{"id":297461,"date":"2019-07-22T17:45:53","date_gmt":"2019-07-22T20:45:53","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=297461"},"modified":"2019-07-23T15:18:25","modified_gmt":"2019-07-23T18:18:25","slug":"nuevos-ordenamientos-en-los-hogares-brasilenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/nuevos-ordenamientos-en-los-hogares-brasilenos\/","title":{"rendered":"Nuevos ordenamientos en los hogares brasile\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>La transformaci\u00f3n del rol de la mujer en la sociedad brasile\u00f1a durante el siglo XX, con importantes conquistas que abarcan el derecho al voto, el divorcio, el trabajo y la educaci\u00f3n, es bastante conocida. Lo que ahora empieza a hacerse manifiesto es que esos cambios habr\u00edan promovido tambi\u00e9n un proceso de emancipaci\u00f3n femenina en la esfera familiar, destac\u00e1ndose como logros la autonom\u00eda econ\u00f3mica y la reducci\u00f3n de las tasas de fecundidad, que vienen descendiendo progresivamente desde la d\u00e9cada de 1960. En los \u00faltimos a\u00f1os, varios investigadores se plantearon analizar este fen\u00f3meno. Uno de los trabajos m\u00e1s recientes es el de la soci\u00f3loga Nathalie Reis Itabora\u00ed, investigadora que realiza una pasant\u00eda posdoctoral en el Instituto de Estudios Sociales y Pol\u00edticos de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Iesp-Uerj).<\/p>\n<p>Con base en los datos de la Investigaci\u00f3n Nacional por Muestreo de Domicilios del Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (Pnad-IBGE), ella analiz\u00f3 el proceso de emancipaci\u00f3n de las mujeres en las familias brasile\u00f1as entre 1976 y 2012 a la luz de una perspectiva de clase y g\u00e9nero. El per\u00edodo est\u00e1 signado por transformaciones en la condici\u00f3n femenina, alentadas por los cambios en la estructura productiva, mayores oportunidades educativas y laborales, y la difusi\u00f3n de nuevos valores desde los medios de comunicaci\u00f3n y por la segunda ola del feminismo \u2013la primera ocurri\u00f3 durante la segunda mitad del siglo XIX\u2013 que comenz\u00f3 en los a\u00f1os 1960. \u201cTambi\u00e9n fue en esa \u00e9poca que empez\u00f3 a debatirse m\u00e1s la desigualdad de g\u00e9nero en Brasil, especialmente luego que 1975 fuera declarado por las Naciones Unidas como el A\u00f1o Internacional de las Mujeres, y el per\u00edodo comprendido entre 1976 y 1985 como la D\u00e9cada de la Mujer\u201d, explica la investigadora.<\/p>\n<p>La soci\u00f3loga es la autora del libro <em>Mudan\u00e7as nas fam\u00edlias brasileiras<\/em> (<em>1976-2012): Uma perspectiva de classe e g\u00eanero<\/em> (editorial Garamond), que se public\u00f3 a partir de su tesis doctoral, que gan\u00f3 el premio a la mejor tesis de 2016 en el concurso de la Asociaci\u00f3n Nacional de Posgrado e Investigaci\u00f3n en Ciencias Sociales (Anpocs) de obras cient\u00edficas y tesis universitarias en ciencias sociales. En el estudio, ella procura ir m\u00e1s all\u00e1 de los indicadores de g\u00e9nero, que miden los cambios en lo referente a la condici\u00f3n femenina en la esfera p\u00fablica (participaci\u00f3n en el mercado laboral, representaci\u00f3n pol\u00edtica, etc.), que suelen utilizarse para comparar los avances en Brasil con los de otros pa\u00edses. Esos indicadores, seg\u00fan sostiene, no contemplan las diferencias entre grupos sociales dentro de la sociedad brasile\u00f1a y el impacto de la desigualdad de g\u00e9nero en la familia y en el trabajo dom\u00e9stico (el cuidado de la casa, de los hijos o familiares ancianos, por ejemplo).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1400\" height=\"1322\" class=\"size-full wp-image-297595 alignnone\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es-4.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es-4.jpg 1400w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es-4-250x236.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es-4-700x661.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es-4-120x113.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1400px) 100vw, 1400px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Para analizar c\u00f3mo ocurrieron las transformaciones en la experiencia familiar de las mujeres de diferentes clases sociales, Reis adopt\u00f3 ocho tipos de estratos ocupacionales, que abarcaron desde trabajadores rurales (clase 1), los m\u00e1s pobres, hasta profesionales con nivel superior (clase 8) los m\u00e1s adinerados. Si bien las desigualdades entre las mujeres de diferentes clases sociales siguen siendo grandes, los an\u00e1lisis indican que el comportamiento familiar femenino, independientemente de la clase social, evolucion\u00f3 en una misma direcci\u00f3n en los \u00faltimos 40 a\u00f1os, con avances significativos en cuanto a su autonom\u00eda, lo que implica un mayor control sobre el propio cuerpo, capacidad de generar ingresos propios y tambi\u00e9n para controlar esos recursos.<\/p>\n<p>En Brasil, hasta el final de la d\u00e9cada de 1960, el modelo tradicional de familia estaba signado por enormes asimetr\u00edas entre los varones y las mujeres. En los matrimonios, por lo general, el hombre era mayor, ostentaba una escolaridad m\u00e1s avanzada y ten\u00eda mayores ingresos. Las mujeres tan s\u00f3lo trabajaban mientras fueran solteras, y abandonaban sus actividades luego de casarse para dedicarse a las tareas hogare\u00f1as y el cuidado de los hijos. Esto empez\u00f3 a cambiar a partir de los a\u00f1os 1970 (<em>lea la entrevista con la dem\u00f3grafa Elza Berqu\u00f3 en la edici\u00f3n n\u00ba 262 de esta revista<\/em>). Natalie Reis comprob\u00f3 que la condici\u00f3n de las mujeres mejor\u00f3 en relaci\u00f3n a sus c\u00f3nyuges durante ese per\u00edodo. Las diferencias de ingresos se redujeron en los matrimonios, as\u00ed como las de edad y de escolaridad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se modific\u00f3 el orden tradicional de la familia, con el var\u00f3n como \u00fanico proveedor y la mujer como ama de casa que dej\u00f3 de ser predominante. Para 1976, el porcentaje de mujeres casadas de 15 a 54 a\u00f1os de edad que trabajaban era de un 25,4% entre los trabajadores rurales (clase 1) y de un 34,5% entre los profesionales con nivel superior (clase 8). En 2012, esas cifras crecieron hasta un 46,4% y un 75,5%, respectivamente. \u201cLa posibilidad de contar con ingresos propios foment\u00f3 una ampliaci\u00f3n de la autonom\u00eda econ\u00f3mica femenina, aunque para las m\u00e1s pobres eso solamente signifique atenuar ciertas privaciones\u201d, explica la soci\u00f3loga. En 1976, el var\u00f3n era el \u00fanico proveedor en el 77% de los matrimonios de peones rurales y en un 63% de las parejas de profesionales con nivel superior. En 2012, ese porcentaje se redujo hasta un 50,5% en la clase 1 y un 24,1% en la clase 8. \u201cVarones y mujeres se fueron asemejando en cuanto al compromiso profesional, aunque las mujeres se topen con mayores obst\u00e1culos en el mercado laboral\u201d, subraya.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"482\" height=\"749\" class=\"alignright size-full wp-image-297591\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-3.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-3.jpg 482w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-3-250x388.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-3-120x186.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 482px) 100vw, 482px\" \/><\/a>Tales conclusiones ponen de relieve un fen\u00f3meno que se viene observando desde hace cierto tiempo en Brasil. La cantidad de hogares del pa\u00eds con mujeres como jefes de familia aument\u00f3 un 67% entre 2004 y 2014, seg\u00fan datos del IBGE. La concentraci\u00f3n de mujeres como jefas de familia tiende a acentuarse m\u00e1s entre los estratos m\u00e1s pobres, dado que la propia pobreza las empuja al mercado laboral, seg\u00fan verific\u00f3 la soci\u00f3loga Mary Alves Mendes, del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Federal de Piau\u00ed (UFPI), en un estudio que present\u00f3 en 2002, en el marco del XIII Encuentro de la Asociaci\u00f3n Brasile\u00f1a de Estudios de la Poblaci\u00f3n, que se llev\u00f3 a cabo en la localidad de Ouro Preto, estado de Minas Gerais.<\/p>\n<p>En 2006, el dem\u00f3grafo Mario Marcos Sampaio, del Centro de Desarrollo y Planificaci\u00f3n Regional de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), identific\u00f3 una tendencia similar. \u00c9l es uno de los coordinadores de una investigaci\u00f3n que se public\u00f3 en la revista <em>Bahia An\u00e1lise &amp; Dados<\/em> que analiz\u00f3 el proceso de emancipaci\u00f3n femenina en las regiones metropolitanas brasile\u00f1as entre 1990 y 2000. En el estudio, ellos verificaron que la participaci\u00f3n femenina en la composici\u00f3n de los ingresos familiares brasile\u00f1os es creciente, tanto desde su rol de c\u00f3nyuge como en el de hija.<\/p>\n<p>Estos cambios est\u00e1n vinculados con un proceso lento, pero continuo de ampliaci\u00f3n de las oportunidades de acceso a la educaci\u00f3n entre las mujeres, que comenz\u00f3 en 1879, con la promulgaci\u00f3n de la Reforma Le\u00f4ncio de Carvalho, que les permiti\u00f3 a las mujeres el acceso a la educaci\u00f3n superior. A partir de los a\u00f1os 1970 esa ampliaci\u00f3n comenz\u00f3 a estar acompa\u00f1ada de una tendencia a un mejor desempe\u00f1o escolar de las mujeres en comparaci\u00f3n con los varones, particularmente entre las familias m\u00e1s pobres. Hoy en d\u00eda, seg\u00fan datos publicados en 2014 por el IBGE, un 12,5% de las mujeres de 25 a\u00f1os o m\u00e1s completaron la ense\u00f1anza superior en 2010. La participaci\u00f3n masculina en el mismo per\u00edodo fue de un 9,9%. \u201cSi existe una estrategia entre las clases bajas para elegir uno o m\u00e1s hijos que sigan estudiando, es probable que esa elecci\u00f3n recaiga en las ni\u00f1as, porque, en promedio, logran un mejor desempe\u00f1o escolar\u201d, sostiene Reis.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"1249\" class=\"alignleft size-full wp-image-297587\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-2.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-2.jpg 600w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-2-250x520.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-2-120x250.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a>Los m\u00e9todos contraceptivos tambi\u00e9n cumplieron un rol central en el proceso de emancipaci\u00f3n femenina, a medida que los cambios desencadenados por la liberaci\u00f3n sexual y el surgimiento de la p\u00edldora anticonceptiva, en los a\u00f1os 1960, les confirieron mayor seguridad a las mujeres para que pudiesen planificar la maternidad en funci\u00f3n de sus ambiciones profesionales u otras prioridades. Como resultado de ello, con el transcurso de los a\u00f1os se registr\u00f3 una disminuci\u00f3n de las tasas de fecundidad (un c\u00e1lculo del n\u00famero promedio de hijos que una mujer tendr\u00eda hasta el final de su ciclo reproductivo) entre las mujeres de todas las clases sociales y de una manera m\u00e1s acentuada entre las clases bajas. En 1976, la tasa de fecundidad de los trabajadores rurales (clase 1) era de 6,6 hijos por mujer. En 2012, esa cifra se redujo a 2,8. En el mismo per\u00edodo, el \u00edndice de fecundidad entre los profesionales con nivel superior (clase 8) disminuy\u00f3 de 2,5 a 1,2. Seg\u00fan datos del IBGE, en 2015 la tasa de fecundidad en Brasil es de 1,72, una cifra que se encuentra por debajo del nivel de recambio de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la antrop\u00f3loga Andrea Moraes Alves, de la Escuela de Servicio Social de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), esa tendencia se consolid\u00f3 en los a\u00f1os 1990. La percepci\u00f3n de la contracepci\u00f3n como un derecho de la mujer y como parte de la atenci\u00f3n de su salud cobr\u00f3 vigor durante la Conferencia Internacional de Poblaci\u00f3n y Desarrollo, que se desarroll\u00f3 en 1994 en El Cairo, Egipto, y tambi\u00e9n por la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, que se llev\u00f3 a cabo en Pek\u00edn, China, en 1995. \u201cLos movimientos feministas cumplieron un papel central para la instauraci\u00f3n de ese concepto\u201d, enfatiza la investigadora, quien recientemente analiz\u00f3 la trayectoria del Centro de Investigaciones y Atenci\u00f3n Integral de la Mujer y el Ni\u00f1o (CPAIMC, en portugu\u00e9s), una instituci\u00f3n privada que funcion\u00f3 en R\u00edo de Janeiro entre 1975 y 1992 ofreciendo acceso a la anticoncepci\u00f3n y a la cirug\u00eda de esterilizaci\u00f3n para mujeres.<\/p>\n<p>Las conclusiones de Nathalie Reis y Andrea Moraes Alves son congruentes con otros estudios, coordinados por las dem\u00f3grafas Elza Berqu\u00f3 y Sandra Garcia, del Centro Brasile\u00f1o de An\u00e1lisis y Planificaci\u00f3n (Cebrap). Ellas llevaron adelante la investigaci\u00f3n intitulada \u201cReproducci\u00f3n posterior a los 30 a\u00f1os en el estado de S\u00e3o Paulo\u201d, que sali\u00f3 publicada en 2014 en la revista <em>Novos Estudos<\/em>, del Cebrap. Las investigadoras identificaron cierta tendencia entre las mujeres a postergar la maternidad hasta despu\u00e9s de los 30 a\u00f1os. En S\u00e3o Paulo, la tasa de fecundidad pas\u00f3 de 4,7 hijos por mujer, en 1960, para 1,7 en 2010, sugiriendo la existencia de una tendencia a la postergaci\u00f3n de la maternidad, temporaria o incluso definitiva.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"515\" height=\"1215\" class=\"alignright size-full wp-image-297583\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-1.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-1.jpg 515w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-1-250x590.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/086-089_Fam\u00edlias_263_es2-1-120x283.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 515px) 100vw, 515px\" \/><\/a>En tanto, en el estudio intitulado \u201cReproducci\u00f3n asistida en Brasil: Aspectos sociodemogr\u00e1ficos y desaf\u00edos para las pol\u00edticas p\u00fablicas\u201d, coordinado por Sandra Garcia, se verific\u00f3 un aumento del uso de tecnolog\u00edas de reproducci\u00f3n asistida en Brasil. \u201cLa postergaci\u00f3n de la maternidad ocurre de manera m\u00e1s significativa entre las mujeres con nivel socioecon\u00f3mico m\u00e1s elevado, pero tambi\u00e9n es un fen\u00f3meno presente entre las mujeres de clases menos acaudaladas\u201d, explica. En su opini\u00f3n, la b\u00fasqueda de t\u00e9cnicas de reproducci\u00f3n asistida aument\u00f3 en funci\u00f3n de la postergaci\u00f3n de la reproducci\u00f3n hasta despu\u00e9s de los 30 a\u00f1os y tambi\u00e9n a causa de un nuevo ordenamiento familiar.<\/p>\n<p>A pesar de los avances de la condici\u00f3n de la mujer, todav\u00eda deben superarse muchos obst\u00e1culos. Aqu\u00e9llas que trabajan fuera de casa a\u00fan reciben una remuneraci\u00f3n un 30% menor que la percibida por los varones en puestos similares, son minor\u00eda en los cargos ejecutivos y directivos y asumen las actividades del \u00e1mbito laboral sin renunciar a sus quehaceres dom\u00e9sticos. Adem\u00e1s, las mujeres con hijos afrontan dificultades para reinsertarse en el mercado laboral.<\/p>\n<p>Y hay otro problema: el tiempo que les insuma a las mujeres el trabajo dom\u00e9stico tiende a ser mayor que el de los varones en todas las clases sociales. \u201cLas muchachas de 10 a 14 a\u00f1os dedican m\u00e1s tiempo al trabajo dom\u00e9stico que los chicos de su misma edad\u201d, dice Reis. Estos datos coinciden con los que se publicaron en 2016 en el informe \u201cHarnessing the power of data girls\u201d, del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que indica que las nenas de 5 a 14 a\u00f1os gastan un 40% m\u00e1s de tiempo por d\u00eda en quehaceres dom\u00e9sticos no remunerados que los chicos. A grandes rasgos, el trabajo de las ni\u00f1as es menos visible y est\u00e1 subvalorado.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nGARCIA, S. &amp; BELLAMY, M. <a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/27203192\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Assisted Conception Services and Regulation within the brazilian context<\/a>. <strong>JBRA Assisted Reproduction<\/strong>. v. 19, n. 4, p. 198-203. nov. 2015.<br \/>\nBERQU\u00d3, E. S.<em> et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0101-33002014000300009\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Reprodu\u00e7\u00e3o ap\u00f3s os 30 anos no estado de S\u00e3o Paulo<\/a>. <strong>Novos Estudos Cebrap<\/strong>. n. 100, p. 9-25. nov. 2014.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Libro<\/strong><br \/>\nITABORA\u00cd, N. R. <em>Mudan\u00e7as nas fam\u00edlias brasileiras (1976-2012): Uma perspectiva de classe e g\u00eanero<\/em>. R\u00edo de Janeiro: Editorial Garamond, 2016, 480 p.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio pone de manifiesto el proceso de emancipaci\u00f3n femenina en el n\u00facleo familiar del pa\u00eds a partir de la d\u00e9cada de 1970","protected":false},"author":346,"featured_media":297471,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[330],"coauthors":[662],"class_list":["post-297461","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297461","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/346"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=297461"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297461\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":297607,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297461\/revisions\/297607"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/297471"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=297461"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=297461"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=297461"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=297461"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}