{"id":299057,"date":"2019-07-30T18:26:15","date_gmt":"2019-07-30T21:26:15","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=299057"},"modified":"2019-07-30T18:26:15","modified_gmt":"2019-07-30T21:26:15","slug":"una-vacuna-controvertida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-vacuna-controvertida\/","title":{"rendered":"Una vacuna controvertida"},"content":{"rendered":"<p>En la ma\u00f1ana del 14 de abril de 1883, el m\u00e9dico carioca Domingos Jos\u00e9 Freire (1843-1899), docente de la Facultad de Medicina de R\u00edo de Janeiro, dio un paso radical en su prop\u00f3sito de crear una vacuna contra la fiebre amarilla, una enfermedad que se hab\u00eda instalado en forma permanente en la sede de la Corte imperial a partir del primer brote, en 1849. Inspir\u00e1ndose en el qu\u00edmico franc\u00e9s Louis Pasteur (1822-1895), quien ya hab\u00eda creado las vacunas contra el c\u00f3lera de las gallinas y el carbunclo de las ovejas, Freire y tres estudiantes de medicina ingresaron a una morgue de Niter\u00f3i, abrieron el cad\u00e1ver de un marinero fallecido a causa de la fiebre amarilla hac\u00eda menos de una hora, le extrajeron sangre del coraz\u00f3n y muestras de \u00f3rganos y tejidos y se llevaron todo al laboratorio de qu\u00edmica inorg\u00e1nica de la facultad.<\/p>\n<p>A la luz del microscopio, observaron en las muestras de sangre del marinero lo que supusieron que ser\u00eda el agente causante de la fiebre amarilla, una bacteria a la que Freire ya hab\u00eda identificado y la hab\u00eda denominado <em>Cryptococcus xanthogenicus<\/em>. A continuaci\u00f3n, inocularon sangre del cad\u00e1ver en un conejo, que present\u00f3 un acceso de convulsiones y muri\u00f3 en 15 minutos. Extrajeron sangre del animal, en la cual identificaron el criptococo, y se la inocularon en un conejillo de Indias, que tambi\u00e9n muri\u00f3, un indicador de la posibilidad de transmisi\u00f3n del agente causante de la fiebre amarilla. Con posterioridad, en 1928, se descubri\u00f3 que la enfermedad era causada por un virus.<\/p>\n<div id=\"attachment_299094\" style=\"max-width: 1510px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria07_265.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-299094 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria07_265.jpg\" alt=\"\" width=\"1500\" height=\"1047\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria07_265.jpg 1500w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria07_265-250x175.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria07_265-700x489.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria07_265-120x84.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1500px) 100vw, 1500px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Doctrine Microbienne <\/span><\/a> Ilustraci\u00f3n de un globo de vidrio utilizado en la producci\u00f3n de la vacuna, publicada en un libro en 1885<span class=\"media-credits\">Doctrine Microbienne <\/span><\/p><\/div>\n<p>Un mes antes, el ministro de Negocios del Imperio de Brasil, el consejero Pedro Le\u00e3o Veloso (1828-1902), le hab\u00eda prometido a Freire una \u201cmerecida recompensa\u201d si ten\u00eda \u00e9xito en su trabajo. Tambi\u00e9n fue en el mes de abril que el m\u00e9dico empez\u00f3 a relatar sus experimentos en la <em>Gazeta de Not\u00edcias<\/em>, en la cual adem\u00e1s le respond\u00eda a m\u00e9dicos y cronistas que rechazaban o ridiculizaban su labor.<\/p>\n<p>\u201cLa ciencia no hab\u00eda sido a\u00fan confinada solamente en los peri\u00f3dicos cient\u00edficos y en el mundo acad\u00e9mico\u201d, dice el historiador de la ciencia Jaime Larry Benchimol, investigador de la Casa de Oswaldo Cruz en la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (COC-Fiocruz), quien relat\u00f3 el evento de la morgue en el libro intitulado <em>O desenvolvimento da vacina contra a febre amarela <\/em>[El desarrollo de la vacuna contra la fiebre amarilla] (editorial Fiocruz, 1999) y redact\u00f3 varios art\u00edculos que aluden a Freire. \u201cEl debate era p\u00fablico y la ret\u00f3rica era inherente al quehacer cient\u00edfico de aquel momento\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_299098\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria08_265.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-299098 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria08_265.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"351\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria08_265.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria08_265-250x293.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria08_265-120x140.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">O Album, a\u00f1o 1, n\u00ba 22. 1893<\/span><\/a> Freire adquiri\u00f3 prestigio y viaj\u00f3 a Par\u00eds y a Washington para hablar sobre su trabajo<span class=\"media-credits\">O Album, a\u00f1o 1, n\u00ba 22. 1893<\/span><\/p><\/div>\n<p>Algunos meses m\u00e1s tarde, en agosto de 1883, Freire le present\u00f3 al nuevo ministro del Imperio, Francisco Antunes Maciel (1844-1917), los resultados de sus experimentos con los cultivos del microbio debilitado de la fiebre amarilla. Maciel nombr\u00f3 una comisi\u00f3n de la Junta Central de Higiene P\u00fablica para evaluar el trabajo efectuado en la facultad de medicina. Luego de enfrentarse al ministro a causa de ciertos problemas con la vacunaci\u00f3n contra la viruela en Bah\u00eda, la comisi\u00f3n fue disuelta y, en el mes de octubre, Freire fue designado presidente de la Junta.<\/p>\n<p>El m\u00e9dico ya hab\u00eda comenzado a inocular su vacuna en voluntarios, bajo protesta de la extinta comisi\u00f3n de la Junta. Dec\u00eda que ten\u00eda autorizaci\u00f3n del gobierno, pero quien entonces era el presidente de la Academia Imperial de Medicina, Nuno de Andrade (1858-1915), coment\u00f3 que \u201cquien autoriz\u00f3 al Dr. Freire a inocular cultivos fue el propio Dr. Freire\u201d, tal como se relata en el libro de Benchimol. Para el 1\u00ba de noviembre ya se hab\u00eda vacunado a 48 personas, en su mayor\u00eda espa\u00f1oles e italianos reci\u00e9n llegados a R\u00edo. Ese mismo mes, el Ministerio del Imperio autoriz\u00f3 la publicaci\u00f3n de anuncios invitando a inmigrantes y nativos a vacunarse en el Instituto de Vacunaci\u00f3n del Imperio, que aplicaba la vacuna contra la viruela. Se estima que la vacuna de Freire fue inoculada a unos 13 mil individuos entre 1883 y 1989 en la que por entonces era la capital federal y en los estados de R\u00edo de Janeiro, S\u00e3o Paulo y Minas Gerais.<\/p>\n<div id=\"attachment_299102\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092-095_Memoria_265_info-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-299102 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092-095_Memoria_265_info-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"628\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092-095_Memoria_265_info-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092-095_Memoria_265_info-1-250x138.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092-095_Memoria_265_info-1-700x386.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092-095_Memoria_265_info-1-120x66.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Ilustraci\u00f3n de 1885 de la bacteria <em>C. xanthogenicus (a la izq.)<\/em> y foto obtenida por microscopia del virus causante de la fiebre amarilla, identificado en 1928<\/p><\/div>\n<p>Para demostrar que su vacuna funcionaba, Freire elaboraba informes anuales, aunque recurriendo a m\u00e9todos estad\u00edsticos bastante vulnerables, que mostraban la cantidad de personas vacunadas y las vidas que \u00e9l supuestamente habr\u00eda salvado\u201d, dice Benchimol. Como parte de su argumentaci\u00f3n, en 1885 el m\u00e9dico public\u00f3 en R\u00edo de Janeiro un libro de 451 p\u00e1ginas intitulado <em>Doctrine microbienne de la fi\u00e8vre jaune et ses inoculations pr\u00e9ventives<\/em>, con fotograf\u00edas del supuesto agente causante y descripciones de su m\u00e9todo y de los pacientes vacunados. Sus actividades le granjeaban fama y prestigio, hasta el punto de ser invitado a dar charlas sobre su trabajo en Par\u00eds y en Washington.<\/p>\n<p>\u201cHab\u00eda varias teor\u00edas en disputa, que inclu\u00edan la miasm\u00e1tica [seg\u00fan la cual, las enfermedades emanar\u00edan de los olores f\u00e9tidos de la materia org\u00e1nica en descomposici\u00f3n y de las aguas estancadas], que justificaban la reforma urbana de R\u00edo de Janeiro\u201d, recuerda Benchimol. \u201cLa fiebre amarilla era un problema pol\u00e9mico, con un \u00edndice de mortalidad cercano al 40%, igual que hoy\u201d. La disputa por la autor\u00eda del hallazgo del agente etiol\u00f3gico de la enfermedad fue encarnizada hasta 1928, cuando ese rol fue atribuido a un virus aislado en primates naturalmente infectados en \u00c1frica occidental. En 1883, un fisi\u00f3logo del Museo Nacional, Jo\u00e3o Batista Lacerda (1846-1915), le present\u00f3 a la Academia Imperial de Medicina lo que \u00e9l consideraba que era el verdadero causante de la fiebre amarilla: el <em>Fungus febris flavae<\/em>, que se acumulaba en el h\u00edgado y generaba una ictericia severa. Lacerda perdi\u00f3 credibilidad luego de que un bacteri\u00f3logo franc\u00e9s analiz\u00f3 su material y comprob\u00f3 que se trataba de una bacteria y no de un hongo. Otros dos supuestos agentes causantes de la fiebre amarilla fueron descritos en una edici\u00f3n de los <em>Annales de l\u2019Institut Pasteur<\/em> en 1897: el primero era una bacteria que vivir\u00eda en el sistema digestivo de los pacientes, identificada por un m\u00e9dico de R\u00edo, Wolf Havelburg; el segundo era el <em>Bacillus icteroides<\/em>, identificado por el bacteri\u00f3logo italiano Giuseppe Sanarelli (1864-1940), director del Instituto de Higiene Experimental de la Universidad de Montevideo, en Uruguay.<\/p>\n<div id=\"attachment_299074\" style=\"max-width: 1307px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria02_265.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-299074 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria02_265.jpg\" alt=\"\" width=\"1297\" height=\"911\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria02_265.jpg 1297w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria02_265-250x176.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria02_265-700x492.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092_Memoria02_265-120x84.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1297px) 100vw, 1297px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Fondo Instituto Oswaldo Cruz<\/span><\/a> Preparaci\u00f3n de huevos embrionados para la producci\u00f3n de la vacuna contra la fiebre amarilla en R\u00edo, en 1943<span class=\"media-credits\">Fondo Instituto Oswaldo Cruz<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Nuevos descubrimientos<\/strong><br \/>\nEn 1887, el bacteri\u00f3logo estadounidense George Sternberg (1838-1915), a pedido del gobierno de Estados Unidos, critic\u00f3 la inconsistencia de los m\u00e9todos de trabajo y de las vacunas desarrolladas por el m\u00e9dico Manuel Carmona y Valle (1831-1902) en M\u00e9xico y por Freire en Brasil, luego de visitar los laboratorios de ambos. \u201cSternberg consider\u00f3 que el fracaso de sus propios intentos por aislar el \u2018germen de la fiebre amarilla\u2019 como prueba suficiente de que el \u00e9xito de los dem\u00e1s no iba mucho m\u00e1s all\u00e1 de una mera ilusi\u00f3n. Y sosten\u00eda que los trabajos de Freire y de Carmona y Valle no ten\u00edan ning\u00fan inter\u00e9s cient\u00edfico\u201d, coment\u00f3 la historiadora de la ciencia Ilana L\u00f6wy, investigadora del Centro de Investigaci\u00f3n, Medicina, Ciencias, Salud y Sociedad (Cermes) de Par\u00eds, en el libro intitulado <em>V\u00edrus, mosquitos e modernidad: A febre amarela no Brasil entre ci\u00eancia e pol\u00edtica<\/em> (editorial Fiocruz, 2006).<\/p>\n<p>\u201cLos nuevos descubrimientos y procedimientos del trabajo cient\u00edfico desestimaron aquello que Freire y otros hab\u00edan hecho al final del siglo XIX\u201d, dice la historiadora de la ciencia Marta de Almeida, investigadora del Museo de Astronom\u00eda y Ciencias Afines (Mast). En 1881, el m\u00e9dico cubano Carlos Finlay (1833-1915) present\u00f3 en un congreso cient\u00edfico en Washington la idea de que el agente causante de la fiebre amarilla ser\u00eda transmitido a trav\u00e9s del mosquito <em>Stegomya fasciata<\/em>, m\u00e1s tarde renombrado como <em>Aedes aegypti<\/em>. \u201cFinlay tambi\u00e9n supon\u00eda que el agente que provoca la fiebre amarilla ser\u00eda una bacteria, denominada <em>Micrococcus tegraenus<\/em>, lo cual ayuda a explicar por qu\u00e9 su teor\u00eda demor\u00f3 en ser aceptada\u201d, dice Benchimol. Reci\u00e9n para 1900, el Ej\u00e9rcito de Estados Unidos, que tambi\u00e9n buscaba a una bacteria como agente de la fiebre amarilla, evalu\u00f3 la hip\u00f3tesis de transmisi\u00f3n de la dolencia propuesta por Finlay, combatiendo a los mosquitos en Cuba, y en seis meses la enfermedad que asolaba a los soldados hab\u00eda desaparecido. <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/03\/01\/en-la-propia-piel\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">El m\u00e9dico Em\u00edlio Ribas (1862-1925), director del Servicio sanitario del estado de S\u00e3o Paulo, afianz\u00f3 la idea de la transmisi\u00f3n que plante\u00f3 Finlay en 1898, al dejarse picar por insectos infectados contrayendo un forma leve de la enfermedad<\/a>. En R\u00edo de Janeiro, el m\u00e9dico Oswaldo Cruz (1872-1917) encabez\u00f3 las campa\u00f1as de erradicaci\u00f3n del mosquito transmisor. \u201cAl principio, los m\u00e9dicos descre\u00edan de la idea de la transmisi\u00f3n de la fiebre amarilla por mosquitos que, si bien eran molestos, se los consideraba inofensivos\u201d, dice De Almeida.<\/p>\n<div id=\"attachment_299106\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092-095_Memoria_265_info-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-299106 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092-095_Memoria_265_info-2.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"824\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092-095_Memoria_265_info-2.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092-095_Memoria_265_info-2-250x181.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092-095_Memoria_265_info-2-700x506.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/092-095_Memoria_265_info-2-120x87.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Sternberg (<em>a la izq<\/em>.), cr\u00edtico de Freire, y Finlay (<em>a la der<\/em>.), el descubridor del <em>Aedes aegypti<\/em> como transmisor del virus<\/p><\/div>\n<p>En 1936, el m\u00e9dico sudafricano Max Theiler (1899-1972) concluy\u00f3 el desarrollo de una vacuna contra la fiebre amarilla en los laboratorios de la Divisi\u00f3n Internacional de Salud (IHD, por sus siglas en ingl\u00e9s) de la Fundaci\u00f3n Rockefeller en Nueva York, con una versi\u00f3n atenuada del virus, para entonces ya reconocido como el agente causal de la enfermedad. La fundaci\u00f3n financi\u00f3 las primeras pruebas de campo, que se realizaron en Brasil al a\u00f1o siguiente y, ante los resultados positivos, apoy\u00f3 la producci\u00f3n de la vacuna a gran escala, que comenz\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s en el Instituto Tecnol\u00f3gico en Inmunobiol\u00f3gicos (Bio-Manguinhos), en R\u00edo de Janeiro, con una cepa del virus original y un m\u00e9todo de producci\u00f3n pr\u00e1cticamente inalterado desde ese entonces.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El primer intento por evitar la fiebre amarilla en Brasil, en 1883, estuvo signado por la pol\u00e9mica","protected":false},"author":17,"featured_media":299086,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[311,316,329],"coauthors":[5968],"class_list":["post-299057","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-memoria-es","tag-inmunologia","tag-medicina-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/299057","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=299057"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/299057\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":299111,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/299057\/revisions\/299111"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/299086"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=299057"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=299057"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=299057"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=299057"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}