{"id":297185,"date":"2019-07-22T16:12:04","date_gmt":"2019-07-22T19:12:04","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=297185"},"modified":"2019-07-22T16:12:04","modified_gmt":"2019-07-22T19:12:04","slug":"otra-causa-posible-del-autismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/otra-causa-posible-del-autismo\/","title":{"rendered":"Otra causa posible del autismo"},"content":{"rendered":"<p>Los dientes de leche que llegan al laboratorio de los investigadores del proyecto \u201cEl hada de los dientes\u201d, en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), est\u00e1n ayudando a conocer mejor las alteraciones que pueden ocurrir en el cerebro en algunas formas de autismo, un conjunto de trastornos de origen neurol\u00f3gico que se manifiestan en la infancia y que pueden da\u00f1ar, en mayor o menor grado, las capacidades cognitivas, de comunicaci\u00f3n y de interacci\u00f3n social, adem\u00e1s de la habilidad motora. Con causas a\u00fan poco conocidas, el autismo \u2013o trastornos del espectro del autismo, tal como prefieren denominarlo los especialistas\u2013 incluye cuadros tan variados como el autismo cl\u00e1sico, signado por dificultades severas con el lenguaje y la interacci\u00f3n social, o el s\u00edndrome de Asperger, en el cual la inteligencia es normal o superior a la media y la adquisici\u00f3n del lenguaje se produce sin problemas, siendo comunes los gestos repetitivos y la falta de control en los movimientos delicados. Estos trastornos afectan a alrededor del 1% de los ni\u00f1os en Inglaterra y en Estados Unidos \u2013no existen estudios minuciosos de su incidencia en Brasil\u2013 y son cuatro veces m\u00e1s frecuentes entre los ni\u00f1os que entre las ni\u00f1as.<\/p>\n<p>A partir de los dientes de leche donados por ni\u00f1os con y sin autismo, los grupos que lideran los neurocient\u00edficos brasile\u00f1os Patricia Beltr\u00e3o Braga, de la USP, y Alysson R. Muotri, de la Universidad de California en San Diego, Estados Unidos, confirmaron que una inflamaci\u00f3n de las c\u00e9lulas cerebrales denominadas astrocitos podr\u00eda estar asociada con el desarrollo de una forma grave de ese trastorno. Y lo que es todav\u00eda m\u00e1s importante: al menos en laboratorio, el control de la inflamaci\u00f3n en los astrocitos revirti\u00f3 las alteraciones que la misma provoca en las neuronas, las c\u00e9lulas responsables de la transmisi\u00f3n y almacenamiento de informaciones en el cerebro y que son m\u00e1s inmaduras en esa forma de autismo.<\/p>\n<p>Como la extracci\u00f3n de c\u00e9lulas del cerebro de los ni\u00f1os ser\u00eda algo riesgoso y anti\u00e9tico, los cient\u00edficos apelaron a una alternativa ingeniosa para recrearlas en laboratorio. Recuperaron algunas c\u00e9lulas del interior de los dientes que se caen naturalmente en la infancia y emplearon compuestos qu\u00edmicos para inducir su retorno a un estado m\u00e1s vers\u00e1til, a partir del cual podr\u00edan generar otros tipos de c\u00e9lulas. A continuaci\u00f3n, les agregaron compuestos que las estimularon para transformarse en c\u00e9lulas cerebrales.<\/p>\n<p>Durante el desarrollo de su doctorado, con la direcci\u00f3n de Braga y Muotri, la bi\u00f3loga Fabiele Russo obtuvo neuronas y astrocitos a partir de los dientes de leche de tres ni\u00f1os brasile\u00f1os. Ellos hab\u00edan sido atendidos por uno de los principales expertos del pa\u00eds en autismo \u2013el psiquiatra infantil Marcos Mercadante, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), quien falleci\u00f3 en 2011\u2013 y presentaban una forma grave del problema. Ten\u00edan dificultades para aprender tareas y asimilar informaciones, as\u00ed como para relacionarse. Tambi\u00e9n hablaban poco y ejecutaban movimientos repetitivos.<\/p>\n<p>Las neuronas generadas a partir de las c\u00e9lulas de los dientes de esos ni\u00f1os eran m\u00e1s inmaduras y menos complejas. Presentaban menos ramificaciones y realizaban menos conexiones con otras neuronas que las obtenidas a partir del diente de chicos sin autismo. Adem\u00e1s, eran menos activas (emit\u00edan menor cantidad de pulsos el\u00e9ctricos) que las de los nenes del grupo de control. \u201cLas alteraciones en la forma y en el funcionamiento de las neuronas pueden perjudicar el desarrollo y la actividad de los circuitos cerebrales\u201d, recuerda Russo.<\/p>\n<div id=\"attachment_297202\" style=\"max-width: 710px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/050_autismo_263_04.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-297202 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/050_autismo_263_04.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/050_autismo_263_04.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/050_autismo_263_04-250x250.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/050_autismo_263_04-120x120.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Fabiele Russo\/Laboratorio de c\u00e9lulas madre y configuraci\u00f3n de enfermedades\/ USP<\/span><\/a> Con forma de estrella, el astrocito controla el desarrollo de las neuronas y regula la concentraci\u00f3n de neurotransmisores<span class=\"media-credits\">Fabiele Russo\/Laboratorio de c\u00e9lulas madre y configuraci\u00f3n de enfermedades\/ USP<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>La influencia de los astrocitos<\/strong><br \/>\nSeg\u00fan los resultados de los experimentos, que se publicaron en el mes de octubre\u00a0 de 2017 en la revista <em>Biological Psychiatry<\/em>, pareciera que una inflamaci\u00f3n ser\u00eda la causa de la alteraci\u00f3n en la forma y funcionamiento de las neuronas. Las evidencias de la inflamaci\u00f3n provienen del an\u00e1lisis de los astrocitos. Estas c\u00e9lulas con forma de estrella son mucho m\u00e1s que un mero relleno del espacio entre las neuronas. Hoy en d\u00eda, se sabe que los astrocitos controlan la formaci\u00f3n de ramificaciones de las neuronas y regulan la concentraci\u00f3n de compuestos, tales como los neurotransmisores, responsables de la comunicaci\u00f3n qu\u00edmica entre las c\u00e9lulas cerebrales.<\/p>\n<p>Russo not\u00f3 que los astrocitos generados a partir de c\u00e9lulas de ni\u00f1os con autismo produc\u00edan una cantidad mayor de una mol\u00e9cula inflamatoria: la interleucina 6 (IL-6). An\u00e1lisis previos, efectuados con tejido cerebral <em>post mortem<\/em>, ya hab\u00edan asociado los niveles elevados de IL-6 con el autismo, pero no permitieron saber si las altas concentraciones de esa mol\u00e9cula eran la causa o una consecuencia del problema. Los investigadores de la USP y de California obtuvieron indicios de que la inflamaci\u00f3n antecede al autismo en una secuencia de experimentos donde se cultivaron neuronas con astrocitos con y sin s\u00edntomas de inflamaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las neuronas sanas que se desarrollaron en un mismo recipiente con astrocitos inflamados presentaron menos ramificaciones y conexiones, torn\u00e1ndose menos activas. Y ocurri\u00f3 lo opuesto cuando las neuronas extra\u00eddas de dientes de ni\u00f1os con autismo se colocaban durante algunos d\u00edas junto a astrocitos de los ni\u00f1os sin ese problema: en compa\u00f1\u00eda de astrocitos sanos, las neuronas desarrollaron m\u00e1s ramificaciones y conexiones con otras c\u00e9lulas (<em>observe la p\u00e1gina de al lado<\/em>). Lo mismo pudo observarse al agregarle al cultivo de neuronas de personas con autismo un anticuerpo que bloquea la actividad de la IL-6.<\/p>\n<p>\u201cEsas alteraciones nos inducen a pensar que algunas formas de autismo tendr\u00edan su origen en un problema en los astrocitos, y no en las neuronas\u201d, relata Braga, coordinadora de la articulaci\u00f3n brasile\u00f1a del proyecto internacional \u201cEl hada de los dientes\u201d, as\u00ed denominado en alusi\u00f3n al personaje de la tradici\u00f3n popular de algunos pa\u00edses que recompensa a los ni\u00f1os por el diente de leche reci\u00e9n ca\u00eddo que dejan bajo la almohada. En caso de que otros estudios confirmen la influencia de esa neuroinflamaci\u00f3n en ciertas formas de autismo, tal vez, en el futuro, ser\u00eda posible desarrollar un tratamiento farmacol\u00f3gico para ese trastorno.<\/p>\n<p>Las terapias actuales se basan en un acompa\u00f1amiento psicoterap\u00e9utico para estimular la interacci\u00f3n con otras personas y permitir una vida m\u00e1s independiente, adem\u00e1s del uso de medicaci\u00f3n para combatir los problemas secundarios, tales como la dificultad para dormir o para concentrarse. \u201cSi en un futuro fuera posible revertir esas alteraciones celulares en el cerebro de un ni\u00f1o en desarrollo, acaso ser\u00eda viable atenuar las manifestaciones del autismo\u201d, dice la neurocient\u00edfica.<\/p>\n<p>El trayecto ser\u00e1 largo. \u201cA pesar de que funciona bien <em>in vitro<\/em>, el tratamiento que inhibe la IL-6 en los seres humanos debe estudiarse cuidadosamente, ya que se ha informado que podr\u00eda agravar la inflamaci\u00f3n de las neuronas\u201d, advierte Muotri, padre de un chico con autismo y, junto a Braga y otros colaboradores, cofundador de Tismoo, una empresa brasile\u00f1a de biotecnolog\u00eda, que cuenta con una sucursal en Estados Unidos, y realiza an\u00e1lisis gen\u00f3micos en busca de las causas y terapias posibles para el autismo y otros trastornos neurol\u00f3gicos de origen gen\u00e9tico. En un ensayo cl\u00ednico reciente en el cual se evalu\u00f3 un compuesto para bloquear la acci\u00f3n de la IL-6 en pacientes con un trastorno degenerativo que afecta al nervio \u00f3ptico y la m\u00e9dula espinal, una mujer que fue tratada desarroll\u00f3 un cuadro m\u00e1s grave, informaron los investigadores en un art\u00edculo publicado en 2016 en la revista <em>Multiple Sclerosis<\/em>.<\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os, Muotri hab\u00eda verificado que las neuronas generadas a partir de la reprogramaci\u00f3n de c\u00e9lulas de la piel de ni\u00f1os con s\u00edndrome de Rett \u2013un trastorno similar al autismo, pero que s\u00f3lo afecta a las ni\u00f1as\u2013 tambi\u00e9n eran inmaduras y presentaban menos conexiones. En laboratorio, dicho efecto pudo revertirse al aplicar sobre las c\u00e9lulas el antibi\u00f3tico denominado gentamicina o el factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1). El problema, seg\u00fan pudo comprobarse m\u00e1s tarde, <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2011\/06\/01\/el-cerebro-en-el-autismo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">radica en que el primero es relativamente t\u00f3xico y el segundo no llega al cerebro en niveles adecuados<\/a>.<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/18.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"908\" class=\"aligncenter size-full wp-image-297210\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/18.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/18.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/18-250x199.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/18-700x558.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/18-120x96.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><\/a>El reto del diagn\u00f3stico<\/strong><br \/>\nAunque se est\u00e9 lejos de comprender las causas del autismo (ya se asociaron 800 alteraciones en genes con este trastorno), la reprogramaci\u00f3n celular y los an\u00e1lisis gen\u00e9ticos tal vez puedan ser de ayuda en el diagn\u00f3stico, que no siempre es algo sencillo y podr\u00eda retrasarse. La detecci\u00f3n del autismo la realiza un psiquiatra o un neur\u00f3logo muy capacitado, que examina al ni\u00f1o y eval\u00faa su historial de vida en busca de s\u00edntomas de retraso en el desarrollo y en la capacidad de interactuar socialmente. Los s\u00edntomas pueden aparecer pronto, durante los primeros meses de vida, y es importante que el diagn\u00f3stico sea precoz. Ocurre que el cerebro se desarrolla con mayor rapidez en los primeros a\u00f1os posteriores al nacimiento, una etapa en la que el ni\u00f1o empieza a adquirir el lenguaje y a interactuar con adultos y otros ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Sin embargo, por lo general, el diagn\u00f3stico suele demorarse. Algunos expertos estiman que, normalmente, la confirmaci\u00f3n del autismo se produce alrededor de los 3 a\u00f1os de edad. En Brasil, es probable que dicha identificaci\u00f3n tarde a\u00fan m\u00e1s. En una entrevista concedida a <em>Pesquisa FAPESP<\/em> en 2011, Mercadante, de la Unifesp, calculaba que eso reci\u00e9n ocurrir\u00eda alrededor de los 5 \u00f3 6 a\u00f1os, cuando el deterioro de la sociabilidad ya es m\u00e1s dif\u00edcil de mitigar.<\/p>\n<p>Con el objetivo de identificar las razones de esa demora, investigadores de la Cl\u00ednica de Cognici\u00f3n Social de la Unifesp y de la Universidad Presbiteriana Mackenzie realizaron entrevistas minuciosas a 19 madres paulistas de ni\u00f1os con diagn\u00f3stico de autismo. La mayor\u00eda de ellas (un 68%) not\u00f3 que hab\u00eda algo anormal en el desarrollo del hijo antes de que el ni\u00f1o cumpliera los 2 a\u00f1os de vida: no respond\u00eda cuando lo llamaban por su nombre, no hac\u00eda contacto visual o no hablaba. Al percatarse del problema, casi todas las mujeres (un 79%) buscaron ayuda m\u00e9dica en el transcurso de los tres meses siguientes. Con todo, el diagn\u00f3stico reci\u00e9n pudo confirmarse, en promedio, tres a\u00f1os despu\u00e9s de la sospecha inicial (y en algunos casos demor\u00f3 ocho a\u00f1os). Estos resultados, que fueron presentados en un art\u00edculo publicado en octubre de 2017 en la <em>Revista Brasileira de Psiquiatria<\/em>, representan solamente una parte de un estudio mayor, efectuado con 250 familias de personas con autismo.<\/p>\n<p>Una de las razones del retraso en el diagn\u00f3stico ser\u00eda, por lo tanto, la falta de preparaci\u00f3n o desinformaci\u00f3n del m\u00e9dico. \u201cLa mayor\u00eda de esas madres (un 84%), mencion\u00f3 primero al pediatra sus preocupaciones al respecto del comportamiento at\u00edpico de su hijo, pero las respuestas fueron cosas tales como \u2018no hay que comparar a los ni\u00f1os entre s\u00ed\u2019, \u2018los nenes se desarrollan con mayor lentitud que las nenas\u2019, \u2018los ni\u00f1os son m\u00e1s nerviosos\u2019\u201d, relata Sabrina Ribeiro, psic\u00f3loga de la Cl\u00ednica de Cognici\u00f3n Social de la Unifesp y autora principal del estudio. \u201cSin embargo, m\u00e1s de la mitad de ellas desestim\u00f3 manifestar sus preocupaciones nuevamente\u201d, reporta la investigadora, quien a\u00f1os atr\u00e1s, bajo la direcci\u00f3n de Mercadante, llev\u00f3 a cabo en Atibaia, una localidad del interior de S\u00e3o Paulo, el mayor estudio de incidencia del autismo entre los ni\u00f1os brasile\u00f1os. En dicho estudio, 4 de los 1.470 ni\u00f1os (un 0,3% del total) ten\u00edan autismo. \u201cIdentificarlo lo m\u00e1s pronto posible resulta esencial para un tratamiento precoz\u201d.<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/17.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"1238\" class=\"aligncenter size-full wp-image-297206\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/17.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/17.png 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/17-250x271.png 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/17-700x760.png 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/17-120x130.png 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><\/a>Aprendizaje de m\u00e1quins<\/strong><br \/>\nEn Porto Alegre, un equipo de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Rio Grande do Sul (PUC-RS), al mando del neurocient\u00edfico Augusto Buchweitz y del cient\u00edfico de la computaci\u00f3n Felipe Meneguzzi, viene vali\u00e9ndose de una herramienta inform\u00e1tica denominada aprendizaje de m\u00e1quinas para crear una secuencia de procedimientos aut\u00f3nomos (un algoritmo) que intenta distinguir a una persona con autismo de otra que no padece ese trastorno, a partir del an\u00e1lisis de im\u00e1genes del cerebro en funcionamiento. El grupo ide\u00f3 un algoritmo clasificado como <em>deep learning<\/em>, que aprende a realizar esa diferenciaci\u00f3n de manera aut\u00f3noma, sin necesidad de pistas que aporten los investigadores. Esta estrategia alcanza un alto nivel de aciertos en condiciones particulares y su objetivo no es sustituir el diagn\u00f3stico cl\u00ednico.<\/p>\n<p>El equipo de trabajo de la PUC emple\u00f3 el algoritmo para analizar alrededor de 3.500 im\u00e1genes del cerebro de 1.035 individuos (con y sin autismo por partes iguales) de diferentes regiones de Estados Unidos, almacenadas en el banco de datos del proyecto Autism Imaging Data Exchange. De acuerdo con lo que ya hab\u00eda podido observarse en an\u00e1lisis previos, efectuados con una cifra menor de participantes, hay un asincronismo entre el funcionamiento de ciertas \u00e1reas del sector frontal y el de algunas zonas de la regi\u00f3n posterior del cerebro en las personas con autismo, y por lo visto en la gente sin autismo, esas \u00e1reas se encuentran en mayor sincron\u00eda. Seg\u00fan los resultados del estudio, que fue publicado en forma <em>online<\/em> en el mes de agosto en la revista <em>NeuroImage: Clinical<\/em>, el algoritmo del grupo de la PUC identific\u00f3 correctamente el 70% de los casos de autismo.<\/p>\n<p>\u201cSe trata del m\u00e1s alto \u00edndice de acierto que se haya obtenido a partir del an\u00e1lisis de una muestra numerosa y heterog\u00e9nea\u201d, comenta Buchweitz, coordinador de investigaci\u00f3n en resonancia magn\u00e9tica funcional en el Instituto del Cerebro de la PUC-RS. En estudios anteriores se obtuvieron \u00edndices mayores, cercanos al 100%, pero estos se hab\u00edan efectuado con algunas decenas de casos y empleaban algoritmos que requieren de la supervisi\u00f3n de sus autores para aprender a clasificar las im\u00e1genes. \u201cLa precisi\u00f3n disminuye radicalmente en grupos mayores y con im\u00e1genes obtenidas en diferentes centros\u201d, consignaron los investigadores en el art\u00edculo.<\/p>\n<p>No obstante, este resultado alentador no significa que los an\u00e1lisis por computadora est\u00e9n disponibles tan pronto para el diagn\u00f3stico usual. \u201cNuestra meta no es la sustituci\u00f3n del diagn\u00f3stico cl\u00ednico, que, en efecto, funciona\u201d, comenta Buchweitz. Una de las razones radica en que el poder predictivo del algoritmo s\u00f3lo es alto en los casos en que la mitad de los participantes tienen autismo y la otra mitad no, como fue el caso del banco de datos que se utiliz\u00f3 para el an\u00e1lisis inicial. Eso est\u00e1 lejos de lo que ocurre cabalmente entre la poblaci\u00f3n real, donde la frecuencia del problema oscila alrededor del 1%. \u201cEn esas condiciones, la tasa de acierto real del algoritmo cae hasta alrededor del 4%, afirma el neurocient\u00edfico. \u201cNuestro algoritmo acaso pueda ayudar en la identificaci\u00f3n de los casos m\u00e1s dif\u00edciles, donde el examen cl\u00ednico no es concluyente, ya que el mismo podr\u00eda indicar cu\u00e1nta similitud presenta el funcionamiento del cerebro del paciente con el de una persona con autismo\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nDesarrollo de c\u00e9lulas pluripotentes inducidas en pacientes con trastorno autista (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/136494\/geracao-de-celulas-pluripotentes-induzidas-de-pacientes-com-transtorno-autista\/?q=11\/20683-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 11\/20683-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca de Doctorado; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Patricia Cristina Baleeiro Beltr\u00e3o Braga (USP); <strong>Becaria<\/strong> Fabiele Baldino Russo; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 73.006,05<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nHEINSFELD, A. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC5635344\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Identification of autism spectrum disorder using deep learning and the ABIDE dataset<\/a>. <strong>NeuroImage: Clinical<\/strong>. <em>Online<\/em>. 30 ago. 2017.<br \/>\nRUSSO, F. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0006322317320097?via%3Dihub\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Modeling the interplay between neurons and astrocytes in autism using human induced pluripotent stem cells<\/a>. <strong>Biological Psychiatry<\/strong>. oct. 2017.<br \/>\nRIBEIRO, S. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1516-44462017005017102&amp;lng=en&amp;nrm=iso&amp;tlng=en\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Barriers to early identification of autism in Brazil<\/a>. <strong>Revista Brasileira de Psiquiatria<\/strong>. oct. 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una inflamaci\u00f3n merma las conexiones de neuronas obtenidas en laboratorio a partir de c\u00e9lulas de dientes de ni\u00f1os con ese trastorno neurol\u00f3gico","protected":false},"author":556,"featured_media":297198,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[306,316,319],"coauthors":[1515],"class_list":["post-297185","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-genetica-es","tag-medicina-es","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297185","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/556"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=297185"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297185\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":297214,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297185\/revisions\/297214"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/297198"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=297185"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=297185"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=297185"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=297185"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}