{"id":293114,"date":"2019-06-26T15:27:00","date_gmt":"2019-06-26T18:27:00","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=293114"},"modified":"2019-06-28T17:51:55","modified_gmt":"2019-06-28T20:51:55","slug":"la-salud-entre-dos-mundos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-salud-entre-dos-mundos\/","title":{"rendered":"La salud entre dos mundos"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_293151\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/079_Escravid\u00e3o_261.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-293151 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/079_Escravid\u00e3o_261.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"1591\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/079_Escravid\u00e3o_261.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/079_Escravid\u00e3o_261-250x331.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/079_Escravid\u00e3o_261-700x928.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/079_Escravid\u00e3o_261-120x159.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\"><em>M\u00e3e preta<\/em>, de Luc\u00edlio de Albuquerque\/ Wikimedia Commons<\/span><\/a> Ama de leche amamantando a un reci\u00e9n nacido blanco, junto a su propio hijo: los beb\u00e9s negros no aparecen en las im\u00e1genes de la \u00e9poca<span class=\"media-credits\"><em>M\u00e3e preta<\/em>, de Luc\u00edlio de Albuquerque\/ Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>En la ciudad de R\u00edo de Janeiro del siglo XIX, los m\u00e9dicos, cirujanos y boticarios, eran mayoritariamente blancos y pertenec\u00edan a clases sociales acomodadas. En tanto, sangradores, curanderos, parteras y amas de leche eran casi siempre esclavos y esclavas, libertos y personas libres empobrecidas, entre ellas inmigrantes y africanos libres. Esa poblaci\u00f3n humilde era la que se ocupaba de los problemas de salud m\u00e1s urgentes de aqu\u00e9llos que los necesitaban, sin discriminaci\u00f3n entre ricos y pobres. Los sangradores ofrec\u00edan sus servicios por las calles y plazas de las ciudades y en las barber\u00edas, mientras que las parteras trabajaban en el \u00e1mbito dom\u00e9stico, ocup\u00e1ndose de temas relacionados no s\u00f3lo con el parto, sino tambi\u00e9n con abortos y enfermedades genitales.<\/p>\n<p>Entre 1808 y 1828, la llamada Fisicatura-mor, un organismo instituido por el gobierno central, con sede en R\u00edo de Janeiro, que en aquella \u00e9poca era la capital del Imperio, fiscalizaba y reglamentaba las \u201cartes curativas\u201d, que inclu\u00edan tanto las actividades practicadas por m\u00e9dicos como aqu\u00e9llas que desarrollaban individuos sin formaci\u00f3n acad\u00e9mica. El organismo establec\u00eda que los m\u00e9dicos deb\u00edan diagnosticar y tratar las enfermedades internas del cuerpo, mientras que los cirujanos se ocupaban de las afecciones externas. En tanto, los boticarios manipulaban los medicamentos recetados por m\u00e9dicos y cirujanos. \u201cOficialmente, tanto sangradores como parteras deb\u00edan lidiar con aquellos casos de dolencias simples llevando a cabo solamente los que los m\u00e9dicos o cirujanos les encomendasen. No obstante, la poblaci\u00f3n recurr\u00eda a ellos porque compart\u00eda sus concepciones de enfermedad y salud\u201d, dice la historiadora T\u00e2nia Salgado Pimenta, investigadora de la Casa de Oswaldo Cruz\/ Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz y docente del Programa de Posgrado en Historia de las Ciencias y de la Salud (COC\/ Fiocruz).<\/p>\n<p>El panorama reci\u00e9n descrito figura en <em>Escravid\u00e3o, doen\u00e7as e pr\u00e1ticas de cura no Brasil <\/em>(editorial Otras Letras, 2016), compilado por T\u00e2nia Pimenta y el historiador Fl\u00e1vio Gomes, del Instituto de Historia de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ). En este libro, ellos presentan los resultados del proyecto de investigaci\u00f3n llevado a cabo en la Fiocruz entre 2013 y 2016, que fue financiada por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq) y por la propia Fiocruz. Los estudios indican que en ese entonces, los oficios centrales de la salud los desempe\u00f1aban esclavos y libertos, en una \u00e9poca en que la medicina acad\u00e9mica disputaba el espacio con las pr\u00e1cticas populares de cura.<\/p>\n<div id=\"attachment_293155\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/080_Escravid\u00e3o_261.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-293155 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/080_Escravid\u00e3o_261.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"1860\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/080_Escravid\u00e3o_261.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/080_Escravid\u00e3o_261-250x388.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/080_Escravid\u00e3o_261-700x1085.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/080_Escravid\u00e3o_261-120x186.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo Nacional, registro de Fisicatura-Mor, caja 466, paquete 1  <\/span><\/a> Licencia concedida por la Fisicatura-mor en 1817 para que el curandero Bento pueda desempe\u00f1ar su actividad en la regi\u00f3n de Inha\u00fama durante el plazo de un a\u00f1o<span class=\"media-credits\">Archivo Nacional, registro de Fisicatura-Mor, caja 466, paquete 1  <\/span><\/p><\/div>\n<p>En lo que se refiere a las sangr\u00edas, T\u00e2nia Pimenta aclara que, a partir de Hip\u00f3crates (460 al 370 a. C.), la medicina acad\u00e9mica conceb\u00eda que el cuerpo humano estaba formado por cuatro \u201chumores\u201d: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra, que proven\u00edan, respectivamente, del coraz\u00f3n, el sistema respiratorio, el h\u00edgado y el bazo. Seg\u00fan esos postulados y, sobre todo a partir de Galeno (en el siglo II), los m\u00e9dicos cre\u00edan que el desequilibrio entre esos elementos en alg\u00fan sector del cuerpo podr\u00eda combatirse por medio de la sangr\u00eda, as\u00ed como por los remedios que provocasen el v\u00f3mito, la evacuaci\u00f3n o la orina al paciente. Por eso, la sangr\u00eda serv\u00eda para el tratamiento de enfermedades tales como el c\u00f3lera, adem\u00e1s de fiebres, tos y estrenimientos, que tambi\u00e9n se consideraban enfermedades en aquella \u00e9poca. \u201cNo eran los m\u00e9dicos, sino los terapeutas populares quienes se ocupaban de aquella actividad, que era considerada inferior, a causa de la necesidad de tocar el cuerpo del paciente y manipular sangre\u201d, dice Pimenta. Seg\u00fan la investigadora, muchos de los sangradores tambi\u00e9n se desempe\u00f1aban como barberos, aprovechando sus instrumentos de corte tanto para realizar incisiones como para recortar el cabello y la barba de los hombres. Si se trataba de esclavos, los sangradores hac\u00edan arreglos con sus amos, d\u00e1ndoles parte de las ganancias que obten\u00edan con esa actividad. Pimenta relata que, en el devenir del siglo XIX, los alumnos de las dos primeras facultades de medicina que se crearon en Brasil en 1832, en Salvador (Bah\u00eda) y en R\u00edo de Janeiro (la capital), pasaron a asumir esa tarea, descalificando el trabajo de la poblaci\u00f3n afrodescendiente.<\/p>\n<p>\u201cA partir de los hallazgos en microbiolog\u00eda que efectu\u00f3 el franc\u00e9s Louis Pasteur, y del desarrollo de la medicina microbiana, la sangr\u00eda lentamente fue dejando de recomendarse\u201d, esclarece Pimenta. Ella describe que en el siglo XIX la medicina no ten\u00eda la misma credibilidad que hoy ostenta entre la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a, una reputaci\u00f3n que est\u00e1 relacionada con su institucionalizaci\u00f3n en el pa\u00eds. Ese proceso, que reci\u00e9n se consolid\u00f3 en el siglo XX, comenz\u00f3 durante la primera mitad del siglo XIX con la fundaci\u00f3n de las facultades de medicina de R\u00edo y de Bah\u00eda, de peri\u00f3dicos m\u00e9dicos especializados a partir del final de la d\u00e9cada de 1820 y de la Sociedad de Medicina de R\u00edo de Janeiro, en 1829, que se transform\u00f3 en Academia Imperial de Medicina en 1835.<\/p>\n<p>El historiador Rodrigo Arag\u00e3o Dantas, doctorando en la Fiocruz, explica que, a comienzos del siglo XIX, para desempe\u00f1arse como sangrador o partera era necesario haberse registrado en la mencionada Fisicatura-mor, una posibilidad que caduc\u00f3 en 1828, cuando la responsabilidad de los servicios de salud p\u00fablica pas\u00f3 a depender de los concejos municipales. Seg\u00fan refiere, a partir de ese momento los sangradores dejaron de obtener el registro oficial para trabajar y comenzaron a ejercer su oficio en forma clandestina. De cualquier modo, no perdieron la credibilidad entre la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<blockquote><p>Sangradores y parteras ejerc\u00edan en Brasil en una \u00e9poca en la que las pr\u00e1cticas populares de cura le disputaban el espacio a la medicina acad\u00e9mica<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Maternidad mercenaria<\/strong><br \/>\nLa poblaci\u00f3n conformada por esclavos y libertos tambi\u00e9n desempe\u00f1aba un rol crucial para la supervivencia de los reci\u00e9n nacidos de las clases medias y ricas. Las mujeres blancas no ten\u00edan por costumbre amamantar a sus beb\u00e9s. Esta actividad estaba vista como un trabajo y, por ese motivo, ellas recurr\u00edan a la leche de las mujeres negras parturientas, ya sea que fueran esclavas de su propiedad, alquiladas a terceros o incluso libertas. \u201cEn aquella \u00e9poca, un neonato que no contara con leche materna dif\u00edcilmente sobreviv\u00eda, tanto entre las clases aristocr\u00e1ticas como en las familias empobrecidas\u201d, dice Maria Helena Pereira Toledo Machado, docente del Departamento de Historia de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP). Ella relata que los estadounidenses Charles Windship y Elijah Pratt inventaron la mamadera entre 1841 y 1845, mientras que el descubrimiento del proceso de pasteurizaci\u00f3n y esterilizaci\u00f3n de la leche data de 1859 y 1886 respectivamente. En 1867 se cre\u00f3 la primera f\u00e1brica de f\u00f3rmulas de leche en polvo en Europa. \u201cPoco a poco, esos eventos tornaron m\u00e1s segura la alimentaci\u00f3n artificial de los reci\u00e9n nacidos. En Brasil, ya aparecieron algunas propagandas de leche en polvo para beb\u00e9s durante la d\u00e9cada de 1870, pero los productos ten\u00edan poca circulaci\u00f3n, porque eran importados, caros y escasos\u201d, aclara Pereira Toledo Machado. Por esa raz\u00f3n, en el Brasil de la segunda mitad del siglo XIX, a\u00fan se prefer\u00eda a las amas de leche.<\/p>\n<p>Pese a que esta pr\u00e1ctica tambi\u00e9n era una realidad en otros pa\u00edses donde rigi\u00f3 la esclavitud, la investigadora considera que la misma se instal\u00f3 con mayor intensidad en Brasil. \u201cEn Estados Unidos, las damas sure\u00f1as llegaron a recurrir a esclavas que hab\u00edan dado a luz en la misma \u00e9poca para realizar relevos a la hora de darles de mamar a sus reci\u00e9n nacidos\u201d, compara. Aqu\u00ed, en m\u00e1s del 90% de las propagandas en los peri\u00f3dicos del per\u00edodo, las amas de leche esclavas se anunciaban sin sus propios hijos. El valor de esas mujeres era tres veces m\u00e1s alto que cuando se las alquilaba junto a su propia prole. \u201cPoco se sabe sobre el destino de los hijos que eran separados de sus madres esclavas. Muchos fallec\u00edan por falta de lactancia o eran abandonados por los amos de esas mujeres en iglesias, plazas p\u00fablicas o instituciones de caridad\u201d, relata.<\/p>\n<p>El tema de la maternidad en la esclavitud se estudi\u00f3 en el marco de un proyecto de investigaci\u00f3n financiado por el Arts and Humanities Research Council (AHRC), del Reino Unido, que se llev\u00f3 a cabo entre 2015 y 2016, y convoc\u00f3 a Pereira Toledo Machado y otras estudiosas que tambi\u00e9n trabajaban con esclavitud y cuestiones de g\u00e9nero. Ellas armaron un dosier que constaba de dos vol\u00famenes, intitulado <em>Mothering slaves: Motherhood, childlessness and the care of children in atlantic slaves societies<\/em>, que fueron publicados en las revistas <em>Slavery and Abolition<\/em> y <em>Women\u2019s History Review<\/em>, en los meses de junio y agosto de este a\u00f1o.<\/p>\n<div id=\"attachment_293159\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/081_Escravid\u00e3o_261.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-293159 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/081_Escravid\u00e3o_261.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"857\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/081_Escravid\u00e3o_261.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/081_Escravid\u00e3o_261-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/081_Escravid\u00e3o_261-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/081_Escravid\u00e3o_261-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar | Reproducci\u00f3n del libro Debret y Brasil<\/span><\/a> <em>Cirujano negro colocando ventosas<\/em>, de Jean-Baptiste Debret: los sangradores atend\u00edan a la poblaci\u00f3n en las calles y plazas<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar | Reproducci\u00f3n del libro Debret y Brasil<\/span><\/p><\/div>\n<p>La historiadora Karoline Carula, docente del Departamento de Historia de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj), sostiene que, despu\u00e9s de la d\u00e9cada de 1870, las teor\u00edas cient\u00edficas raciales sobre la humanidad empezaron a difundirse en Brasil. \u201cPara los m\u00e9dicos que ten\u00edan un enfoque racial de la humanidad y consideraban inferiores a los negros, esa misma inferioridad racial era generadora de leche defectuosa. Por eso despreciaban la leche de las amas negras\u201d, describe Carula.<\/p>\n<p>En otra de las actividades centrales de la salud de la poblaci\u00f3n en el siglo XIX, las parteras tambi\u00e9n eran mayoritariamente esclavas y libertas. Las mujeres par\u00edan en sus casas y tan s\u00f3lo las mujeres indigentes optaban por dar a luz en hospitales o cl\u00ednicas. \u201cEn aquella \u00e9poca los m\u00e9dicos ten\u00edan una formaci\u00f3n te\u00f3rica y generalmente conclu\u00edan sus estudios sin haber asistido a partos, mientras que las parteras pose\u00edan a\u00f1os de experiencia pr\u00e1ctica\u201d, relata Pereira Toledo Machado.<\/p>\n<p>La historiadora Lorena F\u00e9res da Silva Telles, doctorando en la FFLCH-USP y autora del libro <em>Libertas entre sobrados: Trabalho dom\u00e9stico em S\u00e3o Paulo (1880-1900)<\/em> (editorial Alameda, 2014), considera que la falta de pr\u00e1ctica obst\u00e9trica de los m\u00e9dicos es un tema inherente al siglo XIX. La injerencia de los m\u00e9dicos en ese campo fue paulatina a causa de los tab\u00faes morales, que implicaban el uso de maniqu\u00edes para los estudios pr\u00e1cticos en la facultad. En sus estudios, F\u00e9res da Silva Telles determin\u00f3 que las \u00fanicas oportunidades que ten\u00edan los alumnos para asistir a partos eran en el caso de mujeres esclavas, libertas o pobres. \u201cEn una maternidad municipal que funcion\u00f3 en R\u00edo de Janeiro en la d\u00e9cada de 1880, los partos se atend\u00edan en presencia de estudiantes, quienes pod\u00edan palpar, observar la dilataci\u00f3n y examinar a las mujeres, probablemente en contra de la voluntad de \u00e9stas. El conocimiento m\u00e9dico en obstetricia durante ese per\u00edodo se desarroll\u00f3 principalmente a partir de la experimentaci\u00f3n con mujeres pobres o esclavas\u201d, sostiene. La investigadora pudo constatarlo evaluando casos cl\u00ednicos que se publicaron en revistas m\u00e9dicas de la \u00e9poca; tesinas de graduaci\u00f3n sobre temas de lactancia e higiene infantil defendidas durante el siglo XIX; diarios y peri\u00f3dicos m\u00e9dicos disponibles en la Biblioteca Nacional y en la biblioteca del Centro de Ciencias de la Salud de la UFRJ.<\/p>\n<div id=\"attachment_293163\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/082_Escravid\u00e3o_261.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-293163 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/082_Escravid\u00e3o_261.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"1421\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/082_Escravid\u00e3o_261.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/082_Escravid\u00e3o_261-250x296.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/082_Escravid\u00e3o_261-700x829.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/082_Escravid\u00e3o_261-120x142.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Alberto Henschel &amp; C\u00ba\/ Archivo de la Fundaci\u00f3n Joaquim Nabuco -  Ministerio de Educaci\u00f3n<\/span><\/a> La partera y ama de leche Petrolina con una ni\u00f1a blanca en Recife: fotograf\u00edas que retratan el destino incierto de los beb\u00e9s negros<span class=\"media-credits\">Alberto Henschel & C\u00ba\/ Archivo de la Fundaci\u00f3n Joaquim Nabuco -  Ministerio de Educaci\u00f3n<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Un curandero en el Hospital de la Marina<\/strong><br \/>\nEntre 1808 y 1828, la Fisicatura-mor castigaba el trabajo de personas no habilitadas formalmente para realizar pr\u00e1cticas de cura, entre ellos a los curanderos. Despu\u00e9s de 1828, pese a la prohibici\u00f3n que les impuso el organismo para trabajar, los curanderos mantuvieron su credibilidad entre la poblaci\u00f3n. La historiadora Rosilene Gomes Farias, con doctorado por la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), estudi\u00f3 la trayectoria del esclavo africano Pai Manoel y su desempe\u00f1o como curandero durante la epidemia de c\u00f3lera en Recife, en 1856. La historiadora relata que en las etapas iniciales de la epidemia, \u00e9l atend\u00eda principalmente a la poblaci\u00f3n negra y mestiza. Despu\u00e9s, algunas curas atribuidas a su remedio atrajeron la atenci\u00f3n de las familias adineradas y tambi\u00e9n de los m\u00e9dicos.<\/p>\n<p>\u201cAl repasar los peri\u00f3dicos de la \u00e9poca, tales como el <em>Di\u00e1rio de Pernambuco <\/em>y <em>O Liberal Pernambucano<\/em>, detect\u00e9 que los m\u00e9dicos de la Comisi\u00f3n de Higiene P\u00fablica consultan al curandero para conocer los detalles de su tratamiento, que se basaba en un preparado hecho con hierbas\u201d, relata Gomes Farias. En el punto m\u00e1s cr\u00edtico de la epidemia, las autoridades permitieron que Pai Manoel atendiera en el Hospital de la Marina. Ese episodio gener\u00f3 rechazo en la Academia Imperial de Medicina y provoc\u00f3 la renuncia colectiva de los miembros de la Comisi\u00f3n de Higiene P\u00fablica, as\u00ed como el encarcelamiento del curandero. \u201cSu historia revela las disputas que exist\u00edan entre m\u00e9dicos y curanderos en el siglo XIX\u201d, concluye.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Libro<\/strong><br \/>\nPIMENTA, T. S. y GOMES, F. (orgs.). <strong>Escravid\u00e3o, doen\u00e7as e pr\u00e1ticas de cura no Brasil<\/strong>. Rio de Janeiro: Outras Letras, 2016, 312 p.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nFARIAS, R.G. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0104-59702012000500012\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Pai Manoel, o curandeiro africano, e a medicina no Pernambuco imperial<\/a>. <strong>Hist. Cienc. Sa\u00fade-Manguinhos<\/strong>. v.19, p.215-231. 2012.<br \/>\nMACHADO, M.H.P.T. <a href=\"http:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/abs\/10.1080\/0144039X.2017.1316983?journalCode=fsla20\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Between two Beneditos: enslaved wet-nurses amid slavery\u2019s decline in southeast Brazil<\/a>. COWLING, C.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0(<em>orgs.<\/em>)\u00a0<strong>Slavery and Abolition. Special Issue: Mothering Slaves: Motherhood, Childlessness and the Care of Children in Atlantic Slaves Societies<\/strong>. v. 38, n. 2. jun 2017.<br \/>\nPIMENTA, T. S. <a href=\"http:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/abs\/10.1080\/09612025.2017.1336843?journalCode=rwhr20\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Midwifery and childbirth among enslaved and freed women in Rio de Janeiro in the first half of the nineteenth century<\/a>. COWLING, C.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0(<em>orgs.<\/em>) <strong>Women\u2019s History Review. Special Issue: Mothering Slaves: Motherhood, Childlessness and the Care of Children in Atlantic Slaves Societies<\/strong>. on-line. ago 2017.<br \/>\nTELLES, L. F. S. <a href=\"http:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/abs\/10.1080\/09612025.2017.1336844?journalCode=rwhr20\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Pregnant slaves, workers in labour: amid doctors and masters in a slave-owning city (nineteenth-century Rio de Janeiro)<\/a>. COWLING, C.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0(<em>orgs.<\/em>) <strong>Women\u2019s History Review. 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