{"id":298721,"date":"2019-07-30T18:15:30","date_gmt":"2019-07-30T21:15:30","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=298721"},"modified":"2019-07-30T18:15:30","modified_gmt":"2019-07-30T21:15:30","slug":"eduardo-da-motta-e-albuquerque-los-flujos-transnacionales-del-conocimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/eduardo-da-motta-e-albuquerque-los-flujos-transnacionales-del-conocimiento\/","title":{"rendered":"Eduardo da Motta e Albuquerque: Los flujos transnacionales del conocimiento"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_298728\" style=\"max-width: 1010px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041_ALBUQUERQUE_265.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-298728 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041_ALBUQUERQUE_265.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"1460\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041_ALBUQUERQUE_265.jpg 1000w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041_ALBUQUERQUE_265-250x365.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041_ALBUQUERQUE_265-700x1022.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041_ALBUQUERQUE_265-120x175.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ra\u00edssa C\u00e9sar<\/span><\/a> Para Albuquerque, el hecho de que Brasil haya mantenido v\u00ednculos cient\u00edficos con 171 naciones durante 2015 constituye un activo importante con miras a ampliar la inserci\u00f3n internacional del pa\u00eds<span class=\"media-credits\">Ra\u00edssa C\u00e9sar<\/span><\/p><\/div>\n<p>En un estudio que sali\u00f3 publicado en el mes de enero en la revista <em>Scientometrics<\/em>, un grupo encabezado por el economista Eduardo da Motta e Albuquerque, investigador del Centro de Desarrollo y Planificaci\u00f3n Regional de la Universidad Federal de Minas Gerais (Cedeplar-UFMG), mape\u00f3 el crecimiento de las colaboraciones cient\u00edficas. As\u00ed pudo verse que la cantidad de art\u00edculos publicados en todo el mundo e indexados en la base Web of Science, aument\u00f3 de 1,2 millones en 2000 a 2 millones en 2015 y simult\u00e1neamente, la proporci\u00f3n de <em>papers<\/em> escritos por coautores de pa\u00edses diferentes se duplic\u00f3 con creces, pasando del 10% del total en 2000 a un 21% al cabo de 15 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Lo que le interesaba al grupo era algo m\u00e1s espec\u00edfico que una mera medici\u00f3n del crecimiento de las colaboraciones. <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2016\/01\/04\/interaccion-productiva\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Albuquerque es un estudioso de la formaci\u00f3n de redes de innovaci\u00f3n y de los v\u00ednculos plasmados entre universidades y empresas a nivel nacional<\/a>\u00a0y su objetivo consist\u00eda en ampliar el alcance de ese trabajo para poder calcularlo a escala global, analizando las implicaciones de la conformaci\u00f3n de redes de producci\u00f3n de conocimiento, que abarcan grupos de investigaci\u00f3n de pa\u00edses diferentes trabajando en colaboraci\u00f3n con empresas locales o transnacionales. Para ello, su an\u00e1lisis se concentr\u00f3 en el aumento de las alianzas entre pares de cient\u00edficos de pa\u00edses distintos incluidas en las firmas de los <em>papers<\/em> elaborados entre 2000 y 2015, donde cada art\u00edculo cuyos autores son de varias nacionalidades contiene m\u00faltiples conexiones de ese tipo. El resultado fue asombroso: esos acuerdos bilaterales aumentaron 13 veces de tama\u00f1o, pasando de 545 mil en 2000 hasta m\u00e1s de 7 millones en 2015. En la entrevista que se transcribe a continuaci\u00f3n, Albuquerque se refiere a los beneficios y los retos generados por el avance de esas interacciones y expone una de las conclusiones del art\u00edculo, seg\u00fan el cual, el incremento de las colaboraciones est\u00e1 esbozando los rudimentos de un sistema de innovaci\u00f3n con car\u00e1cter internacional, que opera en simult\u00e1neo con los sistemas nacionales y crea tensiones con ellos.<\/p>\n<blockquote><p>IBM tiene filiales en 62 pa\u00edses. Se relaciona globalmente con empresas y universidades y se ha erigido en una m\u00e1quina de absorber conocimiento<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es la importancia de estudiar el flujo del conocimiento generado por las colaboraciones internacionales?<\/strong><br \/>\nHace ya un tiempo que venimos trabajando con interacciones entre universidades y empresas a escala nacional, pero esa l\u00ednea de investigaci\u00f3n dejaba entrever tan s\u00f3lo una parte del fen\u00f3meno. No ten\u00eda en cuenta la influencia de un conjunto de oleadas internacionales de conocimiento que involucraban, por ejemplo, a las multinacionales y a sus filiales o a las multinacionales y las universidades. Est\u00e1bamos interesados en comprender las peculiaridades de la relaci\u00f3n entre los pa\u00edses centrales y los de la periferia en una instancia en que esos flujos se multiplican. En 2014 llevamos adelante un trabajo tendiente a estudiar la relaci\u00f3n entre una multinacional y las universidades de varios pa\u00edses. Analizamos las patentes de esas empresas y vimos que \u00e9stas mencionaban art\u00edculos producidos por universidades de diversos pa\u00edses, que era un indicador del flujo de conocimiento. Entonces analizamos el impacto local de las colaboraciones internacionales. Una empresa paulista que interact\u00faa con un grupo de la Universidad de S\u00e3o Paulo est\u00e1 obteniendo beneficios de las articulaciones internacionales que cre\u00f3 ese grupo, por ejemplo, con colaboradores en el MIT [el Instituto de Tecnolog\u00eda de Massachusetts]. Hasta ah\u00ed llegamos en el art\u00edculo de 2018. Puede decirse que los sistemas nacionales de innovaci\u00f3n est\u00e1n bajo tensi\u00f3n debido al flujo de conocimientos transnacionales de lo m\u00e1s variados. Estamos sugiriendo que el grado de esos flujos es tan grande que estar\u00edamos viviendo el surgimiento de un sistema internacional de innovaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son las evidencias de la emergencia de ese sistema?<\/strong><br \/>\nUno de los coautores del art\u00edculo, el economista Leandro Alves Silva, sostuvo en su tesis doctoral, en 2014, la idea de que los sistemas nacionales se encuentran conectados y que las conexiones generan tensiones. Hay una evidencia en un caso de estudio abordado por \u00e9l, el de IBM. M\u00e1s que una empresa estadounidense, la compa\u00f1\u00eda es una red internacional. Tiene 1.800 filiales distribuidas en 62 pa\u00edses. Es una entidad con presencia global y su din\u00e1mica innovadora da cuenta de esa tremenda distribuci\u00f3n. En la pr\u00e1ctica, la firma es una m\u00e1quina de engullir conocimiento a nivel planetario. Est\u00e1 relacionada con empresas, universidades e institutos de investigaci\u00f3n a nivel global. Al indagar en su estructura se observa el elemento internacional casi como un componente microecon\u00f3mico esencial. Alves analiz\u00f3 las redes formadas por la lista de las 500 mayores empresas y vislumbr\u00f3 un conjunto enorme de flujos de conocimiento. No s\u00f3lo conocimiento codificado, sino tambi\u00e9n aquel tipo de conocimiento t\u00e1cito que la empresa transfiere a quien trabaja en ella. En el caso de IBM, \u00e9sta se ha convertido en una m\u00e1quina de aprendizaje cuya din\u00e1mica ejerce influencia sobre los sistemas nacionales de innovaci\u00f3n. Nuestro grupo est\u00e1 trabajando en un art\u00edculo sobre las 500 empresas y su producci\u00f3n. Otra evidencia surge de un dato obtenido en el estudio de la producci\u00f3n cient\u00edfica. Pudimos ver que en 2015 se produjeron alrededor de 418 mil art\u00edculos cient\u00edficos en colaboraci\u00f3n internacional, lo cual equivale a toda la producci\u00f3n mundial anual de 1993.<\/p>\n<p><strong>El trabajo muestra que aunque se multipliquen las interacciones internacionales, las mismas respetan una jerarqu\u00eda. \u00bfQu\u00e9 jerarqu\u00eda es esa?<\/strong><br \/>\nPocas universidades, generalmente las m\u00e1s tradicionales, se conectan a un conjunto enorme de otras instituciones. En 2015, los cient\u00edficos de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, registraron m\u00e1s de 50 mil conexiones con colegas de otros pa\u00edses y los de Harvard, 47 mil. En el otro extremo, existe una cantidad enorme de instituciones con pocas conexiones. Las que se conectan con todo el mundo tienden a controlar la agenda de las redes. Obs\u00e9rvese el ejemplo de la Academia China de Ciencias. Si bien fue la instituci\u00f3n que produjo m\u00e1s art\u00edculos en 2015, se ubica en el puesto 13\u00ba en cuanto al n\u00famero de conexiones. Se trata de un sistema robusto, estable y muy bien organizado, pero muy dif\u00edcil de cambiar.<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041-043_Entrevista-Eduardo-Albuquerque_265-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"1010\" class=\"alignnone size-full wp-image-298732\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041-043_Entrevista-Eduardo-Albuquerque_265-1.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041-043_Entrevista-Eduardo-Albuquerque_265-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041-043_Entrevista-Eduardo-Albuquerque_265-1-250x221.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041-043_Entrevista-Eduardo-Albuquerque_265-1-700x620.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041-043_Entrevista-Eduardo-Albuquerque_265-1-120x106.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><\/a>\u00bfCu\u00e1les son las implicaciones de esto?<\/strong><br \/>\nEl hecho de que la red crezca y cada vez sea m\u00e1s global es positivo para todos. Para los pa\u00edses desarrollados, es la posibilidad de producir conocimiento que no podr\u00eda ser generado sin cient\u00edficos de varios lugares. Para los pa\u00edses en desarrollo, es la posibilidad de participar en redes globales y ampliar la transferencia de conocimiento. El hecho de que la red est\u00e9 muy jerarquizada impone el riesgo de que las instituciones con pocas conexiones queden sometidas a los intereses de los pa\u00edses centrales. Pero esto constituye m\u00e1s bien un desaf\u00edo que un problema. Nuestra presencia en la red hace que tengamos m\u00e1s posibilidades de influir en la agenda que si no estuvi\u00e9ramos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 tipo de problemas est\u00e1n afrontando esas redes de conocimiento?<\/strong><br \/>\nExisten \u00e1reas naturalmente internacionalizadas, como es el caso de la astronom\u00eda. Un observatorio instalado en un pa\u00eds involucra a gente de varios lugares. Tambi\u00e9n hay temas complejos que requieren de equipos internacionales, tales como la f\u00edsica de part\u00edculas y la Organizaci\u00f3n Europea para la Investigaci\u00f3n Nuclear, el Cern, en Suiza. La ciencia tiene una vocaci\u00f3n internacional natural. Lo novedoso tal vez sea el aumento de la velocidad de los flujos de conocimiento. El primer beneficio radica en que hay ciertos temas que son resueltos por equipos internacionales. Resulta dif\u00edcil ocuparse de asuntos clim\u00e1ticos a partir de un solo pa\u00eds. Algo similar ocurre con el tratamiento de las enfermedades desatendidas. Desde el punto de vista de los pa\u00edses avanzados, las redes permiten lidiar con temas m\u00e1s vastos que los que se encuentran dentro de sus propios territorios. En los pa\u00edses intermedios, tal como es el caso de Brasil, quiz\u00e1 el efecto sea a\u00fan m\u00e1s ventajoso, porque posibilita la creaci\u00f3n de conexiones productivas y la absorci\u00f3n de conocimiento. No llegamos a evaluar la calidad de la producci\u00f3n en coautor\u00eda internacional, pero eso deber\u00e1 medirse en otra investigaci\u00f3n, a partir del estudio de las citas. Un estudio de caso interesante consistir\u00eda en analizar los estudios sobre el virus del Zika y c\u00f3mo el hecho de estar conectados result\u00f3 beneficioso para llegar a una caracterizaci\u00f3n r\u00e1pida de la enfermedad. Tambi\u00e9n aumentan las posibilidades de interacci\u00f3n entre universidades y empresas. Supongamos el caso de un f\u00edsico de la UFMG que produjo un <em>paper<\/em> sobre nanotecnolog\u00eda con alguien del MIT. Cuando una empresa tenga una interacci\u00f3n con ese investigador, estar\u00e1 ingresando a una red internacional.<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041-043_Entrevista-Eduardo-Albuquerque_265-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"1078\" class=\"alignright size-full wp-image-298736\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041-043_Entrevista-Eduardo-Albuquerque_265-2.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041-043_Entrevista-Eduardo-Albuquerque_265-2.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041-043_Entrevista-Eduardo-Albuquerque_265-2-250x337.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041-043_Entrevista-Eduardo-Albuquerque_265-2-700x943.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/041-043_Entrevista-Eduardo-Albuquerque_265-2-120x162.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a>En el sector industrial brasile\u00f1o hay segmentos que invierten bastante en investigaci\u00f3n y desarrollo (I&amp;D) y otros que producen muy poco, como por ejemplo el farmac\u00e9utico. \u00bfTal heterogeneidad obstaculiza el flujo de conocimiento?<\/strong><br \/>\nLa inversi\u00f3n de las multinacionales farmac\u00e9uticas se concentra en los pa\u00edses centrales, pero creo que la fortaleza de la I&amp;D del sector en el pa\u00eds crecer\u00e1 en cuanto la industria de origen nacional se desarrolle m\u00e1s. Las redes pueden ser de ayuda. Cuando est\u00e1bamos realizando un test de una investigaci\u00f3n sobre la interacci\u00f3n entre universidad y empresa, seleccionamos a un bioqu\u00edmico de la UFMG para entrevistarlo. \u00c9ste interactuaba con una multinacional, que era Merck. Le pregunt\u00e9: \u201c\u00bfLa filial de Merck en Brasil?\u201d Me respondi\u00f3: \u201cNo, la de Estados Unidos\u201d. \u00c9l asisti\u00f3 a un congreso y present\u00f3 un trabajo. Los representantes de la empresa se hallaban ah\u00ed y trabaron contacto. En este caso fue una cooperaci\u00f3n directa: un cient\u00edfico brasile\u00f1o conectado a una empresa en el exterior. Empieza a instalarse un esquema internacional en el que las posibilidades de interacci\u00f3n se multiplican.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se posiciona Brasil en medio de esos flujos?<\/strong><br \/>\nPueden observarse dos cosas: La primera es que Brasil, en 2015, integra un grupo de naciones que ostentan alrededor de un 20% de la producci\u00f3n cient\u00edfica en colaboraci\u00f3n internacional, algo que es razonable. En 2000, ese porcentaje era de un 14,7%. Estos son \u00edndices que aluden a art\u00edculos en colaboraci\u00f3n internacional que cuentan con un brasile\u00f1o como primer autor. Otro dato es que nuestra producci\u00f3n nos conecta con 171 pa\u00edses. Ocupamos el puesto 15\u00ba en el <em>ranking<\/em> de v\u00ednculos. No disponemos de un grado de internacionalizaci\u00f3n al nivel de pa\u00edses tales como Suecia u Holanda, pero estar conectados con 171 pa\u00edses constituye un activo important\u00edsimo. El crecimiento de la producci\u00f3n cient\u00edfica brasile\u00f1a, pese a ser consistente, s\u00f3lo ha sido suficiente para mantener la distancia con respecto al liderazgo internacional. Debemos pensar en mecanismos de inserci\u00f3n m\u00e1s activa del pa\u00eds en el orden internacional, y la ciencia y la tecnolog\u00eda pueden encabezar ese cambio. Esto es, construir un sistema de innovaci\u00f3n para la fase de internacionalizaci\u00f3n creciente, capaz tambi\u00e9n de fortalecer el sistema internacional.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nRIBEIRO, L. C. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s11192-017-2573-x\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Growth patterns of the network of international collaboration in science<\/a>. <strong>Scientometrics<\/strong>. v. 114, p. 159-79. ene. 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Economista sostiene que la multiplicaci\u00f3n de las colaboraciones cient\u00edficas internacionales comienza a generar un sistema de innovaci\u00f3n que se extiende m\u00e1s all\u00e1 de los pa\u00edses","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183,189],"tags":[294],"coauthors":[98],"class_list":["post-298721","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevista-es","category-politica-ct","tag-economia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298721","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=298721"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298721\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":298740,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298721\/revisions\/298740"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=298721"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=298721"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=298721"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=298721"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}