{"id":298026,"date":"2019-07-29T17:39:51","date_gmt":"2019-07-29T20:39:51","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=298026"},"modified":"2019-07-29T17:39:51","modified_gmt":"2019-07-29T20:39:51","slug":"los-engranajes-de-la-selva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-engranajes-de-la-selva\/","title":{"rendered":"Los engranajes de la selva"},"content":{"rendered":"<p>Cuando un bosque le cede espacio a un descampado o bien a usos humanos, lo que se pierde es mucho m\u00e1s que la superficie deforestada. Los denominados \u201cefectos de borde\u201d, determinados en gran medida por la alteraci\u00f3n en la entrada de luz solar y de humedad, penetran de 200 a 400 metros monte adentro y alteran el ecosistema de especies zool\u00f3gicas y bot\u00e1nicas, como as\u00ed tambi\u00e9n su funcionamiento ecol\u00f3gico. Un estudio encabezado por los ec\u00f3logos Marion Pfeifer, de la Universidad de Newcastle, y Robert Ewers, del Imperial College de Londres, ambos en el Reino Unido, que sali\u00f3 publicado en la edici\u00f3n de noviembre de la revista <em>Nature<\/em>, indica que el 85% de las especies queda afectado por el efecto de borde. \u201cLa selva se convierte en otra\u201d, resalta la bi\u00f3loga brasile\u00f1a Cristina Banks-Leite, docente del Imperial College de Londres y coautora del estudio. \u201cTodav\u00eda no podemos decir hasta qu\u00e9 punto la comunidad puede adaptarse al nuevo funcionamiento de la selva\u201d. Para entender esta din\u00e1mica en mutaci\u00f3n, los cient\u00edficos analizan exhaustivamente aquello que afecta al funcionamiento ecol\u00f3gico de las selvas y cu\u00e1l es su aporte para las actividades humanas, por ejemplo, suministrando polinizadores para los cultivos, lo que se denomina servicios ecosist\u00e9micos.<\/p>\n<p>Una dificultad para medir los efectos de borde reside en que el desmonte suele no seguir l\u00edneas regulares y forma islas geom\u00e9tricas de selva. \u201cEl trabajo de <em>Nature<\/em> constituye un avance importante en el desarrollo de la t\u00e9cnica que permite medir el efecto en manchas irregulares\u201d, dice Banks-Leite. Lo peculiar surge de la coautor\u00eda de la matem\u00e1tica francesa V\u00e9ronique Lefebvre, del Imperial College, quien desarroll\u00f3 las variables I (influencia de borde) y S (sensibilidad al borde) para evaluar de manera cuantitativa la configuraci\u00f3n del paisaje (como por ejemplo, el declive de la cobertura de las copas de los \u00e1rboles) y c\u00f3mo responden y transitan las especies animales en ese ambiente. \u201cEste m\u00e9todo incorpora dos aspectos que no se hab\u00edan tenido en cuenta en los an\u00e1lisis cuantitativos: el contraste entre h\u00e1bitats y bordes m\u00faltiples m\u00e1s all\u00e1 del m\u00e1s cercano\u201d, explica Pfeifer.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de 1.673 vertebrados en 22 selvas de Am\u00e9rica, \u00c1frica, Australia y Asia apunt\u00f3 que la mitad de las especies sufren el desmonte (y corren riesgo de extinci\u00f3n) y la otra mitad se expande, con plantas y animales invasores que son exitosos en ambientes alterados. Algunos dir\u00e1n que da lo mismo, pero el problema reside en que es esas especies generalistas no necesariamente contribuyen para el funcionamiento de la selva.<\/p>\n<div id=\"attachment_298055\" style=\"max-width: 1510px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_05.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-298055 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_05.jpg\" alt=\"\" width=\"1500\" height=\"1387\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_05.jpg 1500w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_05-250x231.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_05-700x647.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_05-120x111.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1500px) 100vw, 1500px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jos\u00e9 Carlos Morante-Filho\/ UESC  <\/span><\/a> El tiluch\u00ed escamoso (<em>Drymophyla squamata<\/em>): especializado en la captura de insectos en el sotobosque<span class=\"media-credits\">Jos\u00e9 Carlos Morante-Filho\/ UESC  <\/span><\/p><\/div>\n<p>No todos los animales poseen la misma sensibilidad a los efectos de borde. Los anfibios, por ejemplo, corren riesgo de resecarse fuera del meollo de la selva, en particular si son peque\u00f1os. En tanto, las serpientes y los lagartos, con su cuerpo alargado, pueden asarse al sol si fueran grandes. Entre los mam\u00edferos, los murci\u00e9lagos puede que logren trasladarse sobrevolando tramos menos favorables, mientras que los terrestres de gran porte est\u00e1n limitados al espacio necesario para obtener recursos.<\/p>\n<p>Tal limitaci\u00f3n trasciende la propia supervivencia de los animales, apunta un art\u00edculo elaborado por cient\u00edficos del Centro de Investigaci\u00f3n en Biodiversidad y Clima Senckenberg, de Alemania, que sali\u00f3 publicado en la edici\u00f3n de enero de la revista <em>Science<\/em>. Con el aporte de colaboradores de varios pa\u00edses, incluso de Brasil, en dicho estudio se analizaron 57 especies de mam\u00edferos y se verific\u00f3 que en las \u00e1reas m\u00e1s alteradas por las actividades humanas el desplazamiento de animales desciende a la mitad o a un tercio de lo habitual, fundamentalmente debido a cambios en el comportamiento de los individuos. M\u00e1s all\u00e1 de afectar la b\u00fasqueda de alimentos y otros recursos entre los animales, esta alteraci\u00f3n tambi\u00e9n incide en el ciclo de nutrientes del ecosistema y en la dispersi\u00f3n de semillas, entre otras cosas.<\/p>\n<p>En Brasil se incluyeron varias especies monitoreadas en la ecorregi\u00f3n del Pantanal, una de las \u00e1reas con el menor \u00edndice de alteraci\u00f3n antr\u00f3pica entre todas las evaluadas, explica la bi\u00f3loga Nina Attias, quien aport\u00f3 datos recabados durante su doctorado, que curs\u00f3 en la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul, en la Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecu\u00e1ria (Embrapa) Pantanal, acerca del desplazamiento de los armadillos. \u201cLos armadillos y el resto de los mam\u00edferos monitoreados en el Pantanal sirven como base de comparaci\u00f3n para evaluar c\u00f3mo se desplazan los animales\u00a0 en zonas con m\u00faltiples niveles de alteraci\u00f3n antr\u00f3pica\u201d. A escala local en el Pantanal, las zonas con diferentes niveles de preservaci\u00f3n alteran la forma en que los animales utilizan el espacio, seg\u00fan ella, que actualmente es investigadora del Instituto de Conservaci\u00f3n de Animales Silvestres, en Campo Grande (Mato Grosso do Sul).<\/p>\n<div id=\"attachment_298039\" style=\"max-width: 1310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-298039 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264.jpg\" alt=\"\" width=\"1300\" height=\"935\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264.jpg 1300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264-250x180.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264-700x503.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1300px) 100vw, 1300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/a> La selva alberga abejas aut\u00f3ctonas, que tambi\u00e9n pueden polinizar plantaciones cercanas<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/p><\/div>\n<p>A juicio de Cristina Banks-Leite, el problema reside en que no se puede prever la sensibilidad de una especie bas\u00e1ndose en sus caracter\u00edsticas. Su alumno de doctorado Jack Hatfield analiz\u00f3 los datos surgidos de los estudios efectuados en el Bosque Atl\u00e1ntico paulista. En uno de ellos Banks-Leite captur\u00f3 aves vali\u00e9ndose de redes, entre 2001 y 2007, en 65 \u00e1reas de estudio. En otro trabajo, el bi\u00f3logo Pedro Develey, quien en la actualidad es el director ejecutivo de la organizaci\u00f3n no gubernamental BirdLife\/ SAVE Brasil, estudi\u00f3 y document\u00f3 aves en 32 localidades entre 200 y 2003. En conjunto, ellos incluyen 196 especies de aves, que Hatfield clasific\u00f3 seg\u00fan 25 caracter\u00edsticas morfol\u00f3gicas y comportamentales. Posteriormente, Develey elabor\u00f3 un <em>ranking<\/em> de sensibilidad al desmonte para cada uno de los estudios y busc\u00f3 cu\u00e1les variables ten\u00edan mayor influencia, tal como fue descrito en un art\u00edculo publicado en enero en la revista <em>Ecological Applications<\/em>. \u201cEl <em>ranking<\/em> es el mismo para los dos conjuntos de datos, lo cual indica que el modo de recolecci\u00f3n de datos no lo afectan\u201d, dice Banks-Leite.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando se analiza estad\u00edsticamente cu\u00e1les son las variables que afectan a ese <em>ranking<\/em>, el resultado es casi aleatorio. Los mejores indicadores fueron el n\u00famero de h\u00e1bitats frecuentados por las especies, la capacidad de usar ambientes abiertos y el comportamiento de rastrear los senderos de las hormigas legionarias, comiendo los insectos desplazados por el numeroso ej\u00e9rcito en miniatura. Pero ninguna de esas caracter\u00edsticas posibilita un pron\u00f3stico concluyente y congruente del modo en que se comportar\u00e1n las aves ante las alteraciones en la selva. \u201cDentro de una misma especie existen individuos m\u00e1s y menos sensibles\u201d, recuerda Banks-Leite. Ella considera que la plasticidad de cada especie para adaptarse a los distintos ambientes, que les permite a los animales asumir funciones distintas seg\u00fan la situaci\u00f3n, puede llegar a ser m\u00e1s predictiva. \u201cUna misma funci\u00f3n puede ser desempe\u00f1ada por organismos muy dis\u00edmiles: desaparece un ave y surge una ara\u00f1a, por ejemplo\u201d. Con todo, para entender esos procesos se necesita recabar conocimiento sobre organismos diferentes, algo raro.<\/p>\n<p>Y eso es lo que viene haciendo el grupo de la bi\u00f3loga Deborah Faria, tambi\u00e9n coautora del estudio de la revista <em>Nature<\/em> y coordinadora del Laboratorio de Ecolog\u00eda Aplicada a la Conservaci\u00f3n de la Universidad Estadual de Santa Cruz (Uesc), en Ilh\u00e9us, estado de Bah\u00eda. Por medio de an\u00e1lisis a escala del ecosistema, efectuados durante cinco a\u00f1os de proyecto en \u00e1reas de selvas remanentes ubicadas en fincas privadas, ella y sus colaboradores han caracterizado el cambio que genera la tala en el Bosque Atl\u00e1ntico en esa regi\u00f3n del sur del estado de Bah\u00eda. \u201cDevelamos que el desmonte conduce a la degradaci\u00f3n de la estructura f\u00edsica, alteraciones en las pautas de composici\u00f3n y abundancia de especies y en los procesos ecol\u00f3gicos de la selva remanente\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056-060_Efeito-de-borda_264-INFO.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"853\" class=\"alignnone size-full wp-image-298059\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056-060_Efeito-de-borda_264-INFO.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056-060_Efeito-de-borda_264-INFO.png 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056-060_Efeito-de-borda_264-INFO-250x187.png 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056-060_Efeito-de-borda_264-INFO-700x524.png 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056-060_Efeito-de-borda_264-INFO-120x90.png 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Fragmentos incluidos en ambientes con menos selva, por ejemplo, producen menos frutos en comparaci\u00f3n con \u00e1reas de mayor densidad forestal, seg\u00fan informa un art\u00edculo publicado en 2017 en la revista <em>Biotropica<\/em>. Ese trabajo forma parte de la tesis doctoral de la bi\u00f3loga Michaele Pessoa, que bajo la supervisi\u00f3n de la bi\u00f3loga Eliana Cazetta, y durante el transcurso de un a\u00f1o recolect\u00f3 y midi\u00f3 los frutos producidos en 100 parcelas de 100 metros cuadrados cada una, que suman un total de 1 hect\u00e1rea estudiada. La p\u00e9rdida forestal afect\u00f3 la variedad y la abundancia de frutos con pulpa, en gran parte porque los \u00e1rboles de sombra, adaptados a la vida en lo profundo de las selvas, se muestran sensibles a las alteraciones del ambiente. En aquellas \u00e1reas que conservaban menos del 30% de la vegetaci\u00f3n original, casi el 60% de los \u00e1rboles eran t\u00edpicos de zonas asoleadas abiertas, lo que representa como m\u00ednimo el doble de lo que es habitual en la selva.<\/p>\n<p>En ese contexto, las \u00e1reas taladas tambi\u00e9n conservan menor cantidad de aves que se alimentan de frutos y de insectos, tal como lo muestra el trabajo del bi\u00f3logo Jos\u00e9 Carlos Morante-Filho, en la actualidad docente de la Uesc, que sali\u00f3 publicado en 2015 en la revista <em>PLOS ONE<\/em>, como parte del doctorado supervisado por Deborah Faria. \u201cLa abundancia y la diversidad de las aves no disminuyen, pero las especies son otras\u201d, dice Faria. Las aves selv\u00e1ticas se tornan abruptamente m\u00e1s raras y menos diversas desde un punto de vista funcional cuando queda menos de la mitad de la vegetaci\u00f3n original en un \u00e1rea determinada, medida en un radio de 2 kil\u00f3metros en torno al centro de cada una de las \u00e1reas tomadas como muestra. La alteraci\u00f3n en la composici\u00f3n de la fauna av\u00edcola, que cumple un papel destacado en la difusi\u00f3n de semillas, forma parte de una transformaci\u00f3n en el funcionamiento de esas selvas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es dr\u00e1stico el empobrecimiento de los \u00e1rboles en los bosques devastados, como queda claro en el art\u00edculo de la bi\u00f3loga Ma\u00edra Benchimol, docente de la Uesc, que sali\u00f3 publicado en 2017 en la revista <em>Biological Conservation<\/em>. El grupo analiz\u00f3 las comunidades de \u00e1rboles adultos y j\u00f3venes y devel\u00f3 que se requiere al menos un 35% de la selva para garantizar la diversidad de los ejemplares j\u00f3venes. \u201cCuando observamos un \u00e1rbol adulto estamos viendo el pasado: 90 a\u00f1os atr\u00e1s, tal vez, cuando el mismo prosper\u00f3\u201d, advierte Faria. Ella explica que los ejemplares adultos no se est\u00e1n recuperando en las \u00e1reas degradadas, lo cual da origen a una selva compuesta por \u00e1rboles de madera menos densa, que almacena menor cantidad de carbono. La investigadora estima que algunas especies arb\u00f3reas, como por ejemplo el <em>jequitib\u00e1-da-bahia<\/em>, ya no cuenta con ejemplares suficientes como para promover una recuperaci\u00f3n. \u201cS\u00f3lo quedaron ejemplares adultos, es casi un f\u00f3sil viviente\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_298051\" style=\"max-width: 1510px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_04.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-298051 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_04.jpg\" alt=\"\" width=\"1500\" height=\"1979\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_04.jpg 1500w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_04-250x330.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_04-700x924.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_04-120x158.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1500px) 100vw, 1500px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jos\u00e9 Carlos Morante-Filho\/ UESC  <\/span><\/a> Polinizador: el colibr\u00ed corona viol\u00e1cea (<em>Thalurania glaucopis<\/em>) s\u00f3lo vive en la selva<span class=\"media-credits\">Jos\u00e9 Carlos Morante-Filho\/ UESC  <\/span><\/p><\/div>\n<p>El umbral a partir del cual los estudios indican que la composici\u00f3n de \u00e1rboles y aves cambia de manera significativa llama la atenci\u00f3n especialmente porque el \u00e1rea de conservaci\u00f3n contemplada por ley para las tierras privadas seg\u00fan establece el nuevo C\u00f3digo Forestal, revisado en 2012, tan s\u00f3lo es de un 20%. \u201cLa tala de m\u00e1s de un 60% provoca una alteraci\u00f3n en el r\u00e9gimen de las selvas, actualmente degradadas y marginales, causando la p\u00e9rdida o reducci\u00f3n de la capacidad de esas selvas para suministrar servicios ambientales\u201d, advierte Faria. Ella est\u00e1 trabajando en una s\u00edntesis del proyecto, con las conclusiones a las que arrib\u00f3 en t\u00e9rminos de efectos ecol\u00f3gicos del desmonte. \u201cAlg\u00fan d\u00eda dispondremos de un conjunto de datos a largo plazo para el Bosque Atl\u00e1ntico similares al PDBFF para la Amazonia\u201d, proyecta, en alusi\u00f3n al Proyecto Din\u00e1mica Biol\u00f3gica de Fragmentos Forestales, un experimento que ya lleva 38 a\u00f1os en la Amazonia central, 80 kil\u00f3metros al norte de Manaos (AM).<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, queda claro que los cambios ecol\u00f3gicos evidentes en la selva fragmentada que devela el experimento amaz\u00f3nico son una consecuencia de las interacciones entre efectos locales, tales como la tala y la caza, y los cambios a otra escala, incluso global, de acuerdo con un balance publicado este mes en la revista <em>Biological Reviews<\/em>. \u00c9se es el caso de una aceleraci\u00f3n en la productividad de las plantas como respuesta al aumento del gas carb\u00f3nico (CO<sub>2<\/sub>) en la atm\u00f3sfera. \u201cEl CO<sub>2<\/sub> puede fertilizar a las plantas incrementando su nivel de crecimiento pero brinda a los \u00e1rboles dominantes y a las lianas la oportunidad de sofocar a algunas de las especies vegetales \u00fanicas de la Amazonia\u201d, explica el bi\u00f3logo estadounidense William Laurance, de la Universidad James Cook, en Australia.<\/p>\n<p>Laurance relata que en los a\u00f1os 1980 result\u00f3 sorprendente verificar la rapidez del impacto de los efectos de borde. Pero no todo fueron p\u00e9rdidas: hay especies ganadoras y perdedoras. \u201cLos fragmentos son hiperdin\u00e1micos y muchos procesos, tales como las alteraciones en la poblaci\u00f3n de especies y los ciclos de nutrientes, se aceleran\u201d. En t\u00e9rminos de funcionamiento ecol\u00f3gico, el experimento indica que la dispersi\u00f3n de las semillas mayores disminuye en los fragmentos debido a la desaparici\u00f3n de los animales de gran porte. Eso, sumado a la tendencia a la quema cada vez mayor en la regi\u00f3n, y a la influencia de la caza en la regi\u00f3n amaz\u00f3nica, provoca que la deforestaci\u00f3n tenga efectos devastadores.<\/p>\n<div id=\"attachment_298043\" style=\"max-width: 1510px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-298043 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_02.jpg\" alt=\"\" width=\"1500\" height=\"2210\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_02.jpg 1500w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_02-250x368.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_02-700x1031.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/056_Borda_264_02-120x177.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1500px) 100vw, 1500px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Larissa Rocha-Santos\/ UESC<\/span><\/a> El \u00e1rbol conocido en Brasil como Angelim-de-morcego (<em>Andira anthelmia<\/em>) tambi\u00e9n subsiste en praderas<span class=\"media-credits\">Larissa Rocha-Santos\/ UESC<\/span><\/p><\/div>\n<p>All\u00ed donde hay intereses humanos involucrados, los procesos ecol\u00f3gicos se convierten en servicios ambientales. \u201cYo entiendo a esos servicios del ecosistema como un efecto de borde inverso, es decir, el efecto del bosque sobre las \u00e1reas de uso humano\u201d, explica el ec\u00f3logo Jean Paul Metzger, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Su grupo ha estudiado los beneficios de la selva para las plantaciones de caf\u00e9 en la regi\u00f3n fronteriza entre los estados de S\u00e3o Paulo y Minas Gerais, conocida como Mogiana y Sul de Minas, de donde sale una cuarta parte de la producci\u00f3n nacional. Ellos detectaron efectos positivos de esa relaci\u00f3n, tales como el resultado de la actividad de aves y murci\u00e9lagos. Al consumir plagas, esos animales garantizan una menor p\u00e9rdida de hojas en los cafetos y mayor cantidad de frutos, seg\u00fan refiere un art\u00edculo publicado en 2017 en la revista <em>Landscape Ecology<\/em>. La presencia de abejas, esenciales como polinizadoras, tambi\u00e9n se ve afectada por la estructura del ecosistema. Un estudio que sali\u00f3 publicado en 2016 en la revista <em>Agriculture, Ecosystems and Environment<\/em> detect\u00f3 una mejora del 28% en la productividad de las plantas de caf\u00e9 en presencia de 22 especies de abejas, tanto nativas como aquellas africanizadas. Los datos son suficientes como para recomendar que las plantaciones no est\u00e9n ubicadas a m\u00e1s de 300 metros de alg\u00fan borde selv\u00e1tico, distancia que abarca la capacidad de vuelo de esos insectos. Empero, Metzger advierte que el efecto de borde no siempre es positivo para el ser humano y, en algunos casos, puede incidir en la difusi\u00f3n de enfermedades tales como el dengue y la fiebre amarilla.<\/p>\n<p>Los habitantes originales de las selvas son los mayores interesados en la preservaci\u00f3n de su funcionamiento, pero est\u00e1n lejos de ser los \u00fanicos. La comprensi\u00f3n de esos procesos requiere de inmensos conjuntos de datos recabados y analizados por equipos multidisciplinarios, lo cual es un objetivo en construcci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La p\u00e9rdida de m\u00e1s del 60% de la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona de una regi\u00f3n produce alteraciones profundas en su funcionamiento","protected":false},"author":3,"featured_media":298047,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,293,335],"coauthors":[1601],"class_list":["post-298026","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-ecologia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298026","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=298026"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298026\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":298063,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298026\/revisions\/298063"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/298047"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=298026"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=298026"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=298026"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=298026"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}