{"id":284041,"date":"2019-04-24T15:54:24","date_gmt":"2019-04-24T18:54:24","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=284041"},"modified":"2019-04-24T16:00:26","modified_gmt":"2019-04-24T19:00:26","slug":"fosiles-dinamicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/fosiles-dinamicos\/","title":{"rendered":"F\u00f3siles din\u00e1micos"},"content":{"rendered":"<p>El hallazgo de un f\u00f3sil constituye una parte importante del trabajo de un paleont\u00f3logo y quiz\u00e1 la m\u00e1s c\u00e9lebre. Pero en muchos casos, \u00e9ste es tan s\u00f3lo el primer paso de un intenso esfuerzo de interpretaci\u00f3n de los ecos de un pasado tan remoto que casi ya no pueden o\u00edrse. Dos estudios recientes realizados por equipos cient\u00edficos brasile\u00f1os revelaron de qu\u00e9 manera el uso de im\u00e1genes tridimensionales generadas por tom\u00f3grafos pueden conducir a nuevas interpretaciones al respecto de los h\u00e1bitos y las caracter\u00edsticas de f\u00f3siles conocidos, y permite reconstruir digitalmente c\u00f3mo habr\u00edan sido los movimientos de animales que vivieron hace cientos de millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Un trabajo de paleont\u00f3logos de los estados de S\u00e3o Paulo y R\u00edo de Janeiro sugiere que una especie extinta de cocodrilo, descubierta en 2004 en Monte Alto, una localidad del interior paulista, ten\u00eda h\u00e1bitos de locomoci\u00f3n terrestre. Esta hip\u00f3tesis se basa en el an\u00e1lisis de la anatom\u00eda de las patas del reptil en cuesti\u00f3n, que vivi\u00f3 hace 80 millones de a\u00f1os. Otro estudio, a cargo de paleont\u00f3logos de S\u00e3o Paulo, Minas Gerais y de Alemania, reconstruy\u00f3 las estructuras del cerebro de un dinosaurio de 230 millones de a\u00f1os hallado en la d\u00e9cada de 1990 en el estado de Rio Grande do Sul. En dicho trabajo, los autores sostienen que ese animal pose\u00eda un cuello tan \u00e1gil que le permit\u00eda ser b\u00e1sicamente carn\u00edvoro, y no estrictamente herb\u00edvoro, tal como era t\u00edpico en el grupo al cual pertenec\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/montagem-dinos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"1050\" class=\"aligncenter size-full wp-image-284262\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/montagem-dinos.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/montagem-dinos.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/montagem-dinos-250x230.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/montagem-dinos-700x645.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/montagem-dinos-120x111.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">TAVARES, S. <em>et al.\/ Cretaceous Research <\/em><\/span><\/a><\/p>\n<p>M\u00e1s de una d\u00e9cada despu\u00e9s de haber participado en el descubrimiento de f\u00f3siles del cocodrilo <em>Montealtosuchus arrudacamposi<\/em>, la paleont\u00f3loga Sandra Simionato Tavares, directora del Museo de Paleontolog\u00eda de Monte Alto, en el interior paulista, reconstruy\u00f3 las articulaciones y la musculatura del animal. En un trabajo conjunto con investigadores del Instituto de Radiolog\u00eda de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FM-USP), la cient\u00edfica obtuvo im\u00e1genes por tomograf\u00eda de las diferentes partes del f\u00f3sil, compuesto por el cr\u00e1neo, v\u00e9rtebras y una pata delantera. Otros colaboradores trabajaron luego con dichas im\u00e1genes en el Centro de Tecnolog\u00eda de la Informaci\u00f3n Renato Archer (CTI) y en el Laboratorio Nacional de Luz Sincrotr\u00f3n (LNLS), ambos en Campinas, en el interior de S\u00e3o Paulo, y pudieron recrear los movimientos del reptil en un \u00e1mbito virtual. El resultado de este trabajo, que cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de Fresia Ricardi Branco, del Instituto de Geociencias de la Universidad de Campinas (Unicamp), sali\u00f3 publicado en julio de este a\u00f1o en la revista <em>Cretaceous Research<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cEl cocodrilo estudiado posee algunas caracter\u00edsticas de las especies actuales y otras de sus ancestros m\u00e1s remotos\u201d, comenta Simionato Tavares. Las articulaciones de la mand\u00edbula con el cr\u00e1neo del <em>Montealtosuchus<\/em> eran similares a las de los cocodrilos de hoy. Sin embargo, la disposici\u00f3n frontal de las narinas y las \u00f3rbitas ubicadas en forma lateral en el cr\u00e1neo de la especie extinta son indicadores de que la misma habitaba en ambientes terrestres. Por medio de im\u00e1genes de tomograf\u00eda, los investigadores del grupo de Simionato pudieron avanzar m\u00e1s all\u00e1 de las descripciones de las caracter\u00edsticas morfol\u00f3gicas del ejemplar y comprender ciertos aspectos de su biomec\u00e1nica. Los resultados de estos an\u00e1lisis indican que la postura de las patas del <em>Montealtosuchus<\/em> era m\u00e1s erguida que la de sus cong\u00e9neres actuales, de h\u00e1bitos acu\u00e1ticos.<\/p>\n<div id=\"attachment_284258\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/052-055_dinos03_260-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-284258 size-full\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/052-055_dinos03_260-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"617\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/052-055_dinos03_260-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/052-055_dinos03_260-1-250x193.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/052-055_dinos03_260-1-700x540.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/052-055_dinos03_260-1-120x93.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jay Nair  <\/span><\/a> Huesos del cr\u00e1neo del dinosaurio <em>Saturnalia tupiniquim<\/em>, que vivi\u00f3 hace 230 millones de a\u00f1os<span class=\"media-credits\">Jay Nair  <\/span><\/p><\/div>\n<p>El cocodrilo extinto, que med\u00eda entre 1,30 y 1,50 metros (m), pesaba de 25 a 50 kilogramos. La reconstrucci\u00f3n digital sugiere que las articulaciones de los huesos de su cintura escapular y de su esqueleto apendicular anterior, que colabora para su sost\u00e9n y en el desplazamiento corporal, se distribu\u00edan permitiendo que las patas quedaran en posici\u00f3n vertical debajo del cuerpo y no al lado de \u00e9ste. La reconstrucci\u00f3n en 3D del esqueleto indica que la articulaci\u00f3n entre la esc\u00e1pula, la ap\u00f3fisis coracoides y el h\u00famero, juntamente con los metacarpos m\u00e1s comprimidos y cercanos unos de otros, le permit\u00edan al cocodrilo desplazarse en ambientes terrestres a trav\u00e9s de largas distancias en busca de sus presas, sin depender de grandes cuerpos de agua o de entornos muy h\u00famedos.<\/p>\n<p>La comprensi\u00f3n del pasado de la vida en la Tierra debe trascender al simple conocimiento de la diversidad de formas de vida existentes\u201d, resalta el paleont\u00f3logo Ismar Carvalho, del Instituto de Geocioencias de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), uno de los coautores del trabajo. Para el investigador, el an\u00e1lisis de la mec\u00e1nica de los movimientos y la fisiolog\u00eda de esos espec\u00edmenes permite perfeccionar las interpretaciones ecol\u00f3gicas. \u201cLas soluciones anat\u00f3micas y fisiol\u00f3gicas de los animales traducen aspectos de los espacios ecol\u00f3gicos en donde habitan, pero este conocimiento se ve limitado debido a la dificultad de extraer m\u00e1s informaci\u00f3n de los f\u00f3siles sin da\u00f1arlos. Las tomograf\u00edas permiten elaborar modelos de c\u00f3mo se insertaba y se distribu\u00eda la musculatura en el cuerpo, aspectos dif\u00edcilmente pasibles de evaluar mediante la mera observaci\u00f3n de los registros f\u00f3siles\u201d, informa.<\/p>\n<blockquote><p>Estructuras del cerebro que indican que el <em>Saturnalia <\/em>era un predador, y no estrictamente un herb\u00edvoro<\/p><\/blockquote>\n<p>Merced al perfeccionamiento de la tomograf\u00eda computada, investigadores de la USP de Ribeir\u00e3o Preto y de la Universidad Ludwig y Maximilians de M\u00fanich, en Alemania, lograron estudiar en detalle los f\u00f3siles de huesos que albergan el cerebro, el denominado neurocr\u00e1neo, del <em>Saturnalia tupiniquim<\/em>. Este dinosaurio, hallado en rocas de Rio Grande do Sul provenientes del per\u00edodo Tri\u00e1sico, es uno de los m\u00e1s antiguos del mundo. Esta especie forma parte del linaje de dinosaurios sauropodomorfos, la misma de los mayores animales terrestres que hayan habitado el planeta, herb\u00edvoros cuellilargos de hasta 40 m de largo y 90 toneladas de peso. A diferencia de sus descendientes famosos, el dinosaurio brasile\u00f1o era bajito. Med\u00eda alrededor de 1,5 m. Adem\u00e1s de plantas, tambi\u00e9n se habr\u00eda alimentado de peque\u00f1os animales. La comprensi\u00f3n sobre los h\u00e1bitos alimentarios de este animal se ampli\u00f3 mediante la reconstrucci\u00f3n de la estructura interna del cr\u00e1neo, que permiti\u00f3 calcular la forma y la dimensi\u00f3n del cerebro y del resto de los \u00f3rganos que conforman el enc\u00e9falo. De estos an\u00e1lisis surgieron las evidencias adicionales que apuntan que los saur\u00f3podos m\u00e1s antiguos tambi\u00e9n habr\u00edan sido predadores.<\/p>\n<p>En una reconstrucci\u00f3n virtual, los investigadores completaron el neurocr\u00e1neo fosilizado y notaron la existencia de estructuras bastante voluminosas, tales como el fl\u00f3culo y el parafl\u00f3culo, que forman parte del cerebelo y est\u00e1n relacionadas con el control de la visi\u00f3n y de los movimientos de la cabeza y el cuello del animal. \u201cEsas estructuras tan desarrolladas sugieren que el animal habr\u00eda presentado un comportamiento t\u00edpico de los predadores, que emplean movimientos r\u00e1pidos de la cabeza y el pescuezo para capturar presas peque\u00f1as y esquivas\u201d, dice el paleont\u00f3logo Mario Bronzati Filho, primer autor del art\u00edculo, publicado en septiembre en la revista <em>Scientific Reports<\/em>, con los resultados del an\u00e1lisis. En la actualidad, Bronzati realiza un doctorado en la universidad alemana.<\/p>\n<div id=\"attachment_284254\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/052-055_dinos04_260-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-284254 size-full\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/052-055_dinos04_260-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"803\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/052-055_dinos04_260-1.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/052-055_dinos04_260-1-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/052-055_dinos04_260-1-700x468.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/052-055_dinos04_260-1-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">USP-RP<\/span><\/a> El sitio paleontol\u00f3gico del sur de Brasil en donde se hall\u00f3 al dinosaurio<span class=\"media-credits\">USP-RP<\/span><\/p><\/div>\n<p>De acuerdo con Max Cardoso Langer, del Departamento de Biolog\u00eda de la Facultad de Filosof\u00eda, Ciencias y Letras de Ribeir\u00e3o Preto (FFCLRP) de la USP, \u00e9sta fue la primera vez que se reconstituyeron virtualmente partes del cerebro de un dinosaurio tan antiguo. \u201cA partir de ese estudio, se pudo avanzar m\u00e1s all\u00e1 de la comprensi\u00f3n de los h\u00e1bitos deducidos habitualmente, basados tan s\u00f3lo en la morfolog\u00eda de los dientes y otras partes del esqueleto que est\u00e1n \u00edntimamente relacionadas con la evoluci\u00f3n de la vida en la Tierra\u201d, dice el investigador, uno de los descubridores de este ejemplar de dinosaurio en la d\u00e9cada de 1990. El paleont\u00f3logo Jonathas de Souza Bittencourt Rodrigues, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), tambi\u00e9n particip\u00f3 en el estudio del <em>Saturnalia<\/em>.<\/p>\n<p>Para el paleont\u00f3logo S\u00e9rgio Alex Azevedo, del Museo Nacional de la UFRJ, quien no intervino en los estudios del cocodrilo de Monte Alto ni del dinosaurio <em>ga\u00facho<\/em>, el uso de la tomograf\u00eda en las investigaciones paleontol\u00f3gicas no constituye una novedad, pero se ha tornado m\u00e1s eficiente con del desarrollo de tecnolog\u00edas de mayor resoluci\u00f3n. Estos dispositivos m\u00e1s sofisticados permiten entrever m\u00e1s all\u00e1 de lo que son capaces los tom\u00f3grafos m\u00e9dicos. En el caso de los f\u00f3siles, no hay que preocuparse de un control exhaustivo de la radiaci\u00f3n empleada en los ex\u00e1menes con la finalidad de evitar da\u00f1os a la salud de los animales, muertos hace ya mucho tiempo. \u201cSe trata de una t\u00e9cnica no invasiva, que no altera en nada la forma en que se los analiza, algo fundamental cuando operamos con materiales que est\u00e1n resistiendo el deterioro natural y no pueden correr el riesgo de sufrir da\u00f1os mec\u00e1nicos. Con base en esto, disponemos de acceso a una serie de informaciones que anteriormente no se hallaban disponibles, tales como las estructuras de las cavidades internas\u201d, explica.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nEl origen y la difusi\u00f3n de los dinosaurios en Gondwana (Neotri\u00e1sico \u2013 Eojur\u00e1sico) (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/85231\/a-origem-e-irradiacao-dos-dinossauros-no-gondwana-neotriassico-eojurassico\/?q=14\/03825-3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 14\/03825-3<\/a>); <strong>Investigador responsable<\/strong> Max Langer (USP); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 1.959.890,17.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nTAVARES, S. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0195667117301908\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The morphofunctional design of Montealtosuchus arrudacamposi (Crocodyliformes, Upper Cretaceous) of the Bauru Basin, Brazil<\/a>. <strong>Cretaceous Research<\/strong>. 11 jul. 2017.<br \/>\nBRONZATI, M.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-017-11737-5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Endocast of the Late Triassic (Carnian) dinosaur\u00a0<em>Saturnalia tupiniquim<\/em>: implications for the evolution of brain tissue in Sauropodomorpha<\/a>.\u00a0<strong>Scientific Reports<\/strong>. v. 7, 11931. 20 set. 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Reconstrucciones en 3D apuntan nuevas caracter\u00edsticas de cocodrilos y dinosaurios que vivieron hace millones de a\u00f1os en lo que actualmente es Brasil","protected":false},"author":556,"featured_media":284042,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[192],"tags":[324],"coauthors":[1515],"class_list":["post-284041","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-tecnologia-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/284041","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/556"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=284041"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/284041\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":284275,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/284041\/revisions\/284275"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/284042"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=284041"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=284041"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=284041"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=284041"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}