{"id":293838,"date":"2019-06-28T17:09:46","date_gmt":"2019-06-28T20:09:46","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=293838"},"modified":"2019-07-22T18:17:20","modified_gmt":"2019-07-22T21:17:20","slug":"olas-de-calor-mas-intensas-mas-largas-y-mas-frecuentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/olas-de-calor-mas-intensas-mas-largas-y-mas-frecuentes\/","title":{"rendered":"Olas de calor: M\u00e1s intensas, m\u00e1s largas y m\u00e1s frecuentes"},"content":{"rendered":"<p>A las 3 de la tarde del 11 de septiembre de 2017, un lunes de fines de invierno, la temperatura en la capital paulista alcanz\u00f3 un pico de 31,9 grados Celsius (\u00baC), la m\u00e1s alta del a\u00f1o en la estaci\u00f3n que deber\u00eda ser la m\u00e1s fr\u00eda del a\u00f1o. Como el invierno del a\u00f1o anterior, en el cual hab\u00eda llegado a 33 \u00baC, los habitantes de la mayor ciudad del pa\u00eds tuvieron que volver a convivir con el malestar ocasionado por un sol a pleno, calor intenso y aire seco, dado que la humedad relativa del aire cay\u00f3 al 28% durante ese d\u00eda del mes de septiembre. Ese mismo d\u00eda, la ciudad de Jales se destac\u00f3 por ser la m\u00e1s c\u00e1lida y seca de ese invierno en el interior paulista, con un registro de 37,2 \u00baC y una humedad relativa de un 13%.<\/p>\n<p>A este fen\u00f3meno clim\u00e1tico se lo conoce como ola de calor, una secuencia de al menos tres d\u00edas consecutivos con temperaturas m\u00e1ximas o m\u00ednimas m\u00e1s altas que las esperadas para la misma regi\u00f3n en la misma \u00e9poca del a\u00f1o. Si bien se lo registra desde hace d\u00e9cadas, lo que tambi\u00e9n recibe el nombre de <em>\u00e9t\u00e9 Indien<\/em> (calor indio) se ha tornado cada vez m\u00e1s frecuente, intenso y duradero. En un estudio comparativo entre seis capitales brasile\u00f1as, desde 1961 a 2014, Brasilia fue la ciudad donde se registraron olas de calor m\u00e1s extensas, con 20,5 d\u00edas de duraci\u00f3n cada a\u00f1o, un lapso que es casi el triple de lo registrado en la ciudad de R\u00edo de Janeiro. A la cabeza en cantidad de d\u00edas con olas de calor se ubica la ciudad de Manaos, con 39 d\u00edas por a\u00f1o, si bien son m\u00e1s breves que las de otras localidades, seg\u00fan consta en el estudio publicado en septiembre en la revista <em>International Journal of Climatology<\/em>. En S\u00e3o Paulo, los per\u00edodos de calor extremo no llegaban a 15 d\u00edas al a\u00f1o durante las d\u00e9cadas de 1960 y 1970, pero saltaron hasta alrededor de 40 en 2010 y a 50 d\u00edas en 2014.<\/p>\n<p>Las olas de calor tambi\u00e9n est\u00e1n ligadas a los ciclos clim\u00e1ticos naturales \u2013la humedad y las lluvias frecuentes en la regi\u00f3n de Manaos, por ejemplo, var\u00edan de acuerdo con la oscilaci\u00f3n de una banda de nubes de tormenta a la que se conoce como Zona de Convergencia Intertropical\u2013, aunque tambi\u00e9n pueden tener otras causas. \u201cEl aumento de la duraci\u00f3n, intensidad y frecuencia de este fen\u00f3meno clim\u00e1tico son el reflejo de un incremento en la temperatura media global como consecuencia de la gran emisi\u00f3n de gases de efecto invernadero y se ve exacerbado, en parte, por las islas de calor [las \u00e1reas urbanas que retienen el calor y son la causa de que la temperatura sea m\u00e1s alta que en los alrededores]\u201d, dice la meteor\u00f3loga Renata Libonati, docente del departamento de Meteorolog\u00eda del Instituto de Geociencias de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) y coautora del estudio. Seg\u00fan ella, la construcci\u00f3n de edificios y el asfaltado de las calles causan que las superficies urbanas absorban mayor radiaci\u00f3n solar que el suelo y la vegetaci\u00f3n. En simult\u00e1neo, la falta de \u00e1reas verdes impide que las ciudades liberen el exceso de calor por medio de la evaporaci\u00f3n y de la transpiraci\u00f3n de los \u00e1rboles.<\/p>\n<p>\u201cEs muy probable que los cambios clim\u00e1ticos globales causados por la actividad humana y por el aumento de las olas de calor se encuentren relacionados\u201d, dice Libonati. Los climat\u00f3logos vienen advirtiendo desde hace a\u00f1os que los cambios clim\u00e1ticos no s\u00f3lo se manifiestan por medio de un incremento sostenido de la temperatura, sino por eventos extremos ocasionales, tales como <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2017\/11\/08\/un-brasil-mas-vulnerable-en-el-siglo-xxi\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">olas de calor y sequ\u00edas m\u00e1s intensas y prolongadas, como la que se registra actualmente en el nordeste brasile\u00f1o, que arranc\u00f3 en 2010<\/a>.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo en Brasil los d\u00edas est\u00e1n siendo m\u00e1s abrasadores. La Organizaci\u00f3n Meteorol\u00f3gica Mundial (WMO, seg\u00fan su sigla en ingl\u00e9s) atribuye a una ola de calor el r\u00e9cord de temperatura de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 54 \u00baC que se registr\u00f3\u00a0 el 21 de julio\u00a0 de 2016 en la estaci\u00f3n meteorol\u00f3gica de Mitrabah, en Kuwait, y de 53,9 \u00baC en la ciudad de Basora, Irak, al d\u00eda siguiente. Simult\u00e1neamente, una amplia ola de calor afectaba a Estados Unidos, con temperaturas entre 35 \u00baC y 38 \u00baC; en el apogeo del verano en el hemisferio norte, el 22 de julio. El servicio meteorol\u00f3gico estadounidense estim\u00f3 que 124 millones de personas soportaban esa ola de calor excesivo.<\/p>\n<p>Estos fen\u00f3menos clim\u00e1ticos se intensificar\u00e1n durante este siglo en todo el planeta, de acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC, por sus siglas en ingl\u00e9s), elevando el malestar de la gente y el riesgo de mortalidad, principalmente entre ni\u00f1os y ancianos. Las olas de calor dejaron en 2003 un saldo de 70 mil muertos en Europa, 10 mil en Rusia en 2010 y al menos 2.300 en la India, en 2015. \u201cSe ha abordado mucho esta tem\u00e1tica en el hemisferio Norte, pero por ahora escasamente en Brasil, pese a los graves efectos de las olas de calor sobre la salud, principalmente entre las franjas m\u00e1s vulnerables de la poblaci\u00f3n\u201d, dice Libonati.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/026-029_Ondas-de-calor_262_info.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"876\" class=\"size-full wp-image-293847 alignnone\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/026-029_Ondas-de-calor_262_info.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/026-029_Ondas-de-calor_262_info.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/026-029_Ondas-de-calor_262_info-250x192.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/026-029_Ondas-de-calor_262_info-700x538.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/026-029_Ondas-de-calor_262_info-120x92.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Mortalidad en aumento<\/strong><br \/>\nEn China, como consecuencia del calor excesivo en los \u00faltimos a\u00f1os, la mortalidad total a causa de las olas de calor con una duraci\u00f3n de cinco d\u00edas se increment\u00f3 en un 18%, la de los ancianos, en un 24% y la de las mujeres, en un 22%. \u201cNi\u00f1os y ancianos son los grupos m\u00e1s susceptibles a la variaci\u00f3n t\u00e9rmica a causa de su escasa capacidad de mantener la temperatura corporal\u201d, explica el epidemi\u00f3logo Nelson Gouveia, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FM-USP). A su juicio, los individuos con un nivel educativo m\u00e1s bajo y los indigentes tambi\u00e9n parecen hallarse bajo un riesgo ligeramente m\u00e1s alto que el t\u00e9rmino medio de la poblaci\u00f3n durante esos eventos, algo que podr\u00eda explicarse por su menor probabilidad de buscar auxilio m\u00e9dico cuando fuera menester.<\/p>\n<p>\u201cLas olas de calor son causa de muerte anticipada entre la poblaci\u00f3n vulnerable\u201d, resume el economista Paulo Henrique Cirino Ara\u00fajo, docente de la Universidad Federal de Goi\u00e1s. En su investigaci\u00f3n doctoral, que concluy\u00f3 en 2017 en la Universidad Federal de Vi\u00e7osa, \u00e9l not\u00f3 que, durante una ola de calor, el total de fallecimientos de ni\u00f1os de hasta 5 a\u00f1os de edad internados con infecciones o enfermedades parasitarias \u2013principalmente dengue\u2013 se increment\u00f3 de un 24% a un 30% en los estados de Mato Grosso, Goi\u00e1s, S\u00e3o Paulo y Tocantins, que padecieron las olas de calor m\u00e1s intensas durante el per\u00edodo evaluado, entre 2008 y 2013. Como contrapartida, las internaciones por bronquitis, neumon\u00eda y otras enfermedades registraron una reducci\u00f3n de hasta un 8% en Rio Grande do Sul, durante las olas de calor. Seg\u00fan el estudio, en las 27 capitales de estado brasile\u00f1as, los gastos extra anuales por internaciones hospitalarias de ni\u00f1os tan s\u00f3lo a causa de una ola de calor pueden llegar a 14,5 millones de reales. Los efectos son diferentes seg\u00fan las clases socioecon\u00f3micas: el 75% de los ni\u00f1os internados provienen de hogares relativamente pobres.<\/p>\n<p>El pa\u00eds se mostr\u00f3 vulnerable en un estudio comparativo entre 400 ciudades de 18 pa\u00edses, que se public\u00f3 en agosto de 2017 en la revista <em>Environmental Health Perspectives<\/em>, que apunt\u00f3 un aumento del riesgo de mortalidad proporcional a la intensidad de la ola de calor. En ese estudio, que analiz\u00f3 un total de 26 millones de \u00f3bitos entre 1972 y 2012, los efectos de las olas de calor sobre la mortalidad aparecieron inmediatamente y duraron entre tres y cuatro d\u00edas en la mayor\u00eda de los pa\u00edses cotejados, con excepci\u00f3n de Italia y Espa\u00f1a, donde ese efecto perdur\u00f3 por m\u00e1s tiempo. Al igual que Australia, Brasil registr\u00f3 un riesgo de muerte entre un 5% y un 10% mayor, dependiendo de la severidad del calor.<\/p>\n<p>\u201cEl estudio solamente revela la punta del iceberg, porque no tiene en cuenta a la gente que no se muere o no acude al hospital por haberse sentido mal a causa del intenso calor\u201d, advirti\u00f3 la meteor\u00f3loga Micheline Coelho, investigadora de la FM-USP y coautora del estudio. En ese trabajo, las olas de calor presentaron una asociaci\u00f3n m\u00e1s clara con la mortalidad en regiones de fr\u00edo y calor moderados, como en el caso del sudeste de Brasil, que en \u00e1reas m\u00e1s c\u00e1lidas o fr\u00edas.<\/p>\n<p>Frente a la mortalidad que generaron las olas de calor en varios pa\u00edses, el bi\u00f3logo colombiano Camilo Mora, docente de la Universidad de Haw\u00e1i, campus de Manoa, sostiene que los mecanismos de regulaci\u00f3n t\u00e9rmica \u2013la capacidad de adecuarse a la variaci\u00f3n de la temperatura\u2013 del organismo humano podr\u00edan resultar incapaces de lidiar con las olas de calor muy intensas. En un art\u00edculo que public\u00f3 en noviembre de 2017 en la revista <em>Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes<\/em>, Mora y otros cient\u00edficos de las universidades Yale y Cornell, tambi\u00e9n de Estados Unidos, enumeraron 27 formas de muerte como consecuencia del calor excesivo: por infarto, coagulaci\u00f3n sangu\u00ednea, insuficiencia respiratoria o da\u00f1os en el cerebro, ri\u00f1ones, p\u00e1ncreas y otros \u00f3rganos. La totalidad del organismo, argumentan los autores de ese estudio, puede verse perjudicado por la escasez de ox\u00edgeno provocada por la dilataci\u00f3n de los vasos sangu\u00edneos, que empuja la sangre hacia la periferia del cuerpo como forma de disipar el calor en el ambiente. Las altas temperaturas tambi\u00e9n resultan devastadoras para los animales de cr\u00eda. Seg\u00fan un estudio de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en las granjas, las olas de calor pueden ocasionar la mortalidad de un 34% de las aves.<\/p>\n<p>\u201cLas pol\u00edticas que posibiliten una adaptaci\u00f3n al calor extremo y promuevan el confort t\u00e9rmico son fundamentales para sobrellevar los efectos causado por las olas de calor\u201d, sugiere Ara\u00fajo. Una gu\u00eda\u00a0 de los Centros de Control y Prevenci\u00f3n de Enfermedades (CDC, seg\u00fan su sigla en ingl\u00e9s) de Estados Unidos (bit.Iy\/extguidebook) recomienda a las personas \u2013principalmente a ni\u00f1os y ancianos, los m\u00e1s vulnerables\u2013 que eviten la exposici\u00f3n directa al calor excesivo, permanezcan en ambientes con aire acondicionado, se hidraten, utilicen ropa liviana y de colores claros, no consuman alimentos pesados y calientes y que se interioricen al respecto de los s\u00edntomas de las enfermedades que se ven agravadas por las temperaturas elevadas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los CDC, tambi\u00e9n es importante que no se deje a los ni\u00f1os o a los animales dom\u00e9sticos encerrados en el interior de autom\u00f3viles, que se calientan r\u00e1pidamente al quedar expuestos al sol intenso. Como medida de prevenci\u00f3n m\u00e1s extensiva, la gu\u00eda recomienda plantar \u00e1rboles.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nGUO, Y. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/ehp.niehs.nih.gov\/doi\/full\/10.1289\/EHP1026\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Heat wave and mortality: A multicountry, multicommunity study<\/a>. <strong>Environmental Health Perspectives<\/strong>. v. 125 (8), p. 1-11. 2017.<br \/>\nGEIRINHAS, J. L. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/rmets.onlinelibrary.wiley.com\/doi\/full\/10.1002\/joc.5294\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Climatic and synoptic characterization of heat waves in Brazil<\/a>. <strong>International Journal of Climatology<\/strong>. En prensa, 2017.<br \/>\nMORA, C. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.ahajournals.org\/doi\/full\/10.1161\/CIRCOUTCOMES.117.004233\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Twenty-seven ways a heat wave can kill you: Deadly heat in the era of climate change<\/a>. <strong>Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes<\/strong>. v. 10 (11), p. 1-6. 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las temperaturas m\u00e1s elevadas aumentan la mortalidad en todo el planeta","protected":false},"author":40,"featured_media":293843,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[269,329],"coauthors":[139,5968],"class_list":["post-293838","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-tapa","tag-ambiente-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293838","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/40"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293838"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293838\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":294295,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293838\/revisions\/294295"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/293843"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293838"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293838"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293838"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=293838"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}