{"id":310048,"date":"2019-11-26T15:22:04","date_gmt":"2019-11-26T18:22:04","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=310048"},"modified":"2020-01-14T14:00:53","modified_gmt":"2020-01-14T17:00:53","slug":"un-parasito-llega-a-las-metropolis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-parasito-llega-a-las-metropolis\/","title":{"rendered":"Un par\u00e1sito llega a las metr\u00f3polis"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_310066\" style=\"max-width: 2468px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-310066 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-1.jpg\" alt=\"\" width=\"2458\" height=\"3246\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-1.jpg 2458w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-1-250x330.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-1-700x924.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-1-120x158.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2458px) 100vw, 2458px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Dennis Kunkel Microscopy\/ Science Photo Library<\/span><\/a> Colonia de <em>Leishmania<\/em>, el protozoo causante de la leishmaniasis visceral<span class=\"media-credits\">Dennis Kunkel Microscopy\/ Science Photo Library<\/span><\/p><\/div>\n<p>La leishmaniasis visceral, que hasta la d\u00e9cada de 1980 era considerada una enfermedad rural y circunscrita a la regi\u00f3n del nordeste brasile\u00f1o, avanza rumbo a centros urbanos cada vez mayores. La enfermedad, cuyo origen es el protozoario <em>Leishmania infantum chagasi<\/em> y se transmite a trav\u00e9s de las picaduras de las hembras de los insectos transmisores, principalmente de la especie <em>Lutzomya longipalpis<\/em>, un fleb\u00f3tomo al que en Brasil se lo conoce con el nombre popular de <em>mosquito-palha <\/em>o <em>birigui<\/em>, se ha instalado en todas las grandes regiones, con casi la mitad de los casos (el 47%) concentrados en el nordeste, seg\u00fan datos del Ministerio de Salud (MS). En 2016, el MS registr\u00f3 en todo el pa\u00eds 3.626 casos en humanos, 275 de ellos, mortales. En 2017, los estados de Rond\u00f4nia y Amap\u00e1 detectaron por primera vez casos de canes dom\u00e9sticos con leishmaniasis y en 2016, las ciudades de Florian\u00f3polis y Porto Alegre, los primeros casos en seres humanos.<\/p>\n<p>En el estado de S\u00e3o Paulo, desde 1999, cuando en los municipios de Ara\u00e7atuba y Birigui, en el noroeste, se registraron los primeros casos en seres humanos, la leishmaniasis visceral se fue propagando hacia el litoral. De los 645 municipios paulistas, 177 ya han registrado la enfermedad en perros o en personas. De acuerdo con un estudio que sali\u00f3 publicado en febrero de 2017 en la revista cient\u00edfica <em>PLOS Neglected Tropical Diseases<\/em>, para 2020, el n\u00famero de canes infectados aumentar\u00e1 en Balbinos, Sabino y Guaimb\u00ea, en la regi\u00f3n central del estado, debido a la cercan\u00eda con la autopista Marechal Rondon, la temperatura elevada y la proliferaci\u00f3n de insectos transmisores; los perros funcionan como reservorios del protozoario causante de la enfermedad. La cifra de personas infectadas se incrementar\u00e1 en Luiz\u00e2nia, Alto Alegre y Sant\u00f3polis do Aguape\u00ed, tambi\u00e9n hacia el oeste del estado, como consecuencia del aumento de la humedad y de la coexistencia de insectos y canes infectados (<em>observe los mapas en la versi\u00f3n <\/em>online<em> de este reportaje<\/em>).<\/p>\n<\/div><a name=\"#SITE_Leishmaniose_es\"><\/a><iframe id=\"SITE_Leishmaniose_es\" style=\"overflow: hidden; width: 100%; height: calc(100vh - 200px)\" data-ratio_760=\"0.42\" data-ratio_1190=\"0.42\" class=\"resizable\" data-ratio=\"1.11\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/revista_embeds\/SITE_Leishmaniose_es\/index.html?156371203\"  scrolling=\"no\" noborders><\/iframe><div class=\"post-content sequence\">\n<p>\u201cLa leishmaniasis visceral est\u00e1 avanzando por falta de informaci\u00f3n que permita un diagn\u00f3stico precoz\u201d, coment\u00f3 el m\u00e9dico parasit\u00f3logo Mauro C\u00e9lio de Almeida Marzochi, investigador de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz) de R\u00edo de Janeiro, en un encuentro cient\u00edfico promovido por la Secretar\u00eda de Estado de la Salud de S\u00e3o Paulo a fines del mes de abril en la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FM-USP), En los meses de agosto y noviembre de 2016, un beb\u00e9 de 1 a\u00f1o y siete meses y su hermano de 4 a\u00f1os fallecieron en Guaruj\u00e1, en el litoral paulista, a causa de esta enfermedad, que se les diagnostic\u00f3 en forma tard\u00eda. En 2017 se registr\u00f3 otro caso en Guaruj\u00e1 y en Votorantim, una ciudad del interior paulista vecina de Sorocaba, otro m\u00e1s, ninguno de los dos mortales.<\/p>\n<p>\u201cLa especie <em>L. longipalpis<\/em> est\u00e1 bien adaptada a las zonas c\u00e1lidas y con vegetaci\u00f3n abierta, como es el caso de la sabana brasile\u00f1a, la ecorregi\u00f3n del Cerrado\u201d, dice la bi\u00f3loga Eunice Galati, docente de la Facultad de Salud P\u00fablica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FSP-USP). \u201cEl desmonte y el reemplazo de la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona por monocultivos pueden generar\u00a0 \u00e1mbitos desfavorables para esa especie, que encuentra en las ciudades un ambiente propicio para su supervivencia\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26814.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2967\" height=\"2800\" class=\"alignnone size-full wp-image-312863\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26814.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26814.jpg 2967w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26814-250x236.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26814-700x661.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26814-120x113.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2967px) 100vw, 2967px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La leishmaniasis visceral se manifiesta inicialmente en las personas mediante s\u00edntomas tales como palidez, fiebre prolongada, p\u00e9rdida de peso, tos, diarrea\u00a0 y aumento del volumen del h\u00edgado y del bazo. Si no se la trata puede llegar a ser fatal en humanos a causa de los da\u00f1os en el h\u00edgado, el bazo y la m\u00e9dula \u00f3sea que provoca la <em>Leishmania<\/em>. La tasa de mortalidad es alta, de un 7,8% en promedio, y existen pocos medicamentos contra esta enfermedad. El que se emplea con mayor frecuencia es el antimonial pentavalente, que consiste en la aplicaci\u00f3n de inyecciones intramusculares diarias durante al menos un mes. Si bien es eficaz para la eliminaci\u00f3n del par\u00e1sito, sus efectos colaterales son intensos, pudiendo causar dolores musculares, n\u00e1useas, v\u00f3mitos, inflamaci\u00f3n en los ri\u00f1ones y trastornos gastrointestinales, cardiovasculares y respiratorios.<\/p>\n<p>En las zonas de transmisi\u00f3n de la leishmaniasis visceral, no siempre se reconoce el ciclo completo de transmisi\u00f3n de la dolencia: mosquitos transmisores, perros y seres humanos infectados. A veces, s\u00f3lo se detectan los canes infectados y los insectos. En otras ocasiones, solamente casos en humanos, como ocurri\u00f3 en Guaruj\u00e1. Otra posibilidad es la identificaci\u00f3n de perros y personas con leishmaniasis solamente, sin hallar a los insectos vectores conocidos, como fue el caso de Florian\u00f3polis, donde se registraron tres casos en humanos y 125 en perros infectados en 2017.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-2689.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4000\" height=\"4367\" class=\"aligncenter size-full wp-image-312853\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-2689.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-2689.jpg 4000w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-2689-250x273.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-2689-700x764.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-2689-120x131.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 4000px) 100vw, 4000px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Entre 2010 y 2012, el bi\u00f3logo Fredy Galvis-Ovallos, investigador de la FSP-USP, recorri\u00f3 las localidades de Embu das Artes y Cotia, en el Gran S\u00e3o Paulo, en busca del posible origen de los casos de leishmaniasis canina registrados en la regi\u00f3n a partir de 2003. No hab\u00eda <em>L. longipalpis<\/em>, pero hall\u00f3 muchos ejemplares de <em>Pintomya fischeri<\/em>, una especie se\u00f1alada como potencial transmisora de <em>Leishmania infantum chagasi<\/em>. \u201cIncluso si eso se confirma, <em>P. fischeri<\/em> posee un potencial menor de transmisi\u00f3n que <em>L. longipalpis<\/em>, lo que podr\u00eda explicar la ausencia de casos en humanos en esos municipios\u201d. A nivel mundial, de acuerdo con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), el par\u00e1sito que causa la enfermedad puede ser transmitido por alrededor de 30 especies distintas de mosquitos.<\/p>\n<p>La leishmaniasis visceral es un problema t\u00edpico de pa\u00edses con condiciones higi\u00e9nicas precarias, dado que los insectos que ofician como vectores se reproducen en la materia org\u00e1nica en descomposici\u00f3n y en dep\u00f3sitos de basura. De los 82 pa\u00edses en los cuales se la identific\u00f3, siete concentran el 90% de los casos: la India (6.249 casos en 2016), Sud\u00e1n del Sur (4.175), Sud\u00e1n (3.810), Brasil (3.336), Etiop\u00eda (1.593), Somalia (781) y Kenia (692). En 2015, la OMS registr\u00f3 23.084 casos de personas infectadas con leishmaniasis visceral en todo el planeta.<\/p>\n<div id=\"attachment_310074\" style=\"max-width: 1506px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-310074 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-3.jpg\" alt=\"\" width=\"1496\" height=\"1040\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-3.jpg 1496w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-3-250x174.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-3-700x487.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-3-120x83.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1496px) 100vw, 1496px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/a> Tanto los perros callejeros como los dom\u00e9sticos son reservorios de <em>Leishmania<\/em><span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Revisi\u00f3n de estrategias<\/strong><br \/>\nLa identificaci\u00f3n de mosquitos, perros o seres humanos infectados en las grandes ciudades ha motivado un replanteo acerca de las formas de combate a la enfermedad. \u201cLas estrategias de prevenci\u00f3n y control deber\u00edan enfocarse en la reducci\u00f3n de las poblaciones de <em>Lutzomya<\/em> y en el bloqueo del contacto entre ellas y los hu\u00e9spedes en las \u00e1reas con alto riesgo de transmisi\u00f3n\u201d, acent\u00faa la m\u00e9dica veterinaria Anai\u00e1 da Paix\u00e3o Sev\u00e1, investigadora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la USP y autora principal del art\u00edculo que prev\u00e9 la expansi\u00f3n del \u00e1rea de proliferaci\u00f3n de insectos vectores, canes y seres humanos infectados. Marzochi, de la Fiocruz, hace hincapi\u00e9 en la importancia de la detecci\u00f3n de casos humanos y caninos como forma de reducir las muertes causadas por esta enfermedad.<\/p>\n<p>La eutanasia de los ejemplares caninos infectados, una pr\u00e1ctica que recomienda el gobierno como forma de control de la leishmaniasis visceral, \u201ccada vez es menos considerada\u201d, dice el m\u00e9dico veterinario Francisco Edilson Ferreira de Lima J\u00fanior, del MS. La eutanasia se mostr\u00f3 poco eficiente debido al alto \u00edndice de reposici\u00f3n de perros infectados por otros, principalmente los cachorros, que son m\u00e1s susceptibles al par\u00e1sito. Adem\u00e1s, los propietarios de esas mascotas pueden asumir el tratamiento con la droga miltefosina, que se aprob\u00f3 para usos veterinarios en 2017. Ese f\u00e1rmaco tiene un costo inicial de alrededor de 2 mil reales por mes y no elimina totalmente a los par\u00e1sitos.<\/p>\n<div id=\"attachment_310070\" style=\"max-width: 636px\" class=\"wp-caption alignright vertical\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-310070 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-2.jpg\" alt=\"\" width=\"626\" height=\"631\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-2.jpg 626w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-2-250x252.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/040-043_Leishmaniose_268-2-120x121.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 626px) 100vw, 626px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">CDC\/ James Gathany  <\/span><\/a> El insecto<em> Lutzomyia longipalpis<\/em><span class=\"media-credits\">CDC\/ James Gathany  <\/span><\/p><\/div>\n<p>Como estrategia adicional para el control de la leishmaniasis, el gobierno federal est\u00e1 evaluando la posibilidad de distribuir \u2013si todo sale bien, a partir de 2019\u2013 collares para perros impregnados con una soluci\u00f3n al 4% de un insecticida para el control de la leishmaniasis visceral en las zonas con mayor riesgo de transmisi\u00f3n. \u201cEl uso de esos collares surte un impacto mayor que la eutanasia en la reducci\u00f3n de la transmisi\u00f3n de la enfermedad\u201d, abunda el m\u00e9dico epidemi\u00f3logo Guilherme Werneck, docente en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ). Cada collar tiene un costo promedio de 100 reales, y un efecto variable entre cuatro a seis meses.<\/p>\n<p>El uso de ese collar en canes propici\u00f3 una merma del 60% en la poblaci\u00f3n de mosquitos transmisores del par\u00e1sito en algunos sectores de Fortaleza, capital del estado de Cear\u00e1, y de un 15% en una zona de Montes Claros, estado de Minas Gerais, en comparaci\u00f3n con \u00e1reas de control en esas mismas ciudades durante un per\u00edodo de 30 meses, seg\u00fan refiere un estudio que sali\u00f3 publicado en marzo de 2018 en la revista <em>Mem\u00f3rias do Instituto Oswaldo Cruz<\/em>, en el que participaron la UFRJ y la Fiocruz. Seg\u00fan Werneck, el estudio en Montes Claros tambi\u00e9n revel\u00f3 las limitaciones de esa t\u00e9cnica, al se\u00f1alar que no se logra aplicar el collar en m\u00e1s del 75% de los perros de una regi\u00f3n y la p\u00e9rdida de ese accesorio se eleva a un 40% al cabo de seis meses.<\/p>\n<blockquote><p>\u201cEl collar con insecticida protege a los peros sanos y evita la transmisi\u00f3n a partir de los animales infectados\u201d, dice Tolezano<\/p><\/blockquote>\n<p>\u201cEl collar protege a los perros sanos y evita la transmisi\u00f3n en los infectados\u201d, sostiene el bi\u00f3logo Jos\u00e9 Eduardo Tolezano, director del Centro de Parasitolog\u00eda del Instituto Adolfo Lutz (IAL). \u00c9l coordin\u00f3 una evaluaci\u00f3n del uso del collar en unos 10 mil canes, infectados o no, en Votuporanga, en la regi\u00f3n noroeste del estado de S\u00e3o Paulo. La tasa de infecci\u00f3n en los chuchos se redujo del 12% en 2014 al 1,5% para el final de 2015, cuando finaliz\u00f3 el estudio. \u201cSe registr\u00f3 una clara asociaci\u00f3n entre el descenso de los casos de leishmaniasis en canes y la mengua de los casos en seres humanos\u201d, dijo Tolezano.<\/p>\n<p>El bi\u00f3logo Osias Rangel, investigador de la Superintendencia de Control de Endemias (Sucen), destaca: \u201cLas tareas de control de los insectos transmisores no deben ser interrumpidas. Si lo fueren, la enfermedad regresa\u201d. Werneck resalta: \u201cTenemos que cambiar los par\u00e1metros establecidos por a\u00f1os al respecto de la prevenci\u00f3n y control sin una comprobaci\u00f3n cient\u00edfica, porque hoy en d\u00eda, la leishmaniasis visceral es una dolencia urbana\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nSILVA, R. A. E. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S0074-02762018000500303&amp;script=sci_arttext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Effectiveness of dog collars impregnated with 4% deltamethrin in controlling visceral leishmaniasis in <em>Lutzomyia longipalpis<\/em> (Diptera: Psychodidade: Phlebotominae) populations<\/a>. <strong>Mem\u00f3rias do Instituto Oswaldo Cruz<\/strong>, v. 113, n. 5, e170377, mar. 2018.<br \/>\nGALVIS-OVALLOS, F. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC5780806\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Canine visceral leishmaniasis in the metropolitan area of S\u00e3o Paulo: <em>Pintomyia fischeri<\/em> as potential vector of<em> Leishmania infantum<\/em><\/a>. <strong>Parasite<\/strong>, v. 24, n. 2, p. 1-10, ene. 2017.<br \/>\nSEV\u00c1, A. D. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/journals.plos.org\/plosntds\/article?rev=2&amp;id=10.1371\/journal.pntd.0005353\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Risk analysis and prediction of visceral leishmaniasis dispersion in S\u00e3o Paulo State, Brazil<\/a>. <strong>PLOS Neglected Tropical Diseases<\/strong>, v. 11, n. 2, e0005353, feb. 2017. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La dificultad inherente a su diagn\u00f3stico y el clima m\u00e1s c\u00e1lido facilitan el avance de la leishmaniasis visceral hacia a los grandes centros urbanos ","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[298,316,329],"coauthors":[5968],"class_list":["post-310048","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-epidemiologia-es","tag-medicina-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310048","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=310048"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310048\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":323230,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310048\/revisions\/323230"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=310048"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=310048"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=310048"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=310048"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}