{"id":297270,"date":"2019-07-22T17:00:02","date_gmt":"2019-07-22T20:00:02","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=297270"},"modified":"2019-07-22T17:00:02","modified_gmt":"2019-07-22T20:00:02","slug":"polillas-invisibles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/polillas-invisibles\/","title":{"rendered":"Polillas invisibles"},"content":{"rendered":"<p>Al comienzo de diciembre, el entom\u00f3logo Gilson Moreira regres\u00f3 de un viaje a una regi\u00f3n del Bosque Atl\u00e1ntico en el norte del estado de Rio Grande do Sul con su equipaje repleto de hojas y tallos de \u00e1rboles y arbustos para analizarlos en su laboratorio. El investigador, experto en taxonom\u00eda en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), actualmente se dedica con su equipo a identificar la mayor cantidad posible de especies de un grupo casi desconocido de insectos: polillas que alcanzan mil\u00edmetros (mm) de envergadura con sus alas abiertas y pasan la mayor parte de su vida como larvas o pupas (la fase de transici\u00f3n antes de la adultez) en el interior de las hojas de las plantas que les sirven de alimento.<\/p>\n<p>Cada especie de esas micropolillas se adapt\u00f3 en el curso de la evoluci\u00f3n para nutrirse y desarrollarse casi siempre en una \u00fanica especie de planta. Por tal raz\u00f3n, las hojas y los tallos son \u00fatiles para conocer al insecto en sus diferentes etapas de vida, dado que los ejemplares adultos resultan dif\u00edciles de encontrar y de capturar porque, adem\u00e1s de ser diminutos, viven tan s\u00f3lo horas o d\u00edas y son escasamente atra\u00eddos por la luz, a diferencia de las polillas mayores. \u201cHace algunos a\u00f1os not\u00e9 que la morfolog\u00eda de los ejemplares inmaduros se encuentra extremadamente adaptada al ambiente en el que crecen y se desarrollan y comenc\u00e9 a recolectar algunas estructuras de las plantas donde habitan para estudiar las larvas y las cris\u00e1lidas\u201d, relata Moreira.<\/p>\n<p>El investigador <em>ga\u00facho<\/em> y sus colaboradores centraron ahora su inter\u00e9s en un grupo especial de micropolillas: las de la familia Gracillariidae. Estos insectos, de los que se han identificado casi 1.900 especies en todo el mundo y tan s\u00f3lo 185 en Am\u00e9rica, tienen un h\u00e1bito bastante peculiar. Sus larvas son eximias excavadoras de t\u00faneles, y por esa raz\u00f3n se las ha denominado minadoras. Mientras que las larvas (orugas) de las polillas grandes consumen las hojas enteras de sus plantas predilectas, las de las minadoras dejan marcas m\u00e1s sutiles. Ni bien eclosionan del huevo, ellas se introducen en la hoja y, con sus afiladas mand\u00edbulas microsc\u00f3picas, rompen las paredes celulares y consumen su contenido rico en clorofila, el pigmento que les confiere la tonalidad verdosa. A simple vista, apenas puede verse el rastro hinchado y zigzagueante del t\u00fanel abierto por la larva al devorar el interior de la hoja. Ojos avezados logran identificar el sitio en el que la larva se detiene, teje un capullo de seda y entra en fase de pupa antes de romper la hoja y emerger como adulto.<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/14.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"633\" class=\"alignnone size-full wp-image-297280\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/14.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/14.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/14-250x139.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/14-700x389.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/14-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><\/a>Una relaci\u00f3n de intimidad<\/strong><br \/>\nLos cient\u00edficos est\u00e1n interesados en conocer mejor a las polillas de esa familia para comprender c\u00f3mo surgi\u00f3 una conexi\u00f3n tan \u00edntima entre algunas especies y las plantas que las hospedan. Tambi\u00e9n hay un motivo comercial, puesto que algunas polillas de la familia Gracillariidae est\u00e1n consideradas como plagas agr\u00edcolas. Una de ellas, la especie <em>Phyllocnistis citrella<\/em>, originaria de Asia, se disemin\u00f3 por el mundo en las \u00faltimas d\u00e9cadas y ataca las hojas tiernas de las plantas de lim\u00f3n, naranja y pomelo (o toronja). A\u00f1os atr\u00e1s, investigadores de la Universidad Polit\u00e9cnica de Valencia, en Espa\u00f1a, estudiaron 10 huertos frutales atacados por <em>P. citrella<\/em> y verificaron da\u00f1os en el 52% de las hojas tiernas de los \u00e1rboles que no hab\u00edan sido rociadas con insecticidas, en comparaci\u00f3n con un 8% en las que hab\u00edan sido tratadas, si bien, seg\u00fan un estudio publicado en 2002 en el <em>Journal of Economic Entomology<\/em>, no se hab\u00edan producido da\u00f1os en la floraci\u00f3n y los frutos durante el per\u00edodo analizado.<\/p>\n<p>A mediados del mes de noviembre, Moreira y sus colaboradores describieron una nueva especie de minadora de la familia Gracillariidae. En este caso se trata de la <em>Phyllocnistis hemera<\/em>, que cuando es adulta, mide 6 mm de punta a punta de sus alas. Moreira, junto a J\u00falia Fochezato y Ros\u00e2ngela Brito, sus supervisoras de m\u00e1ster y de doctorado, respectivamente, detectaron esas micropolillas en mayo de 2016 en una reserva forestal en S\u00e3o Francisco de Paula, una localidad del nordeste del estado de Rio Grande do Sul, en las hojas de la planta conocida popularmente en Brasil como <em>embira-branca <\/em>o <em>ibiratinga<\/em> (<em>Daphnopsis fasciculata<\/em>), un \u00e1rbol t\u00edpico del Bosque Atl\u00e1ntico. Ellos recolectaron algunas larvas y hojas, marcaron la ubicaci\u00f3n de la planta mediante GPS y regresaron en los meses de enero, junio y julio del a\u00f1o siguiente en b\u00fasqueda de ejemplares en otras etapas de desarrollo, tal como informan en un art\u00edculo que publicaron en la <em>Revista Brasileira de Entomologia<\/em>.<\/p>\n<p>La bot\u00e1nica Rosy Mary Isaias, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), clasific\u00f3 los da\u00f1os en las hojas de la <em>ibiratinga<\/em>, mientras que la genetista Gislene Lopes Gon\u00e7alves, de la UFRGS, caracteriz\u00f3 a la especie de la micropolilla a partir del material gen\u00e9tico extra\u00eddo de las mitocondrias de las larvas. \u201cCada especie nueva posee una identificaci\u00f3n gen\u00e9tica que funciona en forma similar a un c\u00f3digo de barras y permite compararla con las que se encuentran archivadas en los bancos de datos gen\u00f3micos\u201d, comenta Moreira. Hasta hace 15 a\u00f1os, la descripci\u00f3n de una nueva especie se basaba principalmente en el modelo de sus alas y en las caracter\u00edsticas de sus genitales.<\/p>\n<div id=\"attachment_297292\" style=\"max-width: 1241px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/062-064_Galhas_263_02-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-297292 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/062-064_Galhas_263_02-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1231\" height=\"821\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/062-064_Galhas_263_02-1.jpg 1231w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/062-064_Galhas_263_02-1-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/062-064_Galhas_263_02-1-700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/062-064_Galhas_263_02-1-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1231px) 100vw, 1231px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Gilson Moreira\/ UFRGS<\/span><\/a> La micropolilla <em>Phyllocnistis tethys<\/em>, que se encontr\u00f3 en un \u00e1rea protegida del Bosque Atl\u00e1ntico en el norte de Rio Grande do Sul<span class=\"media-credits\">Gilson Moreira\/ UFRGS<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Interacciones complejas<\/strong><br \/>\nLa especie <em>Phyllocnistis hemera<\/em> es la quinta de ese g\u00e9nero \u2013se conocen 28 en todo el continente americano\u2013 que fue identificada por el grupo. La primera, que fue hallada en una regi\u00f3n muy h\u00fameda de la reserva de S\u00e3o Francisco de Paula, es la <em>Phyllocnistis tethys<\/em>, que vive en las hojas de la enredadera <em>Passiflora organensis<\/em>, de la familia del <em>mburucuy\u00e1<\/em> (seg\u00fan su denominaci\u00f3n original en guaran\u00ed) o pasionaria. Se trata, en el caso del adulto y seg\u00fan la propia definici\u00f3n del entom\u00f3logo, de \u201cun hermoso insecto\u201d, con el centro de sus alas de un azul resplandeciente y los extremos adornados con franjas blancas y marrones y un c\u00edrculo anaranjado.<\/p>\n<p>Moreira comenz\u00f3 a estudiar las micropolillas hace seis a\u00f1os por influencia de H\u00e9ctor Vargas, un colega chileno con quien colabora. Adem\u00e1s de las minadoras, ellos han descrito especies que depositan sus huevos en el interior de hojas y tallos e inducen a la planta para que produzca un tejido que envuelve a las larvas. Ese nuevo tejido generalmente adopta la forma de peque\u00f1as esferas a las cuales se conoce con el nombre de agallas o cecidias, que les sirven de cobijo a las larvas. El grupo de la UFRGS identific\u00f3 recientemente la existencia de una interacci\u00f3n ecol\u00f3gica compleja en las agallas del pimentero brasile\u00f1o (o pimienta rosa), un arbusto com\u00fan en la Pampa. Hace casi un siglo, el jesuita portugu\u00e9s Joaquim da Silva Tavares hab\u00eda propuesto que las cecidias de la pimienta rosa se formaban alrededor de los huevos y larvas de microavispas. Moreira y su equipo ahora constataron que no son avispas las que inducen la formaci\u00f3n de las agallas. En el pimentero brasile\u00f1o, las cecidias aparecen como reacci\u00f3n a los huevos depositados por la micropolilla <em>Cecidonius pampeanus<\/em>. Las microavispas depositan sus huevos en las agallas ya existentes y sus larvas se alimentan de las larvas de las polillas y de tejidos de la planta.<\/p>\n<blockquote><p>Se estima que existen 40 mil especies de micropolillas y 108 mil de polillas mayores y mariposas<\/p><\/blockquote>\n<p>En una labor conjunta con la pareja de entom\u00f3logos belgas integrada por Jurate y Willy de Prins, Ros\u00e2ngela Brito se basa en las informaciones disponibles sobre la familia Gracillariidae para evaluar el grado de desconocimiento acerca de la diversidad de estos insectos. Se estima que en Am\u00e9rica existen alrededor de 4 mil especies de micropolillas de esa familia, de las cuales tan s\u00f3lo se conocen 185. De cualquier manera, la cifra que se calcula para la regi\u00f3n es muy baja comparada con las alrededor de 40 mil especies de micropolillas que se supone que existen en el globo. En el art\u00edculo que se public\u00f3 en 2016 en la <em>Revista Brasileira de Entomologia<\/em>, Brito y sus colaboradores sostiene que, desde un enfoque evolutivo, no habr\u00eda raz\u00f3n para que el n\u00famero de micropolillas fuera solamente la tercera parte del total de polillas mayores y mariposas (lepid\u00f3pteros), que suman casi 108 mil especies.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el motivo de esa disparidad? Seg\u00fan los cient\u00edficos, falta personal capacitado e interesado en identificarlas. En enero de este a\u00f1o, un simposio internacional que est\u00e1n organizando Moreira y el entom\u00f3logo Vitor Becker, investigador jubilado de la Embrapa y due\u00f1o de una colecci\u00f3n con 350 mil ejemplares de polillas y mariposas, congregar\u00e1 en Bah\u00eda a los principales expertos de todo el mundo en Gracillariidae, que son algo m\u00e1s de una docena de personas. El objetivo es incrementar la cooperaci\u00f3n entre los grupos y despertar el inter\u00e9s por el \u00e1rea entre los investigadores j\u00f3venes.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nFOCHEZATO, J. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0085562617301668\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>Phyllocnistis hemera<\/em> sp. nov. (Lepidoptera: Gracillariidae): A new species of leaf-miner associated with <em>Daphnopsis fasciculata<\/em> (Thymelaeaceae) in the Atlantic Forest<\/a>. <strong>Revista Brasileira de Entomologia<\/strong>. 15 nov. 2017.<br \/>\nBRITO, R. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0085-56262016000400275\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Extant diversity and estimated number of Gracillariidae (Lepidoptera) species yet to be discovered in the Neotropical region<\/a>. <strong>Revista Brasileira de Entomologia<\/strong>. v. 60, p. 275-83. 2016.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Insectos con pocos mil\u00edmetros de envergadura pasan la mayor parte de su vida como larvas en el interior de tallos y hojas","protected":false},"author":16,"featured_media":297284,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,278,293,300,335],"coauthors":[105],"class_list":["post-297270","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-biologia-es","tag-ecologia-es","tag-evolucion","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297270","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=297270"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297270\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":297297,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297270\/revisions\/297297"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/297284"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=297270"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=297270"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=297270"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=297270"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}