{"id":297492,"date":"2019-07-22T17:52:36","date_gmt":"2019-07-22T20:52:36","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=297492"},"modified":"2019-07-22T17:52:36","modified_gmt":"2019-07-22T20:52:36","slug":"para-los-locos-el-hospicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/para-los-locos-el-hospicio\/","title":{"rendered":"Para los locos, el hospicio"},"content":{"rendered":"<p>A comienzos de la d\u00e9cada de 1830 era casi imposible deambular por las calles de R\u00edo de Janeiro sin toparse con alienados vagando por las callejuelas y callejones. Por lo general, estaban confinados en la enfermer\u00eda del Hospital Santa Casa de Misericordia o en la c\u00e1rcel, de donde no sal\u00edan salvo que murieran. Muchos de ellos estaban permanentemente encadenados, encerrados en celdas estrechas y f\u00e9tidas. En tanto, aqu\u00e9llos que estaban bajo la tutela de instituciones religiosas, era usual que padecieran castigos f\u00edsicos correctivos. El estado de abandono en que se encontraban los enfermos mentales llam\u00f3 la atenci\u00f3n de algunos de los miembros de la Academia Imperial de Medicina y de la Facultad de Medicina de R\u00edo de Janeiro, que se involucraron en campa\u00f1as para la creaci\u00f3n de un establecimiento para el tratamiento de los desequilibrados. El argumento era que la Santa Casa no estaba preparada para promover la cura de esos individuos. El pedido fue atendido por el Imperio, que construy\u00f3 el Hospicio de Alienados Pedro II, el primer asilo brasile\u00f1o para los enfermos de este tipo. No obstante, el tratamiento de los pacientes con problemas mentales por m\u00e9dicos especializados reci\u00e9n comenzar\u00eda en los primeros a\u00f1os del siglo XX.<\/p>\n<p>El decreto que autorizaba la construcci\u00f3n del hospicio fue aprobado por el emperador Pedro II (1825-1891) en julio de 1841, con base en el proyecto del pol\u00edtico Jos\u00e9 Clemente Pereira (1787-1854), administrador del Hospital Santa Casa de R\u00edo de Janeiro. El emperador aport\u00f3 una buena parte del presupuesto para la construcci\u00f3n del edificio y el resto vino de la Hermandad de la Misericordia y de familias cariocas acaudaladas. El Hospicio Pedro II, tambi\u00e9n denominado como el \u201cPalacio de los Locos\u201d, abri\u00f3 sus puertas en diciembre de 1852. Estaba emplazado en un terreno cercano a la bah\u00eda de Botafogo, \u201cen un barrio saludable, con amplia vista al mar y rodeado de monta\u00f1as boscosas, ubicado a una distancia conveniente del suburbio rico de Botafogo y de la terminal de las l\u00edneas tranviarias que conectan esa regi\u00f3n\u201d, describi\u00f3 el m\u00e9dico Philippe-Marius Rey, del Asilo de Alienados de Saint-Anne en Par\u00eds, Francia, en <em>L\u2019hospice Pedro II et les ali\u00e9n\u00e9s au Br\u00e9sil<\/em>.<\/p>\n<blockquote><p>Los enfermos mentales de todo el pa\u00eds eran enviados a R\u00edo con la esperanza de que pudieran asilarlos<\/p><\/blockquote>\n<p>El hospital funcionaba con base en las ideas de los alienistas franceses Philippe Pinel (1745-1826) y Jean-\u00c9tienne Esquirol (1772-1840), que recomendaban el aislamiento, el control y la vigilancia para apartar al individuo de las causas de su locura. \u201cLa alienaci\u00f3n era para los psiquiatras de la \u00e9poca la manifestaci\u00f3n de los padecimientos morales, y se consideraba a las pasiones del alma la causa de la locura. Por consiguiente, los excesos relacionados con el amor y el orden social deb\u00edan regularse por medio de la raz\u00f3n\u201d, explica el historiador Ewerton Moura da Silva, de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FM-USP). \u201cA la vista de tales excesos, se procuraba restablecer el dominio racional de los pacientes mediante tratamientos morales y f\u00edsicos, que variaban desde el uso de m\u00e9todos persuasivos hasta las tradicionales camisas de fuerza y las duchas de agua fr\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>El Hospicio Pedro II fue proyectado para albergar hasta 140 pacientes, seg\u00fan un estudio realizado en el Archivo Nacional por los historiadores Monique de Siqueira Gon\u00e7alves, del Instituto de Filosof\u00eda y Ciencias Sociales de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), y Fl\u00e1vio Coelho Edler, de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz). Al analizar los informes elaborados por el Hospital Santa Casa de R\u00edo, constataron que la fama del hospital cundi\u00f3 r\u00e1pidamente por el pa\u00eds. Era frecuente el env\u00edo de contingentes de alienados hacia R\u00edo de Janeiro. \u201cAl arribar a la Corte, se los dejaba deambulando por la ciudad con la esperanza de que fueran recogidos por la polic\u00eda y los llevaran al hospicio, donde se los recib\u00eda como indigentes\u201d, escribieron Siqueira y Edler en un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado en la <em>Revista Latinoamericana de Psicopatolog\u00eda Fundamental<\/em>. Otro problema radica en que al principio, los polic\u00edas no conoc\u00edan la funci\u00f3n que cumpl\u00eda el hospicio y el tipo de poblaci\u00f3n que deb\u00eda enviarse all\u00ed. Por eso, se acog\u00eda a todos aquellos que, seg\u00fan el criterio de las autoridades de la \u00e9poca, perturbaran el orden de la ciudad, incluyendo a epil\u00e9pticos y borrachos.<\/p>\n<div id=\"attachment_297508\" style=\"max-width: 910px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_03.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-297508 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_03.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"606\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_03.jpg 900w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_03-250x168.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_03-700x471.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_03-120x81.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo perteneciente a F\u00e1tima de Vasconcellos<\/span><\/a> El cuerpo cl\u00ednico del Hospital Nacional de Alienados de R\u00edo de Janeiro, en 1904<span class=\"media-credits\">Archivo perteneciente a F\u00e1tima de Vasconcellos<\/span><\/p><\/div>\n<p>Al finalizar las obras, en 1854, la capacidad del hospicio subi\u00f3 a 300 pacientes. La demanda creciente de vacantes result\u00f3 un problema para la administraci\u00f3n del hospital durante sus a\u00f1os de existencia. Tal situaci\u00f3n lleg\u00f3 a un punto culminante en 1862. En una misiva enviada al proveedor del hospicio, el m\u00e9dico Manoel Jos\u00e9 Barbosa se quejaba de que el establecimiento ya albergaba a 400 pacientes y las remesas de alienados eran abusivas. Frente a eso, le solicitaba a la administraci\u00f3n que cerrara el manicomio para nuevos pacientes, reiterando la necesidad de crear un asilo exclusivo para los inv\u00e1lidos, que ocupaban buena parte de las instalaciones. El Pedro II se mantuvo vinculado al Hospital Santa Casa hasta 1890, cuando pas\u00f3 a depender de la administraci\u00f3n federal, bajo la jurisdicci\u00f3n del Ministerio de Justicia y Negocios Interiores. A partir de entonces, su nombre cambi\u00f3 a Hospital Nacional de Alienados y se suspendi\u00f3 la labor de las hermanas de la caridad en las enfermer\u00edas. En 1903, asumi\u00f3 la direcci\u00f3n de la instituci\u00f3n el <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2006\/06\/01\/el-alienista\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">m\u00e9dico bahiano Juliano Moreira (1873-1933), uno de los primeros en divulgar en Brasil las ideas de Sigmund Freud<\/a> (1856-1939), el m\u00e9dico austr\u00edaco que fue el padre del psicoan\u00e1lisis. Durante los 27 a\u00f1os que se mantuvo al frente de la instituci\u00f3n, Moreira instaur\u00f3 a la psiquiatr\u00eda como especialidad m\u00e9dica en el pa\u00eds, con ideas y pr\u00e1cticas novedosas. Inspir\u00e1ndose en la Cl\u00ednica de M\u00fanich, Alemania, dirigida por Emil Kraepelin (1856-1926), aboli\u00f3 las camisas de fuerza y retir\u00f3 las rejas de hierro de las ventanas.<\/p>\n<p>El antiguo asilo Pedro II se hallaba en ruinas en 1944, sin condiciones para ofrecer un tratamiento adecuado a los desequilibrados, que fueron trasladados, entre marzo y septiembre de aquel a\u00f1o, a la colonia de Jacarepagu\u00e1. Las instalaciones del antiguo hospicio fueron donadas a la Universidad de Brasil (la actual UFRJ), que restaur\u00f3 el conjunto arquitect\u00f3nico. Sus instalaciones albergan actualmente al Instituto de Psiquiatr\u00eda de la universidad.<\/p>\n<div id=\"attachment_297516\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_05.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-297516 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_05.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1026\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_05.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_05-250x321.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_05-700x898.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_05-120x154.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo de F\u00e1tima de Vasconcellos  <\/span><\/a> El m\u00e9dico bahiano Juliano Moreira, uno de los primeros en divulgar las ideas de Sigmund Freud en Brasil<span class=\"media-credits\">Archivo de F\u00e1tima de Vasconcellos  <\/span><\/p><\/div>\n<p>El Hospicio Pedro II fue un puntal para la creaci\u00f3n de espacios similares para el tratamiento de enfermos mentales en el resto de las provincias del pa\u00eds, dice la psiquiatra e historiadora de la medicina Ana Maria Galdini Raimundo Oda, de la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Universidad de Campinas (FCM-Unicamp). Junto al psiquiatra Paulo Dalgalarrondo, tambi\u00e9n de la misma instituci\u00f3n, ella estudi\u00f3 la historia de los primeros manicomios de Brasil. Y comprobaron que la institucionalizaci\u00f3n de los dementes durante el Segundo Reinado, entre 1840 y 1889, estuvo signada por la intervenci\u00f3n de pol\u00edticos, intelectuales y fil\u00e1ntropos, m\u00e1s all\u00e1 de la consolidaci\u00f3n de un consenso en la opini\u00f3n p\u00fablica en cuanto a la necesidad de reclusi\u00f3n, incluso a la fuerza, de los enfermos mentales.<\/p>\n<p>Tal es el caso del Hospicio de Alienados de Olinda, en Pernambuco (1864), del Hospicio Provisorio de Alienados de Bel\u00e9m, en Par\u00e1 (1873), del Asilo de Alienados S\u00e3o Jo\u00e3o de Deus, en Salvador, Bah\u00eda (1874), y del Hospicio de Alienados S\u00e3o Pedro, en Porto Alegre, Rio Grande do Sul. En S\u00e3o Paulo, el Hospicio Provisorio de Alienados fue fundado en 1852, el mismo a\u00f1o en que se inaugur\u00f3 el Pedro II. \u201cA diferencia del resto de los manicomios del pa\u00eds, al de S\u00e3o Paulo no lo administraba el Hospital Santa Casa de Misericordia, que se rehusaba a recibir a los locos\u201d, explica Ana Oda. Seg\u00fan ella, tuvo que hacerse cargo el presidente de la provincia, Jos\u00e9 Tom\u00e1s Nabuco de Ara\u00fajo (1813-1878), de los costos de la asistencia a los dementes y nombr\u00f3 como administrador al alf\u00e9rez Tom\u00e9 de Alvarenga.<\/p>\n<div id=\"attachment_297512\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_04.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-297512 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_04.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"808\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_04.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_04-250x253.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_04-700x707.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_04-120x121.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Folhapress<\/span><\/a> Un m\u00e9dico psiquiatra durante una aplicaci\u00f3n de rayos infrarrojos a pacientes del Hospital de Juquery<span class=\"media-credits\">Folhapress<\/span><\/p><\/div>\n<p>El asilo funcionaba en un edificio alquilado en la calle S\u00e3o Jo\u00e3o, en el centro de la ciudad. Como la mayor\u00eda de los hospicios, contaba con uno o dos m\u00e9dicos. \u201cEn aquella \u00e9poca, la psiquiatr\u00eda a\u00fan se estaba consolidando como especialidad m\u00e9dica en Brasil, y la formaci\u00f3n de especialistas reci\u00e9n se volvi\u00f3 m\u00e1s frecuente al comenzar el siglo XX\u201d, explica la psiquiatra. Al principio, el hospicio paulista ten\u00eda nueve internos. Al cabo de algunos a\u00f1os y, ante las cr\u00edticas en relaci\u00f3n con las condiciones precarias del edificio, se decidi\u00f3 la adquisici\u00f3n de un nuevo edificio ubicado en una granja en la cuesta de la Tabatinguera, en lo que antiguamente se denominaba V\u00e1rzea do Carmo, y el traslado de los dementes a ese nuevo lugar. La administraci\u00f3n del hospicio sigui\u00f3 estando a cargo de Tom\u00e9 de Alvarenga, quien reci\u00e9n despu\u00e9s de su muerte, en 1868, fue reemplazado por su hijo Frederico Ant\u00f4nio de Alvarenga. Cuando este \u00faltimo falleci\u00f3, en 1896, la direcci\u00f3n del asilo pas\u00f3 a manos de Francisco Franco da Rocha.<\/p>\n<p>Franco da Rocha (1864-1933), se gradu\u00f3 en la Facultad de Medicina de R\u00edo de Janeiro y fue uno de los primeros en especializarse en psiquiatr\u00eda en Brasil, junto a Juliano Moreira. En 1891 fue designado al frente del hospicio paulista y protagoniz\u00f3 una campa\u00f1a para la construcci\u00f3n de un moderno manicomio en la ciudad. Ese emprendimiento ven\u00eda a la par de una serie de recomendaciones que fueron presentadas y debatidas durante el Congreso Internacional de Alienistas que se realiz\u00f3 en 1889 en Par\u00eds, Francia, con respecto a la instauraci\u00f3n de colonias agr\u00edcolas anexas a los manicomios. La idea, seg\u00fan refiere el historiador Ewerton Moura da Silva, era que el trabajo agr\u00edcola se aplicara como factor terap\u00e9utico, distrayendo a los pacientes y mejorando su comportamiento.<\/p>\n<div id=\"attachment_297504\" style=\"max-width: 1510px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-297504 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_02.jpg\" alt=\"\" width=\"1500\" height=\"1001\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_02.jpg 1500w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_02-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_02-700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/090_Mem\u00f3ria_263_02-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1500px) 100vw, 1500px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span><\/a> Vista de la fachada de uno de los pabellones a\u00fan activos del Juquery, en Franco da Rocha<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>La Colonia Agr\u00edcola de Alienados de Juquery se inaugur\u00f3 en mayo de 1898. Se la edific\u00f3 sobre un solar de 170 hect\u00e1reas ubicado a menos de 50 kil\u00f3metros de la ciudad, con construcciones proyectadas por el arquitecto Francisco Ramos de Azevedo (1851-1928). El asilo creci\u00f3 a un ritmo acelerado. Se lo construy\u00f3 para alojar a 300 pacientes y pas\u00f3 por sucesivas ampliaciones para poder atender la demanda. En 1901, el Juquery ya albergaba a 590 pacientes. En 1912 los internados eran 1.250 y, para 1928, ya eran algo m\u00e1s de 2 mil, distribuidos en cinco pabellones femeninos, cuatro masculinos y uno para ni\u00f1os. Incluso hab\u00eda una lista de espera de miles de pacientes del estado que aguardaban una vacante.<\/p>\n<p>Muchos de los internos eran inmigrantes portugueses, seg\u00fan Silva. Autor del libro <em>Do sonho \u00e0 loucura: Hospitais psiqui\u00e1tricos e imigra\u00e7ao portuguesa em S\u00e3o Paulo (1929-1939)<\/em>, \u00e9l hall\u00f3 483 registros de portugueses internados en el Juquery. El diagn\u00f3stico m\u00e1s frecuente era esquizofrenia. Tambi\u00e9n hab\u00eda pacientes internados por depresi\u00f3n, que probablemente estaba asociada a la nostalgia por su pa\u00eds de origen, seg\u00fan dice. \u201cEra com\u00fan que se internara a los inmigrantes por querer volver a Portugal\u201d, comenta.<\/p>\n<blockquote><p>El diagn\u00f3stico m\u00e1s com\u00fan era la esquizofrenia, pero tambi\u00e9n hab\u00eda pacientes internados por depresi\u00f3n<\/p><\/blockquote>\n<p>Esa situaci\u00f3n empez\u00f3 a cambiar en los a\u00f1os 1980, cuando se reformularon las normas\u00a0 del tratamiento psiqui\u00e1trico. Hoy en d\u00eda, parte del terreno del hospital colonia est\u00e1 ocupado por el Parque Estadual del Juquery, en la ciudad que tom\u00f3 el nombre de Franco da Rocha. En sus actuales seis pabellones se aloja a 123 pacientes. La mayor\u00eda de los 60 edificios se encuentran cerrados y vac\u00edos, y su destino todav\u00eda es incierto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los primeros manicomios de Brasil se construyeron a mediados del siglo XIX en R\u00edo de Janeiro y en S\u00e3o Paulo","protected":false},"author":346,"featured_media":297500,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[310,316,327],"coauthors":[662],"class_list":["post-297492","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-memoria-es","tag-historia-es","tag-medicina-es","tag-psiquiatria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297492","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/346"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=297492"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297492\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":297520,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297492\/revisions\/297520"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/297500"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=297492"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=297492"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=297492"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=297492"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}