{"id":305786,"date":"2019-10-09T18:35:12","date_gmt":"2019-10-09T21:35:12","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=305786"},"modified":"2019-10-09T18:35:12","modified_gmt":"2019-10-09T21:35:12","slug":"la-corrosion-de-la-caatinga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-corrosion-de-la-caatinga\/","title":{"rendered":"La corrosi\u00f3n de la Caatinga"},"content":{"rendered":"<p>Durante tres d\u00edas de sol fuerte de la segunda semana de marzo de 2018, un equipo de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE) cav\u00f3 pozos en la tierra seca de algunos campos abandonados en el Parque Nacional del Catimbau, en la regi\u00f3n central del estado de Pernambuco \u2013nordeste de Brasil\u2212, con el objetivo de examinar el interior de nidos de hormigas cortadoras (<em>Atta<\/em>). Los investigadores observaron que, en \u00e1reas de suelo poco profundo como las que excavaban, las hormigas guardaban materia org\u00e1nica a hasta 3 metros (m) de profundidad, dificultando el acceso de las plantas a nutrientes y retardando la regeneraci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n original. En expediciones anteriores, ya hab\u00edan notado que la densidad de las colonias de cortadoras aumentaba de dos por hect\u00e1rea (ha) en las \u00e1reas de vegetaci\u00f3n nativa a 15 por ha (una ha corresponde a 10 mil metros cuadrados) en las tierras utilizadas para el cultivo agr\u00edcola o como pasturas. Las hormigas cortadoras prevalecen sobre otras especies de hormigas a medida que se retira la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona.<\/p>\n<p>La proliferaci\u00f3n de los nidos de hormigas cortadoras evidencia el empobrecimiento del bioma brasile\u00f1o de vegetaci\u00f3n agreste conocido como Caatinga, un empobrecimiento causado por la remoci\u00f3n lenta y continua de \u00e1rboles y de animales de los montes. Al consistir en la extracci\u00f3n de peque\u00f1as porciones de recursos naturales, este proceso escapa a las im\u00e1genes de sat\u00e9lite, pero, en silencio, transforma el paisaje de la regi\u00f3n del semi\u00e1rido nordestino y hace que aumente el riesgo de desertificaci\u00f3n. Otra se\u00f1al visible de la metamorfosis es la proliferaci\u00f3n de plantas invasoras como el mezquite (<em>Prosopis juliflora<\/em>), un \u00e1rbol nativo de los Andes usado para la extracci\u00f3n de madera y para la alimentaci\u00f3n de ganado. Las invasoras crecen con rapidez en ambientes m\u00e1s abiertos y se convierten en dominantes en campos o pastizales abandonados.<\/p>\n<p>El parque de Catumbi, situado en el municipio de Bu\u00edque, ocupando 622 kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>) y alberga a alrededor de 1.500 personas, que ya viv\u00edan all\u00ed en el momento de su creaci\u00f3n, en 2002. Estas personas usan las \u00e1reas de vegetaci\u00f3n nativa para plantar ma\u00edz y frijol, criar cabras y extraer madera para hacer cercas o cocinar, adem\u00e1s de cazar para alimentarse. En esa zona, seg\u00fan concluyeron los investigadores de la UFPE, las intervenciones de los peque\u00f1os productores rurales han causado la p\u00e9rdida de al menos un tercio de la biodiversidad, principalmente de plantas.<\/p>\n<p>\u201cNo es un cuadro aislado\u201d, dice el ec\u00f3logo Marcelo Tabarelli, de la UFPE, coordinador del grupo de investigaci\u00f3n. \u201cLa trayectoria de la degradaci\u00f3n, con la transformaci\u00f3n del monte alto en una vegetaci\u00f3n dominada por arbustos y despu\u00e9s por herb\u00e1ceas, ocurre en toda la Caatinga. Cuanto mayor es la presi\u00f3n humana sobre la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona y cuanto menos agua hay, m\u00e1s pobres se vuelve el ambiente y las personas que viven de \u00e9l.\u201d<\/p>\n<div id=\"attachment_305792\" style=\"max-width: 677px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/060_Caatinga_02_266.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-305792 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/060_Caatinga_02_266.jpg\" alt=\"\" width=\"667\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/060_Caatinga_02_266.jpg 667w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/060_Caatinga_02_266-250x375.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/060_Caatinga_02_266-120x180.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 667px) 100vw, 667px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Inara Leal\/UFPE<\/span><\/a> Mantenidas en cercados, las cabras se alimentan de plantas de la Caatinga, lo cual dificulta la regeneraci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n<span class=\"media-credits\">Inara Leal\/UFPE<\/span><\/p><\/div>\n<p>La acci\u00f3n humana sobre la vegetaci\u00f3n nativa del interior del nordeste brasile\u00f1o es antigua. En el siglo XVI, el sert\u00f3n produc\u00eda carne y alimentos para los habitantes del litoral, que priorizaban la producci\u00f3n de la ca\u00f1a de az\u00facar. Como resultado de cinco siglos de explotaci\u00f3n econ\u00f3mica, casi la mitad (el 45%) del \u00e1rea original de la Caatinga \u2013826 mil km<sup>2<\/sup>, el equivalente al 11% del territorio nacional\u2013 ya se ha deforestado, como resultado principalmente de la acci\u00f3n de los grandes productores rurales.<\/p>\n<p>En la introducci\u00f3n al libro <em>Caatinga \u2013 The largest tropical dry forest region in South America<\/em>, publicado en 2017, Tabarelli, los bi\u00f3logos Inara Leal, tambi\u00e9n de la UFPE, y Jos\u00e9 Maria Cardoso, de la Universidad de Miami, Estados Unidos, observaron que las poblaciones de comunidades rurales de la Caatinga dependen de la vegetaci\u00f3n nativa para sobrevivir, lo cual genera una lenta y continua alteraci\u00f3n del ambiente. Seg\u00fan ellos, si se suman la acci\u00f3n de los habitantes del semi\u00e1rido a los grandes proyectos de infraestructura y la agricultura comercial, al menos el 63% de la Caatinga ya habr\u00eda sufrido los efectos de la acci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>De las 89 familias que viven en el parque de Catimbau, un 85% depende de la extracci\u00f3n de madera para cocinar, seg\u00fan un relevamiento de 2012 realizado por la bi\u00f3loga La\u00eds Rodrigues. El consumo medio de le\u00f1a fue de 606 quilogramos (Kg) al a\u00f1o por persona, lo cual equivale a 10 ha al a\u00f1o, solamente para abastecer las cocinas de le\u00f1a. \u201cDentro del parque\u201d, afirma el bi\u00f3logo Felipe Melo, profesor de la UFPE, \u201ccomo el gobierno impone restricciones al uso de la tierra, esas familias son m\u00e1s pobres y m\u00e1s dependientes de los recursos naturales que las de fuera del parque, pero tampoco logran salir de all\u00ed porque no tienen hacia d\u00f3nde ir\u201d.<\/p>\n<p>Fuera de las \u00e1reas de protecci\u00f3n ambiental, est\u00e1 tambi\u00e9n la extracci\u00f3n de le\u00f1a para abastecer a las empresas de producci\u00f3n de yeso, alfarer\u00edas, panader\u00edas y pizzer\u00edas. El consumo dom\u00e9stico y comercial implica una p\u00e9rdida estimada de 30 millones de metros c\u00fabicos al a\u00f1o de bosque nativo, seg\u00fan datos del Ministerio de Medio Ambiente.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n es similar en el Bosque Atl\u00e1ntico del nordeste de Brasil. Un estudio de 2015 publicado en <em>Global Ecology and Conservation<\/em>, basado en informaci\u00f3n sobre 270 familias de siete comunidades de los estados de Alagoas, Pernambuco, Rio Grande do Norte y Para\u00edba, registr\u00f3 un consumo medio de 686 kg de le\u00f1a al a\u00f1o por persona, lo cual implicar\u00eda la remoci\u00f3n de 2 mil ha de bosque al a\u00f1o en los 270 municipios de la regi\u00f3n que presentan ese tipo de vegetaci\u00f3n. \u201cCuanto menor es el ingreso de las familias, mayor es la dependencia y la extracci\u00f3n de le\u00f1a\u201d, sostiene Melo. Las vegetaciones de clima semi\u00e1rido o des\u00e9rtico de \u00c1frica y de la India que albergan comunidades humanas experimentan el mismo fen\u00f3meno.<\/p>\n<div id=\"attachment_305796\" style=\"max-width: 1010px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/060_Caatinga_03_266.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-305796 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/060_Caatinga_03_266.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"671\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/060_Caatinga_03_266.jpg 1000w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/060_Caatinga_03_266-250x168.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/060_Caatinga_03_266-700x470.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/060_Caatinga_03_266-120x81.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Katia Rito\/UNAM<\/span><\/a> Vista general del Parque Nacional de Catimbau (en el estado de Pernambuco), con \u00e1reas de cultivos y pastizales abandonados con suelo expuesto, en primer plano<span class=\"media-credits\">Katia Rito\/UNAM<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Menos especies nativas<\/strong><br \/>\nEn el parque de Catimbau, especies t\u00edpicas como el urunday (<em>Myracrodruon urundeuva<\/em>) y la vilca (<em>Anadenanthera colubrina<\/em>) son las m\u00e1s extra\u00eddas para la construcci\u00f3n de cercas y casas, tal como lo muestra un estudio de febrero de este a\u00f1o en <em>Environmental Research Letters<\/em>. En Parnamirim, un municipio del estado de Pernambuco situado a 350 km al oeste de Catimbau, cuyos 20 mil habitantes viven de la extracci\u00f3n de madera y plantas, los investigadores verificaron que las especies de \u00e1rboles t\u00edpicos tienden a verse sustituidas por otras, que crecen con rapidez y soportan las alteraciones provocadas por los cultivos y las pastizales itinerantes, como el llamado <em>marmeleiro<\/em> (<em>Croton sonderianus<\/em>) y del tepezcohuite o \u00a0<em>mimosa<\/em> (<em>Mimosa tenuiflora<\/em>). Las cabras, por su parte, comen las ramas de los \u00e1rboles de hojas m\u00e1s tiernas, dejando de lado los arbustos m\u00e1s peque\u00f1os y las plantas herb\u00e1ceas de hojas m\u00e1s duras que se vuelven predominantes en \u00e1reas de pasturas.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la proliferaci\u00f3n de las hormigas cortadoras, la acci\u00f3n humana altera las interacciones de otros grupos de hormigas e insectos con las plantas. \u201cVimos que se pierden dos tipos de servicios que les prestan las hormigas a las plantas: la protecci\u00f3n contra los insectos herb\u00edvoros y la dispersi\u00f3n de semillas\u201d, dice Inara Leal. En el primer caso, por sufrir m\u00e1s estr\u00e9s en \u00e1reas m\u00e1s abiertas, las plantas acumulan menos n\u00e9ctar en sus nectarios extraflorales, que atraen a las hormigas. Por su parte, las hormigas se alimentan de insectos herb\u00edvoros que, en su ausencia, atacar\u00edan a las plantas. Con menos n\u00e9ctar y menos hormigas, las plantas se vuelven m\u00e1s vulnerables a los insectos herb\u00edvoros. En el segundo caso, las acciones humanas causan una reducci\u00f3n de las poblaciones y de la actividad de especies de hormigas consideradas buenas dispersoras de semillas, como la ponerina o <em>tocandira<\/em> (<em>Dinoponera quadriceps<\/em>). \u201cPor consiguiente\u201d, concluye Leal, \u201chay menos dispersi\u00f3n de semillas y por distancias menores\u201d.<\/p>\n<p>En la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), la bi\u00f3loga Gislene Ganade puede haber encontrado una soluci\u00f3n de un antiguo problema de la recomposici\u00f3n de la Caatinga: los \u00e1rboles plantados en pastizales dif\u00edcilmente sobreviven al clima seco, aunque sean especies adaptadas a ambientes inh\u00f3spitos. En sus experimentos, se cultivaron inicialmente \u00e1rboles de 16 especies en tubos pl\u00e1sticos hasta que las ra\u00edces alcanzaron 1 m de largo. Despu\u00e9s, se las plant\u00f3 cada una en un hoyo regado con 4 litros de agua, en el Bosque Nacional de Assu, en Rio Grande do Norte, en junio de 2016.<\/p>\n<p>\u201cCon agua para abastecer a las ra\u00edces, los \u00e1rboles se mantuvieron verdes durante dos meses, incluso en la sequ\u00eda y, al cabo de ocho meses, cuando llovi\u00f3, produjeron hojas nuevas y frutos\u201d, relata Ganade. Tras un a\u00f1o del plant\u00edo, el 75% de los \u00e1rboles hab\u00eda sobrevivido. Con base en este m\u00e9todo, los equipos de la UFRN y de la UFPE pretenden recomponer la vegetaci\u00f3n de Catimbau. El plan es crear un \u00e1rea experimental de 5 ha con \u00e1rboles que puedan servir para la producci\u00f3n de miel o de alimento para los habitantes del parque, al igual que para los animales que all\u00ed se cr\u00edan.<\/p>\n<p>La integraci\u00f3n entre la cr\u00eda de caprinos, la agricultura y el plant\u00edo de especies de \u00e1rboles usados como le\u00f1a es otra estrategia pensada para evitar la degradaci\u00f3n ambiental y favorecer la generaci\u00f3n de ingreso de los propietarios rurales. \u201cComo no habr\u00eda recursos propios para implementar los sistemas integrados de tipo cultivo-ganader\u00eda, la participaci\u00f3n de los \u00f3rganos gubernamentales resulta esencial, mediante l\u00edneas de cr\u00e9dito y apoyo a las investigaciones\u201d, dice el ingeniero agr\u00f3nomo Luiz Antonio Martinelli, docente de la Universidad de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Algunas pol\u00edticas p\u00fablicas ya vigentes han ayudado a preservar la Caatinga, asevera Tabarelli, quien desde 2012 recorre con frecuencia el parque de Catimbau. \u201cLos programas de transferencia de ingresos, sobre todo la jubilaci\u00f3n rural, han desacelerado la explotaci\u00f3n de la Caatinga y las familias han dejado de depender tanto de los recursos naturales\u201d, observa. \u201cEn lugar de cazar, los habitantes del sert\u00f3n pueden comprar pollos y, en lugar de extraer le\u00f1a del bosque, pueden comprar garrafas de gas para cocinar\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nSFAIR, J. C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/iopscience.iop.org\/article\/10.1088\/1748-9326\/aa9f5e\/meta\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Chronic human disturbance affects plant trait distribution in a seasonally dry tropical forest<\/a>. <strong>Environmental Research Letters<\/strong>. v. 13, 025005, fev. 2018.<br \/>\nRIBEIRO, E. M. S. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/besjournals.onlinelibrary.wiley.com\/doi\/abs\/10.1111\/1365-2664.12420\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Chronic anthropogenic disturbance drives the biological impoverishment of the Brazilian Caatinga vegetation<\/a>. <strong>Journal of Applied Ecology<\/strong>. v. 52, p. 611\u2013620, mar. 2015.<br \/>\nSIQUEIRA, F. F. S. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.cambridge.org\/core\/journals\/journal-of-tropical-ecology\/article\/leafcutting-ant-populations-profit-from-human-disturbances-in-tropical-dry-forest-in-brazil\/C465D81F3124289594D3BEC7EFFD348B\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Leaf-cutting ant populations profit from human disturbances in tropical dry forest in Brazil<\/a>. <strong>Journal of Tropical Ecology<\/strong>. v. 33, n. 5, p. 337-44, set. 2017.<br \/>\nSPECHT, M. J. <em>et al<\/em>. \u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S2351989414000894\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Burning biodiversity: Fuelwood harvesting causes forest degradation in human-dominated tropical landscapes<\/a>. <strong>Global Ecology and Conservation<\/strong>. v. 3, p. 200-9, jan. 2015.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Libro<\/strong><br \/>\nSILVA, J. M. C. da, LEAL, I. R. e TABARELLI, M. (eds.) <strong>Caatinga \u2013 The largest tropical dry forest region in South America.<\/strong> Cham: Springer, 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La extracci\u00f3n de madera y el uso de la tierra para cultivos y pasturas reducen la biodiversidad y transforman el paisaje del sert\u00f3n brasile\u00f1o","protected":false},"author":17,"featured_media":305800,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[268,275,293],"coauthors":[5968],"class_list":["post-305786","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-agropecuaria-es","tag-biodiversidad","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/305786","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=305786"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/305786\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":305811,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/305786\/revisions\/305811"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/305800"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=305786"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=305786"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=305786"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=305786"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}