{"id":304288,"date":"2019-10-09T17:11:22","date_gmt":"2019-10-09T20:11:22","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=304288"},"modified":"2019-10-09T17:11:22","modified_gmt":"2019-10-09T20:11:22","slug":"recompensa-en-la-balanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/recompensa-en-la-balanza\/","title":{"rendered":"Recompensa en la balanza"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/038-040_Rel.-agricultura_271-1200px-1-1.png\"><img decoding=\"async\" class=\"vertical\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/038-040_Rel.-agricultura_271-1200px-1-1.png\" alt=\"\" \/><\/a>Un estudio sobre los efectos de las inversiones en capital humano en el sector agropecuario del estado de S\u00e3o Paulo mostr\u00f3 que cada real destinado a investigaci\u00f3n y desarrollo (I&amp;D), a la educaci\u00f3n superior y a la extensi\u00f3n rural le gener\u00f3 un retorno de 12 reales a la econom\u00eda paulista, que se expresa en un aumento de la productividad. Este trabajo, encabezado por investigadores de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), se enfoc\u00f3 en la contribuci\u00f3n de instituciones que financian, generan y propagan el conocimiento que es inter\u00e9s de ese sector productivo. En el caso de las inversiones de la FAPESP, el estudio indic\u00f3 que los recursos que la Fundaci\u00f3n destina a becas, proyectos de investigaci\u00f3n e infraestructura en las \u00e1reas de la agronom\u00eda y la agricultura produjeron un retorno de 27 reales por cada real invertido, un rendimiento superado \u00fanicamente por las universidades p\u00fablicas que forman mano de obra especializada destinada a la agricultura, con 30 reales restituidos por cada real erogado.<\/p>\n<p>Estos datos se dieron a conocer en el libro recientemente publicado <em>Contribui\u00e7\u00e3o da FAPESP ao desenvolvimento da agricultura no estado de S\u00e3o Paulo<\/em> [El aporte de la FAPESP al desarrollo de la agricultura en el estado de S\u00e3o Paulo], que re\u00fane las conclusiones de un proyecto de investigaci\u00f3n realizado entre los a\u00f1os 2013 y 2018. \u201cHoy en d\u00eda se dice a menudo que el agronegocio sostiene a la econom\u00eda brasile\u00f1a en medio de la crisis. Esto es el resultado de las inversiones en investigaci\u00f3n cient\u00edfica y de pol\u00edticas p\u00fablicas a largo plazo, mantenidas de manera razonablemente consistente por las instituciones p\u00fablicas del estado de S\u00e3o Paulo durante los \u00faltimos 60 a\u00f1os\u201d, afirma el economista Alexandre Chibebe Nicolella, investigador de la Facultad de Econom\u00eda, Administraci\u00f3n y Contabilidad de Ribeir\u00e3o Preto (Fearp), dependiente de la USP, quien coordin\u00f3 la investigaci\u00f3n con el agr\u00f3nomo y economista Paulo Cidade de Ara\u00fajo, de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq), tambi\u00e9n de la USP, fallecido en 2016 a los 84 a\u00f1os. Con relaci\u00f3n a los recursos que destinan los institutos del estado dedicados a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica en agricultura, tales como el Agron\u00f3mico (IAC) y el de Tecnolog\u00eda de Alimentos (Ital), y las unidades paulistas de la estatal Empresa Brasile\u00f1a de Investigaci\u00f3n Agropecuaria (Embrapa), el retorno econ\u00f3mico fue de 20 reales por cada real invertido. En el caso de las inversiones en extensi\u00f3n rural, que llevan asistencia e informaci\u00f3n t\u00e9cnica a los productores, el retorno por cada real destinado fue de 11 reales.<\/p>\n<p>La agroindustria paulista movi\u00f3 267.900 millones de reales en 2017, el equivalente al 13,5% del Producto Interno Bruto (PIB) del estado. Durante los \u00faltimos a\u00f1os se ha registrado una significativa expansi\u00f3n del sector de az\u00facar y alcohol en S\u00e3o Paulo: los ca\u00f1amelares ocupaban en 2013 el 23% de los 24 millones de hect\u00e1reas (ha) del estado, ante el 12% de 10 a\u00f1os antes. La productividad de este cultivo creci\u00f3 de 80 mil a 90 mil kilos por ha en el transcurso de la primera d\u00e9cada de este siglo. S\u00e3o Paulo tambi\u00e9n concentra el 72% de la producci\u00f3n de naranjas de Brasil. As\u00ed y todo, el jugo de naranja representa tan s\u00f3lo un 3% del PIB agroindustrial paulista aproximadamente, seg\u00fan sostuvo el agr\u00f3nomo y economista Geraldo Sant\u2019Ana de Camargo Barros, docente de la Esalq-USP, quien tambi\u00e9n tom\u00f3 parte en el estudio. \u201cEn el caso de las naranjas, el valor agregado a la materia prima es acotado. Esta industria transforma un valor de 1.660 millones de reales de la producci\u00f3n de naranjas en 1.970 millones de reales de jugo de la fruta, lo que representa un a\u00f1adido del 18,7%. En tanto, la industria de az\u00facar y alcohol transforma 4.800 millones de reales de ca\u00f1a dulce en 13.600 millones de reales de az\u00facar y etanol, es decir que casi triplica el valor de la materia prima\u201d, compar\u00f3 Sant\u2019Ana de Camargo Barros, de acuerdo con <em>Ag\u00eancia FAPESP<\/em>.<\/p>\n<p>Pero la producci\u00f3n agropecuaria est\u00e1 bastante diversificada. S\u00e3o Paulo es responsable del 25% de la producci\u00f3n de madera y celulosa de Brasil, un 17% de la de aves y el 9% de la de caf\u00e9. De los 25 cultivos m\u00e1s importantes del estado, S\u00e3o Paulo es uno de los tres mayores productores del pa\u00eds en 16 de ellos. La productividad es elevada. \u201cAl participar con un 11,7% del \u00e1rea plantada total de los cultivos brasile\u00f1os, aport\u00f3 un 18% del valor de la producci\u00f3n agr\u00edcola total del pa\u00eds en el trienio 2010-2012\u201d, escribi\u00f3 Maria Auxiliadora de Carvalho, investigadora jubilada del Instituto de Econom\u00eda Agr\u00edcola, en un cap\u00edtulo del libro sobre el proyecto que narra la evoluci\u00f3n reciente de la agricultura paulista.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/026-028_rel-agricultura_271_Edicion1-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1100\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/026-028_rel-agricultura_271_Edicion1-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/026-028_rel-agricultura_271_Edicion1-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/026-028_rel-agricultura_271_Edicion1-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>Aunque en el estudio se evalu\u00f3 el impacto de diversas instituciones, cada una act\u00faa de manera complementaria. \u201cTenemos universidades de primera l\u00ednea \u2013un ejemplo es la Esalq, que est\u00e1 siempre entre las mejores del mundo en su \u00e1rea en distintos <em>rankings<\/em>\u2013 e institutos de investigaci\u00f3n importantes. El desempe\u00f1o pasado y presente de las mismas se debe en gran medida a las instituciones de fomento como la FAPESP\u201d, explica Chibebe Nicolella. \u201cTenemos ense\u00f1anza, investigaci\u00f3n y extensi\u00f3n de calidad, y todo eso requiere de financiaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Este estudio se bas\u00f3 en el c\u00e1lculo de la llamada Productividad Total de los Factores (PTF), una forma consagrada de medir el impacto del progreso tecnol\u00f3gico y la influencia de las inversiones sobre el incremento de la producci\u00f3n. El origen de esta metodolog\u00eda se remonta a una investigaci\u00f3n publicada en el a\u00f1o 1958 por el economista Zvi Griliches, en ese entonces docente de la Universidad de Chicago, un investigador que se convertir\u00eda en un referente en la econom\u00eda de los cambios tecnol\u00f3gicos y en los estudios emp\u00edricos sobre la difusi\u00f3n de las innovaciones y el retorno de las inversiones en I&amp;D. Griliches midi\u00f3 en forma pionera las tasas de retorno de las innovaciones en el desarrollo del ma\u00edz h\u00edbrido en Estados Unidos y estim\u00f3 que cada d\u00f3lar invertido en investigaci\u00f3n cient\u00edfica dio un retorno de 8 d\u00f3lares. En 1972, en un art\u00edculo publicado por investigadores de las universidades estadounidenses de Arizona y Purdue se aplic\u00f3 esta metodolog\u00eda por primera vez en Brasil, al calcular los \u00edndices de retorno de las inversiones en investigaci\u00f3n cient\u00edfica destinadas al cultivo de algod\u00f3n en el pa\u00eds: en el IAC, por ejemplo, para la creaci\u00f3n de nuevos cultivares.<\/p>\n<p>En el proyecto encabezado por Chibebe Nicolella se analizaron la producci\u00f3n y los gastos con insumos en la agricultura paulista durante el per\u00edodo 1970-2014, con el objetivo de identificar cu\u00e1les fueron los factores que les permitieron a los agricultores producir m\u00e1s con menos recursos. Como el efecto de las inversiones no se concreta durante el mismo a\u00f1o en que estas se hacen efectivas, en dicho trabajo se consideraron modelos econom\u00e9tricos que contemplan distintos recortes basados en desfases tambi\u00e9n dis\u00edmiles. En uno de los modelos, en el cual la demora en la llegada de los efectos de la inversi\u00f3n se estim\u00f3 en tres a\u00f1os, se observ\u00f3 que una variaci\u00f3n del 10% de los gastos en formaci\u00f3n de capital humano en investigaci\u00f3n, educaci\u00f3n y extensi\u00f3n rural deriv\u00f3 en un aumento del 4,8% de la PTF, y que cada real invertido gener\u00f3 un retorno de 12 reales. En el segundo recorte se consider\u00f3 un desfase variable \u2013de un a\u00f1o para las inversiones de la FAPESP y en extensi\u00f3n rural, de dos a\u00f1os para la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y de cuatro a\u00f1os para la educaci\u00f3n superior\u2013 y se obtuvo el retorno ya mencionado de 27 reales por cada real que la FAPESP invirti\u00f3 (<em>v\u00e9ase el cuadro en la parte superior<\/em>). En un tercer recorte, Embrapa qued\u00f3 excluida del c\u00e1lculo, a los efectos de obtener una dimensi\u00f3n del impacto de los institutos de investigaci\u00f3n del estado de S\u00e3o Paulo. En este caso, el retorno por cada real invertido en extensi\u00f3n rural fue de 11 reales, de 23 reales para la FAPESP, de 29 reales para los institutos y de 35 reales para la educaci\u00f3n superior. \u201cCualquiera sea el modelo adoptado, los resultados son siempre positivos y sustanciales. La tasa de retorno es mayor que la de la gran mayor\u00eda de las inversiones y esto demuestra que las pol\u00edticas p\u00fablicas valieron la pena\u201d, afirma Chibebe Nicolella. \u201cEl dinero invertido en la formaci\u00f3n de recursos humanos y en la generaci\u00f3n de conocimiento redund\u00f3 en un aumento de la productividad que ampli\u00f3 la cantidad de alimentos y que, a su vez, tiene el potencial de hacer bajar los precios.\u201d<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/026-028_rel-agricultura_271_Edicion1-2-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1500\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/026-028_rel-agricultura_271_Edicion1-2-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/026-028_rel-agricultura_271_Edicion1-2-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/026-028_rel-agricultura_271_Edicion1-2-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>Un problema en este tipo de an\u00e1lisis, de acuerdo con el investigador, reside en que no es posible evaluar la importante influencia de la inversi\u00f3n privada por falta de datos disponibles, ni tampoco la incorporaci\u00f3n de tecnolog\u00edas de otras fuentes y or\u00edgenes. Otra dificultad radica en observar los efectos indirectos de la financiaci\u00f3n. \u201cNo existe una manera de medir c\u00f3mo se vierten los efectos de cada inversi\u00f3n: por ejemplo, cu\u00e1nto del dinero invertido en la construcci\u00f3n del laboratorio de una universidad produjo ganancias diluidas a trav\u00e9s del tiempo. La cuenta se mezcla\u201d, dice. Las inversiones de la FAPESP en proyectos de la agricultura paulista totalizaron 3.400 millones de reales entre 1981 y 2013. Si bien al comienzo de la d\u00e9cada de 1980 esa \u00e1rea absorb\u00eda el 5% de las inversiones de la Fundaci\u00f3n, en 2013 lleg\u00f3 al 20%. De ese total, el 41,3% se destin\u00f3 a ayudas regulares, el 37,2% a becas, el 11,3% a programas especiales como el de Investigaciones en Bioenerg\u00eda (Bioen), y el 10,2% a programas de investigaci\u00f3n para la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica.<\/p>\n<p><strong>Las fuentes<\/strong><br \/>\nEl estudio muestra que las fuentes federales de financiaci\u00f3n cumplieron un importante rol en el desempe\u00f1o de la producci\u00f3n agropecuaria paulista. Entre 2001 y 2014, Embrapa invirti\u00f3 en proyectos de sus unidades del estado de S\u00e3o Paulo un valor total de 240 millones de reales, con picos de inversi\u00f3n en los a\u00f1os 2006 (46,6 millones de reales), 2009 (38,7 millones de reales) y 2011 (33 millones de reales). En tanto, el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq) financi\u00f3 proyectos y becas en el campo de la agricultura en instituciones del estado de S\u00e3o Paulo por un monto total de 331,3 millones de reales en valores corregidos de acuerdo con la inflaci\u00f3n entre 2001 y 2014. Con respecto a otras agencias de fomento de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, no fue posible determinar el valor exacto de sus inversiones. La Coordinaci\u00f3n de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes) otorg\u00f3 10.500 becas de posgrado en programas dedicados a la agricultura paulista entre 2000 y 2014, pero no hay datos consolidados sobre el monto destinado a tal fin. En tanto, la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep) y el Banco Nacional de Desarrollo Econ\u00f3mico y Social (BNDES) financiaron proyectos de empresas, con relieve para las inversiones en tecnolog\u00eda e innovaci\u00f3n. El BNDES destin\u00f3 a la producci\u00f3n agropecuaria paulista alrededor de 3.500 millones de reales entre 2002 y 2014, fundamentalmente en las cadenas productivas de la ca\u00f1a de az\u00facar, la citricultura, la carne y la celulosa.<\/p>\n<p>No fue la primera vez que los investigadores estudiaron la amplitud del retorno econ\u00f3mico de las inversiones en investigaci\u00f3n cient\u00edfica en la agricultura paulista. En 2002, Paulo Cidade de Ara\u00fajo, de la Esalq, ya hab\u00eda evaluado el impacto de la inversi\u00f3n en capital humano sobre la producci\u00f3n agropecuaria del estado utilizando datos menos abarcadores que los del actual proyecto. En ese entonces, las tasas de retorno verificadas fueron inferiores a las obtenidas ahora; empero, como los datos en los cuales se basan ambos estudios son distintos, no es posible establecer una comparaci\u00f3n directa.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Publicado en septiembre de 2018<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las inversiones en investigaci\u00f3n cient\u00edfica expandieron la productividad de la agricultura paulista y generaron un retorno econ\u00f3mico para la poblaci\u00f3n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[],"coauthors":[98],"class_list":["post-304288","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/304288","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=304288"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/304288\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":304325,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/304288\/revisions\/304325"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=304288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=304288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=304288"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=304288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}