{"id":298298,"date":"2019-07-29T17:48:27","date_gmt":"2019-07-29T20:48:27","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=298298"},"modified":"2019-07-29T17:49:11","modified_gmt":"2019-07-29T20:49:11","slug":"la-ocupacion-del-brasil-primitivo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-ocupacion-del-brasil-primitivo-2\/","title":{"rendered":"La ocupaci\u00f3n del \u201cBrasil\u201d primitivo"},"content":{"rendered":"<p>Hace 10.500 a\u00f1os, pr\u00e1cticamente la totalidad del territorio que m\u00e1s tarde se convertir\u00eda en Brasil ya estaba habitado por poblaciones significativas de cazadores-recolectores. Desde la Amazonia hasta la Pampa sure\u00f1a, pasando por las \u00e1reas que hoy ocupan el Cerrado \u2013la sabana del pa\u00eds\u2212, la Caatinga \u2013chaparral semi\u00e1rido\u2212 y el Pantanal, los principales biomas brasile\u00f1os exhiben vestigios de la presencia humana que se remontan al menos a 10 milenios. La \u00fanica excepci\u00f3n parece ser la costa atl\u00e1ntica, donde los registros m\u00e1s antiguos y confiables sugieren que el <em>Homo sapiens<\/em> quiz\u00e1 haya necesitado otros 500 \u00f3 1.000 a\u00f1os para alcanzar la costa este del continente. De cualquier manera, hace unos 10 mil a\u00f1os, tres grandes tradiciones culturales asociadas a la fabricaci\u00f3n de artefactos de piedra, tales como raspadores, lascas o fragmentos y puntas de flechas, se hab\u00edan establecido en la mitad oriental de Am\u00e9rica del Sur. La cultura Umbu se hac\u00eda presente en el sur; Lagoa Santa se ubicaba en el actual territorio de Minas Gerais; e Itaparica ocupaba parte del actual nordeste y centro-oeste. Pese a ser esquem\u00e1tico y simplificado, este escenario sobre la colonizaci\u00f3n inicial de Brasil condensa informaciones e interpretaciones que surgen de buena parte de los hallazgos arqueol\u00f3gicos efectuados durante las \u00faltimas tres d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Este panorama sugiere que la llegada de los humanos modernos a las m\u00e1s diversas latitudes del territorio nacional habr\u00eda constituido un proceso antiguo y complejo, tal vez por medio de m\u00faltiples rutas. La ocupaci\u00f3n de un \u00e1rea continental como la de Brasil y el posterior desarrollo de tres tipos de culturas materiales distintas requieren tiempo, probablemente algunos miles de a\u00f1os. \u201cDeben haberse producido m\u00faltiples migraciones hacia el territorio del actual Brasil, la m\u00e1s remota de ellas previa al episodio del \u00faltimo m\u00e1ximo glacial [la Edad del Hielo m\u00e1s reciente, cuyo pico fue hace aproximadamente unos 20 mil a\u00f1os]\u201d, dice el arque\u00f3logo Astolfo Araujo, del Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (MAE-USP), quien public\u00f3 un art\u00edculo cient\u00edfico sobre el tema en abril de 2015, en el peri\u00f3dico <em>Anais da Academia Brasileira de Ci\u00eancias<\/em>.<\/p>\n<p>Hace algunas d\u00e9cadas, la dataci\u00f3n de sitios arqueol\u00f3gicos con edades cercanas o superiores a los 13 mil a\u00f1os pertenecientes a la denominada cultura de Clovis, un sitio en el estado de Nuevo M\u00e9xico (EE.UU.), era vista con extrema desconfianza. All\u00ed se encontraron las famosas puntas de flechas bifaciales asociadas a cazadores-recolectores. Durante la mayor parte del siglo pasado, la cultura Clovis fue considerada la m\u00e1s antigua que hab\u00eda ocupado Am\u00e9rica. Hoy en d\u00eda, esa barrera de los 13 mil a\u00f1os ha sido igualada o sobrepasada por otros sitios arqueol\u00f3gicos del continente, tanto arriba como por debajo de la l\u00ednea del ecuador. Tales son los casos de Monte Verde, en Chile; de Huaca Prieta, en Per\u00fa; las cavernas Paisley, en el estado de Oregon (EE.UU.), y la isla Triquet, en Columbia Brit\u00e1nica (Canad\u00e1), adem\u00e1s de algunos sitios en Brasil. \u201cNo se trata de hacer hincapi\u00e9 solamente en el momento en que se produjo la ocupaci\u00f3n inicial del territorio brasile\u00f1o por el hombre, sino en c\u00f3mo se llev\u00f3 a cabo el mismo sobre un \u00e1rea tan enorme, con biomas tan distintos\u201d, comenta la arque\u00f3loga Adriana Schmidt Dias, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS).<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080-083_Arqueo_264-copy.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"1030\" class=\"aligncenter size-full wp-image-298310\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080-083_Arqueo_264-copy.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080-083_Arqueo_264-copy.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080-083_Arqueo_264-copy-250x226.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080-083_Arqueo_264-copy-700x632.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080-083_Arqueo_264-copy-120x108.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><\/a>A trav\u00e9s de los r\u00edos<\/strong><br \/>\nSi en su trayecto por el continente americano el <em>Homo sapiens<\/em> migr\u00f3 del hemisferio Norte hacia el hemisferio Sur, ha de haber pasado y probablemente ha de haberse asentado tambi\u00e9n en alg\u00fan punto de Am\u00e9rica Central, antes de arribar a la Amazonia o a los Andes. \u201cEl problema reside en que a\u00fan no hemos hallado vestigios de ello en sitios arqueol\u00f3gicos m\u00e1s antiguos que los de Am\u00e9rica del Sur en Panam\u00e1, que habr\u00eda formado parte de esa ruta interna de poblamiento\u201d, dice el arque\u00f3logo Eduardo G\u00f3es Neves, quien tambi\u00e9n trabaja en el MAE-USP. Es m\u00e1s, una vez que puso el pie en Sudam\u00e9rica, el hombre probablemente sigui\u00f3 su recorrido por aguas fluviales hasta llegar al Brasil profundo. Esta \u00faltima hip\u00f3tesis se ve corroborada por la significativa cantidad de sitios arqueol\u00f3gicos registrados en \u00e1reas vecinas a los grandes r\u00edos que surcan el territorio brasile\u00f1o, tales como el Amazonas y el Solim\u00f5es, en la Amazonia, el S\u00e3o Francisco, en el nordeste, y el Paran\u00e1 y el Uruguay, en el sur. \u201cLas rutas colonizadoras por r\u00edos son las que siempre se recuerdan\u201d, analiza el arque\u00f3logo y antrop\u00f3logo Walter Neves, del Instituto de Biociencias de la USP.<\/p>\n<p>Uno de los enclaves prehist\u00f3ricos m\u00e1s antiguos de Brasil, cuya primera ocupaci\u00f3n se estima en alrededor de 25 mil a\u00f1os atr\u00e1s, y otra posterior hace entre 12 mil y 2 mil a\u00f1os, es el refugio Santa Elina, en el estado de Mato Grosso, que est\u00e1 ubicado a 30 kil\u00f3metros del r\u00edo Cuiab\u00e1, un importante afluente de la cuenca del Paran\u00e1-Paraguay. Los sitios arqueol\u00f3gicos de Serra da Capivara, en el estado de Piau\u00ed, en donde la presencia humana posiblemente se remonte a 20 mil a\u00f1os atr\u00e1s, se encuentran a unos 100 kil\u00f3metros del r\u00edo S\u00e3o Francisco. En Uruguayana, en el extremo occidental del estado de Rio Grande do Sul, justo en la frontera con Argentina, el asentamiento arqueol\u00f3gico Laranjito, que exhibe industria l\u00edtica con una edad establecida en aproximadamente 12 mil a\u00f1os, se ubica en las costas del lado brasile\u00f1o del r\u00edo Uruguay.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado a comienzos de 2015 en la <em>Revista de Estudos Avan\u00e7ados<\/em>, de la USP, Adriana Schmidt Dias y el arque\u00f3logo Lucas Bueno, de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), abogaron por la existencia de tres grandes rutas fluviales que podr\u00edan haber sido utilizadas por los pueblos prehist\u00f3ricos para adentrarse en el actual territorio brasile\u00f1o. Una de ellas ser\u00eda a trav\u00e9s de la cuenca amaz\u00f3nica, otra por el r\u00edo S\u00e3o Francisco y una tercera explorando las aguas de la cuenca del Plata. Este trabajo en gran parte deriva de los datos recopilados y las interpretaciones presentadas en un estudio anterior, publicado a mediados de 2013 en la revista cient\u00edfica <em>Quaternary International<\/em> por el mismo d\u00fao brasile\u00f1o junto al arque\u00f3logo ingl\u00e9s James Steele, del University College London (UCL).<\/p>\n<div id=\"attachment_298322\" style=\"max-width: 1510px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-298322 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_02.jpg\" alt=\"\" width=\"1500\" height=\"952\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_02.jpg 1500w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_02-250x159.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_02-700x444.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_02-120x76.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1500px) 100vw, 1500px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Claide Moraes  <\/span><\/a> Una pintura rupestre en el sitio arqueol\u00f3gico de Pedra Pintada, en Monte Alegre, estado de Par\u00e1, donde la presencia humana se remonta a 12 mil a\u00f1os<span class=\"media-credits\">Claide Moraes  <\/span><\/p><\/div>\n<p>En ese art\u00edculo de revisi\u00f3n, el tr\u00edo de investigadores analiz\u00f3 los resultados de las dataciones efectuadas con base en vestigios arqueol\u00f3gicos provenientes de 90 enclaves prehist\u00f3ricos de Brasil, cuyas informaciones fueron dadas a conocer en art\u00edculos cient\u00edficos que se publicaron a partir de la segunda mitad de los a\u00f1os 1980. Las edades se obtuvieron empleando el m\u00e9todo del carbono 14 sobre un conjunto diverso de vestigios arqueol\u00f3gicos compuesto por huesos, dientes y cabellos humanos, artefactos de piedra, puntas de lanza y cuantiosos restos de hogueras (aparentemente de origen humano). En el art\u00edculo se verific\u00f3 la confiabilidad de 277 dataciones que hab\u00edan arrojado edades entre 15.500 y 8.900 a\u00f1os (<em>v\u00e9ase el mapa<\/em>). \u201cDesestimamos 63 dataciones que, por alg\u00fan motivo, ofrec\u00edan un grado de incertidumbre mayor acerca de su cronolog\u00eda\u201d, explica Schmidt Dias. Y tambi\u00e9n los resultados de las dataciones con m\u00e1s de 15 mil a\u00f1os de antig\u00fcedad, que suelen ser objeto de controversias y pol\u00e9micas \u2013tales como algunas registradas para determinados sitios de Serra da Capivara o en Santa Elina\u2013, que tampoco se tuvieron en cuenta.<\/p>\n<p>Entre las dataciones analizadas en ese trabajo, nueve arrojaron resultados entre 15.500 y 12.800 a\u00f1os. \u00c9sas fueron las m\u00e1s antiguas de la muestra, y se obtuvieron a partir del material de cinco sitios arqueol\u00f3gicos. Dos de esos enclaves, Toca do S\u00edtio do Meio y Toca do Gordo de Garrincho se encuentran en la zona de Serra da Capivara. Otros dos est\u00e1n localizados en el norte del estado de Minas Gerais: Lapa do Boquete, un sitio ubicado en el valle del r\u00edo Perua\u00e7u, que actualmente es un \u00e1rea de transici\u00f3n entre los biomas del Cerrado y la Caatinga, y Lapa do Drag\u00e3o, en el l\u00edmite con el estado de Bah\u00eda. El quinto sitio es la caverna de Pedra Pintada, en Monte Alegre, en los alrededores de localidad de Santar\u00e9m, en el norte del estado de Par\u00e1, desde el cual se avista el r\u00edo Amazonas.<\/p>\n<div id=\"attachment_298330\" style=\"max-width: 1510px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_04.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-298330 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_04.jpg\" alt=\"\" width=\"1500\" height=\"996\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_04.jpg 1500w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_04-250x166.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_04-700x465.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_04-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1500px) 100vw, 1500px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Rodrigo de Oliveira\/ USP<\/span><\/a> Una sepultura de hace alrededor de 10 mil a\u00f1os en la regi\u00f3n de Lagoa Santa, Minas Gerais<span class=\"media-credits\">Rodrigo de Oliveira\/ USP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Este \u00faltimo sitio prehist\u00f3rico fue noticia en todo el mundo a comienzos de la d\u00e9cada de 1990, cuando la arque\u00f3loga estadounidense Anna Roosevelt, bisnieta del expresidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, dat\u00f3 por primera vez sus pinturas rupestres en alrededor de 11 mil a\u00f1os. En la actualidad, Pedra Pintada, cuyo material acopiado por la investigadora no qued\u00f3 en Brasil, est\u00e1 siendo estudiada nuevamente por el arque\u00f3logo Claide Moraes, de la Universidad Federal del Oeste de Par\u00e1 (Ufopa), en Santar\u00e9m. \u201cTenemos cinco dataciones nuevas de carbones y semillas carbonizadas provenientes de hogueras probablemente encendidas por humanos prehist\u00f3ricos cuya fecha se determin\u00f3 en 12 mil a\u00f1os\u201d, dice Moraes.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n de esos cinco sitios arqueol\u00f3gicos m\u00e1s antiguos que se consignan en la muestra, el trabajo publicado en <em>Quaternary International<\/em> destaca a las ubicaciones con edades entre 12.800 y 11.400 a\u00f1os. En ese per\u00edodo de la prehistoria brasile\u00f1a, la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de la presencia humana empieza a expandirse. Adem\u00e1s de incluir al norte de Minas Gerais, el estado de Piau\u00ed y la Amazonia, los sitios de este per\u00edodo incluyen localidades situadas en el extremo sur del pa\u00eds, en el l\u00edmite con Uruguay, y del centro-oeste, tal como es el caso de Santa Elina, en el estado de Mato Grosso. Para este intervalo de tiempo, la cantidad de dataciones asciende a 56 y los sitios arqueol\u00f3gicos suman 29.<\/p>\n<p>Hace entre 11.400 y 10.200 a\u00f1os, en el estudio se computaron 65 dataciones relacionadas con 46 sitios, ya diseminadas literalmente de norte a sur por todo el actual territorio brasile\u00f1o. \u201cAlrededor de 10.500 a\u00f1os atr\u00e1s, la cantidad de sitios arqueol\u00f3gicos crece en todas las regiones\u201d, comenta Schmidt Dias. En la regi\u00f3n\u00a0 de Serran\u00f3polis, en el sudeste del estado de Goi\u00e1s, por ejemplo, se conocen m\u00e1s de 40 yacimientos con material l\u00edtico asociado a la cultura Itaparica. Los mismos exhiben pinturas rupestres y est\u00e1n ubicados en refugios rocosos a orillas del r\u00edo Verde, un afluente del r\u00edo Parana\u00edba. Sus edades var\u00edan entre 10.700 y 8.400 a\u00f1os. Incluso el estado de S\u00e3o Paulo, al cual se lo consider\u00f3 vac\u00edo de vestigios arqueol\u00f3gicos durante un buen tiempo, aport\u00f3 dos yacimientos de este \u00faltimo per\u00edodo: Batatal 1 y Capelinha, ambos situados en la zona conocida como Valle do Ribeira, en \u00e1reas donde los pobladores prehist\u00f3ricos construyeron una especie de cementerio a orillas de los r\u00edos, constituido por las formaciones de mont\u00edculos de conchas que se conocen con el nombre de sambaqu\u00edes fluviales. A mediados de la d\u00e9cada de 2000, se encontr\u00f3 en Capelinha un cr\u00e1neo humano con casi 10 mil a\u00f1os de antig\u00fcedad que recibi\u00f3 el apodo de Luzio. Este yacimiento arqueol\u00f3gico est\u00e1 considerado como el m\u00e1s antiguo en la zona del Bosque Atl\u00e1ntico con registros de la presencia humana en la regi\u00f3n. El hallazgo de sitios arqueol\u00f3gicos en \u00e1reas cercanas o vecinas al litoral Atl\u00e1ntico siempre constituye un reto. En el transcurso del tiempo hubo variaciones en el nivel del mar y puede ser que existan antiguos asentamientos que hoy en d\u00eda se encuentren en zonas sumergidas.<\/p>\n<div id=\"attachment_298318\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-298318 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264-700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro <em>Imagens da pr\u00e9-hist\u00f3ria<\/em>  <\/span><\/a> Dibujos en la zona de Serra da Capivara, estado de Piau\u00ed, uno de los puntos m\u00e1s antiguos del territorio brasile\u00f1o con vestigios de presencia humana<span class=\"media-credits\">Reproducci\u00f3n del libro <em>Imagens da pr\u00e9-hist\u00f3ria<\/em>  <\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Puntas de flechas<\/strong><br \/>\nLas puntas de flechas relatan una historia similar al respecto de la ocupaci\u00f3n humana primigenia del territorio brasile\u00f1o. Aqu\u00ed, este tipo de vestigio de la cultura material de los pueblos prehist\u00f3ricos se considera algo relativamente raro. Al menos tres sitios arqueol\u00f3gicos asociados a dos culturas distintas dejaron ejemplares de esos artefactos l\u00edticos con edades superiores a los 10 mil a\u00f1os. En el sitio de Garivaldino, en el centro de Rio Grande do Sul, y en Tunas, en el estado de Paran\u00e1, se encontraron puntas de proyectiles pertenecientes a la cultura Umbu. En la Gruta do Marinheiro, en Minas Gerais, tambi\u00e9n se hallaron artefactos l\u00edticos de ese tipo, igualmente antiguos, pero cuya filiaci\u00f3n cultural es objeto de debate.<\/p>\n<p>Algunos arque\u00f3logos consideran que las puntas del sitio arqueol\u00f3gico <em>mineiro<\/em> pertenecen a la cultura Umbu, al tiempo que otros todav\u00eda no saben c\u00f3mo catalogarlas. \u201cLas puntas de la Gruta do Marinheiro son totalmente distintas a las del sur. No pertenecen a la tradici\u00f3n de Lagoa Santa ni a Umbu. Y mucho menos a la cultura de Itaparica, la cual, por cierto, no elaboraba puntas\u201d, sostiene la arque\u00f3loga Mercedes Okumura, del Museo Nacional de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (MN-UFRJ), una de las pocas investigadoras de Brasil que estudian estos tipos de artefactos l\u00edticos. \u201cLa teor\u00eda nos dice que para que surja esa diversidad en el modo de elaborar las puntas se necesita, entre otros factores, un tiempo suficiente como para que la misma se desarrolle. Dicho de manera simplificada, se trata de un proceso similar al de la evoluci\u00f3n\u00a0 biol\u00f3gica\u201d.<\/p>\n<p>No puede descartarse la posibilidad de que un grupo prehist\u00f3rico presente en esa regi\u00f3n, y que ya sab\u00eda fabricar puntas de flechas con ciertas caracter\u00edsticas, haya emigrado hacia un \u00e1rea en donde no exist\u00eda ese tipo de conocimiento. En teor\u00eda, dicha migraci\u00f3n reducir\u00eda el tiempo requerido para que un grupo aprendiese a elaborar puntas de un determinado estilo. Sin embargo, las puntas de flechas halladas en Brasil no se asemejan a las de la cultura Clovis, de Am\u00e9rica del Norte, ni a las del tipo cola de pescado, presentes en Argentina y en Uruguay, cuyas edades llegan a 11 mil a\u00f1os. \u201cEn Brasil hay algunas de \u00e9stas, pero a\u00fan no se han datado\u201d, comenta Okumura.<\/p>\n<div id=\"attachment_298326\" style=\"max-width: 1110px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_03.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-298326 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_03.jpg\" alt=\"\" width=\"1100\" height=\"1007\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_03.jpg 1100w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_03-250x229.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_03-700x641.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/080_Arqueo_264_03-120x110.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/a> Artefacto de piedra del sitio arqueol\u00f3gico de Santa Elina, en el estado de Mato Grosso, datado en m\u00e1s de 25 mil a\u00f1os<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Edad calibrada<\/strong><br \/>\nLas dataciones de los sitios arqueol\u00f3gicos siempre conllevan alguna discordancia, a veces incluso pol\u00e9micas, cuando los resultados obtenidos apuntan edades inesperadas. Uno de los motivos subyacentes de ello es que en Am\u00e9rica la cantidad de osamentas humanas antiguas halladas preservadas es peque\u00f1a y, entre los pocos casos que resistieron al paso del tiempo, resulta raro que los arque\u00f3logos logren extraer tejido biol\u00f3gico (col\u00e1geno) que pueda convertirse en objeto directo de una dataci\u00f3n con carbono 14. La dataci\u00f3n directa de material humano siempre es m\u00e1s dif\u00edcil de cuestionar. Mediante el m\u00e9todo del carbono 14, se puede fechar material de hasta 50 mil a\u00f1os. Cuando no se puede determinar una cronolog\u00eda de la ocupaci\u00f3n de un \u00e1rea a partir del tejido biol\u00f3gico de esqueletos humanos, el recurso siguiente consiste en procurar obtener datos indirectos: la dataci\u00f3n la capa geol\u00f3gica en donde se hallaron los esqueletos o vestigios humanos. De no hallarse huesos de <em>Homo sapiens<\/em>, otra opci\u00f3n es buscar objetos fabricados por la mano del hombre o restos de hogueras encendidas por el hombre que puedan datarse. Cuando esto tampoco fuera posible, lo que queda es nuevamente recurrir a la dataci\u00f3n de la capa geol\u00f3gica en donde se hall\u00f3 el objeto asociado a la presencia humana.<\/p>\n<p>Para complicar a\u00fan m\u00e1s las cosas, las edades registradas mediante el m\u00e9todo del carbono 14 pueden presentarse en dos formas, calibradas o no calibradas. Esto genera discrepancias y confusiones. Al p\u00fablico lego no siempre le queda claro cu\u00e1ndo los arque\u00f3logos o los medios de comunicaci\u00f3n est\u00e1n usando un tipo de dato u otro. Las edades obtenidas con la t\u00e9cnica del carbono 14 deben afrontar un tipo de correcci\u00f3n para ser equivalentes a los a\u00f1os del calendario humano. De tal modo, 10 mil a\u00f1os registrados seg\u00fan la t\u00e9cnica del carbono 14 representan, una vez calibrados, alrededor de 12 mil a\u00f1os. Existe otra forma de efectuar esta correcci\u00f3n y, dependiendo de la t\u00e9cnica empleada y del margen de error, los resultados corregidos pueden variar ostensiblemente. Por eso algunos arque\u00f3logos prefieren trabajar con las dataciones del carbono 14 sin haber pasado por ese proceso de correcci\u00f3n. \u201cPrefiero usar fechas no calibradas\u201d, comenta Walter Neves. Un detalle: en este reportaje se emplearon fechas calibradas.<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nBUENO, L. y DIAS, A. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S0103-40142015000100119&amp;script=sci_arttext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Povoamento inicial da Am\u00e9rica do Sul: Contribui\u00e7\u00f5es do contexto brasileiro<\/a>. <strong>Estudos Avan\u00e7ados<\/strong>. v. 29, n.83, ene.\/ abr. 2015.<br \/>\nARAUJO, A. G. M. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S0001-37652015005040219&amp;script=sci_arttext&amp;tlng=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">On vastness and variability: Cultural transmission, historicity, and the paleoindian record in eastern South America<\/a>. <strong>Anais da Academia Brasileira de Ci\u00eancias<\/strong>. v. 87, n. 2, p. 1239-58. 2015.<br \/>\nBUENO, L. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1040618213001869\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">The late Pleistocene\/ early Holocene archaeological record in Brazil: A geo-referenced database<\/a>. <strong>Quaternary International<\/strong>. v. 301, p. 74-93. 8 jul. 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Surgen evidencias que apuntan que hace alrededor de 10 mil a\u00f1os exist\u00edan poblaciones de cazadores-recolectores en todas las grandes regiones del actual territorio del pa\u00eds","protected":false},"author":13,"featured_media":298334,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[270,271,308,310],"coauthors":[101],"class_list":["post-298298","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-antropologia-es","tag-arqueologia-es","tag-geografia-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298298","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=298298"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298298\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":298338,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298298\/revisions\/298338"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/298334"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=298298"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=298298"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=298298"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=298298"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}