{"id":305723,"date":"2019-10-09T18:33:09","date_gmt":"2019-10-09T21:33:09","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=305723"},"modified":"2019-11-21T16:02:34","modified_gmt":"2019-11-21T19:02:34","slug":"las-cicatrices-de-un-cataclismo-en-el-brasil-central","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-cicatrices-de-un-cataclismo-en-el-brasil-central\/","title":{"rendered":"Las cicatrices de un cataclismo en el Brasil Central"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/050-053_Araguainha_266_Montagem_ESP.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"1326\" class=\"alignright size-full wp-image-305732\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/050-053_Araguainha_266_Montagem_ESP.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/050-053_Araguainha_266_Montagem_ESP.jpg 1000w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/050-053_Araguainha_266_Montagem_ESP-250x332.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/050-053_Araguainha_266_Montagem_ESP-700x928.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/050-053_Araguainha_266_Montagem_ESP-120x159.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a>Entre 2012 y 2015, el ge\u00f3logo estadounidense Eric Tohver atraves\u00f3 miles de kil\u00f3metros por los estados de S\u00e3o Paulo, Goi\u00e1s y Mato Grosso, en Brasil. En ese entonces se desempe\u00f1aba como investigador de la Universidad de Australia Occidental, y en tal car\u00e1cter visit\u00f3 canteras y paredones de piedra bordeando carreteras brasile\u00f1as en busca de formaciones rocosas de 250 millones de a\u00f1os. Tohver sospechaba que ser\u00eda posible hallar estructuras que atestiguaran el poder destructivo del impacto del meteorito que abri\u00f3 el cr\u00e1ter m\u00e1s grande de Am\u00e9rica del Sur.<\/p>\n<p>Hace poco m\u00e1s de 250 millones de a\u00f1os, un cuerpo celeste de alrededor de 4 kil\u00f3metros (km) de di\u00e1metro, que posiblemente se desplazaba a 17 km por segundo, <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2013\/11\/05\/el-invernadero-de-araguainha\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">cay\u00f3 donde es hoy en d\u00eda el coraz\u00f3n de Brasil y dej\u00f3 un cr\u00e1ter de 40 km de di\u00e1metro en el cual est\u00e1n localizados los municipios de Araguainha y Ponte Branca, en el estado de Mato Grosso<\/a>. A\u00f1os atr\u00e1s, Tohver e investigadores de Brasil, el Reino Unido y Australia hab\u00edan estimado que ese impacto altamente destructivo \u2013liber\u00f3 una cantidad de energ\u00eda millones de veces mayor que la de las bombas at\u00f3micas arrojadas sobre Jap\u00f3n al final de la Segunda Guerra Mundial\u2013 habr\u00eda aniquilado instant\u00e1neamente lo que exist\u00eda en un radio de hasta 250 km. La fuerza del choque tambi\u00e9n habr\u00eda lanzado hacia la atm\u00f3sfera una inmensa cantidad de polvo y vapor de agua, adem\u00e1s de 1.600 gigatoneladas de metano, un gas de efecto invernadero que puede haber contribuido para el aumento de las temperaturas, entonces m\u00e1s elevadas, y la muerte en masa que sign\u00f3 la mayor de las extinciones registradas en el planeta.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado en enero de este a\u00f1o en la revista <em>Geological Society of America Bulletin<\/em>, el ge\u00f3logo estadoundense y sus colaboradores presentan cicatrices de esa destrucci\u00f3n encontradas a casi 1.000 km de distancia del cr\u00e1ter. \u201cEn trabajos anteriores, ya supon\u00edamos que los da\u00f1os podr\u00edan haber llegado lejos\u201d, comenta Tohver, profesor visitante del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP). \u201cPero ahora hemos reunido evidencias de que ocurrieron efectivamente.\u201d<\/p>\n<p>En el punto de colisi\u00f3n, el b\u00f3lido escav\u00f3 un pozo de 2 km de profundidad e hizo emerger <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2007\/10\/01\/viaje-al-centro-de-la-tierra\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">un gran cuerpo de granito que forma parte de la formaci\u00f3n monta\u00f1osa conocida como Serra da Arnica, en el centro del cr\u00e1ter<\/a>. En los instantes siguientes al impacto, un megaterremoto con una magnitud de hasta 10,5 grados en la escala Richter, decenas de veces m\u00e1s elevada que la de los sismos m\u00e1s arrasadores del planeta, habr\u00eda hecho temblar el piso hasta a miles de kil\u00f3metros de distancia.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca, los continentes estaban agrupados en una \u00fanica masa de tierra firme a la que se le da el nombre de Pangea, que se extend\u00eda de norte a sur del planeta. Los bloques rocosos que formar\u00edan el Brasil actual quedaban a sudoeste de ese supercontinente, con el territorio que va de Mato Grosso y Goi\u00e1s al norte de Argentina cubierto de agua. La trepidaci\u00f3n causada por el sismo habr\u00eda agitado las capas de fango y arena en el fondo de esa inmensa masa de agua y generado estructuras que, una vez solidificadas, <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/050-053_Araguainha_266_ESP3.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">reciben el nombre de diques cl\u00e1sticos y aparecen en el registro geol\u00f3gico como venas verticales<\/a> de un tipo de roca que secciona un cuerpo rocoso mayor.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/050-053_Araguainha_266_ESP3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"658\" class=\"alignnone size-full wp-image-305728\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/050-053_Araguainha_266_ESP3.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/050-053_Araguainha_266_ESP3.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/050-053_Araguainha_266_ESP3-290x166.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/050-053_Araguainha_266_ESP3-250x144.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/050-053_Araguainha_266_ESP3-700x404.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/050-053_Araguainha_266_ESP3-120x69.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Diques cl\u00e1sticos y tsunamitos<\/strong><br \/>\nEn sus viajes por el interior del pa\u00eds, Tohver, junto con el ge\u00f3logo alem\u00e1n Martin Schmieder y los ge\u00f3logos brasile\u00f1os Claudio Riccomini, de USP, Lucas Warren, de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en Rio Claro, y Cristiano Lana, de la Universidad Federal de Ouro Preto (Ufop), encontraron diques cl\u00e1sticos de la \u00e9poca del impacto dispersos por una vasta regi\u00f3n de lo que habr\u00eda sido el fondo de un mar no profundo o una laguna, hoy soterrado por la cuenca sedimentaria del Paran\u00e1. Identificaron esas estructuras en el municipio de Alto Araguaia, en Mato Grosso, a 50 km en l\u00ednea recta desde el centro del cr\u00e1ter, y hasta cuatro veces m\u00e1s lejos en Mineiros y Montividiu, en Goi\u00e1s. Tambi\u00e9n encontraron diques cl\u00e1sticos de aquel per\u00edodo en mayor cantidad en los municipios de Rio Claro, Piracicaba y Limeira, en el estado de S\u00e3o Paulo, a casi 1.000 km de donde ocurri\u00f3 el choque, y hay indicios de que esos diques tambi\u00e9n existan en los estados de Paran\u00e1 y Santa Catarina. \u201cSi los efectos observados a tal distancia de Araguainha hubieran sido realmente causados por la vibraci\u00f3n del impacto del cuerpo celeste, el sismo ocasionado por el choque podr\u00eda haber alcanzado una intensidad igual o hasta superior a la magnitud 10\u201d, comenta el sism\u00f3logo Marcelo Assump\u00e7\u00e3o, quien coordina el Centro de Sismolog\u00eda de USP y no particip\u00f3 de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la capa rocosa inmediatamente superior a los diques, Tohver y sus colaboradores encontraron un tipo de roca que denuncia otro efecto secundario del impacto: un potente tsunami. Con el nombre obvio de tsunamitos, esas rocas contienen restos y fragmentos de rocas, algunas extra\u00f1as a la regi\u00f3n en que est\u00e1n depositadas. \u201cEn los minutos que se sucedieron a la propagaci\u00f3n del sismo, un gigantesco tsunami habr\u00eda barrido una regi\u00f3n de miles de kil\u00f3metros\u201d, supone Tohver.<\/p>\n<p>Los tsunamitos atraen la atenci\u00f3n de los investigadores porque, adem\u00e1s de constituir indicios de fen\u00f3menos espec\u00edficos, pueden abrigar cristales de zirc\u00f3n, un mineral muy resistente (los m\u00e1s antiguos tienen casi la edad del planeta) que funciona como un reloj geol\u00f3gico. Cristales microsc\u00f3picos de zirc\u00f3n extra\u00eddos de tsunamitos encontrados cerca de Porongaba, en S\u00e3o Paulo, y en Santa Rita do Araguaia, en Goi\u00e1s, se formaron alrededor de 253 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, seg\u00fan la dataci\u00f3n hecha por Tohver. Ese valor es muy cercano a la edad (254,7 millones de a\u00f1os) que \u00e9l y otros investigadores hab\u00edan estimado para el impacto al datar rocas del interior del cr\u00e1ter.<\/p>\n<p>\u201cEs dif\u00edcil conocer la edad del cr\u00e1ter porque la imprecisi\u00f3n de los m\u00e9todos de dataci\u00f3n para esa franja de edades todav\u00eda es grande, del orden de los 3 millones de a\u00f1os\u201d, explica el ge\u00f3logo Alvaro Cr\u00f3sta, de la Universidad de Campinas (Unicamp), uno de los mayores expertos en cr\u00e1teres do pa\u00eds. \u201cCreo que el valor obtenido ahora es bastante cercano a la edad del impacto\u201d. A principios de los a\u00f1os 1980, Cr\u00f3sta demostr\u00f3 que Araguainha se hab\u00eda formado por el impacto de un meteorito y estim\u00f3 la actividad en 285 millones de a\u00f1os. \u201cEn esa \u00e9poca, yo sab\u00eda que seguramente habr\u00eda error porque la t\u00e9cnica disponible entonces no era la m\u00e1s adecuada\u201d.<\/p>\n<p>Tohver se entusiasma con la posibilidad de que la edad m\u00e1s probable del impacto sea de 253 millones de a\u00f1os. \u00c9sta acercar\u00eda m\u00e1s la ca\u00edda del meteorito a la extinci\u00f3n que elimin\u00f3 alrededor de 90% de las formas de vida del planeta hace 252 millones de a\u00f1os y marc\u00f3 el fin del per\u00edodo geol\u00f3gico P\u00e9rmico y el inicio del Tri\u00e1sico. Con Riccomini, Lana y otros colaboradores, Tohver propuso en 2013 que el choque que abri\u00f3 el cr\u00e1ter de Araguainha no ser\u00eda la causa inmediata de la extinci\u00f3n, sino el disparador de alteraciones clim\u00e1ticas a escala global que habr\u00edan eliminado casi toda la vida. Sus efectos indirectos habr\u00edan sido tan devastadores como los del cuerpo celeste que m\u00e1s tarde abrir\u00eda el cr\u00e1ter de Chicxulub, de 180 kil\u00f3metros de di\u00e1metro, en el golfo de M\u00e9xico, contribuyendo para la extinci\u00f3n de los dinosaurios 65 millones de a\u00f1os atr\u00e1s. \u201cEs plausible que el impacto de Araguainha, acompa\u00f1ado del terremoto, del tsunami y de la expulsi\u00f3n de metano, haya sido el gatillo de una gran extinci\u00f3n\u201d, dice Warren, que tambi\u00e9n trabaja con paleontolog\u00eda.<\/p>\n<p>Es una propuesta controvertida. Prevalece entre ge\u00f3logos y paleont\u00f3logos la idea de que la extinci\u00f3n del P\u00e9rmico fue consecuencia de alteraciones en el clima provocadas por un extenso derrame de lava en Siberia. Ya se ha propuesto tambi\u00e9n que otros supuestos cr\u00e1teres de impacto \u2013contempor\u00e1neos a Araguainha, pero m\u00e1s grandes, como Wilkes Land, en Ant\u00e1rtida, y Bedout, en la costa de Australia\u2013 hayan contribuido para la cat\u00e1strofe. Pero nunca se ha comprobado su origen. \u201cEl impacto de Araguainha ciertamente caus\u00f3 un gran cambio local e incluso la extinci\u00f3n selectiva de algunas especies de fauna y de flora a escala regional, pero no dir\u00eda que fue el gatillo de una extinci\u00f3n en masa\u201d, dice el ge\u00f3logo Elder Yokoyama, profesor de la Universidad de Brasilia (UnB), que ya estudi\u00f3 el cr\u00e1ter.<\/p>\n<p>Para Max Langer, profesor de paleontolog\u00eda de la USP en Ribeir\u00e3o Preto, la nueva dataci\u00f3n de Araguainha puede estimular una revisi\u00f3n de las hip\u00f3tesis sobre la extinci\u00f3n del P\u00e9rmico. \u201cHasta el descubrimiento de Chicxulub\u201d, dice, \u201chab\u00eda varios escenarios para explicar la extinci\u00f3n de los dinosaurios\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nTohver, E. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/pubs.geoscienceworld.org\/gsa\/gsabulletin\/article-abstract\/130\/7-8\/1099\/525698\/end-permian-impactogenic-earthquake-and-tsunami?redirectedFrom=fulltext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">End-Permian impactogenic earthquake and tsunami deposits in the intracratonic Paran\u00e1 Basin of Brazil<\/a>. <strong>Geological Society of America Bulletin<\/strong>. 2 ene. 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Rocas encontradas en los estados de Mato Grosso, Goi\u00e1s y S\u00e3o Paulo conservan registros de un terremoto y un tsunami provocados por meteorito hace alrededor de 250 millones de a\u00f1os","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[308,309,324],"coauthors":[105],"class_list":["post-305723","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geografia-es","tag-geologia-es","tag-paleontologia-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/305723","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=305723"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/305723\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":305740,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/305723\/revisions\/305740"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=305723"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=305723"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=305723"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=305723"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}