America&#8217;s centre: The late Pleistocene site of Santa Elina<\/a>. <strong>Antiquity<\/strong>. vol. 91, n. 358, p. 865-84.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un sitio arqueol\u00f3gico cercano a Cuiab\u00e1 registra la presencia del hombre hace 27 mil a\u00f1os en el estado de Mato Grosso","protected":false},"author":13,"featured_media":264585,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[271,300,310],"coauthors":[101],"class_list":["post-264564","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-arqueologia-es","tag-evolucion","tag-historia-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/264564","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=264564"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/264564\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":265353,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/264564\/revisions\/265353"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/264585"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=264564"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=264564"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=264564"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=264564"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}