{"id":298809,"date":"2019-07-30T18:17:39","date_gmt":"2019-07-30T21:17:39","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=298809"},"modified":"2019-07-30T18:17:39","modified_gmt":"2019-07-30T21:17:39","slug":"las-marcas-de-la-epilepsia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-marcas-de-la-epilepsia\/","title":{"rendered":"Las marcas de la epilepsia"},"content":{"rendered":"<p>La epilepsia es una de las enfermedades neurol\u00f3gicas con mayor prevalencia en el mundo, que afecta a alrededor de 50 millones de personas, seg\u00fan datos divulgados en 2017 por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS). Tambi\u00e9n es una de las m\u00e1s estudiadas: se han encontrado descripciones de sus s\u00edntomas en relatos egipcios y sumerios que datan de 3.500 a\u00f1os antes de Cristo. Sin embargo, la determinaci\u00f3n de las causas y el proceso de evoluci\u00f3n de este s\u00edndrome, que est\u00e1 relacionado con factores m\u00faltiples y exhibe diversas manifestaciones cl\u00ednicas, desde crisis de ausencia (lapsus de la conciencia que duran algunos segundos) hasta convulsiones, sigue constituyendo un reto para los cient\u00edficos.<\/p>\n<p>Un avance significativo en ese aspecto acaba de concretarse merced al recurso de las t\u00e9cnicas de neuroim\u00e1genes. Un estudio a escala mundial apelando al uso de resonancia magn\u00e9tica en pacientes con epilepsia report\u00f3 se\u00f1ales, previamente verificadas en otros trabajos, de la existencia de atrofia cerebral en todas las variantes de la enfermedad, incluso en aqu\u00e9llas anteriormente consideradas idiop\u00e1ticas, es decir, en la cuales no se observan alteraciones cerebrales en los ex\u00e1menes cl\u00ednicos usuales.<\/p>\n<p>Los resultados figuran en la edici\u00f3n del mes de febrero del peri\u00f3dico cient\u00edfico <em>Brain<\/em>. Se analizaron los datos recabados por 24 centros de investigaci\u00f3n en 14 pa\u00edses de Europa, Am\u00e9rica del Norte y del Sur, Asia y Australia. Las mediciones estructurales del cerebro fueron extra\u00eddas de las im\u00e1genes tomadas mediante resonancia magn\u00e9tica en 2.149 pacientes con epilepsia y se compararon con 1.727 casos de referencia de personas sanas.<\/p>\n<p>\u201cSe trata del mayor estudio en cuanto al volumen de casos evaluados hasta la fecha en el \u00e1rea\u201d, dice el neurocient\u00edfico Fernando Cendes, de la Universidad de Campinas (Unicamp) y coordinador del Instituto Brasile\u00f1o de Neurociencias y Neurotecnolog\u00eda (Brainn), uno de los Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid, por sus siglas en portugu\u00e9s) financiados por la FAPESP, que aport\u00f3 datos de Brasil para la realizaci\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>Los resultados de ese esfuerzo conjunto indican, en todos los casos de epilepsia, la existencia de un compromiso estructural m\u00e1s difundido de lo que se supon\u00eda anteriormente. En comparaci\u00f3n con los cerebros sanos, todos los casos analizados presentaron, por ejemplo, un volumen menor del t\u00e1lamo derecho (el \u00e1rea responsable de la integraci\u00f3n de los impulsos nerviosos) y un menor espesor en la circunvoluci\u00f3n prerrol\u00e1ndica (que contiene el \u00e1rea motora primaria de la corteza cerebral).<\/p>\n<p>En las epilepsias que provocan lesiones, hay una p\u00e9rdida neuronal, ampliamente descrita en otros estudios, que ocasiona las crisis. Este es el caso, por ejemplo, de la epilepsia del l\u00f3bulo temporal, asociada a una atrofia en el hipocampo, una estructura importante que est\u00e1 ligada a las emociones, el aprendizaje y la memoria. \u201cCon el paso del tiempo y la reiteraci\u00f3n de las crisis, esa lesi\u00f3n comienza a afectar a otras \u00e1reas del cerebro. Ahora se podr\u00e1 monitorear esa alteraci\u00f3n en el curso de los a\u00f1os\u201d, dice el neurocient\u00edfico.<\/p>\n<p>Existe, empero, una gran cantidad de epilepsias que no est\u00e1n relacionadas con ninguna lesi\u00f3n detectable en ex\u00e1menes cl\u00ednicos y, probablemente, su origen sea gen\u00e9tico. Estos casos presentan una buena respuesta a los tratamientos disponibles, con base en drogas y, a veces, incluso con remisi\u00f3n espont\u00e1nea. La mayor\u00eda de esos tipos de epilepsia se consideraban benignas. Hoy en d\u00eda ya no es tan as\u00ed. \u201cEl estudio brinda soporte a observaciones recientes que sugieren que las epilepsias comunes no siempre pueden considerarse benignas. Incluso con las crisis controladas ellas acarrean consecuencias para el cerebro\u201d, sostiene el investigador.<\/p>\n<p>El volumen de casos analizados le confiere relevancia al estudio explica Cendes, dada la sutileza de las alteraciones cerebrales evaluadas, del orden de unos pocos mil\u00edmetros. \u201cLas alteraciones que observamos son muy peque\u00f1as, algunas indetectables en los ex\u00e1menes cl\u00ednicos. Por consiguiente, las mediciones son pasibles de sesgos y errores. El gran n\u00famero de datos minimiza el error y permite que los hallazgos sean m\u00e1s consistentes y confiables. Se efectuaron varios estudios previos, pero la cifra era menor e insuficiente para brindar respuestas concluyentes como las que estamos registrando ahora\u201d, dice el investigador.<\/p>\n<p>Para la neur\u00f3loga Laura Ferreira Guilhoto, de la Unidad de Investigaci\u00f3n y Tratamiento de las Epilepsias de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), el estudio corrobora la tesis de que siempre se debe buscar una causa detectable para este tipo de trastorno cerebral, especialmente en aquellos pacientes que no responden a los tratamientos convencionales con f\u00e1rmacos. \u201cEn los casos cuyo control resulta m\u00e1s dif\u00edcil, los ex\u00e1menes de im\u00e1genes pueden incluso diagnosticar una lesi\u00f3n causante de las crisis que puede corregirse por medio de una cirug\u00eda\u201d, comenta la m\u00e9dica, quien no particip\u00f3 en el estudio.<\/p>\n<p><strong>El enigma de las neuroim\u00e1genes<\/strong><br \/>\nLos datos de todos los centros de investigaci\u00f3n que participaron en el estudio fueron recopilados y analizados por el consorcio al que se conoce por la sigla Enigma (Enhancing Neuro Imaging Genetics through Meta Analysis), una red cooperativa de investigaci\u00f3n cuya sede se encuentra en la Universidad del Sur de california (USC), en Estados Unidos. Tal como lo indica su propio nombre, Enigma analiz\u00f3 los datos enviados apelando al metaan\u00e1lisis, un m\u00e9todo estad\u00edstico que analiza e integra resultados de estudios independientes.<\/p>\n<p>El consorcio, fundado en 2009 por el neurocient\u00edfico Paul Thompson, de la USC, y por el genetista Nick Martin, del Queensland Institute of Medical Research, de Australia, es el mayor proyecto de estudio por neuroim\u00e1genes de todo el mundo, en el que confluyen 900 cient\u00edficos de 35 pa\u00edses, expertos en 18 enfermedades cerebrales diferentes. En 2015, el grupo abri\u00f3 una l\u00ednea de investigaci\u00f3n espec\u00edfica sobre epilepsia y, para el a\u00f1o siguiente, obtuvieron los primeros resultados. \u201cEl art\u00edculo en el <em>Brain<\/em> es la primera publicaci\u00f3n fruto de esa suma de esfuerzos\u201d, resalta Cendes. \u00c9ste explica que la agilidad para la presentaci\u00f3n de conclusiones se basa en la metodolog\u00eda de trabajo del consorcio: \u201cCada grupo trabaja en su propio centro de investigaci\u00f3n y, en lugar de enviar los datos brutos, env\u00eda los resultados sobre los cuales se aplican, m\u00e1s tarde, los an\u00e1lisis estad\u00edsticos\u201d.<\/p>\n<p>Brasil se asoci\u00f3 al Enigma-Epilepsia desde el principio. Seg\u00fan refiere Clarissa Lin Yasuda, docente del Departamento de Neurolog\u00eda de la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Unicamp y participante del estudio, el grupo brasile\u00f1o fue el que remiti\u00f3 la mayor muestra. \u201cEvaluamos a unos 700 individuos entre pacientes y personas sanas, cuyas im\u00e1genes, obtenidas en varios proyectos, ya las ten\u00edamos archivadas en nuestro banco de datos, recopiladas desde 2010. Contamos probablemente con uno de los mayores bancos de im\u00e1genes del mundo\u201d, dice la investigadora. Para organizar y procesar toda esa informaci\u00f3n, fueron necesarios alrededor de 10 meses de labor de un equipo integrado por seis neur\u00f3logos y un ingeniero de computaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la investigadora, ya se encuentra en marcha otro proyecto del Enigma que busca obtener mayores detalles de los diferentes tipos de epilepsia y confirmar la conexi\u00f3n entre la atrofia cerebral y par\u00e1metros tales como el tiempo de duraci\u00f3n de la enfermedad y la frecuencia de las crisis. \u201cEste mismo a\u00f1o podr\u00edan obtenerse nuevos resultados\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nInstituto Brasile\u00f1o de Neurociencia y Neurotecnolog\u00eda \u2013 Brainn (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/58565\/instituto-brasileiro-de-neurociencia-e-neurotecnologia-brainn\/?q=13\/07559-3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 13\/07559-3<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid); <strong>Investigador responsable<\/strong> Fernando Cendes (Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 20.735.974,24 (para la totalidad del proyecto).<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nWHELAN, C. D. <a href=\"https:\/\/academic.oup.com\/brain\/article\/141\/2\/391\/4818311\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Structural brain abnormalities in the common epilepsies assessed in a worldwide Enigma study<\/a>. <strong>Brain<\/strong>. v. 141, n. 2, p. 391-408. 30 ene. 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio internacional con im\u00e1genes del cerebro indica la relaci\u00f3n de la enfermedad con la atrofia cerebral","protected":false},"author":131,"featured_media":298813,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[316,319],"coauthors":[440],"class_list":["post-298809","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-medicina-es","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/131"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=298809"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298809\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":298817,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/298809\/revisions\/298817"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/298813"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=298809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=298809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=298809"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=298809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}