{"id":297996,"date":"2019-07-29T17:39:28","date_gmt":"2019-07-29T20:39:28","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=297996"},"modified":"2019-07-29T17:39:28","modified_gmt":"2019-07-29T20:39:28","slug":"depresion-adolescente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/depresion-adolescente\/","title":{"rendered":"Depresi\u00f3n adolescente"},"content":{"rendered":"<p>Al comienzo de la adolescencia, una etapa de grandes transformaciones en el cuerpo y en la mente, es cuando aumenta la frecuencia de casos de depresi\u00f3n, signada por una sensaci\u00f3n prolongada de tristeza, la ca\u00edda de la autoestima y p\u00e9rdida del placer por realizar actividades anteriormente agradables. Estudios en cuyo marco se efectuaron seguimientos de ni\u00f1os y adolescentes de Estados Unidos al final de la d\u00e9cada de 1990 constataron que el porcentaje de casos nuevos que surgen cada a\u00f1o pasa del 1% a los 11 a\u00f1os de edad, a un 2% a los 15 a\u00f1os y a un 15% a los 18. En promedio, una de cada seis personas sufrir\u00e1 un episodio de depresi\u00f3n durante el transcurso de su vida. Y ahora, un grupo de cient\u00edficos brasile\u00f1os ha verificado que una alteraci\u00f3n en el funcionamiento de la red cerebral asociada con la recompensa parece preceder en algunos a\u00f1os a la instalaci\u00f3n del problema en los adolescentes. Si esto se confirma en otros estudios, esta particularidad quiz\u00e1 pueda servir como indicador del riesgo de sufrir depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tal conclusi\u00f3n se desprende de un estudio en el cual se evalu\u00f3 al menos durante tres a\u00f1os a 529 ni\u00f1os y adolescentes brasile\u00f1os (255 de S\u00e3o Paulo y 274 de Porto Alegre). Ex\u00e1menes por im\u00e1genes que permiten visualizar el cerebro en funcionamiento revelaron que aqu\u00e9llos que registraban mayor actividad en la red cerebral de la recompensa y con sus puntos m\u00e1s conectados entre s\u00ed, presentaban un riesgo un 54% mayor de ser diagnosticados con depresi\u00f3n en el examen psiqui\u00e1trico efectuado tres a\u00f1os despu\u00e9s del test inicial que aqu\u00e9llos ni\u00f1os y adolescentes en los que ese circuito operaba en niveles m\u00e1s bajos y se consideran adecuados.<\/p>\n<p>La red de la recompensa comenz\u00f3 a mapearse al comienzo de la d\u00e9cada de 1950 en test con roedores que llevaron a cabo el psic\u00f3logo estadounidense James Olds (1922-1976) y el neurofisi\u00f3logo Peter Milner (1919). Esa red, conformada por diferentes regiones del cerebro sensibles a la acci\u00f3n de la dopamina, un comunicador qu\u00edmico (neurotransmisor) que transporta informaciones de una c\u00e9lula cerebral a otra, procesa las sensaciones de placer, tales como las generadas por el consumo de alimentos sabrosos, el contacto con amigos, un elogio del jefe o por la actividad sexual. Tambi\u00e9n modela la motivaci\u00f3n, una fuerza interna que estimula al individuo a perseguir sus deseos y satisfacer sus necesidades.<\/p>\n<p>En el estudio con ni\u00f1os y adolescentes de S\u00e3o Paulo y Porto Alegre, el psiquiatra Pedro Pan, investigador de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), y el neurocient\u00edfico y estad\u00edstico Jo\u00e3o Ricardo Sato, docente de la Universidad Federal del ABC (UFABC), analizaron el grado de conectividad entre 11 puntos de la red de la recompensa, mientras los voluntarios permanec\u00edan acostados y en reposo en el interior de un resonador magn\u00e9tico. A los voluntarios se les hab\u00eda solicitado que miraran un punto fijo y que no se concentraran en ning\u00fan pensamiento espec\u00edfico. En tal situaci\u00f3n, el cerebro se encontrar\u00eda en su estado m\u00e1s b\u00e1sico \u2013de cualquier modo, con varias redes cerebrales activas\u2013 y permitir\u00eda identificar las caracter\u00edsticas intr\u00ednsecas de su funcionamiento.<\/p>\n<p>Entre los participantes con un circuito cerebral de recompensa m\u00e1s conectado y activo, un \u00e1rea en particular les llam\u00f3 la atenci\u00f3n a los investigadores: el cuerpo estriado ventral izquierdo. Esta peque\u00f1a estructura localizada en una regi\u00f3n profunda y evolutivamente primitiva del cerebro se encontraba m\u00e1s activa en los ni\u00f1os que m\u00e1s tarde desarrollar\u00edan depresi\u00f3n que en aquellos que no padecieron ese trastorno.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/052-053_Depress\u00e3o_264-INFO.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"951\" class=\"aligncenter size-full wp-image-298005\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/052-053_Depress\u00e3o_264-INFO.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/052-053_Depress\u00e3o_264-INFO.png 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/052-053_Depress\u00e3o_264-INFO-250x209.png 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/052-053_Depress\u00e3o_264-INFO-700x584.png 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/052-053_Depress\u00e3o_264-INFO-120x100.png 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><\/a><br \/>\n<strong>Antes de los s\u00edntomas cl\u00ednicos<\/strong><br \/>\n\u201cEs la primera vez que se observa el funcionamiento anormal del circuito de la recompensa en reposo previo a que la depresi\u00f3n se manifieste desde el punto de vista cl\u00ednico\u201d, dice Pan, autor principal del art\u00edculo que describi\u00f3 esos resultados en noviembre de 2017 en el peri\u00f3dico <em>American Journal of Psychiatry<\/em>. Seg\u00fan refiere el psiquiatra, ese resultado refuerza la hip\u00f3tesis de que la alteraci\u00f3n en el funcionamiento de la red ser\u00eda el origen de algunas formas de depresi\u00f3n, particularmente de aquellas caracterizadas por la anhedonia, es decir, la p\u00e9rdida del inter\u00e9s por las actividades anteriormente placenteras.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado, Pan pas\u00f3 cuatro meses analizando los datos con la colaboraci\u00f3n del psiquiatra Argyris Stringaris, director de la Unidad de Humor y Desarrollo del Cerebro del Instituto de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH, seg\u00fan su sigla original en idioma ingl\u00e9s). Estudios anteriores conectaban la actividad anormal del estriado ventral con problemas neurol\u00f3gicos, tales como la enfermedad de Parkinson y trastornos psiqui\u00e1tricos como por ejemplo, la esquizofrenia y la depresi\u00f3n. En 2015, Stringaris advirti\u00f3 una conexi\u00f3n entre el funcionamiento del estriado ventral y la depresi\u00f3n: esa estructura se tornaba progresivamente menos activa a medida que los s\u00edntomas de depresi\u00f3n se instalaban en los adolescentes.<\/p>\n<p>Los resultados del estudio de Pan y los de Stringaris parecen contradictorios, pero no lo son. Stringaris hab\u00eda utilizado una estrategia distinta y al mismo tiempo complementaria. En el estudio publicado en 2015 en el <em>American Journal of Psychiatry<\/em>, Stringaris incluy\u00f3 a voluntarios que participaron de un juego que podr\u00eda otorgar una recompensa (golosinas) mientras se tomaban im\u00e1genes del cerebro en funcionamiento. No obstante, ese trabajo no permit\u00eda saber si la alteraci\u00f3n en la actividad del estriado era causa o consecuencia de la depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cSi se los analiza en conjunto, los datos sugieren que los cambios en el cerebro comienzan alg\u00fan tiempo antes de la manifestaci\u00f3n cl\u00ednica de la enfermedad\u201d, dice Pan. \u00c9l y Stringaris interpretan la hiperactividad inicial del estriado ventral, previa a su p\u00e9rdida de funci\u00f3n, como una forma a la que apela el cerebro para intentar compensar un problema que a\u00fan no est\u00e1 instalado o como un s\u00edntoma de que no est\u00e1 logrando procesar en forma adecuada los est\u00edmulos que generan la sensaci\u00f3n de recompensa.<\/p>\n<blockquote><p>El uso de neuroim\u00e1genes para detectar factores de riesgo intenta aproximar a la psiquiatr\u00eda con las \u00e1reas m\u00e9dicas que act\u00faan de manera preventiva<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>El primer paso<\/strong><br \/>\nSi otros estudios confirman ese hallazgo, la activaci\u00f3n excesiva del estriado ventral puede tornarse predictiva del riesgo de depresi\u00f3n en los adolescentes. \u201cEste es un primer paso\u201d, dice el psiquiatra Luis Augusto Rohde, docente de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) y coautor del estudio de Pan. \u201cpreviamente, se necesita replicar el estudio con otro grupo de voluntarios para comprobar si el efecto se mantiene y, qui\u00e9n sabe, acaso un d\u00eda podr\u00eda incorpor\u00e1rselo a la pr\u00e1ctica cl\u00ednica\u201d. Ese estudio, que en un principio estuvo coordinado por Rohde y por el psiquiatra Euripedes Constantino Miguel, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y ahora se encuentra a cargo de los psiquiatras Rodrigo Bressan, de la Unifesp, y Giovanni Salum, de la UFRGS, es pionero en Am\u00e9rica Latina y efect\u00faa un seguimiento de largo aliento a esos 529 voluntarios, adem\u00e1s de a otros 2 mil ni\u00f1os y adolescentes. El trabajo tambi\u00e9n cuenta con la participaci\u00f3n de la bi\u00f3loga experta en neuroim\u00e1genes Andrea Jackowski, de la Unifesp, y tiene como objetivo <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2015\/12\/02\/una-larga-maduracion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">identificar las alteraciones en la estructura y en el funcionamiento del cerebro que caracterizan su maduraci\u00f3n saludable y las modificaciones que indiquen un riesgo de desarrollar trastornos psiqui\u00e1tricos<\/a>.<\/p>\n<p>\u201cEl trabajo presenta diversas cualidades, como el hecho de haber conseguido replicar en los ni\u00f1os de S\u00e3o Paulo aquello que hab\u00eda podido observarse en los de Porto Alegre, afianzando la idea de que el efecto de la alteraci\u00f3n en el estriado ventral sobre la depresi\u00f3n sea real\u201d, comenta el psiquiatra Christian Kieling, quien no intervino en la investigaci\u00f3n. Experto en psiquiatr\u00eda infantojuvenil y docente de la UFRGS, Kieling desarroll\u00f3 junto a colaboradores de la Universidad Federal de Pelotas un sistema de puntuaci\u00f3n (<em>score<\/em>), actualmente en fase de prueba, que intenta predecir el riesgo de desarrollar depresi\u00f3n a partir de las caracter\u00edsticas sociodemogr\u00e1ficas de los adolescentes. En caso de que funcione, esta estrategia se utilizar\u00e1 para seleccionar adolescentes de alto riesgo para realizarles estudios por neuroim\u00e1genes. \u201cEl uso de la neuroimagen para identificar factores de riesgo de depresi\u00f3n es un \u00e1rea que comienza a ser explorada e intenta servir como nexo entre la psiquiatr\u00eda y otras especialidades m\u00e9dicas, que intervienen de manera preventiva y no s\u00f3lo curativa\u201d, dice Kieling.<\/p>\n<p>\u201cSi alg\u00fan d\u00eda logramos identificar el aumento del riesgo de desarrollar depresi\u00f3n a partir de la actividad del cuerpo estriado, podr\u00eda resultar viable intervenir antes de que la enfermedad se manifieste\u201d, supone Pan. \u201cExisten t\u00e9cnicas de psicoterapia que ayudan a combatir la anhedonia y pueden ser importantes para esa franja etaria\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> INCT 2014: Psiquiatr\u00eda del desarrollo para ni\u00f1os y adolescentes (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/97175\/inct-2014-psiquiatria-do-desenvolvimento-para-criancas-e-adolescentes\/?q=14\/50917-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 14\/50917-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; Programa Institutos Nacionales de Ciencia y Tecnolog\u00eda; <strong>Investigador responsable<\/strong> Euripedes Constantino Miguel (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 3.418.957,70<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Cohorte de alto risco para trastornos psiqui\u00e1tricos en la infancia: Estudio por neuroimagen despu\u00e9s de 3 a\u00f1os (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/87352\/coorte-de-alto-risco-para-transtornos-psiquiatricos-na-infancia-seguimento-de-neuroimagem-apos-3-an\/?q=13\/08531-5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 13\/08531-5<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Andrea Parolin Jackowski (Unifesp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 319.256,76<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nPAN, P. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/ajp.psychiatryonline.org\/doi\/full\/10.1176\/appi.ajp.2017.17040430\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Ventral striatum functional connectivity as a predictor of adolescent depressive disorder in a longitudinal community-based sample<\/a>. <strong>American Journal of Psychiatry<\/strong>. v. 174(11), p 1112-19. 1\u00ba nov. 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un aumento en la actividad de la red cerebral asociada a la recompensa puede indicar un riesgo mayor de desarrollar la enfermedad","protected":false},"author":16,"featured_media":298001,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[316,327,329],"coauthors":[105],"class_list":["post-297996","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-medicina-es","tag-psiquiatria-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297996","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=297996"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297996\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":298011,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/297996\/revisions\/298011"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/298001"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=297996"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=297996"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=297996"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=297996"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}